martes, 10 de septiembre de 2024

El Bosque Mágico - En busca de la verdad 4º

 En 1958, Año Geofísico Internacional, científicos de 11 países montaron en el interior de la Antártida 33 campamentos e instalaron 60 estaciones de investigación repartidas por todo el continente siguiendo las indicaciones y sugestiones de las expediciones de Ritscher y Byrd. La participación de los Estados Unidos y Rusia debe contarse entre las más notables por número de miembros y calidad.

Se confirmaron los descubrimientos de las expediciones anteriores y se encontraron "áreas oscuras" en la superficie de los hielos, como si la gran masa helada ocultara en su interior muros ciclópeos, relieves regulares que recordaban edificios. Eran, a juicio de los expertos, figuras geométricas demasiado regulares para que fueran obra de la Naturaleza. ¿Qué había allí bajo cientos y miles de metros de hielo? <<Las construcciones eran de dimensiones muy diversas. Había complejos de extensión enorme, al estilo de una colmena, y estructuras menos separadas. Por lo general, la forma de estas construcciones rendía al cono, a la pirámide o a la superposición de terrazas. Pero también había perfectos cilindros, cubos también perfectos, grupos de cubos y otras formas rectangulares, y características dispersiones de edificios poligonales, cuya planta, de cinco lados, recordaba vagamente las fortificaciones modernas.

Todo el enmarañado conjunto estaba monstruosamente gastado por el tiempo, y la superficie de hielo de la que despuntaban las torres estaba sembrada de bloques y detritos caídos en época inmemorial. En los puntos en que el hielo era transparente podíamos ver las partes inferiores de los gigantescos edificios. También eran visibles los puentes de piedra que unían las distintas torres entre sí a alturas variables por encima del suelo...>>

Es un fragmento de la novela titulada << En las montañas de la locura>>, de H. P. Lovecraft, que nos relata el descubrimiento de una metrópoli bajo los hielos de la Antártida. Pero muy bien pudo ser la descripción de uno de los pilotos que sobrevolaron las "áreas oscuras" durante las exploraciones antárticas del Año Geofísico Internacional. Hay ocasiones en que la fantasía realista de los noveladores y poetas completa y perfecciona las percepciones de los científicos. Y bástenos recordar a Julio Verne.

Las conclusiones más significativas que pueden extraerse de los datos suministrados por las expediciones que exploraron la Antártida se resumen en un pequeño grupo de consideraciones, espectaculares casi todas: <<El espesor de la capa de hielos que cubre el continente oscila entre unos pocos cientos de metros y los 3.000, llegándose en determinados  lugares a los 4.000 metros. Las masas heladas no permanecen estáticas, se desplazan de forma regular y continua hacia las aguas de los océanos circundantes; esta circunstancia dificulta extraordinariamente el estudio del verdadero relieve terrestre y lo que en él se halle natural o fabricado. Se han encontrado fósiles de helechos gigantes que nos inducen a pensar en un clima al menos subtropical hace miles de años, y extensos yacimientos carboníferos, algunos de ellos -así opinaba Byrd- suficiente para abastecer al planeta entero de carbón durante mucho tiempo.

El subsuelo contiene una riqueza considerable en oro, grafito, molibdeno, cromo petróleo y uranio. La atmósfera es más cálida cuanto más cerca del polo y presenta una densidad del 50% inferior a las demás zonas del globo terrestre. La fauna es inmune a las bacterias y el aire es absolutamente aséptico a causa de unos microorganismos genuinos y exclusivos de allí.>>

<<Los cultivadores de la fantasía desbordada, entre ellos William Bennet, explican la extraña asepsia y la existencia de los peculiares microrganismos que la consiguen, exponiendo alegremente -¿y si fuera cierto?- que son el producto de un microclima artificial creado por los extraterrestres, a base de bacterias galácticas, para proteger una colonia subterránea que instalaron sabe Dios cuándo y de la que los lagos y demás sorpresas paisajísticas, son sólo la apariencia externa, los jardines. En el terreno de lo serio, de lo ortodoxo, que permanece siendo válido mientras no se demuestre lo contrario, los contrastes de la Antártida, su desplazamiento en el espacio, su misión como parte habitada del planeta en otras épocas de la historia, sigue siendo un misterio apasionante>>.

