viernes, 6 de diciembre de 2024

El Bosque Mágico- En busca de la verdad 52º

 <<Reindustrialización y PERTE en España-Análisis Económico con Impacto social: En las últimas décadas las economías avanzadas han tendido a una evidente desindustrialización. Acompañados de la Gran Recesión, la pandemia y los diferentes conflictos bélicos, los países de ingreso mediano tampoco logran un crecimiento estable de sus economías a largo plazo. La industria española no es extraña a este fenómeno. Con el respaldo europeo, el Gobierno de España puso en marcha en 2021 un programa de colaboración público privada, los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE), cuya intención es impulsar grandes iniciativas empresariales que contribuyan a cambiar la economía.

¿Está teniendo éxito esta herramienta en la industria manufacturera nacional? ¿Cómo está evolucionando y qué perspectivas se presentan en España? ¿Cómo se están comportando las economías de nuestros países pares en la UE? ¿Y las primeras potencias económicas del mundo? En este trabajo se estudia, reflexiona y extrae conclusiones que ofrece la literatura económica sobre la desindustrialización/reindustrialización y la transformación verde de las economías. Además, se ofrece un marco de posibles estrategias empresariales a partir de un modelo de entrevistas cualificadas y una encuesta de opinión a los responsables empresariales de proyectos PERTE.>>  <<Sin una base manufacturera vibrante, las sociedades tienden a dividirse entre ricos y pobres: quienes tienen acceso a puestos de trabajo estables y bien remunerados, y aquellos cuyos empleos son menos seguros y viven condiciones más precarias. En última instancia, la manufactura puede ser fundamental para el vigor de la democracia de una nación>>. (Dani Rodrik 2.011).

<<El estudio y debate sobre la reindustrialización se encuentra entre las importantes preocupaciones de Gobiernos, centros de investigación, representantes sociales y organizaciones especializadas. En las últimas décadas -acompañadas de la Gran Recesión, la pandemia y las guerras recientes- viene observándose que las economías avanzadas tienden a desindustrializarse y que los países de mediano ingreso no logran alcanzar posiciones de crecimiento estable a largo plazo en el ámbito de las manufacturas y otras industrias.

Un estudio de Tregenna (2.011) anticipó en medio de la crisis que al considerar los caminos hacia la industrialización en el siglo XXI, <<es necesario tener en cuenta el hecho de que muchos países en realidad se han estado desindustrializando>>. Sus resultados indican que en la mayoría de los países la disminución del empleo manufacturero está asociada principalmente con el aumento de la productividad del trabajo en este sector; además de esta razón, la literatura económica ha propuesto otras causas que explican también este fenómeno. La autora destaca algo que es oportuno en la elaboración de este trabajo: la reindustrialización es clave para el crecimiento a largo plazo, pero es difícil de llevar a cabo, lo que pone de relieve la relevancia de políticas industriales consistentes si los países quieren cruzar de la desindustrialización a la reindustrialización.

Se comienza esta revisión de la literatura acudiendo al caso de la Unión Europea, que ha mostrado con perseverancia desde 2.019 su impulso a la reindustrialización comunitaria sustentada sobre una política industrial definida por la Comisión Europea y los Estados miembros. Después, se repasan algunas aportaciones académicas en esta materia, que cubren Estados Unidos, China y otros países asiáticos, europeos y de América Latina. Finalmente, se presentan algunos estudios académicos (aún escasos) sobre reindustrialización y energías renovables.>> Sigue leyendo el Libro de los autores Antonio García Tabuenca- María Gálvez del Castillo Luna- José Carlos Díez Gangas-Reindustrialización y PERTE en España-Industria y política industrial en la transición verde. 

(Con el largo Gobierno del Presidente Trump, cada cual tendrá la oportunidad de reindustrializar su Nación. Consumir los productos de temporada y locales, y, también fabricar cada cual sus zapatos, juguetes, coches, colchones, mantas y todo tipo de prendas y de enceres. Invertir todos en las Bellas Artes, la Cultura, la Educación, la Salud y el buen Vivir. Larga vida a Trump y a todos los grandes hombres de nuestro tiempo. Paz y victoria sobre todas las fuerzas oscuras creadas por los lacayos de Lucifer. Con Dios es más fácil vivir, y no lo olvides Dios es bueno. Dios es Jesucristo y es puro Amor. Llena tu corazón de júbilo con la Luz de Cristo activa en ti).

