lunes, 9 de diciembre de 2024

El Bosque Mágico - En busca de la verdad 55º

 Matilde Asensi en su libro <<El último Catón>>, dice: <<Crear mundos e historias utilizando las palabras como herramientas es una actividad que sólo puede llevarse a cabo en soledad y, en mi caso, además, en silencio y por la noche. Sin embargo, con la luz del sol, necesito a mi alrededor todas esas personas que, conmigo, comparten este hermoso e increíble proceso que es escribir una novela. Sería, pues, muy egoísta por mi parte ignorar públicamente su colaboración y hacer creer a los lectores que soy la única que está detrás de la obra que ahora tienen entre sus manos. De modo que, en primer lugar, quisiera dar las gracias a...>> (Yo, doy las gracias, primero, a Dios, a Jesús, mi Maestro, y a los Santos Arcángeles, Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Samuel, Jofiel, Zaquiel y a otros... y, a los muchos autores, de los que copio sus textos, que dormían en los libros viejos).

<<Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos sagrados, sufren, como nosotros, los efectos imparables del paso del tiempo. Desde el mismo instante en que su autor humano, consciente o no de su armonía con el infinito, les pone punto y final y las entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos, las acerca a la vejez y a la muerte. Sin embargo, ese tiempo que a nosotros nos marchita y nos destruye, a ellas les confiere una nueva forma de belleza que la vejez humana no podría siquiera soñar alcanzar; por nada del mundo hubiera querido ver reconstruido el Coliseo, con todos sus muros y gradas en perfecto estado, y no hubiera dado nada por un Partenón pintado de colores chillones o una Victoria de Samotracia con cabeza.>> Sigue leyendo el libro de Matilde Asensi <<El último Catón>>.

Ignoramos, o conocemos muy mal, la verdadera dimensión y capacidades de nuestra mente. Por eso nos sorprende que seamos capaces de realizar con ella hechos portentosos, a simple vista increíbles. Nadie cuestiona ya la realidad de fenómenos como la telepatía, la clarividencia o la precognición, aunque desconocemos su proceso y su mecánica. Pero sorprende todavía más que la mente pueda ejercer su función sobre la materia de una manera directa.

Malos tiempos éstos para pensar con racionalidad. Malos tiempos, en realidad, todos desde el Origen, desde el Génesis. Eva y Adán. Eva y la manzana. Eva y el Diablo. Los hijos e hijas, malvados de Eva y de Lucifer. Eva era tan hermosa, como la más bella flor del Edén, llena de gracia y, Lucifer, se prendó de ella; hizo que no se pudiera saciar su apetito sexual; una triste historia de amor odio, de bajas pasiones. Probablemente forma parte de la condición humana y, con más o menos diferencias, se haya desarrollado con una dinámica similar a lo largo de toda la historia humana.

Sin embargo, los tiempos presentes ostentan una característica bien distinta a las épocas de los tres últimos siglos anteriores. Durante estos tres últimos siglos, los hombres no tenía tanta comunicación. El hombre conocía muy pocas cosas. Ante él se extendía el Universo en toda su aterradora amplitud. Nadie era capaz de proporcionar una explicación razonable ni siquiera de los hechos más simples de la existencia. Se ignoraba por qué los individuos caían víctimas de una enfermedad, cuál era la razón de que hoy soplara el viento y mañana no. Nada se sabia del nacimiento, el desarrollo de la vida humana, la vejez o la muerte. 

Para qué hablar de las extrañas danzas que allá en las alturas ejecutaban el Sol, la Luna, los cometas o las estrellas. Nos rodeaba la más absoluta ignorancia frente a la cual el Ser Humano contaba con un bagaje muy reducido. Por un lado, existía un conocimiento empírico. La persona que vivía en un entorno determinado, gracias a su propia curiosidad y a la experiencia acumulada por sus antepasados en forma de tradición oral o escrita, disponía de una información bastante exacta acerca del trozo de selva, bosque o sabana que le rodeaba.

Sabía las costumbres de los animales que él cazaba o que le cazaban a él. Conocía las estaciones de las lluvias y de las sequías, los ciclos de las estaciones, las plantas que podían utilizarse para alimentarse, curar, matar o confeccionar su ropa y construir su tosca vivienda. Y vivía inmerso en una organización social probablemente mucho más equilibrada que la nuestra, en la cual todos y cada uno de sus miembros tenían una misión específica y un papel determinado que cumplir. (El destino, la misión de vida es parte del Plan Divino).