EL INCREÍBLE VIAJE DEL ALMIRANTE BYRD

<<El inquieto almirante Richard Evelyn Byrd no se conformó con explorar los hielos del polo Sur en 1947. Atraído por los polos -y no se trata de un chiste magnético- visitó en varias ocasiones el Norte y el Sur, antes y después de esa fecha, hasta el año 1956, uno antes de que ocurriera su fallecimiento. Fruto de su extraordinario desasosiego y de su incesante movilidad es una de las teorías más asombrosas, increíble y descabellada para unos -para otros, sensata- de cuantas puedan exponerse acerca de la configuración de nuestro planeta: <<LA TIERRA HUECA>>. 

<<El responsable de la teoría no es Byrd, sino uno de los investigadores de lo extraño que han extraído últimas consecuencias de los viajes y las experiencias del almirante norteamericano y de algunos estudios anteriores. Pero conviene que procedamos en la exposición de una manera ordenada. Comencemos por el principio, y el principio es el recuerdo de las culturas primitivas, sus creencias, su mitología y sus descubrimientos; los restos de estas conquistas del espíritu colectivo que han sobrevivido hasta nosotros, se entiende.>>

<<Que LA TIERRA ES HUECA se viene diciendo desde que el hombre existe sobre el planeta, no es nada nuevo. Antiquísimas referencias mitológicas, algunas de ellas trasplantadas a la Biblia, nos hablan de un reino o de un país oculto en el que bien existen continentes y mares y un sol central o bien es el dominio de las tinieblas, pero lugar al fin y al cabo subterráneo. Algunas concepciones geográficas antiguas, y no tan antiguas, representaron la Tierra cóncava con un astro central; es decir, estaríamos habitando el interior de un inmenso globo, los continentes y los océanos adheridos a las paredes y el denominado por poetas y astrónomos astro rey en el centro geométrico presidiéndolo y alumbrándolo todo.

Seguramente que no pensaba en nada de esto Byrd cuando en 1947, navegando en línea recta hacia el polo Norte, en donde justamente deseaba poner sus pies, se extravió de su ruta sin perder la línea recta; no llegó al polo Norte y navegó 2.730 km mar adelante, penetrando en unas aguas cálidas bordeadas de costas templadas y tupidas de vegetación que iluminaba un sol menos intenso que el habitual. Había islas diseminadas por el mar y las tierras elevaban su relieve en montañas de distinta altitud, no se veía hielo por parte alguna y el continente y las islas que iba bordeando estaban surcados por ríos y moteados por lagos relucientes como espejos. La vegetación y la fauna eran abundantes; Byrd llegó a observar a un animal para él desconocido y parecido a un mamut.

Cuando el almirante tuvo la certeza de que había perdido el rumbo que llevaba clavado en el Norte y que navegaba perdido no sabía por dónde, después de recorrer casi 3.000 km, decidió dar la vuelta y regresar por donde había llegado. El trayecto de vuelta transcurrió sin novedad ninguna: desde aquellas costas cálidas y tranquilas pasó a una zona muy alborotada, tropezó con los hielos de nuevo y regresó a los Estados Unidos. Durante los más de 5.000 km que navegó perdido, la brújula no respondió al magnetismo normal del polo. Byrd, no obstante, no extrajo de aquel viaje ninguna conclusión extraordinaria, simplemente se había perdido.

