viernes, 31 de octubre de 2025

El Bosque Mágico - Creando felicidad 32º

 Frase inspiradora. <<Tendremos un gobierno mundial, guste o no guste. La única duda es saber si lo creamos por la fuerza o con consentimiento>>. Paul Warburg, banquero norteamericano.

Al finalizar la primera guerra mundial, lord Pomsoby, uno de los miembros de la Cámara de los lores, se dirigió al pueblo alemán durante una de las sesiones para presentarle oficialmente excusas por el hecho de que su gobierno hubiera <<faltado repetidamente a la verdad>> con sucesivas campañas de propaganda en las que dijeron auténticas barbaridades sobre presuntos crímenes y atrocidades que jamás cometió el ejército alemán, pero que <<fueron necesarias en aras del interés nacional>>. Lo mismo hizo, poco después, el secretario de Estado norteamericano, Robert Lansing.

En julio de 1939, semanas antes de comenzar la segunda guerra mundial, el propio Winston Churchill confirmó que si el gobierno estadounidense no hubiera llevado a su país a la guerra <<habríamos logrado una paz rápida que además hubiera evitado el colapso que condujo a Rusia hacia el comunismo; tampoco se habría producido la caída del gobierno en Italia seguida del fascismo, y el nazismo no habría ganado ascendiente sobre Alemania.>>

El sueño hecho realidad

El príncipe Lvov fue designado para instaurar un gobierno provisional (en Rusia) que evitara el caos total. Lvov temía nuevas intentonas desestabilizadoras, como la fracasada Revolución roja de 1905, y además miraba con admiración el afianzamiento político, económico y social de Estados Unidos, por lo que se planteó transformar el imperio ruso en una república moderna como la norteamericana.

Careció del tiempo y los apoyos necesarios y, además, cometió el grave error de incluir en su gobierno a personajes intrigantes como Alexander Kerensky, una de cuyas medidas más significada fue dictar una amplia amnistía general para los comunistas y revolucionarios encarcelados o exiliados.

Se calcula que durante las siguientes semanas regresaron a Rusia en torno a doscientos cincuenta mil, entre ellos Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, y su compañero de andanzas León Trotski, dos de los principales líderes intelectuales de la Revolución roja.

Lenin fue enviado a través de la Europa en guerra en un tren sellado y blindado, que llevaba entre cinco y seis millones de dólares en oro, necesarios para pagar una nueva intentona revolucionaria.

Ese viaje había sido planeado y organizado por el alto mando alemán en connivencia con los Warburg. Según el proyecto de Max Warburg, si Lenin conseguía volver a entrar en su país y movilizar a sus partidarios, el éxito de su movimiento aceleraría la cada vez más cercana derrota de Rusia y su retirada definitiva del conflicto internacional. 

Los generales alemanes se mostraron de acuerdo, pues de este modo podrían desmovilizar el ejército que mantenían en el frente del este y trasladarlo al oeste, donde la reciente incorporación de Estados Unidos a las hostilidades había incrementado la presión por pura superioridad numérica. A sugerencia de los Warburg, el káiser no fue informado del plan, pese a ser el general en jefe de los ejércitos germanos. El creía que nunca daría su visto bueno porque hubiera temido, con razón como luego se demostró, que el éxito de la revolución en el país vecino se extendiera a Alemania.

Juntos de nuevo en San Petersburgo, Lenin y Trotski aplicaron toda su inteligencia, su astucia y el dinero del tren a maquinar los planes que permitirian hacer realidad cuanto antes y de una vez por todas su sueño de <<traspasar todo el poder a las masas proletarias>>.

Aunque la verdad es que éstas nunca llegaron a disfrutar de él. La revolución de octubre de 1917 que permitió a los bolcheviques adueñarse de Rusia se gestó y desarrolló en su mayor parte en la ciudad de San Petersburgo, luego Petrogrado, con un puñado de hombres bien preparados y colocados en puestos claves.

Firmada la paz con Alemania, los bolcheviques pasaron los años siguientes entregados a dos batallas: la primera, física: una guerra civil con los rusos blancos o partidarios del régimen anterior, a los que terminaron aniquilando o exiliando tras un encarnizado combate.  Y la segunda,  política, para que la nueva Unión de República Socialista Soviética resultante de su golpe de Estado fuera reconocida internacionalmente.

Inversiones exóticas

Entre el 4 y el 11 de febrero de 1945, tres hombres se repartieron el mundo en sendas zonas de influencia, aunque prometiéndose apoyo mutuo para el control y equilibrio de cada uno de los espacios.

El presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y el dictador soviético Josef Stalin se sentaron juntos en el balneario de Yalta y, además de hacerse una fotografía histórica, decidieron qué países tendrían derecho a qué compensaciones y cuáles a qué castigos ante el ya próximo final de la segunda guerra mundial. Las decisiones que se tomaron allí afectaron al porvenir del mundo entero durante decenios y, en muchos aspectos, aún siguen influyéndolo.  

En el plano puramente político, había que resolver la cuestión de la realeza en Bélgica, el gobierno provisional de la República francesa, el futuro de Polonia, la guerra de Japón, la futura ocupación y partición de Alemania o la expansión de la democracia en general en <<los pueblos libres>> en sustitución de los regímenes hasta entonces más o menos autoritarios. ¡También se habló de "dinero"!

Y la cosecha

En 1903, aparece un extravagante texto anónimo titulado <<Programa judío de conquista del mundo>>. Dos años después apareció una edición completa en un solo folleto bajo el nombre de <<El origen de nuestros males>>. 

Esta publicación causó un profundo malestar no sólo entre las autoridades locales, sino en la mayor parte de la población que tuvo acceso a su lectura, porque el Testamento de Satanás, como fue calificado a nivel popular, contenía reflexiones de este porte:

 <<Aquellos que seducen al pueblo con ideas políticas y sociales están <<sujetos a nuestro yugo>>. Sus utopías irrealizables están socavando el prestigio de los gobiernos nacionales y los pilares de los actuales Estados de derecho. (...) Después de desprestigiar a las monarquías, haremos que salgan elegidos como presidentes aquellas personas que puedan servirnos sumisamente. Los elegidos deben tener algún punto oscuro en el pasado con el fin de tenerlos amordazados, por temor a ser descubiertos por nosotros, a la vez que, atados a su posición de poderes adquiridos, disfrutando de honores y privilegios, se sientan ansiosos de cooperar para no perderlos. (...)

Cuando, decepcionados por sus gobernantes, los pueblos empiecen a clamar por un gobierno único que traiga paz y concordia, será el momento de entronizar a nuestro <<soberano>>.

(Libros interesantes: Lo grande en lo pequeño de Serge A. Nilus, El Anticristo como posibilidad política inminente. Escritos de un ortodoxo, editada en 1905. Nilus ya había publicado una edición príncipe cuatro años antes pero en ella aún no estaban incluidos los que desde entonces se conocen como Los Protocolos de los Sabios de Sión, uno de los libros más vilipendiados del siglo XX.)

El Testamento de Satanás

A diferencia de otros textos de la época como El Capital, cuyos dos volúmenes se reeditan periódicamente, hoy día resulta complicado encontrar un ejemplar de Los Protocolos... Llegó a ser calificado por el ocultista René Guenon como la más clara demostración de <<la táctica destinada a la destrucción del mundo tradicional>>.

Actualmente, está comúnmente aceptado que Los Protocolos no son otra cosa que una hábil falsificación de la Okarana, la policía secreta del zar, destinada a alimentar el tradicional odio del pueblo ruso hacia los judíos... Por otra parte, hasta el advenimiento del nacionalsocialismo en Alemania, la inmensa mayoría de los judíos no sólo estaban integrados en la sociedad alemana, igual que en la francesa o en la inglesa, sino que además ocupaban un alto porcentaje de puestos relevantes en ésta, lo que no ocurría en los países eslavos especialmente en Rusia o Polonia, donde los pogromos o persecuciones de judíos siempre habían disfrutado de gran aceptación popular.

Según la tesis oficial, el texto serviría además para atacar a las sociedades de corte masónico, en cuyos rituales y simbolismos existe una clara influencia de la tradición cabalística judaica.

Pero, en aquellos tiempos, nadie dudó de su aparente significado. Como en otros países europeos, Rusia era un hervidero de conspiraciones, y las autoridades del país estaban dispuestas a movilizar todos sus recursos, incluso los temores y odios tradicionales de la población, para refrenar cualquier intentona revolucionaria, viniera de donde viniera.

El libro saltó a la fama en toda Europa a raíz de la elogiosa crítica que le hizo el periodista británico Wicham Steed en el periódico londinense The Times con motivo de su primera edición en inglés, en mayo de 1920. En su artículo, Steed afirmaba la existencia <<desde hace muchos siglos de organizaciones secretas y políticas de judíos>> encargada de proyectar <<un odio tradicional y eterno a la Cristiandad>>, así como <<una ambición tiránica de dominar el mundo>>.

 (Estas organizaciones existen, desde el tiempo en que aparece el Mesías en el Templo de Jerusalén; en concreto, desde aquel día en que Jesús, tomó el látigo expulsando a los mercaderes y cambistas del Templo, dando voces a gritos: Esta es la Casa de Mi Padre... Jesús, les revienta en rollo de las ofrendas, ¡dinero, dinero!)

Los Protocolos encajaban perfectamente, ya que en ellos se detallaba cómo <<inocular ideas disolventes de una potencia de destrucción cuidadosamente dosificada y progresiva, que va desde el liberalismo al radicalismo, del socialismo al comunismo, llegando hasta la anarquía>>, en el tejido social y político a través de <<la prensa, el teatro, la Bolsa, la ciencia, las leyes mismas... medios para producir una confusión, un caos en la opinión pública, la desmoralización de las juventudes, el estímulo del vicio en los adultos..., la codicia del dinero, el escepticismo materialista y el cínico apetito del placer>>.

La guerra permanente

Como decía Hegel: <<El conflicto provoca el cambio y el conflicto planificado provocará el cambio planificado>>. En realidad, todo el razonamiento era muy similar a la vieja técnica bancaria de financiar a los dos bandos a la vez, con la diferencia de que ninguno de los contendientes originales triunfaría en el combate final, sino que lo haría un tercero por encima de ellos.

A estas alturas, resulta fácil imaginar cómo se sentaron a deliberar los Illuminati sobre la mejor manera de crear una buena antítesis de la sociedad occidental. Para ello bastaba con tomar las ideas sobre las cuales se asentaba ésta e invertirlos. Si la tesis estaba basada en gobiernos monárquicos, cristianos y económicamente favorables a la libre empresa y a la individualidad personal, la antítesis por fuerza debía construirse a partir de gobiernos populares (sólo en apariencia, porque si no degenerarían en anarquía), ateos económicamente dirigidos por el Estado, en los que los ciudadanos carecían de autonomía personal.

Qizá, sólo quizá, sea una coincidencia que Karl Marx, filósofo alemán, que estuvo viviendo en París  en 1843, fundara poco después la Asociación Internacional de Trabajadores, también llamada la Primera Internacional, y algunos años más tarde publicara una de las obras políticas más importantes del mundo, en lo que se recogían punto por punto los ideales de los Illuminati, El Capital...

Guy Car, publicó en su libro Peones en el juego parte de la correspondencia mantenida entre 1870 y 1871 entre Giuseppe Mazzini y Albert S. Pike, que hoy se conserva en los archivos de la biblioteca del British Museum, en Londres. En una de las cartas, fechada el 15 de agosto de 1871, Pike le comunica a Mazzini el plan a seguir por los Illuminati: <<Fomentaremos tres guerras que implicarán al mundo entero.>> La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del <<comunismo ateo>>...

El segundo conflicto se  desataría aprovechando las diferencias entre los fascistas y los sionistas políticos. En primer lugar, se apoyaría a los regímenes europeos para que derivaran hacia dictaduras férreas que se opusieran a las democracias y provocaran una nueva convulsión mundial, cuyo fruto más importante sería <<el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina>>, que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías... expresando así el anhelo de reconstruir el antiguo reino de David. Además, esta nueva guerra permitiría consolidar una Internacional Comunista <<lo suficientemente robusta para equipararse al conjunto cristiano>>.

Los Illuminati preveían que en ese momento podrían disponer así, por fin, de la ansiada antítesis.

