domingo, 8 de diciembre de 2024

El Bosque Mágico - En busca de la verdad 54º

 Incertidumbre, duda, falta de ideas y de fe en este mundo moderno. Se desarrolla la Nueva Era, en esta trágica situación preguntémosnos ahora y busquemos el significado exacto de los términos: Religión, Política, Democracia, Dictadura, Solidaridad, Libertad, Mercado Financiero y de Valores, Especulación, Empresas, Banca, Estado, Nación, País, Pueblo, Tribu, República, Monarquía, Marxismo, Islamismo, Cristianismo, Protestantismo, UE. ONU, OMS, FMI, etc., porque hay muchos otros conceptos, de hecho nada ha cambiado desde el Nacimiento de Cristo, la Humanidad, sigue siendo igual de ignorante, viviendo en la servidumbre de la sumisión del viejo imperialismo. Fue una época oscura como la nuestra, ni más ni menos. Se negó la humanidad divina de Cristo en nombre del carácter divino de la redención. Se trataba de motivos religiosos o de ¿política y finanzas? En cada caso la vigilancia de los sacerdotes del templo de Jerusalén, estaba atenta a los motivos profundos que inspiraba las Parábolas de Cristo.

La misma Palabra de Dios se hacía eco de su indignación: <<Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestras predicaciones y creencias, vana es también nuestra fe>>. Es así porque los Apóstoles fueron vigilantes y supieron discernir los motivos y las consecuencias de cada extravío. El Apóstol del Amor, por ejemplo, el Apóstol Juan, ¿qué dice contra todos los motivos <<religiosos>> de su tiempo? <<Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo>>. (1ª Juan 4:2-4). ¿No tenemos necesidad también nosotros de comprender una vez más, como lo comprendió Juan, que existe una maravillosa posibilidad de armonía entre la ortodoxia y el Amor?

Parece ser que la Humanidad, desde sus orígenes, ha estado recibiendo el acoso constante de grupos sociales que han intentado, lográndolo en mayor o menor medida, atraer a las gentes a su redil ideológico, político o religioso, la mayoría a veces para servir a intereses bastardos muy ajenos a los postulados que se predican. En la actualidad, ese acoso se ha multiplicado debido al auge de los medios de comunicación, coincidente con el derribo, por hastío o decepción, de los valores considerados como clásicos y firmes. 

Proliferan las nuevas sectas, los grupos y grupúsculos, conviviendo con los de siempre, favoreciendo la confusión de ideas, lavando los cerebros y sometiendo, con engaños, a postulados absurdos o inconfesables a los adeptos que captan. Es necesario conocer el lado oculto de estas sectas, porque es la única manera que tenemos de protegernos de ellas. Existe un para qué, un porqué y varios cómo.

<<En 1947, el padre Töhötöm Nagy, jesuita húngaro con más de veinte años de entrega total a la Compañía, obtenía, primero del Prepósito General y luego del Papa mismo, la absolución de todas sus obligaciones regulares, para volver al estado laico con una misión muy concreta que él mismo había propuesto. Ya fuera de la Orden, el Padre Nagy cambió de nombre y se afilió a la Masonería; en quince años de trabajo en la logia argentina en la que había ingresado alcanzó los más altos grados de iniciación y dirigía, en 1963, una carta abierta a Pablo VI en la que decía:

<<Hoy, cuando la falta de fe se propaga pavorosamente, debe considerarse si hay que seguir excluyendo de los muros de la Ciudad de Dios a aquellos que siguieron creyendo y cultivan su fe dentro de una Institución que la exige. Estos son los miembros de la Masonería Clásica, quienes honran sus tenidas con la Biblia>>. El doctor Nagy seguía: <<sería un júbilo en el cielo y en la tierra si la Humanidad diera un paso más hacia la Paz Universal, cuya realización depende de Vuestra Santidad; y el mundo será más bello y más limpio con un odio menos.>>

Habría sido una muestra, improbable, al menos por hoy, de que los seres humanos comenzaban a sentir a su prójimo como dijo Jesús, como parte de sí mismos. Desgraciadamente no es así, ni lo ha sido desde los albores de la Civilización. Por el contrario, la Historia de la Humanidad se caracteriza, hasta hoy mismo, por una constante lucha por el sometimiento de la mayoría de sus miembros al poder o a la autoridad dictatorial de unos pocos, constituidos en unos efectivos del colectivo humano. Este tiempo está muy peligroso; en esta situación de tensión vital que nos afecta a todos, desde los umbrales de la vida cotidiana hasta los grandes acontecimientos de la Historia, nos hemos dividido, de hecho, en víctimas y verdugos, en perseguidores y perseguidos en acto o en potencia.

