Rabindranath Tagore un genio hindú, Premio Nobel de Literatura en 1913. Pocos escritores extranjeros han entrado tan adentro del espíritu y la norma de las letras españolas contemporáneas como Rabindranath Tagore. Pocos poetas de lengua extraña han conseguido entre nosotros tal familiaridad. El exquisito y extraordinario poeta hindú -es tal vez el más leído de cuántos poetas han sido traducidos a nuestro idioma en los últimos cincuenta años-, y su influencia ha sido también, quizá, la mayor y más provechosa. El momento en que aparece Tagore en España es crucial para nuestra poesía. Se le acaba de torcer el cuello al cisne modernista aunque éste, una vez muerto el gran Rubén, continué produciendo cantos agónicos en poetas de segunda fila, tiesos de esdrújulos y empalagosos de paganas deidades. Se echaba de menos en España una poesía más íntima y natural, apeada de la escayola fría o el mármol artificial. Unamuno, Machado y Jiménez, por diversos caminos, andaban intentando decir las cosas de otro modo.
Unamuno con su fuerte personalidad, hacía ya un verso blanco desasosegado, lleno de humanísimo temblor. Machado ponía una inusitada verdad en sus poemas conmovedores. Pero en 1913, cuando Tagore obtiene el Premio Nobel y se hace famoso en todo el mundo, aún no se había escrito en España un libro capital la poesía, el libro que había de abrir nuevos senderos líricos a las generaciones siguientes. Me refiero al Diario de un poeta reciencasado en donde Juan Ramón Jiménez se inventa unas nuevas formas que nada tienen que ver con todo lo anterior. Del Diario -cuyo verso libre vino del mar, según dijo su propio autor- arranca toda la poesía posterior: León Felipe, Guillén, Salinas...
Pues bien, antes de este suceso poético que indicamos, ya Rabindranath, con el espaldarazo del Nobel y su profusión de libros de poesía, ensayo, teatro, aforismo, novela y cuento, había llamado con sus nudillos sutiles en la atención del lector español. Tras las sílfides, las princesas y las bacantes, irrumpe Tagore con su sol, su cielo, su nube, su flor entreabierta, su niño dormido o su luna nueva. Ya Ortega y Gasset señalaba la relación que existe entre los materiales empleados por el poeta y su propia poesía. <<¿Qué hubiera sido si Zorrilla -dice- sin catedrales, sin castillos, sin callejas, sin dagas, sin gamberros, sin tocas, sin huríes, sin alboroces?>>
Los materiales de Tagore nos prometían una poesía comunicada al oído olorosa a campo soleado, a hontanar sorprendido, a gusto por la soledad y al diálogo con Dios, una poesía que estaba llamada a estremecer y a refrescar un poco la poética reseca de yeso del momento español. En el poeta bengalí, y a través de Juan Ramón, tomaron muchos de los poetas de la generación siguiente sus jugos más sabrosos, y en el autor de El Jardinero aprendió el chileno Pablo Neruda, hasta la hartura del plagio descarado, esa su primera, ciega y sugestiva enumeración de plantas y minerales que tanto, luego, había de impresionar a sus lectores. ¿Pero cómo y cuándo llegó Tagore a España? Hacia 1912 se conocen, en la Residencia de Estudiantes de Madrid, Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez. Zenobia tenía una preparación cultural bastante sólida y había leído, en inglés -idioma que dominaba- el poeta de Calcuta.
Por otra parte, entre la sensibilidad del poeta hindú y la de Juan Ramón Jiménez había cierto parentesco. Semejanzas de empeños de perfección y de ideología estética les aproximaban. No era extraño, pues, que el poeta de Moguer, con la colaboración de su esposa, intentase dar, en español, lo más lírico y afín con él en la obra de Tagore que, por aquellos años, se estaba traduciendo a todos los idiomas del mundo. El primer fruto de esta colaboración excepcional, La luna nueva, ya casados e instalados en Madrid, organizadas sus vidas fecundas y armoniosas, siguen con la labor de ir dando a conocer, cada vez más, la obra de Tagores.
En enero de 1918, escribía Ortega y Gasset en el Sol de Madrid: <<El nombre de Zenobia Camprubí suena a nombre de un hada que nos parece haber visto <<en un mundo mejor>>. En uno de sus vuelos casi irreales esta hada, que tiene los ojos azules y una nube rubia sobre las sienes, cayó en la red de un poeta. Porque los poetas son furtivos cazadores de hadas... Así, esta hada, Zenobia, es hoy un hada bien maridada al egregio poeta Juan Ramón Jiménez. En lírico homenaje, como Titania y Oberón por la selva, atraviesan nuestra árida existencia nacional, fabricando inverosimilitud...
