Frase inspiradora. <<Tendremos un gobierno mundial, guste o no guste. La única duda es saber si lo creamos por la fuerza o con consentimiento>>. Paul Warburg, banquero norteamericano.
Al finalizar la primera guerra mundial, lord Pomsoby, uno de los miembros de la Cámara de los lores, se dirigió al pueblo alemán durante una de las sesiones para presentarle oficialmente excusas por el hecho de que su gobierno hubiera <<faltado repetidamente a la verdad>> con sucesivas campañas de propaganda en las que dijeron auténticas barbaridades sobre presuntos crímenes y atrocidades que jamás cometió el ejército alemán, pero que <<fueron necesarias en aras del interés nacional>>. Lo mismo hizo, poco después, el secretario de Estado norteamericano, Robert Lansing.
En julio de 1939, semanas antes de comenzar la segunda guerra mundial, el propio Winston Churchill confirmó que si el gobierno estadounidense no hubiera llevado a su país a la guerra <<habríamos logrado una paz rápida que además hubiera evitado el colapso que condujo a Rusia hacia el comunismo; tampoco se habría producido la caída del gobierno en Italia seguida del fascismo, y el nazismo no habría ganado ascendiente sobre Alemania.>>
El sueño hecho realidad
El príncipe Lvov fue designado para instaurar un gobierno provisional (en Rusia) que evitara el caos total. Lvov temía nuevas intentonas desestabilizadoras, como la fracasada Revolución roja de 1905, y además miraba con admiración el afianzamiento político, económico y social de Estados Unidos, por lo que se planteó transformar el imperio ruso en una república moderna como la norteamericana.
Careció del tiempo y los apoyos necesarios y, además, cometió el grave error de incluir en su gobierno a personajes intrigantes como Alexander Kerensky, una de cuyas medidas más significada fue dictar una amplia amnistía general para los comunistas y revolucionarios encarcelados o exiliados.
Se calcula que durante las siguientes semanas regresaron a Rusia en torno a doscientos cincuenta mil, entre ellos Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, y su compañero de andanzas León Trotski, dos de los principales líderes intelectuales de la Revolución roja.
Lenin fue enviado a través de la Europa en guerra en un tren sellado y blindado, que llevaba entre cinco y seis millones de dólares en oro, necesarios para pagar una nueva intentona revolucionaria.
Ese viaje había sido planeado y organizado por el alto mando alemán en connivencia con los Warburg. Según el proyecto de Max Warburg, si Lenin conseguía volver a entrar en su país y movilizar a sus partidarios, el éxito de su movimiento aceleraría la cada vez más cercana derrota de Rusia y su retirada definitiva del conflicto internacional.
Los generales alemanes se mostraron de acuerdo, pues de este modo podrían desmovilizar el ejército que mantenían en el frente del este y trasladarlo al oeste, donde la reciente incorporación de Estados Unidos a las hostilidades había incrementado la presión por pura superioridad numérica. A sugerencia de los Warburg, el káiser no fue informado del plan, pese a ser el general en jefe de los ejércitos germanos. El creía que nunca daría su visto bueno porque hubiera temido, con razón como luego se demostró, que el éxito de la revolución en el país vecino se extendiera a Alemania.
Juntos de nuevo en San Petersburgo, Lenin y Trotski aplicaron toda su inteligencia, su astucia y el dinero del tren a maquinar los planes que permitirian hacer realidad cuanto antes y de una vez por todas su sueño de <<traspasar todo el poder a las masas proletarias>>.
Aunque la verdad es que éstas nunca llegaron a disfrutar de él. La revolución de octubre de 1917 que permitió a los bolcheviques adueñarse de Rusia se gestó y desarrolló en su mayor parte en la ciudad de San Petersburgo, luego Petrogrado, con un puñado de hombres bien preparados y colocados en puestos claves.
Firmada la paz con Alemania, los bolcheviques pasaron los años siguientes entregados a dos batallas: la primera, física: una guerra civil con los rusos blancos o partidarios del régimen anterior, a los que terminaron aniquilando o exiliando tras un encarnizado combate. Y la segunda, política, para que la nueva Unión de República Socialista Soviética resultante de su golpe de Estado fuera reconocida internacionalmente.
