Frase inspiradora: <<Un mundo sin normas es la Edad Media>>. Felipe VI Rey de España. <<En aquel tiempo, dijo Jesús: <<Mis ovejas escuchan mi voz (Hoy en este tiempo diría Jesús, "mi gente escucha Mi voz", en aquél tiempo la gente solo entendía de pastoreo y de siembra, por eso Jesús, al hablar dice Yo Soy El Buen Pastor y vosotros mi rebaño, y llama oveja a la gente para darse a entender.), y Yo las conozco, y ellas me siguen, y Yo les doy la vida eterna (Esto es la pura verdad, los buenos van al cielo por toda la eternidad, es decir, el personaje, que es esa parte de nuestra alma que vivió una experiencia en la Tierra; si ha sido malvado está muy claro pasa la eternidad en el infierno, y los que han cometido algún error, le da la oportunidad de enmendarlo...); no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de Mi mano. Lo que Mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de Mi Padre. <<¡Yo y el Padre somos Uno!>>. Juan 10, 27-30. (Jesús es la viva imagen de Dios Padre, sino que Dios es un gigante, es enorme.)
<<Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero (Jesús), vestido con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y uno de los ancianos me dijo: <<Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. (Esto es un poco extraño, es algo exagerado cosa de los traductores de la Biblia.) El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono los apacentará (Es cierto, Jesús juega con los niños, y da lecciones a los mayores es el Maestro.) y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos>>.Apocalipsis 7,9. 14b-17.
(Aquí, deja, San Juan muy claro que la Humanidad sufrirá una Gran Tribulación; aquí hay que movilizarse y cambiar, dejar los malos hábitos; mirar al Cielo y orar a Dios, para que nada malo ocurra en nuestro Tiempo Glorioso de la Edad Dorada, ya tuvimos bastante con las DOS GUERRA MUNDIALES ¡YA BASTA! ¡Basta de engaños del clero! Y del poder terrenal. Tenemos a Jesús, a San Miguel y a los Ejércitos de los cielos cuya Reina es la Virgen María. ¡Paz, Luz, Verdad, Amor , Libertad, Justicia Social y Nuevas Leyes Internacionales para todos. Orar sin cesar, como dijo San Pablo.)
La creencia de volver a nacer es tan antigua como la humanidad. Más de la mitad de la humanidad considera como una cosa totalmente natural la Ley de Causa y efecto (El Karma) así como el pensamiento de que uno se pueda encarnar varias veces. (En mi caso, conozco más de tres o cuatros mil vidas, conozco desde el Origen el Génesis de la Vida en la Tierra, tú, y todos vosotros puede acceder al Registro Akáshico o Libro de la Vida, es conveniente hacerlo con la ayuda de un experto en terapias regresivas, un buen guía, porque podemos ver grandes dramas, nos podemos impresionar mucho...) Esto se encuentra en todos los círculos culturales -en ningún caso sólo en el Oriente como, por ejemplo, en el budismo e hinduismo, como muchos creen. (Los hebreos, creen que sólo se reencarna de tres a cuatro veces, lo he leído en los libros del Zohar.)
El pensamiento de la reencarnación fue parte de la filosofía griega, en Pitágoras, en Platón; existía en Egipto, y hubo y hay una y otra vez grandes espíritus, poetas y filósofos que con toda naturalidad parten del pensamiento de que podemos vivir a menudo en la Tierra para purificarnos. En los tiempos de Jesús de Nazaret, el pensamiento de la reencarnación se encontraba también en la creencia popular judía.
El judío Schalom Ben Chorin, un científico de la religión, escribió: <<El pensamiento de la reencarnación es el judaísmo de los tiempos de Jesús una evidente creencia popular . (...) Por eso la gente consideró a Jesús como uno de los antiguos profetas que volvió a venir (Lucas 9, 8 y 19).>>
También en la época del cristianismo de los primeros tiempos pasaron muchos escritos de mano en mano, en los que con toda naturalidad se partía del pensamiento de la Reencarnació.
Así, por ejemplo, en la Pistis Sofía, uno de los evangelios apócrifos (=ocultos), según el cual Jesús, en relación con el regreso de un alma desde el Más Allá en un cuerpo humano, dice que el alma bebe <<un vaso con la bebida del olvido>>.
Sin embargo, como muchos otros, estos escritos no fueron incorporados al canon de la Biblia eclesiástica. La poderosa Iglesia en formación, que Jesús de Nazaret no fundó, alrededor de finales del siglo I empezó por primera vez a seleccionar determinados textos dejando a otros de lado. Sólo a finales del siglo IV se concluyó este proceso selectivo (canonización).
San Jerónimo (345-420), el escritor de la Biblia, recibió en el año 383 el encargo del Papa Dámaso I de redactar en latín un texto bíblico unificado. Así surgió la llamada Vulgata, la Biblia latina que hasta hoy se le <<vende>> al pueblo de buena fe como la verdadera Palabra de Dios. Pero San Jerónimo tenía a su disposición cualquier cosa menos una base textual unitaria. Actualmente se conocen cerca de 4.860 manuscritos griegos del Nuevo Testamento, de los cuales no hay dos que concuerden en el texto.
Algunos teólogos cuentan hoy cerca de 100.000 diferentes variante. San Jerónimo, que durante su trabajo alteró más o menos 3.500 párrafos en los evangelios, escribió en su tiempo al Papa: <<¿No habrá por lo menos uno, que a mí (...) no me califique a gritos de falsificador y sacrílego religioso, porque tuve la osadía de agregar, modificar o corregir algunas cosas en los viejos libros, los evangelios?>>. Pero ¿qué eliminó y qué agregó él? ¿Y qué es lo que cambió? (...) Se trata especialmente del conocimiento sobre la reencarnación y de la preexistencia del alma.
San Jerónimo sabía muy bien que la reencarnación formaba parte de la enseñanza cristiana de los primeros tiempos. En una carta él escribió sobre Orígenes (185-254), el maestro de la sabiduría del cristianismo antiguo, diciendo que según su enseñanza el alma del ser human <<cambia de cuerpo>>. (Epístola 16) Y en otra carta se encuentra la declaración: <<La enseñanza del regresar, desde los primeros tiempos (...) se predicó como una fe transmitida por la tradición>>.
A pesar de la muchas manipulaciones de los textos bíblicos, han quedado aún algunas cosas que se pueden leer entre líneas, que al lector atento le pueden dar una cierta idea del hecho de la reencarnación y de la preexistencia del alma.
En el Libro de la Sabiduría (Sabiduría 8, 19) se encuentra también una clara alusión a la preexistencia del alma, Salomón, el autor de esta parte de la Biblia, dice de sí mismo: <<Yo era un niño talentoso y había recibido un alma buena, o mejor dicho: bueno, como yo era, llegué a un cuerpo puro>>.
También en el Nuevo Testamento hay referencias sobre la reencarnación. Así dice Jesús de Nazaret sobre Juan el Bautista: <<Él es Elías, el que iba a venir>> (Mateo 11, 14); y después: <<Pero Yo os digo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron>>. (Mateo 17, 12).
En otra parte Jesús pregunta a Sus discípulos: <<¿Quién dicen los hombres que es Jesús de Nazaret, el Hijo del Hombre?>>. Y Sus discípulos respondieron: <<Unos que Juan el Bautista, otros que Elías; otros que Jeremías o uno de los profetas>>. (Mateo 16, 13s) Por tanto, como judíos, los contemporáneos de Jesús partían de la idea de que una persona se puede encarnar varias veces.
Cuán viva estaba la enseñanza de la reencarnación en el cristianismo de los orígenes, antes de ser víctima del complot de la casta sacerdotal, se demuestra de manera ejemplar en el ya mencionado gran maestro del cristianismo de los primeros tiempos, Orígenes (185-254). Él fue sin duda el erudito más conocido y significativo del cristianismo antiguo. Su sabiduría y su vida esclarecieron espiritualmente por más de tres siglos toda la región Mediterránea.
Cuentos para reflexionar y meditar EL RAPTO DE EUROPA
En la cálida ciudad de Tiro, a orillas del Mediterráneo, reinaba un hombre llamado Agenor. Tenía cinco hijos varones y una única hija: la hermosísima Europa. Europa tenía el rostro más delicado que pueda imaginarse, una sonrisa luminosa y una mirada tan dulce y suave como el tacto del terciopelo. Todo en ella era de una llamativa belleza: los brazos blancos como el marfil, los andares pausados, la risa sonora, la larga cabellera de rizos anaranjados que le llegaba hasta los tobillos...
El rey Agenor sabía que una muchacha como Europa podía volver loco de amor a los hombres (Igual que España y Europa todos se enamoran de ellas, y por eso las maltratan cuando no la hacen suya.), así que no permitía que su hija fuese sola a ninguna parte.
Él mismo, o alguno de sus hijos, la vigilaban de día y de noche. Así que, durante muchos años, ningún hombre ajeno a la familia pudo contemplar a Europa.
Los dioses, en cambio, sí podían verla, y el más poderoso de todos, Zeus, quedó fascinado por la belleza de Europa (El Diablo Lucifer). De Hecho, llegó a pensar tan a menudo en ella que acabó por obsesionarse con aquella muchacha: era como un adolescente aturdido por el fuego del amor. Soñaba con fundirse en un abrazo con Europa, pero no le parecía fácil conseguirlo.
Zeus sabía, en efecto, que, si se presentaba ante aquella joven a cara descubierta, haciéndose pasar por un hombre cualquiera, el padre y los hermanos de Europa le cerrarían el paso.
Europa, mientras tanto, llevaba una vida placentera, y dedicaba todo su tiempo al juego y los paseos. Un día en que estaba en la playa con sus amigas, recogiendo flores entre los matorrales, distinguió a lo lejos un rebaño de bueyes. Eran veinte o treinta animales de pelaje pardo, tan comunes que apenas llamaba la atención.
Sin embargo, en un extremo de la manada había un toro que destacaba por su belleza: era corpulento y tan blanco como la nieve, y tenía un pelaje resplandeciente y unos cuernos en forma de media luna que brillaban como el oro.
-¡Mirad qué toro tan hermoso! -exclamó Europa, y echó a correr hacia el animal. -Ten cuidado! -le advirtieron sus amigas-. ¡Puede ser peligroso! Pero Europa no hizo caso: se acercó al toro y comenzó a acariciarle el cuello. El animal parecía muy dócil, pues se dejó tocar sin hacer el menor movimiento. Entonces, Europa les gritó a sus amigas: -¡Venid, no seáis tan miedosas! ¡No os imagináis el pelo tan suave que tiene!
-¡No te acerques tanto! -replicaron las amigas-. ¡Ten cuidado, Europa, no sea que te haga daño! Pero Europa no sentía miedo alguno. -¿Qué daño me va a hacer? -dijo-. ¿No veis que es manso como un corderito?
Seducida por el toro, Europa lo abrazó con ternura, le colgó en el cuello una guirnalda de flores que acababa de tejer con sus propias manos y le susurró una canción al oído. Los hermanos de la joven lo estaban viendo todo, pero no se acercaron, porque pensaron que el toro era inofensivo. Al final, Europa se confió tanto que acabó por trepar al lomo del animal.
El toro aceptó el juego, y comenzó a caminar a paso lento por la orilla del agua. Europa se reía, feliz de sentirse dueña de aquel animal tan poderoso. La escena era tan deliciosa que incluso las amigas de la joven se olvidaron del miedo y rompieron a reír.
Pero e peligro, aunque invisible, estaba presente, pus aquel toro no era lo que parecía. En realidad, se trataba de un dios metamorfoseado en bestia: aquel toro era el mismísimo Zeus, que había decidido transformarse en un toro juguetón para acercarse a Europa y ganarse su confianza. Claro que el juego no era más que el primer paso: Zeus quería algo más, pues su corazón ardía en el fuego incontrolable del amor. De repente, ocurrió algo inesperado. Un fuerte temblor sacudió la tierra y entonces el toro se lanzó como una flecha mar adentro, dejando un rastro de espuma tras de sí.
Europa, asustada, se agarró con todas sus fuerzas a la espalda del toro. Pasado un instante, giró la cabeza para mirar atrás, y entonces vio que la playa quedaba ya muy lejos. Sus hermanos y sus amigas le estaban gritando algunas cosas, pero sus palabras resultaban inaudibles. <<¿Qué será de mí?>, se preguntó Europa, angustiada.
Acababa de comprender que en aquel toro había algún engaño, y su corazón se llenó de terror. El toro se detuvo al llegar a Creta, una isla de altas montañas y fértiles llanuras. Allí, cerca de una fuente, Zeus le reveló a Europa quien era él en realidad, y, bajo la sombra de los plátanos, la abrazó por vez primera y le descubrió todos los secretos del amor...
Europa tuvo tres hijos con Zeus y se quedó para siempre a vivir en Creta, pues el padre de los dioses le regaló la isla para que fuera la patria de sus hijos y sus nietos. En cuanto a Zeus, volvió al Olimpo, pero siempre guardó un magnífico recuerdo de su romance con Europa. Y, para que quedara testimonio eterno de su amor, colocó en el firmamento unas cuantas estrellas dispuestas en forma de toro. Todavía hoy, cuando miramos al cielo por la noche, podemos ver esa resplandeciente figura, a la que los sabios llaman <<constelación de Tauro>>. Fin del cuento. Mitos griegos.
¿Está escrito nuestro destino, o somos nosotros los artífices? El debate determinismo -libre albedrío permanentemente planteado tiene una difícil solución filosófica y teológica; y, desde un punto de vista astrológico, la opinión generalizada es que los astros inclinan, dirigen, pero no obligan. Sin embargo, Vicente Cassanya piensa -que el destino está mucho más escrito de lo que imaginamos, y basa esta afirmación en una serie de argumentos: ciclos planetarios que guardan paralelismo con acontecimientos históricos; repeticiones de hechos sociales que parecen estar anunciadas antes por los astros; eclipses cuyos efectos pueden haber cambiado el curso de la Historia; la genética cósmica, según la cual los hijos heredan las posiciones planetarias más fuertes de las cartas astrales de sus padres, entre otros. Cassanya declara conceptos que, a su juicio, no se están interpretando de manera correcta, como el milenarismo, la Nueva Era y la Era del Acuario. LA EDAD DORADA; con gente de corazón limpio y puro como el mismo Oro del Rey David y del sabio Rey Salomón. Si somos buenos vamos al Cielo si eres malvado...
(La buena noticia es que según dicen los antiguos Textos Sagrados hebreos: Nosotros, podemos vencer a los astros. Es decir, que podemos cambiar el curso de la Historia. Busca la verdad y encontrarás la salvación de tu vida y la de tus seres queridos, además ayudarás a salvar al planeta de una Tercera Guerra Mundial inminente, no por ser predicha por el destino, sino por los dioses inferiores, demonios y demás entes de las Fuerzas Oscuras con la ayuda de sus lacayos satanistas y luciferinos y otras deidades.)
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos y lleva lejos a los malvados. Amén. Gracias Padre.
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