En el libro, de Cabalá para principiantes, dice, Cabalá y Espiritualidad: <<El ser humano es incapaz de efectuar un movimiento que no signifique alguna ganancia para él. Esta ganancia es el combustible que lo mantiene en marcha. Puede ser a corto o largo plazo. Si uno siente que no habrá beneficio presente ni futuro, detendrá inmediatamente su accionar. El ser humano no puede existir sin sentir que ganará algo. La Cabalá enseña al hombre a recibir. Para lograr la espiritualidad uno debe expandir su voluntad de recibir, y no desviarse de ella. Uno debe expandir su voluntad de absorber todos los mundos, incluido éste. Es el propósito para el cual fuimos creados. No hace falta volverse monje, asceta, o retirarse de la vida.
Sin embargo, debe aprender a recibir, a utilizar correctamente su voluntad sin limitarla. Nada debe ser abandonado, todo ha sido creado por algún motivo y no es necesario apartarse de la vida. Puede suceder que alguien que comienza a estudiar Cabalá no tenga sentimientos espirituales y se lance al estudio con la ayuda de su intelecto. Pero es el corazón el que debemos abrir mediante nuestro intelecto. Un corazón desarrollado discrimina lo correcto de lo incorrecto y nos conduce naturalmente a las acciones y decisiones correctas. Los cabalistas comienzan por enseñar espiritualidad en pequeñas dosis para que los estudiantes acrecienten su voluntad de recibir más Luz, más conciencia y más percepción espiritual.
Una voluntad más poderosa trae aparejados más profundidad, mayor comprensión y mayores logros, permitiendo que la persona alcance su mayor nivel posible de espiritualidad, hasta las raíces de su alma. Al estudiar los textos cabalísticos, una persona común aprende cosas que antes le estaban veladas. Sólo tras adquirir el sexto sentido mediante este estudio, podrá ver y sentir lo que previamente no estaba revelado. Los cabalistas no transmiten el conocimiento de la estructura del Mundo Superior o espiritual sin un motivo válido (Y, según lo que veo y leo estos cabalistas, saben muy poco del Mundo Superior y mucho menos del Inferior). Existe un fenómeno de máxima importancia en sus escritos: todos tenemos la posibilidad interna de desarrollar ese sexto sentido.
Puede suceder que, al acercarse a los conceptos cabalísticos, uno al principio no comprenda lo que está leyendo. Para entenderlos correctamente hay que invocar la llamada <<Luz Circundante>>, la Luz correctora, que de manera gradual nos mostrará nuestra realidad espiritual. Los términos <<corregir>> y <<corrección>> Se utilizan en la Cabalá para describir un cambio en el deseo de recibir, esto es, de recibir las cualidades del mundo espiritual y del Creador.
Todos poseemos un sexto sentido aún dormido, conocido como <<el punto del corazón>> y la Luz que habrá de llenarlo se encuentra enfrente. El sexto sentido es también llamado Kli <<vasija espiritual>>, y sigue existiendo aún sin realidad material. La vasija espiritual de una persona común no se encuentra todavía lo suficientemente desarrollada como para percibir el mundo espiritual.
Si uno estudia adecuadamente los escritos originales de la Cabalá, esta Luz ilumina el punto del corazón y comienza a desarrollarlo. El punto se agranda, expandiéndose hasta permitir la entrada de la Luz Circundante. La entrada de la Luz en el punto en el corazón provoca en uno la percepción espiritual. Este punto es el alma de la persona.
Nada es posible sin la ayuda de Arriba, sin el descenso de la Luz Circundante que nos ilumine gradualmente el camino. Aunque no reconozcamos dicha Luz, existe una conexión directa entre el punto corazón y la Luz que ha de llenarlo, según el plan de Arriba. Estudiar libros de Cabalá le permite a uno conectarse con la fuente de la Luz, sintiendo poco a poco un deseo de espiritualidad. Este proceso se conoce como segulá (remedio).