El Ser Humano recurre siempre al camuflaje, al disimulo de sus intenciones, tanto cuando pretende acceder al poder como cuando desea realizarse internamente en libertad y sin presiones externas. Ni un solo aspirante a altos grados de poder ha descubierto jamás sus auténticas intenciones; ni uno solo iniciado en la práctica de la libertad de Conciencia ha proclamado su estado a los cuatro vientos. En cierta manera, el secreto está indisolublemente ligado a la naturaleza humana.

Al mismo tiempo, en tanto que miembros de la Humanidad, somos gregarios. Tememos la soledad y buscamos a toda costa asociarnos con aquéllos que, según suponemos, sienten como nosotros y aspiran a vivir conforme a nuestras mismas esperanzas y con idénticas metas a las nuestras. La unión puede no hacer siempre la fuerza, pero da ánimos para buscar la compañía de aquéllos que pueden servir de apoyo para llegar -hacia dentro de uno mismo o cara al mundo- hasta la meta propuesta. Existen, en este sentido, asociaciones naturales o, si lo preferimos, viscerales: la pareja, la familia, el clan, la tribu, el vecino; incluso existe esa entelequia que nos han hecho llamar patria. Los vínculos con todos estos esquemas son consustanciales a la naturaleza -actual- del Ser Humano.

Pero hay otros lazos, que son precisamente aquellos que nos ligan más fuertemente a nuestros deseos recónditos -los de poder por un lado, los de la salvación trascendente por otro-, que jamás podrán establecerse de manera inmediata, sino mediante una previa comunión de aspiraciones. <<Unamos la necesidad del secreto a la oportunidad de la asociación y obtendremos, casi matemáticamente, la <<sociedad secreta o la secta>> que, casi desde que el hombres es Hombre, ha supuesto una constante del devenir histórico; un fenómeno que, a fuerza de repetirse, ha enraizado en nosotros desde los albores de la civilización y se nos encarna hasta los inicios de la Conciencia, desde los juegos infantiles>>.

<<La asociación secreta, o la secta con connotaciones secretas, así en abstracto, es un mecanismo inherente a las relaciones humanas, sea en su vertiente defensiva o en su <<faceta agresora>>. Las sociedades secretas -como las sectas- se han constituido a menudo con idénticas características y con igual entramado, tanto con la intención de dominar a la Humanidad como para escapar a la opresión y alcanzar un estado ideal de libertad. 

Tan paralelos han discurrido sus métodos, sus ritos y hasta su entramado estructural que, muy a menudo, resulta prácticamente imposible discernir las metas finales de un colectivo volcado a la obtención del poder y la de una secta entregada a la práctica de la iniciación trascendente. Sucede incluso que los mismos fines se van transformando sutilmente y que lo que comienza siendo un grupo de adeptos volcados a la autorrealización y el conocimiento de la Verdad con mayúscula, termina convirtiéndose en vehículos de acceso al poder, en tanto que sus miembros, como presuntos poseedores de las claves que rigen el mundo, llegan a creerse en el derecho de imponer sus verdades y sus principios al resto del colectivo humanos.

Así vemos a lo largo de la Historia, sectas convertidas en focos efectivos de poder y, en nuestros mismos días, agrupaciones secretas o semi-secretas que forjan las estructuras de <<partidos políticos>>, aspirantes (de momento) a hacer oír su voz y su ideario en los parlamentos instituidos, con la intención expresa de transformar el mundo conforme a los factores que han servido para su propia realización. Pero hablar de la asociación y del secreto sería como hablar del Ser Humano y sus tendencias naturales, pues no hay un miembro de la Humanidad que no guarde algo secreto, ni agrupación, por evidente y exotérica que nos parezca, que no contenga en su misma estructura elementos que la diferencien de todas las demás y que no sean celosamente escondidos por sus miembros, siquiera sea para tener conciencia del carácter diferencial que distingue su unión de cualquier otra.

