<<Todos lo sabemos. El mundo moderno ha lanzado un desafío a la fe cristiana. Si recogemos el guante, una de las primeras tareas consistirá en definir nuestra actitud con respecto a la Biblia. Ciertamente, el problema de la autoridad de las Sagradas Escrituras no es nuevo. Desde los tiempos más antiguos, el cristianismo ha sabido defender la autoridad de la Biblia contra quienes la criticaban o la negaban. Ha debido defenderla también contra el descrédito en que llegó a tenerla el catolicismo romano en favor de la tradición. Pero en los siglos XIX y XX la oposición contra la autoridad de la Escritura no ha cesado de aumentar; y, al cabo de los años, la Iglesia -y muy particularmente las iglesias de confesión reformada- debe enfrentarse a una corriente poderosa de crítica. Cuando la Iglesia cristiana invoca la infalibilidad de la Biblia, sabe que tiene que hacer frente a una oposición cuasi unánime; y no se trata simplemente de la oposición de los librepensadores declarados o la del modernismo tal como lo conocemos en Europa y en América.>>
<<En el siglo XIX, el célebre teólogo alemán Wilhelm Herrmann afirmó con energía que la antigua teoría de la inspiración que confiesa que la Escritura es divinamente inspirada ya no encuentra aceptación entre los teólogos. Actualmente, un poco de todas partes, tanto en la iglesia como entre ciertos teólogos, se tiene como evidente que es imposible conservar la antigua doctrina de la inspiración y de la infalibilidad de la Biblia. Y la forma particular que reviste por lo general, hoy, esta actitud crítica en relación con la Escritura puede resumirse en la siguiente afirmación: <<No existe identidad entre la Escritura y la Palabra de Dios. Identificarlas -dicen ciertos teólogos contemporáneos- es simplificar el problema>>.
<<Esta crítica debe conmover no sólo la teología reformada, sino sobre todo a la Iglesia entera. en nuestros púlpitos, en nuestras cátedras, en nuestros hogares, la Biblia ocupa un lugar prominente: el que merece el Libro que nos ha sido dado para la vida y para la muerte. La Iglesia -y especialmente la Iglesia surgida, renovada, de la Reforma-, ¿concedió acaso antaño una autoridad demasiado grande a las Escrituras? He ahí una de las cuestiones más importantes a la que todo miembro de iglesia debe responder en la actualidad. Tenemos que examinar, pues, esta problemática antes que nada. Los críticos contemporáneos desarrollan sin cesar dos argumentos en contra de la identificación cristiana tradicional -y reformada, sobre todo- de la Biblia y la Palabra de Dios>>.
<<En primer lugar, según algunos, nuestra doctrina de la inspiración de las Escrituras se encontraría en notorio conflicto con las conclusiones de la investigación histórica y crítica de los últimos siglos. El análisis de los textos se ofrece como prueba de la insuficiencia de la tesis reformada en cuanto a la inspiración de la Biblia. En segundo lugar, se afirma que la identificación de la Escritura Santa con la Palabra de Dios excluye la posibilidad de una fe cristiana entendida como confianza viva y personal. Una fe que tuviera por objeto a la totalidad de la Biblia -pretenden nuestros críticos- no puede ser ya una convicción real y personal; la fe y la confianza no pueden entregarse sino a una Persona viva; poner fe en la Biblia, en lugar de ponerla en Dios, sería contrario a la esencia de la fe cristiana>>.
<<De estos dos argumentos, el uno pretender ser científico e inspirado en las investigaciones históricas; el otro es de carácter religioso. Ignoro cuál de los dos, históricamente, ha tenido más influencia; pero el efecto de ambos argumentos combinados ha sido considerable y las repercusiones se sienten todavía hoy. Forman parte de un conjunto que se ha convertido a su vez en una nueva tradición, la <<tradición crítica>>, y parecen tan evidentes a un número considerable de personas -teólogos y no teólogos, que el punto de vista reformado es tenido por una tentativa aislada para salvar un conservadurismo estéril y para mantener una tradición yuxtapuesta que en la actualidad es rigurosamente indefendible. Cualquiera que rechaza esta nueva y reciente tradición -la <<tradición crítica>>- recibe inmediatamente el apodo de <<fundamentalistas>>, de ciego voluntario que rehúsa de tomar en consideración hechos simples e irrefutables.>>
<<Los representantes contemporáneos de esta <<tradición crítica>> tienen que admitir, sin embargo, que la Escritura tiene un valor particular para la Iglesia y para el individuo, para la vida y para la muerte, aunque no la acepten como Palabra divina infalible. Para ellos, la Escritura de testimonio de la Palabra, de la verdadera Palabra de Dios. No es más que esto: un testimonio de la Revelación divina; pero no puede ser, no puede haber sido jamás, la Palabra misma, la mismísima Revelación. Se admite que la antigua doctrina de la infalibilidad contenía un elemento religioso: el ardiente deseo de todo hombre en cuanto a la certidumbre en material de salvación. Se le reconoce así su valor, puesto que la certidumbre es un elemento esencial en la fe cristiana. Pero -añaden- nuestros padres y la ortodoxia se equivocaron al buscar la certidumbre en la infalibilidad del Papa, así también la Reforma se descarrió al buscarla en la infalibilidad de la Biblia. Buscar la certeza religiosa en una Biblia infalible constituye -nos dicen- un enojoso contrasentido, sobre todo en nuestra época, en donde todo es movimiento, todo es riesgo, todo equivale al <<salto al vacío, hacia lo desconocido>>.