La Cabalá es especial en el sentido que le otorga a la persona un sabor de espiritualidad mientras la estudia. Y, a partir de esa experiencia, acaba prefiriendo la espiritualidad al materialismo. En proporción a su espiritualidad se aclara su voluntad, aprende a distanciarse de aquellas cosas por las que antes se sentía atraída. Es como un adulto al que ya no le interesan los juegos de niños.
¿Por qué necesitamos la Cabalá? Porque la Cabalá se nos ha dado como un trampolín para el cambio. Se nos ha otorgado para conocer al Creador. Estas son las únicas razones por las que ha sido entregada. Quien la estudia para cambiar y mejorarse a sí mismo, a fin de conocer al Creador, consigue llegar a un estado en el cual empieza a darse cuenta de cómo puede mejorar.
El cabalista Baal HaSulam escribe en su libro Los Frutos de los Sabios: <<La sabiduría interna de la Cabalá es la misma que la de la Biblia, el Zohar y las leyendas; la única diferencia entre ellos es el tipo de lógica. Es como una lengua ancestral traducida en cuatro idiomas. Es evidente que la sabiduría en sí no cambió en absoluto con las traducciones. Lo único a considerar es cuál es la más conveniente y aceptada para su transmisión>>.
<<Las leyes de la naturaleza, nuestro lugar en el mundo y nuestro comportamiento han sido estudiados por científicos y filósofos durante miles de años. Además de las suposiciones lógicas, la ciencia utiliza información e investigaciones cuantificables. Pero nuestros científicos e investigadores han descubierto que cuanto más avanza en sus estudios, más oscuro y confuso es nuestro mundo. (Esto les sucede, porque no han oído y leído las Palabras de Jesús de Nazaret. El Mesías, nuestro Redentor y Salvador, Jesucristo nos lo dijo todo con mucha claridad y a pesar de algún fraude de la casta sacerdotal, la Verdad, que ha salido por Su boca ha sido escrita con fidelidad, según mi conocimiento; Jesús, el más grande de los Profetas de Israel fue colgado de un madero, porque iba en contra de los intereses materiales de los poderosos de aquel tiempo. ¡Dinero!)
El progreso que la ciencia ha aportado a nuestro mundo es incuestionable, pero limitado. El mundo interior del hombre, su alma, su comportamiento y sus fuentes de motivación no pueden medirse con las herramientas de los científicos. El hombre, el constituyente más numeroso de la creación, sigue sin tener conocimiento del papel que juega en el universo.
El hombre siempre ha buscado respuestas a las preguntas básicas sobre la vida: ¿quién soy?, ¿qué objetivo tiene mi vida aquí?, ¿por qué existe el mundo?, ¿seguiremos existiendo después de que nuestro cuerpo físico complete su tarea? En este mundo de presiones constantes, algunos encuentran satisfacción pasajera en las técnicas orientales, en métodos de relajación o minimizando sus deseos y expectativas personales para reducir su sufrimiento.
Algunas formas de meditación, nutrición y ejercicio físico y mental tranquilizan los instintos naturales del hombre y le permiten encontrarse más cómodo en su estado físico. Estos procesos le enseñan a reducir sus expectativas, pero le ponen en conflicto con sus verdaderos deseos. Nuestra experiencia de vida nos demuestra que tenemos ilimitados deseos, pero nuestros recursos para satisfacerlos son limitados. Esta es la razón por la que es imposible evitar por completo el sufrimiento. Y éste es, precisamente, el tema central en la Cabalá.
La Cabalá responde a las preguntas básicas de la vida. Estas preguntas fundamentales del ser humano añaden otra dimensión al sufrimiento humano. No nos permiten sentirnos satisfechos ni tan siquiera cuando esta o aquella meta ha sido alcanzadas. Cuando conseguimos el objetivo por el que hemos estado luchando, inmediatamente empezamos a sentir otro placer insatisfecho. Esto impide al hombre disfrutar de otros logros y su sufrimiento se renueva. Retrospectivamente, el hombre se da cuenta de que ha pasado la mayor parte de su tiempo esforzándose en conseguir objetivos que le han aportado muy poco placer aparte del éxito en sí mismo. Todos, cada uno a su manera, intentamos responder a estas preguntas desde las fuentes de información de que disponemos.