La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y dirigentes musulmanes. Este conflicto debía orientarse <<de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente>> y además obligará <<a otras naciones a entrar en la lucha, hasta el punto de agotarse física, mental, espiritual y económicamente>>.

Al final de  la tercera guerra mundial, pronosticaba Pike, los Illuminati desencadenarían <<el mayor cataclismo social jamás conocidos en el mundo>>, lanzando una oleada revolucionaria que, por comparación, reduciría la época del Terror en Francia a un simpático juego de niños. <<Los ciudadanos serán forzados a defenderse contra una minoría de nihilistas ateos>>, que organizarán <<las mayores bestialidades y los alborotos más sangrientos>>.

 (Ve y observa, las noticias de ayer <<Universidad de Pamplona>> y, <<violación de una joven por una manada de hombres extranjeros>>; ya están calentando los motores, ya está preparando la guerra civil en España, puede empezar con un golpe de Estado, de fuerzas sociales radicales, que dirán para defender al pueblo de los fascistas y, ellos, dirán que son buenos socialistas, amante de la paz y la libertad; y que ya se van viendo los rabos de los demonios y las orejas del Diablo).

Las masas, decepcionada ante la nula respuesta de las autoridades políticas y religiosas, serían llevadas a tal nivel de desesperación que <<destruirán al mismo tiempo el cristianismo y el ateísmo>> y <<vagarán sin dirección en busca de un ideal>>.

Sólo entonces, según Pike, se revelaría <<la luz verdadera con la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, que finalmente saldrá a la luz>>.

Los Illuminati presentarían al mundo a un nuevo líder capaz de devolver la paz y la normalidad al planeta (y que sería identificado como la nueva encarnación de Jesucristo para los cristianos, pero al mismo tiempo como el mesías esperado por los judíos y el mahdi que aguardan los musulmanes) y todo el proceso desembocaría finalmente en la anhelada síntesis.

La horrorosa profecía coincidía con las ideas de Hegel y, sorprendentemente, se ajusta hasta ahora de una manera bastante fiel a la evolución histórica que conocemos...

Socios de Lucifer

En otra de las cartas que Mazzini y Pike se escribieron, el europeo proponía al norteamericano la creación de otro círculo dentro de los círculos, en el que se desarrollase <<un rito desconocido y practicado sólo por masones de altos grados>>, que <<deben ser sometidos al más terminante de los secretos>>. Gracias a este nuevo grupo <<cuya presidencia será desconocida>> para los grados inferiores, <<gobernaremos la francmasonería entera>>. 

El control absoluto de todos los masones del planeta era el mismo objetivo que Adam Weishaupt había intentado sin éxito en el convento de Wilhelmsbad, pero en este caso parece que Pike triunfó donde el bávaro había fracasado. Fundó el Nuevo y Reformado Rito del Paladín, creando tres consejos, uno en Charleston, Carolina del Sur; otro en Roma, y el tercero en Berlín.

Un documento de junio de 1889 titulado Asociación del Demonio y los Iluminados, en el que Pike dirigía unas instrucciones secretas a los veintitrés consejos supremos de la masonería mundial, aporta algunos detalles de ese nuevo rito, partiendo de la advertencia primera a sus miembros: <<A vosotros, Instructores Soberanos del Grado 33, os decimos: Tenéis que repetir a los hermanos de grados inferiores que veneramos a un solo Dios, al que oramos sin superstición. Sólo nosotros, los iniciados del Grado Supremo, debemos conservar la verdadera religión masónica, preservando pura la doctrina de Lucifer>>.

En el mismo documento, Pike hablaba como un sacerdote: <<Él, sí, Lucifer, es Dios. Desgraciadamente, Adonai (en referencia al Dios judeocristiano) también es Dios, porque, según la ley eterna, no hay luz sin oscuridad, belleza sin fealdad, blanco sin negro. El absoluto sólo puede existir en la forma de dos divinidades diferentes, ya que la oscuridad sirve a la luz como fondo, la estatua requiere una base y la locomotora necesita el freno>>. Y añadía: <<La religión filosófica verdadera y pura es la fe en Lucifer, que está en pie de igualdad con Adonai. Pero Lucifer es el Dios de la Luz, es bueno, él lucha a favor de la humanidad contra Adonai, el oscuro y el perverso>>. 

Las prometeicas reflexiones de Pike serían puestas a prueba a lo largo del siglo siguiente, el XX, bautizado como el siglo de la violencia. (<<La Virgen María Inmaculada y Su Hijo Jesucristo>>,) nos envía mensajes continuamente a través de miles de personas sencillas y humildes; con sus palabras nos guía de forma meditativa hacia el manantial del vida, hacia Dios, cuya fuerza nos afluye y nos une entre nosotros y con la naturaleza.

Esta unidad es la vida que fluye. Y la alcanzamos en la vida diaria con la Regla de oro del Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret: <<Lo que quieres que otros te hagan a ti, hazlo primero tú a ellos>>.

Al igual que la naturaleza, también las personas necesitamos una y otra vez momentos de tranquilidad y recogimiento para que nuestra alma pueda respirar en nosotros. Son momentos en los que podemos sentir las majestuosas interrelaciones en las que todos vivimos y que nos mantienen vivos. El Espíritu es unidad, y por ello el Espíritu del Padre y del Hijo es el Espíritu del amor, la ley de la paz y la armonía.

En nosotros, en lo profundo del alma, luce la luz redentora y nos espera; espera a que nosotros nos orientemos hacia la luz interna, la luz redentora. Cristo en nosotros quiere servirnos, quiere ayudarnos y sanarnos, es más, Él quiere que la luz redentora irradie nuestro cuerpo y nos redima de preocupaciones, sufrimientos, necesidades y enfermedades. Jesús dijo: <<Según tu fe te será dado. Ve, y en adelante no peques más>>, lo que significa: ¡Aprovecha los días!

 Reconoce en qué puntos construyes barreras respecto a tu prójimo y los reinos de la naturaleza. Purifica, es decir, arrepiéntete de todo corazón y purifica esos comportamientos erróneos, esos pecados, y no los haga más, de modo que la luz redentora pueda obrar en tu cuerpo: en cada célula, en cada órgano, en cada componente del cuerpo. Cristo en nosotros, ahora nos da la fuerza para reconocer en pensamientos o en imágenes lo que se interpone entre Tú y nosotros. Tú alumbras las barreras y nos ayudas a arrepentirnos de ellas y purificarlas. Respiramos profundamente. Recibimos la fuerza del Señor. Nos tomamos un breve tiempo; esto lo hacemos ahora en silencio: en pensamientos. Cuando hemos reconocido pecados, nos hemos arrepentidos de ellos y los hemos purificado, sentimos la luz redentora. Nos acercamos al <<Está consumado>>. Amén. Gracias.

(Adonai es Dios; Cristo es Dios y es bueno, Lucifer es un seductor, un embaucador que se divierte torturando y engañando a la humanidad. Lucifer provoca todos los conflictos en las familias, en las naciones; el destruye y desune. Odia a Dios, por haber creado al hombre, a Adán perfecto, hecho a Su Imagen y Semejanza, con todas sus virtudes y poderes creativos. Lucifer, es físicamente diferente a Dios y al hombre; él tiene cabeza y cuerpo de hombre y patas de cabra. Mitad humano, mitad animal. ¡La Bestia! Muy temida por la humanidad en todos los siglos. Ahora, pretende enfrentar a todas las naciones contra Jesucristo. Su deseo es arrastrar a todos al abismo. Y, los pobres ignorantes, después del Juicio Divino, Purgatorio o Infierno. Estudia, las Sagradas Escrituras y pide ayuda a Jesús. Para que de, comprensión de los Textos y vea claro los significados...)

El Maestro del linaje universal

Distinguir lo que es obra del Cielo de lo que es obra del hombre, he ahí la suma de la perfección. Saber lo que es obra del Cielo, es reconocer que el Cielo es el que engendra. Saber lo que es obra del hombre, es usar de lo que alcanza a conocer nuestro entendimiento para preservar lo que nuestro entendimiento no alcanza a conocer; es conservar la vida hasta su límite natural evitando una muerte prematura. He aquí la plenitud del saber. Con todo, las cuitas no han de faltar, por cuanto que todo conocimiento, para poder ser juzgado verdadero, fuerza es que antes se conforme a su objeto; y ese objeto cambia, no es algo fijo. ¿Cómo saber que lo que llamo Cielo no es el hombre? ¿Y que lo que llamo hombre no es el Cielo? Sólo el hombre verdadero puede tener verdadero conocimiento.

¿A quiénes llaman hombres verdaderos? Los hombres verdaderos de la antigüedad no huían de la escasez, no se vanagloriaban de sus éxitos, ni se daban trazas en mundanos negocios. Siendo así, podían subir a las alturas sin temblar, entrar en el agua sin mojarse y en el fuego sin quemarse. Todo lo cual sólo es posible cuando el conocimiento ha llegado a la cumbre de la unión con el Tao.

Los hombres verdaderos de la antigüedad, cuando dormían no soñaban, ni tenían cuitas cuando velaban. No comían ricos manjares; su respiración era profunda. La respiración del hombre verdadero llega hasta los talones. El hombre del vulgo respira sólo con la garganta. Este, cuando en un debate se ve superado, parece como si se le atragantaran las palabras. El hombre de grande concupiscencia sólo posee menguadas prendas.

Los hombres verdaderos de la antigüedad no conocían ni el amor a la vida ni el horror a la muerte. Ni se holgaban de haber nacido, ni dejaban de aceptar su muerte. Partíanse tan naturalmente como habían venido; eso era todo. No olvidaban su origen, y no buscaban su final. Aceptaban alegres lo que se les venía, y cuando algo perdían teníanlo por retorno. Esto es no menoscabar el Tao por usar de la propia mente, y no pretender ayudar al Cielo usando de humanas acciones. Esos son los hombres verdaderos.

Los tales hombres eran de mente serena, tranquilo talle y despejada frente. Si fríos, como el otoño; si calientes, como la primavera. Su contento y su enojo, tan naturales como el sucederse de las cuatro estaciones. Sabían adaptarse a todos los seres, y nadie conocía su secreto. (Por eso los grandes sabios podían usar de las armas, y destruir un estado sin malquitarse los ánimos de sus gentes.)

Sus beneficios podían extenderse a incontables generaciones sin que ejercitaran el amor a los demás. De suerte que quien gusta de ganarse a los seres, no es un gran sabio. Quien hace favores, carece de benevolencia. Quien aprovecha las circunstancias, no es sabio. Quien ignora la identidad de lo provechoso y lo perjudicial, no es un hombre de honor. Quien busca el renombre y se pierde así mismo, carece de nobleza. Quien arruina su persona y no conserva su verdad, no puede dar órdenes a los demás. Ejemplos de ello fueron Hu Buxie, Wuguang, Boyi, Shuqi, Ji zi, Xuyu, Jituo, Shentu Di. Todos ellos se afanaron en el servicio a los demás, y se acomodaron a lo que a los otros aprovechaba, y no a lo que a ellos mismos era de provecho.

Los hombres verdaderos de la antigüedad eran de talle altivo, y en modo alguno pusilánimes. Parecían faltos de algo, mas nada aceptaban. En el trato con los demás eran muy particulares, más obstinados no eran. Su ánimo, vacío, sin ornamento alguno. Libres y felices, parecían rebosar de contento. Sólo actuaban cuando no podían menos. La plenitud de su interior mostrábase en su amable rostro. Grande era la virtud, y las gentes buscaban en ellos apoyo. Vasto era su espíritu, que al entero mundo igualaba. Tan alto y lejos llegaba su libertad, que ningún rito ni ley la podían estorbar.

Por su silencio parecían tener sellados los sentidos; y tal era su desapego del mundo, que se dijera habían olvidado el uso de la palabra. (Del castigo hacían su cuerpo, de los ritos sus alas, de la saciedad su acierto, de la virtud su guía. Haciendo del castigo  su cuerpo, condenaban con indulgencia. Haciendo de los ritos sus alas, podían moverse por el mundo. Haciendo de la seguridad su acierto, sólo se daban a los humanos negocios cuando les era forzoso. Haciendo de la virtud su guía, alcanzaban su fin con la misma facilidad con el que  tiene pies llega hasta la colina. No se esforzaban en obrar, mas todos les tenían por hombres muy activos.)