Vamos a otras cosas de los hombres célebres de nuestra Historia. <<No es ésta una historia del Consulado del Imperio, sino un estudio sorprendente del hombre, Napoleón Bonaparte, y de su "cara oculta". Apátrida, italiano de nacimiento y sentimientos, "Nabú" (como le llamaba su madre), al principio odió a Francia. Su realidad humana queda desvelada en este libro, que ha hecho correr ríos de tinta en Francia y que ha sido calificado de irreverente. <<Pero -dice su autor- la Historia oficial, la Historia para gentes de bien, parece atacada de sordera ante los testimonios>>. Y los testimonios nos ofrecen una imagen insospechada del Emperador Napoleón Bonaparte. <<Napoleón tal cual- Henri Guillemin 1.970.>>

Robespierre dijo: <<La verdad es la culpable>>. <<¿Libelo? Es una palabra que sirve para designar las verdades desagradables. lo mismo que <<hacer política>> (dicho con un leve matiz de desprecio) significa, con demasiada frecuencia, tener una opinión que no es la de las gentes de bien. Es rigurosamente cierto que no siento simpatía por Napoleón Bonaparte. Y respecto a él he tenido que proceder a una profunda rectificación personal. Pues, al igual que todos los franceses de mi generación y de generaciones anteriores, se me había <<puesto en situación>>. Alumno de escuelas laicas, desde el principio al fin de mis estudios (y supongo que aún hubiera sido peor de haber recibido enseñanza en instituciones religiosas) fui educado en el culto al emperador.

Hube de luchar conmigo mismo hasta comprender, al fin, de lo que había sido víctima. ¿Gusto por la <<denigración>>? ¿Ansia de fama por el escándalo? Sé bien, demasiado bien, que me han endosado la etiqueta de iconoclasta, y ello a causa de dos obras, la una sobre Vigny, la otra sobre Benjamin Constant. Encontré por casualidad, por pura casualidad, dos documentos inesperados: por una parte, notas policíacas redactadas en Vigny, dirigidas al prefecto de la Charente (y, además, la declaración del arresto, debido a su intervención, de un soldado en 1.856); de otro lado, una nota de Benjamín Constant dirigida al ministro de Policía -¡una vez más!- al día siguiente del golpe de Estado de Fructidor, para llamar su atención sobre un sacerdote y exigir que se <<alejara>>; en efecto, se <<alejó>> de manera tan eficaz al sacerdote en cuestión, que lo enviaron a morir a la Guayana. Publiqué aquellos documentos porque no era otra cosa de silenciarlo y porque, además, arrojaban interesante luz sobre dos célebres personajes.

Pero estoy tan poco especializado en tomar posturas hostiles, que las tres cuartas partes de mis trabajos están dedicados a <<defensas e ilustraciones>>: de Jean-Jacques Rousseau, de lamartine, de Flaubert, de Víctor Hugo, Zola, de Jaurés, etc. Eso sí, me domina una pasión. La de darme perfecta cuenta de todo, la de observar bien, enterarme bien, comprender bien. Siento horror de que me lo cuenten; trato por todos los medios de negarme a que <<condicionen mi mente>>, como decía Víctor Hugo. Y, pueden creerme, siento mucho mayor alegría al descubrir que tal autor (Zola, por ejemplo), a quien me habían presentado como un ser odioso, era, en realidad, admirable, que placer en la operación inversa. No resulta nada agradable descubrir inmundo a quien se creyó noble.  Pero la verdad ante todo. No fui yo quien eligió el estudio de Bonaparte. Se me pidió que realizara esa investigación.

Me dediqué a ella y la hice lo mejor que supe; a medida que la avanzaba, me daba cuenta de que mis observaciones coincidían con las de ciertos hombres dignos de ser tenidos en consideración, como Lamartine y Michelet. Y este año acabo de descubrir que alguien más, de quién poco sabía, Tolstói, albergaba iguales sentimientos que yo. ¿Reacción del esclavo ante el hombre de Borodino, agresor de su país? No, porque basta con leer Guerra y paz para comprender a Tolstói, en su severidad mide por el mismo rasero a todos los conquistadores; y en su libro aparece un párrafo poco conocido sobre los móviles de los generales (tanto de los rusos como de los otros), pero en extremo expresivo.