Cada uno de nosotros formulamos nuestra propia experiencia. La realidad y la vida cotidiana ponen nuestra percepción del mundo basándonos en nuestra propia experiencia. La realidad y la vida cotidiana ponen nuestra percepción constantemente en duda, haciéndonos reaccionar, mejorar o cambiar. Para algunos de nosotros este proceso ocurre a un nivel consciente, para otros, inconscientemente. La Cabalá se dirige a todos aquellos que buscan apertura de conciencia. Enseña a adquirir un sentimiento esencial de la esfera espiritual -la sexta esfera- que afecta nuestra vida en este mundo. Esto nos permite percibir el Mundo Superior -el Creador- y conseguir control sobre nuestras vidas.
La Biblia, El Zohar, El Árbol de la Vida y otras fuentes espirituales auténticas se redactaron para enseñarnos cómo progresar en los ámbitos espirituales, para estudiarlos y adquirir conocimientos espirituales. Nos explican cómo encontrar el camino hacia un mundo espiritual y en qué consiste. A través de generaciones, los cabalistas han escrito muchos libros en diferentes estilos según los tiempos en que vivían. Se crearon cuatro lenguajes en total para introducirnos en la realidad espiritual: el lenguaje de la Biblia, <<que incluye los Cinco Libros de Moisés, los Escritos y los Profetas>>, el lenguaje de las leyendas, el lenguaje legalista y el lenguaje de la Cabalá, una manera de describir el sistema de los Mundos Superiores espirituales y cómo llegar a ellos. No son caminos distintos, sino aspectos del mismo tema, en diferentes formatos.>>
¡La Biblia dice que hay un solo camino al cielo! Jesús dijo: <<Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí>>. Juan 14.6. ¡Nadie más te puede salvar! Jesús es Dios, el Eterno, el Creador es Jesucristo, en cuya presencia, toda rodilla se inclina en el Cielo, en el Infierno y en todo el Cosmos. Jesucristo Rey de los reyes de la Tierra y Rey del Universo entero. Jesús, lo dijo: <<¡Mi Padre y Yo somos Uno!>> Date cuenta, que los cabalistas no reconocen al Mayor Profeta de Israel, ¿por que no? Esta claro, porque Jesús, va en contra de sus intereses materiales, en contra de la guerra, en contra de la acumulación de las riquezas terrenas, en contra de las crueles matanzas, en contra de los sacrificios humanos y los holocaustos. Vivimos para volvernos uno con nuestro Dios, el Creador Todopoderoso. Por ello debemos realizar el mandamiento más elevado: el Amor, que incluye a toda la Creación y a todos los seres vivientes, el Amor, que es la Ley, Dios.
El Amor es la base de la vida. ¿Compartes el Amor más puro con todo el mundo a través de tu corazón puro? Este amor verdadero no exige sino que libera. Aquel que tiene un amor aún pequeño, se esfuerza continuamente en someter, en desvalorar a otros, en presentarlos como faltos de amor, porque él mismo posee poco amor. Por tanto él no puede dar, sino que desea tomar. Para ello somete y desvalora a sus semejantes, para otorgarse valor así mismo.
Es un vicio muy perjudicial el que los seres humanos hablemos siempre -la mayor parte de las veces negativamente- de nuestro prójimo. Deberíamos preguntarnos a cada instante: ¿cómo me sentiría si mi vecino o mi compañero de trabajo hablaran negativamente de mí y me despreciaran cada vez que me ven? <<Lo que no quiero que me hagan a mí, no se lo debería hacer yo tampoco a nadie>>. Estas palabras tienen un significado profundo, también el el sentido espiritual. Cada uno tiene que aprender a vencerse a sí mismo para liberar el alma de las cadenas del yo inferior personal.