Y poco más. El resto eran misterios. O incomprensibles acciones de los dioses, una extraña gente a la que, curiosamente, su onmímodo poder no les impedía comportarse tan caprichosamente como los mismos humanos (Estos son los ángeles de la Caída y los demonios y los diablos, entre los más poderosos Lucifer, Satanás, Baal, Moloc..., ellos seducen y tientan a la humanidad, los atormenta). Y de ahí el carácter aleatorio, extraño e imprevisible del mundo. 

Según nos cuenta la historia, no existieron grandes variaciones hasta, digamos, el siglo XV. Ya saben. El 92, los descubrimiento y todo lo demás. Es decir, el nacimiento de la ciencia experimental. Y luego, toda la larga lista de esos tipos admirables que alumbraron las zonas oscuras del conocimiento humano: Colón, Galileo, Kepler, Copérnico, Newton, Einstein... etc.

Bien. De acuerdo. Pero esas admirables subdivisiones de la historia tienden a hacer creer que la evolución del pensamiento humano ha ido avanzando a trancas y barrancas, como ascendiendo por una escalera: peldaño a peldaño. Durante mucho tiempo, la gente -hoy diríamos la opinión pública- mantenía una serie de conceptos erróneos sobre cualquier tema. Tales conceptos se mantenían sin apenas variaciones durante siglos.

Y, de pronto, llegaba el genio. <<Dijo Dios: hágase la Luz. Y Newton se hizo>>. El sabio llegaba, veía y vencía. Tras un detenido examen de la opinión generalizada en su época, sonreía escépticamente y se sacaba de la manga su genial teoría sobre esto o aquello. Luego, sólo le faltaba esperar su ingreso en el panteón de nombres ilustres de la Historia y pasar el testigo del relevo al siguiente científico que recogería su teoría para mejorarla, ampliarla y acercarla un poco más a la verdad. Es decir, saltar hasta el siguiente peldaño de la escalera de la sabiduría universal.

Y así es como se cuenta la Historia de la Ciencia. Una serie de genios, cada uno en su respectivo peldaño, y así indefinidamente hacia arriba y hacia abajo. Una historia de protagonistas en la que el resto de la Humanidad apenas se le concede otro papel que el de público espectador y, como mucho, el de simple comparsa.

Bueno, pues no es así. En absoluto. Sucede que, en realidad, ésta es una representación, no falsa, sino incompleta. Es como uno de esos gráficos en los que hay un pequeño  número de valores de referencia. Así que para unir esos cuatro, cinco o seis puntos, no hay más remedio que trazar líneas rectas entre uno y otro. Y, así, el gráfico adquiere ese aspecto típico en forma de dientes de sierra. Pero cuando uno dispone de más información y señala sobre el gráfico muchos más puntos, comienza a aparecer una curva de evolución suave, no una línea quebrada en zigzag, que de pronto sube y de repente baja abruptamente.

¿Dónde vamos a parar? Muy fácil. A reparar en que los avances del conocimiento humano -al menos en aquellos aspectos en los que ha existido progreso, que tampoco han sido todos- han ido construyendo una rampa. No una escalera. Que el progreso ha sido construido gracias al esfuerzo anónimo de muchos hombres y mujeres que a lo largo de los siglos no dejaron su nombre escrito para la posteridad, pero cuya aportación ha contribuido a crear una opinión que crecía lenta e ininterrumpidamente hasta que, de pronto, culminaba en la figura señera -y visible- del sabio.

Y en este saco metemos a todos: a quienes decían la verdad y a quienes mentían; y a éstos porque, muchas veces, sus mentiras servían de mayor acicate a todos aquellos que, indignados hasta extremos inconcebibles, pretendían que la verdad se impusiera. A los creadores involuntarios de tantos apabullantes errores como sólo la raza humana podía ser capaz de crear.

A quienes, lenta y pacientemente, coleccionaban miríadas de enigmas, de hechos aparentemente similares, de observaciones recopiladas aquí y allá. Un comportamiento similar, en cierta medida, al de aquellos copistas de los monasterios medievales que se limitaban a lo que estaba en su mano hacer: transmitir el conocimiento, incluso desfigurado, para que algún día llegara hasta las manos de alguien capaz de desentrañar sus ocultos significados.

Algunos de ellos resultan ser simples coleccionistas de historias. No importa. Ni siquiera cuando esas historias no han sido recogidas de primera mano. ¿Es un conocimiento incompleto? Si. Y hecho a retazos; algunas veces,  ni siquiera posee las debidas garantías de fiabilidad. Lo que a veces indagan resulta ser total y absolutamente falso, pero no siempre se puede acudir a las fuentes de origen. Y muchos de ellos pecan de excesiva credulidad. Confían demasiado.

