Sabemos que el Verbo fue lo primero; y su voluntad en acción hizo realidad todo. Y en el mundo, entre los seres humanos, la palabra no sólo nombra lo que existe, no sólo distingue a cada cosa de las demás: encierra también en sí misma un poder terrible. Entenderse o no entenderse, concretar y abstraerse, hacer y destruir, imaginar e inventar, incluso amar son actitudes y hechos que no serían posibles sin los nombres y los verbos, sin la palabra. En los ámbitos de la Metafísica, además, la palabra es la que proporciona la vida y la existencia. Por eso es conveniente conocer sus poderes: Para ponerlos en práctica o para evitarlos. El hombre es el único animal que habla. Entre las muchas definiciones posibles del hombre, ésta es quizá la que marca una diferencia más sustancial con el resto de los seres vivos: el hombre habla. Y decir esto no es referirse a una mera capacidad fonadora sustentada en ciertas disposiciones anatómicas que el ser humano posee, a diferencia de los demás seres vivos, al contrario, es precisamente en este aspecto <<mecánico>> donde las similitudes con el reino animal marcadas.
El loro <habla>>, es decir, posee un aparato fonador capacitado para articular los sonidos que configuran el habla humana; sin embargo, eso no lo convierte en humano. El primer lenguaje fue lenguaje esencial, dador de vida, creador. Bajo el imperio de su verbo, bastaba nombrar para que ese aire vibrante, esa palabra energizada, impusiera el peso de su ley y lo nombrado cobrara forma, se moldeara la materia y acatara la vida el dominio inexorable de la voz emitida. Eran tiempos antiguos y únicos, tiempos genesíacos que asistían al nacimiento de la creación como un mosaico coherente y armónico, donde todo, cosmos y criaturas, participaba del aliento de los dioses, constituyendo un lienzo de figuras tan bien engarzadas que bastaba con tirar del tallo de un geranio para terminar destejiendo el estrellado tapiz del cielo.
Entonces la palabra era palabra-verdad por excelencia, pues la correspondencia entre la voluntad inteligente que manifestaba y su plasmación formal en la realidad absoluta, sin posible equívoco, sin desviación. Palabra-belleza también, por cuanto generadora de una creación armónica, sin fisuras, hermana por los lazos de un lenguaje originario y único que hacía vibrar el mundo en un solo acorde. Ese lenguaje fue el que dio voz a los dioses primigenios para manifestar a través de ella su inteligencia y crear el Universo.
De esa voz nos hablan las más antiguas tradiciones, los textos primitivos que recogen referencias de otros anteriores ya perdidos, de narraciones orales que les precedieron, y así hasta llegar a un tiempo anterior a que la primera palabra fuera escrita y el primer signo trazado. A un tiempo donde sólo existía la palabra, reinando sobre todas las cosas.
En la mayor parte de las grandes cosmogonías aparece la voz de los dioses dando origen a la creación, y todas las religiones dan cabida a un <<verbo divino>> en la institución de lo real por medio del lenguaje en el que cada vocablo recoge en sí mismo la más íntima identidad de lo por él nominado. Según el mito cosmogónico polinesio, en los comienzos no existía más que las Aguas y las Tinieblas, cuando el dios IO, con la sola fuerza del pensamiento y de sus palabras, creó el Cielo y la Tierra. Dijo: <<Que las aguas se separen, que los Cielos y que la Tierra se haga>>. palabras creadoras en virtud de las cuales el mundo cobra existencia.
En el POPOL VUH, antiguo manuscrito quechua llamado popularmente la <<Biblia de los Mayas>>, que recoge las tradiciones primitivas de la América indígena, también encontramos la palabra como fundamento cosmogónico. En uno de sus primeros párrafos se lee: <<Hablaron TEPEU y GUCUMAZT (los Progenitores) entre sí, consultándose. Puestos de acuerdo, juntaron sus palabras y sus pensamientos. Entonces comenzaron las criaturas (...). Cuando se consultaron entre sí sobre la creación de los árboles (...) comenzaron a formarse los árboles (...). Volvieron a consultarse entre sí y se formó la vida. Y se inició la creación de las cosas (...). Con sólo decirlo, se formó el mundo (...)>>.
De nuevo inteligencia y voluntad manifestada. Tres consultas, tres verbalizaciones... y, <<con sólo decirlo, se formó el mundo>>, moldeado por las fuertes manos del verbo creador.
En un antiguo texto egipcio, el <<Documento de Teología Menfita>> -2.400 a.C.), se dice: <<Pero he aquí que el corazón y la lengua tienen poder sobre los demás miembros, por el hecho de que el uno está en el cuerpo, el otro en la boca de todos los dioses, de todos los hombres, de todos los animales, de todos los reptiles, de todo lo que tiene vida, el uno concibiendo, el otro decretando lo que quiere... (...). Así se crea todo trabajo y todo arte, la actividad de las manos, el andar de las piernas, el funcionamiento de todos los miembros, según el orden concebido por el corazón y expresado por la lengua y que ejecuta en todas las cosas>>.