El conocimiento obtenido sólo de libros no sacia el hambre por la verdad; esto lo hace únicamente la realización. La mera lectura de libros no es el camino para alcanzar la soberanía sobre nuestro yo inferior. Del mismo modo que uno no se queda satisfecho con la contemplación de un plato de comida, ni se refortalece con ello, sino que primero debe comerlo y digerirlo correctamente, así es también con el alimento anímico-espiritual que es ofrecido en los libros a los hombres y almas que tienen hambre de verdad: tenemos que primero llevar a la práctica la comida espiritual -conforme a las leyes celestiales-, y sólo después de eso el alma y el hombre reciben el verdadero alimento interno.
La comida para el alma puede ser asimilada sólo con la realización de las enseñanzas e instrucciones recibidas. Quien no vive de una manera justa, tampoco puede dar de modo justo; y quien no puede dar de modo justo, no es ningún verdadero servidor de la Humanidad. Aunque hayamos leído muchos libros en nuestra vida y hayamos extraído sabidurías de ellos, y aunque convivamos también con verdaderos sabios e iluminados, a pesar de ello no nos volvemos ni sabios ni iluminados. Permanecemos como personas que buscan y carecen de iluminación, hasta que aplicamos el saber, lo realicemos y consigamos mediante ello el cumplimiento de las leyes sagradas. De ello resulta la verdadera sabiduría y el amor desinteresado.
Cada uno tiene que aprender a vencerse así mismo para liberar el alma del ego. Mientras sólo queramos ver confirmado nuestro deseo de figurar, nuestro afán de agradar, nuestro yo inferior, no estaremos maduros para ser un verdadero servidor de la Humanidad. Tal modo de servir y ayudar es un trueque miserable: damos y, mientras lo hacemos, estamos ya a la espera de recibir, de tomar. No podemos esperar entonces ninguna recompensa de Dios, porque ya hemos sido recompensados por los hombres.
Quien desee servir y ayudar desinteresadamente, primero tiene que reconocer y purificar en su mayor parte su yo inferior, y aceptar a su prójimo tal como es. Esto es sólo posible si ve en sus semejantes lo puro y bueno, y no mira sólo sus errores. El amor verdadero no tiene gestos externos. Es un dejar fluir hacia el prójimo las fuerzas del amor desinteresado y de la benevolencia. En el camino hacia la divinidad nos daremos cuenta que el amor verdadero que crece en nosotros no es algo exagerado; produce alegría interna profunda, franqueza y compenetración con el prójimo.
El amor verdadero, y por ello divino, no se vanagloria, es reservado y espera, sin embargo, se regala en todo momento donde es necesario y conveniente. Cada persona tiene su libre albedrío y debe conservar su libre albedrío. El amor es un poder que fluye, sin muchas palabras ni gestos, a las almas de buena voluntad y que buscan. El amor a Dios y a nuestro prójimo no tiene nada en común con los gestos arrebatados y rebosantes que el ser humano está acostumbrado a definir como amor. El amor interno creciente es la fuerza irradiante de Dios, que conduce a toda persona al silencio interno. El amor interno es una entrega tranquila, que se regala, una comprensión profunda del prójimo. Este amor verdadero, que posee el verdadero iluminado que vive en su interior, no es el amor exagerado; el amor exagerado es humano, no da testimonio de reconocimiento profundo ni de sabiduría divina. El amor a Dios y al prójimo significa ponerse en el lugar del prójimo y desearle en silencio lo bueno y amoroso.
El amor y la sabiduría de Dios es una fuerza espiritual que concede entendimiento, equilibrio, armonía, amor y paz a aquel que aspira verdaderamente a Dios. La vida terrenal es una escuela del amor y de la sabiduría divina. El camino hacia lo divino significa: aprendemos viviendo y vivimos para aprender. Quien aprende de modo veraz, vive también de modo veraz. Y quien vive de forma veraz aprende de forma veraz. Él camina así hacia su Dios interior, que puede dar todo a aquel que aspira sin descanso. La finalidad de nuestra vida terrenal es convertirnos de nuevo en amor interno.