Confunden en exceso deseos con realidades. Crecen que es posible lo que a ellos les gustaría que fuera posible y, lo que es peor, en ocasiones ignoran que a los demás les sucede lo mismo... Y, por último, un reducidísimo porcentaje, son auténticos impostores que, sencillamente, viven del cuento. (Rabinos integristas y gente de la casta sacerdotal de todas las religiones han vivido del cuento de un dios castigador, al que había que ofrecer ofrendas "monetarias" y sacrificios de palomas, cabras, ovejas y corderos, terneros Etc., hasta que Jesús aparece en el Templo de Jerusalén, les corto el rollo, y se les acabó el cuento; pero, ahí comienza la persecución cristina).

<<Pero el perfil que acabamos de trazar no responde al de un parapsicólogo. Es, en realidad, la descripción de toda la sociedad, de todos y cada uno de los individuos pertenecientes a cualquier estamento>>, sea el de los filósofos, los porqueros, los tenderos, los escritores, los periodistas, los paracaidistas y aviadores, los marinos mercantes y  los pescadores, "los políticos y mercaderes", "los religiosos", los agricultores y los mineros, los educadores... y sí: incluso los físicos y los científicos...etc. Para comprobarlo, basta con leer algunos de esos libros que nos cuentan la historia de los errores más sonados de la ciencia... y también de sus fraudes.

La creencia de que los espíritus de las personas fallecidas pueden ponerse en contacto con los seres humanos vivos es tan antigua como la historia de nuestra especie. Pero los tratados de Parapsicología suelen comenzar narrando la peripecia de los precursores del movimiento espiritista moderno, uno de los cuales fue el famoso Emmanuel Swedenborg.

Éste fue un hombre singular. Nacido en Suecia en 1.688, Swedenborg era conocido como experto en muchos y muy diversos campos: astronomía, metalurgia, zoología, anatomía, física o finanzas eran algunas de sus áreas de interés. Conocimientos todos que no le impedían ser una autoridad en el terreno de los estudios bíblicos. En 1.744 comenzó a experimentar visiones en el transcurso de sus sueños; visiones que pronto comenzaron a producirse también cuando se hallaba en estado de vigilia. Según él mismo declaraba, para entrar en el Otro Mundo había sido ayudado nada menos que por los espíritus de santos, reyes, papas y algún que otro personaje bíblico. (Estos son sus yoes, sus personajes de sus vidas anteriores, que le van rebelando sus experiencias de otras épocas y su saber).

Swedenborg tenía la absoluta convicción de que el Más Allá no se diferenciaba demasiado del mundo que conocemos y también creía que la comunicación en ambos sentidos no sólo era posible, sino también bastante sencilla de conseguir. 

Por si todo ello fuera poco, incluso después de morir, Swedenborg siguió haciendo de las suyas, como si quisiera demostrar la veracidad de sus afirmaciones. En 1.844, un aprendiz de zapatero de la ciudad de Nueva York llamado Andrew Jackson Davis, contó una extraña historia. El muchacho, que entonces tenía 18 años, dijo que un día había caído repentinamente en trance. Sin ser dueño de sus actos, salió de su casa y a la mañana siguiente se encontró en unas montañas distantes casi a 75 km. de su lugar de residencia. Allí había entrado en contacto con el espíritu de Swedenborg... y con el del médico griego Galeno.

Según sus propias declaraciones, a partir de ese momento se sintió iluminado. Sin haber recibido nunca ningún tipo de instrucción, en 1.845, en ese mismo estado de trance, escribió una novela titulada <<Principios de la Naturaleza, sus divinas revelaciones y una voz para la Humanidad>>. Entre otras cosas, Davis aseguraba que <<es cierto que los espíritus se comunican entre sí mientras unos están en el cuerpo y otros en las más altas esferas (...) Esta verdad se cumplirá pronto en forma de demostración viviente>>. Acaso esa <<demostración viviente>> fueran las hermanas Fox.

Estamos en la localidad norteamericana de Hydesville, en el estado de Nueva York. Años, 1.848. Y en una casita ocupada por la familia Fox -el matrimonio formado por John y Margaret y sus hijas Kate y Margaret, de once y quince años, respectivamente- están suediendo cosas raras. Los Fox se han mudado allí en diciembre de 1.847... con cierta desconfianza, porque la casa ya tenía mala fama de hallarse embrujada. Dos o tres meses más tarde comienzan a oír extraños ruidos nocturnos. Las dos chicas están tan asustadas que se empeñan en dormir en la misma habitación de sus padres.

