El Estado español buscó la Atlántida. <<Existe un curioso e interesantísimo documento, un libro titulado <<Acción de España en África>>, avalado por el prestigio y seriedad del Estado Mayor, que reconoce extensas extensas aportaciones geológicas acerca del continente perdido. Perteneció al Teniente General y Jefe del Estado Mayor, Sánchez de Ocaña. Se trata de uno de los cuatro únicos ejemplares de que constó la edición, lo cual hace suponer que su contenido fue considerado prácticamente secreto, todos destinados exclusivamente a altos mandos del Ejército español. En sus páginas, basándose en concomitancias de la fauna, la flora y la geología entre España y Marruecos, se admite la existencia de la Atlántida.>>
<<La deducción de los autores es que España formaba parte de un continente terciario unido a África por el istmo que hoy ocupa el estrecho de Gibraltar, encerrando una vasta cuenca, la del actual Mediterráneo, que, prologándose hacia el noroeste, según muchos geólogos por territorios ahora sumergidos, llegaba a unirse con América del Norte. Avalan esta sorprendente conclusión las huellas que sobre la superficie de España y Marruecos dejaron dos importantes estrechos: el norbético, abiertos en los tiempos eocenos por el actual valle del Guadalquivir, que establecía una comunicación entre ambos mares más amplia que la posterior de Gibraltar, y el Sur Rifeño, por las cuencas de Sebú y sus afluentes, el Varga, el Inaven y el Muluya inferior.>>
<<Hundimiento del istmo entre Europa y África: La cuestión de la Atlántida>> se informa más ampliamente sobre el continente perdido, explicando que, unidas todavía las cadenas montañosas Bética y Rifeña, al fin del Plioceno de la Era Terciaria -según los geólogos-, violentas conmociones sísmicas provocaron el hundimiento del istmo montañoso que las unía, separando los continentes y dejando abierta una nueva comunicación entre los dos mares. <<Supónese -leemos en el libro- por muchos geólogos que a consecuencia del mismo cataclismo desapareció también una gran isla o continente conocido con el nombre de la <<Atlántida>>.
<<En el mismo capítulo se incluyen referencias más o menos veladas a la Atlántida, debidas a diversos autores antiguos, y se cita como <<de cierto interés>> al escritor griego Marulo, quien, hablando de las Siete Islas (Canarias), afirma que sus habitantes conservan el recuerdo de otra mayor, la Atlántida, cuyo dominio se había extendido mucho por las tierras del océano Atlántico. Y citan también a Theopompo, contemporáneo de Platón, quien refiere que diez millones de hombres, habitantes de un inmenso continente situado más allá del Atlántico, vinieron a Europa y se extendieron por las comarcas que ocupan las razas célticas. Por último, se informa también en el mismo capítulo de <<Acción de España en África>> que, al parecer, ciertas leyendas haitianas y mexicanas recuerdan un cataclismo similar al hundimiento de la Atlántida>>.
Entre el Viejo y el Nuevo Mundo. <<Se menciona también en el informe redactado por el Estado Mayor del Ejército español que algunos datos de los incluidos en él no concuerda con los que proporcionó Platón. Y, centrando la atención de manera concreta el Nuevo Mundo, se recoge el hecho de que doce caribes refirieron a los españoles, en los tiempos de la Ocupación, que todas las Antillas habían formado en épocas remotas otro continente, pero que fueron súbitamente separadas por la acción de las aguas. El recuerdo de este cataclismo perduró entre los aborígenes de América Central y el Norte hasta Canadá>>.
<<Siguiendo con las relaciones establecidas entre las tierras a ambos lados del Atlántico, el informe relata cómo, en 1898, durante la exploración de la meseta de las Azores, intentando recoger un cable roto con unas grapas. éstas se enganchaban en rocas de punta muy duras y se rompían o torcían. Entre las grapas se hallaban pequeñas esquirlas minerales que presentaban el aspecto de haberse roto recientemente. Todas, según Termier, pertenecían al mismo tipo de roca, una lava vidriosa llamada <<traquitas>>, de composición similar a los basaltos, pero cuyo estado vidrioso sólo puede producirse al aire libre. El mismo Termier deduce que, a unos 900 kilómetros de las Azores, la tierra que constituye el fondo del Atlántico fue convertida en lava cuando se encontraba todavía sumergida, derrumbándose hasta los 3.000 metros, donde hoy se encuentra. Las rudas asperezas y aristas vivas de las rocas demuestran que el hundimiento fue muy rápido, pues, en caso contrario, la erosión atmosférica y la abrasión marina habrían nivelado las desigualdades de la superficie>>.