Si el ser humano ve la finalidad de su vida en comer, beber, dormir y en la satisfacción de sus apetitos sensuales, es realmente un ciego espiritual y un necio, sin que lo sepa. Si el hombre, que ve en el mundo de la política, un instrumento para enriquecer su patrimonio personal y familiar, por medios innobles o corruptos e ilícitos, es realmente un necio, un malvado, sin corazón. Él está atado a la cadena de la naturaleza animal y prisionero de todo aquello que le llega desde el exterior y lo domina. El hombre que ama al pueblo, no malversa los caudales públicos, ni estafa a las personas que han depositado su confianza en él. El hombre fiel a Dios, trabaja para servir y ayudar a progresar a su Pueblo o Nación, no trabaja, para servirse del poder para enriquecerse. Tampoco, lleva a la guerra a los que están a su cargo, él que arrastra a la gente a la guerra es un bastardo, es una bestia, que obedece al ser inferior atado al Diablo.
El amor es el poder más grande en el Universo que traspasa todas las formas de vida. Deberíamos reconocer en todo la belleza de Dios y acoger todo en nosotros llenos de agradecimiento, respeto, amor y admiración. Nuestras inclinaciones e instintos deben morir para que obtengamos la vida. Sólo entonces despertará nuestra alma y alcanzará la Luz del autorreconocimiento y de la Verdad.
La muerte de nuestro yo humano es al mismo tiempo el nacimiento de nuestra alma en el mundo divino, que es impensablemente más grande y bello que todos los reinos que se encuentran fuera de los portales celestiales( Allí el Rey es Cristo). En muchas personas existe todavía el miedo a la muerte física. Sin embargo, todo aquel que conoce el verdadero camino hacia la Luz y hacia la vida y lo recorre, sabe que lo que muere en nosotros es sólo (el cuerpo), la envoltura terrenal, que ha surgido de la tierra y que regresa de nuevo a la tierra. El verdadero sabio ha superado por ello el miedo a la muerte con la fuerza del reconocimiento y de la realización, con la fuerza del Amor. Sólo aquel que está atado a la materia, ve la muerte como horror, puesto que cree que su cuerpo es la vida.
<<El alma, el libro del destino de nuestra vida. Tal como la persona ha vivido, así seguirá viviendo el alma>>. El alma es el libro del destino de nuestra vida. A cada instante son registrados los resultados de nuestras sensaciones y pensamientos, de nuestras acciones e inacciones; en sus partículas espirituales, todo lo que la persona siente, piensa, habla o hace. Deberíamos hacernos conscientes de que ni tan siquiera una única vibración se pierde.
Con nuestro último suspiro se cierra el libro del destino del alma. Éste muestra de manera clara la pérdida o la ganancia que el alma ha registrado durante su estancia en el cuerpo. Todas nuestras cualidades que hemos adquirido, nuestras fortalezas o debilidades de carácter, todo se lo lleva el alma al Más Allá. También lo que no ha sido expiado ni perdonado se lo lleva el alma, el libro de la vida, a aquel lugar que ella misma ha determinado en la vida mediante su modo de pensar, sentir, querer, hablar y actuar.
Nadie sabe el día ni la hora en que el alma dejará su cuerpo y se llevará consigo todo lo puro o poco bello que una vez sembró en la vida. De bienaventurado puede preciarse aquel cuya ganancia en su libro de la vida es más grande que su débito. Si nuestra alma, el libro de la vida, está traspasada por las fuerzas del amor desinteresado, y nuestras cualidades negativas son sólo pocas, consideraremos la muerte física como la liberación del alma, que puede liberarse entonces de las cadenas de la forma de existencia terrenal.