<<En un mundo como el nuestro, en el que la ciencia es la única autoridad, se nos previene caritativamente que el persistir en la defensa de la doctrina reformada de la infalibilidad de la Escritura no puede conducir más que a resultados catastróficos, ya que son muchos los que, delante de la imposibilidad científica de semejante doctrina, rechazarán no sólo la doctrina, sino también lo que, sin duda, estaban prestos a reconocer: el valor religioso de una Biblia humana, de un testigo falible.><
<<Henos, pues, prevenidos de las consecuencias posibles y de los peligros que implica la posición reformada con respecto a la autoridad de las Escrituras. La Biblia no es más que un testigo humano de la verdadera revelación: tal es la actitud más generalmente adoptada por los críticos contemporáneos. Para ellos, la Biblia es un testigo falible, pero, no obstante, es un testigo que nos pone en contacto con la revelación. Es lo que afirmaba Emil Brunner en las conferencias que pronunció en América allá por el año 1928, cuando comparaba la Biblia a un aparato de radio que, a pesar de la interferencias y dificultades, nos pone en contacto con la belleza de un concierto ejecutado lejos de nosotros>>.
<<Cuando comparamos el contenido de las Confesiones de fe reformadas relativas a la autoridad de las Sagradas Escrituras y el mundo del relativismo en el que nos ha tocado vivir, es indispensable que sepamos cómo hablar y cómo testificar de la autoridad de la Escritura Sagrada. Ya que no se trata de ningún problema abstracto. Es imposible, en efecto, desligar nuestra confesión de fe en la autoridad de la Palabra de Dios del contenido salvador de esta misma Palabra. El cristianismo es la religión de un libro, pero no en un sentido puramente formal. Es menester conocer con certeza el valor de nuestro testimonio, dado que este testimonio viene cargado de riquezas y de responsabilidades. En las tinieblas que nos rodean, ¿cómo podremos ser de bendición para todos aquellos que han perdido sus seguridades bajo el asalto de una crítica radical?>>.
<<Sabemos que no será nunca posible probar la autoridad de las Sagradas Escrituras por medio de una apologética racionalista. Con Calvino, con la <<Confesión de Fe de los Países bajos>> (Confessio Belgica), sabemos que únicamente el testimonio del Espíritu Santo puede convencernos de la autoridad verdadera de las Escrituras. Pero frente al ataque persistente y duro que se libra contra la Biblia es necesario poder y osar, dar un testimonio honesto, sincero y convincente del hecho de que la Escritura es verdaderamente una lámpara a nuestros pies y una lumbrera que brilla en las tinieblas. Un testimonio honesto, ciertamente; no simplemente un testimonio <<conservador>> sin más, que tiembla delante de los hechos, sino una verdadera convicción de fe, y de fe cristiana, de la que el mundo actual, hoy más que nunca, tiene necesidad.>>
Marcos 3, 20-35: Satanás está perdido. (Es cierto, Satanás está cautivo en los abismos; esto que vivimos es un batalla entre el Bien, la Luz, y el Mal, la Oscuridad, vencerá a quién nosotros alimentemos. El Bien se alimenta de Amor, Alegría de todas las virtudes y el Mal, se alimenta de nuestra tristeza, de la pena, de todo lo que nos hace sufrir dolores. Tuya es la elección, si no despiertas te barrerán del mundo.) <<La posibilidad de hacer el mal está en nuestra libertad. Estamos dominados desde dentro por fuerzas oscuras del mal, psicológicas o espirituales, que a veces son difíciles de identificar y que los judíos llamaban demonios. (También los sabios musulmanes le llaman: Demonios. <<Cuando vayas a orar, cuida que no te moleste el maldito Satanás>>).