Sencillamente, Tolstói había comprendido -basta con abrir su Diario 1857, cuando narra su visita a los Inválidos-, había comprendido, digo, tras haberse informado a fondo, quién era, en realidad, el hombre expuesto a la admiración del Universo en su sarcófago de porfirio rojo; y lo escribió con todas sus letras: un <<bandido>>, vocablo que traducido literalmente al anglosajón de hoy día significa <<gánster>>. Desearía aportar alguna luz sobre el comportamiento y la identidad anterior del aventurero corso que llegó a convertirse, por caminos que conviene conocer, y gracias a ayudas indispensables y bien calculadas, en el dueño absoluto de Francia durante aquellos quince años que tuvieron como resultado dejar a dicho país exangüe, arruinado y reducido a fronteras más estrechas, incluso, que en 1.792.

En primer lugar, veamos un poco de dónde procedía el individuo y lo que hizo, exactamente, hasta los veinticuatro años (1.793). Los Bonaparte -ellos pronunciaban su nombre <<Buonaparté>>- son italianos instalados en Córcega desde el siglo XVII; el primero fue, al parecer, el empleado de un banco genovés cerca de su sucursal en Ajaccio, y empecemos por observar que se encuentran muy lejos, pero muy lejos de ser <<esos Borbones de la isla>> en que los metamorfoseó el emperador en una de sus innumerables fanfarronadas de Santa Elena. Porque Buonaparté, que será el padre de Napoleón, es un personaje poco digno de confianza, intrigante, astuto, llegado el caso estafador. 

Casado con una muchacha de catorce años, al año siguiente estuvo en Roma -¿qué fue a hacer allí?- una fea historia con una joven a la que dejó embarazada, y, después, se batió apresuradamente en retirada a Ajaccio, provisto de cincuenta escudos que pidió prestado y que se olvidó de devolver. En 1.768, Luis XV compra Córcega a los genoveses, hecho que enfurece a la mayoría de los nativos.

Ya se acomodaban mal a la dominación genovesa, que, sin embargo, era débil; pero la dominación francesa resulta mucho más dura, y, además, sus ocupantes hablan un dialecto ininteligible. Resistencia. Insurrección. El jefe de los rebeldes se llama Paoli. Carlo Buonaparté se pone impetuosamente a su servicio. En 1.769, Paoli sufre una derrota completa y tiene que expatriarse. Al punto, Carlo Buonaparté cambia de campo, se pasa del lado de los vencedores, colabora con ellos y cierra los ojos, sonriente ante las ostentosas relaciones amorosas que su jovencísima mujer, Letizia, mantiene un romance con el gobernador francés Marbeuf, un hombre dado al placer, a quien Paoli tachaba de <<pachá lujurioso>>.

Bien es verdad que, al parecer, Paoli carecía <<de medios>>. El propio Napoleón contará, jocoso, que su madre (aquella <<mujer de Plutarco>>, según Louis Madelin), en su juventud, se reía mucho de Paoli; sí, Paoli era galante, afirmaba, pero absolutamente incapaz.

Carlo y Letizia Buonaparté obtendrán infinidad de ventajas por su adhesión a la persona del gobernador. Él es quien hace nombrar a Carlo diputado de la nobleza por los Estados de Córcega, que Luis XVI reúne en Versalles en 1.777; y, algunos meses después, Marbeuf obtendrá de la Corte que los dos hijos mayores de Letizia (Giusepé Y Napoléoné, a quien su madre llama Nabou) queden a cargo de Francia, que pagará sus estudios; a tal efecto, Carlo, aconsejado por Marbeuf, hace que las autoridades de Ajaccio le extiendan un <<certificado de inteligencia>>.

De los años de estudio que el joven Buonaparté pasó en la Escuela militar de Brienne, consideremos un detalle; allí surgió el primero de los documentos fraudulentos que aureolan la memoria del <<emperador>>; una carta que se dice escribió en abril de 1.781 -tenía once años y seis meses- y cuya  perfección deja <<estupefacto>> a Madelin; una carta dirigida a sus padres, con un estilo y una ortografía impecables; cuando a los nueve años, desembarcó en el continente, no sabía una palabra de francés; se nota un progreso, pues, fulminante. Y ¡qué grandeza de expresión! ¡Cómo se vislumbra su superioridad! A sus condiscípulos los aplasta con todo el peso de su desprecio: entre ellos no hay ni siquiera uno que no sea muy inferior a mí por los sentimientos que inflaman mi alma (su alma de once años). 