El verdadero sabio, el que vive en la Luz de la divinidad, amará y saludará a la muerte cuando le llegue a su debido tiempo y libere su alma del vehículo terrenal. El alma, cuando pasa a los reinos del Más Allá, sólo desplaza su acción a otro lugar de estancia. Su ser, en cambio, permanece siendo el mismo. Así, esa parte del alma si es inmadura y dormida vive allí e irá a la escuela; si es el alma de un malvado, de un ciego necio, que ha oprimido y matado a los demás, el Infierno será su purgatorio; Jesús, lo dijo: Si tu ojo peca, sácatelo, y si tu brazo peca, córtatelo, mejor es que entres sin un ojo, o sin un brazo etc., en el reino del cielo, que ir al lago de la gehenna completo. ¡Es Verdad! En parte el alma después de desencarnar cree ser todavía un ser humano, y actúa, piensa y vive tal como pensó, actuó y vivió como persona. Por el contrario, el alma iluminada vive en una consciencia constante del reconocimiento de las cosas y de los sucesos de la vida. Muchas personas preguntan qué habrán sido en sus vidas anteriores o si sus cargas y su destino está determinado por la vida anterior.
Deberíamos, querer averiguar qué hemos causado en nuestros tiempos pasados, por ejemplo si en encarnaciones anteriores fuimos ricos o pobres, soberanos o súbditos. Decisivo es lo que pensamos y hacemos ahora. Nuestro mañana y pasado mañana dependen única y exclusivamente de nuestro hoy. Cómo sentimos, pensamos y obramos hoy, tan sólo esto tiene valor. El nacimiento contiene ya en sí la muerte. Quien tenga presente esto, vivirá conscientemente. Deberíamos entonces reconocer que cada instante no empleado o mal aprovechado es en verdad un tesoro perdido. Cada acto vano o negativo, cada acto infructuoso y cada palabra inútil es fuerza desperdiciada. La muerte es sólo el paso a otra forma de existencia. Si los hombres, malvados, los egoístas necios, conocieran la Verdad, ¡no harían lo que están haciendo con el planeta ni con la Humanidad!
Lo más interesante de todo el trabajo de un buen Gobierno, es convertir al colegio en vehículo transmisor del Saber de la Verdad de Dios, de la Vida y de la Muerte. Todo el Patrimonio cultural, ha llegado a nuestros días gracias a la transmisión oral, a haber pasado de padres a hijos a lo largo de las generaciones. Sin embargo, el corte brusco del Trabajo evangelizador de la Enseñanza de Jesús de Nazaret, ha puesto fin a ese intercambio de información de la Verdad. Por eso a través de la Terapia de Regresión a vidas anteriores, puede encontrar un nexo de unión entre las generaciones. Es posible, que los Evangelistas, los cabalistas, que han trabajado los Textos Sagrados de su tiempo , que lo han recopilado y lo han salvado, se encarguen también de transmitirlo, como algo aún vivo, y con las transformaciones necesarias que ha permitido adaptarlo a los gustos e intereses del momento político (así ha sucedido siempre), por medio de estudios y les den a conocer a toda la comunidad. Los trabajos recopilados, ha llegado al gran público a través de los libros.
¡El Amor es la Vida y la Vida es Amor! El Faro de Luz para encontrar tu camino al Reino de Dios, es Jesús de Nazaret. <<He aprendido que antes de hacer cualquier cosa, antes de hablar, reaccionar o pensar, tengo que mirar bien si eso que voy a decir, pensar o sentir está alineado con el Amor; porque si está alineado con el Amor va a producir paz. He experimentado que cualquier cosa que haga, si no está alineada con el amor es mejor que no lo haga, porque eso significa que la hago desde el miedo. Y entonces el amor no se puede mostrar, el amor se bloquea automáticamente, porque queremos seguir sin soltar el miedo.>>
Para ello he tenido que adoptar un compromiso conmigo misma, sintiéndome cada vez más inocente, y soltar ese miedo que me bloqueaba para poder amarme plenamente sin juzgarme. Todas las persona nos hemos equivocado alguna vez, hemos cometido errores, pero para avanzar tenemos que soltar ese miedo, perdonarnos y eliminar la culpa. Ese es el primer paso: perdonarnos y perdonar.