Es curioso que, en la vida de Tagore -en sus recuerdos y evocaciones- sólo hayamos encontrado una sencilla pero conmovedora nota relacionada con algo de España: la de su amistad con un profesor de la Escuela Católica de San Javier en donde, de joven, estudió algún tiempo, un jesuita español al que el adolescente poeta tomó un gran cariño. El mismo escribiría en sus memorias: <<Un recuerdo que conservo fresco y puro... el recuerdo del padre Peñaranda. Era español y parecía tener alguna dificultad para hablar el inglés. Tal vez por esta razón los muchachos prestaban poca atención a lo que él decía. A mí me parecía que aquella falta de atención de sus discípulos le hacía daño, pero mi corazón lo buscaba con simpatía. Sus facciones no eran hermosas, pero para mí tenía un extraño atractivo. Dondequiera que yo le veía su espíritu parecía estar en oración: una luz profunda parecía invadirle por dentro y por fuera.>> Un día el joven Tagore, distraído, dejó fija su pluma sobre la cuartilla mientras dejaba vagar su pensamiento.
El padre Peñaranda, temeroso de que algo le sucediese, se le acercó solícito. <<Inclinado sobre mí -continúa- me puso cariñosamente la mano sobre el hombro y tiernamente me preguntó: <<¿Se siente enfermo, Tagore?>> Era sólo una sencilla pregunta pero una pregunta que nunca he podido olvidar... Yo sentía en él la presencia de un alma grande, y aún hoy mismo el recuerdo de ella me empuja suavemente al apartamiento callado del templo de Dios.>>
Lejos estaba Tagore, al escribir estas líneas, de pensar que otro excepcional español, un poeta tan grande como él, merecedor también del Premio Nobel, le iba a llevar como de la mano, primorosamente, a miles y miles de lectores españoles entusiastas.
Aunque su fama de lírico estático nos hace imaginar siempre a Tagore en su retiro de Santineketan, a pocos kilómetros de Bolpur, entregado a meditaciones ascéticas, el poeta bengalí fue, durante toda su vida, un incansable viajero. Niño aún, recorre con su padre, Debendranaz -hombre de profunda formación filosófica y ardido de un extraordinario celo apostólico-, todo el Himalaya, viaje que le fomenta su amor por la naturaleza. Vive más tarde en Karwar, en Chacipur, en Londres, otra vez en Himalaya -en Almora-, en Nueva York. Recorre Francia, Dinamarca, los Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Alemania...
Desde 1912, año en el que el Ayuntamiento de Calcuta le organiza un homenaje nacional, su vida es una sucesión ininterrumpida de éxitos apoteósicos y viajes triunfales. En 1913 recibe el galardón del Premio Nobel. En 1915, Inglaterra le concede el título de <<sir>> que él rechaza años después. En 1916 hace un viaje al Japón y a los Estados Unidos para dar una serie de conferencias. Las ediciones de sus libros se multiplican en todos los idiomas y el poeta es ya la personalidad viva de un ansia infinita de amor entre Oriente y Occidente. Como apóstol de esta soñada unión espiritual recorre Europa, Asia y América. En 1922 vive en Ceilán. En 1924 recorre Japón, China y la Argentina. En 1925 visita Italias y, poco después, Suiza, Austria, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Yugoslavia, Bulgaria, Grecia, Egipto, Canadá., Indochina, Rusia, otra vez Inglaterra... Pero ¿y España?