También estamos atados desde fuera, por miedos, seducciones y presiones de todo tipo. Somos libres, pero, en parte, estamos atados por cadenas invisibles aferradas a nuestro corazón.
Jesús vino a encontrase con nosotros para que sintamos el amor que nos libra de estar atados a cualquier fuerza hostil y así podamos hacer el bien con libertad superando los conflictos y creando vida nueva. Muchas personas se libran del mal al encontrarse con Jesús. Dirigentes judíos que no entendían cómo era posible y no querían perder prestigio ante el pueblo decían que Jesús sanaba con la ayuda del príncipe de los demonios. La bondad de Dios que se acerca en Jesús, y que nos acompaña siempre, nos sana por el amor y para que podamos amar a los demás. En esta libertad podemos crecer siempre y es la tarea central y más bella de la vida>> (Marcos 3, 20-35.)
LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE <<El dolor es inevitable, pero sufrir es opcional>>. (Sufrir las inclemencias del tiempo y su proceso devastador y destructor es inevitable, pero sufrir una GUERRA MUNDIAL ES OPCIONAL. ¿Por qué volvemos a caer otra vez en la trampa del cazador? Aún hay tiempo para girar y cambiar. Y cada niño merece atención, amor, cuidados, una sencilla sonrisa, todo es importante y fundamental para la felicidad humana).
Números 11,25-29
En aquellos días, el Señor bajó en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar. Pero no volvieron a hacerlo. Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque eran de los designados, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó en ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: <<Eldad y Medad están profetizando en el campamento>>. Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: <<Señor mío, Moisés, prohíbeselo>>. Moisés le respondió: <<¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizara!>>.
Salmo 18,8.10.12-13.14
R. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón. (La guerra es cosa del Demonio, va contra los Mandamientos de Dios: Quinto Mandamiento: ¡No matarás! Secto Mandamiento: ¡No cometrás actos impuros! Si está escrito algo de matar al prójimo o algo similar eso no es cosa del Señor Dios, eso es obra de la mano del hombre codicioso, del avaro que codicia los bienes ajenos, cosa de las insinuaciones y seducciones del Diablo Lucifer).
Santiago 5,1-6
Atención, ahora, los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima. Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego. ¡Habéis acumulado riquezas... en los últimos días! Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor del universo. Habéis vivido con lujo sobre la Tierra y os habéis dado a la gran vida, habéis cebado vuestros corazones para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, el cual no os ofrece resistencia. (El Infierno es eterno, ha sido apagado, pero, no creo que se queden sin castigo los que hacen tanto mal, aparte de recibir lo que dieron a los otros en otras vidas siguientes. <<¡El que ha hierro mata a hierro muere!>>)
Marcos 9,38-43.45.47-48
En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: <<Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros>>. Jesús respondió: <<No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro>>. Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedarán sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la "gehenna", al fuego que no se apaga. (Esto lo he visto, la gente desnuda gritando entre llamas en un lago, un demonio imponente sentado en un trono los vigila; todo lo dijo Jesús, pero todo ha sido manipulado de tal manera que la gente ya no cree, porque no saben que es verdad y que es falso).
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pes a la "gehenna". Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la "gehenna", donde el gusano no muere y el fuego no se apaga>>. (Más claro que el agua). Jesús, libre y abierto, nos hace reflexionar y examinarnos, para saber detectar la autenticidad del bien y de lo verdadero. Jesús sufre el rechazo de muchos. No podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con los demás individuos, creados a imagen de Dios. La relación del hombre para con Dios Padre y con los demás hombres, sus hermanos, están de tal forma unidas que, como dice la Escritura: el que no ama, no ha conocido a Dios>> .
La fraternidad abierta es el proyecto del reino de Dios, pero no se hará a golpe de mando o de poder. Jesús es el <<perfecto niño>> que ha sabido darlo todo para servir y hacer desde un pesebre que el mal no triunfe. Solo desde los insignificantes, desde los que no cuentan, es posible servir al proyecto de Dios para todos. Quien acoge la insignificancia, la vulnerabilidad, acoge al mismo Cristo. La comunidad pobre, construida desde el servicio y lo que el niño significa, será la que recibe a Cristo y se convierte en su rostro. No es cuestión de ideas, se trata de acoger o no a Cristo, y ponerse en manos de su evangelio.