<<No es posible, por su extensión, insistir en los interesantísimos datos geológicos que recoge el valioso informe, pero resulta obligado reproducir textualmente la opinión del ilustre profesor Hernández Pacheco: <<La presencia de conglomerados y depósitos cuaternarios que en las costas de Cádiz estudió Macpherson, y otros descubrimientos posteriores, hacen pensar en la posibilidad de que en épocas recientes, ya humanas, puedan haberse realizado intensos fenómenos tectónicos en el litoral, con sumersión de antiguas tierras emergidas. La vieja leyenda de la Atlántida se vuelve a presentar ante el espíritu con todo el obsesionante y misterioso enigma que la rodea>>. Vestigios Atlantes en Argelia y Marruecos:
<<Muchos son los indicios que demuestran una posible vinculación entre Marruecos y la Atlántida. Los estudios realizados por el Estado Mayor español coinciden plenamente con las sospechas del célebre descubridor de Troya, las cuales serían posteriormente confirmadas por su nieto Paul Schliemann, quien en su día hizo las siguientes declaraciones a una prestigiosa publicación. <<Para examinar la costa de Marruecos llamé en mi ayuda a dos grandes expertos geólogos franceses, y en los puntos donde mi abuelo había indicado y por donde el creía que la antigua Atlántida estaba unida con esa tierra, encontramos que todos esos lugares estaban cubiertos por restos volcánicos. A cierta distancia de la costa cesaban estas señales; pero en muchas millas a lo largo de ella parecía como si la acción volcánica hubiera separado la tierra de la costa. Allí encontré un objeto de inestimable valor para mis investigaciones. Era una cabeza de niño hecha con el mismo metal empleado para la construcción del arco y de las monedas (encontradas por su abuelo en el jarrón atlante con cabeza de lechuza) Estaba bajo una capa de ceniza volcánicas de gran antigüedad. El análisis químico demostró que era la misma aleación que ya he descrito...>>
<<En efecto, han ido surgiendo pruebas que inducen a pensar en la presencia de atlantes o de la misma Atlántida en tierras de Marruecos. Concretamente, a unos quince kilómetros al oeste de Fez fueron encontradas dos misteriosas regletas de un metal igualmente desconocido. Su descubrimiento tuvo lugar en el curso de unas excavaciones arqueológicas dentro de una gruta, donde tras encontrar gran cantidad de piezas de cerámica con interesantes dibujos, joyas, agujas de hueso, puntas de jabalina de cobre, etc., aparecieron las regletas a tres metros de profundidad, situadas una al lado de otra. Su posterior examen demostró que pertenecían a la época Calcolítica (veinticinco siglos antes de nuestra era).>>
<<Perfectamente cinceladas, su color era semejante al cobre rojo con un ligero reflejo dorado, si bien pesaban más que el cobre ordinario. Este extraño metal, además de poseer una excepcional dureza, inexplicablemente no presentaba el menor signo de oxidación a pesar de los siglos transcurridos bajo tierra. ¿Sería éste el famoso oricalco atlante? Una de las regletas fue enviada desde Marruecos a París, pero desapareció sospechosamente en un accidente automovilístico en España, cerniéndose una vez más sobre el continente sumergido una aparente conspiración de silencio>>.
Las pinturas del Hoggar evidencian la presencia de atlantes en su protohistoria. <<Parece que la fascinación que ejercieron sobre Pierre Benoit las investigaciones del geógrafo francés Berlioux -que dieron pie en el siglo pasado a reconsiderar la realidad del continente sumergido- inspiró su célebre novela <<La Atlántida>>, situada en el macizo del Hoggar. Tal vez no estuviera desacertado el escritor en su fabulación, pues cabe la posibilidad de que algunos supervivientes del mítico continente perdido buscasen refugio a lo largo del Atlas, pues ya Heródoto nos habla de atlantes asentado en torno a este sistema montañoso que se extiende desde Marruecos hasta Tunicia.
Incluso la teoría de que las costas y ciertas zonas de Marruecos fuesen parte misma de la Atlántida, como demuestran importantes descubrimientos geológicos, geográficos y arqueológicos, no parece imposible. Las espectaculares pinturas que en 1933 descubrió el teniente francés Charles Brenans junto a su escuadrón, de forma casual, en el Atlas -a la altura del Hoggar, y, ya en territorio argelino, en Tassili, Forte Polignac, Djerati y en altiplanicie de Djanet, se encuentran las muestras de mayor interés -evidencian la presencia de extraterrestres y atlantes en su prehistoria.
Esta creencia tomó fuerza especialmente al descubrir Henri Lothe en ellas a un jinete cabalgando dos caballos a la vez, pues según Platón este sistema de montar a caballos por parejas únicamente se practicó en la Atlántida. Henri Lothe inició por los años 50 una campaña de investigación sobre estas representaciones, y en 1957 causó sensación al exponer en el Louvre 1.500 metros cuadrados de estos dibujos y pinturas que tanto revelaba sobre el asombroso mundo neolítico sahariano.
las pinturas, que son numerosísimas -solamente en la zona de Sabbaren existen 5.000- y de variados motivos, están realizadas preferentemente en tonos rojos y negros, si bien en algunas se han empleado ocres y amarillos. Ciertos motivos reflejan imágenes tan enigmáticas como las pinturas de avestruces in cabeza, ya que estos animales desaparecieron de la zona hace más de cien millones de años; o esas otras en las que aparecen combatientes armados a bordo de embarcaciones muy similares a las egipcias, que confirman que Diodoro Sículo estaba acertado al afirmar que el gran Lago Tritónida se encontraba situado aproximadamente a la altura del Sahara actual. La teoría de que en el Sahara existió agua en la antigüedad ha sido sostenida por numerosos geólogos y estudiosos del tema.
Otros frescos, que igualmente representaban el arte egipcio -concretamente el predinástico- sugirieron al capitán Coche la siguiente hipótesis: <<Establecidos en el Sahara, los futuros egipcios fueron arrojados de allí por invasores extranjeros y se vieron empujados lentamente hacia tierras de Levante. Entonces desviaron el curso del Nilo, no sólo para fertilizar una región en la cual pensaban establecer su residencia, sino también para vengarse de sus vencedores>>. Distintos investigadores sugieren que sólo una civilización tan excepcionalmente evolucionada como la atlante pudo acometer, gracias a los secretos conservados por sus descendientes, un proyecto semejante>>.
<<Recurrieron a la inapreciable información que suele ocultarse tras las leyendas, encontramos una procedente del Sahara, que hace referencia igualmente a una fabulosa civilización técnica que modificó el curso del Nilo. Al parecer, en la prehistoria este río corría a través del continente africano, paralelo a los grandes ríos Congo, Niger, etc., desembocando en el Océano Atlántico. Grandes ingenieros, con edios que somos incapaces de imaginar en la actualidad, modificaron el curso de sus aguas con el fin de regar el árido Egipto, haciéndolo desembocar en el Mediterráneo. La primera eclosión de cultura egipcia surgía casi inmediatamente, y Egipto se convirtió en un país fértil.>>
<<A juzgar por los diferentes indicios y testimonios que así lo demuestran, parece razonable aceptar la procedencia atlante de los egipcios. Recordemos que Platón, en sus famosos y discutidos diálogos "Critias" y "Timeo", narra cómo un alto sacerdote del templo de Sais, en Egipto, le confesó que ellos -los egipcios- descendían de la Atlántida. Recordemos también el antiquísimo papiro existente en el museo de San Petersburgo, donde se lee: <<El faraón Sent envió a Occidente una expedición en busca de huellas de la Atlántida, de donde habían llegado los antepasados de los egipcios, llevando con ellos la sabiduría de su civilización>>.
<<En este mismo museo se encuentra otro papiro interesantísimo escrito por Manetón, sacerdote e historiador egipcio que hace coincidir el cenit de la civilización atlante con el comienzo de la civilización egipcia.>> EXTRATERRESTRES EN EL ALTAS: <<La palabra Sabbaren, que en lengua tuareg significa <<los gigantes>>, debe su nombre al extraordinario tamaño de las figuras que aparecen en sus pinturas. Una de ellas debe medir más de 6 metros de altura, pues en la actualidad lo que resta de ella -la parte inferior está borrada- ocupa casi toda la pared del "gran abrigo" en la ribera derecha y representa a un ser con escafandra, pintado en rojo y blanco. Esta pintura se conoce como <<El gran dios marciano>> y el carbono-14 fijó la fecha de su ejecución en 5.000 de antigüedad.>>
<<En Sefar, no lejos de allí, las pinturas son más pequeñas, excepto un personaje antropomorfo de más de 3 metros, que aparece con los brazos levantados destacándose sobre varias mujeres de talla normal. La figura de este extraño ser tiene mucho de monstruoso e inhumano, por lo que su descubridor le bautizó con el nombre de <<el abominable hombre de las arenas>>. Sus especiales características, así como las figuras de las mujeres -que llevan también una especie de escafandra-, que parecen implorarle, y la representación de un animal que insinúa la silueta de un toro llevando sobre su lomo a una mujer, reflejan algún rito ancestral de clara herencia atlante, como nuestra nacional corrida de toros. Teoría que parece confirmar otra pintura de Tassili llamada <<diosa cornuda>> o <<dama blanca>>, que representa una figura femenina con grandes cuernos en la cabeza, los cuales sustituyen a veces la media luna de las diosas telúricas, ya que el toro y la vaca son animales del culto lunar de los antiguos ritos matriarcales, que tienen su origen en el primitivo culto atlante de Io, la divinidad adorada en los templos de las paredes transparentes, y cuya energía era canalizada a través de unas misteriosas piedras y cristales que constituyen uno de los más altos secretos iniciáticos junto con el Santo Grial, así como la base de la auténtica alquimia mineral.>>
<<A nivel personal esta canalización se realiza mediante esos enigmáticos transductores esféricos cuya presencia en diferentes yacimientos trae de cabeza a los arqueólogos. (Ver en esta misma Biblioteca Básica de Espacio y Tiempo el libro <<Los Minerales Mágicos>>, dedicado a la alquimia mineral, donde hablo extensamente de estos misteriosos transductores). ¿Se trata de un transductor personal el objeto ovoide que una de estas pinturas de seres gigantes sostiene en su mano con los brazos elevados hacia la luz? De estas preciadísimas piedras y transductores iremos hablando a lo largo de este libro, intentando poner de relieve su relación con distintos túneles secretos y algunos de los antiguos enclaves sagrados que encierran las claves del continente sumergido, los cuales son celosamente custodiados por los míticos jinas, transmisores de todos los conocimientos de la perdida ciencia de los atlantes. De ellos también hablaremos con frecuencia en adelante.