<<A veces hacemos un montón de cosas, una infinidad de terapias, para sentirnos mejor, pero lo que realmente necesitamos es compromiso, interés real por conocer la Verdad. O vives en el Amor o vives en el miedo, y para eso necesitamos poner mucha conciencia, sobre todo en nuestros pensamientos y en nuestras palabras, para vivirlas desde la verdad del corazón, acorde con nuestras acciones. Yo elijo vivir desde el Amor.>> ¡Con Dios es más fácil vivir! Y, tú, ¿qué eliges? Mucho cuidado, no te engañen los demonios... Te dirán, que te van a llevar a la Isla Mágica de las Hadas y te engañarán, el Diablo seduce y siempre miente. Es un adulador, el gran estafador.
Esta revista, Mía, Nº 1.127 Semana del 14 al 20 de abril de 2.008, en su página número 18, recoge un tema a debate y dice: HIJOS O TRABAJO TODAVÍA HAY QUE ELEGIR. <<Las mujeres siguen planteándose cuál de las dos opciones escoger. Y el 60% de las españolas afirma que tener hijos es un obstáculo para la vida profesional. Una de las causas principales de que las mujeres tengan menos hijos (en los años 60 del siglo pasado, la media de natalidad era de 2,4 hijos y actualmente 1,05 año 2.008), es su incorporación al trabajo: las profesionales de hoy en día han invertido esfuerzo y años de estudio en poder acceder a un puesto laboral, por lo que la balanza se inclina en muchos casos por sacrificar el deseo de ser madre para ejercer como profesional. Aunque al mismo tiempo, hay quienes sacrifican es el trabajo, ya que las exigencias laborales no permiten cuidar a los hijos como les gustaría y lo que se plantean es abandonar su faceta profesional.
De ahí que las empresas, el Gobierno y los agentes sociales intenten buscar una solución que evite enfrentarse al eterno dilema: ¿hijos o trabajo? A su juicio, esa solución pasa por las medidas de conciliación (Subvencionar los servicios de guardería, reducir jornadas, alargar el permiso de maternidad...). Sin embargo, para muchos son escasas y sólo suponen una pequeña ayuda que no acaba con el problema.
No es un dilema únicamente español. Según la Federación de Mujeres Progresistas, la cuestión es por qué la mujer debe decantarse por una de las dos opciones. Algo que a su juicio podría evitarse si se superara el concepto de conciliación para llegar al de corresponsabilización, en el que hombres y mujeres estarían implicados realmente a partes iguales en el ámbito familiar y en el laboral. <<Madres por encima de todo>>. Algunas mujeres lo tienen claro: si tienen hijos es para criarlos ellas mismas.
<<España no sólo sigue siendo el país, junto a Italia, con menor índice de natalidad, sino que además es el país de la Unión Europea que menos ayuda a la familia. Francia, en cambio, es un ejemplo, con un Ministerio de la Familia>>. (Pero, parece que los políticos de este tiempo han buscado una solución muy poco ortodoxa para eliminar los problemas de la sociedad, en 2.008, provocaron la Crisis del siglo, miles de personas se suicidaron, por tener que cerrar sus pequeñas empresas, no obstante en este 2.024- han preparado unas guerras, un plan creado en 1.776. La historia, en los sucesivos acontecimientos de la Humanidad ha dependido de ese plan. La estrategia de crecimiento de población selectivo).
Nesta Webster, autora de Revolución Mundial. El complot contra la civilización y profunda conocedora del tema, describe así las seis metas a largo pazo de los Illuminati:1º Aniquilación de la monarquía y de todo gobierno organizado según el Antiguo Régimen. 2º Abolición de la propiedad privada para individuos y sociedades. 3º Supresión de los derechos de herencia en todos los casos. 4º Destrucción del concepto de patriotismo y sustitución por un <<gobierno mundial>>. 5º Desprestigio y eliminación del concepto de familia clásica. 6º Prohibición de cualquier tipo de religión tradicional. (Para implantar la doctrina pura y dura de Lucifer).