Para apreciar la autenticidad de la epístola, limitémonos a compararla con dos notas, éstas realmente incontestables, redactadas por la misma mano, una de julio de 1.786 (cuando contaba diecisiete años), la otra de febrero de 1.793 (cuando contaba veinticuatro años). La primera está dirigida a un librero: Jentant votre réponse pour vous envoyer l'argent à quoi cela montera. La segunda a su coronel con el objeto de hacerle saber que se traslada de Bonifacio a Ajaccio; así, le explica: Je me trouverai le plus près de voir les nouvelles des commissaires (...) J'entends (de nuevo por <<j'attends>>) de vos nouvelles (...). Je vaisari de travailler à èclairer l'opinion... A mi juicio, con ambos textos queda suficientemente <<iluminada>> nuestra <<opinión>> sobre la carta-milagro de 1.781.

A los dieciséis años, nombran a Buonaparté (que oculta su poco usual nombre de pila; a este respecto, sus camaradas de Brienne se mostraron groseros, al traducir su <<Napolèoné>> por Lapaille-au-nez; de manera que firma C (sin duda por Carlo) de Buonaparte) subteniente del regimiento llamado <<de la Fère>>, parte se encuentra de guarnición en Valence. En aquel ejército del antiguo régimen -afirma majestuosamente Jacques Bainville- imperaba la seriedad>>. Buena prueba de la seriedad es que, bajo Luis XVI, la mitad, repito, la mitad del presupuesto de guerra lo absorbían los sueldos de sus oficiales. En cuanto a los subtenientes de dieciséis años, dudo mucho del ascendiente que fueran capaces de ejercer sobre la tropa -pese a su partícula y a la altiva actitud adoptada-, aquellos chiquillos con charreteras, y, sobre todo, el Carlo-Napolèoné, de pequeña estatura (un metro sesenta y cuatro) y paticorto. Resumamos, sobre las guerras, será otro día...continuará.

Sobre las guerras, dice el juez Javier Gómez de Liaño: Desde las discusiones entre Trasímaco y Sócrates, en la República, hasta nuestros días- son legión los pensadores dedicados a analizar la guerra. Se puede hacer la guerra por múltiples razones. Se puede hacer la guerra por venganza y no en vano Virgilio en la Eneida nos advierte de que la ira improvisa las armas. También se puede hacer la guerra para demostrar quién manda -finalidad más propia del rey de la selva-. E igualmente, se puede hacer la guerra en defensa propia, aunque sin olvidar que defenderse puede ser ilegítimo si hay exceso en el modo o en los medios.

Hay gentes -léase a Maquiavelo- que piensan en la guerra aun en tiempos de paz. El nervio de la guerra es el poder y no en vano Filipo decía que toda ciudadela puede ser tomada por asalto con tal que pueda ascender hasta ella un asno cargado de oro. Mientras los que mueran sean los de siempre -lo que Cela llamaría <<carne de derrota>>-, todo va bien.

Con frecuencia se dice -por boca de Clausewitz- que la guerra es la continuación de la política por otros medios o -esta vez en palabras de Churchill- que quien no quiere la guerra es que prefiere el deshonor. Me parece una terrible paradoja que la guerra necesite ser justificada. Salvo a un paranoico incurable, a nadie puede apetecerle una guerra en un mundo de armas de destrucción masiva y de bombas con cabezas nucleares. El resultado de la guerra siempre es incierto y en el mejor de los casos, toda victoria, por feliz que sea, en la medida que hay enemigos derrotados y muertos, implica sufrimiento. (el alimento de las fuerzas oscuras, la alegría los mata de hambre, la mejor posibilidad es sembrar semillas de paz y de felicidad; es cierto que son vampiros energéticos de la Humanidad).