Por esta vía, cualquier sociedad comercial, limitada o anónima, tiene sus pautas particulares que tratan, al menos, de evidenciar que sus métodos o sus fines son mejores que los del vecino, al tiempo que reserva en estricto secreto parte de ellos para que nadie los imite y se convierta en competidor. Cualquier Iglesia constituida se basa, por su parte, en misterios sólo accesibles a sus jerarquías superiores que, precisamente por poseerlos, se sienten en el derecho de dirigir a la grey  que ha confiado en sus promesas salvíficas.

La diferencia -a menudo sutil y casi invisible- de estos colectivos con los que reconocemos decididamente como sectas o sociedades secretas estriba en que éstas hacen del secreto su fuerza y su prestigio, concediendo el acceso a sus arcanos únicamente a aquellos que se comprometen vitalmente con sus principios sometiéndose a una transformación total de su propio ser para convertirse en otra especie de individuo, distinto al resto del colectivo humano general de que había formado parte hasta entonces. 

<<A este proceso transformador  se le llama iniciación y quienes se someten a él comienzan asumiendo simbólicamente su propia muerte: muerte ante la vida que compartieron con los demás seres humanos fuera de la secta que lo acoge. Al rito de la muerte sigue el de la resurrección en ese otro mundo que le ofrece el colectivo al que aspira a integrarse; un mundo teóricamente más puro y, sobre todo, poseedor de unas verdades a las que sólo se tendrá acceso a cambio de la entrega total a sus principios  y del compromiso de conservar los secretos de su esencia y de sus fines. La nueva vida del adepto a la sociedad secreta o a la secta exigirá, como primera premisa, fidelidad absoluta y ciega a las consignas emanadas desde la más alta jerarquía del grupo. Consecuentemente, respeto total y acrítico a las órdenes y eliminación de cualquier conato de disensión en aras de un criterio propio, a no ser que la misma estructura interna del colectivo permita una discusión que, en cualquier caso, tendrá siempre lugar entre sus miembros, sin que jamás trascienda más allá de la barrera de silencio y secreto establecida con el mundo exterior>>.

<<Todas estas normas generales tienen sus matices, según los principios y finales sobre los que se ha estructurado la secta o sociedad. Lo que se le exige al adepto, a partir del momento de su integración, varía desde un compromiso tácito de Amor a la Humanidad hasta la obligación implícita de <<matar o dejarse matar en aras de los fines>> impuestos por el grupo. Sólo hay algunos rasgos comunes que pueden ser aplicados a la práctica totalidad de estas asociaciones, pero que son precisamente los que las caracterizan y las distinguen del resto de la Humanidad silenciosamente sometida al capricho de quienes se han instituido en mentores. El más importante de estos rasgos es, sin duda, la solidaridad entre sus miembros, una solidaridad que prevalece frente a la hipotética solidaridad con el resto del colectivo humano y que es consecuencia de haber asumido esa vida nueva o distinta que libera al adepto de sus lazos naturales con el resto de sus congéneres, para atarle a un grupo que se considera distinto a todos los demás y que, aunque accidentalmente conserve sus rasgos humanos, cree haber alcanzado un grado de conciencia superior a todos cuantos no forman parte de su círculo iniciático>>.

<<Teniendo en cuenta esta disociación radical de la sectas o de las sociedades secretas, tanto del resto del colectivo humano como de los poderes oficialmente instituidos, es coherente que, ante una mayoría sin acceso posible a sus idearios, se conviertan en objeto de resentimiento unas veces, de miedo otras y, en general, de sorda e inconfesada envidia por parte de tantos como quedan ignorantes de sus verdaderas motivaciones, de sus metas reales y, sobre todo, de sus eventuales posibilidades de convertirse en elegidos futuros de un destino al que el resto de la humanidad siempre quedará condenada a someterse y al que los poderes gobernantes tendrían que ceder su puesto y sus privilegios. En este plano de temor pueden situarse muchas actitudes agresivas de los gobiernos ante determinadas sociedades ácratas o independentistas, los anatemas eclesiásticos ante las ideologías de raíz masónica, el rechazo de las clases estabilizadas de la sociedad occidental ante el relativo auge de las doctrinas orientales defendidas por determinadas sectas y hasta la guardia de las llamadas democracias, que teóricamente defienden la libertad de sus súbditos, tanto ante los movimientos que preconizan una oscura vuelta al <<integrismo ideológico>>, como ante las asociaciones que aspiran a una hipotética igualdad efectiva de todos los seres humanos.>>