Nueve años más tarde, en 1956, nuestro aventurero almirante, al mando de una expedición patrocinada por los Estados Unidos al polo Sur, realizó un extraño vuelo, en el transcurso del cual se perdió también y llegó a una región similar a aquella que se encontró por azar cuando navegaba años atrás por los hielos del Norte. Partió en un avión desde la base Murdo Sound, que dista del lugar exacto del polo, del mismo centro de él, sólo 640 km. Pues bien, Byrd voló un trayecto de 4.330 km, volvió a encontrar mares y tierras sin hielos, con vegetación, animales, ríos y lagos. Pero tampoco llegó al polo, ni pasó por encima de él. De los 4.330 km que sobrevoló, restando la distancia que media entre la base de salida y el polo (640), había recorrido 3.690 km fantasmas, y otros tantos de vuelta, e ignoraba adónde había arribado. Claro, cuando se percató de que volaba perdido, dio la vuelta y puso rumbo a la base de Murdo Sound.

En este segundo caso, Byrd debió pensar que los polos eran como fantasmas que no existen materialmente. ¿Eran una invención humana? Si el almirante hubiera disfrutado de una vida más larga, seguramente hubiera insistido en sus intentos de encontrar de una vez aquellos polos esquivos; pero falleció, llevándose con él su inquietud, a navegar o volar ahora quién sabe por qué cielos o qué mares del espíritu o del sueño. Le deseamos que encuentre algún polo por ahí.>>

Si Richard Evelyn Byrd hubiera leído el libro que apareció en 1906 bajo el título <<Phantom of the poles>>; o si en el caso de que lo leyera, lo hubiera tomado en consideración, no se hubiera sentido tan decpcionado por su búsqueda infructuosa. Su autor, William Reed, afirmaba, basándose en originales argumentaciones y en citas de documentos y mitologías antiguas, que efectivamente la TIERRA ES HUECA, con una abertura en cada polo; y que en el interior existen grandes continentes y océanos, razas humanas en algo diferentes a los que poblamos la parte de fuera y animales similares o iguales, algunos de ellos ya extinguidos en nuestro mundo exterior, como los mamut cuya antigüedad se cifró en 20.000 años. 

En el estómago del mamut se encontraron ramas jóvenes de pinos y abetos, recién ingeridas. Ray Palmer dedujo de esto que el animal provino del interior de la Tierra, a través del gran boquete polar y no llegó a aclimatarse en temperaturas tan extremadamente frías. Murió congelado.) También se atrevió Reed a decir que, puesto que el lugar de los polos estaba ocupado por dos grandes boquetes, los polos no existían en realidad, eran sólo algo hipotético; que, como las brújulas se comportan en aquellas latitudes extrañamente, nadie puede asegurar que haya estado allí.

William Reed tuvo seguidores. En 1920 Marshall B. Gardner dio a conocer unos trabajos abundando en las teorías de su antecesor: cada una de las dos entradas al interior de la Tierra mide 2.250 km de diámetro. Dentro existe un sol central, quieto por el efecto de la atración constante y uniforme de cada uno de los puntos del globo de tierras y mares que lo envuelve (como los radios de una rueda de bicicleta, más o menos), y precisamente ese astro es la causa de las auroras boreales, más visibles cuanto más al polo nos hallemos.

Hay diversos centros de gravedad repartidos por la enorme cubierta del gran hueco, que semejan dos valvas o conchas de almeja. Gardner dedujo esta curiosa formación del planeta basándose en la configuración de algunas nebulosas que poseen un sol central y que para los observadores de la Tierra son puntos negros en el espacio.

Las teorías de Reed y B. Gardner, tan disparatadas en apariencia, tuvieron, como ya indicamos, unos antecedentes remotos de traiciones, creencias y mitologías. En China, por ejemplo, al igual que en Asia Menor y en Egipto, perviven tradiciones que se refieren a la creencia primitiva en un paraíso que estaba ubicado en algún lugar subterráneo. El Ramayana, poema épico hindú, en uno de sus pasajes, relata la llegada de Rama y lo hace provenir en una especie de nave voladora de Agharta, su reino en el interior de la Tierra.