De esta forma PTAH, el gran dios de Menfis, que por si especial capacidad creadora recibía el nombre de PTAH-TATUNEN, creó y puso en funcionamiento el cosmos como obra concebida por su corazón, sede del pensamiento, y creada por la orden de su lengua.
El vestigio más completo que se conserva de una descripción cosmogónica egipcia figura en un papiro escrito en el reino de Alejandro III (310 a.C.), que recoge tradiciones muy anteriores a esa fecha. Dicho papiro transcribe un himno que, bajo el título <<El Libro del Conocimiento de la Génesis del dios Sol y la destrucción de Apop>>, narra la creación del mundo, reflejando el papel que corresponde a la palabra en la cosmogonía:
<<El Maestro de todas las Cosas dijo después de su formación: <<Yo soy quien fue formando como KHEPRI. Cuando yo fui formado, (sólo) entonces las formas fueron formadas. Todas las formas fueron formadas después de mi formación. Numerosas son las formas que han procedido de mi boca. (...). Cuando no encontré un lugar donde estar de pie pensé prudentemente en mi corazón, fundé en mi alma. Yo hice todas las formas yo solo. (...).
KHEPRI el formador, el iniciador, nombre cuya primera ortografía fue KHEPRER, que proviene etimológicamente de la raíz KHOPER. Este término significa advenir, ser formado, dando lugar a la interpretación del nombre como <<El que se Forma a Sí Mismo>>, el <<Auto-Engendrado>>, denominación que posteriormente se aplicó al dios Sol.
Así, el Iniciador de Todo se autocrea y da después existencia a las formas, concebidas en su pensamiento y creadas por su palabra: <<Numerosas son las formas que han procedido de mi boca>>, canta el himno. Las dos grandes cosmologías restantes del Antiguo Egipto, las de las ciudades de Heliópolis y Hermópolis, apoyan también heliopolitana la que predominó sobre el resto del Imperio imponiendo su dios principal, RA, identificado con el Sol, sobre sus vecinos, y convirtiendo a los dioses en rivales en emanaciones suyas.
¿Y qué ocurre en los orígenes de nuestra propia tradición, que comparte el camino inicial de la tradición hebrea? También en ella la palabra es cosmogónicamente fundadora. La Biblia recoge, en el llamado Antiguo Testamento, las verdades reveladas por Dios y la narración de lo acontecido en el tiempo de los inicios, Los cinco primeros libros de la Biblia (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) constituyen lo que, con nombre griego, se denomina Pentateuco. Son <<los cinco Libros de Moisés>>, a cuyo conjunto el pueblo judío llama la TORAH, <<enseñanza>> o <<Ley>>, por ver en ellos la palabra constituida de su Dios.
Narra el Génesis en sus inicios: <<(1:3) Y dijo Elohim: <<Haya luz>>, y hubo luz>>. Conviene indicar, en primer lugar, que ELOHIM, habitualmente traducido en singular como <<Dios>>, en un término plural que significa <<dioses>>. Algunos estudiosos han querido justificar este plural como el empleo de un Nos mayestático referido a Dios. En cualquier caso, dejemos constancia aquí de que la correcta interpretación de ELOHIM es <<dioses>>.
A través de los siguientes y conocidos versículos del Génesis, continúa ELOHIM la creación del mundo, del cielo y de las estrellas, y de todas las criaturas, por el poder de su voluntad y la emisión de su palabra generadora, hasta llegar al sexto día, en que se creó el hombre: <<(1:26) Entonces dijo Elohim: <<Hagamos al hombre a imagen nuestra, a nuestra semejanza, para que domine en los peces del mar, y en las aves del cielo, y en los ganados, y en toda las bestias salvajes y en todos los reptiles que repten sobre la tierra>>.
Así creó ELOHIM al hombre, y la forma que tuvo de darle dominio sobre la tierra y las criaturas que la poblaban, fue concederle el poder de nombrar, como se detalla en Génesis 2:19: <<Formados, pues, de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, los hizo YAHVEH Dios desfilar ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que el nombre de todos los seres vivientes fuese aquel que les pusiera el hombre>>.
La palabra creadora, el nombre como dominio sobre lo nombrado. He aquí resumidos dos principios fundamentales y fundacionales del mundo en todas las cosmogonías, principios cuyo conocimiento, a través de los violentos aconteceres del tiempo, sabiduría antigua de los iniciados que lucha por mantener la verdad del verbo creador y el valor del nombre, dos inmensos poderes que el hombre primigenio compartía con los dioses.
EN LAS LLANURAS DE SINAR
Todos estos hechos que las antiguas tradiciones narran ocurrieron en tiempos genesíacos, tiempos de <<la primera vez>>, de la creación originaria naciendo al orden de una voluntad inteligente. Tiempo en que creadores y criaturas compartían un lenguaje esencial y un sentido unificador del Universo que es ese lenguaje posibilita.
