Los antiguos maestro de pueblo, hacían escribir a los alumnos esta frase miles de veces, para que no dejaran de lado su conocimiento: <<La ignorancia del pueblo es el pasto que alimenta el poder de reyes y políticos, porque un pueblo sin entendimiento no sabe ni puede decidir lo que quiere>>, solían repetirlo muchas veces en todos cursos, a la vez del alfabeto. El maestro iba desvelando los secretos de los oficios y de la Naturaleza. Enseñaban a leer y a escribir y orientaba hacía el oficio. <<Si quieres de veras ser el mejor tienes que ver cómo trabaja un artesano de los pies a la cabeza, no llenes tu cabeza de pajaritos>>. El ser humano es incapaz de efectuar un movimiento que no signifique alguna ganancia para él. Estas ganancias es el combustible que lo mantiene en marcha. Puede ser a corto o largo plazo. Si uno siente que no habrá beneficio presente ni futuro, detendrá inmediatamente su accionar. El ser humano no puede existir sin sentir que ganará algo.
Es el corazón el que debemos abrir mediante nuestro intelecto. Un corazón desarrollado discrimina lo correcto de lo incorrecto y nos conduce naturalmente a las acciones y decisiones correctas. Los cabalistas comienzan por enseñar espiritualidad en pequeñas dosis para que los estudiantes acrecienten su voluntad de recibir más Luz, más conciencia y más percepción espiritual. Una voluntad más poderosa trae aparejados más profundidad, mayor comprensión y mayores logros, permitiendo que la persona alcance su mayor nivel posible de espiritualidad, hasta las raíces de su alma.
Ninguno de nosotros es un alma nueva; todos hemos acumulado experiencias de vidas previas en otras encarnaciones. En cada generación, a lo largo de los últimos seis mil años, descendieron almas que ya habían estado aquí en ocasiones anteriores. No son almas nuevas, sino con alguna forma diferente de desarrollo espiritual. Las almas descienden a la Tierra según un orden determinado: ingresan al mundo de manera cíclica. Su número no es infinito sino que vuelven una y otra vez, progresando en su corrección. Los nuevos cuerpos físicos que ocupan son más o menos parecidos, pero los tipos de almas que descienden son diferentes.
Esto es lo que se conoce popularmente como <reencarnación>>. Los cabalistas usan otra expresión: <<desarrollo de las generaciones>>.
Esta interrelación o conexión entre el alma y el cuerpo colabora con la corrección del alma. Nos referimos al ser humano como <<alma>> y no como <<cuerpo>>. El cuerpo en sí puede ser reemplazado, como se reemplazan hoy en día los órganos. El cuerpo es útil sólo como recipiente desde donde el alma puede actuar.
Cada generación se parece físicamente a la anterior, pero difieren una de otra porque en cada oportunidad las almas descienden con la experiencia acumulada de sus vidas previas aquí. Llegan con sus fuerzas renovadas por su estadía en el cielo.
Por lo tanto, los objetivos y deseos de cada generación difieren de los de la generación anterior. Esto explica el desarrollo específico de cada una de ellas. Incluso aquella generación que no alcance el deseo de conocer la verdadera realidad o el reconocimiento divino cumplirá su tarea a través del sufrimiento. Esa será su forma de progresar hacia la auténtica realidad. Del libro CABALA para principiantes Rav. Dr. Michael Laitman.
<<La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable>>. (Bertrand Russell, filósofo). No hay voz que en este mundo oírse pueda ni a gritos, aunque, todos los foros sociales arden con noticias alarmante. Que en la Naciones Unidas, no hay más que dispendios y follones. Más de nada servirán las protestas, porque cuando la guerra acabe, habrá en la Tierra, no lo dudéis grandes lamentaciones. Por demás está decir, que estamos abocados a un suicidio colectivo; más bien creo que es <<magnicidio>>. Cuando un barco a la deriva va perdiendo el petróleo, se activan todas las alarmas y dicen: Ese barco está contaminando todo el litoral de Galicia y Portugal; todos salen a limpiar chapapote, hasta dejar las playas y las palabras tan limpia como la patena; hasta buscan un lema: Nunca más. Nunca más, consentir la negligencia de los malos gobernantes.
Ayer, se debatía en los foros, las graves consecuencias de un ataque de Ucrania a una refinería de Rusia, que tristeza más honda, el hombre no se cansa de errar. <<El mundo está dormido. Nace en el sueño, vive en el sueño y en el sueño muere. La vida para él es solamente un sueño, un sueño del que nunca despierta>>. (P. D. Ouspensky). Aunque aparentemente sin relación por las circunstancias ambientales, y separadas en el tiempo y en el espacio, los magnicidios son el resultado de la confluencia de una serie de factores que, analizados, ofrecen similitudes de muchos tipos, no sólo referidas a momentos políticos y a convulsiones sociales. Por qué hace acto de presencia el asesino y ejecuta su propósito precisamente en un país, en un lugar determinado, y a la hora más conveniente para que su acción asesina pueda ser ejecutada en las mejores condiciones de éxito, es un inquietante enigma.
Magnicidios los ha habido siempre, desde los tiempos más remotos, y algunos cambiaron el curso de la Historia. Es una constante en el devenir del ser humano considerado no sólo de manera individual, sino como masa. La muerte en el año 1889 del Archiduque Rodolfo de Habsburgo. Príncipe heredero de la Corona de Austria, en circunstancias nunca aclaradas, ha sido uno de los casos de la Medicina Forense que más especulaciones ha producido en el último siglo. Único hijo varón del Emperador Francisco José I y de la Emperatriz Isabel (más conocida como <<Sissy>>), nació en Viena en 1858, recibiendo muy tempranamente una muy severa educación a cargo del Conde de Grondecourt y más tarde del Conde de Latour. Demostró siempre una viva inteligencia, gusto por el estudio y gran facilidad de aprendizaje de las lenguas numerosas que se hablaban en el Imperio austríaco. Tuvo vastos conocimientos en Ciencias Naturales, especialmente en Ornitología, a la que era muy aficionado, dibujando el mismo toda clase de aves, y también destacó en las disciplinas militares.