Desde la barbarie terrorista del 11 de septiembre de 2.001, la censura de la guerra que hicieron los clásicos -Cicerón, Ovidio, Juan Luis Vives- ha perdido vigencia y el <<hagan otros la guerra>> ha vuelto a sonar a hueco en muchos países, empezando por EE.UU., que es el realmente afectado por la tragedia. Es verdad que la ira anima a las armas y que a veces la venganza es más deseable que la propia vida, lo cual prueba que la guerra es un modo de dejar libres los instintos más primitivos. En El malestar de la civilización, Freud afirma que para posibilitar la vida común, los impulsos criminales reprimidos por el hombre encuentran un escape en el asesinato masivo de la guerra. Cicerón nos advierte de que en medio de las armas callan las leyes y Ovidio cuenta cómo las leyes yacen vencidas bajo la espada guerrera. Kant ya advertía de que la única forma objetiva de progreso es el progreso jurídico.

<<Las guerras, todas las guerras, deben morir porque una guerra hace más hombres malos que muertos>>. Mi pensamiento es que eso de la guerra es más una deformidad que una virtud del hombre y me apunto a quienes piensan que la guerra sólo puede considerarse justa cuando es inevitable y se emprende con el único objetivo de encontrar la paz. No sé si por influencia generacional o familiar, pero siendo adolescente ya me parecía que en las guerras nadie tenía razón y que los soldados eran todos unos homicidas por obediencia. No hay seres humanos predestinados al sacrificio ni tampoco nacidos para matar.

Hobbes se preguntaba acerca de qué tipo de derrota militar justificaba el sometimiento al tirano, y tres siglos más tarde todavía tenemos dudas acerca de si un sistema de defensa preventiva será capaz de despejar la amenaza de la aniquilación nuclear.

Ulises y el Cíclope no eran tan diferentes como se nos pintan. El uno, cuando se le presentaba la ocasión, maltrataba a sus semejantes y los esclavizaba; el otro, si le apetecía carne humana, los ponía en su menú para la cena.

Hoy, asomados ya al tercer milenio de nuestra era, a todos nos debería doler el corazón porque el hombre siga usando la palabra <<guerra>>. La humanidad, a lo que se va viendo, no sólo no escarmienta sino que se empecina en partirse la cabeza tropezando siempre con las mismas piedras.

La carrera de armamentos que empezó hace medio siglo y que sigue su marcha con galope de potro desbocado es suicida, como vergonzoso es el derroche de la riqueza emprendido para acelerar la desaparición del hombre, cuando el hombre, en una proporción de seis a uno, <<pasa hambre>> y no sabe leer y escribir. Cuando el dinero se gasta no en ayudar a vivir, sino en ayudar a morir, ¿qué se puede esperar? O los políticos basan su gestión en la justicia y el Derecho o el mundo seguirá regiéndose y desgobérnandose por la ley de la selva. (EL JUEZ JAVIER GÓMEZ DE LIAÑO es un adivino fino, que no se ha equivocado en las predicciones de este siglo XXI).

<<¿Acaso los mortales no tendremos alguna válvula obstruida que nos impide tomar en serio la absoluta evidencia de que el mundo entero se encuentra abocado a una guerra -la tercera- que, sin duda, sería la última y definitiva?>>

Este mundo es cada vez más peligroso. Hay guerras, corrupción, hipocresía y violencia por todos lados. Los humanos no ponen interés en acabar con estos problemas, porque no se esfuerzan. Por eso, de seguir por este camino, este mundo malvado se destruirá. En Revelación 16:14-16, dice: <<Dios destruirá este malvado mundo en la guerra de Armagedón y lo sustituirá por un mundo nuevo y justo.>>

<<Jehová usará un gobierno celestial para traer un mundo justo. A este gobierno se le llama el Reino de Dios. Dios eligió a Jesús como Rey de ese Reino. La Biblia predijo hace miles de años que Jesús gobernaría como <<Príncipe de Paz>> y que su gobierno no acabaría nunca (Isaías 9:6, 7). Jesús enseñó a sus seguidores a orar por ese gobierno cuando dijo: <<Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la Tierra>> (Mateo 6:10). 

En el capítulo 8 aprenderemos que el Reino de Dios sustituirá a los gobiernos de este mundo (lea Daniel 2:44). Después, el Reino transformará la Tierra en un paraíso. ¿Pronto viviremos en un mundo nuevo? La Biblia promete: <<hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos>>, y <<en estos la justicia habrá de morar>> (2 Pedro 3:13; Isaías 65:17). La Biblia usa a veces la expresión <<la tierra>> para referirse a las persona que viven en ella (Génesis 11:1). Así que la <<nueva tierra>> justa estará formada por personas que obedezcan a Dios y tengan su aprobación. Todas ellas vivirán en el Paraíso en la Tierra.