Comprensiblemente fastidiado y dispuesto a acabar con el misterio, John Fox decide enfrentarse de una vez por todas con aquello, sea lo que sea. Probablemente irritado y sin saber qué hacer, no se le ocurrió otra cosa que golpear la ventana.

Los golpes se reprodujeron. Entonces Kate, con el atrevimiento característico de algunos niños, exclamó: <<Señor Pata de Cabra, haz lo que yo haga>>. Y a continuación dio palmas varias veces consecutivas. Se escuchó casi al instante el mismo número de golpes. <<No, no -dijo Margaret-. Haz lo que yo haga. cuenta: uno, dos, tres y cuatro>>. batió palmas cuatro veces y la respuesta fue inmediata.

La señora Fox pidió que la entidad desconocida indicara mediante golpes la edad de sus hijas. Así lo hizo. Ella preguntó entonces: <<¿Es un ser humano quien contesta así a mis preguntas?>> Eta vez no hubo respuesta. <<¿Eres un espíritu? -interrogó la mujer a continuación-. Si lo eres, da dos golpes>>. El <<espíritu>> dejó escuchar los dos golpes solicitados.

La familia continuó sus experimentos con la entidad supuestamente productora de aquellos ruidos. Algunos días después, los Fox comenzaron a invitar a sus vecinos para que acudieran a comprobar el extraño fenómeno. Las comunicaciones posteriores indicaron que el espíritu pertenecía a un buhonero que había sido asesinado tiempo atrás, y enterrado posteriormente bajo la casa.

John Fox convenció a varios vecinos para que le ayudaran a excavar en el sótano con el fin de encontrar los restos del buhonero. Según contó en 1.904 el periódico Boston Journal, el esqueleto de este hombre habría sido desenterrado cincuenta y seis años más tarde... y junto a él se encontró una caja de estaño como la que parece ser llevaban los buhoneros de aquel tiempo.

Por supuesto, la historia encajaba perfectamente. Y también la teoría elaborada entonces, según la cual el espíritu del buhonero habría estado tratado de llamar la atención para denunciar el asesinato y lograr que se capturase al criminal. Lo cual, lamentablemente, parece que no llegó a conseguir. A partir de ese instante, se desató una especie de locura colectiva. El país entero, de norte a sur y de costa a costa, se vio sacudido por la nueva moda de comunicar con los espíritus. En 1.849, las hermanas Fox llevaron a cabo una demostración pública. Poco después, el periódico Tribune de Nueva York informaba públicamente del resultado de las sesiones.

Poco a poco, las cosas empezaron a complicarse. Ya no sólo se trataba de aquellas conversaciones telegráficas. Cada vez con mayor frecuencia, los Fox aseguraban que por las noches su casa se poblaba con una verdadera colección de ruidos de todas clase: gritos, gemidos guturales, cuerpos que parecían arrastrarse por el suelo... No parece demasiado extraño que llegara un momento en que los Fox decidieron arrojar la toalla. Cansados y desesperados, abandonaron su casa y se marcharon a vivir con unos familiares cercanos. Aquí podía haber terminado la historia, pero no fue así.

Los acontecimientos extraños continuaron produciéndose con mayor intensidad aún en los hogares donde ambas hermanas vivían ahora. Los Fox decidieron intentar ponerse de nuevo en contacto con aquella misteriosa fuerza. Para ello, imaginaron una nueva forma de comunicación. (vean la película CASPER y los fantasmas, le darán una idea de lo revoltoso que pueden ser algunos espíritus violentos).

Recitarían el alfabeto y aquel misterioso espíritu, o lo que fuera, respondería con golpes. Así, poco a poco, comenzaron a construir mensajes. <<Comienza el amanecer de una nueva era -dijo la primera de aquellas comunicaciones- No debéis intentar ocultarlo por más tiempo. Cuando tengáis dudas, Dios os protegerá y los buenos espíritus velarán por vosotros>>.

A partir de ese instante los espíritus parecieron relajarse un poco. En 1.849 tuvo lugar en el Corinthian Hall de Rochester la primera reunión de <<espiritistas>>, según esas mismas personas se autodenominaron. Algunos ciudadanos que no parecían estar muy de acuerdo con las actividades espiritistas decidieron constituir juntas que examinaron los resultados de aquellas sesiones. Los resultados fueron diversos. Algunas acusaron a los Fox de fraude, mientras que otras dijeron que todo lo que allí estaba sucediendo era rigurosamente cierto.