 (Decir esto es una falsedad, nunca, nunca, se dará la igualdad efectiva de todos los seres humanos, porque, como es Arriba es Abajo, y, Arriba, existen las jerarquías, con su Rey-Dios, el Príncipe-San Miguel <<quién como Dios, no en físico, sino en poder>>, los nobles los Arcángeles, los Ángeles... etc. Y además tienen distribuido territorios y palacios, casas, universidades, hospitales, bibliotecas, plazas, calles, jardines, sí, en el Cielo). 

<<El Ser Humano parece condenado a juzgar siempre a partir de sus patrones particulares de comportamiento y desde lo que considera radicalmente bueno o malo para sus propios intereses, sean inmediatos o trascendentes. Un intento de juicio imparcial es un reto que, de antemano, está condenado a verse contestado por todos los parcialismos que perviven en nuestro mundo, incluidos los que defienden cada uno de los grupos ideológicos y hasta cada individuo. Sin embargo, vamos a intentarlo aquí, prescindiendo en lo posible de teorías particulares y de convencimientos íntimos. Será difícil, pero cabe también que sea el único modo de poner a cada cual, en este tema al menos, frente a su propia conciencia.>>

<<Cuando el papa Inocencio III desencadenó en 1.209 una Cruzada contra los adeptos de la secta cátara del Languedoc, al Norte de los Pirineos, la importancia de estos herejes había tomado tal auge entre la población occitana que resultaba difícil distinguir entre sus miembros y los que se mantenían fieles a la Iglesia. En medio de la horrible represión que se desató con aquel motivo, la ciudad de Béziers fue tomada al asalto por débiles temores de conciencia, preguntó al arzobispo cómo podría distinguir a los cátaros del resto de la feligresía; y dicen que el arzobispo contestó: <<¡Matarlos a todos, que Dios ya distinguirá a los suyos en el Cielo!>>.

<<La expansión secreta, pero no por ello menos conocida, de la herejía de los cátaros, supuso el peligro más inminente por el que atravesó la iglesia romana a lo largo de la Edad Media. Su arraigo entre una parte considerable de la población occitana fue tan espectacular que conmovió los cimientos mismos de la vida y de la cultura en aquella comarca pirenaica. Supuso, por un lado, el nacimiento de una sociedad profundamente culta y, dentro de ciertos límites, liberada de los condicionamientos sociales y religiosos que constreñían al resto de Europa, haciéndola depender de la opresión de una clerecía empeñada en instaurar a cualquier precio sus principios morales y salvíficos.

Supuso también el nacimiento de una conciencia generalizada en la que los individuos comenzaron tímidamente a buscar sus verdades trascendentes sin la obligada sumisión a quienes se preocupaban ya más de su poder y de sus privilegios que del servicio de su feligresía. Pero tuvo como consecuencia un despertar violento de los instintos opresivos del poder, que dio como fruto inmediato la instauración de los tribunales inquisitoriales, fielmente servidos por la recién constituida orden mendicante de los frailes dominicos.>>

<<El catarismo era una doctrina religiosa que, sirviéndose del esquema evangélico, había construido un dogma y una moral basados en principios ya viejos, surgidos en los primeros tiempos del Cristianismo, y sustentados por la idea de que, siendo Dios la conciencia suprema del Bien, el mal del Mundo sólo puede concebirse por la existencia de un principio tan poderoso como Él y que sería el verdadero autor de la Creación. La moral cátara partía de este principio doble para mantener una actitud (Dios-Bien el Creador, Demonio-Mal el destructor, el tentador...) de abierto desprecio a la vida terrena, buscando al mismo tiempo los caminos que pueden conducir a un acercamiento al principio del Bien soslayando paralelamente las constantes acometidas del Mal.>>