En el archivo privado de Juan Ramón Jiménez hemos encontrado el proyecto de un posible viaje de Tagore a España. Hubiera sido en abril de 1921, precisamente por las fechas en que era más leído en España. Juan Ramón , con su meticulosidad proverbial, había ido trazando minuciosamente el programa. Son unas cuartillas entrañables en donde Juan Ramón deja su mejor deseo de viaje feliz por España para el poeta bengalí. Así, leemos: <<Miércoles, noche. Llegada. (Auto de Marañón. Esperando sólo nosotros dos. En el cuarto del hotel: sus libros, flores, y los periódicos con cosas sobre él.) Jueves, mañana: invitación de Marañón. (Dos autos. Invitados: Tagore, su hijo, señoras de Marañón, Mitjana, Kochertales. Lauríes, Jiménez, Cosío, vega-Inclán, Marañón y yo.) Parada en Illescas. Almuerzo en el Cigarral de Marañón. Aspectos sintéticos. merienda en la casa del Greco. Tarde, regreso. Viernes. Paseo por Madrid: Ritz, Prado, Alcalá, Retiro (un rato a pie), Alfonso XII, Velázquez, Hipódromo, Castellana, Alcalá, Arenal, Oriente, Ferraz, Rosales, Bulevar. Cinco y media: fiesta Residencia. Sábado, mañana: invitación nuestra. Al Escorial: dos autos. Invitados: Tagore, su hijo, Marañón y su esposa. Almuerzo: Hotel Reina Victoria. Aspectos sintéticos. Merienda en el mismo hotel. Tarde, regreso...>>
Las notas continúan detalladísimas, hasta el punto de incluir un croqui con el orden de cómo habían de sentarse a la mesa. Luego al final una línea que dice: <<Enseñarle nuestro plan y que modifique a su gusto.>> Y otras: <<Decirle la verdad: que, aunque egoístamente lo quisiéramos tener los diez días, hemos creído que es mejor para él ver también Andalucía, y en primavera.>>... Juan Ramón escribe: <<creemos que Tagore es uno de los grandes poetas del mundo, con las cualidades y defectos de un místico oriental. En España, ciertos necios han hecho una campaña que no iba precisamente contra Tagore. En todo caso, tenemos de nuestro lado la aristocracia estética de todas partes: Yeats, Gide...>>
¿Qué ocurrió para que el tan preparado viaje de Rabindranath a España no se realizase? Sabemos que en 1921 interrumpe sus viajes para refugiarse en Santineketan, donde funda la Visva Bharati o Universidad Internacional que se inaugura en diciembre del mismo año. ¿Tal vez algún compromiso anterior? ¿Alguna enfermedad tal vez? Lo cierto es que el autor de <<Las piedras hambrientas>> no pisó nuestro suelo y que su legión de admiradores se quedó esperando inútilmente su llegada. Veinte años después, el 7 de agosto de 1941, moría, en su país fabuloso, después de dar a la imprenta casi un centenar de libros extraordinarios, el más grande poeta de la lengua indí, esa lengua en la que según Ramón Gómez de la Serna, <<hablan los pájaros de colores>>.
Probablemente Tagore eligió el buen camino, estos recuerdos los escribió y los publicó después de cumplir los cincuenta años; ejerciendo la poesía <<el cuaderno azul se llenó pronto, como la colmena de algún insecto, como una red de líneas variadamente inclinadas y con los trazos gordos y delgados de las letras. La presión vehemente del muchacho escritor pronto arrugó sus hojas; y luego se deshilacharon sus bordes y se retorcieron cual garras como para tener dentro bien cojidos los escritos. Al fin, bajando por el río Baitarami no sé cómo, sus páginas fueron arrebatadas por no sé que misericordioso olvido. Sea como fuere, escaparon a las punzadas de dolor de pasar por la imprenta y libraron su presencia de este valle de pesar. Yo no puedo jactarme de haber sido un testigo pasivo del incremento de mi reputación de poeta...>>, escribía el poeta Tagore proezas poéticas narradas hasta que muere. El tránsito en esta vida siempre presenta más de una alternativa, podemos tomar este camino u otro y según lo que decidamos así seguirá nuestro curso.
En este contexto el Tao representa el camino de la armonía. Si por ejemplo pensamos en la fuerza cósmica como un torrente, un canal de energía, el Tao sería el movimiento que fluye en esa dirección. Cuando nos alineemos con esa corriente, podremos tener acceso al conocimiento de las tendencias cósmicas en relación a un hecho concreto y podremos tomar decisiones que nos ayuden a avanzar, aunque eso en la práctica no signifique necesariamente moverse.
El I Ching sigue el camino del Tao y, de hecho es el libro sagrado de los taoístas. Si bien el Tao indica un sendero de concordia, en la práctica puede ser algo no tan fácil de seguir, ya que se requiere aceptación y acciones correctivas; esto a veces puede implicar tomar el sentido contrario al que nuestro ego quisiera ir.
El I Ching, considerado como el oráculo más antiguo de la humanidad es, sin ninguna duda, una de las sendas que más directamente nos encamina hacia el saber. Cuantos occidentales se han familiarizado con la antiquísima sabiduría del I Ching, han aprendido a conectarse con su esencia y, a través de ella, con esa fuerza invisible y universal que muchos llaman el <<todo>>.