Sea como fuere, lo cierto es que la historia acabó mal. Leah Fox era la hermana mayor, estaba casada y Kate vivía con ella. Cuando el movimiento espiritista comenzó a gestarse, Leah asumió el liderazgo, se convirtió en la primera médium profesional y relegó a sus hermanas a una posición secundaria. La relación entre las hermanas se fue agriando progresivamente y, en 1.888, Margaret sorprendió al mundo confesando que todas sus actividades espiritistas habían sido un mero fraude. Kate y ella habían aprendido a ejecutar una serie de ruidos haciendo chasquear los nudillos sin que nadie reparar en ello.

Margaret incluso llegó a realizar una demostración pública en un teatro de Nueva York. Pero no sirvió de nada. La semilla ya había fructificado. Este fue sólo el comienzo de una obsesión colectiva que bien permitiría considerar al siglo XIX como el de mayor apogeo en la comunicación en el mundo de los espíritus. (Muchos siglos antes, los sirios, los persas, los caldeos, los babilonios, los griego, los egipcios etc.,  consultaban a los oráculos, le rendían culto a los seres espirituales, respetando la voz de los oradores y sus consejos).

Las múltiples raíces de la marginación social, siempre que se detecta a un colectivo marginado, deprimido viviendo en la miseria más profunda, las causas han de buscarse, aunque parezca una perogrullada, en un <<abuso de poder por parte de aquellos que lo detentan>>, sea cual sea su origen. El poder se ejerce desde diversas cúspides y, según la cima de donde emane, la marginación tendrá diferente raíces y se manifestará de distintos modos.

<<En Europa Central y desde el siglo XIII hasta el inicio del XIX, funcionó la secta llamada Heilige Vehme, que impuso su voluntad por todos los estados alemanes y sus aledaños y alcanzó a tener cien mil miembros entre todas las clases sociales, que servirían como confidentes o ejecutores en una incesante búsqueda de transgresores de unas leyes que, en determinados momentos, no eran más que caprichos integristas de los Wissenden (los sabios de..., desde el siglo I, andan dominando y marginando a los cristianos originarios, ortodoxos, caldeos...), los cuales entregaban a los denunciados a los jueces francos que presidían los tribunales y cuyos veredictos se reducían a una declaración de inocencia -muy problemática- o la condena a muerte inmediata, fuera cual fuera el delito presuntamente cometido. La Vehe llegó a grados extremos de organización citando por tres veces a los sospechosos y condenándolos por contumacia si no se presentaban al juicio al que se les convocaba; entonces. cualquier miembro de la secta podía colgarle de un árbol allá donde le encontrar y sin cumplir más formulismos que clavar un puñal en el tronco del árbol que había servido de cadalso.>>

<<También en territorios alemanes apareció, en el siglo XVIII, la secta de los Iluminados de Baviera, fundada por un profesor de derecho canónico de aquella Universidad, Weishaupt, y nutrida en primera instancia por antiguos masones que no habían encontrado en la Masonería la acción directa que esperaban. A pesar de sus fines, oficialmente pacíficos y aparentemente espiritualistas, el lema de conceder iguales derechos a todos los seres humanos se convirtió para ellos, demasiado a menudo, en actos de violencia extrema contra quienes ejercían la subordinación del hombre por el hombre por cuya desaparición clamaban.>>

<<Así fue como, pregonando una forma deísta o panteísta de anarquía -Dios y el Hombre no son sino una sola cosa-, se sirvieron del temor que despertaba su carácter secreto y sus actos de violencia para escalar subrepticiamente puestos de poder en las administraciones de los distintos estados en los que llegaron a actuar.

Los Iluminados establecieron una complicada jerarquía de grados -siempre secretos-, cambiaban sus nombres por los de héroes libertarios o legisladores de la Antigüedad -Espartaco (que fue el mismo Weishaupt), Catón, Filón-, obedeciendo al rito de muerte y resurrección de la condición de iluminados les hizo olvidar al <<prójimo>>> por quien teóricamente combatían.>> (La secta más temida por la Iglesia católica, por muchos motivos.)

Cierto que el transcurso de los siglos han surgido graves conflictos entre la Santa Sede y el gobierno portugués. Sin embargo, estas pasajeras tormenta, en una amistad secular, no han impedido que Roma siga concediendo a Portugal su tradicional título de <<Nación fidelísima>>. (Esto le costó la vida al rey Carlos y al príncipe Manuel, su hijo...heredero del Reino de Portugal...)

En los tiempos modernos, la Monarquía, aunque unida a la Iglesia por sus orígenes, sus tradiciones e incluso por pactos oficiales que le concedían derechos excepcionales en materia eclesiástica, se había mostrado demasiado débil ante las intrigas de "las logias".

Y fue víctima de ellas. En 1º de febrero de 1.908, el rey Carlos y el príncipe heredero murieron asesinados. El joven Manuel, proclamado rey, logró mantenerse en el trono durante dos años. El 5 de octubre de 1.910, abandonó el país: se había proclamado la República. En seguida comenzó un triste período de desórdenes, de anarquía y de persecución religiosa que parecía había de conducir el país a una total decadencia, si la Reina de los Cielos no hubiese concedido un inesperado socorro a este pueblo que tanto la quería y que jamás dejó de ser verdaderamente la <<La Tierra de la Virgen María>>. (La Península Ibérica- España y Portugal).

En efecto, los reyes de Portugal ya desde el principio escogieron a la Madre de Dios por patrona de la dinastía y de la nación. El pueblo portugués a pesar de las revoluciones y de las persecuciones, ha permanecido siempre fiel a esta especie de tratado. En el siglo XVII, el rey Juan IV consagró solemnemente su reino a la Inmaculada Concepción (20 de octubre de 1.646). Los portugueses tuvieron siempre y tienen aún el honor de llevar los nombres de las distintas fiestas marianas: María de la Concepción, de la Purificación, de la Asunción, de los Dolores, del Carmen, etc...

Sus campesinos y sus obreros han levantado en todas las cimas de los montes y en todas las encrucijadas de los caminos oratorios, capillas y hasta grandes santuarios en su honor. Casi todas las operaciones y todos los oficios la tomaron por celestial protectora. Sus conquistadores llevaron su bendito nombre a todas las playas del mundo. (Brasil) Las artes y la literatura, la voz de los oradores, de los poetas, de los predicadores han exaltado y glorificado siempre a Nuestra Señora en todas las formas de la más sentida expresión.

Las apariciones de la Virgen de Fátima no pertenecen al pasado. Son una realidad viva de hoy y de siempre. Una realidad apasionante que nos habla con hechos y excita la imaginación a la vez que tensa la voluntad y levanta el alma -con serenidad profunda- una firmísima y clara esperanza cristiana. Desde la primitiva soledad de la Cova hasta la gran basílica que hoy resulta insuficiente para las peregrinaciones, hay una larga cadena de milagros y afanes, dificultades y victorias.

Abreviando mucho, la Virgen de Fátima, dijo a los niños, que el Mundo conocería una gran guerra si Rusia no dejaba el comunismo, si volvía al cristianismo el Mundo se salvaría. La Virgen, muestra a los niños el cielo y el infierno. La Virgen pide oración y penitencia por los pecados de los hombres y les habla de castigos del infierno, de la guerra y la paz, y del sentido eterno de las convulsiones cuya motivación humana llena desde hace casi un siglo, las primeras páginas de los periódicos de este mundo. Fueron muchas conversaciones. Pero, ocultaron la verdad... Tal idea de la conexión estrecha entre lo temporal y lo divino es lo que más impresiona. La historia de Fátima no sólo produce una sensación de paz maravillada, sino que también nos golpea con una advertencia:

<<El porvenir de los pueblos y de los hombres, incluso el más inmediato y cruento, depende -en la providencia de Dios- de los pecados personales, de la apostasía o de la reparación.>>

 Por eso, la atención se va en gran medida -de un modo particular- hacia los más mínimos detalles de la revelación de julio, en la que la Virgen se refirió a esos extremos con especial precisión. Se comprueban sus palabras exactas, el orden en que fueron dichas, y hasta se compulsa el valor que puedan tener los signos de puntuación con que ahora transcriben. no es como sea esto lo más importante de cuanto la Virgen dijo, pero sí lo más espectacular, o quizás lo que mejor puede entender las gentes no acostumbradas al lenguaje de Dios. Como es sabido, durante la aparición del 13 de julio los niños manifestaron de modo bien perceptible impresiones de tristeza y horror. Al final se negaron a explicar nada y dijeron a todos los circunstantes, como único argumento, que lo que la Virgen les había dicho era <<un secreto>>. Los niños pequeños murieron sin haber revelado ni el más mínimo detalle que permitiera orientarse respecto de qué se trataba. A sus diez años apenas, supieron ser fieles y, en la preocupación que con frecuencia exteriorizaban de estar alerta para saber callar, triunfaron. Hoy sus pequeñas tumbas están a un extremo y otro del crucero  en la blanca basílica levantada en lo alto de la pendiente de la Cova da Iria.

