Es la energía de la fe la que cristaliza los deseos. <<Fe es creer en lo que no se ve, y su premio consiste en ver y obtener aquello en lo que creímos>> (San Agustín). Los padres de la Iglesia y los apologistas cristianos de los primeros siglos tuvieron una gran preocupación por el problema de los demonios, sus manifestaciones, su actos, su origen y su naturaleza. (En los libros del Zohar, en la Torá, la Cábala o el Talmud de los hebreos se da muestra de grandes estudios de los demonios, también el Corán advierte de cuidarse del maldito Satanás; Jesucristo increpa a los demonios en muchas parábolas, deja claro su existencia. El rey Salomón deja muchos libros, desaparecidos hoy... San Jerónimo, en su <<Vida de San Antonio>>, cuyas tentaciones han sido inmortalizadas por los pintores flamencos, nos cuenta cómo éste era tentado por Satanás disfrazado de hermosas mujeres vestida de tules.
Así mismo, el hermano Rufo, teólogo y y autor del siglo IV, nos relata las tribulaciones de los monjes en el desierto al ser visitados por bellas mujeres, a veces desnudas o semidesnudas, que no eran -según opina el teólogo- sino Satanás y sus demonios que habían tomado esa apariencia. (Totalmente cierto, yo he visto a un diablo tomar el cuerpo de un gato, entra y sale del cuerpo del gato desafiando al que quiere atemorizar, en este caso a mí, y miré al cielo y dije, Dios mío, ¿qué es esto, ayudame?, y desapareció el gato al instante. Una entidad grande entró dentro del gato, si no lo veo no lo creo. Apareció un gato medio calvo, sucio, era repulsivo).
Cuenta la leyenda, que en cierta ocasión, un ermitaño se encontró en el desierto con una hermosa mujer que le pidió quedarse a pasar la noche en la cabaña, con la disculpa de que se había extraviado y tenía miedo de los animales salvajes. Éste, muy seguro de sí mismo, accedió a que la bella joven pernoctara en sus aposentos. Nada más entrar, empezó a seducirlo hasta que el monje no pudo resistir la tentación y sucumbió a sus encantos. Pero, en el momento que iba a llevar a cabo la unión carnal, la joven desapareció inundando el aire con una horrible y estruendosa carcajada.
Justino Mártir sustentaba la creencia, y así lo hizo constar en sus obras, de que los ángeles mantenían relaciones sexuales con algunas mujeres y de esas uniones nacían los demonios para tentar a los hombres. Clemente de Alejandría, Tertuliano y Sulpicio Severo aseguraban que los ángeles caídos habían llegado a ese fin por su deseo carnal hacia las mujeres y su copulación con ellas.
San Basilio, obispo de Cesarea, fue uno de los primeros en esbozar una opinión sobre la sustancia de los demonios. Según el santo, éstos eran una concreción de vapores condensados; en su <<Tratado sobre la verdadera virginidad>>, habla extensamente sobre las mujeres violadas por demonios y argumenta sobre si seguían siendo vírgenes o no después del acto, dependiendo de si había habido consentimiento o no.
Algunos apologistas cristianos, así como varios historiadores de la antigüedad, sostenían que otra treta empleada por los demonios era la de presentarse como dioses paganos. Nos cuenta la Historia que a San Martín se le presentaron varias veces bajo la forma de Minerva y Venus. Asimismo opinaban que de un demonio y una mujer mortal podía nacer otro ser humano, siendo los personajes que citamos a continuación fruto de una relación de esta categoría: Rómulo y Remo, según Diógenes Laercio y San Jerónimo; Seleuco, rey de Siria, según Justino; Servio Tulio sexto rey de los romanos, según Dionisio de Halicarnaso y Plinio: Alejandro Magno, según Plutarco y Quinto Curcio; Escipión el Africano; según Tito Livio; César Augusto, emperador de Roma, según Suetonio; el general griego Aristómenes de Mesenia, según Pausanias y Estrabón.