La mayoría de los estudiosos coinciden en afirmar que el I Ching no es un mero libro de gran belleza poética; el I Ching es un libro que cobra sentido cuando se le reclama; es entonces cuando está <<vivo>>. El I Ching no ofrece meras abstracciones sino que aconseja en función de una situación concreta, según el aquí y ahora. De ahí que puede ser una gran ayuda para recuperar el equilibrio; él te lleva a tu propio centramiento, te orienta, te advierte o aconseja para que te muevas hacia la tendencia más favorable en función de las circunstancias en las que te encuentres.
Si te encuentras receptivo, con la mente abierta a la aceptación, podrás hacer del I Ching tu manual de consulta íntimo y habitual. Cuando tengas un problema, cuando te sea necesario tomar decisiones, cuando te enfrentes a un riesgo, cuando te asalten las dudas y los temores... entonces, a la hora de escoger un camino, lo ideal sería alinearse en la corriente más favorecedora.
Los usuarios frecuentes de este antiguo oráculo nunca dejan de sorprenderse de la certeza, de la precisión de los textos del I Ching o Libro de los Cambios, Los orientales hacen uso de él, tanto intelectuales y gobernantes como obreros y amas de casa. Pero el I Ching no sólo ha acaparado la atención de figuras ilustres de la cultura oriental como los filósofos Lao Tse y Confucio, sino que también el colectivo occidental ha tenido destacadas figuras tales como el poeta T.S. Elliot, el escritor Jorge Luis Borges y el psicólogo Carl Jung, que se han interesado por él. Todos ellos confiaban en que el I Ching podía ser una herramienta valiosa para el conocimiento y el desarrollo interior.
El I Ching, que es originario de China y tiene muchos siglos a sus espaldas, nos está pidiendo que renunciemos a algunas de nuestras convicciones, que siguen siendo indiscutibles para nuestra mentalidad occidental. Si cuando consultemos este libro conseguimos hacer más flexibles nuestras mentes occidentales y nos abrimos a una nueva orientación, entonces, conocer el futuro por medio del I Ching, se convertirá en algo perfectamente normal y lógico, como seréis capaces de comprobar a través de vuestra propia experiencia. Por lo tanto, lo más importante no es plantearse si el I Ching dice la verdad o no: se trata de aceptar o no las premisas sobre las que se sustentan, la mentalidad en la que se sumergen sus raíces.
Aceptando esto estaremos aceptando todo, e incluso la adivinación del futuro nos parecerá algo normal. Esto significa que cada respuesta que nos da el I Ching, tiene una explicación racional a la que es posible llegar a través de nuestro cerebro como cuando realizamos un cálculo. No es tanto una cuestión de confianza, subjetiva y dudosa, sino el fruto de un razonamiento preciso y riguroso. No es una cuestión de adivinación, con todo lo que esto conlleva de improbable, sino una cuestión de razonamiento, con todo lo que esto conlleva de improbable, sino una cuestión de razonamiento, con todo lo que esto tiene de positivo y de lógico en sus conclusiones. <<El I Ching no adivina, deduce, saca conclusiones>>.
Sus respuestas son el resultado natural de una observación que abarca el tiempo, el tipo de situación y también a la persona que solicita la respuesta. Nada queda excluido, y es en estas circunstancias donde es posible entender el I Ching. Todo esto es bastante diferente de lo que solemos pensar normalmente. De hecho, para nosotros, el futuro es una cosa lejana, tan completamente apartada de nuestro tiempo y de nuestro espacio, que el mero pensamiento de formar parte de él nos parece absurdo. Si se adivina es sólo por casualidad: el mañana es algo lejano, oscuro, impenetrable. Sólo nos queda la opción de decir que las cosas deberían ser de cierta manera, pero admitiendo que las cosas bien podrían suceder de modo diferente.
Para la mentalidad china, tal y como se expresa en el I Ching, esto no es así. Para ella, un instante cualquiera, por ejemplo este momento, comprende el conjunto de la situación, incluyendo el más mínimo detalle. Este instante es el que comprende la situación general del momento. Por lo tanto, si yo ahora mismo lanzo las monedas, su resultado pertenece al conjunto de la situación, forma parte de ella, se ajusta a ella, y no sólo en el tiempo, sino también en las condiciones. Es decir, el resultado es una muestra del momento global en el que lo obtengo, porque le pertenece, como un fragmento de roca pertenece al bloque del que ha sido extraída.
Además, existe una estrecha interdependencia entre los acontecimientos y la persona que los observa; cada uno es parte integrante, participa del momento, en vez de observarlo desde fuera. En ese pequeño, pero completo, mundo que el instante reproduce, también existe el observador...
Y el I Ching atravesó los siglos, con su humanidad y su sabiduría abiertas a todos. El confucionismo y el taoísmo tuvieron en esta obra sus raíces, y la tradicional civilización china se inspiró en él para llevar a cabo sus obras más nobles y duraderas. A través de los siglos ha llegado hasta nosotros, vivo y con plena actualidad. El I Ching debe ser, para quien lo lea y lo consulte, una guía, una solución a sus dudas, un instrumento vital. Y nacido para esto, es para lo que el I Ching sigue vivo y se transmite de generación en generación a través de los siglos.
Es cierto, por tanto, tal y como decíamos al principio, que para comprender el I Ching debemos desprendernos de un poco de esa rigidez mental que nos caracteriza y contemplar el mundo desde otra perspectivas. Y esto es el I Ching, el Libro de las Mutaciones, el libro que nos enseña a mirar hacia nuestro futuro como si fuera nuestro presente.
Un día, al maestro Confucio, contemplando un río, se le evidenció la ley eterna e inmutable que opera en las mutaciones de las cosas, y concluyó: <<Todo fluye y discurre igual que este río, sin descanso, día y noche>>. No estaba demasiado alejado del pensamiento del griego Heráclito. El I Ching es uno de los grandes clásicos de la China de Confucio. Durante más de dos mil años se ha usado y respetado en todos los niveles de la sociedad, como ayuda para la política y como oráculo que se usa día a día para resolver problemas personales. No creo exagerado decir que esta reinterpretación del I Ching es un nuevo concepto en los negocios y la toma de decisiones.
Resulta paradójico pensar que este concepto <<nuevo>> existe desde hace miles de años. El I Ching es uno de los primeros trabajos filosóficos que se han escrito y representa el principio del entendimiento civilizado. Su fascinante planteamiento no es una locura de la cultura china sino una formulación precisa sobre los secretos de la Naturaleza que aún quedan por desentrañar. Lo que sigue siendo sorprendente es que la estructura y las ideas que conforman lo que hoy conocemos como el Libro de las Mutaciones sigue estando, en muchos aspectos, muy por delante de los sistemas utilizados en nuestros días.
Guy Damian-Knight, 1986: <<Resultará patente a los usuarios de este libro que sólo estamos empezando a comprender cómo construir y desarrollar una economía mundial que satisfaga algo más que las necesidades básicas de las personas, y que no dañe el <<ecosistema>> ni provoque más derramamiento de sangre>>.
Sobre las potencias y las guerras actuales, el hexagrama 28 La preponderancia de lo grande: Predicción: Disfrutarás de buena suerte si alteras el equilibrio de fuerzas. Modalidad específica: Demasiada presión en el lugar erróneo. Obsesión. Frustración.
Ambiente: La situación no puede mantenerse por mucho tiempo, tensiones internas. MODELO CONCEPTUAL: Hay que efectuar cambios inmediatos, pero los drásticos son imposibles. La organización no tiene peso en la base o la cumbre, todo se concentra en el medio. La gente y los recursos están atrapados. Es algo que podría expresarse, utilizando términos emocionales, como frustración a consecuencia de una obsesión (la concentración inadecuada de toda la fuerza solar en un solo lugar). Cuando esta fuerza se concentra en el medio, la situación es peligrosa. Traslada inmediatamente la carga. Mentalmente, esto puede expresarse como <<dejar pasar>>.
Este hexagrama describe una situación de desequilibrio en la que se impone la <<supremacía de los poderosos>>, y nadie puede evitarlo. (RECUERDA DIOS TODO LO PUEDE Y TODO LO VE Y LO OYE; ORACIÓN Y RUEGO). Pero como todo es transitorio y se trata de un tiempo extraordinario, extraordinaria serán también las medidas a tomar. (Fin de la Era de Piscis y comienzo de la Era del Acuario, que trae consigo la Edad Dorada; pero el parto está siendo muy dificultoso; todo parto es doloroso, pero trae consigo grandes alegrías. Todo se arreglará con buena voluntad, porque, nadie quiere una destrucción masiva planetaria, ¿verdad que nadie quiere? Hemos perdido la Edad Mesiánica, por culpa del pueblo "elegido", la viga que sostiene el mundo humano es débil, porque todo el plan de Dios ha sido ocultado, hay que actuar con muchísimo cuidado. Lo correcto sería tratar de dar un giro a la situación y evitar las soluciones bruscas, para que no se rompa la pequeña viga...)
Comunicación: Hay muchas interferencias. Confusión. No temas, acabarás imponiendo orden.