En 1880 su padre le nombra Comandante general a los 22 años, con mando de una división de Infantería en Praga y más tarde en Viena. En 1888, a los 30 años ya es Mariscal de Campo y General Inspector de Infantería. Contrae matrimonio en 1881 con la Archiduquesa Estefanía, hija de Leopoldo II, rey de Bélgica, con la que tiene una hija, la Archiduquesa Isabel.
En 1884 publicó su obra <<Funfzen Tage auf der Donau>> y comenzó con un equipo de científicos el gran trabajo enciclopédico en 24 volúmenes titulado <<Die Osterreichisch-Ungarische Monarchie in Wort und Bild>>, llamada la <<Kronprinzwerk>>... Los historiadores en general afirman que después de una larga entrevista entre padre e hijo, el 28 de enero de 1889, entrevista que debió ser un auténtico altercado. Sólo se sabe de ella por palabras pronunciadas posteriormente por el propio Emperador que prohibió terminantemente a Rodolfo que volviese a ver a la joven Vetsera.
No debió ser este el único tema de discusión y motivo de fricción. Se ha dicho que Rodolfo había concebido el proyecto de hacerse elegir Rey de Hungría y los principales noble húngaros estaban de acuerdo con este proyecto. Se ha hablado de un verdadero complot. La escena entre padre e hijo debió alcanzar cotas de violencia, pues tras ella, el ayudante de campo del Emperador encontró a éste "desmayado". Los historiadores en general afirmar que después de esta entrevista, Rodolfo decidió suicidarse, idea que al parecer ya había anunciado en ocasiones anteriores.
Rodolfo había expresado a su prima la Condesa Larish: <<si me ocurriera algo, vendrá un hombre a reclamarte esta arqueta. Se la entregarás. La consigna será <<RIVO>>. Después de la muerte de Rodolfo, la Condesa entregaría la misteriosa arqueta llena de documentos al Archiduque Juan de Toscana, que fue la persona que se la reclamó. Rodolfo escribe una serie de cartas de despedida, que algunos han considerado so falsificadas. Una a su madre la Emperatriz, a la que dice: <<Sé muy bien que no era digno de ser vuestro hijo>>. A su esposa Estefanía le escribe otra en la que dice: <<Ya estás libre de mi presencia y de la calamidad que yo soy>>. Y a Valeria, su hermana menor, le dice una frase que se ha considerado misteriosa y críptica: <<Muero a pesar mío>>.
El 18 de enero anterior, María Vetsera había redactado su testamento y habiéndosele hecho unas fotografías, advirtió: <<Serán las últimas>>. El 27 de enero de 1889, el Príncipe de Reuss, Embajador de Alemania en Viena, dio una fiesta en honor del aniversario de Guillermo II. La Corte entera asistió y con ella Rodolfo, que conversó, según los testigos, animadamente con todo el mundo, bailando con diversas damas, pareciendo feliz y contento, no como una persona que ha decidido acabar con su vida. Nada parece anunciar sus pretendidos y supuestos propósitos suicidas.
El 29 de enero, la familia imperial tiene una cena en el Hofburg para celebrar la marcha del Emperador y su esposa a Hungría en visita oficial. Rodolfo se excusa de ir a la cena, pretextando sentirse acatarrado, y marcha al castillo de Mayerling.
El miércoles 30 de enero a las 11 de la mañana, el Conde Hoyos anuncia al Barón Nepcsa, primer chambelán de la Corte, que comunique a la Emperatriz que desea ser recibido por ella. Esta, que está dando su lección de griego, le recibe. El Conde Hoyos y el Chambelán le anuncian la muerte del príncipe Rodolfo. El violento choque hace desmayar a la Emperatriz, que no obstante, sacando fuerzas de flaqueza, y ya que nadie se atrevía a decírselo al Emperador, va a ver a éste y le comunica la fatal noticia.
¿Qué sucedió la noche del martes 29 de enero en Mayerling? La Prensa internacional dio casi enseguida la noticia que estremeció a toda Europa. <<El Archiduque Rodolfo, heredero del imperio austriaco, ha muerto a los 31 años de edad en el pabellón de caza de MAYERLING>>. En la Hofburg la desesperación es general. Nadie sabe nada. Comienzan a circular rumores. El Boletín Oficial da la versión de que la causa de la muerte ha sido una apoplejía, pero se habla ya de un accidente de caza, de un atentado, de una caída de caballo, de un duelo en el que un marido celoso habría dado muerte al Kronprinz. Los vieneses comienzan a agolparse ante las puertas de Palacio donde la agitación es indescriptible.
La Bolsa y los Teatros han cerrado sus puertas. Sólo se sabe que el Príncipe de Coburg, cuñado de Rodolfo, y el Conde Hoyos que estaban en Mayerling con el Kronprinz, han sido los primeros en enterarse de la noticia de la muerte y el Conde Hoyos, es quien vino a la capital para anunciar la triste nueva a la familia imperial.
A las pocas horas de saberse la noticia de la muerte de Rodolfo, ya nadie cree en la apoplejía como causa de la muerte. El secreto con que la familia imperial quiso rodear el acontecimiento produjo un efecto contrario al deseado, dando pábulo a las distintas versiones cada cual más macabra. El jueves 6 de febrero de 1889 el corresponsal de <<Le Figaro>> en Viena escribía: <<Decididamente, en Hofburg no quieren decir la verdad. Han tenido que renunciar a la versión de la muerte natural por apoplejía, cosa que nadie creyó nunca, y se aferran a la versión del suicidio.
Prefieren que se diga que el Kronprinz ha matado a la Baronesa Vetsera antes de morir por su mano, que confesar que él mismo fue asesinado. La segunda versión oficiosa enviada por el Gobierno austríaco y la Casa Imperial decía textualmente: <<El Archiduque Rodolfo tenía hacía un año una <<liaison>> con la Baronesa Vetsera, joven de gran belleza muy conocida en Viena. Esta <<liaison>> era sólo conocida en un círculo de íntimos y notada a causa de la coincidencia de las ausencias de la Baronesa y los viajes del Príncipe en ciertas épocas. Se encontraron de incógnito en el extranjero en varias ocasiones en diversos lugares, especialmente en Londres.
El Archiduque se había enamorado de esta joven. Además, habiendo perdido la esperanza, a causa de la salud de la Princesa Estefanía, de tener un día un heredero, había manifestado a su padre y a algunas personas allegadas su proyecto de divorcio con la princesa.
El Emperador se negó rotundamente a este proyecto. El Príncipe se dirigió al Papa. No se puede decir si el Príncipe había comunicado a la joven Baronesa la solución del divorcio y puede que un porvenir elevado para ella. Oficialmente se sabe el empleo del tiempo por el Príncipe hasta que partió para la cacería en <<MAYERLING>>...
<<El lunes por la mañana, a las 11, el oficial de la división notó que el Príncipe presentaba muchos papeles para firmar y con un gesto de impaciencia o cansancio rechazó por un momento los papeles diciendo: <<Es demasiado>>. Sin embargo, firmó todo. No se observó nada en particular en el desayuno. Se vistió de cazador y partió para MAYERLING. Allí se reunió con el Conde Hoyos y el Duque de Coburg. La Baronesa Vetsera llegó por la tarde. Al día siguiente, el cochero Bratfisch condujo al Príncipe a Breitenfurt, lugar situado en el bosque donde esperaba a la Baronesa Vetsera.
Después de algunas horas de paseo, la pareja estaba bastante alejada de la vivienda. Se detuvieron en un Restaurante. Los caballos estaban cansados y para regresar a MAYERLING debía seguir un camino escarpado a través del bosque. Mientras el Príncipe y la Baronesa tomaban una ligera consumición, Bratfisch buscó dos caballos de refresco y así el coche atravesó el collado vecino llegando bastante tarde a MAYERLING.
<<Después cenaron con el Conde Hoyos. El Príncipe de Coburg había regresado a Viena. La cena fue alegre. Bratfisch, el cochero, les alegró con sus mejores canciones tirolesas. La pareja se retiró a la habitación del Príncipe no oyéndose nada durante la noche. El criado Losheck, hacia las seis de la mañana, oyó un ruido de voces y después de un primer disparo seguido de un segundo disparo de revólver. Asustado, no se atrevió a moverse. Por fin decidió buscar al Conde Hoyos. Tuvieron que hundir la puerta que estaba cerrada por dentro. Dos cadáveres se encontraban sobre el lecho del Príncipe. Algunas flores recubrían el cuerpo de la Baronesa. El Príncipe se había suicidado después de dar muerte a la Baronesa.
El Dr. Widerhofer, médico de la Corte, fue el primero en llegar a MAYERLING avisado por telégrafo, para reconocer el cadáver de Rodolfo. Hay un indicio de que la baronesa no se mató a sí misma (se llegó a decir que se había envenenado con estricnina). Su herida estaba en la parte posterior del cráneo. No se explica esta particularidad más que de dos formas: o el Príncipe dijo a la Baronesa: <<¡Voy a matarme!>> y ésta, asustada, queriendo pedir socorro y precipitándose a la puerta en busca de ayuda, habría recibido al llegar a la puerta la bala que el Archiduque destinaba para sí, o bien en el último momento, después de haber decidido morir juntos, María Vetsera, asustada, trató de huir, y el Príncipe Rodolfo le disparó por detrás.
<<¿Se trata de una locura súbita? ¿Es un acto de desesperación preconcebida? Es cierto que el domingo hubo entre el Emperador y el Kronprinz una escena violenta, en el curso de la cual el Emperador Francisco José reprochó vivamente a su hijo su conducta ligera y le declaró que se opondría siempre al divorcio. El cuerpo de la Baronesa fue conducido por tren especial a una pequeña localidad de Bohemia donde fue enterrada.
Hasta aquí el comunicado oficioso, que tampoco tranquilizó a la opinión pública. Pronto se supo que María Vetsera no fue enterrada en Bohemia, sino en el cementerio del Monasterio de Heiligenkreuz, cerca de Mayerling, en circunstancias rocambolescas y macabras. Además se quiso hacer pasar por loco al Kronprinz Rodolfo, cuando en ningún momento dejó de dar pruebas de su inteligencia y tres días antes de su muerte había enviado un artículo al periódico <<Le Figaro>>, del que era asiduo colaborador.
Además, como luego se supo, la herida de la cabeza del Príncipe estaba por detrás del cráneo, extraño lugar para suicidarse. Se insistió en que las cartas escritas por el Príncipe eran falsificadas. La Prensa francesa acusó a la familia imperial de querer gobernar a la opinión pública por medio del silencio, al estilo Metternich...
Magnicidios los ha habido siempre, desde los tiempos más remotos, y algunos cambiaron el curso de la Historia. Es una constante en el devenir del ser humano considerado no sólo de manera individual, sino como masa. Es el pueblo, sacrificado cada cierto tiempo, y ahora, parece ser que hemos llegado al punto donde nos despertamos o habrá una guerra sin precedentes. Nuestra civilización puede caer en las trampas de estos soñadores, ... <<Limpio, cancelo y anulo todo su poder. Hecho está. Gracias. Lo agradezco a la Fuerzas Supremas.
LA GUERRA DE NOSTRADAMUS
Pese a los miles de libros de autores com Stefan Zweig, Thomas Mann, Erich María Remarque, Sigmund Freud, Albert Einstein, Upton Sinclair que ordenó destruir y quemar, los historiadores no dudan en afirmar que Hitler fue un lector entusiasta. Se estima que a principios de la década de 1940 el jefe del Tercer Reich recibía cerca de 4.000 libros regalados al año, y se sabe que había planificado, para su domicilio, una biblioteca con capacidad para 60.000 tomos.
Actualmente se calcula que llegó a poseer unos 16.300 ejemplares, de los cuales unos 7.000 trataban asuntos militares y 1.500 eran obras sobre arquitectura, teatro y pintura, un millar de simples novelas populares y panfletos políticos, así como obras para la cría del pastor alemán. Los más de 1.200 tomos que integran la llamada <<Third Reich Collection>> (ex Hitler Library) como parte de la colección de <<libros raros>> de Biblioteca del Congreso en Washington y que, entre otros <<secretos>>, revelan las anotaciones y marcas que Adolf Hitler dejó en los numerosos libros que leyó, se han convertido en huellas reveladoras para los historiadores, que han descubierto un intenso interés del dictador nazi por el ocultismo y la magia. Esas notas y subrayados del puño de Hitler en los millares de libros que poseyó <<como huellas en la arena... gracias a ellas sabemos a través de qué obras caminó y dónde se detuvo para permanecer un rato>>, explica el historiador estadounidense Timothy Ryback. <<Se dice que Hitler leía constantemente a Schopenhauer, Nietzsche y Dante, pero no existe ninguna prueba de que así haya sido. En el caso de otros autores sí las hay>>, añade.
Al experto le llama la atención dónde se acumulan los signos de exclamación, de interrogación y subrayados que atribuye a la mano del lamentablemente célebre lector nazi. Así, para el historiador está claro que <<hay numerosos libros que revelan que, al menos mentalmente, Hitler se ocupaba intensamente de temas ocultistas>>.
Por tanto, el dictador se leyó de cabo a rabo la obra Magia: historia, teoría y práctica, donde, entre muchos, destaca un curiosos subrayado. <<Aquel que no lleva dentro de sí estados diabólicos, jamás parirá un nuevo mundo>>.
<<Esa frase está subrayada con dos líneas y, además, con otra más gruesa y vertical en el margen>>, precisa el experto.
La verdad es que la conformación de su biblioteca no necesariamente revela las inclinaciones del dictador nazi, pues una gran parte de los tomos no los escogió él, sino que fueron obsequios. Por el contrario, sí parecen reveladoras las escogidas obras que se llevó a su último refugio, el búnker del Führer en Berlín, días antes de morir. Entre ellas varios tomos de ocultismo como Las profecías de Nostradamus, o una obra titulada ¡Los muertos viven! Pruebas irrefutables de hechos. Las cuartetas del Anticristo. No era casualidad que en los momentos finales consultara los míticos y polémicos versos proféticos del vidente francés, Hitler estaba convencido de que él mismo aparecía nombrado en las estrofas, y que su victoria estaba pronosticada en ellas.
Creía que en el momento final le sucedería como a Federico el Grande (del cual tenía un retrato colgado en su despacho), que, agobiado por la superioridad numérica de sus enemigos, se salvó in extremis en el último minuto gracias a la muerte de la zarina Isabel de Rusia, que fue sustituida por el zar Pedro, admirador del rey prusiano Federico. Parece ser que Hitler y los especialistas de las SS buscaban afanosamente la cuarteta donde Nostradamus predecía la victoria final de los nazis que, evidentemente, nunca llegó.
Michel de Notre-Dame, que sería más tarde conocido por la latinización de su nombre, Nostradamus, nació en Saint- Rémy (Provenza) el 14 de diciembre de 1503. Su familia era de origen judío, cristianizada en la persona de su antepasado Abraham Salomón por consejo del rey francés René de Anjou.
Lo cierto es que, cuando Nostradamus nace, su padre goza sin duda de una posición desahogada, ejerciendo como notario en Saint-Rémy, y el clima familiar es el más adecuado para despertar la vocación del futuro médico y astrólogo. Sus abuelos, médicos también, parecen haberse interesado ya mucho por los estudios matemáticos, y ellos fueron quienes iniciaron al nieto en los caminos que tan bien conocían.
Tras haber estudiado en Aviñón y Montpellier, pese a no tener el título, ejerce como médico en Narbona, Toulousse y Burdeos (1525-1529); regresa luego a Montpellier, obtiene el título de doctor y se establece en Agen. Contrae allí un primer matrimonio del que tiene dos hijos que mueren, al igual que su esposa, poco tiempo después. Inicia entonces una vida de viajes que se prolongará durante diez años hasta que, en 1544, contrae un nuevo matrimonio con una rica muchacha de Salon.
Cuando al año siguiente estalla una terrible epidemia de peste, es reclamado en Aix y Lyon, donde obtiene grandes éxitos terapéuticos que le permiten publicar más tarde su Le reméde trés utile contre le peste et toutes les flevres pestilentielles (París, 1561). En realidad el secreto estaba en la asepsia. Él fue quizá el primer médico de la historia que, cuatro siglos antes que pasteur, sistematizó la limpieza de utensilios y, sobre todo, enseñó cómo evitar con métodos <<modernos>> el contacto con los contagiados.
Y si nos atenemos a sus escritos, el descubrimiento lo hizo tras leer un libro sobre preparación y cocción de confituras, a las que él dedicaba horas y horas. Sin embargo, no es esta la primera publicación de Nostradamus; ya en 1552 aparece en Lyon su Traité des fardements, y en 1555 el Almanach, título con que se editan las celeberrímas profecías con las que pasaría a la historia.