Llegados a este punto, reflexionemos brevemente sobre una de las características más importantes de estas entidades. Me refiero a su capacidad de cambiar de aspecto a voluntad, lo que el astrofísico e investigador del fenómeno OVNI Jacques Vallée denominó <<efecto camaleónico>>, o lo que Salvador Freixedo definió como <<capacidad protéica>>. Salvador Freixedo fue el primero, entre los investigados de habla hispana en descubrir - y así lo hizo constar en sus libros y artículos - el nexo entre los OVNIS, las apariciones de todo tipo y los fenómenos paranormarles. Esta idea puente entre tres tipos de fenomenología tan dispares aparentemente aparecía algo fuera de toda racionalidad. Sin embargo, pasado los años, todo investigador que se precie no tiene más remedio que reconocer estos nexos. A propósito de su capacidad de cambiar de forma, San Cesareo, en su <<Dialogus magnus visionum atque miraculorum>>, dice: <<El diablo puede aparecer en forma de caballo, gato, perro, buey, simio y oso, pero también puede adoptar los rasgos de un hombre bien vestido, de un soldado elegante, de un campesino vigoroso o de una hermosa muchacha>>.
Totalmente de acuerdo con San Cesareo, aunque, desde luego, no creemos en el diablo como entidad rival de Dios. Sin embargo, sí creemos que estos seres adoptan estas formas, bien por un fin serio o, simplemente, por diversión. Más que creerlo, nos consta. (Durante, varias de mis regresiones a vidas anteriores, Dios y el Diablo aparecen juntos en plan muy amigable...).
En la vida de Apolonio de Tyana escrita por Filostrato se cuenta la interesante historia de un joven que conoció a una misteriosa muchacha con quien, al cabo de un tiempo y a instancias de ella, decidió contraer matrimonio. Cuando estaban celebrando el banquete, Apolonio se presentó y descubrió la identidad de la misteriosa novia, que era en realidad un súcubo. Ésta le pidió que no la desenmascarara públicamente, pero ante la negativa del mago desapareció repentinamente, lo mismo que el palacio, las copas de oro que los invitados tenían en sus manos y el resto de los enseres.
San Gregorio Magno narra en una de sus obras cómo el abad Equitius estaba tan atormentado por las tentaciones de los demonios que se le presentaban en forma de mujer, que le pidió a Dios que lo liberara de este sufrimiento. Un día se le apareció un ángel y lo privó de toda sensación genital, con lo cual dejó de ser materia de tentación... San Agustín, obispo de Hipona, teólogo, filósofo y autor de importantes obras que nos ponen de manifiesto su gran sentido crítico, nos dice en <<La ciudad de Dios>> a propósito del tema que estamos tratando: <<En todos los lugares se ha creído - y esta creencia ha sido confirmada por el testimonio directo o indirecto de personas totalmente dignas de fe -, que silfos y faunos, a los que se da, en general, el nombre de íncubos, han molestado frecuentemente a mujeres, deseando y obteniendo de ellas el coito.>>
Hay incluso demonios, llamados dusos o elfos por los galos, regularmente se abandonaban a semejantes prácticas: el hecho ha sido atestiguado por tantas autoridades importantes, que sería desvergonzado no creerlo. Cuando uno se sumerge en la lectura de las obras de los primeros padres de la Iglesia o de los filósofos de la antigüedad,y, más concretamente, en los tratados sobre los espíritus de los mundos invisibles, en seguida se nos hace evidente que sabían muy bien de que hablaban.
El puente que San Agustín establece entre los silfos y los faunos y los íncubos nos parece propio de alguien que, antes de conocer su religión a fondo, conoció los cultos politeístas, o lo que podríamos llamar la teología pagana. Lo mismo podríamos decir de otros autores que antes de abrazar el cristianismo habían sido neoplatónicos o pitagóricos, sistemas filosóficos que aceptan y estudian todo lo concerniente a los númenes.
Y de los primeros siglos de nuestra era nos vamos a la Edad Media, donde la preocupación por el diablo, bajo la denominación de íncubos y súcubos, alcanza su punto álgido dándose historias tan increíbles como las que trasncribimos literalmente de una obra del monje Ernaldo: <<Aquel ser lascivo alumbró en ella el fuego de la pasión, se echó sobre ella y la trató como a una esposa, tras haber pasado una de sus manos sobre su cuerpo y la otra por encima de su cabeza. Adúltero invisible, venía por la noche mientras la mujer estaba acostada cerca de su marido, que permanecía ignorante de todo, y se libraba de la lujuria sobre ella. Durante seis años ese mal permaneció oculto, y la desgraciada no descubrió su vergüenza a nadie. No obstante el séptimo año, el espectáculo de sus crímenes acumulados y el pensamiento del juicio de Dios la aterraron. Fue en busca de los sacerdotes y confesó su oprobio. Luego hizo peregrinaciones e imploró a los santos. Pero ni confesiones ni peregrinaciones ni oraciones lograron resultado alguno:
<<El demonio volvía cada noche y se mostraba cada vez más libertino. El crimen terminó por ser conocido y el marido se enfureció. Y la desgraciada mujer enfermó de vergüenza. Pero ocurrió que en aquel momento San Bernardo, de paso por la ciudad, oyó hablar del caso. Visitó a la desventurada y le entregó su bastón de peregrino, que que tuvo el don de alejar al íncubo... La mujer se confesó y comulgó y el enemigo no reapareció nunca, alejándose para siempre>>.