Riesgo: Estamos en una situación arriesgada, y puede que sea necesario arriesgarse a tomar el control de la situación. No hay opciones seguras en este momento. Ten coraje. El problema no es irresoluble. Las mejores respuestas serán las intuitivas, las espontáneas, las que fluyen naturalmente de la necesidad.
4ª Línea: Una organización poderosa puede aprovecharse de su superioridad sobre un aliado menor, pero el retroceso resultaría nocivo a la larga. La función de la organización mayor es la de proteger y nutrir a la más pequeña. No es la de tumbarla. Podría darse una situación de David y Goliath, y podría resultar muy humillante. Actúa con la calma que da la madurez.
6ª Línea: Hay veces en que no hay ningún camino, pese a que el corazón sea voluntarioso. Las condiciones no ofrecen ninguna posibilidad de éxito. Sólo se puede hacer una cosa: rendirse con elegancia y abandonar la cuestión, aunque esto signifique la muerte total de la operación. Es una muerte que puede dejar sitio a algo nuevo. La situación requiere grandes medidas para ser superada, para que impere el Bien y la Justicia, todo sacrificio está justificado. Hay cosas más importantes que la vida; por ejemplo: Vivir libres y con dignidad. Buena suerte. (Hay científicos que dicen en estos días, que han logrado con sus estudios clínicos: <<¡Dar muerte a la muerte!>> Ni que fueran dioses. Y, me pregunto: ¿por qué no tratan de dar muerte a la guerra que es la madre de la muerte de la Humanidad? ¡Muerte definitiva a las fábricas de armamentos bélicos! ¡Muerte a las guerras! ¡Matar a las guerras con el contagio de las energías positivas alegres del Amor y de la Paz Universal! Muerte a la guerra. Desintegración total del miedo. Transmutación del odio y el egoísmo, por amor y solidaridad. La situación no es insoluble, por muy difícil que parezca. Todos decimos: Limpio, cancelo y anulo en nombre de Jesús, todas las energías que alimentan a las fuerzas oscuras y a sus aliados. ¡Que se disuelvan como la sal en el agua! ¡Que se disipen como las gotas de rocío con el sol de la mañana! Jesús, yo en ti confío. Sálvanos. Líbranos del Maligno. Amén)
Origen del infortunio: Aferrarse perezosamente a los viejos valores en época de presión.
Origen de la buena suerte: La inclusión de los más altos valores proporcionará un resultado con éxito. En estos momentos, algo menos que eso tendría consecuencias desastrosas.
<<Un día, hacia fines del siglo VI antes de Cristo o a comienzos del V, los hombres armados de Media y Lidia estaban alineados unos frente a los otros en el valle de Ali, prontos para el choque que hubiera debido decidir la suerte de toda Asia Menor. Pero antes que los estrategas dieran la señal de batalla, el Sol se oscureció de improviso ante los ojos asombrados y atemorizados de los soldados y de los oficiales. Se hizo noche profunda. Sobre el fondo negro del cielo aparecieron las estrellas. (El próximo dos de octubre, según los astrólogos habrá un eclipse de Sol, haber si se apaga la sed de sangre de estos vampiros.)
Los jefes de los dos ejércitos consultaron rápidamente con sus hombres de confianza. No había dudas. Según los preceptos mágicos-religiosos del tiempo no se puede combatir sino con la luz del día. Dar batalla o aceptarla bajo las estrellas se considera <<el peor de los pecados>>. Sólo cabía proponer y aceptar una tregua. No hubo batalla. El lector ya habrá comprendido que el fenómeno de la imprevista noche no fue más que un normal eclipse de Sol. Nada extraño para nosotros que vivimos en plena era científica, en el siglo XX después de Cristo. En cambio, a los componentes de los dos ejércitos y a todos los otros que presenciaron el fenómeno les había parecido un prodigio extraordinario.
Hubo una sola excepción, un hombre extraordinario, uno de los mayores genios de la antigüedad: Tales de Mileto. Calculó con exactitud cronométrica lo que sucedería, el oscurecimiento del Sol y la aparición imprevista de la noche.
Los historiadores han titubeado en la determinación del día en el que ocurrió este hecho memorable. Algunos sostienen que se trató del 30 de septiembre del 610; otros el 28 de mayo del 585. Estas, sin embargo, son las fechas sugeridas por las cuentas que ha sido posible hacer hoy sobre la base de los modernos conocimientos astronómicos. A nosotros no nos interesa tanto la fecha y el episodio en sí mismo, como el hombre que estaba en condiciones de predecir, sobre la base de exactos cálculos matemáticos, un fenómeno astronómico tan importante y tan espectacular.