(El Cielo y el hombre son uno), y no importa si el hombre gusta de ello o deja de gustar, que todo es uno. Ni tampoco importa si el hombre lo tiene por uno o no lo tiene, que todo es uno. Considerar que el Cielo y el hombre son uno, es acordarse con el Cielo; considerar que no lo son, es acordarse con el hombre. El Cielo y el hombre no se oponen mutuamente: a quien esto ve, llaman hombre verdadero.

Muerte y vida no se pueden excusar, son como la constante sucesión de la noche y el día, obra del Cielo. De todo cuanto el hombre no puede cambiar, la razón está en la propia naturaleza de las cosas.  Piensan los hombres que el Cielo es su padre, y muéstranle hasta que muere reverente amor; ¡cuanto más no habrán de mostrarlo hacia lo que le es superior! Piensan los hombres que su príncipe les es superior, y le hacen sacrificio de su vida; ¡cuanto más no habrán de hacérselo al Tao, que lo es con mayor verdad!

Cuano el manantial se agota, los peces se juntan en el lodo. Échanse unos a otros el húmedo aliento, empápanse mutuamente con sus babas; mas harto mejor les fuera nadar en los lagos y ríos sin saber los unos de los otros. Antes que elogiar la virtud de Yao y condenar a Jie por sus maldades, más valiera olvidarse de ambos y fundirse en el Tao.

(<<La Tierra me ha proveído de un cuerpo, y fatigado con la vida; me he liberado con la vejez, y con la muerte me dará reposo. Así pues, bienvenida sea la vida, y por lo mismo también la muerte sea bienvenida>>.) (La muerte debe llegar en su tiempo, nunca antes, no por causa de llenarse de gloria, de vanidad y de grandes posesiones los criminales, los usurpadores, las bestias enfermas de locura y odio. Sus maldades serán castigadas con el fuego eterno del infierno...)

Ocúltese un barco en un escondido valle, y una montaña en lo profundo de un pantano, y podrá decirse que se hallan en lugar seguro. Mas a la media noche viene el que tiene la fuerza y se lo lleva todo consigo, y el que duerme de nada se percata.

Esconder lo pequeño en lo grande no deja de ser conveniente, pero no por ello se evita su pérdida. Sólo escondiendo el universo en el mismo universo nada se puede perder: tal es la verdadera y permanente naturaleza de las cosas. 

Sólo por tener un cuerpo humano, los hombres se sienten dichosos. Mas conociendo que el cuerpo del hombre no es más que una de las innúmeras mutaciones, ¿podrían contar las alegrías de este género? Por eso el sabio tratará de moverse en el ámbito donde no cabe pérdida alguna, y de unirse al Tao en su existencia. Si todo el mundo quiere imitar al que acepta gustoso tanto la muerte prematura como la longevidad, tanto el principio como el final de su existencia, ¡más debiera querer imitar a lo que es fuente y origen de todas las cosas, y razón y fundamento de todas las mudanzas!

El Tao es real y verdadero. No actúa ni tiene forma. Puede transmitirse, mas no recibirse. Se puede comprender, pero no ver. Es su propio origen y su propia raíz. Antes de que existiese el Cielo y la Tierra, el Tao ya existía desde los tiempos más remotos. Engendró a los démones y a los dioses; engendró al Cielo y la Tierra. Por encima de la suprema cumbre del universo, y no por ello es alto, por debajo de los seis extremos del universo, y no por ello es profundo. Existiendo antes que el Cielo y la Tierra, no por eso es duradero. De más edad que la más remota antigüedad, y no por ello es viejo.

(Xiwei lo alcanzó, y concertó Cielo y Tierra. Fuxi lo alcanzó, y puso armonía en la energía primordial. La Osa Mayor lo alcanzó, y ya nunca cesará su movimiento. Kanpi lo alcanzó, y pudo tomar posesión del monte Kunlun. Fengyi lo alcanzó, y pudo nadar por los grandes ríos. Jianwu lo alcanzó, y pudo habitar en el Taishan. El Emperador Amarillo lo alcanzó, y pudo elevarse hasta el nebuloso cielo. Zhuanxi lo alcanzó, y pudo habitar en el palacio negro. Yuqiang lo alcanzó y pudo reinar en el Polo Norte. Xiwangmu lo alcanzó, y pudo establecer su sede en el monte Shaoguang. Nadie conoce su comienzo, ni hay quien conozca su final. Peng zu lo alcanzó, y pudo vivir desde los tiempos de Shun hasta la época de los cinco señores. Fuyue lo alcanzó, y llegó a ser gran consejero de Wuding y a gobernar el mundo; al morir, cabalgando sobre la estrella Dongwei y la estrella Jiwei se tornó en constelación.)

<<La Palabra sirve para comunicar: no se habla solo, se habla con alguien. Así pues, el hecho de que Jesús sea desde el principio la Palabra significa que desde el principio Dios se quiere comunicar con nosotros, quiere hablarnos en el corazón. Cuando el hombre calla, Dios habla, y, la gracia Divina inunda el alma y el cuerpo>>.

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de Él se hizo todo, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino que él daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba, el mundo se hizo por medio de Él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. 

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. 

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y grita diciendo: <<Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo>>. Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracias tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. 1  Juan 2,18-21.

Jesús dijo al pueblo: A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no puede hacer más. Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la <<gehenna>>. A ese tenéis que temer, os lo digo Yo. ¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros. Romanos 4, 1-8.

Juan 14, 1-6: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: <<No se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en Mí. En la casa de Mí Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde  estoy Yo  estéis también vosotros. Y donde Yo voy, ya sabéis el camino>>. Tomás le dice: <<Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?>>. Jesús le responde: <<Yo Soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por Mí>>. 

En la casa de mi padre hay muchas moradas. (Gran verdad). Os acordáis de la Parábola del hacendado que viendo un campo repleto de trigo, se dijo: Cuando recoja esta gran cosecha, tendré que ampliar los graneros; y le dijo Dios, piensa primero si vas a llegar a ver el nuevo día. Puede que esta noche te alcance la muerte. Lee la Biblia.

Hasta cuando así Dios lo quiera. ¡Lo primero las personas! Dar de todo a todos. Compartir la riqueza. Invierte en el Banco del Cielo. Así te asegura una mansión cerca de la Casa del Padre de Jesucristo. Acaparar, asesinar, maltratar, robar y otras gamberradas te lleva a la cueva del demonio Astarot. Es el rey del Averno. No me creas. Lee los Evangelios; Jesús lo explica todo con mucha claridad y si algo no te resuena como verdad,... eso es cosa de los sacerdotes, de los escribas, de los letrados. De los traductores. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. ¡Salvar la Humanidad y la Tierra!

 El Diablo nos odia, nos lleva a la muerte. Jesús es nuestro Salvador es el Redentor de la Humanidad. Y es Dios Padre hecho Hombre. La Santa Trinidad: Padre- Hijo y Espíritu Santo, igual que nosotros: Mente- Cuerpo y Espíritu. Jesús, fue muy envidiado, por curar a los enfermos, caminar sobre el agua, calmar la tempestad, multiplicar los panes y crear una escuela de sabiduría inconmensurable etc. Sus Palabras sencillas llegaban al Pueblo. Eso de que los socialista son como los "buenos cristianos"...ja,ja,ja. Mira y observa España y el mundo. Karl Marx trajo la guerra contra Jesucristo. Despierta. Amén.

jueves, 30 de octubre de 2025

El Bosque Mágico -Creando felicidad 31º

 Frase inspiradora: <<Una montaña descansa firmemente sobre la tierra, pero esta situación es estable solo mientras posea una amplia base que le permita sostener la cima. En los asuntos del hombre, cuando los que están arriba crecen demasiado alto y se separan más de la cuenta del resto de la humanidad, la debilidad en la base de la sociedad hará que toda ella se derrumbe lentamente. Una base amplia y generosa es necesaria para la supervivencia.>>

 Atención los buenos: <<Los malvados están trabajando en la destrucción de aquellos que buscan un bien superior. Las malas influencias se encuentran a nuestro alrededor. Si estamos en mala compañía, la invisible ayuda de un amigo Sabio ¡Jesús! puede proporcionar la fortaleza interior para evitar caer en los malos hábitos de quienes nos rodean. Cuando una fruta podrida se ha desintegrado finalmente, fuertes y nuevas semillas crecen en su lugar. Así, las malas influencias se han destruido y el bien, el único que puede existir por propio derecho, es capaz de alcanzar la paz mundial. Un buen progreso es ahora posible>>. Del libro de las mutaciones el I Ching.

INTRODUCCIÓN

En la civilización china el papel desempeñado por la Filosofía es equiparable al que, en otras civilizaciones, ha venido desempeñando la religión hasta época reciente... En la antigua China, el I Ching (o libro de las mutaciones) era un libro utilizado por reyes y estadistas. En la actualidad, cualquier persona que sepa leer y contar hasta diez puede tener acceso a este sistema de consulta que existe desde hace más de 3.000 años. El contenido del libro sigue siendo básicamente el mismo, pero la presentación ha variado con el tiempo. La presente obra es una de las numerosas versiones modernas que existen.

Su estructura básica se ha mantenido, pero el contenido aplicado al mundo moderno requería una puesta al día. La presente obra es un refinamiento muy especial del Libro de las mutaciones, dado que se centra en todo el espectro de consideraciones que interesan a las personas involucradas en las prácticas comerciales actuales. Naturalmente, el presente libro también puede ser útil en cualquier situación de la vida, ya que la dinámica básica de los hexagramas no varía, y son los que encarnan los principios dinámicos de la naturaleza, base de la vida.

El propósito de esta reinterpretación es, sencillamente, facilitar su comprensión y posibilitar la trasposición de sus conceptos fundamentales al habla moderna (palabras y conceptos clave). Esta obra supone el reconocimiento de las dinámicas naturales, tal y como pueden ser vistas en el contexto de los valores comerciales.

Al consultar el I Ching se recibe una especie de retrato abstracto de la posición que uno ocupa en el cosmos de los acontecimientos. 

En este momento histórico Fin del Tiempo y Juicio final para muchos. Se pueden ver (o se verá con la práctica) los hechos y resonancias que le afectan a uno y a su situación. 

En ese sentido, el I Ching funciona de dos maneras: 19 como catalizador, y 2) como amplificador. Al hacer la consulta se recibe un mensaje amplificado y relacionado con la situación (el reflejo del <<espejo>> se provoca al mirarlo), y llevado al campo de la consciencia. La información recibida se relaciona con la situación, aunque puede referirse a algo que está pasando, por ejemplo, en la calle de al lado, o en la sala de reuniones de una compañía situada al otro extremo del mundo.

Estableces estas relaciones es cuestión tanto de lógica como de intuición. Pero ahora, al tener acceso a más datos, el conocimiento es mayor y la decisión mucho más adecuada a las necesidades del momento... Al utilizar el I Ching, se intensifica el poder intuitivo y se ajusta progresivamente el sistema nervioso para que capte cada vez mejor las resonancias. Con este libro en las manos, un agente de bolsa con el sistema nervioso correctamente ajustado puede llegar a conclusiones sorprendentes que, de primeras, no parecerían tener explicación racional, pero representan una intuición real: <<El precio del oro subirá inesperadamente la próxima semana>>; <<Esta compañía, al contrario de lo que le indica los informes y expectativas, acabará fracasando>>.

Las pautas e interrelaciones de los sucesos tienen orden, causa y efecto. No hay misterio alguno. Tan sólo la pragmática asunción de que si se pone un mapa de <<capacidades>> y la paciencia necesaria para desarrollar los poderes intuitivos de cada uno es posible tomar la decisión correcta mucho más a menudo. Si una persona puede funcionar en armonía con el orden natural de los sucesos, tiene el éxito asegurado. 

<<¡Si todos los sistemas interactúan entre sí de forma natural, el éxito global se hará realidad!>>  El índice de error a escala global consiste en la acumulación del hambre, la guerra y la pobreza. Cosas que no sólo son cuestiones emotivas. Son los resultados de desechar sistemas incompetentes basados en premisas erróneas, visiones equivocadas del mundo, la ignorancia de la verdad y la ignorancia de la relación existente entre las cosas.

El sistema predictivo funciona de la misma manera que hace posible las predicciones del tiempo. Se puede apreciar hacia dónde sopla el viento si se obtiene una mayor perspectiva. La magia sólo es magia cuando se ve de cerca, sin esa mayor perspectiva. ¡Hubo una época en que, para el hombre, hasta el viento era mágico!

La principal meta de este trabajo de interpretación es la de desplegar un Tao económico. siempre me ha parecido adecuado establecer y restablecer una alineación real entre las fuerzas políticas y económicas y los procesos naturales, y mediante el I Ching tal tarea es posible. Partiendo de la comprensión de las dinámicas naturales y de sus interrelaciones, es posible vislumbrar la manera de reestructurar las políticas socioeconómicas para que funcionen en armonía. Sólo la revelación de una posible integración de las ideas estructurales en la esfera político-económica nos proporciona la posibilidad de desarrollar una ciencia organizativa más sólida y segura. Pero, por encima de todo eso, pretendo que este libro sea un instrumento útil, aplicable en el negocio diario y en la toma de decisiones, y que sea usado en el mundo comercial como una manera más de obtener una opinión objetiva adicional en el momento de considerar un caso determinado.

La estructura del libro está pensada como un oráculo de consulta. Puede resultar interesante leerlo de principio a fin. Proporcionaría una visión inmediata de las ideas clave y de cómo se desarrollan siguiendo un orden determinado. la profundidad del significado de cada uno de los sesenta y cuatro hexagramas no puede obtenerse, sin embargo, con una primera lectura.

La perspectiva mental del consultante cada vez que efectúa una consulta resulta vital en la interpretación de los hexagramas. Pero, antes  de pasar  al método de consulta, describiré la estructura del libro. El I Ching está organizado en sesenta y cuatro hexagramas, o sea, sesenta y cuatro secciones o códigos. Cada hexagrama tiene seis <<líneas>>, que yo llamo también <<mutaciones>> o <<eslabones del futuro>>.

Estas líneas determinan seis variaciones circunstanciales que derivan de la dinámica central implícita en el hexagrama... Para consultar este libro hay que tener una pregunta determinada en la mente. Éste es el punto de referencia, o concepto global, que da sentido a las respuestas obtenidas. La aplicación de las interpretaciones proporcionadas es parte del diálogo que tiene lugar  entre el lector y el libro cada vez que se hace una consulta. Ese diálogo es lo importante. Es el proceso que ayuda a alcanzar una comprensión más profunda. Si utilizamos como ejemplo a un empresario dispuesto a levantar una nueva compañía, se plantea una cuestión que implicará una inversión, una puesta en marcha y un riesgo; extendiéndose a otras consideraciones como comercio internacional, dirección general, planificación, marketing, etc.

Alguno de los puntos serán más importantes, mientras que otros no. Los factores que entran en juego dependen de la opinión creativa del consultantes y la interpretación general. El mismo proceso de consulta perfeccionará poco a poco esas habilidades. el uso continuo de este libro ayudará a desarrollar una comprensión general y una familiaridad cada vez más fuerte con las dinámicas naturales de las mutaciones...

El uso de este libro desarrollará un refinamiento de los procesos mentales imposible de detallar. Pero  el preguntar o centrar las preguntas (un proceso clarificador en sí mismo9 es un ejercicio que hay que practicar y mejorar, si se quiere que el libro cumpla de verdad su propósito. Cuanto menos claro sea el planteamiento de la pregunta, más oscura será la respuesta. Aunque de todos modos, es muy difícil obtener una posición confusa. El I Ching es una herramienta que intensifica la claridad mental.

y lo que es más: la comprensión se basa en tomar las decisiones adecuadas en el momento oportuno. Este libro puede ayudarte a tomar esas decisiones porque está basado en la dinámica natural de las mutaciones. Saber cuál es el momento adecuado es cuestión de intuición y del uso continuado de este libro.

Si, por ejemplo, te encuentras en un momento crítico, en unas negociaciones, y no sabes si abandonar o seguir adelante, el consultar el I Ching puede proporcionar una segunda opinión objetiva.

La mente humana es un instrumento ingenioso y falso. resulta muy instructivo observar la manera en que uno se engaña a sí mismo, y descubrir que los actos que uno mismo comete son el descubrimiento más valioso que puede hacerse. 

Las aplicaciones de este libro son ingeniosas y útiles, pero siempre en función de cómo lo sea el usuario.

Espero que este libro ayudará a tomar la decisión adecuada en el momento preciso para que así pueda satisfacerse el potencial creativo, comercial y espiritual, consiguiendo buena suerte y, en la medida de lo posible, evitar cometer errores.

A la pregunta, ¿hacia dónde va el mundo y la humanidad? respuesta, hexagrama 19 EL ACERCAMIENTO/AVANCE (Un camino claro por delante). Predicción: tendrá una buena suerte extrema si sigues adelante. La gente es accesible y receptiva a tus proyectos e ideas favoritos. Ambiente: La puerta al progreso está abierta de par en par.

Modalidad específica: Enseñar, entrenar a otros, conectar y comprender ideas. Ésta es una ayuda para una mayor efectividad. Las reuniones son recomendables. La comunicación es beneficiosa. Emergen nuevas posibilidades. Hay oportunidades para la colaboración.

modelo conceptual. Es el momento idóneo para el crecimiento y la expansión... la gente situada en posiciones de fuerza y comprensión se sienten motivadas a utilizar su tiempo y atención a otros que se beneficiarán de esa educación. Es el momento de hacer entrar al joven e inexperto en el mundo. Un profesor puede proveer ideas con gran efecto. El momento actual es de florecimiento; se puede reflejar en una mayor claridad interna, en relaciones prósperas, en emprendimientos exitosos o en reconocimiento social.

El maestro nos indica que ya sean buenos o malos los tiempos que nos toquen, nuestra actitud interna debe permanecer impasible. Sólo mantendremos actitudes correctas evitando que el ego despliegue sus fuerzas. Es correcto desapegarse de las circunstancias cuando el tiempo es desfavorable, o bien esperamos o bien corregimos los errores; cuando el tiempo es favorable lo disfrutamos, pero sin aferrarnos a él. El hexagrama dice que un acercamiento dará buenos frutos. Por tanto, si uno se siente preparado para dar el paso, no debe dudar: éste es el momento oportuno.

Sólo es necesario ser perseverantes, trabajar sin descanso y sin impaciencia. La persona sabia nunca se cansa de enseñar, corregir, de guiar a los demás: es un inagotable torrente de bondad, de firmeza, de calor humano al que todos pueden arrimarse. Su entrega no tiene límites, devuelve la fuerza a los débiles, la confianza y la esperanza a los desesperados, y a todos los comprende y tolera. (Este es Cristo).

En este caso, dice el hexagrama, se dejan a un lado los prejuicios, el orgullo de clases, la desconfianza y, naturalmente, la ingenuidad. Cuando dos hombres deciden acercarse de forma sincera, esto siempre es positivo, porque tales uniones son, consecuentemente, sólidas y fructíferas. Lin indica que habrá progreso y éxito. Al mismo tiempo será ventajoso mantenerse siempre en lo correcto.

Seis en el tercer lugar: Procura estar a la altura de tus responsabilidades. El poder tomar decisiones representando a otras personas es un acto de servicio, no un reconocimiento de soberanía. El I Ching te advierte que, (esto es para todos los ciudadanos del mundo, para todos, los de arriba y los de abajo) hasta en los momentos muy favorables, debe evitarse el abuso del poder que conlleva problemas y turba el flujo energético. Un flujo que sólo puede mantenerse si los que ostentan altos cargos muestran una fuerza y energías honestas. Te acompañará la suerte si haces bien aquello para lo que te han contratado.

Seis en el último lugar: También las personas de probada valía y reputación pueden ser invitados a dejar su retiro y ayudar a la marcha de la compañía reorganizando los recursos disponibles. Su experiencia se valora tanto que se le otorgan libertad de acción y medios especiales. La compañía ha hecho bien al recurrir a estas personas, y deberán aprender de todo lo que hagan. Aquí se habla, de los profesores, doctores, de las personas que viven retiradas, alejadas del mundo, y que dicen no tener compromisos con la vida, pueden y deben ser capaces de abandonar su tranquilo retiro y volver junto a los demás si ellos le necesitan: en el fondo, es un acto de honestidad, de solidaridad, imposible de eludir. (Tienen y deben volver para educar y enseñar a esta generación "perdida" gente joven mal educada desde las televisiones basura. Educar a la gran masa.)

Esto indica un momento especial. Significa el avance de la humildad y la generosidad. Cuando estamos en sintonía con el Poder Supremo, nuestra luz interna brilla y trasciende al exterior. Quien reciba esta línea está en posición de dar verdaderamente a los demás y propiciar el progreso para todos los involucrados. (Para el mundo y para toda la Humanidad, hexagrama 19 El Avance III y VI línea. Amén.)

Esta claro, el sabio que ha trascendido lo mundano de la vida puede tener que retornar, en ciertas ocasiones, para ayudar a otros a conseguir buena fortuna. No hay en esto daño alguno, ni compromete los principios. ¡Trabajar por el bien común todos los sabios jubilados! Así, el sabio puede sustentar a otros con consejos y ánimos inagotables. ¡Ninguna persona es demasiado insignificante para que no se la tenga en cuenta! El momento es ahora favorable para progresar, y debería emprenderse la acción.

Las buenas influencias están comenzando a prevalecer y la gente adecuada está apareciendo. Tendremos buena fortuna si recordamos ateneros a lo correcto. La llamada para ir hacia delante viene de lugares elevados, y las personas sabias y resueltas pueden progresar.

Aquí, en nuestra escala de valores no entran las relaciones malogradas, por eso, nos mantenemos alejados de ellas. (De los políticos, empresarios, banqueros, mafiosos y demás malos elementos corrompidos...) Si bien al hacerlo estamos en el buen camino debemos ser cuidadosos y no criticarlos o darlos por no válidos. (Jesús, siempre da una oportunidad de volver al buen camino, ¡devolver lo robado!, rectificar, reconocer los pecados, los errores y ayudar a los pobres y desvalidos, ayuda a ir al Cielo).

El I Ching, considerado como el oráculo más antiguo de la humanidad es, sin ninguna duda, una de las sendas que más directamente nos encamina hacia el saber. Cuantos occidentales se han familiarizado con la antiquísima sabiduría del I Ching, han aprendido a conectarse con su esencia y, a través de ella, con esa fuerza invisible y universal que muchos llaman el <<todo>>.

La mayoría de los estudiosos coinciden en afirmar que el I Ching no es un mero libro que cobra sentido cuando se le reclama; es entonces cuando está <<vivo>>. El I Ching no ofrece meras abstracciones sino que aconseja en función de una situación concreta, según el aquí y el ahora. De ahí que puede ser de gran ayuda para recuperar el equilibrio; él te lleva a tu propio centramiento, te orienta, te advierte o aconseja para que te muevas hacia la tendencia más favorable en función de las circunstancias en las que te encuentres.

Si te muestras receptivo, con la mente abierta a la aceptación, podrás hacer del I Ching tu manual de consulta íntimo y habitual. Cuando tengas un problema, cuando te sea necesario tomar decisiones, cuando te enfrentes a un riesgo, cuando te asalten las dudas y los temores... entonces, a la hora de escoger un camino, lo ideal sería alinearse en la corriente más favorecedora. Los usuarios frecuentes de este antiguo oráculo nunca dejan de sorprenderse de la certeza, de la precisión de los textos del I Ching o libro de los Cambios.

Los orientales hacen uso de él, tanto intelectuales y gobernantes como obreros y amas de casas. Pero el I Ching no sólo ha acaparado la atención de figuras ilustres de la cultura oriental como los filósofos Lao Tse y Confucio, sino que también el colectivo occidental ha tenido destacadas figuras tales como el poeta T.S. Elliot, el escritor Jorge Luis Borges y el psicólogo Carl Jung, que se han interesado por él. Todos ellos confiaban en que el I Ching podía ser una herramienta valiosa para el conocimiento y el desarrollo interior.

El verdadero origen del I Ching se pierde en la noche de los tiempos y ha dado lugar a un sinfín de historias y leyendas. Se cree que la semilla empezó a germinar algunos milenios atrás, cuando los antiguos chinos descubrieron que había una estrecha relación entre los movimientos naturales y las cuestiones humanas. Aquellos hombres utilizaban un caparazón de tortuga -símbolo de longevidad y estabilidad- como oráculo; la quemaban y luego procedían a la interpretación de sus grietas.

Aunque los autores difieren en el origen de los textos, se cree que uno de los primeros en dedicarse a la investigación concienzuda de las leyes del Universo y los patrones comunes que lo regían fue Fu H' si. El relato empieza hace casi 5000 años cuando el rey Wen había ido a meditar a orillas del río Amarillo sobre dichos fenómenos. En un momento de la contemplación, surgió de las aguas una tortuga y se cuenta que visualizó en el caparazón de la tortuga una estructura modelo que es lo que luego conoceríamos como trigramas. De ahí que se abocara a crear los ocho trigramas y su disposición.

El rey Wen estando en prisión continuó profundizando sobre el oráculo y trabajó en los comentarios de los textos; dichos conocimientos le fueron transferidos a su hijo Chou. En suma, para la literatura china la autoría del I Ching se atribuye a cuatro maestros: Fu H' si, el rey Wen, su hijo el duque de Chou y Confucio (Kung Tse). El tránsito en esta vida siempre presenta más de una alternativa, podemos tomar este camino u otro y según lo que decidamos así seguirá nuestro curso. en este contexto el Tao representa el camino de la armonía. Si por ejemplo pensamos en la fuerza cósmica como un torrente, un canal de energía, el Tao sería el movimiento que fluye en esa dirección.

Cuando nos alineemos con esa corriente, podremos tener acceso al conocimiento de las tendencias cósmicas en relación a un hecho concreto y podremos tomar decisiones que nos ayuden a avanzar, aunque eso en la práctica no signifique necesariamente moverse.

El I Ching sigue el camino del Tao y, de hecho, es el libro sagrado de los taoístas. Si bien el Tao indica un sendero de concordia, en la práctica puede ser algo no tan fácil de seguir, ya que se requiere aceptación y acciones correctivas; esto a veces puede implicar tomar el sentido contrario al que nuestro ego quisiera ir. Sin embargo, si nos detenemos a pensar un momento en la Obra de Jesucristo, y en Sus consejos: ¡Dad la vuelta! Comprenderemos que tenemos que cambiar. ¡Cerrar las fábricas de armas, y de todos los útiles de guerra! Si no lo hacemos, desaparecemos del planeta Tierra. El Diablo da el conocimiento para que nosotros mismos nos eliminemos. Desde la fragua de Vulcano se fabricaron armas y objetos punzantes, los dioses inferiores envidian a los hombres.

Tenemos en este momento a nuestro alcance, el acceso a una puerta al Tao. A la reconciliación con Dios Padre. Solo tenemos que cumplir los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña de Jesús; y que dice el Quinto Mandamiento: ¡No matarás! ¡No a la guerra! Nunca más una guerra mundial. Lleven a la cárcel a todos los promotores. Si no lo hacen los hombres, Dios enviará el Armagedón. Escrito está.

Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Señor, ten misericordia de mí y de todos los ignorantes. ¡Envía al Espíritu Santo sobre toda la Tierra y sobre toda la Humanidad! Paz y alegría. Luz y buenas energías. Así sea Tu voluntad por toda la eternidad. Gracias Padre por todo lo bueno que nos ha dado y nos da. Tierra, agua, aire, alimentos y Tu Amor. Amén.


miércoles, 29 de octubre de 2025

El Bosque Mágico - Creando felicidad 30º

 Frase inspiradora: <<Vierte  amor en ti mismo y, a su vez, el universo verterá  amor en ti.>> Aunque no llegue tan alto o tan lejos como le gustaría, la maravillosa satisfacción de una relación significativa o de una familia cariñosa también puede hacerle sentirse muy afortunado en la vida. El valor del amor y el del servicio pueden ser más grandes para usted que el éxito mundano. <<El trabajo que protege el cerebro>>. Los científicos siguen buscando las claves para envejecer preservando las capacidades mentales. Y, según un nuevo estudio, uno de los factores que pueden influir es la profesión.

El trabajo, el nivel educativo y el nivel de ingresos pueden influir en que el riesgo de desarrollar una enfermedad como el alzhéimer sea mayor o menor, según un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports. <<Más estudios, menos riesgo>>.

Según esta investigación, tener un mayor nivel de educación se relaciona con una probabilidad un 435 menor de sufrir un deterioro cognitivo leve. Como explican los autores del trabajo, es probable que el nivel académico y los trabajos intelectualmente exigentes proporcionen más estimulación mental y ayuden a construir una reserva cerebral más fuerte para ayudar a proteger contra el deterioro cognitivo.

<<Poder económico>>. Tener estudios superiores suele estar ligado a un mayor nivel adquisitivo y este, según el mismo estudio, también ayuda a que el envejecimiento cerebral sea más saludable. Este refleja la posibilidad de acceder a mejores atenciones médicas y al tratamiento desde edades más tempranas de diversas afecciones crónicas como la hipertensión, la diabetes o la enfermedad cardiovascular, todas ellas relacionadas con el riesgo de desarrollar una demencia.

En cambio, tener ingresos bajos se liga a la posibilidad de sufrir un estrés crónico, lo que estimula la liberación de glucocorticoides, unas sustancias que afectan a la zona del hipocampo, que se asocia al centro de la memoria. (En esta nueva Era del Acuario, Edad Dorada de la Humanidad: <<¡La riqueza se compartirá!>> Llegó el Reino de Nuestro Señor Jesucristo. Tal como está escrito. Lee la Biblia.)

<<Factores que ayudan a mantener el cerebro sano y activo>>. 

1º Mantenerse activos. No solo estimular la mente, sino también el cuerpo. 2º Relaciones sociales. Es importante disponer de una red de personas con las que relacionarse. 3º Buenos hábitos. Como mantener una dieta equilibrada, evitar los tóxicos (alcohol, tabaco, comida empaquetada o en latada, cerdo, pollo o huevo y pescados de granja...), tener niveles óptimos de vitamina D o dormir bien. 4º Revisiones. Tratar las dolencias que puedan desarrollarse, hacerse chequeos regulares y atender las pérdidas auditivas y visuales. Menos televisión, y mas visitas al campo o a la playa, hacer amigos.

En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder. En teoría, cualquiera puede intervenir en el debate acerca del futuro de la humanidad, pero es muy difícil mantener una visión clara. Con frecuencia, ni siquiera nos damos cuenta de que se produce un debate, o de cuáles son las cuestiones clave. 

Somos miles de millones las personas que apenas podemos permitirnos el lujo de indagar en estos asuntos, porque tenemos cosas más acuciantes que hacer: ir a trabajar, cuidar de los niños u ocuparnos de unos padres ya ancianos. Lamentablemente, la historia no hace concesiones. Si el futuro de la humanidad se decide en nuestra ausencia, porque estamos demasiado ocupados dando de comer y vistiendo a nuestros hijos, ni ellos ni nosotros nos libraremos de las consecuencias. Esto es muy injusto, pero ¿quién dijo que la historia es justa?

El Gobierno, puede y debe proporcionar a la gente trabajo, así la gente puede  tener una casa decente, comida suficiente y ropa cómoda. El Gobierno, puede ofrecer cierta claridad a las empresas, y de este modo contribuir a nivelar el terreno de juego de las jerarquías. Si esto empodera aunque solo sea a un puñado de personas para que se incorporen al debate sobre el futuro de nuestra civilización. Leer la Biblia, es revisar el pasado humano.

<<Cuatro largos meses nos separan todavía del año de la Bestia, y ya la tenemos ahí. Su sombra vela nuestros pechos y las ventanas de nuestras casas. A mi alrededor, la gente no habla de otra cosa. El año se acerca, las señales precursoras, las predicciones... A veces me digo a mí mismo: ¡Pues que venga!, ¡que vacíe por fin su alforja de prodigios y de calamidades! Entonces, me echo atrás, me acuerdo de todos aquellos otros años corrientes en los que cada día transcurría esperando las alegrías del atardecer. Y maldigo con todas mis fuerzas a los adoradores del apocalipsis. 

¿Cómo empezó esta locura? ¿En qué alma germinó primero? ¿Bajo qué cielos? No podría decirlo con exactitud, y sin embargo, en cierto modo, lo sé. Allí donde me encontraba veía el miedo, el miedo monstruoso, nacer y crecer y difundirse; le veía insinuarse en las almas, incluso en las de mis allegados, incluso en la mía, le he visto golpear la razón, pisotearla, humillarla y después devorarla.

Vi alejarse los días felices.

Hasta entonces, yo había vivido en la serenidad. Yo prosperaba, con salud y con fortuna, un poquito cada año; no codiciaba nada que  estuviera al alcance de mi mano; los vecinos me adulaban más que me envidiaban. Y, de repente, todo se precipita a mi alrededor. Ese extraño libro que aparece y luego desaparece, por mí culpa...

La muerte del anciano Idriss, de la que nadie me acusa, es cierto... excepto yo mismo. Y ese viaje que tengo que emprender el lunes, a pesar de mis reticencias. Un viaje del que hoy tengo la sensación de que no voy a regresar.

Así que trazo no sin aprensión las primeras líneas de este cuaderno nuevo. Todavía no sé de qué manera voy a dar cuenta de los acontecimientos que se han producido, ni de los que ya se anuncian. ¿Un simple relato de los hechos? ¿Un diario íntimo? ¿Un cuaderno de bitácora? ¿Un testamento?

Tal vez debería antes que nada hablar del que primero despertó en mí la angustia acerca del año de la Bestia. Se llamaba Evdokim. Un peregrino de Moscovia que llamó a mi puerta hace más o menos diecisiete años. ¿Por qué decir más o menos? Tengo la fecha exacta en mi registro mercantil. Era el vigésimo día de diciembre de 1648.

Siempre lo anoto todo, y en especial los detalles menores, esos que podría acabar de olvidar. 

Antes de franquear mi puerta, el hombre hizo la señal de la cruz con dos dedos tensos y luego se inclinó para no golpearse con el arco de piedra. Llevaba una espesa capa negra y tenía manos de leñador, dedos espesos, una espesa barba rubia, pero también unos ojos minúsculos y una frente estrecha.

Iba camino de Tierra Santa, y llegó a mi casa por casualidad. Le habían dado la dirección de Constantinopla, diciéndole que era aquí, sólo aquí, donde tenía posibilidades de encontrar lo que buscaba.

-Querría hablar con el signor Tommaso. 

-Era mi padre -respondí-. Falleció en julio.

-Que Dios le acoja en Su Reino.

-Y que Él acoja también a los santos muertos de la familia de vuestra merced.

Aquel intercambio de palabras tenía lugar en griego, nuestro único idioma común, aunque era manifiesto que ni él ni yo lo practicábamos normalmente. Un intercambio vacilante, inseguro, en razón del duelo, doloroso todavía para mí e inesperado para él; y también porque, al hablarle de él a un <<papista apóstata>> y yo a un <<cismático extraviado>>, intentábamos no pronunciar palabra alguna que pudiera lesionar las creencias del otro.

Tras un breve silencio por parte de ambos, continuó: -Lamento mucho que el padre de vuestra merced nos haya abandonado.

Y mientras lo decía, paseaba su mirada por el establecimiento, como si intentara sondear en aquel batiburrillo de libros, pequeñas esculturas antiguas, cristalerías, jarrones pintados, halcones disecados y se preguntara -a sí mismo, aunque bien podría haberlo hecho en voz alta- si al no estar ya allí mi padre podía yo llegar a servirle de ayuda. Yo tenía entonces veintitrés años, pero mi cara, regordeta y afeitada, debía de tener aún reflejos infantiles.

Me enderece, avanzando el mentón.

-Me llamo Baldassare, es a mí a quien le ha correspondido la herencia.

El visitante no mostró con ningún gesto que me hubiera oído. Seguía paseando la mirada por las mil maravillas que le rodeaban, con una mezcla de encantamiento y de angustia. De todos los establecimientos de curiosidades, el nuestro era desde hacía cien años el mejor surtido y el de mayor renombre de Oriente.

Venían a vernos de todas partes, de Marsella, de Londres, de Colonia, de Ancona, también de Esmirna, de El Cairo y de Ispahan. Después de mirarme de arriba abajo otra vez, el ruso debió de resignarse.

-Soy Evdokim Nicolairvich. Vengo de Vorónezh. Me han elogiado mucho esta casa. Inmediatamente adopté un tono confidencial, que por entonces era mi manera de ser afable.

-Estamos en el negocio desde hace cuatro generaciones. Mi familia procede de Génova, pero está instalada en Levante desde hace mucho tiempo... Asintió varias veces con la cabeza, lo que quería decir que no ignoraba nada de todo aquello. Y si le habían hablado de nosotros en Constantinopla, eso es lo primero que debieron de contarle. <<Los últimos genoveses en esta parte del mundo...>> Con algún otro epíteto, algún gesto que sugiriera locura o una rareza extrema transmitida desde siempre de padre a hijo. Sonreí y me callé.  

Por su parte, él se volvió inmediatamente hacia la puerta y gritó un nombre y una orden. Acudió un servidor, un hombrecillo corpulento con hábito negro esponjado, con un gorro aplastado en la cabeza y los ojos en el suelo. Llevaba un cofrecillo cuya tapa levantó, y sacó de allí un libro que le tendió a su amo.

Pensé que tenía intención de vendérmelo, e inmediatamente me puse en guardia. En el comercio de curiosidades aprende uno muy pronto a desconfiar de esos personajes que llegan con aires de importancia, te declinan su genealogía y sus nobles amistades, distribuyen órdenes a derecha e izquierda y después de todo no quieren más que venderte alguna venerable insignificancia. Única para ellos, y en consecuencia única para el mundo, eso desde luego. Si les proponéis un precio que no se corresponde con el que se les ha metido en la cabeza, se ofenden, y se consideran no sólo enfadados, sino también insultados. Y acaban por alejarse profiriendo amenazas.

Pero mi visitante no iba a tardar en tranquilizarme: no había venido hasta mí para vender ni para regatear.

-Esta obra la acaban de imprimir en Moscú hace unos meses. Y todos los que saben leer la han leído ya.

Me señaló con el dedo el título en letras cirílicas, y se puso a recitar con fervor. <<Kiniga o vere...>>, antes de darse cuenta de que era preciso traducirlo: <<El Libro de la Fe una, verdadera y ortodoxa>>. Me miró con el rabillo del ojo para comprobar si tal formulación no me había revuelto mi sangre papista. Pero por dentro estaba yo como por fuera. Por fuera, la sonrisa amable del comerciante. Por dentro, la sonrisa socarrona del escéptico.

-Este libro anuncia que el apocalipsis está al llegar.

Me señaló una página, hacia el final.

-Aquí está escrito con todas las letras que el Anticristo aparecerá, de acuerdo con las Escrituras, en el año del papa de 1666.

Repitió aquella cifra cuatro o cinco veces, escamoteando cada vez un poco más el <<mil>> del comienzo. Después me observó, esperando mi reacción. Como todo el mundo, yo había leído el Apocalipsis de Juan, y me detuve un momento en aquellas frases misteriosas del capítulo decimotercero: <<Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666>>.

-Dice 666, no 1666 -sugerí con timidez.

-Hay que estar ciego para no ver una señal tan manifiesta. Una señal. Cuántas veces no he oído esa palabra, y la de <<presagio>>. Todo se convierte en señales o en presagios para quien está al acecho, dispuesto a maravillarse, dispuesto a interpretar, dispuesto a imaginar concordancias y relaciones. El mundo rebosa de estos escudriñadores de señales -¡cuántos no he conocido en mi tienda, desde los más cautivadores hasta los más siniestros!

El llamado Evdokim parecía irritado por mi pequeña tibieza, que a sus ojos ponía en evidencia tanto mi ignorancia como mi impiedad. Yo no quería ofenderle, de manera que tuve que forzarme a mí mismo para decir: -Todo eso es, en verdad, extraño e inquietante... O alguna frase por el estilo. Tranquilizado, el hombre continuó:

-Es por este libro por lo que he venido hasta aquí. Voy buscando textos que puedan iluminarme. Ah, bueno, aquello era otra cosa. Sí, yo podía ayudarle. Tengo que decir que la fortuna de nuestra casa a lo largo de los últimos decenios se fundamentaba en el entusiasmo de la cristiandad por los viejos libros orientales -en especial griegos, coptos, hebraicos y sirios- que se diría que encierran las más antiguas verdades de la fe y que las cortes reales, sobre todo las de Francia e Inglaterra, intentaban adquirir para apoyar su punto de vista en las querellas entre los católicos y los partidarios de la Reforma.

Mi familia escrutó durante casi un siglo los monasterios de Oriente en busca de esos manuscritos, que se encuentran hoy por centenares en la Bibliothèque Royale de París o en la Bodleian Library de Oxford, por citar sólo las más importantes.

-No tengo muchos libros que traten específicamente del Apocalipsis, y menos del pasaje que se refiere al número de la Bestia. De todas formas, aquí tiene esto...

Le entregué unas cuantas obras, diez o doce, en varias lenguas, le detallé sus contenidos, enumerándole a veces las cabeceras de los capítulos. No me disgusta este aspecto de mi oficio. Creo que tengo el tono y la manera adecuados. Pero mi visitante no mostraba el interés que yo creía suscitarle. Cada vez que le mencionaba un libro, manifestaba su decepción y su impaciencia mediante pequeños gestos con los dedos o con miradas fugaces. Por fin comprendí.

-A vuestra merced le han hablado de un libro concreto, ¿no es así?

Pronunció un nombre. Se enredó en las sonoridades árabes, pero no tuve dificultad en comprender. Abú-Maher al-Mazandarani. La verdad es que desde hacía rato me lo estaba esperando.

Los que sienten pasión por los libros antiguos conocen el de Mazandarani. Por su fama, pues poca gente lo ha tenido entre sus manos. Y yo no sé, por otra parte, si existe realmente, o si ha existido alguna vez. Voy a explicarme, porque de un momento a otro va a parecer que escribo de cosas contradictorias: cuando uno se zambulle en las obras de ciertos autores célebres y reconocidos, a menudo mencionan este libro; y dicen que un amigo o un maestro lo tenía en tiempos en su biblioteca... Pero, por otra parte, nunca he podido descubrir, en una pluma respetable, una confirmación sin ambigüedades de la presencia de este libro.

Nadie que diga claramente <<lo tengo>>, <<lo he hojeado>>, <<lo he leído>>, nadie que cite un pasaje. Al contrario, los comerciantes más serios, así como la mayor parte de los expertos, están convencidos de que esta obra no ha existido nunca y que los raros ejemplares que aparecen de vez en cuando son obra de falsificadores y mistificadores.

Este libro legendario se titula El desvelamiento del nombre oculto, pero se llama comúnmente el Centésimo nombre. Cuando me refiera al nombre de que se trata, se comprenderá por qué ha sido siempre tan codiciado. 

Nadie ignora que en el Corán aparecen mencionados noventa y nueve nombres de Dios, aunque algunos prefieren llamarlos <<epítetos>>. El Misericordioso, el Vengador, el Sutil, el Aparente, el Omnisciente, el Árbitro, el Heredero... Y esta cifra, confirmada por la tradición, ha introducido siempre en las almas curiosas un interrogante que parece natural: ¿No habría acaso, para completar ese número, un centésimo nombre oculto? Unas citas del Profeta, que algunos doctores de la ley ponen en cuestión pero que otros consideran auténticas, afirman que existe sin duda un nombre supremo que bastaría con pronunciar para evitar cualquier peligro, para obtener del Cielo cualquier favor. Noé lo conocía, según dicen, y fue por eso por lo que pudo salvarse con los suyos durante el Diluvio.

He visto desfilar por mi establecimiento todo tipo de personajes: un carmelita descalzo, un alquimista de Tabriz, un general otomano, un cabalista de Tiberíades, todos ellos en busca de ese libro. Siempre consideré deber mío explicarle a esa gente por qué, en mi opinión, aquello no era más que un espejismo. 

Normalmente, cuando mis visitantes terminan de escuchar mi argumentación, se resignan. Unos decepcionados. Otros tranquilizados; si no pueden tener el libro, prefieren creer que ninguna otra persona en el mundo lo tendrá...

Invité a Marmontel a almorzar con el fin de retenerlo, pero declinó la invitación con sequedad. Un hombre de la escolta me explicó que el caballeo tenía que ponerse en camino lo antes posible si quería llegar a Trípoli antes de que anocheciera. Su barco zarpaba al día siguiente con destino a Constantinopla. Les acompañé hasta la entrada de Gibeleto, sin conseguir del emisario ni una palabra más, ni una mirada de adiós.

Al volver, me encontré llorando a Buméh, que apretaba los puños con rabia. -¿Por qué le has dado ese libro? No lo comprendo.

Tampoco yo comprendía por qué había actuado así. En un momento de debilidad había perdido al mismo tiempo El centésimo nombre, la estatuilla que tanto me gustaba y la estima del emisario. Tenía más razones para lamentarme que mi sobrino. Pero debía justificarme en cualquier caso. 

-¿Qué quieres? Las cosas han rodado así. No he podido hacer otra cosa. Ese hombre es nada menos que un emisario del rey de Francia.

Mi pobre sobrino sollozaba como un niño. Le tomé de los hombros. -Cálmate, ese libro era una falsificación, hemos cometido una estafa al venderlo a ese precio. Y si por un milagro no lo era, entonces era preciso no separarse de él ni por todo el oro del mundo.

¿Quién te lo vendió?

-El viejo Idriss. 

-¿Idriss? ¿A qué precio?

-Me lo regaló.

-Entonces no tenía la intención de que lo vendieras.

-¿Ni siquiera por mil quinientos maidines? Con ese dinero podría comprarse una casa, ropa nueva, contratar una criada y tal vez hasta casarse... 

Buméh no tenía ganas de risas. Raras veces tenía ganas de risas.

-Si no entiendo mal, tienes la intención de darle todo ese dinero a Idriss. -Sí, todo, y sin que pase siquiera por nuestra caja.

Me levanté en el acto, puse las monedas en una bolsa de cuero y salí.

¿Cómo iba a reaccionar el anciano?

¿O por el contrario iba a ver en la increíble cantidad que le llevaba un regalo del Cielo?

Al empujar la puerta de la casucha vi sentada en el suelo a una mujer de la vecindad, con la frente entre las manos. Le pregunté por cortesía, antes de entrar, si se encontraba allí hayi Idriss. Levantó la cabeza y me dijo tan sólo: -<<Twaffa>>. Ha muerto.

Estoy convencido de ellos, el corazón dejó de latirle en el minuto mismo en que entregué su libro al caballero de Marmontel. Y no consigo sacarme esa idea de la cabeza.

¿Acaso no me había preguntado yo cómo iba a reaccionar el anciano ante lo que había hecho? Pues bien, ahora sí que conocía su reacción.

¿Será que desvarío por la mala conciencia? Por desgracia, ahí están los hechos, la coincidencia es demasiado concluyente. He cometido una grave falta, y voy a tener que repararla.

No me vino de repente la idea de que tendría que seguir ese libro hasta Constantinopla. Además, sigo sin estar convencido de la utilidad de la expedición. Pero me dejé convencer, y no había una alternativa mejor.

Primero fueron las jeremiadas de Buméh, pero ésas me las esperaba, así que ya estaba prevenido en contra y no influyeron gran cosa en mi decisión. ¡Pues no quería el muy insensato que nos fuéramos en ese mismo momento! De hacerle caso, resultaría que todo lo que acababa de ocurrir eran señales enviadas por el Cielo a mi atención. Así, la Providencia desesperada al verme insensible a sus manifestaciones, habría  sacrificado la vida de ese pobre hombre con el único objeto de que yo abriera de una vez los ojos.

-¿Abrir los ojos ante qué? ¿Qué se supone que tengo yo que entender?

-Que el tiempo apremia. Que el año maldito está a la puerta. Que la muerte merodea a nuestro alrededor. ¡Has tenido tu salvación y la nuestra en tus manos, has tenido El centésimo nombre en tu poder y no has sabido conservarlo!

-En cualquier caso, ya no puedo hacer nada. El caballero ya está lejos. Eso también es obra de la Providencia.

-¡Hay que alcanzarle! ¡Hay que ponerse en camino enseguida!

Me encogí de hombros. Ni siquiera quise responder. No tenía por qué prestarme a ese tipo de niñerías. ¿Partir ahora? ¿Cabalgar toda la noche? ¿Para que nos degüellen los salteadores de caminos?

-Si hay que morir, prefiero morir el año que viene con el resto de mis semejantes antes que adelantarme así al fin de los tiempos. (Año 1666, desde unos años antes, vivieron aterrorizados, esperando el año de la Bestia; la llegada del Anticristo y el anunciado fin del tiempo; algo muy malo debió ocurrir, si estudiamos la Edad Media, hubo miles de relatos sobre endemoniados, ¿leyenda o historias verídicas?)

Pero aquel diablo de chico no cedía.

-Si no podemos alcanzarle en Trípoli, por lo menos podremos alcanzarle en Constantinopla.

De repente, detrás de nosotros, surgió una voz llena de jovialidad.

-¿Constantinopla? Buméh no ha tenido en toda su vida una idea tan espléndida.

¡Habib! También él está de acuerdo.

-¿Ya has vuelto de tus callejeos? Ya sabía yo que el día en que tu hermano y tú os pusierais de acuerdo en algo será para mi runa.

-A mí me traen sin cuidado vuestras historias sobre el fin del mundo, y ese maldito libro no me interesa para nada. Pero hace mucho tiempo que sueño con la Gran Ciudad. 

(Hay algunas personas que sueñan con la Gran Ciudad Nueva, tal como lo predijo Nostradamus.... En el año de la Bestia o la venida del Anticristo, 1666, nuestra civilización contaba para asesinar a los demás con pócimas de potentes venenos, espadas, puñales, poca artillería y múltiples objetos punzantes y cortantes; pero, en la actualidad la mayoría de países cuenta con grandes arsenales de bombas de todo tipo, ¡La Bomba Atómica!, no lo olviden podemos caer al abismo pulverizados, fulminados como millones de mosquitos, ¡ojos bien abiertos, que el Diablo anda al acecho. La Biblia lo dice: El Diablo arrastra a las naciones a todos los conflictos, y Él Diablo hará según los Textos Sagrados que las Naciones se enfrente a Jesucristo, porque no lo aceptarán como Rey, tampoco sus leyes de Amor. Solidaridad y bondad, así que, hay que examinar mucho los pasos que den nuestros representantes políticos...).

¿No me dijiste tú que cuando tenías tu edad, tu padre, nuestro abuelo Tommaso, quiso que conocieras Constantinopla?... Mientras que mi furtivo paso por el jardín de Bess me dejará para siempre un sabor anticipado del Paraíso.

¡Qué feliz me siento de que Londres no haya sido destruida! La felicidad tendrá siempre para mí el sabor de la cerveza de mantequilla, el aroma de la violeta y hasta el sonido chirriante de los escalones de madera que me conducían hasta mi reino de los desvanes, en lo alto del ale house. ¿Es adecuado pensar así en Bess en la casa de mi futuro suegro, que es también mi benefactor? Los sueños están libres de cualquier cosa y de cualesquiera conveniencias, libres de juramentos, libres de todo tipo de gratitud.

Más tarde, cuando se hubo marchado con su viola el hombre de Cremona, que había cenado con nosotros, se desató una inesperada tormenta. Debía de ser a eso de medianoche. Relámpagos, estruendos, ráfagas de lluvia; y sin embargo, el cielo parecía sereno. Después, el rayo. El sonido desgarrador de una roca que estalla. La más pequeña de las hijas de Gregorio, que dormitaba en sus brazos, se despertó llorando. Su padre la tranquilizó diciéndole que el rayo parecía siempre mucho más cerca de lo que en verdad está, y que éste había caído allá arriba, en el Castello, o en la dársena del puerto.

Mas en cuanto terminó de explicar aquello, cayó otro rayo, más cerca aún. Estalló al mismo tiempo que el relámpago, y esta vez fuimos muchos los que gritamos.

Y antes de que nos recuperáramos del susto, se produjo un extraño fenómeno. Del hogar alrededor del que nos encontrábamos surgió de pronto, sin razón aparente, una lengüeta de fuego que echó a correr por el suelo. Nos quedamos espantados, mudos, presas de temblores, y Orietina, que estaba sentada junto a mi pero que no me había dirigido hasta el momento ni una palabra ni una mirada, me agarró de repente del brazo y lo oprimió con tal fuerza que me hundió las uñas en la carne. Y susurraba, aunque con un susurro dilatado que cualquiera podía oír:

-¡Es el día del Juicio! ¡No me habían engañado! ¡Es el día del Juicio! ¡Que el Señor se apiade de nosotros! 

Luego se arrojó al suelo, se arrodilló, sacó del bolsillo un rosario y nos animó a hacer lo mismo. Sus tres hijas y los criados que allí estaban se pusieron a murmurar unas oraciones. Por mi parte, no conseguía apartar la vista de la lengüeta de fuego, que en su carrera alcanzó una piel de cordero que allí había, se apoderó de ella y la inflamó. Todos mis miembros temblaban, y confieso que en la confusión del momento me dije que debería salir corriendo y traer de mi cuarto El Centésimo nombre.

Unos cuantos saltos, y ya me encontraba en la escalera, pero oí a Gregorio gritar: -Baldassare, ¿adónde vas? ¡Ayúdame!

Se había levantado, había agarrado un gran cántaro de agua y vertía el contenido encima de la piel de cordero que ardía. El fuego se aplacó un poco sin apagarse, de modo que se puso aplastado con los pies en una danza que en otras circunstancias nos habría hecho reír a todos hasta el llanto.

Volví hasta él corriendo y me puse a danzar de la misma manera, aplastando aquella lengüeta, ahogándola cuando se reactivaba, como si estuviéramos diezman do una colonia de escorpiones.

Mientras, otras personas se recuperaron de su pavor; primero una criada joven, luego el jardinero, luego Giacominetta; corrieron a traer diversos recipientes llenos de agua y los volcaron encima de lo que aún ardía, echaba chispas o echaba humo.

Aquel zafarrancho sólo duró unos pocos minutos, mas era alrededor de la medianoche, y creo que fue con esa broma como terminó <<el año de la Bestia>>. Enseguida se irguió la dama Orietina, que era la única que se había quedado de rodillas, y decretó que era ya hora de que nos fuéramos a dormir.

Al subir a mi cuarto me llevé un candelabro, lo dejé encima de la mesa al llegar y así pude escribir estas líneas.

Última superstición, voy a esperar al amanecer para consignar la nueva fecha.

Estamos a primero de enero del año mil seiscientos  sesenta y siete. El año llamado <<de la Bestia>> ha concluido, pero el sol se alza sobre mi ciudad de Génova. De su seno nací yo hace mil años, hace cuarenta años, y de nuevo en el día de hoy.

Desde el alba me siento lleno de júbilo y tengo deseos de mirar al sol y de hablarle como Francisco de Asís. Deberíamos regocijarnos siempre que vuelve a iluminarnos, pero hoy los hombres sienten vergüenza de hablarle al sol.

Así pues, no se ha extinguido, como tampoco los demás cuerpos celestes. Si no se los veía anoche es porque el cielo estaba cubierto. Mañana, o dentro de dos noches, los veréis y no tendré necesidad de contarlos. Está ahí, el cielo no se ha apagado, las ciudades no han sido destruidas, ni Génova, ni Londres, ni Moscú, ni Nápoles. Tendremos que vivir aún día tras día a ras del suelo con nuestras humanas miserias. Con la peste y los mareos, con la guerra y los naufragios, con nuestros amores y nuestras heridas. Ningún cataclismo divino, ningún augusto diluvio vendrá a ahogar terrores y traiciones. Es muy posible que el Cielo nada nos haya prometido. Ni lo mejor ni lo peor. Es muy posible que el Cielo viva sólo al ritmo de nuestras propias promesas.

El centésimo nombre se encuentra a mi lado, y todavía enturbia de vez en cuando mis pensamientos. Lo deseé, lo encontré, lo recuperé, pero cuando lo abro sigue clausurado para mí. Acaso no lo he merecido lo suficiente. Quién sabe si no me aterraba demasiado descubrir lo que oculta. Aunque tal vez no oculte nada.

No volveré a abrirlo. Mañana lo abandonaré con discreción en el revoltijo de alguna biblioteca, para que algún día, dentro de muchos años, otras manos se apoderen de él, otros ojos vengan a sumirse allí, unos ojos que ya no estarán velados.

Tras las huellas de ese libro recorrí el mundo por mar y tierra, pero al abandonar el año 1666, si hago balance de mis peregrinaciones, lo que resulta es que he ido de Gibeleto a Génova dando un rodeo.

Es mediodía en el campanario de una iglesia cercana. Dejo la pluma por última vez, cierro el cuaderno, recojo el escritorio, voy a abrir totalmente esa ventana para que me invada el sol junto con los murmullos de Génova.

<<Corre el año de 1666, el año del Anticristo y, para muchos -agoreros, iluminados-, el del fin de los tiempos. Descendiente de genoveses asentados en el Líbano, Baldassare Embriaco no logra sustraerse al clima generalizado de inquietud y emprende un viaje en busca de un libro que puede servir de protección en caso de que sobrevenga las catástrofes que se anuncian. 

EL VIAJE DE BALDASSARE llevará a éste por todo el Mediterráneo hasta Londres, y en su transcurso saldrán al paso de su protagonista el miedo, la violencia, el engaño, la desilusión y la desdicha, pero también el amor. Esta apasionante novela de AMIN MAALQUF es un recorrido en el que brotan tanto los choques como las vías de comunicación entre Oriente y Occidente, y también un periplo en el que, frente a los condicionamientos sociales, el individuo reivindica su derecho a ser extranjero sin humillaciones ni hostilidades>>.

Corre el año 2025, el año más siniestro para muchas familias que ven como se van arruinando, con la subida de los precios de los alimentos, bienes y servicios mermando. Un tipo muy rico dijo hace ya mucho, mucho tiempo ¡Europa será destruida! ¡No hay salvación para Europa! Y, así lo hicieron, dos guerras mundiales. Y, no es cosa de agoreros, ni de falsos iluminados, que nos están arrastrando a la tercera guerra mundial. El 16 de julio de 1918, el zar Nicolás II y su familia fueron asesinados en Yekaterimburgo. Grigori Yefimovich, más conocido como Rasputín, este monje (libertino) advirtió al zar Nicolás II. En una carta le advertía de que una de sus visiones le había revelado que <<dejaré esta vida antes del próximo uno de enero>>, aunque ignoraba quién se encargaría de matarle. Y precisaba: <<Si soy asesinado por plebeyos y especialmente por mis hermanos los campesinos, tú, zar de Rusia, nada tendrás que temer... Tu trono se asentará por cientos de años. Tu hijo será zar. Pero si soy asesinado por nobles, mi sangre permanecerá en sus manos. La nobleza tendrá que abandonar Rusia, los hermanos se enfrentarán con los hermanos, el odio dividirá a las familias, el país se quedará sin imperio... Tú, tu esposa y tus hijos moriréis a manos del pueblo>>... Profecía cumplida.

ILLUMINATI Los secretos de la secta más temida por la Iglesia católica, libro de Paul H. Koch, aquí están todas las profecías para este tiempo... Resumiendo mucho el texto, Los Protocolos describen, entre otras, las siguientes tácticas para conseguir el éxito final de su estrategia: Respecto a la religión se trataría de atacar sistemáticamente al cristianismo en todas sus formas, alimentando de paso <<todo tipo de cismas e iglesias diferentes y el desprecio popular hacia la doctrina... difundir masivamente cualquier idea que prime el laicismo y el materialismo... (lo inmoral, la mala educación, la telebasura dura y dura...)

En el orden politicoeconómico, se tendría que utilizar el dinero para <<comprar y corromper a la clase política>> y a la prensa para manejar y reorientar a la opinión pública, establecer un sistema económico mundial basado en el Oro y controlado por la organización...; distraer a las masas con una oratoria insensata de apariencia liberal; traspasar gradualmente todo el poder de las monarquías a los gobiernos democráticos hasta que las primeras se conviertan en meros adornos, fundar e impulsar instituciones políticas o sociales en apoyo del plan (WOKE) y emplear la hipocresía y la fuerza directamente <<cuando sea necesario para vencer una resistencia concreta (Mira de una pasada, las manifestaciones de Argentina, Chile, China, Rusia, los Estados Unidos de América, Londres, París, Madrid, Marruecos etc. Mordaza y látigo... Pelotazos de goma y cañonazos, metralletas y balas.)

En cuanto a la moral, habría que primar siempre las condiciones ventajosas para la organización sobre <<cualquier consideración de índole moral>>; argumentar con el engaño, la corrupción o la traición <<siempre que se muestren de utilidad>> para apoyar la causa; usar el asesinato en caso necesario... <<el fin justifica los medios>>, la reflexión de Maquiavelo. Ya que los seres humanos son considerados en general como <<pequeñas bestias>> cuya existencia está justificada para servir a los Sabios de Sión. (utilizan a los judíos, para culparlos de sus desmanes, los enfrentan continuamente al Islam y a los cretinos radicales... Su plan es que se enfrenten las tres grandes religiones, para destruir a todos de una vez, imponer la doctrina del Diablo Lucifer, quieren eliminar todos los Símbolos de Jesucristo y, para eso quieren una Guerra Mundial a Gran Escala por toda la Tierra, destruir Europa. Y, todos los monumentos de toda la Tierra. Si lees la Biblia dice lo que hoy está ocurriendo: El Diablo arrastra a las naciones a los conflictos.)

El movimiento de masones, e Illuminati, entre ambos lados del Atlántico se concretó en casos como los del antiguo impresor norteamericano e inventor del pararrayo Benjamín Franklin, que contactó con las sociedades secretas de Londres y París...

<<El gobierno de Estados Unidos no está en ningún sentido fundado sobre la religión cristiana. el gobierno no es razón ni elocuencia, es fuerza>>. George Washington, presidente estadounidense.

En un principio, la masonería de Francia se definía como una <<sociedad de pensamiento>> de influencia cristiana, pero pronto renunció a este origen bajo la influencia de ideólogos ingleses, de los que heredó el racionalismo mecanicista que desembocó en las teorías de Voltaire y su círculo... La primera logia masónica había sido constituida en territorio galo en 1725 con el nombre de Santo Tomás de París y fue reconocida por la masonería de Inglaterra...

No es ciencia ficción. <<Habitualmente, los monos de laboratorio trabajan motivados por una recompensa, comida o agua en cantidades extras. El éxito de la terapia se confirmó cuando, al modificar sus receptores de dopamina, los monos empezaron a trabajar sin descanso y sin esperar ninguna recompensa a cambio. El propio doctor Richmond ha recordado que <<tanto los monos como los humanos son propensos a esperar al último minuto para terminar una tarea. No en vano somos primos hermanos evolutivos. (No es cierto) El caso es que a medida que se aproxima el momento de recibir la recompensa, los dos tipos de primate se comportan igual, tienden a trabajar mejor y cometer menos errores. Cuando no es así, trabajan con menor entusiasmo y mayor lentitud>>. 

Alterando la recepción de dopamina, <<los monos trabajan con el mismo entusiasmo cometiendo menos errores desde un primer momento durante un período aproximado de unas diez semanas; después hay que volver a actuar sobre el neurotransmisor para producir el efecto, porque regresan a su estado original>>.

Según Richmond, esta terapia aplicada a humanos, <<ayudará a las personas cuya disposición y capacidad para el trabajo haya desaparecido a consecuencia de una depresión>>. ¿Sólo a ellas? ¿Acaso no estamos ante uno de los grandes sueños de los Illuminati? Imaginemos un nuevo marco laboral para el futuro en el que los trabajadores, con sus receptores de dopamina alterados, produzcan con gran entusiasmo y eficacia no de lunes a viernes, sino durante diez semanas seguidas antes de tomarse un fin de semana de descanso y reprogramación de sus neurotransmisores para engarzar un nuevo ciclo de diez semanas.

No es ciencia ficción. Todo el mundo recuerda los experimentos de los científicos nazis, como el doctor Josef Mengele, con los prisiones del complejo de Auschwitz. Sin embargo existen crímenes aún peores, los cometidos por científicos y gobiernos de países democráticos contra sus propios ciudadanos. Existen numerosos ejemplos. Aunque el asunto fue enterrado con rapidez por parte de las autoridades, en 1995 la productora británica Twenty Twnty TV destapó uno de los mayores escándalos de la investigación médica en el Reino Unido: la utilización no consentida de mujeres y niños entre 1955 y 1970 en diversos experimentos nucleares ordenados por sucesivos gobiernos británicos.

Las investigaciones incluían la inyeción de partículas radiactivas en la glándula tiroides de al menos 400 embarazadas tratadas en centros hospitalarios de Liverpool, Londres y Aberdeen para estudiar su reacción, y la administración de altas dosis de radioactividad a una serie de pacientes que <<de todas formas sufrían enfermedades malignas incurables>> para observar cómo les afectaba en el hospital Churchill de Oxford, y la inyección de yodo radiactivo en una veintena de mujeres de origen indio que no hablaban inglés y vivían en Coventry. Algunos años antes, el diputado laborista Ken Livingston confirmó que durante los gobiernos del laborista harold Wilson y el conservador Edward Heath millones de británios sirvieron de conejillos de Indias cuando Londres y otras doce localidades del sur de Inglaterra fueron rociadas en secreto con una serie  de tres gérmenes concretos, en un ensayo de guerra bacteorológica. Según el entonces ministro de Defensa Michael Portillo, esos experimentos <<no presentaban ningún riesgo para la salud pública>>, pero diversos microbiólogos consultados al respecto opinaron de modo diferente, ya que los tres simuladores utilizados podían causar, y quién sabe cuántos casos se produjeron en aquella época, neumonía, septicemia y oftalmitis a niños, ancianos y en general cualquier persona con el sistema inmunológico debilitado.

En un ensayo realizado en San Francisco en 1950, al menos ... murieron víctima de uno de esos agentes...

En Suecia, entre 1946 y 1951, más de 400 deficientes mentales, algunos de ellos niños, fueron internados en el hospital Vipelhom de la ciudad de Lund para ser utilizados como cobayas en el estudio de la prevención de la caries. Se les suministró azúcar, chocolate y unos caramelos especialmente pegajosos. Los médicos analizaron la saliva de los pacientes 36 veces al día durante los cinco años que duró el experimento. El ensayo, impulsado por el gobierno socialdemócrata de la época como <<necesario para luchar contra un problema  de salud pública>> como la caries, provocó terribles dolores a sus víctimas, a las que no se les intervenía en la dentadura hasta que ésta se encontraba muy afectada. Más escandalosa fue la política de esterilización forzada con el fin de <<eliminar tipos raciales inferiores>> promovida por el gobierno de Estocolmo entre 1936 y 1976. Se calcula que unas 60. 000 mujeres fueron esterilizadas a la fuerza durante esos cuarenta años.

Los gobiernos democráticos de Francia, Austria, Suiza y Noruega, entre otros, también reconocieron haber actuado de manera similar... Ahora, preparan el exterminio de unos 100.000.000 millones de personas, no hacen falta y comen y beben es más barato organizar una guerra mundial. Pero, lo que no saben es que aquí se van los malvados los primeros. Lee la Biblia. Jesús lo explicó todo sobre el Infierno. El arma definitiva. Si utilizan las bombas atómicas... Fin de la civilización más criminal de las habidas. Gente malvada. Jesús lo dice en varias parábolas.

En verdad os digo: Cuando la dinamo de esta Tierra se derrumbe, habrá sobre la Tierra un sufrimiento todavía mayor, porque seres humanos, animales, plantas y minerales están conectados a la dinamo. Las personas que sólo han confiado en lo material y siguen confiando en ello gritarán: <<¡Venid a buscarme, dioses que he servido!>>. Pero los dioses no escucharán, pues esos ídolos se habrán puesto en manos de la transformación. En ese tiempo los vivos envidiarán a los muertos, y gritarán: <<¿Dónde estás, dulce muerte?>>. Pues apenas habrá ya fuerzas que ayuden a los hombres a curar el cuerpo físico, a hacer que el cuerpo físico se recobre. 

La salvación viene del interior. Esas fuerzas de las que se sirvió el yo humano se transforman, y sólo recibe el que busca al salvador interno, el que llama a Dios vivo, que Soy Yo, Cristo, en el Padre, pues el Padre y Yo somos uno.

Vosotros hombres de esta Tierra, Yo, el salvador y la salvación os irradio ahora la fuerza de la vida desde los Cielos. Yo elevo vuestra consciencia. Reconoced vuestras causas. El que sufra, que se pregunte: ¿Dónde está la causa? El que esté enfermo, que se pregunte: ¿Dónde está la causa? El que pasa hambre y se siente solo, que se pregunte: ¿Dónde está la causa?

Y aunque sólo encontréis partes de esas causas, si os arrepentís seriamente de ellas, es más, si os arrepentís de corazón, pedís perdón y perdonáis a todos aquellos que os han ocasionado sufrimiento, y no volvéis a hacer más lo que habéis reconocido, Yo transformo vuestras causalidades en vuestras almas. Las sombras se transforman. En vuestras almas entran luz y fuerza y del salvador recibís fuerza vital y ayuda -pero la ayuda es primero para el alma, y en el transcurso posterior para el cuerpo, si es bueno para él.

Vosotros hombres de esta Tierra, ¡dad la vuelta! Aprovechad estos momentos de irradiación, pues Yo os traigo el mensaje y la salvación de los cielos. ¿Qué queréis hacer? ¿Queréis hundiros en el pantano de lo temporal y languidecer atados a las cadenas de vuestras causas? ¿O queréis llamar al salvador y alcanzar la liberación con el salvador y la protección -en los planos de purificación para el alma y en lo temporal para el alma y el cuerpo, si esto es bueno?

Escuchad hombres de esta Tierra: Mi luz es la luz de vuestro y Mi Padre. Yo he venido para traeros el mensaje de la paz, sin embargo, exhortándoos a su vez a que deis la vuelta y al mismo tiempo explicándoos lo que ocurrirá en este mundo, sobre esta Tierra.

Daos cuenta que la vida interna es la vida de vuestras almas. ¿Qué queréis hacer con vuestra herencia espiritual, la vida interna? Cada cual tiene el libre albedrío para decidirse libremente. Yo os doy la fuerza para que os acerquéis a la luz interna -no obstante, la luz interna la alcanza sólo aquel que santifique, es decir, que incluya cada vez más en su vida los mandamientos de la vida. Los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña.

Para que os reconozcáis, para que que reconozcáis vuestras causas en las que os habéis convertido, os irradio Mi vida, que es lo mismo que vuestra vida interna. Vosotros hombres de esta Tierra, Yo elevo vuestra consciencia. El Cristo de Dios, que Yo Soy, os irradia desde la atmósfera y desde vuestro interior. Yo Soy vuestro Dios, Yo Soy uno con vuestro y Mi Padre. ¡Dad la vuelta! Amor es vida, es Dios.

Año 1666 año del Anticristo, recordado como el año de la Bestia. Año 2025 año de Jesucristo Rey del Universo. Recibe con amor la luz que Cristo envía a cada instante. Tu cuerpo se hará fuerte. Tu mente se ilumina y tu alma canta de alegría las alabanzas al Divino. Sigue estudiando Metafísica y los Textos Sagrados, invoca a tu Ser Superior a Cristo en ti, para que te ayude a discernir lo falso de la verdad. Hay muchas mentiras en la Biblia, ojito. ¡No a la guerra!

Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Que no te engañen, Dios es bueno y es Jesús, el Diablo es muy falso, muy malvado es un seductor que arrastra a las naciones a los conflictos. Jesús vive en nuestro corazón. Gracias a Dios tenemos suficiente agua, aire limpio y muchos alimentos. Hay que rechazar la codicia, no acaparar la riqueza esa es tu maldición te lleva derecho al infierno. Cristo está aquí en la Tierra, pronto lo veremos paseando por las calles y plazas de todo el mundo, Él no necesita avión, ni tren, ni barcos. Ten fe. La vida en el futuro es maravillosa si eres viejo y enfermo pide a Jesús que te sane y te de Juventud, Él te dará lo que sea bueno para tu alma. Salud, Paz y Amor el trabajo no debe faltarle a nadie, el trabajo da dignidad a las personas. Y, si eres malvado y no piensas cambiar, ya sabes ¡infierno! Gracias Jesús. Gracias San Miguel por verificar la corrupción y por sacar a la luz a los golfos de la política. Gracias Padre. Gracias Facebook. Gracias a mi madre y a mi padre, y, yo soy una más... Amén.