(Los que esperan al mesías, que se pongan en bien cómodos, porque ya llegó y no lo reconocieron, o mejor dicho lo mataron, porque no les convenía para sus sucios negocios; por culpa de un puñado de "religiosos avaros" "sacerdotes necios, egoístas y maliciosos egolatras adoradores de todos los vicios", nos hemos perdido la era mesiánica, ahora, toca esperar la Segunda Venida de Jesús el Cristo. Cuando vean los desiertos florecer, ahí estará Él. Los desiertos florecerán, porque los hombres buenos, plantarán las semillas de la Paz Mundial. El dinero de la DEFENSA NACIONAL para hacer florecer todos los desiertos del Planeta Tierra. Trabajo digno para todos. Control de las riquezas, eso desprestigia, a una comunidad construida en la codicia en la avaricia en la inmundicia y en la perversión de los niños y de toda la Humanidad. Pidan perdón. No saben nada de lo que hay en el Más Allá, ve a ver la película Nuestro hogar de Chico Xavier, vidente de Brasil. Ahí hay una pequeña muestra de lo que es el Cielo, el Purgatorio, no muestra el Infierno).
<<La Biblia hebrea procesa las tradiciones desde diferentes épocas de la historia judía; en ella se encuentran todavía huellas de antiguas prácticas, restos paganos como la práctica de los juicios de Dios o la ceremonia del chivo expiatorio, la utilización mágica de sahumerios, etc. Pero igual que ocurre en el caso del sacrificio de Abraham, estos vestigios de la superstición popular son reinterpretados desde la perspectiva del judaísmo posterior al exilio. La historia de los patriarcas figura entre las tradiciones más antiguas de Israel y de sus naciones vecinas. Este episodio, descrito sin adornos, se diferencia ya en su forma literaria, por ejemplo, de la queja de Job, que posee una profusión de elementos poéticos que envuelven la problemática de la fidelidad de la fe de un <<siervo de Dios>> desde otra cara.>>
<<La cuestión de cómo Dios pudo dar una orden tan inmoral no pudo plantearse en los mismos términos para los miembros de la tribu de Israel de la época anterior a los reyes, como tuvo que imponerse bajo la premisa de un monoteísmo completamente formado. Para un redactor de en entorno al año 500 a. C. que elaboraba las tradiciones antiguas de Israel desde la perspectiva monoteísta de un Deutero-Isaías, pudo agravase la disonancia cognitiva por el hecho de que contaba con lectores que por supuesto estaban convencidos de la integridad moral de Dios y que, desde el principio, anticipaban la revocación de una orden problemática; leerían la historia únicamente bajo el punto de vista propiamente temático de un examen experimental de la fidelidad religiosa de Abraham.>>
<<La historia efectista del Génesis 22 se muestra en las artes plásticas y en la literatura de Occidente como un profundo desasosiego mezclado con fascinación sobre las huellas bíblicas de la práctica arcaica, ya superada hacía mucho tiempo, de los sacrificios humanos. La repulsión provoca incluso a teólogos cristianos, en el signo de la disputa actual con el Islam, al alegato de <<decir adiós>> a Abraham. Por el contrario, una mente del romanticismo tardío como Soeren Kierkegaard se puso en el lugar del estado de ánimo desgarrado de Abraham para recordar la dimensión de la promesa de salvación que se perdió con la moral secular fundamentada únicamente por la razón. Como en la doctrina de los estadios de O lo uno o lo otro, a Kierkegaard le importa la diferencia decisiva entre conciencia moral y fe religiosa que aparece en la interpretación de la historia de Abraham en TEMOR Y TEMBLOR.>>
<<La moralización de la salvación y de la condenación con la que el judaísmo supera el mito, no hace desaparecer en pura moral lo propio de la religión, esto es, el aquí y el ahora del estremecimiento ambivalente ante el poder sagrado. La compleja figura de la justicia salvadora de Dios es una síntesis, en la que la justicia impersonal de la moral forma solamente uno de dos factores. El resto de la ley -la obediencia frente al legislador moral- está fundida ciertamente en la fidelidad de la fe, en la confianza en y en la fidelidad al salvador todopoderoso, pero no es idéntica a ella. Kierkegaard quiere decir que la fidelidad a la fe no debe desvanecerse en la obediencia a la ley como ocurre en Kant: <<La historia de Abraham contiene una suspensión teleológica de lo ético>>, pues no hay <<ningún deber absoluto hacia Dios>>, cuando este, en su rol anterior como poder sagrado prometedor de la salvación exige del patriarca una acción inmoral prima facie.>>