Inversiones exóticas
Entre el 4 y el 11 de febrero de 1945, tres hombres se repartieron el mundo en sendas zonas de influencia, aunque prometiéndose apoyo mutuo para el control y equilibrio de cada uno de los espacios.
El presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y el dictador soviético Josef Stalin se sentaron juntos en el balneario de Yalta y, además de hacerse una fotografía histórica, decidieron qué países tendrían derecho a qué compensaciones y cuáles a qué castigos ante el ya próximo final de la segunda guerra mundial. Las decisiones que se tomaron allí afectaron al porvenir del mundo entero durante decenios y, en muchos aspectos, aún siguen influyéndolo.
En el plano puramente político, había que resolver la cuestión de la realeza en Bélgica, el gobierno provisional de la República francesa, el futuro de Polonia, la guerra de Japón, la futura ocupación y partición de Alemania o la expansión de la democracia en general en <<los pueblos libres>> en sustitución de los regímenes hasta entonces más o menos autoritarios. ¡También se habló de "dinero"!
Y la cosecha
En 1903, aparece un extravagante texto anónimo titulado <<Programa judío de conquista del mundo>>. Dos años después apareció una edición completa en un solo folleto bajo el nombre de <<El origen de nuestros males>>.
Esta publicación causó un profundo malestar no sólo entre las autoridades locales, sino en la mayor parte de la población que tuvo acceso a su lectura, porque el Testamento de Satanás, como fue calificado a nivel popular, contenía reflexiones de este porte:
<<Aquellos que seducen al pueblo con ideas políticas y sociales están <<sujetos a nuestro yugo>>. Sus utopías irrealizables están socavando el prestigio de los gobiernos nacionales y los pilares de los actuales Estados de derecho. (...) Después de desprestigiar a las monarquías, haremos que salgan elegidos como presidentes aquellas personas que puedan servirnos sumisamente. Los elegidos deben tener algún punto oscuro en el pasado con el fin de tenerlos amordazados, por temor a ser descubiertos por nosotros, a la vez que, atados a su posición de poderes adquiridos, disfrutando de honores y privilegios, se sientan ansiosos de cooperar para no perderlos. (...)
Cuando, decepcionados por sus gobernantes, los pueblos empiecen a clamar por un gobierno único que traiga paz y concordia, será el momento de entronizar a nuestro <<soberano>>.
(Libros interesantes: Lo grande en lo pequeño de Serge A. Nilus, El Anticristo como posibilidad política inminente. Escritos de un ortodoxo, editada en 1905. Nilus ya había publicado una edición príncipe cuatro años antes pero en ella aún no estaban incluidos los que desde entonces se conocen como Los Protocolos de los Sabios de Sión, uno de los libros más vilipendiados del siglo XX.)
El Testamento de Satanás
A diferencia de otros textos de la época como El Capital, cuyos dos volúmenes se reeditan periódicamente, hoy día resulta complicado encontrar un ejemplar de Los Protocolos... Llegó a ser calificado por el ocultista René Guenon como la más clara demostración de <<la táctica destinada a la destrucción del mundo tradicional>>.
Actualmente, está comúnmente aceptado que Los Protocolos no son otra cosa que una hábil falsificación de la Okarana, la policía secreta del zar, destinada a alimentar el tradicional odio del pueblo ruso hacia los judíos... Por otra parte, hasta el advenimiento del nacionalsocialismo en Alemania, la inmensa mayoría de los judíos no sólo estaban integrados en la sociedad alemana, igual que en la francesa o en la inglesa, sino que además ocupaban un alto porcentaje de puestos relevantes en ésta, lo que no ocurría en los países eslavos especialmente en Rusia o Polonia, donde los pogromos o persecuciones de judíos siempre habían disfrutado de gran aceptación popular.
Según la tesis oficial, el texto serviría además para atacar a las sociedades de corte masónico, en cuyos rituales y simbolismos existe una clara influencia de la tradición cabalística judaica.