<<Este desprecio a lo terreno, unido al convencimiento de la existencia de la Reencarnación, llevó a la aparición en el seno mismo de la iglesia cátara de un grupo de adeptos elegidos, llamados los <<perfectos>>, que actuaban en cierto sentido como mentores o maestros de sus correligionarios, debido a haber alcanzado los más altos grados del conocimiento y de la santidad y, precisamente por ello, haber llegado al final de la larga cadena de reencarnaciones que aún aguardaba al resto de los feligreses de a pie. <<Los perfectos>> constituían un colegio discretamente secreto, conocedor de los caminos del arcano de la Trascendencia y de los presuntos métodos para alcanzarla. Entre sus ritos figuraba la endura, que muchos estudiosos han tomado por un suicidio con todas sus consecuencias, aunque en realidad voluntaria a un ayuno total, que terminaba irremediablemente en la muerte de quien lo practicaba, pero que no se tomaba en modo alguno como un atentado violento contra la propia vida, sino -según su concepción- un acto por el que se la dejaba en manos del principio del Bien por abandono absoluto de todo cuanto formaba parte, como los alimentos, del principio execrado del Mal.>>

<<La doctrina de la secta cátara no había nacido de la Nada. Respondía a una larga tradición iniciática que tenía su correspondencia contemporánea en la secta de los <<bogomilos>> del Este de Europa, uno de cuyos maestros, según se sabe, estuvo a mediados del siglo XII en Occitania, invitado como un hermano más para exponer entre los cátaros un ideario que coincidía plenamente con el que ellos practicaban. A su vez, los bogomilos constituían el último eslabón de una larga cadena de doctrinas afines y de rituales iniciáticos que, a través de la herejía arriana -la religión de los visigodos que sustituyeron en la Península el dominio de Roma-, venía desde las manifestaciones del maniqueísmo iranio, surgido con las primeras prédicas cristianas, cuando la Iglesia todavía no había instaurado sus propios dogmas y las enseñanzas evangélicas se prestaban, por su propio universalismo, a interpretaciones que las hacían coincidir con los más arraigados principios religiosos cocidos en las calderas espirituales del Oriente cercano>>.

<<Cuenta Voltaires que, en el Concilio de Nicea (año 325), los príncipes de la Iglesia se plantearon el problema de discernir, entre la multitud de evangelios existentes, aquellos que podrían considerarse más acordes con la doctrina unitaria que se trataba de adoptar para todos los cristianos. Al parecer, incapaces de ponerse de acuerdo, optaron por acatar la decisión de la Providencia. Los tiraron todos al aire junto al altar del templo y se rechazaron aquellos que cayeron al suelo, mientras se aprobaban como ortodoxos y dignos de figurar entre los Libros Sagrados los cuatro que quedaron sobre la mesa del altar: precisamente los que hoy constituyen los evangelios canónicos. Todos los demás fueron considerados como apócrifos, es decir: literalmente, escondidos, no dados al conocimiento de los fieles; secretos.>> Sin necesidad de tomar al pie de la letra la broma de Voltaire, no cabe duda de que la Iglesia puso buen cuidado en no dejar a su feligresía, todavía escas y balbuciente, el acceso a muchos de aquellos textos que suponían, en principio, un peligro de ruptura más o menos abierta con los esquemas dogmáticos que se trataba de pergerñar para uso y consumo de los creyentes.

Muchos de aquellos textos, largos siglos perdidos y lentamente recuperados por estudiosos menos ávidos de vencer que de aprender, están hoy a nuestro alcance para confirmarnos que pudieron muy bien servir de base a movimientos clandestinos derivados del cristianismo que, contrario a las tempranas imposiciones de dominio expresadas por la jerarquía eclesiástica más cercana al poder político del Imperio, se constituyeron en sectas rebeldes a la mera imposición de los principios sustentados por los más influyentes. En los Apócrifos, lo mismo que en otros escritos igualmente anatematizados de aquellos siglos de gestación de la doctrina cristiana, aparece a menudo una idea digna de tomarse en cuenta, puesto que, frente a la esencial propensión del cristianismo ortodoxo por la obediencia ciega de sus fieles a la doctrina emanada de las más altas instancias eclesiásticas -los Padres de la Iglesia, sobre todo-,preconizan la necesidad del Ser Humano de acceder a la Verdad por el conocimiento y no sólo mediante la fe. A esta tendencia se la llama precisamente Gnosis -traducido literalmente, conocimiento- y se aferraron a ella numerosos cristianos nuevos que vieron en las enseñanzas crísticas un cammin idóneo para llegar a penetrar en los secretos emanados del Más Allá>>. 