Pero esa unidad se quebró, y con ello terminó el <<tiempo de la primera vez>> para dar paso a lo que podríamos llamar el <<tiempo histórico>> como un tiempo marcado por la confusión en el devenir de la vida, por la pérdida de sentido del mundo y por la incomprensión del hombre.
Si la unidad y armonía del tiempo primero estaban fundadas sobre la esencia del verbo creador, su ruptura no podía deberse más que a una alteración de ese verbo. Y así fue. Bruscamente se perdió la unidad de la lengua y, con ella, la unidad del mundo y la comprensión de la trama armónica del tapiz. El hombre fue repentinamente un extranjero frente a la creación y frente a sí mismo.
El símbolo de esta ruptura, en nuestra tradición, se encuentra en el episodio de la construcción de la Torre de Babel, pero en las más diversas culturas de los cinco continentes existen antiguas narraciones y mitos que acuñan la existencia de una sola lengua original y tratan de dar explicación a la variedad existente con posterioridad. Historias, en unos casos, que se vinculan también con la construcción de torres tan altas que tocaran el cielo, y en otros desvinculadas de dicha construcción.
J. G. Frazer, analizando las creencias de culturas primitivas, aporta un buen cúmulo de referencias desde las zonas más dispares del mundo. Entre los MIKIR, tribu tibetano-birmana del estado indio de Assam, en la India, se cuenta que, en los tiempos antiguos, los descendientes de RAM, hombres poderosos e insatisfechos con el imperio del mundo que dominaban, intentaron la conquista de los cielos, para lo que comenzaron a construir una torre que llegara hasta las nubes. Pero los dioses y los demonios, temerosos de que lograran alcanzar sus territorios y dominar el cielo, acordaron confundir sus lenguas para frustrar el intento, y dispersaron a los hombres sobre el planeta. (Para ir al cielo no hace falta ni escalera ni torre, sólo ser buenos y correctos y, después, de desencarnar irás directo al cielo).
Los griegos, en cambio, no precisaron recurrir a tamaña empresa de construcción para explicar la diversidad de lenguas. Narran que durante mucho tiempo los hombres vivieron en PAZ, sin necesitar ciudades ni leyes, hablando un lenguaje único y teniendo sólo a ZEUS como dueño de vidas y haciendas. Pero HERMES introdujo la variedad de lenguas y dividió a los humanos en naciones diferentes unas a otras, de forma que se iniciaron los conflictos y las incomprensiones entre ellos. Entonces ZEUS, irritado por sus continuas riñas, renunció a su soberanía, que puso en manos de FORENEO, un héroe argivo, al que convirtió así en el primer rey de los humanos. También dejaría este relato constancia de la primera dimisión <<voluntaria>> de un dios del Parnaso.
Como última referencia, no exenta de humor, la explicación que da la tradición de la tribu de la Bahía del Encuentro, en el sur de Australia. La causante fue WURRURI, una malhumorada y quisquillosa anciana que vivió y murió hace ya mucho tiempo. Su entretenimiento, cuando paseaba ayudada por un grueso bastón, consistía en desparramar con él los rescoldos de las hogueras que la gente encendía para calentarse mientras dormían, provocando la consiguiente irritación en sus vecinos.
Cuando la anciana murió fue un comprensivo alivio para su pueblo, que decidió festejar el duelo con un banquete. Enviaron, pues, mensajeros en todas direcciones, dando la buena nueva e invitando a la ceremonia. Siendo como eran caníbales, el plato fuerte del banquete no podía ser otro que el cuerpo correoso de la anciana. Pero, aun muerta, guardaba ella residuos de su malquerencia, y cuando los miembros de la tribu de RAMINJERAR, que fueron los primeros, se lanzaron a devorar su cuerpo, pasaron a hablar una lengua incomprensible. Las tribus que llegaron más tarde, por vivir más lejos, comieron el contenido de los intestinos de la muerta, y empezaron a hablar una lengua algo distinta a la suya propia. Las tribus norteñas, últimas en llegar tuvieron que devorar los intestinos, únicos restos que ofrecía ya el cadáver, y comenzaron a hablar una lengua aún más diferente que el ininteligible verbo de los RAMINJERAR.
En cualquier caso, baste decir que mitos y creencias sobre el paso de una lengua única y universal a una diversidad de lenguajes incomprensibles los unos para los otros, existen en las más diversas tradiciones, así como de torres o escalas que comunican cielo y tierra. En la nuestra, como decíamos al principio, la construcción de la Torre de Babel constituye el símbolo de esa diversidad lingüística. Ocurrió en las llanuras de SINAR, a las que llegaron los descendientes de Noé, y la narración que da cuenta del suceso está contenida en el Génesis.