Pero, en aquellos tiempos, nadie dudó de su aparente significado. Como en otros países europeos, Rusia era un hervidero de conspiraciones, y las autoridades del país estaban dispuestas a movilizar todos sus recursos, incluso los temores y odios tradicionales de la población, para refrenar cualquier intentona revolucionaria, viniera de donde viniera.
El libro saltó a la fama en toda Europa a raíz de la elogiosa crítica que le hizo el periodista británico Wicham Steed en el periódico londinense The Times con motivo de su primera edición en inglés, en mayo de 1920. En su artículo, Steed afirmaba la existencia <<desde hace muchos siglos de organizaciones secretas y políticas de judíos>> encargada de proyectar <<un odio tradicional y eterno a la Cristiandad>>, así como <<una ambición tiránica de dominar el mundo>>.
(Estas organizaciones existen, desde el tiempo en que aparece el Mesías en el Templo de Jerusalén; en concreto, desde aquel día en que Jesús, tomó el látigo expulsando a los mercaderes y cambistas del Templo, dando voces a gritos: Esta es la Casa de Mi Padre... Jesús, les revienta en rollo de las ofrendas, ¡dinero, dinero!)
Los Protocolos encajaban perfectamente, ya que en ellos se detallaba cómo <<inocular ideas disolventes de una potencia de destrucción cuidadosamente dosificada y progresiva, que va desde el liberalismo al radicalismo, del socialismo al comunismo, llegando hasta la anarquía>>, en el tejido social y político a través de <<la prensa, el teatro, la Bolsa, la ciencia, las leyes mismas... medios para producir una confusión, un caos en la opinión pública, la desmoralización de las juventudes, el estímulo del vicio en los adultos..., la codicia del dinero, el escepticismo materialista y el cínico apetito del placer>>.
La guerra permanente
Como decía Hegel: <<El conflicto provoca el cambio y el conflicto planificado provocará el cambio planificado>>. En realidad, todo el razonamiento era muy similar a la vieja técnica bancaria de financiar a los dos bandos a la vez, con la diferencia de que ninguno de los contendientes originales triunfaría en el combate final, sino que lo haría un tercero por encima de ellos.
A estas alturas, resulta fácil imaginar cómo se sentaron a deliberar los Illuminati sobre la mejor manera de crear una buena antítesis de la sociedad occidental. Para ello bastaba con tomar las ideas sobre las cuales se asentaba ésta e invertirlos. Si la tesis estaba basada en gobiernos monárquicos, cristianos y económicamente favorables a la libre empresa y a la individualidad personal, la antítesis por fuerza debía construirse a partir de gobiernos populares (sólo en apariencia, porque si no degenerarían en anarquía), ateos económicamente dirigidos por el Estado, en los que los ciudadanos carecían de autonomía personal.
Qizá, sólo quizá, sea una coincidencia que Karl Marx, filósofo alemán, que estuvo viviendo en París en 1843, fundara poco después la Asociación Internacional de Trabajadores, también llamada la Primera Internacional, y algunos años más tarde publicara una de las obras políticas más importantes del mundo, en lo que se recogían punto por punto los ideales de los Illuminati, El Capital...
Guy Car, publicó en su libro Peones en el juego parte de la correspondencia mantenida entre 1870 y 1871 entre Giuseppe Mazzini y Albert S. Pike, que hoy se conserva en los archivos de la biblioteca del British Museum, en Londres. En una de las cartas, fechada el 15 de agosto de 1871, Pike le comunica a Mazzini el plan a seguir por los Illuminati: <<Fomentaremos tres guerras que implicarán al mundo entero.>> La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del <<comunismo ateo>>...
El segundo conflicto se desataría aprovechando las diferencias entre los fascistas y los sionistas políticos. En primer lugar, se apoyaría a los regímenes europeos para que derivaran hacia dictaduras férreas que se opusieran a las democracias y provocaran una nueva convulsión mundial, cuyo fruto más importante sería <<el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina>>, que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías... expresando así el anhelo de reconstruir el antiguo reino de David. Además, esta nueva guerra permitiría consolidar una Internacional Comunista <<lo suficientemente robusta para equipararse al conjunto cristiano>>.
Los Illuminati preveían que en ese momento podrían disponer así, por fin, de la ansiada antítesis.
La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y dirigentes musulmanes. Este conflicto debía orientarse <<de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente>> y además obligará <<a otras naciones a entrar en la lucha, hasta el punto de agotarse física, mental, espiritual y económicamente>>.
Al final de la tercera guerra mundial, pronosticaba Pike, los Illuminati desencadenarían <<el mayor cataclismo social jamás conocidos en el mundo>>, lanzando una oleada revolucionaria que, por comparación, reduciría la época del Terror en Francia a un simpático juego de niños. <<Los ciudadanos serán forzados a defenderse contra una minoría de nihilistas ateos>>, que organizarán <<las mayores bestialidades y los alborotos más sangrientos>>.
(Ve y observa, las noticias de ayer <<Universidad de Pamplona>> y, <<violación de una joven por una manada de hombres extranjeros>>; ya están calentando los motores, ya está preparando la guerra civil en España, puede empezar con un golpe de Estado, de fuerzas sociales radicales, que dirán para defender al pueblo de los fascistas y, ellos, dirán que son buenos socialistas, amante de la paz y la libertad; y que ya se van viendo los rabos de los demonios y las orejas del Diablo).
Las masas, decepcionada ante la nula respuesta de las autoridades políticas y religiosas, serían llevadas a tal nivel de desesperación que <<destruirán al mismo tiempo el cristianismo y el ateísmo>> y <<vagarán sin dirección en busca de un ideal>>.
Sólo entonces, según Pike, se revelaría <<la luz verdadera con la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, que finalmente saldrá a la luz>>.
Los Illuminati presentarían al mundo a un nuevo líder capaz de devolver la paz y la normalidad al planeta (y que sería identificado como la nueva encarnación de Jesucristo para los cristianos, pero al mismo tiempo como el mesías esperado por los judíos y el mahdi que aguardan los musulmanes) y todo el proceso desembocaría finalmente en la anhelada síntesis.
La horrorosa profecía coincidía con las ideas de Hegel y, sorprendentemente, se ajusta hasta ahora de una manera bastante fiel a la evolución histórica que conocemos...
Socios de Lucifer
En otra de las cartas que Mazzini y Pike se escribieron, el europeo proponía al norteamericano la creación de otro círculo dentro de los círculos, en el que se desarrollase <<un rito desconocido y practicado sólo por masones de altos grados>>, que <<deben ser sometidos al más terminante de los secretos>>. Gracias a este nuevo grupo <<cuya presidencia será desconocida>> para los grados inferiores, <<gobernaremos la francmasonería entera>>.
El control absoluto de todos los masones del planeta era el mismo objetivo que Adam Weishaupt había intentado sin éxito en el convento de Wilhelmsbad, pero en este caso parece que Pike triunfó donde el bávaro había fracasado. Fundó el Nuevo y Reformado Rito del Paladín, creando tres consejos, uno en Charleston, Carolina del Sur; otro en Roma, y el tercero en Berlín.
Un documento de junio de 1889 titulado Asociación del Demonio y los Iluminados, en el que Pike dirigía unas instrucciones secretas a los veintitrés consejos supremos de la masonería mundial, aporta algunos detalles de ese nuevo rito, partiendo de la advertencia primera a sus miembros: <<A vosotros, Instructores Soberanos del Grado 33, os decimos: Tenéis que repetir a los hermanos de grados inferiores que veneramos a un solo Dios, al que oramos sin superstición. Sólo nosotros, los iniciados del Grado Supremo, debemos conservar la verdadera religión masónica, preservando pura la doctrina de Lucifer>>.
En el mismo documento, Pike hablaba como un sacerdote: <<Él, sí, Lucifer, es Dios. Desgraciadamente, Adonai (en referencia al Dios judeocristiano) también es Dios, porque, según la ley eterna, no hay luz sin oscuridad, belleza sin fealdad, blanco sin negro. El absoluto sólo puede existir en la forma de dos divinidades diferentes, ya que la oscuridad sirve a la luz como fondo, la estatua requiere una base y la locomotora necesita el freno>>. Y añadía: <<La religión filosófica verdadera y pura es la fe en Lucifer, que está en pie de igualdad con Adonai. Pero Lucifer es el Dios de la Luz, es bueno, él lucha a favor de la humanidad contra Adonai, el oscuro y el perverso>>.
Las prometeicas reflexiones de Pike serían puestas a prueba a lo largo del siglo siguiente, el XX, bautizado como el siglo de la violencia. (<<La Virgen María Inmaculada y Su Hijo Jesucristo>>,) nos envía mensajes continuamente a través de miles de personas sencillas y humildes; con sus palabras nos guía de forma meditativa hacia el manantial del vida, hacia Dios, cuya fuerza nos afluye y nos une entre nosotros y con la naturaleza.
Esta unidad es la vida que fluye. Y la alcanzamos en la vida diaria con la Regla de oro del Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret: <<Lo que quieres que otros te hagan a ti, hazlo primero tú a ellos>>.
Al igual que la naturaleza, también las personas necesitamos una y otra vez momentos de tranquilidad y recogimiento para que nuestra alma pueda respirar en nosotros. Son momentos en los que podemos sentir las majestuosas interrelaciones en las que todos vivimos y que nos mantienen vivos. El Espíritu es unidad, y por ello el Espíritu del Padre y del Hijo es el Espíritu del amor, la ley de la paz y la armonía.
En nosotros, en lo profundo del alma, luce la luz redentora y nos espera; espera a que nosotros nos orientemos hacia la luz interna, la luz redentora. Cristo en nosotros quiere servirnos, quiere ayudarnos y sanarnos, es más, Él quiere que la luz redentora irradie nuestro cuerpo y nos redima de preocupaciones, sufrimientos, necesidades y enfermedades. Jesús dijo: <<Según tu fe te será dado. Ve, y en adelante no peques más>>, lo que significa: ¡Aprovecha los días!
Reconoce en qué puntos construyes barreras respecto a tu prójimo y los reinos de la naturaleza. Purifica, es decir, arrepiéntete de todo corazón y purifica esos comportamientos erróneos, esos pecados, y no los haga más, de modo que la luz redentora pueda obrar en tu cuerpo: en cada célula, en cada órgano, en cada componente del cuerpo. Cristo en nosotros, ahora nos da la fuerza para reconocer en pensamientos o en imágenes lo que se interpone entre Tú y nosotros. Tú alumbras las barreras y nos ayudas a arrepentirnos de ellas y purificarlas. Respiramos profundamente. Recibimos la fuerza del Señor. Nos tomamos un breve tiempo; esto lo hacemos ahora en silencio: en pensamientos. Cuando hemos reconocido pecados, nos hemos arrepentidos de ellos y los hemos purificado, sentimos la luz redentora. Nos acercamos al <<Está consumado>>. Amén. Gracias.
(Adonai es Dios; Cristo es Dios y es bueno, Lucifer es un seductor, un embaucador que se divierte torturando y engañando a la humanidad. Lucifer provoca todos los conflictos en las familias, en las naciones; el destruye y desune. Odia a Dios, por haber creado al hombre, a Adán perfecto, hecho a Su Imagen y Semejanza, con todas sus virtudes y poderes creativos. Lucifer, es físicamente diferente a Dios y al hombre; él tiene cabeza y cuerpo de hombre y patas de cabra. Mitad humano, mitad animal. ¡La Bestia! Muy temida por la humanidad en todos los siglos. Ahora, pretende enfrentar a todas las naciones contra Jesucristo. Su deseo es arrastrar a todos al abismo. Y, los pobres ignorantes, después del Juicio Divino, Purgatorio o Infierno. Estudia, las Sagradas Escrituras y pide ayuda a Jesús. Para que de, comprensión de los Textos y vea claro los significados...)
El Maestro del linaje universal
Distinguir lo que es obra del Cielo de lo que es obra del hombre, he ahí la suma de la perfección. Saber lo que es obra del Cielo, es reconocer que el Cielo es el que engendra. Saber lo que es obra del hombre, es usar de lo que alcanza a conocer nuestro entendimiento para preservar lo que nuestro entendimiento no alcanza a conocer; es conservar la vida hasta su límite natural evitando una muerte prematura. He aquí la plenitud del saber. Con todo, las cuitas no han de faltar, por cuanto que todo conocimiento, para poder ser juzgado verdadero, fuerza es que antes se conforme a su objeto; y ese objeto cambia, no es algo fijo. ¿Cómo saber que lo que llamo Cielo no es el hombre? ¿Y que lo que llamo hombre no es el Cielo? Sólo el hombre verdadero puede tener verdadero conocimiento.
¿A quiénes llaman hombres verdaderos? Los hombres verdaderos de la antigüedad no huían de la escasez, no se vanagloriaban de sus éxitos, ni se daban trazas en mundanos negocios. Siendo así, podían subir a las alturas sin temblar, entrar en el agua sin mojarse y en el fuego sin quemarse. Todo lo cual sólo es posible cuando el conocimiento ha llegado a la cumbre de la unión con el Tao.
Los hombres verdaderos de la antigüedad, cuando dormían no soñaban, ni tenían cuitas cuando velaban. No comían ricos manjares; su respiración era profunda. La respiración del hombre verdadero llega hasta los talones. El hombre del vulgo respira sólo con la garganta. Este, cuando en un debate se ve superado, parece como si se le atragantaran las palabras. El hombre de grande concupiscencia sólo posee menguadas prendas.
Los hombres verdaderos de la antigüedad no conocían ni el amor a la vida ni el horror a la muerte. Ni se holgaban de haber nacido, ni dejaban de aceptar su muerte. Partíanse tan naturalmente como habían venido; eso era todo. No olvidaban su origen, y no buscaban su final. Aceptaban alegres lo que se les venía, y cuando algo perdían teníanlo por retorno. Esto es no menoscabar el Tao por usar de la propia mente, y no pretender ayudar al Cielo usando de humanas acciones. Esos son los hombres verdaderos.
Los tales hombres eran de mente serena, tranquilo talle y despejada frente. Si fríos, como el otoño; si calientes, como la primavera. Su contento y su enojo, tan naturales como el sucederse de las cuatro estaciones. Sabían adaptarse a todos los seres, y nadie conocía su secreto. (Por eso los grandes sabios podían usar de las armas, y destruir un estado sin malquitarse los ánimos de sus gentes.)
Sus beneficios podían extenderse a incontables generaciones sin que ejercitaran el amor a los demás. De suerte que quien gusta de ganarse a los seres, no es un gran sabio. Quien hace favores, carece de benevolencia. Quien aprovecha las circunstancias, no es sabio. Quien ignora la identidad de lo provechoso y lo perjudicial, no es un hombre de honor. Quien busca el renombre y se pierde así mismo, carece de nobleza. Quien arruina su persona y no conserva su verdad, no puede dar órdenes a los demás. Ejemplos de ello fueron Hu Buxie, Wuguang, Boyi, Shuqi, Ji zi, Xuyu, Jituo, Shentu Di. Todos ellos se afanaron en el servicio a los demás, y se acomodaron a lo que a los otros aprovechaba, y no a lo que a ellos mismos era de provecho.
Los hombres verdaderos de la antigüedad eran de talle altivo, y en modo alguno pusilánimes. Parecían faltos de algo, mas nada aceptaban. En el trato con los demás eran muy particulares, más obstinados no eran. Su ánimo, vacío, sin ornamento alguno. Libres y felices, parecían rebosar de contento. Sólo actuaban cuando no podían menos. La plenitud de su interior mostrábase en su amable rostro. Grande era la virtud, y las gentes buscaban en ellos apoyo. Vasto era su espíritu, que al entero mundo igualaba. Tan alto y lejos llegaba su libertad, que ningún rito ni ley la podían estorbar.