En los tiempos y por los medios que Barthas refiere en momento oportuno, Lucía -según ha ido recibiendo de la Virgen indicaciones de hacerlo- ha referido luego, hasta ahora parcialmente, el contenido del <<secreto de julio>>. Tiene tres partes. Resumiendo mucho: 1ª La visión del infierno... (Ya con esto, los niños pequeños quedaron horrorizados y Lucía, tan impresionada que no podría hablar...) 2ª Las predicciones sobre el inmediato final de la primera guerra mundial; el estallido y horrores de la segunda, si los hombres no dejaban de ofender a Dios, y la invasión de extensas zonas del mundo por la ola de horrores y persecuciones que el comunismo de Rusia difundiría; y después, la conversión de este país, tras su consagración por el Papa al Inmaculado Corazón. (Rusia es cristina).

3ª El final del <<secreto de julio>>, parte todavía sin ser revelada. Es la que en cierta ocasión Lucía, por obediencia, (o por miedo al clero y a las autoridades) escribió y guardó en un sobre cerrado, con la inscripción: <<No ha de abrirse antes de 1.960.>> Aquí habla de un Arma poderosa para vencer a los enemigos de la Santa Iglesia Romana y de la patria>>. 

(Esperemos, que no sean las bombas atómicas, hay que retener en la mirada la Historia pasada y reciente para cambiar la actualidad. Este mundo está a punto de naufragar. Quieren sembrar guerras civiles en USA, España, Siria, Rusia, China, quieren incendiar todas las naciones, no quieren destruir solo la Vieja y odiada Europa, creo que más bien envidiada, por muchos, que estuvieron condenados en las cárceles por ladrones y asesinos. Y le dieron la oportunidad de cruzar el Atlántico, y hacer fortuna en el Nuevo Mundo, con sus trapicheos inconfesables: Criminales, asesinos crueles. Son demonios. Mira lo que han hecho en Palestina, Ucrania, y ahora Siria y España en el punto de mira y también USA).

Un cuento de nuestro tiempo pasado y del presente y del futuro: Había una vez una pareja real que deseaba tener hijos y más que nada en este mundo desean un heredero, para continuar la paz en su Reino. Una tarde de primavera descolorida y desapacible, de una frialdad solo comparable al fondo de una cisterna oscura, la reina se consolaba acompañaba de su esposo; charlando en la sala del trono, se levantó la reina y dijo: -Ojalá pudiera tener tantos niños como los olivos de la tierra de Jaén, tienen aceitunas. Y en ese preciso instante un palomo mensajero le trajo una carta de la cigüeña de la Catedral de Santiago de Compostela. Poco tiempo después la reina dio a luz a una niña. El rey se decepcionó. La reina que era muy inteligente le dijo: -Federico, la casaremos con el chiquillo de Luis. Así unimos, los dos reinos. A la niña la llamaron María Antonia. Su madre, quería llamarla Catalina, pero, al rey le recordaba, a reinas desgraciadas.

No era una niña fácil de criar, porque tenía la necesidad de estar siempre rodeaba de hortelanos. A la niña, le encantaba cuidar de los jardines del Palacio. También tenía su propio huerto, a ella le encantaba la vida del campo. Tenía, su casita de juego. Y allí se pasaba las horas, como las temperaturas eran bajísimas, ella, cubrió, con mantas de piel de oso su parcela, y vio, que las plantas se alzaban vigorosas. La chica, tenía, buena mano para la siembra, lo que se dice en España, esta niña tiene <<el dedo verde>>.

Un día la pareja real estaba sentada junto a la gran chimenea para calentarse mientras su bella hija trabajaba en los jardines, y bailaba fuera alegremente bajo una terrible tormenta de nieve. -¡Oh, cómo me gustaría tener un hijo que disfrutara junto a nosotros del calor y, se sentará junto a mí, esta niña campesina es una ruina, para la familia. Y al decirlo, un relámpago cayó sobre la terraza del palacio y apareció la cigüeña de la Torre de Londres y le dejó un nene precioso. -La reina dijo- Federico a este lo casamos con una princesa inglesa y unimos los dos reinos. Y al contrario que a la niña, al chico le gustaba la lectura, el niño prefería el calor de la chimenea. Y pensó el rey: -¿No será este hijo del rey de la Nieve? -¿Tú dudas de mí? -dijo la reina indignada, el rey melancólico dijo- Como siempre tiene frío lo casaremos con una hija del Rey Sol. -No, no, nada de eso, no puede ser. Ya la campesina acalorada la casamos con el francés.

El Hijo del Rey Sol como lo llamaron, a Luis de Francia. Un día, quedaron para concertar los matrimonios. Federico era un rey prudente y serio, pero su mujer era de armas tomar. Tenía, el proyecto de reunificar todo el Imperio de Roma, solo tenía que casar a sus hijos e hijas con las princesas y con los príncipes europeos y, el plan iba viento en popa. Cuando los niños crecieron se fueron, casando. Los reyes decidieron irse juntos a conocer mundo.