Es interesante comprobar que los tuareg creen firmemente en estos JINAS, o genios de las grutas y que consideran sagrados muchos lugares de esta zona, especialmente la Cuesta de Assacao, por la que se accede a las cumbres de Tassili; y no dejar de resultar sumamente significativo que, al subir por ella, dejen como ofrenda a estos JINAS guardianes una piedra que depositan sobre una de sus rocas. Igualmente parece revelador que en las zonas más difíciles de estos parajes se vean a menudo siluetas de manos y pies en las losas de paredes y suelos, pues conservan la creencia de que éstas logran despistar a los jinas malvados -que también los hay- que les impedirían llegar a los lugares sagrados. La versión que ofrecen los iniciados, en cambio, es que gracias a estas claves se puede lograr adentrase en los secretos pasajes y túneles subterráneos habitados por los jinas, donde éstos custodian el gran secreto del Sahara.
<<Un secreto que evoca unos orígenes cósmicos y un nombre mítico: LA ATLÁNTIDA. El gran secreto del Sahara.
El Sahara encierra sin duda profundos misterios. ¿Pero cuál es ese gran secreto al cual los iniciados hacen referencia desde la más remota antigüedad? Algunas pistas pueden encontrarse investigando todos los signos ocultos de este territorio, sin ignorar sus leyendas, tradiciones, creencias y ritos ancestrales.
En cierta ocasión, uno de los más altos tuareg reveló que en el comienzo de los tiempos, cuando en el Sahara había agua y una exuberante vegetación, existieron en estas regiones dos razas de seres superiores; una de pelo rubio claro, casi blanco, y otra de cabellos negros, pero ambas de elevada estatura y con grandes ojos rasgados. Según este mago tuareg, que conservaba por tradición oral los secretos de su pueblo, estas dos razas primitivas procedían de las estrellas y su avanzadísima civilización desapareció a causa de un gran cataclismo. Los seres gigantescos que aparecen con cascos en las pinturas del Atlas serían el testimonio de los extraterrestres que en la protohistoria se asentaron en estos territorios.
No deja de ser interesante que en varios avistamientos de ovnis, detectados entre Argelia y Marruecos, la descripción que distintos testigos dieron de sus tripulantes coincida con exactitud con los rasgos de estas supuestas razas hoy desaparecidas. El testimonio de una contactada que vio descender de un ovni, en más de una ocasión, a varios tripulantes que respondían a la vez a las características de las dos razas. Los de pelo oscuro vestían un mono ajustado, mientras otro ser, que parecía ser el que llevaba la dirección de la nave -muy rubio y con los ojos claros-, se distinguía de sus compañeros vistiendo una túnica larga de color blanc.
Los hombres azules, o tuareg, constituyen otro de los enigmas que hacen honor a este reino de magia y misterio que es el Sahara. Realmente este pueblo nómada es un grupo étnico diferente, no son nigerianos, ni argelinos; son exclusivamente saharianos y el Sahara es su verdadero hábitat y su propio enclave sagrado.>> Del libro: LA ATLÁNTIDA Y OTROS CONTINENTES SUMERGIDOS de Carmen Pérez de la Híz. Continuará cuando así Dios lo quiera.
Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Así sea. Señor, protégenos en nuestras casas, protégenos cuando descansamos en la cama de esos seres que perturban nuestro sueño. Señor, no lo permitas. Que nada ni nadie turbe nuestra paz interna y externa. Así sea. Gracias mil. Amén.
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