<<Jay Bernstein se queda demasiado corto cuando descubre en este episodio la exigencia inmoral del <odio del mundo>> y lo confunde con el distanciamiento liberador de la arbitrariedad de los poderes míticos. El pensamiento monoteísta se desprende efectivamente -como de otra manera también lo hacen las imágenes del mundo cosmoéticas de la era axial- de la vinculación mítica al suceso inmanente al mundo. La Biblia emite sus juicios sobre un mundo desencantado del que se han retirado los muchos dioses inmortales, pero corruptibles, porque ahora todo el suceso intramundo está subordinado solamente a la voluntad y a las leyes de un poder que preside el mundo en su totalidad, es decir, a un creador transcendente del mundo. Con la referencia existencial a este Dios, el creyente gana también una distancia cognitiva respecto de todo suceso intramundano que le permite juzgar su propia vida igual que la de todos los demás conforme a las mismas reglas morales.>>
<<Hasta la expresión tristemente célebre en Lucas 14, 26 obtiene en este contexto un buen sentido. El universalismo moral dinamita las vinculaciones etnocéntricas de la moral familiar; Jesús predica el abandono de una vida que se desvanece sin distancias en el mundo.>> El reconocimiento del impulso cognitivo que se llevó a cabo en la era axial, y la franqueza frente la posible continuación de un proceso de traducción de los contenidos religiosos en un lenguaje secular, no debe seducir a la filosofía -como en el caso de la <<conmemoración>> de Heidegger al Ser- a la imitación mistificadora de actitudes religiosas. El ateísmo metódico obliga a un discurso fundamentado, en general discursivo, que opone resistencia a la furtiva introducción retórica de teologúmrnos.>>
<<Por otra parte, la traducción de textos difíciles, como por ejemplo los poemas de Celan, requiere un esfuerzo literario. De ahí que en la mayoría de los casos sean solo los escritores entre los filósofos -como Benjamin o Derrida- quienes alcanzan esa zona fronteriza con la religión. Forman una trama de conceptos innovadora y dejan a los contemporáneos sin saber en qué medida puede tratarse discursivamente con ella. Un ejemplo interesante es la figura del <<otro>>, con la que Levinas introduce una asimetría en la relación obligatoria entre el ego y el álter.>>
<<Matthias Fritsch examina si esta figura intelectual resulta apropiada para salvar, más allá de las obligaciones igualitario-universalistas de parte de su siguiente afirmación: <<La mirada de Dios se dirige a todos por igual y al mismo tiempo a cada individuo en particular en una preocupación ilimitada por su alma>>.
(El alma nos debe preocupar más que el cuerpo y toda riqueza mundana, porque el alma es eterna, y puede seguir viviendo y sufriendo; no me creas, ve y abre el Libro de tu vida...)
<<Una ética kantiana comprendida intersubjetivamente, que se extiende a todo lo que uno debe al otro a causa de sus relaciones de reconocimiento, recíprocas y simétricas, no alcanza por completo el contenido teológico de una idea semejante. No consigue dirigir al ego hacia una preocupación prioritaria por el bienestar del álter en su singularidad. Pues esa entrega presupone una especie y una medida de empatía, que no puede convertirse en un deber fundamentado universalmente. Desde una perspectiva profana, eso es lo que me encuentro en la expectativa del otro fundamentada moralmente, la autoridad de una norma universal, vulnerada en según que circunstancias y demandada por el otro afectado.
Esa autoridad se sostiene solamente en la utilización correcta de una norma racional, es decir, digna de reconocimiento universal, que también había encontrado ya mi aprobación bien meditada (o por lo menos la había merecido). Al contenido de obligación de esas normas no se le trazó la estrecha frontera del egoísmo racional (como ocurre en el contractualismo) debida a la racionalidad de intercambio de los contratantes; sin embargo, en la quebradiza naturaleza deontológica de los deberes se refleja la estructura de un proceso de justificación, que es dirigido por la asunción recíproca de perspectivas y por el <<sí>> o <<no>> autónomos de participantes en el discurso con los mismos hechos.