Jerónimo Cardano, matemático, astrólogo y médico, entre sus muchas historias nos cuenta la de una hermosa joven que se encontraba en cinta. Cuando sus progenitores le preguntaron quién era el padre de la criatura que esperaba, ella dijo que mantenía relaciones con un apuesto joven que de manera misteriosa se presentaba en su cuarto, se acostaba con ella y luego se iba. Sus padres decidieron espiarla y una noche, después de haber oído mucho ruido en la habitación de su hija, entraron de repente, encontrándola en lo s brazos de un horrible monstruo.
El padre leyó unos versículos del Evangelio, lo cual hizo que el demonio desapareciera por el techo, incendiando todo lo que hallaba a su pazo. Los autores del <<Malleus Maleficarum>> opinaban que un íncubo podía presentarse en un dormitorio y copular con la mujer mientras el marido dormía profundamente. Y si no dormía -apuntan- ellos tenías poder para hacerle dormir, hechizándolo mientras duraba el acto. Estas historias leídas en obras medievales suelen ser interpretadas como delirios, incluso por los teólogos más ortodoxos.
Sin embargo, historias muy parecidas acontecen en la actualidad en las grandes ciudades del Planeta. Hoy día ya nadie cree en los íncubos y súcubos, pero el fenómeno se sigue dando. Ahora son los "extraterrestres" los que aparecen súbitamente en las habitaciones de las casas, hacen exámenes médicos, violan a sus víctimas y hasta las deja embarazadas para más tarde extraerles el feto. En definitiva, se trata de la misma fenomenología adaptada a nuestros tiempos, y estas historias de hoy podrían ser las crónicas de los íncubos y súcubos de los siglos XX y XXI.
El interesante período histórico del medievo, estos relatos son abundantes. Demonólogos como Silvestre Prieirias, Pico della Mirandola, Abrogio de Vignati o Miguel Psellos también nos hablan profusamente en sus obras sobre la naturaleza de estos espíritus y su relación con los humanos, especialmente con un pequeño colectivo perseguido y marginado, chivo expiatorio de la paranoia imperante: las brujas. Los procesos inquisitoriales contra la brujería son auténticos tratados de pornografía, pues los inquisidores, en venganza inconsciente de su castidad, muestran un desmesurado y freudiano interés por saber cómo era el falo de los íncubos, llegandose a decir cientos de disparates... Siga buscando la verdad.
NACIDA EN LOS BRAZOS DE SATANÁS es un libro de Carmen Chamizo, va por la 3ª Edición, y he leído un texto muy interesante, como el demonio también está en las guerras, y en toda clase de conflictos familiares y sociales en general. <<-Mira, hijo. Sé que tú no tienes toda la culpa, porque aquí no hay jóvenes como tú y son ellas las que te andan buscando todo el día. Esta tarde he hablado por teléfono desde el estanco con tu tía Cloti. Le dije que estabas de vacaciones en casa y ella me propuso, que le gustaría que pasaras unos días con ellos. A mí me pareció una gran idea, porque aquí el ambiente está muy cargado.