La obra se compone de 965 versos en forma de cuartetas, divididas en doce centurias. Es uno de los libros más editados de la historia, después de la Biblia y El Quijote, con cientos de traducciones en todos los idiomas. Para hacernos una idea de su repercusión, cuando en julio de 1999 se dio el llamado <<gran eclipse del milenio>>, la palabra <<Nostradamus>> era la más tecleada en los buscadores de Internet, casi en pleno siglo XXI, y casi 500 años después del fallecimiento del astrólogo francés.
Los versos están milimétricamente ordenados. Escritos de forma sibilina, abstracta, y en ellos se dan muchas indicaciones cabalísticas e históricas, además de usar las antiguas genealógicas e incluso el cómputo de años según el calendario hebreo. Así pues, las interpretaciones pueden ser múltiples y nadie hasta ahora ha podido desentrañar el secreto que ocultan, si es que existe.
Tras la publicación de sus famosas profecías, es atacado por sus conciudadanos. Envidiado por unos, respetados por otros, Nostradamus prosigue difícilmente su camino en un mundo que suele condenar a la hoguera a quienes se hacen sospechosos de heterodoxia; pero la protección de Catalina de Médicis primero, y luego la muerte de Enrique II, en unas circunstancias que parecen descritas en algunas de sus cuartetas, hacen variar su estrella y le granjean una gran celebridad y muchos honores.
Recibe en su casa la visita de príncipes como Manuel de Saboya, la princesa Margarita, e incluso la del rey Carlos IX, que le nombra u médico particular. La famosa cuarteta donde parece describirse la muerte de Enrique II es la siguiente: Centuria I, 35: <<El león joven superará al viejo/ En campo bélico por singular duelo/ En jaula de oro los ojos atravesará/ Dos choques, uno después morir de muerte cruel.>> Ese verso fue publicado, junto con todos los demás, cuatro años antes del 29 de junio de 1559, fecha en que se celebraron los festejos por la boda del rey de España con Isabel, la hija del rey de Francia. Enrique II participó en los torneos que allí se celebraban. En el primero resultó victoriosos, pero en el tercero, el joven conde de Montgomery le clavó una enorme astilla de su lanza, que le atravesó un ojo y le salió por la oreja.
La herida era atroz, produciéndole una cruel muerte luego de sufrir durante más de diez días. El rey llevaba un yelmo dorado. Para mucha gente en toda Francia, el vidente de Salon había acertado.
Los años fueron pasando, y llegamos así al 2 de julio de 1566. Nostradamus había vuelto de un largo viaje durante el cual visitó al rey Carlos IX, que le había ofrecido la nada desdeñable cantidad de trescientos escudos de oro para proseguir con sus indagaciones. Era por la mañana y el sol había despuntado. Algunos parientes cercanos, extrañados, entraron en su habitación encontrándolo muerto. La escena pasaría a la historia. Nostradamus estaba junto a su cama y al pie del banco en el que acostumbraba a sentarse. Bajo sus brazos la última cuarteta. Su obra estaba terminada. Decía así:
Presagio 141
Regresando de Embajada, don del Rey puesto en lugar/ No hará más: se habrá ido a Dios/ Parientes más próximos, amigos, hermanos de sangre/ Hallado muerto junto al lecho y al banco.
Sin duda, el mito comenzaba a forjarse. Para entonces, sus contemporáneos ya estaban divididos entre la admiración hacia el sabio o el vidente y el desprecio hacia alguien a quien consideran un charlatán. Una división, una duda, que aún acompaña a la figura de Michel de Nostradamus. Y Hitler fue uno de esos millones de personas que en los últimos cinco siglos han sucumbido al mito del vidente de Salon. Pero su inquietud quizá tuviera unos motivos bastante concretos, porque para muchos exégetas y estudiosos de las profecías, existen al menos cinco cuartetas en las que parece surgir el personaje de Adolf Hitler.
Centuria III, 35
De lo más profundo del Occidente de Europa/ De gente pobre un joven niño nacerá/ Que por su lengua seducirá a las masas/ Su fama al reino de Oriente más crecerá.
Como ya sabemos, Hitler nació en Austria y fue miembro de una familia relativamente pobre. Muchísimas personas lo siguieron y creyeron sus ideas por su oratoria. Su plan consistía en conquistar toda Europa y también Asia. Con Rusia (Oriente) tuvo alianzas momentáneas, pero su verdadero objetivo era conquistarla.
Centuria III, 58
Cerca del Rin de las montañas Nórdicas/ Nacerá un grande de gentes demasiado tarde venido/ Que defenderá Sarmacia y Panonia/ Que no se sabrá lo que sucederá. <<Otra profecía que los estudiosos aplican a Hitler. El Rin queda en Alemania, y quizá no esté dando el lugar de nacimiento, sino el lugar en que se hará famoso, Alemania. Sarmacia es una zona antigua perteneciente actualmente a Rusia, y Panonia era una región que integraban algunos países de Europa como Austria, Hungría, Eslovenia, norte de Italia y sur de Dalmacia.
Aquí hay algunos problemas, ya que Hitler no defendió Rusia, al contrario, la atacó. Con Italia eran aliados, pero los demás países que formaban la zona de Panonia fueron atacados. En cuanto a la última línea, muchos dicen que alude al misterio de su muerte en el búnker de Berlín. Además de estas dos, hay tres cuartetas que son mucho más directas, al menos en cuanto al nombre. En ellas aparece el termino Hister, que los expertos atribuyen a Hitler. Son estas:
Centuria V, 29
La libertad no será recobrada/ Acaparada será por un negro valiente, ruin, inicuo/ Cuando el material del puente será obrado/ Por Hister, provocada la República de Venecia.
Centuria IV, 68
En lugar muy próximo no alejado de Venus/ Los dos mayores de Asia y de África/ Del Rin y del Hister se dirá que son venidos/ Clamores, llantos en Malta y en el lado de Liguria.
Centuria II, 24
Bestias enfurecidas por el hambre vadearán ríos/ Gran parte del campamento en contra de Hister estará/ En caja de hierro al grande hará arrastrar/ Cuando nada observe ningún hijo de Germania.
Según Wullgardner, esta última cuarteta sí parece aludir directamente a Hitler. Concretamente al atentado que se realizó con una maleta bomba en su contra el 20 de julio de 1944. El suceso ocurrió en el campamento del este conocido como <<la guarida de Lobo>>, donde se amotinaron varios conjurados en la trama contra Hitler. Y como ya se sabe, en esos momentos la guerra del Este contra los soviéticos estaba perdida. El Ejército Rojo avanzaba a gran velocidad, arrasando todo lo que encontraba a su paso, como venganza por la traición e invasión de Rusia años antes...
¿La Segunda Guerra Mundial, cuatrocientos años antes? También existen decenas de cuartetas que parecen aludir, según los expertos, a diferentes momentos de la Segunda Guerra Mundial. Estas son algunas de ellas, y las interpretaciones que lo exégetas del vidente francés han hecho de las mismas:
Centuria III, 71
Los de las islas por tanto tiempo asediados/ Tomarán vigor fuerza contra sus enemigos/ Los de fuera muertos de hambre afligidos/ En mayor hambre que nunca quedarán sumergidos.
A menos que se indique de otra forma, las referencias de Nostradamus a <<las islas>> son siempre a las Islas Británicas.
Cuando Francia cayó, en junio de 1940, muchos creyeron que los de las islas estaban perdidos. Pero no fue así; lenta y penosamente, Inglaterra consiguió robustecerse. Cada día, la R. A. F. (Real Fuerza Aérea inglesa) se hizo más y más fuerte, y sus bombardeos más y más prolongados. Pero los de fuera de las islas, en el continente europeo y sobre todo en Francia, seguían derrumbados y su hambre crecía a diario. Durante todo el tiempo en que esos pobres infortunados siguieron padeciendo el vil yugo de los nazis, su hambre siguió aumentando. La liberación de ese padecimiento solo llegó con la derrota de Hitler.
Centuria I, 93
Tierra Itálica junto a montes temblaría/ León y Gallo no muy confederados/ En lugar de miedo el uno al otro ayudarán/ Solo Castulon y franceses serán dominados.
La tierra italiana tembló con mucha violencia cerca de las montañas cuando el 12 de marzo de 1938 los pesados tacones del Führer irrumpieron en Austria. Cuatro meses después, el rey de Inglaterra hizo una significativa visita de buena voluntad a Francia. Menos de un año después, el Gallo (Francia) y el León (Inglaterra), juntos con los rusos, firmaron un pacto de no agresión. Sin embargo, el 3 de septiembre de 1939 Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania, pero en junio del siguiente año la alianza se había roto, con Francia ocupada por los nazis.
En cuanto a la palabra <<Castulon>>, muchos intérpretes de las profecías han querido ver en ella una derivación de la palabra latina <<castula>>, la túnica romana que vestía la diosa republicana de la libertad y, como se sabe, la consigna revolucionaria de la República Francesa es <<Libertad, igualdad y fraternidad>>, valores que sin duda se habrían perdido en el país galo cuando entraron las tropas nazis en París.
Centuria I, 78
De un jefe aventajado nacerá sentido apagado/ Degenerando por saber y por armas/ El jefe de Francia por su hermana temido/ Campo dividido, concedido a los gendarmes.
Nostradamus no llama a este viejo <<rey>> de Francia, sino <<cabeza>> (jefe). En la tercera línea, temido es la traducción española más acorde con la palabra francesa <<redoute>>, que se encuentra en el verso original. Aunque la palabra puede significar simplemente tenido en aversión, antipatía o temor. Todos los expertos coinciden en que desde que fuera escrita esta profecía no puede referirse a ningún otro jefe de Francia que no sea el mariscal Pétain. El <<viejo estúpido>>, con el título de jefe (mariscal), tenía una cuñada, Marie Terese Pétain, nacida en Francia, que vivía en Estados Unidos. Pues bien, el 1 de julio de 1940 el Time Magazine informaba que, en una entrevista, Marie aseguraba que el mariscal Pétain no podía ser cabeza de Francia por ser demasiado viejo -ochenta y cuatro años-. Marie, además, decía temer por el futuro de Francia. La realidad fue que el país galo fue dividido entre la Francia ocupada y la no ocupada, estando esta a manos de los gendarmes o policía militar.
Los nazis colocaron a ese viejo militar al frente del territorio ocupado, siendo temido y odiado en todo el país, y aunque inicialmente había sido un destacado militar de Europa, fue colocado en su puesto por Hitler como cabeza de títere, no solo por sus tendencias profascistas, sino porque los nazis consideraban una buena política situar en el poder a un hombre que había sido uno de los grandes héroes de Francia durante la Primera Guerra Mundial.
Centuria IV, 80
Cerca del gran río, gran fosa, tierra arada/ En quince partes será el agua dividida/ La ciudad tomada, fuego, sangre, gritos, conflicto poner/ Y la mayor parte del pueblo confundido en conmoción.
En la segunda línea de la cuarteta, los estudiosos suelen aclarar que el orden de la frase en francés está invertido. Evidentemente, es la trinchera (cerca del río) la que está dividida, puesto que no se podría dividir un río en quince secciones por una trinchera, sino a la inversa.
Ahora bien, dos años antes de la Segunda Guerra Mundial apareció un texto sobre las profecías de Nostradamus, escrito por el erudito francés Fontbrune, que se ha convertido en un clásico. Su comentario sobre esta cuarteta es bastante interesante. Aseguraba ya entonces que los dos primeros versos del poema aludían claramente a la famosa Línea Maginot francesa, y que, sin duda, no resistiría el ataque nazi, cayendo París (la ciudad tomada) en sus garras. En esas fechas la doctrina militar francesa era defensiva y conservadora, y estaba totalmente confiada a la Línea Maginot, una aparatosa fortificación que cubría la frontera alemana desde Suiza hasta Luxemburgo, con muros de hormigón de hasta tres metros de espesor y blindaje de 25 centímetros de acero, precedidos por líneas de obstáculos contracarro. Al norte de la línea, el macizo de las ardenas se consideraba militarmente infranqueable, sobre todo por unidades blindadas. Los franceses confiaban en que, si los alemanes atacaban, los detendría la Línea Maginot, mientras, tras ella, se llevaba a cabo la movilización general.
En 1934, un desconocido coronel De Gaulle había discrepado de la doctrina oficial en su libro Vers L'Amée de Metier, donde se declaraba partidario de la guerra mecanizada. En consecuencia, había sido repudiado por el alto mando y se ganó la antipatía del mariscal Pétain, que había sido su protector. Como sabemos, sería once años después cuando el ya general De Gaulle liberaría Francia de la ocupación nazi. Pero cuando Fontbrune escribió su libro, las autoridades militares francesas no creían que la gran Línea pudieran fallar en la hora decisiva. Por el contrario, ellos y la prensa democrática grababan en la mente de los europeos, a la fuerza de repetirlo, que era un soberbio triunfo del arte de la ingeniería y, por tanto, inexpugnable.
Gradualmente se fue construyendo mentalmente la famosa Línea Maginot, y se generó una falsa seguridad en los franceses. En mayo de 1940 llegó la gran prueba: Alemania invade Francia. Pero los militares dejaron fuera de sus cálculos el elemento humano: si la gran barrera era infranqueable, el pueblo no lo era. En esas fechas, los franceses estaban llenos de confusión y derrotismo. Había mucha traición, como los mismos franceses han sido los primeros en reconocer. No estaban moralmente preparados. La defensa que había sido considerada como inexpugnable, ni siquiera opuso resistencia. París cayó en once días. De Gaulle y el mayor especialista del mundo en las profecías de Nostradamus, Fontbrune, habían acertado. Ni siquiera una docena de Líneas Maginot hubieran sido suficientes.
EL REICH DE LOS MIL AÑOS
Como hemos visto, los expertos han interpretado un buen número de las famosas profecías en verso de Nostradamus como descripciones exactas de lo que sucedería durante la Segunda Guerra Mundial. Y lo cierto es que hay sorprendentes interpretaciones a los densos símbolos y esotéricas metáforas expresadas por el conocido visionario. Lo que suele desvirtuar todas esas predicciones es que se han mostrado acertadas analizando las cuartetas una vez habían sucedido ya los hechos. Sin embargo, existe una excepción, en la cual un importante suceso de la Segunda Guerra Mundial fue predicho usando solamente los poemas de Nostradamus.
El autor del descubrimiento fue un oscuro empleado de correos y escritor aficionado llamado C. Loog, que en una fecha tan temprana como 1921 anunciaba la llegada de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Su predicción se estrelló contra la incredulidad general, ya que la Primera Gran Guerra acababa de terminar y nadie podía ni imaginarse que Europa se lanzaría de nuevo a una especial de horror y locura, sobre todo tras la terrible experiencia y los sufrimientos que la guerra había ocasionado. Para hacer su <<vaticinio>>, Loog se basaba en uno de los versos de Nostradamus.
Centuria III, 57
Siete veces veréis a la gente británica cambiar/ Tintos en sangre durante doscientos noventa años/ Libre en ningún modo por apoyo germánico/ Aries sospecha estar su cenit en declive.
Loog opinaba que en esas líneas se anunciaban las hostilidades entre Alemania e Inglaterra. La única duda era saber a partir de cuándo empezaban a contar aquellos doscientos noventa años. Loog, que había estudiado minuciosamente todos los escritos y comentarios sobre el famoso vidente, llegó a la conclusión de que la cuenta debía iniciarse a partir de un suceso acaecido en 1649, la decapitación del rey Carlos I de Inglaterra. Tomando como base esta fecha, Loog iba situando los siete cambios que anunciaba Nostradamus en forma de guerras, hasta el séptimo correspondía a 1939, fecha en la que estaba convencido de que se iniciaría el nuevo conflicto armado.
Cuando en septiembre de 1939 los soldados nazis traspasaron la frontera polaca, encendiendo así la mecha de la Segunda Guerra Mundial, el ministro de propaganda Goebbels recordó el acertado vaticinio de Loog y decidió aprovechar la afortunada intuición del funcionario de correos a favor de la causa alemana. La cosa era sencilla, usaría las cuartetas de Nostradamus como arma psicológica contra el enemigo. La predicción y la astrología fueron las ciencias ocultas más usadas por los nazis durante la guerra, pero fueron enfocados de dos formas diferentes. Y así, mientras Rudolf Hess (el número dos del régimen) y Heinrich Himmler (el jefe de las SS) creían con firmeza en lo oculto y lo utilizaban para tomar decisiones políticas, Goebbels sólo utilizó las ciencias ocultas con fines propagandísticos para manipular a la gente y minar la moral de los aliados. El inteligente y avispado ministro nazi pronto se dió cuenta del tremendo caudal místico y de información que ofrecían las profecías de Nostradamus.
Para Goebbels esas profecías podían ser interpretadas como el resultado de una gran victoria en el futuro de Alemania.