Por su silencio parecían tener sellados los sentidos; y tal era su desapego del mundo, que se dijera habían olvidado el uso de la palabra. (Del castigo hacían su cuerpo, de los ritos sus alas, de la saciedad su acierto, de la virtud su guía. Haciendo del castigo su cuerpo, condenaban con indulgencia. Haciendo de los ritos sus alas, podían moverse por el mundo. Haciendo de la seguridad su acierto, sólo se daban a los humanos negocios cuando les era forzoso. Haciendo de la virtud su guía, alcanzaban su fin con la misma facilidad con el que tiene pies llega hasta la colina. No se esforzaban en obrar, mas todos les tenían por hombres muy activos.)
(El Cielo y el hombre son uno), y no importa si el hombre gusta de ello o deja de gustar, que todo es uno. Ni tampoco importa si el hombre lo tiene por uno o no lo tiene, que todo es uno. Considerar que el Cielo y el hombre son uno, es acordarse con el Cielo; considerar que no lo son, es acordarse con el hombre. El Cielo y el hombre no se oponen mutuamente: a quien esto ve, llaman hombre verdadero.
Muerte y vida no se pueden excusar, son como la constante sucesión de la noche y el día, obra del Cielo. De todo cuanto el hombre no puede cambiar, la razón está en la propia naturaleza de las cosas. Piensan los hombres que el Cielo es su padre, y muéstranle hasta que muere reverente amor; ¡cuanto más no habrán de mostrarlo hacia lo que le es superior! Piensan los hombres que su príncipe les es superior, y le hacen sacrificio de su vida; ¡cuanto más no habrán de hacérselo al Tao, que lo es con mayor verdad!
Cuano el manantial se agota, los peces se juntan en el lodo. Échanse unos a otros el húmedo aliento, empápanse mutuamente con sus babas; mas harto mejor les fuera nadar en los lagos y ríos sin saber los unos de los otros. Antes que elogiar la virtud de Yao y condenar a Jie por sus maldades, más valiera olvidarse de ambos y fundirse en el Tao.
(<<La Tierra me ha proveído de un cuerpo, y fatigado con la vida; me he liberado con la vejez, y con la muerte me dará reposo. Así pues, bienvenida sea la vida, y por lo mismo también la muerte sea bienvenida>>.) (La muerte debe llegar en su tiempo, nunca antes, no por causa de llenarse de gloria, de vanidad y de grandes posesiones los criminales, los usurpadores, las bestias enfermas de locura y odio. Sus maldades serán castigadas con el fuego eterno del infierno...)
Ocúltese un barco en un escondido valle, y una montaña en lo profundo de un pantano, y podrá decirse que se hallan en lugar seguro. Mas a la media noche viene el que tiene la fuerza y se lo lleva todo consigo, y el que duerme de nada se percata.
Esconder lo pequeño en lo grande no deja de ser conveniente, pero no por ello se evita su pérdida. Sólo escondiendo el universo en el mismo universo nada se puede perder: tal es la verdadera y permanente naturaleza de las cosas.
Sólo por tener un cuerpo humano, los hombres se sienten dichosos. Mas conociendo que el cuerpo del hombre no es más que una de las innúmeras mutaciones, ¿podrían contar las alegrías de este género? Por eso el sabio tratará de moverse en el ámbito donde no cabe pérdida alguna, y de unirse al Tao en su existencia. Si todo el mundo quiere imitar al que acepta gustoso tanto la muerte prematura como la longevidad, tanto el principio como el final de su existencia, ¡más debiera querer imitar a lo que es fuente y origen de todas las cosas, y razón y fundamento de todas las mudanzas!
El Tao es real y verdadero. No actúa ni tiene forma. Puede transmitirse, mas no recibirse. Se puede comprender, pero no ver. Es su propio origen y su propia raíz. Antes de que existiese el Cielo y la Tierra, el Tao ya existía desde los tiempos más remotos. Engendró a los démones y a los dioses; engendró al Cielo y la Tierra. Por encima de la suprema cumbre del universo, y no por ello es alto, por debajo de los seis extremos del universo, y no por ello es profundo. Existiendo antes que el Cielo y la Tierra, no por eso es duradero. De más edad que la más remota antigüedad, y no por ello es viejo.