Por desgracia sabemos muy poco de los sistemas que Tales de Mileto empleaba para sus determinaciones astronómicas, pero puede establecerse que había adquirido los conocimientos matemáticos que habían sido patrimonio de los hititas, asirios, babilonios y egipcios.
De la vida de Tales (que justamente se recuerda en la historia de todas las disciplinas científicas empezando por la filosofía) no conocemos muchas cosas, pero hay testimonios indiscutibles según los cuales el sabio de Mileto era considerado un gran genio desde joven. Por cierto que -encaminado en la profesión comercial- tuvo ocasión de viajar a la tierra del Nilo, estableciéndose tal vez en alguna de la numerosas colonias griegas, o quizá se enganchó en las tropas auxiliares que en la época servían a los faraones.
La antigua ciencia egipcia era patrimonio de los sacerdotes y Tales estuvo en contacto con ellos. Se cuenta que siendo un niño, en compañía de esos sabios, pudo ver de cerca la gran pirámide de Keops. <<¿Qué altura piensas que tiene?>> le preguntó uno de los sacerdotes. Tales, después de un momento respondió que podía valorarla a ojo pero que no le gustaba <<disparar>> cifras sin ton ni son. Sonriendo, declaró que estaría en condiciones de medirla milímetro sin ningún instrumento y sin necesidad de subir a la cima de la mastodóntica construcción.
(Con los siglos que llevan en pie las pirámides pueden que se desintegren de un día para otro, nunca el hombre acumuló tantas armas de efectos tan desastrosos, como ya vimos con la explosión de la central atómica de Rusia y las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, es un momento crítico, los hombres parecen ciegos y sordos, insisto en el poder de la magia negra... la gente está siendo hechizada; ondas de ultrasonido atacan a la gente en sus casas producen insomnio...; agentes nocivos es espolvoreado por los aviones sobre las tierras...)
El sacerdote y las otras personas presentes le preguntaron al muchacho qué estaba pensando; tal vez intercambiando sonrisas de entendimiento todos se preguntaban si ese jovencito griego no estaba enloqueciendo de presunción. ¿Acaso no era verdad que para construir el gran edificio, los mejores cerebros de Egipto, con el concurso de millones de esclavos, habían trabajado durante años inventando directamente nuevos instrumentos, nuevos métodos de trabajo, nuevos sistemas de medir longitudes, pesos, inclinaciones? (Y, lo más importante, las pirámides fueron construidas por una raza de hombres gigantes que existió en el antiguo Egipto..., yo los he visto, en una de mis regresiones, y visiones..., nosotros éramos pequeños, gente normal convivieron con los gigantes... y, según dice el Libro del Génesis: Al principio la Tierra estaba habitada por gigantes, y vio Dios, que no era bueno para la Tierra y los extinguió. Haber que le parecerá a Dios, los hombres matones de este tiempo...)
Tales se tendió en tierra e hizo dos signos en la arena: uno a la altura de la cabeza y el otro la punta de los pies. Luego se levantó y trazó una línea recta entre los dos puntos. <<Ahora me pararé en un extremo de esta línea, que mide exactamente igual que mi persona y esperaré hasta que mi sombra tenga el mismo largo. En ese mismo instante también la sombra de la pirámide tendrá el mismo largo que la altura del edificio.>> Los sacerdotes y sus acompañantes quedaron anonadados por la simplicidad de la solución del problema surgida de la griega racionalidad de Tales.
Alguno se preguntó si por casualidad no habría un error en el sofima extremadamente lógico de ese muchacho prodigio. Pero Tales no había terminado: <<Si quieren que les mida la altura de la pirámide a cualquier hora del día, por ejemplo ahora (o sea cualquiera sea la posición del Sol en nuestro horizonte y por lo tanto cualquiera sea el largo de las sombras en la arena) puedo clavar en la tierra un palo. Miren: en este momento el largo de la sombra es más o menos la mitad de la altura del bastón. Por lo tanto también la sombra de la pirámide sólo puede ser la mitad de la altura de esa construcción. No hay más que confrontar el largo del bastón con el de su sombra para encontrar enseguida -mediante división o multiplicación del largo de la sombra de la pirámide- la altura de esta última.>>
La fabulosa demostración geométrico-matemático de Tales frente a la pirámide de Keops -sea verdad o fruto de la leyenda- tiene, sin embargo, un valor simbólico que nos ilustra con inmediatez la diferencia existente entre los conocimientos matemáticos del Oriente Medio, aun inmensos y maravillosos, y los que los griegos crearon con su capacidad de abstracción lógica, con las intuiciones y los razonamientos racionales, a través de los cuales es posible pasar del detalle a una elaboración de validez objetiva y universal y viceversa. O sea que entre las matemáticas babilonias y egipcias y la griega hay un fundamental salto de calidad. Con los griegos la ciencia de los números recibió un impulso y una revolución que le otorgan verdadera dignidad científica.
<<Grecia, cuna de la filosofía, no podía dejar de dar nacimiento también a la ciencia matemática>>. Tales, que había asombrado a los egipcios demostrando su posibilidad de medir la pirámide de Keops simplemente contando sus pasos sobre la sombra marcada por el Sol en la arena, había demostrado saber hacer otras cosas en su Mileto natal. Le bastaba un <<ángulo de mira>> y el conocimiento de la altura sobre el nivel del mar del punto en el que se encontraba en observación, para valorar con exactitud la distancia de las naves respecto al puerto y conocer rápidamente su velocidad de alejamiento o de acercamiento, además de establecer en cuánto tiempo desaparecería detrás del horizonte o atracaría.
¿Cómo lo hacía?
Aplicaba el teorema de las similitudes de los triángulos que todos hemos estudiado en la escuela. A Tales, además de otras fundamentales concepciones filosófico-cosmogónicas (por las cuales el agua sería el elemento primordial de todas las cosas creadas) se deben algunos conocimientos geométricos fundamentales, aunque en muchos historiadores persiste la duda de que sean el fruto de adquisiciones precedentes tomadas de los egipcios y, aun antes, de los babilonios... Pero con Tales el <<milagro helénico>>, o sea el nacimiento de la nueva ciencia matemática que coincide con el surgimiento del nuevo espíritu filosófico (en otras palabras, la llama de la civilización occidental), está apenas en los comienzos.
Salgo al encuentro de la ferocidad de la naturaleza humana; hay que tener valor y determinación, mucha ambición para chantajear a un amante, no es un reto poco cotidiano, pero sí lo es, porque es un rey el que tiene conexión con la corista chantajista. Ayer una amiga mayor, una sabia filósofa e historiadora de 84 años; me dijo: ¡Pero mira que es sinvergüenza el tal rey! La tal corista nos ha costado unos miles de euros, a todos nosotros, que dicen que lo han pagado los servicios secretos, para callar a la corista. Y, dicen que lo ha estado chantajeando varias veces a lo largo de los años al tal.
Yo le dije, y le ha pagado a la corista chantajista, con el poder que tenía y tiene, mira amiga, este hombre es un santo, porque, otros la hubieran colgado y hubieran dicho que se había suicidado con unas medias de seda, es lo que hay, el que desenreda la madeja, desaparece del panorama: suicidio. Todos los que incomodan los suicidan. Conexión con las altas esferas, para provocar la guerra europea, para formar la de San Quintín. El Monarca resiste las tentaciones que <<tanto de dentro como de fuera de Palacio>> puedan comprometer la neutralidad de nuestro pueblo ante la enorme conflagración que se puede producir, por tercera vez a escala universal. ESPAÑA ES NEUTRAL SOMOS PACÍFICOS SOMOS CRISTIANOS VIVA ESPAÑA LIBRE DE VILLANOS Y DE LAS FUERZAS OSCURAS. Crisis tras crisis, se alcanza la cota crucial de inmigrantes, criaturas hambrientos vagando por las tierras vecinas en busca de cobijo y alimento esto es un crimen contra la HUMANIDAD. Los incidentes que se están dando pueden tener resultados gravísimos de gran alcance. ¡Imponer una paz firme!
Israel nos tiene en vilo siglo tras siglo, los Reyes Católicos los pusieron firmes, los plantaron en la calle, eran unos ocupas igual que ahora. Siempre al filo del abismo, siempre tejido con hilo de la provisionalidad y esto es cosa de los dos bandos capitalismo unido al comunismo, están juntos en la sombra se besan ambos. El sueño de un nuevo orden mundial con un pueblo adormecido, un rebaño de ovejas balando por agua y pan, y los robots haciendo sus labores. Señor Dios, ¿hasta cuando? El Rey de los cielos nos habló de Amor.
Hasta cuando así lo quiera Dios. Señor Dios bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias por la vida. Gracias por el agua, por la tierra y por los alimentos y por librarnos de los malvados criminales. Así sea. Amén. Todos oración desde el corazón. Paz y Amor.