Los reyes creían que lo tenían todo controlado. Pero, no conocían a los leñadores feroces que trabajaban en sus bosques. Había también un grupo de viejos brujos, pero, no sabían que allí se había instalado en una casa blanca, en el fondo más oscuro del bosque un viejo sanguinario, descendiente de Nerón y de Calígula. Era una mala bestia. Un brujo sanguinario. Quería quemar todo el Bosque. Se llevó muchos años, asaltando diligencias, y carros de víveres. Acumula una gran fortuna y se la lleva a la Bolsa de Tokio, de Nueva York, el viejo tiene mucho dinero. Invierte en las fábricas de armas.

Lo peor es que el viejo, había enfermado y sabía que le quedaba muy poco tiempo. Y, dijo a su feroz, hijo: Corazón mío, pa lo que me queda en este mundo me cargó todo, lo quemo todo y todo lo mato, tengo que honrar a mis antepasados, ¿sabía, que tu abuelo Nerón quemó unas fábricas con la gente dentro? Pues yo lo voy a superar. Voy a quemar toda la tierra de norte a sur, y de este a oeste, todo será pasto de las llamas. Mientras tanto, Antonia, había creado un plan agrario. Ella había enseñado a los súbditos de su reino a sembrar calabazas, papas, maíz y todo tipo de verduras. Pero, los malvados, se colaban por los campos y quemaban las cosechas, la gente hambrienta, se le calentaba la cabeza.

Ella creó un plan de prosperidad, pero el rey había quedado hechizado. Su amante, se ofreció al Diablo en un ritual. Antonia, había recordado que fue un monje en la Inglaterra Medieval, y vio también al sabio Confucio, y los llamo, y recordó que había sido un campesino español, siete vidas, siete veces ella recordaba sus reencarnaciones. Antonia recibía la visita de los espíritus de sus yoes, pero, aunque la advirtieron, ella no hizo ni caso, se retiró a una finca y dejó al rey solo. Y allí aparece un villano, muy malo, con gorra y capa roja, que los acusa de malversar la riqueza del reino.

Y muy pronto se celebró una asamblea comunitaria y la gente gritaba.- ¡Que le corten la cabeza! Y así lo hicieron. El matrimonio, se quedó en el palacio y en los bosque de los alrededores, por eso vieron al brujo viejo de la casa blanca del Bosque, con una antorcha en la mano, encendió la antorcha y la echó en un barril de pólvora. El inmenso calor hizo que se volviera toda la tierra un desierto. ¡Oh! que sueño más malo. Tengo que avisar a la policía, este viejo está loco. Tras esto, el gendarme localizó al viejo, y se acabó el incendio. El sueño de Antonia salvó a las grandes praderas de todo su reino mágico. El Rey de los cielos hizo una fiesta e invitó a la Reina Antonia al banquete, para que se uniera a la celebración.

Federico y Catalina dijeron a Antonia -¡No has traído nada más que desgracias a este reino! le gritó fuerte, y eso que eran ya difuntos. Y antes de que el viejo brujo llegará a la prisión de alta seguridad, unos amigos terroristas lo salva de ir al trullo. Pero, aparece la guardia real, con un grupo de libertadores, que habían evitado que el mundo quedará bajo un montón de cenizas. -Son gente descontrolada, poseedores de un ego dominante, presumen de sus poderosas armas, pero, nosotros hemos ganado la batalla final. Dijo el jefe de la guardia real, guardando su espada de luz azul. Llegó, el hijo del rey y preguntó: - Pero, ¿no hubo ningún ganador? En las guerras vencidos y vencedore, todos pierden, nadie gana; el infierno abre su boca y se los traga a todos, porque, el que mata, desobedece a Dios, y no va al cielo. Es la Ley. 

Hasta cuando así Dios lo quiera. ¡Siglos en guerra! Por culpa de un grupo de malvados egoístas, y son los herederos de Lucifer, los que mataron a Jesús el Nazareno. Señor Dios, no permitas más matanzas en la Tierra, ten misericordia y líbranos de la Ley de La Siembra; Señor, borrón y cuenta nueva. Ten misericordia de esta ignorante Humanidad. Piedad. Envía a los ángeles a pacificar este mundo. Gracias Padre del cielo, bendice y certifica la obra de nuestras manos. ¡Paz y alegría en toda la Tierra! Llega la Navidad y quieren matar a miles de personas, Jesús, sálvanos. Amén.

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