Según la religión budista -y así lo afirma Iliana Marina Pistone, sagaz investigadora brasileña- los habitantes de Agharta son los descendientes de una raza antediluviana, restos de los antiguos pobladores de las míticas Lemuria y Atlántida, hombres de grandes conocimientos científicos, con una poderosa tecnología y que viajan por el exterior de la Tierra en unas naves velocísimas que llaman (los budistas) "vimanas". Agharta, según esta creencia, está poblada por muchos millones de seres humanos y su capital es Shamballah, donde reside y gobierna con poderes  plenos el verdadero rey del planeta, del que el Dalai Lama del Tibet es un mero representante o embajador fuera. Ambos reinos, el externo y el subterráneo, están comunicados por medio de numerosos túneles...>>

Parece que los humanos no somos los únicos seres inteligentes en la Tierra. ¿El hombre un náufrago del cosmos? Una de las facetas más inquietantes y controvertidas del fenómeno OVNI es la que representan los contactados: <<Personas que han sido protagonistas de encuentros en la "tercera fase" y han permanecido o permanecen de alguna manera en relación más o menos estrecha con los tripulantes de las naves extraterrestres o quizá intraterrestres. Lo cierto es que he visto varias veces OVNIS, el más sorprendente fue verlo posado en el aire sobre la Plaza de Toros de Sanlúcar de Barrameda, y unos tipos exagerado de altos, delgados, cabeza empepinada, ojos de mosca, llevaban una amplia ánfora de color de acero, entre dos personajes. Esto es tan verdad como que nos quieren llevar a la tercera guerra mundial, y que hay hechizos, magia negra volando por toda la Tierra. La verdad es que confío en la sapiencia y la valentía de los hombres que se están revelando al sistema caótico. Aun tengo esperanza, de que se sienten a examinar nuestra Historia. Dad la vuelta a Dios. Las consecuencias serán catastróficas... PAZ.

Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor Dios, bendice y certifica la obra de nuestras manos.  Señor Dios, no lo permitas, la catástrofe, la burbuja, las crisis y el crac: derrumbe repentino de las cotizaciones bursátiles. Los sectores económicos afectados o la economía global no pueden sortear esta dificultad sin verse transformados. Pero, si Tú nos ayudas Señor Dios a la adaptación de la economía sin parar la actividad. Recuerda, los sismos que sacudieron las bolsas y los bancos durante los <<septiembre y octubre negros>> del año 2.008 precipitaron el fin de una era del capitalismo. El sistema financiero internacional fue sacudido como nunca. Peor que en 1929.

Hubo quienes afirmaron que el mundo había pasado <<a un milímetro del abismo, a un milímetro de la explosión atómica económica>>. Era falso. No había pasado a un milímetro: directamente se había hundido en la más terrible de las crisis sistémicas... Y el apocalipsis está lejos de haber terminado: la crisis se transformó en recesión global, la deflación es una amenaza y muy probablemente el mundo se encamine hacia una nueva Gran Depresión. Con su doloroso cortejo de destrucciones sociales.

El Estado y la política están de regreso. En todos los rincones del mundo, los gobiernos se reubican en primera línea. Retoman su función de actores protagónicos del campo económico, nacionalizan establecimientos financieros, realizan inyecciones de liquidez, multiplican planes de reactivación. En suma, sustituyen al mercado defectuoso. Incluso la geopolítica internacional se encuentra perturbada... Lee La catástrofe perfecta de Ignacio Ramonet. 

Y recuerda esto, el oro ni la plata ni el plomo se puede comer. La camisa de los muertos no llevan bolsillos; como dijo Jesucristo, sólo te llevas las buenas obras al banco del cielo; y al llegar allí te verás cara a cara con DIOS. Si eres sabio e inteligente te portarás bien contigo mismo, con tu familia y con todos los seres vivientes. De allí se va al Cielo o al Infierno, o si eres testarudo, y no aprendiste la lección vuelves a reencarnar, y no se sabe que te tocará en suerte ser. Si conocieras la punta de la verdad, serías más buenos que Jesucristo, y lo llevarían por Bandera. Yo reto, al que no crea a que haga una regresión a sus vidas anteriores o que busque a un terapeuta que le ayude a abrir el Libro de su Vida, abrir los registros akahicos te ayudará a iluminarte de dentro a fuera. Ya no tendrás dudas de la existencia de DIOS, ni de Sus Santos Arcángeles y de Su Corte.

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