<<(11:1-2) Formaba entonces toda la tierra una misma lengua y unos mismos vocablos. Pero al emigrar los hombres desde Oriente se encontraron una vega en el país de Sinar y allí se asentaron>>.
Tierras de Sinar, tierras de Babilonia. Allí comenzaron los hombres a edificar sus refugios con ladrillos cocidos, utilizando asfalto como argamasa, y decidieron construir una ciudad y una gran torre.
<<(11:4) Luego dijeron: <<Ea, edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo y así nos crearemos un nombre, no sea que nos dispersemos por la superficie de toda la tierra>>.
E iniciaron los hombres la tarea con aquellos mismos materiales. Pero esta obra no fue del agrado de Dios, como sigue relatando el Génesis: <<(11:5-9) YAHVEH bajó para ver la ciudad y la torre que habían construido los hijos del nombre, y díjose YAHVEH: <<He aquí que forman un solo pueblo y poseen todos ellos una misma lengua, y éste es el comienzo de su actuación, ahora ya no les será irrealizable cuanto maquinen hacer. Ea, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, a fin de que nadie entienda el habla de su compañero>>. Luego los dispersó YAHVEH de allí por la superficie de toda la tierra y cesaron de construir la ciudad. Por ello se la denominó Babel, porque allí confundió YAHVEH el habla de toda la tierra, y desde allí dispersó YAHVEH por el haz de la tierra entera>>
Este escritor bíblico, no estaba en lugar de los hechos, porque no es cierto, nada de lo que está escrito. En una regresión, a una de mis vidas anteriores, he visto la Torre de Babel, la ciudad amurallada junto a un gran río, había inmensas praderas verdes, campos llanos inmensos. La Torre de Babel era un edificio con forma cónica, base amplia que se iba estrechando con cada piso, hasta culminar con un minarete, estaba alumbrada con antorchas. Estaba mucha gente visitando las estancia, yo me veo paseando por el interior, voy acompañada de un grupo de personas muy bien vestidas. Paramos, en el salón del Templo, hablamos, no nos gusta el sacerdote, que alza sus plegarias a dioses inferiores, Baal..., recita Nimrro. El sacerdote, con sus brazos alzado, canta, recitando plegarias; vamos saliendo. Desde fuera, vemos por las grandes ventanas la sala del Templo, los cantos, han hecho que las esfinges de piedra, cabeza de hombre y cuerpo de león, cobren vida. Se van moviendo, hasta levantarse. Son los soportes de las columnas principales que sostienen la Torre de Babel, vemos cómo se va derrumbando. La gente que logra salvarse, corre por la pradera, buscando el río, donde tienen muchos sus barcos. Había venido gente de toda la tierra poblada, cada cual hablaba una lengua diferente. La mezcla de lengua vino, porque los heridos se quedaron hasta sanar sus heridas. Esta es mi verdad, busca tú en tu corazón. Dios es pura bondad, no lanza flechas incendiadas ni tira bombas desde el cielo, todo lo malo se lo hacen los hombres.
La tradición judía posterior desarrolla toda una serie de relatos sobre la Torre de Babel que nos hablan, sino de una torre terminada, sí de una edificación que llegó a alcanzar una muy considerable altura, al tiempo que establecen distintos motivos para semejante proyecto. Según algunos, el objetivo era escalar el cielo y declarar la guerra al mismo Todopoderoso. Según otros, se trataba de alzar un simple ataque a los cielos. La Torre, según estas versiones, llegó a lograr tal altura que al final un albañil necesitaba todo un año para alcanzar la cúspide con su espuerta de ladrillos al hombro,y desde aquel nebuloso alto <<disparaban flechas al cielo que caían de vuelta mojadas en sangre, de modo que ellos lanzaban gritos de triunfo y decían: <<Hemos matado a los que habitan en el cielo>>, hasta que Dios se cansó y envió sesenta ángeles con el encargo de acabar con ese peligro. Serán ilusos, creer en estas historias, y no creer en Jesucristo, que hizo miles de milagros. Un Hombre Dios ejemplar.
Fuera como fuese, y retomando de nuevo la Narración del Génesis, es claro que YAHVEH vio un peligro en la labor actual y en los posibles actos futuros del <<hijo del nombre>>, para el que ningún proyecto sería irrealizable: <<He aquí que forman un solo pueblo y poseen todos ellos una misma lengua, y este es el comienzo de su actuación; ahora ya no les será irrealizable cuanto maquinen hacer>>. ¿Miedo, quizá, ante el poder del verbo creador puesto en manos de los hombres en virtud de esa lengua original y única?
Dicen los entendidos: <<La Biblia es el libro de la Humanidad: Dios hablando al hombre, tal como es, con sus miserias, sus grandezas, sus pequeñeces. Es la palabra de Dios que se comunica al hombre, que le habla a su corazón. La Biblia, cuyo nombre viene del griego través del latín y ha pasado a las lenguas romances y anglosajonas, es un conjunto de libros de diferente extensión, contenido y autores (la mayoría anónimos). Se divide en Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. No consta del mismo número de libros para católicos y protestantes. Pero para unos y otros es un libro inspirado.
Es preciso distinguir entre libros canónicos y no canónicos, paseudoepígrafos, deuterocanónicos y apócrifos. No todos los autores están de acuerdo a la hora de la definición.
Libros canónicos son aquellos que son aceptados por la Iglesia católica. Libros no canónicos son los que no son aceptados por la Iglesia como inspirados, pero que ésta admite por su antigüedad o valor literario o religioso. Libros pseudoepígrafos, así llamados por los exegetas protestantes, con temas bíblicos, pero no aceptados en el canon católico. Deuterocanónicos son los libros sagrados incluidos por la Iglesia en el canon, pero sobre los cuales no hubo en los primeros siglos una opinión unánime acerca de su inspiración.
Apócrifos es la transcripción de un adjetivo griego que significa oculto. Para los protestantes son los deuterocanónicos. Para los católicos son aquello libros de tema bíblico de autor anónimo de los siglos II a.C. al II d.C., la mayoría con carácter apocalíptico. Amplían y parafrasean el texto bíblico, la mayor parte de las veces con leyendas, prodigios y hechos particularizados.
Se dividen en Apócrifos del Antiguo Testamento y Apócrifos del Nuevo Testamento. Para el no cristiano o no creyente la Biblia es un monumento literario y como tal catálogo en todos las historias de la Literatura Universal. Ha sido traducido a todas las lenguas y continuamente aparecen traducciones en distintos dialectos.
Quizá se podría decir lo mismo que de EL QUIJOTE: todos hablan de éste, pero muy pocos lo han leído completo o casi ni lo han ojeado. Igualmente se habla de la Biblia y poquísimos son los que la han leído completa o sólo la conocen de oídas. A veces se confunde lo que dice la Biblia con lo que se lee en los Apócrifos.
Los Apócrifos, tienen su encanto y candor. Quieren completar lo que el texto sagrado no dice o supone. Es maravillosa la imaginación desplegada por sus autores. Realmente conocieron, leyeron y meditaron los hechos bíblicos y luego lo adornaron y terminaron para dar una visión nueva de lo que allí aparece iniciado.
La Biblia como obra literaria.- Desde las primeras páginas del Génesis al Apocalipsis son tan diversos los géneros literarios y las características de cada uno de los libros. No se puede comparar lo farragoso de los libros de las Crónicas con la belleza del libro de los Salmos o el intrigante libro de Job.
Muchos problemas literarios surgen de su estudio. Cada día van apareciendo nuevas investigaciones. No todas tienen el mismo valor; hay quien se ciega y hay quien quiere interpretar todo al pie de la letra y quiere, a base de quitar, dejar un esqueleto sin apenas un trocito de carne para rellenarlo. Cada libro tiene su estilo: el autor, las circunstancias, el mensaje, todo es distinto.
Los diversos libros de la Biblia son diferentes en su estilo y género. No es lo mismo leer los primeros capítulos del Génesis, la historia de José, el libro de los Números, el libro de Job, los Salmos, lo monótono de las genealogías tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento que leer la belleza de las páginas de los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles. Los grandes comentarios nos hablan de todos estos problemas. Por supuesto que estamos hablando de textos originales. Una buena traducción nos puede acercar a saborear algo de lo mucho del original, pero al leer el texto en su propia y ruda identidad, la poesía, la literatura, el calor del mismo se percibe de otro modo. No en vano se considera como una de las grandes obras literarias de todos los tiempos.
Continuamente aparecen noticias como ésta: La Biblia traducida al antiguo araucano. Mil y mil curiosidades más se podrían ir contando, pero hoy lo que es interesante es dar a conocer al mundo que Dios, es Jesucristo, que es un Hombre, sí, El Eterno es Hombre, y es un Santo Bendito. Es perfecto. No es un Dios de guerras ni de conflictos, ya lo dejó bien claro Jesús de Nazaret. ¡No matarás! La regla de oro es el Amor, a Dios y al Hombre. Amor a la Tierra.
Abrimos la Biblia y ya las primeras páginas nos encontramos con dos personajes, Adán y Eva, que aparecerán juntos en casi todos los relatos, tradiciones y leyendas. Nos encontramos en primer lugar con el texto que nos ofrece Génesis 1: 26-29... Y Dios creó al hombre a imagen suya, (muy cierto) a imagen de Dios los creó, y los creó macho y hembra y los bendijo diciéndoles: <<Procread y multiplicaos y henchid la tierra, sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra.>>
A continuación, en Génesis 2:4b-4:2; 4:25-5:6, leemos: <<Al principio de hacer Yavé Dios la tierra y los cielos no había aún arbusto alguno en el campo, ni germinaba la tierra hierbas, por no haber llovido todavía Yavé Dios sobre la tierra, ni haber todavía hombre que la labrase, ni vapor acuoso que subiera de la tierra para regar toda la superficie cultivable. Modeló Yavé Dios al hombre de arcilla y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue el hombre ser animado. Plantó Yavé Dios un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre a quien formara. Hizo Yavé Dios brotar en él de la tierra toda clase de árboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar, y en medio del jardín el Árbol de la vida y el Árbol de la ciencia del bien y del mal. (Lo del Árbol es cierto, de él pendía una sola manzana, si era lo prohibido, resultó muy fácil que sucumbiera Eva, ante tanta hermosura, un Árbol resplandeciendo con vivos colores, Eva tomó la manzana la muerde y da a comer a Adán, era, un modo de dar comienzo a la vida, la pérdida de inocencia motivó la búsqueda).
Salía de Edén un río que regaba el jardín y de allí se partía en cuatro brazos. El primero se llamaba Pisón, y es el que rodeaba toda la tierra de Evilá, donde abunda el oro, un oro muy fino, y a más también bedelio y ágata; y el segundo se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de Cus; el tercero se llama Tigris y corre al oriente de Asiria; el cuarto es el Éufrates. Tomó, pues, Yavé Dios al hombre, y le puso en el jardín de Edén para que lo cultivase y guardase, y le dio este mandato: <<De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres ciertamente morirás.>>
(Es muy cierto, la desobediencia, nos ha causado graves consecuencias, pero, Señor, no te parece que ya está bien de tanto sufrimiento, por favor, pasemos a otra cosa. Nunca más, guerras. Voy a usar mi poder. Ahora me será útil adoptar una perspectiva diferente. Yo he nacido para hacer útil lo útil. ¿No es así, Padre?
En nombre de Dios y de Sus Ángeles, por el poder de Jesús, de María y de San Miguel Arcángel: Limpio, barro, cancelo y anulo, todo los poderes del Maligno, ahora no habrá, nadie que se ampare en Lucifer para matar a nadie en este planeta. Amén. Lo agradezco.
Porque la Historia se puede crear de forma diferente y amena y con mucho amor, paz y alegría. Sí, Señor. Lo que acontece, siempre, puede cambiar para bien, como el viento mueve la veleta de norte a sur, de este a oeste. Que es muy horrible lo que acontece. Que no es poco infernal, los enigmas pendientes. Lo que solo el tiempo sabe, de la Historia Humana, vale para escribir miles de cuentos de terror. Me queda, una esperanza, Jesús, es el puente hacía la vida infinita, lo sé.) <<Si las puertas de la percepción se limpiarán, todas las cosas aparecerían como son, infinitas>>. (William Blake).
Señor, lee atento, lo que expresa el budismo Zen: <<El hombre perfecto usa su mente como un espejo. No aferra nada, no rechaza nada. Recibe, pero no conserva>>. (Zen). (Es decir, no acaparen)
<<Muy feliz era el ciempiés/ hasta que un sapo una vez/ preguntó: ¿qué orden al andar siguen tus remos?/ Lo cual forzó su mente a tal extremo/ que a una zanja, distraído, fue a caer;/ mientras pensaba cómo hacer para correr>>. (Zen).
El Zen afirma ser la esencia más profunda del budismo, directamente transmitido por Buda a su mayor discípulo, Mahakasyapa, aunque no existen escritos históricos de esta transmisión. El Zen es, en realidad, una rama del budismo Mahayana, basado en las enseñanzas de Buda e importado de la India a China en el siglo VI, donde se dio en llamar <<el punto directo al corazón del hombre>> o <<experiencia viva de la realidad>>. El Zen es una filosofía altamente intelectual y metafísica, que se concentra en la meditación para alcanzar el silencio. No se considera una religión en sí, sino una forma de vida meditacional en la que el momento presente se vive con atención plena y conciencia clara.
El Zen apunta a un estado de conciencia en el que el misterio y la belleza de la vida se perciben total y directamente y con objetividad pura. Aspira a la ecuanimidad de la mente, sin que importe los vaivenes de la existencia real. Lin-Chi (Rinzai), uno de los maestros Zen más importantes de todos los tiempos, decía que no hay Buda, ni sendero espiritual que seguir, ni entrenamiento, ni comprensión.
Al Zen no le interesa la idea de Buda o de Dios, sino la realidad del hombre. El ser humano pleno no lucha por lo que puede conseguir de la vida, sino por lo que la vida es en sí misma, y vive de acuerdo a este conocimiento. Entonces se libera de las ideas erróneas sobre las cosas y puede actuar en armonía con el Universo en cada momento.
Según William Ophuls, el budismo pone énfasis en la reeducación de los individuos para que logren percibir el dharma (modo de vida adecuado) con sus propios corazones. La genuina liberación del egoísmo y de los sufrimientos sólo puede hallarse en un estado total de conciencia interior y no en la obediencia a preceptos morales.