Jesús promete que Dios dará <<vida eterna>> a todos los que vivan en el nuevo mundo (Marcos 10:30). ¿Qué debemos hacer para recibir ese regalo? La respuesta está en Juan 3:16 y 17:3 (léalos). Veamos ahora qué dice la Biblia sobre la vida en el Paraíso. 

<<La maldad, la guerra, el delito y la violencia desaparecerán. No quedarán personas malas en la Tierra (Salmo 37:10, 11). La Tierra estará llena de personas que amen y obedezcan a Dios. Habrá paz para siempre (Salmo 72:7). Dios acabará con todas las guerras (Salmo 46:9; Isaías 2:4). El pueblo de Dios se sentirá seguro. En tiempos bíblicos, cuando los israelitas obedecían a Dios, recibían su protección y se sentían seguros (Levítico 25:18, 19). En el Paraíso, nosotros tampoco tendremos miedo de nada ni de nadie. Siempre nos sentiremos seguros (lea Isaías 32:18 y Miquea 4:4).>>

<<Habrá alimento para todos. La Biblia dice: <<Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia>> (Salmo 72:16). Dios <<nos bendecirá>>, y <<la tierra misma ciertamente dará su producto>> (Salmo 67:6). Toda la Tierra será un paraíso. Tendremos bonitas casas y preciosos jardines (lea Isaías 65:21-24 y Revelación 11:18).>> (Esto es cierto, lo he visto...) Toda la Tierra será tan hermosa como el jardín de Edén. Dios nos dará todo lo que necesitemos. (Igual que ahora, pero, no habrá saqueadores corruptos ni acaparadores, nadie malversará la riqueza pública en gastos de defensa, porque no habrá guerras ni políticos corrompidos, todos obedientes a las leyes de Dios).

<<La Biblia dice esto sobre Dios: <<Éstas abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente>> (Salmo 145:16). Los humanos y los animales vivirán en paz. Los animales no atacarán a los humanos. Y los niños estarán a salvo incluso con animales que ahora son peligrosos (lea Isaías 11:6-9 y 65:25). Nadie estará enfermo. Cuando Jesús estuvo en la Tierra, curó a muchas personas (Mateo 9:35; Marcos 1:40-42; Juan 5:5-9). Pero como Rey del Reino sanará a todos los enfermos. Nadie dirá: <<Estoy enfermo>> (Isaías 33:24; 35:5,6)...>> 

(Los ancianos que sobrevivan, rejuvenecerán. Todos jóvenes como Dios, Jesús el Arcángel Miguel y todos los ángeles parece tener unos treinta años. Así seremos todos nosotros. Si te iluminas vivirás vida eterna, si no, te irás al Más Allá, donde te corresponda según tus obras, es decir, lo que siembras cosecharas. Los muertos no volverán a vivir, como dice en la Biblia. Los muertos, son desencarnados, volverán a reencarnarse. Ya es vieja la historia de la Reencarnación. Los muertos, muertos están, es decir, su cuerpo podrido y con gusanos comiéndose la carne; el espíritu  vive el alma es inmortal). Todos podemos decidir: ¿aprenderemos sobre Dios y lo obedeceremos, o haremos lo que queramos? Si obedecemos a Dios-Cristo tendremos un futuro maravilloso. Jesús le dijo a un hombre que estaba junto a Él colgado de una cruz, cuando estaban a punto de morir junto a Él: <<Estarás conmigo en el Paraíso>> (Lucas 23:43). Aprendamos más sobre Jesucristo y sobre cómo hará que se cumplan las promesas de Dios. (Esto, se lo diría la Virgen María a Lucas, porque él no estuvo en ese momento junto a Jesús, y es cierto...)

Si no crees en Dios ni en Jesús, te sugiero que hagas meditación, busque ayuda y abre el Libro de tu Vida y haz regresiones a tus vidas anteriores, quizá te veas junto a Jesucristo y, verás cosas que te solucionaran tu vida actual, tu presente y tu porvenir será feliz. Recuerda que todos los conflictos vienen de una vida separada de Dios, la Fuente Suprema de todo bien. ¡Con Dios es más fácil vivir! Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor Dios bendice y certifica la obra de nuestras manos. Jesús, yo confío en ti, sea Tu paz en mí. Amén


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