Según el razonamiento de Weishaupt, no había grandes problemas para conducir a los países de Oriente hacia esa unificación mundial, debido a la posibilidad de manipular las profundas conexiones de su cultura con el misticismo, el ritualismo y el eclecticismo. Sin embargo, el pensamiento de Occidente era mucho más individualista, nacionalista y aventurero y además llevaba mucho tiempo dominado por el cristianismo. En especial por la Iglesia católica, cuya obsesión por cortar de raíz cualquier mínima desviación del dogma convertía cualquier heterodoxia espiritual en una empresa arriesgada. Pero también por el movimiento protestante en ciernes, que, en esencia, suponía una especie de catolicismo sin Papa.
En consecuencia, su primer objetivo debía orientarse contra la cultura occidental. Y dado que tanto él como sus seguidores vivían en Occidente, el secreto era un arma imprescindible. Según él mismo: <<Se trata de infiltrar a nuestros iniciados en la Administración del Estado bajo la cobertura del secreto, al objeto de que llegue el día en que, aunque las apariencias sean las mismas, las cosas sean diferentes.>> Sólo de esta manera podría <<establecer un régimen de dominación universal, una forma de gobierno que se extienda por todo el planeta. Para ello es preciso reunir una legión de hombres infatigables en torno a las potencias de la tierra, para que extiendan por todas partes su labor, siguiendo el plan de la orden>>.
Este sistema global llegaría pacíficamente, a partir de una evolución natural. La novedad que ofrecía Weishaupt era la posibilidad de acortar los plazos y no tener que esperar cientos de años, quizá miles de años, hasta que la utopía deviniera realidad. Él prometía materializarla en pocos años, quizá en el curso de una generación, aunque para ello hubiera de aplicar la violencia, ya que el viejo orden no se dejaría descabalgar con facilidad.
A cambio, exigía obediencia ciega a su dirección, aunque sus órdenes no se comprendieran en un primer momento. Su propuesta se hizo tan popular que, según algunos autores, en 1.789 controlaba por mano interpuesta la mayor parte de las logias masónicas, desde el norte de África hasta Suecia, desde España e Irlanda hasta Rusia, y también en los nuevos Estados de América.
Lo más probable es que la gran mayoría de Illuminati, sobre todo los de filiación masónica, desconocieran los métodos <<mágicos>> que pensaba aplicar Weishaupt para <<traer el Cielo a la Tierra>> en tan poco tiempo, y que si hubieran imaginado los horrores que conllevaría la aplicación de sus ideas, tal vez no le hubiesen apoyado como lo hicieron. Lee las revoluciones de Francia y de Rusia, las dos guerras mundiales y las guerras semillas permanentes , los golpes de Estados, las crisis financieras, redes de terrorismo (Atentados Londres, París, Madrid, Torres Gemelas de Nueva York etc.) Según los seguidores de los ovnis, parece que han intentado asustar a la gente con drones y aviones no conocidos, eso es, son aparatos creados por mano humana, pero, un ejército del Cielo ha llegado a la Tierra ¡Los Arcángeles y sus Ángeles y los gigantes, los Eloím, se han visto volando por los cielos, vean y observen, los videntes y observen el cielo nocturno, también se ven de día. Las imágenes, los han capturado, como luminarias resplandecientes, eso es obra de Dios. ¡Vencemos! Lo mismo que vencimos a Satanás. No teman. Nada extraterrestre nos puede hacer daño. No al miedo, a una invasión de ovnis. No es verdad. ¡Con Dios es más fácil vivir! Dios es Cristo. La Verdad.
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor Dios, bendice y certifica la obra de nuestras manos y gracias por sanar mi herida. Gracias mil. Amén.
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