El filósofo budista está interesado, sobre todo, en promover condiciones psicológicas y sociales que aumenten las oportunidades individuales de profundizar en la autocomprensión y el autodesarrollo creativo. Para actuar de acuerdo con la realidad, los monjes practicantes de Zen dice: <<Cuando camines, sólo camina,/ cuando estés sentado, permanece sentado,/ sobre todo no fluctúes>>.
La meditación es un método que cada uno puede seguir por sí mismo. Su propósito es ayudar al meditador a conseguir una potencialidad íntegra y específica de su ser, a desarrollarse y a crear, a liberarle de los sentidos y de la mente inferior, eliminando los procesos mentales que esconden la unidad básica del meditador con su entorno, y a hacerse consciente de la unión que existe entre él mismo y el resto del mundo.
Lawrence LeShan dice que <<meditamos para encontrar, para recuperar, para retornar a algo que alguna vez vaga e inconscientemente poseímos, pero que hemos perdido y no sabemos ya ni qué era ni cuándo o dónde lo perdimos. Podemos definirlo como el acceso a un nivel superior de nuestro potencial humano o como el hecho de estar más unidos a nosotros mismos y a la realidad; también podríamos decir que es el incremento de nuestra capacidad de amor, ánimo y entusiasmo, o el conocimiento de que somos una parte del Universo y de que nunca podemos estar enajenados o separados de él>>.
Los místicos orientales buscan, a través de la meditación, vaciar su mente para que se les revele un conocimiento superior. Creen que este conocimiento puede venir directamente a la mente, a través de la intuición y de la revelación interior. Para ello las ideas deben cesar, ya que sólo entonces puede uno llenarse con algo superior y alcanzar la conciencia profunda.
El sendero de la meditación permite un acceso a mundos superiores, ocultos para la conciencia ordinaria, y no implica alejamiento de la realidad. En Occidente, este <<sendero de espiritualidad>> equivale a un alejamiento del mundo y de la realidad del cuerpo, a vivir en un <<más allá>> sin contacto directo con el <más acá>>, a una sabiduría que es delirio para el mundo, a un ascetismo a menudo contrario a la salud. Nada de esto tiene que ver, sin embargo, con la verdadera espiritualidad que constituye la esencia de las escuelas místicas de Oriente y Occidente.
Es un hecho que muchos anacoretas hindúes o tibetanos se aíslan voluntariamente del mundo, prescindiendo, en apariencia, de una participación activa en él, con ánimo de recorrer el camino espiritual. Se trata, sin duda, de seres excepcionales. En ellos la reclusión y soledad completa no producen trastornos mentales, como tiende a creerse en Occidente, basándose en que muchos individuos que se ven sometidos a aislamiento prolongado, como náufragos, guardianes de faros, presos, etc., sufren con frecuencia alteraciones mentales. Por el contrario, la lucidez mental de estos ermitaños suele acrecentarse durante esos períodos de reclusión. Como expresa Alexandra David Neel en Magos y místicos del Tibet, estas son personas preparadas para el aislamiento, que han almacenado en su espíritu gran número de pensamientos que les acompañan y que, absorbidos por sus investigaciones, por sus inspecciones internas y por el trabajo metódico de adiestramiento espiritual, están lejos de hallarse ociosos y no sienten el aislamiento:
<<No he oído decir a un solo ermitaño o tsham-pa que hubiese sufrido por la falta de compañía humana, ni siquiera en los comienzos de su retiro>>, expresa Madame David Neel. Es preciso haber experimentado ese género de vida y conocer a fondo sus claves socioculturales para comprender el atractivo que el ascetismo tiene en Oriente.
El extremado racionalismo de la sociedad occidental dificulta la percepción de nuestras formas de conocimiento... El potencial de la mente humana constituye un territorio apenas explorado por la ciencia. Los investigadores del cerebro humano nos hablan de enormes capacidades y los psicólogos han reconocido el limitadísimo uso que el hombre hace de su potencial mental. A colmar esta laguna vendrían las técnicas de meditación .
Es posible darte un paseo por el espacio tiempo y, descubrirás la verdad de la Historia. Lo cierto es, que desde el instante en que crucifican a Jesús, los responsables de su muerte, crearon una gigantesca, unas inmensas redes conspiratorias. La conspiración como la fuerza motivadora de fondo en los acontecimientos históricos. El libro de Paul H. Koch ILLUMINATI, lo expresa, con bastante claridad. <<¡La realidad es que la historia misma es una conspiración!>>
<<Durante muchos años, la teoría de la conspiración ha sido sistemáticamente despreciada por gran parte de los historiadores norteamericanos de cierta relevancia y, desde luego, por la práctica totalidad de los europeos. Pero estas mentes analíticas y eruditas, la existencia de uno o varios grupos de seres humanos empeñados en trabajar en la sombra, durante largos períodos de tiempo y siguiendo planes cuidadosamente trazados, para hacerse con el poder es poco menos que un argumento de una novela fantástica o de una serie televisiva de entretenimiento.