(Desde mi conocimiento, de los Hechos de la Vida y Muerte de Jesús de Nazaret, de lo que yo he visto y leído, lo cierto es que hay mucha verdad, en los Textos Sagrados; y algo de fantasía, sobre todo, las visiones apocalípticas de San Juan, este es un visionario de cuentos de hadas y de fábulas.) Pascal (Pensamientos) <<No debo buscar mi dignidad en el espacio, sino en el gobierno de mi pensamiento. No tendré más aunque posea mundos. Si fuera por el espacio, el Universo me rodearía y me tragaría como si fuera un átomo; pero, por el pensamiento, yo abrazo el mundo>>.

Ciertamente los hombres somos unos seres curiosos. Curiosos desde muchos puntos de vista. Por supuesto que la primera acepción del término proviene de nuestra perenne actitud inquisidora. No existe en la actualidad materia alguna sobre la que el hombre de nuestros días no haya lanzado su penetrante mirada, reforzada por la poderosa artillería de todos los medios consagrados a la investigación. Y es realmente alentador bucear mínimamente en nuestra Historia para comprobar que tales afanes no son ni mucho menos privativos de nuestro tiempo. Que los hombres pertenecientes a cualquier período histórico necesitaban respuestas casi en idéntica medida que cualquier otro alimento básico. 

Afortunadamente poseemos una pequeña, y sin embargo poderosa llave, para intentar al menos abrir las pesadas puertas que brindan acceso al Universo. Y la llave es justamente ese pensamiento -sea intuitivo o racional- que según Pascal, va permitirnos abrazar la inmensidad del mundo. (Las llaves son: la terapia de la regresión psíquica a vidas anteriores, y la meditación trascendental, Jesús lo dijo, para hablar y ver a Dios, entra en tu habitación, cierra los ojos y en silencio abre tu corazón, el sonido del tambor, del cuenco tibetano, ayuda a conectar con la Fuente del Amor de nuestro interior. Cierto es, que verás el Universo y un inmenso mundo.)

<<Cuando se destruye materia, el proceso consiste simplemente en la liberación de energía ondulatoria confinada que luego escapa al espacio. Estas concepciones reducen todo el universo a un mundo de luz presente de modo potencial o real. Así que la historia entera de la Creación puede contarse de un modo absolutamente preciso y completo en seis palabras: <<Y dijo Dios: hágase la luz>>. (James J. Jeans 1877-1946).

A fin de superar este modo de pensar tendrás que reeducarte o, mejor aún, deshipnotizarte de la mentira que han introducido subrepticiamente en tu mente todas y cada una de las tendencias de nuestra cultura occidental. Tienes ya todo cuanto necesitas. Eres ya completo ahora, eres una persona entera y total y no un aprendiz camino de otro lugar. Debes comprender que eres ya completo y experimentar este hecho en tus pensamientos como tu propia realidad personal. Cuando llegue este momento de abandonar este mundo físico, no podrás decir: <<Espera un momento, no estoy preparado, estoy preparándome, necesito recoger más conocimiento. Abandonarás tu cuerpo y éste seguirá pensando en lo mismo. Tu vida no es ese cuerpo, no está encerrada en esas fronteras y esas limitaciones. Es invisible e ingrávida. Y lo tiene absolutamente todo.

Cualquier cosa material que hayas creado en relación con tu cuerpo físico es consecuencia de esa mente completa e invisible que posees. Lo irónico del caso es que cuando sabes que eres ya un ser completo empiezas a motivarte de manera totalmente distinta.