(Xiwei lo alcanzó, y concertó Cielo y Tierra. Fuxi lo alcanzó, y puso armonía en la energía primordial. La Osa Mayor lo alcanzó, y ya nunca cesará su movimiento. Kanpi lo alcanzó, y pudo tomar posesión del monte Kunlun. Fengyi lo alcanzó, y pudo nadar por los grandes ríos. Jianwu lo alcanzó, y pudo habitar en el Taishan. El Emperador Amarillo lo alcanzó, y pudo elevarse hasta el nebuloso cielo. Zhuanxi lo alcanzó, y pudo habitar en el palacio negro. Yuqiang lo alcanzó y pudo reinar en el Polo Norte. Xiwangmu lo alcanzó, y pudo establecer su sede en el monte Shaoguang. Nadie conoce su comienzo, ni hay quien conozca su final. Peng zu lo alcanzó, y pudo vivir desde los tiempos de Shun hasta la época de los cinco señores. Fuyue lo alcanzó, y llegó a ser gran consejero de Wuding y a gobernar el mundo; al morir, cabalgando sobre la estrella Dongwei y la estrella Jiwei se tornó en constelación.)
<<La Palabra sirve para comunicar: no se habla solo, se habla con alguien. Así pues, el hecho de que Jesús sea desde el principio la Palabra significa que desde el principio Dios se quiere comunicar con nosotros, quiere hablarnos en el corazón. Cuando el hombre calla, Dios habla, y, la gracia Divina inunda el alma y el cuerpo>>.
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de Él se hizo todo, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino que él daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba, el mundo se hizo por medio de Él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y grita diciendo: <<Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo>>. Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracias tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. 1 Juan 2,18-21.
Jesús dijo al pueblo: A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no puede hacer más. Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la <<gehenna>>. A ese tenéis que temer, os lo digo Yo. ¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros. Romanos 4, 1-8.
Juan 14, 1-6: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: <<No se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en Mí. En la casa de Mí Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy Yo estéis también vosotros. Y donde Yo voy, ya sabéis el camino>>. Tomás le dice: <<Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?>>. Jesús le responde: <<Yo Soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por Mí>>.
En la casa de mi padre hay muchas moradas. (Gran verdad). Os acordáis de la Parábola del hacendado que viendo un campo repleto de trigo, se dijo: Cuando recoja esta gran cosecha, tendré que ampliar los graneros; y le dijo Dios, piensa primero si vas a llegar a ver el nuevo día. Puede que esta noche te alcance la muerte. Lee la Biblia.
Hasta cuando así Dios lo quiera. ¡Lo primero las personas! Dar de todo a todos. Compartir la riqueza. Invierte en el Banco del Cielo. Así te asegura una mansión cerca de la Casa del Padre de Jesucristo. Acaparar, asesinar, maltratar, robar y otras gamberradas te lleva a la cueva del demonio Astarot. Es el rey del Averno. No me creas. Lee los Evangelios; Jesús lo explica todo con mucha claridad y si algo no te resuena como verdad,... eso es cosa de los sacerdotes, de los escribas, de los letrados. De los traductores. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. ¡Salvar la Humanidad y la Tierra!
El Diablo nos odia, nos lleva a la muerte. Jesús es nuestro Salvador es el Redentor de la Humanidad. Y es Dios Padre hecho Hombre. La Santa Trinidad: Padre- Hijo y Espíritu Santo, igual que nosotros: Mente- Cuerpo y Espíritu. Jesús, fue muy envidiado, por curar a los enfermos, caminar sobre el agua, calmar la tempestad, multiplicar los panes y crear una escuela de sabiduría inconmensurable etc. Sus Palabras sencillas llegaban al Pueblo. Eso de que los socialista son como los "buenos cristianos"...ja,ja,ja. Mira y observa España y el mundo. Karl Marx trajo la guerra contra Jesucristo. Despierta. Amén.
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