Por supuesto, la primera labor de cualquier conspiración es convencer al resto de la sociedad de que no existe conspiración alguna. El caso es que, con su actitud, contagiaron a la mayoría de la sociedad persuadiéndola de que los villanos de película que pretenden convertirse en una especie de reyes del planeta (sin explicar para qué) eran simple fruto de la imaginación de guionistas y escritores... Conspiración no es una palabra políticamente correcta, sobre todo en España, donde hasta hace poco se asociaba a la coletillas judeomasónica, tan utilizada durante el franquismo. (No andaban lejos de la verdad).
Sin embargo, los brutales atentados del 11 de septiembre de 2001 y del 11 de marzo de 2004 han conmovido muchas conciencias, porque, pese a las investigaciones políticas, judiciales y periodísticas, quedan demasiados puntos oscuros. Los ciudadanos de todo el mundo han podido comprobar que las redes conspiratorias son mucho más sucias, complejas e inquietantes de lo que creían. Y que al frente de las mismas no hay un Señor del Mal, (si lo hay, Lucifer, es un Diablo, que envidia a los hombres) tirando de los hilos, sino que las responsabilidades se difuminan, se pierden, se deshacen en una maraña de datos y apuntes contradictorios que parece sugerir la existencia de grupos más o menos amplios de conjurados. Internet, es el único medio de comunicación del planeta donde todavía cualquier persona puede publicar lo que desee, se ha convertido en los últimos tiempos en un hervidero de opiniones, informaciones y desinformaciones que demuestra la cada vez mayor desconfianza del ciudadano común en las instituciones oficiales, así como su creciente interés por conocer qué hay de cierto detrás de las teorías conspiratorias.
Y si es verdad que existe un grupo de personas confabuladas para dominar el mundo, ¿quiénes son, exactamente? Según a quién se la hagamos, obtendremos respuestas diferentes a esta pregunta. Algunas de ellas de lo más pintoresco, como las que achacan la conjura a distintos grupos, desde los judíos ricos banqueros y oligarcas (Cierto) hasta los neonazis pasando por la CIA, el Vaticano, la Mafia, la ONU, la masonería, las multinacionales, los gobiernos de casi todas las naciones y hasta los tripulantes de los OVNI. Están infiltrado por todos lados, entran y salen de todos lados, como las moscas, nadie, puede pensar que este o aquel, pertenece a la conspiración, los estudios serios, llevados acabo en los Estados Unidos durante los últimos años han hecho tomar cuerpo a una teoría específica que acaba señalando siempre en la misma dirección: LOS ILLUMINATI. Los mismos, que mataron al Príncipe Rodolfo a María Vétcera, porque estaba embrazada y se iba a casar con el heredero al trono del Imperio AustroHungaro, y, con la muerte de Francisco, dio paso a las dos guerras mundiales y van a por la tercera. Mira, las guerras de Palestina y Ucrania, todos, como borregos, hasta que la Luz se ha encendido en Israel, habrá paz.
El socialismo el comunismo el progresismo y los hippie románticos, drogatas colgados, alejados de la familia, viviendo en comunas sin familia, amor libre hijos despreciados,... fue un invento de los Sabios de Sión. Todo es parte del Plan Sionista para la conquista, incluido las dos , todas las revoluciones donde asesinaron a miles de millones de seres humanos, y los que continúan esclavos del sistema en Venezuela, Cuba, Rusia, China, Corea del Norte y, miren a España la bella, que la llevan a la ruina. Y, como dice el Coronel Pedro Baños, Francisco y, todos los hombres sabios que se están rebelando, van a tratar de asesinar a alguien muy importante, y también alguien de la realeza, así que tomen precauciones, cuidado con el servicio doméstico, y los más cercano, no se fíen ni de su sombra. Hasta que se firmen los Nuevos Tratados en las naciones Unidas. PAZ Y VICTORIA. No vencerán. Dios es con nosotros, hasta el maldito Satanás está cautivo en los abismos, tal como está escrito. Y, Lucifer. Que digo de ti, no te enfades. Sabes que te tienes que ir, llegó la hora de ceder el cetro a Jesús. No me crean. Meditación y regresiones a vidas anteriores. Oración y ayuno. El canal del Coronel Pedro Baños es el centro logístico de los Hombres Buenos. Pásate por ahí, te informarán de la verdad geopolítica. No lo olvides, con Dios es más fácil vivir. Dios es Jesucristo, si apuesto algo, doblo siempre, gano. ¿Que es el ego, que es eso, que dice que nos hace malas jugadas?
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, ten misericordia y acepta todos nuestros decretos constructivos y de limpieza del mal. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Mil gracias, por todo. Amén.
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