Para analizar al profeta francés, el ministro nazi reclutó al renombrado astrólogo y estudiosos de Nostradamus, Karl Ernst Kraft. El trabajo comenzó rápidamente, y pronto usaron las tres cuartetas que se refieren a Hister para engrosar la mitología en torno al Führer. El uso de falsas profecías y engañoso misticismo con el único fin de engañar al enemigo recibió el nombre de <<propaganda negra>>. Eduard Calic, superviviente del campo de Buchenwald, donde acabó conociendo al astrólogo Kraft, afirma que <<se imprimieron octavillas de Nostradamus y la repartieron por toda Francia. En ellas se decía que si Francia no capitulaba sería destruida>>. Aunque lo más probable es que el efecto por esas octavillas no fuera deseado, Goebbels calificó de positiva la experiencia y se animó a emplear el mismo método para elevar la moral de los soldados alemanes.
Pero, para no correr el riesgo de que alguien descubriese que el texto era inventado y se pusiera en evidencia su campaña, decidió escoger varios versos auténticos que pudieran ser interpretados en el sentido que él quería. Para ello se escogió la siguiente cuarteta:
Centuria II, 100
En las islas tan terrible tumulto/ Pronto no habrá más que una bélica conjuración/ Tan grande será el insulto de los depredadores/ Que llegara el tener que alinearse en gran liga.
Este verso se difundió en Berlín en la primavera de 1940, cuando se estaban haciendo los preparativos para la invasión de Inglaterra. La interpretación que se dio fue que la isla no podía ser otra que Gran Bretaña y que la batalla sería tan terrible para los ingleses que tendrían que alinearse a favor del eje de los nazis.
Unos meses más tarde se demostraría que más bien Nostradamus había vaticinado todo lo contrario. Es decir, que <<el insulto>> a la patria inglesa había sido tan profundo que la unión de la población apoyando a la aviación inglesa, que se batía en minoría de cuatro aviones contra uno, generó una de las mayores sorpresas de la guerra.
La todopoderosa Luftwaffe nazi había sido derrotada, a pesar de estar en franca y aplastante mayoría. El primer ministro inglés, sir Winston Churchill, llegaría a decir emocionado: <<Nunca tantos hombres debieron tanto a tan pocos>>.
Sin embargo, Goebbels siguió confiando en sus métodos de guerra psicológica. En su diario, años después, mostró una gran emoción al saber que Berndt, un miembro del equipo de guerra propagandística, había comenzado a formular un plan para utilizar de manera aún más eficiente las profecías. El 19 de mayo de 1942, Berndt entregó su proyecto para que fuera utilizado como propaganda ocultista.
En su informe el ministro, Berndt decía: <<Estamos haciendo progresos, los americanos y los ingleses son fáciles de engañar con este tipo de propaganda, por lo tanto echaremos mano de los testimonios más destacados de todas las profecías>>.
La inteligencia británica descubrió el engaño y, reconociendo el potencial de ese tipo de guerra, comenzó a fabricar su propia propaganda con las profecías de Nostradamus. Según Nick Campion, presidente de la Asociación Británica de Astrología, <<en efecto, los ingleses adoptaron también ese sistema, y publicaron un libro con cincuenta falsas profecías de Nostradamus que predecían la victoria británica en la guerra>>.
Pero con el tiempo fueron mucho más allá y, del mismo modo que habían hecho los nazis en Francia, los aliados lograron introducir en Alemania su propia propaganda negra. Al final, toda esa batallas ocultista duró hasta los últimos días de la guerra.
De todas formas, Nostradamus no es el único que posee el dudoso honor de haber predicho con antelación el comienzo de la Guerra Mundial. Aparte de Pike y Mazzini, que todo ha sido escrito en el libro LOS PROTOCOLOS, donde los Sabios de Sión predicen entre muchas otras cosas, que se han ido cumpliendo: TRES GUERRAS MUNDIALES. El famoso filósofo e historiador alemán Oswald Spengler, en su libro AÑOS DECISIVOS, intenta demostrar que toda gran civilización cae víctima de tres guerra. Al poco de concluir la Primera Guerra Mundial, escribía:
<<Como la misma generación no puede emprender con éxito dos guerras sucesivas, y como son necesarios 25 años para formar una nueva generación, la Segunda Guerra Mundial comenzará en 1939. Esta no aportará ninguna solución definitiva y ello es natural, porque debe esperarse a una tercera guerra>>.
Spengler basaba sus ideas en la desaparición de cartago, que sucumbió ante Roma después de las tres guerras púnicas.
El filósofo supuso que la nueva Cartago era la civilización occidental, y que esta correría la misma suerte tras sufrir tres conflictos bélicos. Por otro lado, Spengler concebía la historia como una sucesión sin fin de culturas, cada una de las cuales tendría una duración aproximada de mil años.
Los nazis vieron un filón en esta idea, incorporándola a su arsenal propagandístico. Según ellos, con la llegada de Hitler al poder inauguraba el Reich de los mil años. Spengler, que no vio cumplida su profecía, puesto que murió en 1936, nunca se adhirió al régimen de Hitler y criticó duramente la utilización de su obra por parte de los nazis. Al final, el eterno régimen milenario con el que soñaban los dirigentes de la raza aria no duró más que doce años. Toda una década marcada a hierro y fuego por la destrucción, el caos y el desorden de Europa.
<<Todos los medios son buenos para ganar una guerra, incluso los menos confesables o razonables>>. Sir William Stephenson, antiguo director del Intelligence Service. En las dos guerras mundiales trabajaron magos de guante verde, rojo, blanco y negro, todo vale con tal de mantener al pueblo en silencio. <<Nuestro mundo es un telón de Teatro tras el cual se esconden los secretos más profundos>>. Rainer María Rilke, poeta austro-germánico.
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Señor, acepta este decreto, por favor salvanos: Limpio cancelo y anulo todo el karma acumulado desde el Origen, incluidos Eva y Adán hasta el infinito. La Sangre de Cristo nos Redimió del Pecado Original. La Sangre de Cristo, nos salva. Señor, por favor borra, borrón y cuenta nueva. Empecemos la Edad Dorada con Paz y Alegría. Amén.
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