-¡Estupendo! -dijo Joaquín ilusionado. A la mañana siguiente salió en el tren encontrarse con la familia de su padre que hacía ocho años que no los veía. Aunque ellos habían bajado a la aldea alguna vez de visita... (y más adelante, sigue una inquietante historia, que dice:)<<Los armajos crujían con un sonido doloroso bajo sus pies. Por un momento se quedó quieto como un perro cazador. Le pareció percibir que el agua había alterado su docilidad. Efectivamente, en el silencio de la noche se oyó un leve chapoteo. Se aproximó sigiloso: eran los remos de una barca que avanzaba. A gatas, entre la junquera, fue acercándose a la orilla, hacia el lugar de donde procedía el trémulo ruido. La barca paró. Alguien recogió los remos y arrastró la nave hacia lo seco. Todo quedó otra vez en silencio. Ramón se mantuvo quieto, casi sin respirar. Pronto se oyeron unos pasos...>>
<<Durante varias largas noches montaron guardia. Joaquín seguía con su contrabando de tabaco que los barcos vendían antes de llegar a puerto. Se hicieron buenos amigos y se contaron aquellas partes de sus vidas que creyeron oportunas para iniciar una buena relación. Entre aquellos dos hombres era fácil el compañerismo, tenían mucho en común y formaban un buen equipo. Joaquín sentía curiosidad por aquel pescador de hombres con cebos envenenados. El joven se atrevió a preguntar: -Ramón, supongo que habrás pasado momentos muy duros en todo ese tiempo de guerra.
-Ramón se quedó pensativo. En las tinieblas de la noche su voz era tan particular que con las sombras resultaba lúgubre, como procedente del más allá. Era una voz rasgada, dura, con diferentes tonalidades, con interferencias de varias voces a la vez, con distintos matices. Habló con cierta magnificencia.
-Por supuesto, muchacho. Imagínate cómo me vi en Granada: montañas y suelo llano, todo nevado a nuestro alrededor, todo cubierto de nieve ensangrentada. Después de la batalla, muertos por todas partes. Imagina uno de esos atardeceres de invierno.
<<A mí me quedó enterrada una bota y no pude encontrarla, pero no podía seguir andando por la nieve descalzo, así que le arranqué la camisa a un compañero muerto y no le quité las botas porque eran muy pequeñas para mí. Me lié la camisa en el pie y, aún así, no me lo sentía. Lo tenía congelado y empecé a andar a gatas. Casi en la cima de la montaña me pareció ver una bota, y me lancé a por ella.
Cuando llegué, resultó que era muy grande. Tenía el calcetín dentro. Tiré de él y dentro estaba el pie del dueño. Ante aquella situación no podía andarme con remilgos. Tiré con fuerza hasta sacar aquel pie helado por la muerte y por el frío. Me calcé la bota con parte de los trapos que yo llevaba y eso me salvó. He pensado mucho en ese momento, en muchas ocasiones, he soñado con ello y confieso que incluso ahora me da escalofríos...>> Sigue leyendo el libro de Carmen Chamizo NACIDA EN LOS BRAZOS DE SATANÁS.
Y, ahora, nos presenta la guerra como algo noble e indiscutible, vamos, que es digno ir a la guerra. Desde las televisiones de España, he visto telenovelas que invitan a alzar los brazos, para abrazar la guerra, lo hacen para que el contagio vaya en aumento. Esta gente están delirando, están hechizados, por los adoradores del Diablo.
EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO
<<Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley>>. El Kybalión. La gente que deja pudrirse el dinero estancado en los bancos, esa gente termina con el corazón corrompido podrido, por eso Jesús dijo: Es más difícil que un rico entre en el Reino de los Cielo que un camello pase por el ojo de una aguja. El dinero que los ricos acaparan es para Dios, lo que el viento se llevó. Es un buen momento para reflexionar, observa el mendigo, el obrero cascado, ese puedes ser tú, si no das buen uso al dinero. Todos merecemos una vida feliz y plena desde el nacimiento hasta la vejez. Dios da de todo a través de la Naturaleza para todos sus hijos. Señor Dios, estos administradores públicos malversan y gastan en pamplinas y en historias para no dormir, del dinero que roban al pueblo. Nos quieren llevar a una guerra mundial para gastar las armas viejas y poner las máquinas a fabricar otras más nuevas, con las que sobren harán pan casero y la leche la calentarán en una hoguera de leña al raso del desierto.
Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, Dios bendice y certifica la obra de nuestras manos. Estoy perturbada de oír las voces del canal del Coronel español Pedro Baños, te ruego que intervenga, en la Biblia dice: Dios intervino y quebró la lanza, la flecha y el arco. Ahora tendrás que pulverizar los tanques, las ametralladoras, los cañones, los barcos de guerra y los aviones, no te olvides de llevarte todas las bombas nucleares, atómicas, la pólvora, la dinamita, la goma 2 y a todo los mal hechores. Amén.
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