Matthias Fritsch ve muy correctamente, con Levinas, que la fundamentación de una solidaridad que va más allá debe valerse de otra autoridad. Pero, la intercalación de mi encuentro con el otro concreto en la relación asimétrica a un otro distinto, oculto tras el otro concreto, ¿cobra su fuerza apelativa de una experiencia que puede generalizarse antropológicamente con buenos argumentos? lo tengo que dejar así, con esa pregunta. Una confrontación detallada con los argumentos de Matthias Fritsch se saldría de los límites de este marco.>>
EL ROL DE LA RELIGIÓN EN EL ÁMBITO PÚBLICO POLÍTICO <<La adecuada autocomprensión de la filosofía en su relación con la religión es una de las cuestiones a tratar; otra es cómo se representa desde la perspectiva posmetafísica de la teoría política el rol de las comunidades religiosas en el ámbito público político de los Estados constitucionales seculares. John Rawls tiene el mérito de haber encauzado la atención sobre este tema con su concepto kantiano del <<uso público de la razón>> de los ciudadanos. El punto de partida del debate es la tesis de que los ciudadanos democráticos se deben recíprocamente los argumentos para sus posicionamientos políticos. El problema consiste en que, a este respecto, las constituciones liberales irradian un hálito de paradoja: a pesar de que están hechas para asegurar una libertad de movimiento y unos mismos derechos a todas las comunidades religiosas, protegen al mismo tiempo a las corporaciones estatales que toman resoluciones colectivas vinculantes contra las influencias religiosas.
Las mismas personas que están autorizadas expresamente a practicar su religión y a llevar una vida piadosa, deben participar como ciudadanos en un proceso democrático cuyos resultados tienen que permanecer exentos de toda presencia religiosa.
El laicismo, con la expulsión de la religión del ámbito público, da una respuesta a este problema. Sin embargo, mientras las comunidades religiosas desempeñan su papel vital en la sociedad civil, no se ajusta al sentido de las constituciones liberales censurar las voces de los ciudadanos religiosos ya en la fuente misma de la formación de la voluntad democrática.>>
(Con el exceso riguroso religioso la gente huye de Dios, con el laicismo la gente huye de Dios. Esto es lo que le interesa a los "amos del mundo", acercar a la gran masa a los brazos de Lucifer, propagando una doctrina inmoral, y así, la gran masa será barrida de todo el planeta tal como está escrito, en Isaías: el malvado y el impío será barrido de la tierra. Ahora vamos a experimentar las claves Metafísicas de Cristo, Él el gran Espíritu, nos guía para que salgamos de la tentación, nos guía para que salgamos de nuestros pecados, si nosotros queremos. En esta hora, hagámonos profundamente consciente de ello: <<El Cristo de Dios está en nosotros>>. Cristo sana, Cristo cura, Cristo ayuda.
Sintamos hacia nuestro corazón físico. Cerca de nuestro corazón físico resplandece la fuerza del Cristo de Dios, la fuerza redentora, que quiere traspasarnos por completo. Tal como nos entregamos, es decir, como nos entregamos conscientemente, recibimos esta maravillosa luz. Ella fluye a través de nuestra alma. Fluye en nuestras células. Hace surgir células fuertes y sanas y conduce las células enfermas o débiles a su eliminación.
Esto es en nosotros, en el cuerpo, el circuito de la sanación. La entrega consciente fortalece nuestra fe. Se convierte en una fe viva, porque estamos más atentos y, con la ayuda del gran Espíritu, nos arrepentimos de nuestros aspectos humanos pecaminosos y los purificamos. Y más de uno de nosotros sabe cuál es el próximo paso que lleva hacia Cristo. Esto fortalece al creyente. La confianza aumenta, la entrega se convierte en una profunda afirmación de que en nosotros está el Espíritu de Dios, el Cristo de Dios, de que el gran amor nos apoya, nos ayuda y nos sana.
Cristo, el Espíritu en el Padre, es la Fuerza universal, la Presencia universal. Presencia universal significa: Dios en todos los hombres y mujeres, Dios en todos los seres, Dios en todo cuanto existe. DIOS ES BUENO. Aquello que eleve que unifique, aquello que libera, aquello que vuelve la conciencia hacia DIOS, ¡ES BUENO! ¡ESA ES LA VOLUNTAD DE DIOS LA PAZ Y LA ALEGRÍA GLOBAL! ¡ESO ES DE DIOS LA PAZ EL AMOR LA FELICIDAD LA VIDA, lo otro es del Diablo Lucifer y es obra de su lacayos las guerras.
Continuará cuando así Dios lo quiera. Señor Dios, bendice y certifica la obra de nuestras manos y regalanos tu Paz y tu felicidad eterna. Amén
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