Te has acostumbrado a lo que se llama <<motivación por deficiencia>>. Es decir, evalúas todas las cosas que te faltan o de las que hay una deficiencia en tu vida y, a continuación, preparas un plan destinado a reparar todas estas deficiencias. <<Necesito más poder, más fuerza, más dinero, más belleza, más posesione>>, y así sucesivamente. <Cuando tenga todas esas cosas, tendré prosperidad>>. Fijas así tus metas y pones manos a la obra para alcanzar la prosperidad. Pero esto es una trampa. Nunca podrás conocer la prosperidad a partir de este esquema mental, porque siempre padecerá la enfermedad del <<más>>. (Recuerda menos es más, muchas veces. No es más feliz quién más tiene, sino quién menos necesita. No es más limpio quien más limpia, sino quién menos ensucia.) 

<<Cristianismo: Dios es amor y aquel que se rige por el Amor se rige por Dios, y Dios habita en él>>. <<Budismo: Aquel que no ama no conoce a Dios, porque Dios es Amor>>.

Judaísmo: <<El Amor es el principio y el final de la torah>>.

 Sufismo: <<Cuerdos y locos, todos lo buscan a Él heridos de Amor, igual en la mezquita que en el templo o en la iglesia. Porque sólo Dios es el Dios único del Amor. Y el Amor llama desde ellos, que son todos Su hogar>>. Convertirse en un Ser espiritual equivale a convertirse en un hacedor de milagros y conocer la bendición de la realidad mágica. Hay una enorme diferencia entre las personas no espirituales, o <<sólo físicas>>, y aquellas a quienes yo llamo seres espirituale. Examinemos el siguiente perfil del modo en que este Ser Espiritual vivió con, su mente: Santa Juana de Arco, heroína francesa, llamada la Doncella de Orleans. (Domrémy-la-Pucelle, 1.412-Rúan, 1.431).

<<Cuando Francia estaba en la fase más deprimida de la guerra con los ingleses, guerra de los Cien Años, con la mayor parte del territorio ocupado y amenazada de caer en poder de ellos, se dice que Juana oyó una voz que le decía que estaba destinada a salvar a su patria. Después de vencer muchos obstáculos dentro del bando francés, que no querían confiar en una mujer, consiguió tener un ejército a sus órdenes y obligó a que los ingleses levantaran el sitio de Orleans. Este triunfo permitió que el delfín se coronara como Carlos VII en Reims, quien la autorizó para que siguiera al frente del ejército (1.429). A partir de entonces la animosa joven no se dio punto de descanso y alcanzó grandes triunfos sobre los ingleses, pero al final cayó en poder de sus enemigos, que tras un proceso en el que se le acusaba de visionaria y de vestir de soldado y de vivir como uno de ellos, la condenaron a morir si no se arrepentía de sus actos; como ella no lo hizo, pues estaba convencida de que había cumplido un mandamiento divino, acabaron quemándola viva ante la pasividad del rey de Francia al que ella tanto había ayudado. Fue beatificada en 1.908 y canonizada en 1.920.>>

(Ayer en broma dije, que le habían cortado la cabeza con un hacha, el mismo, con el que cortaron la cabeza de los reyes de Francia Luis XVI y su esposa María Antonieta de Austria; lo cierto que estos dos fueron guillotinados; a Santa Juana de Arco, la condenaron a morir viva en la hoguera, por el mismo motivo que Jesús el Nazareno, Él fue colgado de la cruz por la envidia que sentía sus enemigos, los sacerdotes del templo. Cuando, el verdugo de Francia, fue a recoger los restos de la hoguera donde quemaron a Juana, vio con sorpresa que el corazón estaba vivo y no se había quemado, asustado lo tomó en la mano y lo tiró al Sena. Así acaban los que luchan por la Paz).

Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor protege, a todas las personas de Siria, Corea del Sur, víctimas de un gran complot. Haz que salga la verdad a la luz. Todos te alabaremos. Señor Dios, bendice y certifica la obra de nuestras manos. ¡No permita ninguna injusticia! ¡Venceremos al Señor del Mal el Diablo Lucifer y a todas las Fuerzas Impuras y será muy pronto! A trabajar todos, unidos por la Paz Universal. Así será. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario