jueves, 18 de septiembre de 2025

El Bosque Mágico -Creando felicidad 18º

 Frase inspiradora: <<La puerta de lo sagrado está en nuestro corazón. Es ahí donde nos conectamos con nuestra alma, donde la alimentamos y la desarrollamos. Nuestra alma es un ser interior único. Ella es la parte de nosotros que vive múltiples vidas y se desarrolla en el plano espiritual a través de innumerables experiencias. Puede haber vivido en otro lugar además de en la Tierra, quizás en otra estrella...>> ALANA FAIRCHILD.

<<... Pero, en cuanto al juicio que viene a consumarse mediante el juicio celeste, eso sí quiero manifestártelo: para que, al tener conocimiento de las causas futuras, arrojes lejos las fantásticas imaginaciones que se producirán, limitando la particularidad de los lugares predichos por divina inspiración sobrenatural y acordando a las celestes figuras, los lugares y una parte del tiempo, de propiedad oculta por virtud, potencia y facultad, teniendo su desarrollo en la causa pasada, presente y futura: <<Porque todas las cosas están desnudas y abiertas>>, etc.

Por lo cuál, hijo mío, tú puedes comprender fácilmente, no obstante tu tierno cerebro, que las cosas que deben ocurrir, se pueden profetizar por las nocturnas celestes luces, que son naturales, y por el espíritu de profecía: no es que yo no quiera atribuir nombre ni efecto profético, sino por revelada inspiración, pues estoy, como hombre mortal, alejado no menos, por el sentido, del Cielo, que, por los pies, de la tierra. <<No puedo engañar, he fallado, me he extraviado>>.

 Soy mayor pecador que ninguno de este mundo, sujeto a todas las humanas aflicciones. Pero, siendo sorprendido a veces durante la semana, por un estado flemático, y por largos cálculos realizados, haciendo los estudios nocturnos rodeado de un suave olor (la presencia en cuerpo astral, de AQUELLOS QUE SON, durante su guía a un contactado, producen una particular y agradable fragancia), yo he compuesto Libros de profecías, conteniendo cada uno cien cuartetas de profecías con apoyo astronómico, las cuales yo he querido tejer un poco oscuramente, y que son perpetuos vaticinios, de aquí al año 3797 (en este número se encuentra la matriz de la Clave de ordenación de las cuartetas). Que esto, posiblemente, hará retirar a algunos su atención de ellas, al ver tan larga extensión de tiempo que, por debajo de toda concavidad de la Luna, tendrá lugar e inteligencia y esto, entendiendo universalmente, por toda la tierra, las causas, hijo mío.

Que, si tú vives la edad natural y humana, verás en tu propio ambiente, en el propio Cielo de tu natividad, prever los futuros acontecimientos. Por cuanto que sólo el Dios Eterno es quien solamente conoce la eternidad de su luz, procedente de Él mismo. Y yo digo, francamente, que a aquellos a quienes su magnitud inmensa, que es sin medida e incomprensible, por larga inspiración melancólica ha querido revelar que, mediante aquella causa oculta manifestada divinamente, fundamentalmente de dos causas principales que están comprendidas en el entendimiento de aquél inspirado que profetiza, una es la que viene a infundir, esclareciendo la luz sobrenatural, al personaje que predice por la doctrina de los Astros, y profetiza por inspirada revelación.

 La cual es una cierta participación de la divina eternidad, mediante la que el Profeta viene a juzgar, de aquello que su divino espíritu (alude al Guía divino) le ha dado, por concesión de Dios el Creador, y por medio de una natural instigación (la telepatía): esto es para saber que lo que predice es verdad y ha tomado su origen de la etc. profundidad celeste. Y tal luz y llama exigua es del todo eficaz, y de tal altitud, que no lo es menos que la natural claridad y luz natural, que vuelve a los Filósofos tan seguros que, mediante los principios de la causa primera ha alcanzado a los más profundos abismos de las más altas doctrinas.

Pero, es a este fin, que yo no preciso demasiado profundamente, por la capacidad futura de tu sentido, y también, porque yo encuentro que los hombres de letras harían muy grande e incomparable jactancia, de que yo encuentre advenir al mundo, antes de la universal conflagración, a tantos diluvios y tan altas inundaciones (guerras, revoluciones y catástrofes naturales, que no será conducido nadie a territorio que no este cubierto de agua. Y será por tan largo tiempo que, salvo los puestos fuera de razas y lugares (los elegidos), nada quedará que no perezca: también antes y después de tales inundaciones, en muchas regiones las lluvias serán tan exiguas, y caerá del Cielo tan gran abundancia de fuego y de piedras candentes (terrible calor, meteoritos, artefactos espaciales, bombas de todo tipo) que no quedará nada allí que no sea consumido. Y eso sucederá en breve, y antes de la última conflagración.

Pues, aunque el planeta Marte consuma su siglo y esté al fin de su último período (Marte es el planeta de la guerra y para el profeta, "su siglo" por excelencia es el siglo XX, con las tres guerras mundiales), con tanta fuerza como el que termina retomará el que empieza (el XXI, con la 3ª guerra mundial y la guerra de las razas). Pero, entonces, quedarán reunidos los planetas: unos en Acuario por varios años, otros en Cáncer por mayor tiempo y continuidad. Y ahora que somos conducidos por la Luna, mediante la total potencia de Dios eterno, cuando ella haya consumado su total circuito, el Sol vendrá, y después Saturno (Las 3 épocas del reparto). Pues, según los signos celestes, el reino de Saturno (tiempo de las pruebas más duras para la Humanidad) estará de regreso.

Que todo está calculado: el mundo se aproxima a un tiempo de anarquía, revolución y agonía (Revolución francesa la caída del Imperio napoleónico). Y desde ese tiempo, en cuyo presente sucederá esto que yo escribo, avanzando ciento setenta y siete años, tres meses y once días (2ª mitad de los 90 (el SIDA), por pestilencia, larga hambruna y guerras, y más por las inundaciones, el mundo, entre éste y ese término prefijado, antes y después por muchas veces, será tan disminuido y tan poca gente quedará, que no se encontrará quien quiera tomar los campos, que habrán llegado a estar tanto tiempo libres como lo habrán estado en servidumbre.

Y eso, en cuanto al juicio celeste visible. Que, aunque nosotros estamos en el séptimo número de mil que lo consuma todo, nos aproximamos al octavo, donde está el firmamento de la octava esfera, que es, en dimensión latitudinal, donde el gran Dios eterno vendrá a terminar la revolución: donde las imágenes celestes volverán a moverse y tendrá lugar ese movimiento superior que nos hace la Tierra estable y firme. <<No se inclinará por los siglos de los siglos>> (habla del final de los tiempos al comienzo del año 2000, y de la nueva estabilización de la Tierra, tras los trastornos caóticos a causa de la nueva inclinación del Eje). Está escrito que su voluntad será cumplida, pero no de otra manera, a pesar de las ambiguas opiniones de los que exceden todas las razones naturales, por medio de sueños salvacionistas.

También, algunas veces, Dios el Creador, por los misterios de sus mensajes de fuego (nueva alusión a AQUELLOS QUE SON), en misiva llama, viene a proponer a los sentidos exteriores, lo mismo que a nuestros ojos, las causas de la futura predicción, significativas del hecho futuro, que se debe a aquél a quien el presagio se manifiesta. Porque el presagio que se hace por medio de la luz exterior, viene infaliblemente a juzgar, parte con y mediante dicha luz, por cuanto que, verdaderamente, la parte que parece tener por el ojo del entendimiento, no lo es por la lesión del sentido imaginativo.

La razón es, por demasiado evidente, que todo es predicho por emanación de la divinidad, y por medio del espíritu Angélico inspirado al hombre que profetiza, volviéndole ungido de vaticinios, viniéndole a iluminar, conmoviéndole delante de la fantasía por diversas apariciones nocturnas (es evidente que Nostradamus era un programado y muestra en su exposición situaciones que se dan hoy día en los contactados), y que, por diurna certeza, profetiza, por aplicación de la Astronomía conjunta con la santísima predicción futura, no considerando, por otra parte, nada más que al valor de la libertad.

Ven en esta hora a entender, hijo mío, que yo encuentro por mis cálculos astrológicos, que están acordes con la revelada inspiración, que la mortal espada ahora se nos aproxima, por peste (guerra bacteorológica), la guerra más horrible que en vida de tres generaciones no ha estado, y por hambre, la cual caerá sobre la tierra y volverá a ella con frecuencia: pues los Astros se acuerdan a la revolución. Y también se ha dicho: <<Los probaré con barra de hierro por sus iniquidades, y los castigaré con golpes de verga>>, pues la misericordia de Dios no será esparcida durante un tiempo, hijo mío, hasta que la mayor parte de mis Profecías serán cumplidas, y vendrán a ser, por sus cumplimientos, consumadas.

Entonces, muchas veces, durante las siniestras tempestades, <<Yo les moleré>>, dirá el Señor, <<y los quebrantaré y no tendré piedad>>. Y mil otros acontecimientos, que advendrán por aguas y continuas lluvias, como más detalladamente yo he redactado por escrito en mis otras profecías, que han sido compuestas, muy a largo plazo, en prosa, limitando los lugares, tiempos y el termino prefijado, que los humanos después venidos verán, conociendo los acontecimientos llegados, infaliblemente, como hemos anotado en las otras predicciones, hablando más claramente, no obstante que, bajo forma nebulosa, serán comprendidas inteligentemente: <<pero cuando la ignorancia sea disipada>>, entonces el caso estará más claro.

Finalizando, hijo mío, toma, pues, este don de tu padre, Miguel Nostradamus, esperando aclararte, cada una de las Profecías puestas aquí, en las cuartetas. Rogando al Dios inmortal, que te quiera conceder larga vida, en buena y próspera felicidad. De Salon, este 1º de marzo de 1.555.

Centuria I, Cuarteta LXIV: <<De noche el Sol creerán haber visto/ Cuando el cerdo semihombre se pueda ver,/ Ruido, canto, batalla, en el cielo un batir percibido/ Y bestias brutas se oirán hablar>>.

Una cuarteta enigmática que nosotros creemos que se refiere a nuestros tiempos. Insistimos una y otra vez, hay que ponerse en la mentalidad de un hombre del siglo XVI y ve una guerra actual: Explosión nuclear (<<De noche el Sol creerán haber visto>>), aviones y helicópteros con sus pilotos con cascos y máscaras de oxígeno que dan al tripulante un aspecto de hocico de cerdo (<<Cuando el cerdo semihombre se pueda ver>>), ruido de aviones y batir de alas de helicópteros (<<Ruido, en el cielo un batir percibido>>), <<Bestias brutas se oirán hablar>>, puede referirse al aspecto de un moderno combatiente con máscara de protección ABQ  chaleco antibalas, etc. O al aspecto moral de hombres malvados hablando en nombre de algunas naciones. Desde luego no augura nada bueno.>> ¿Los lacayos de Lucifer han conducido a la gente a lo inmoral, para así, crear seres humanos sin amor y sin alma como son los zánganos machos de las colmenas de las abejas? Puede ser o no. Pero, la gente sufre, porque se han alejado del Creador: Dios. No cumplen los Mandamientos de Moisés, ni el Sermón de la Montaña de Jesús, porque lo desconocen. Es obra del Diablo Lucifer.

<<No hace falta dejarse seducir por los encantos de esa posmodernidad banal que todo lo relativiza para entender en qué sentido podía afirmar Richard Rorty que el valor de la democracia era superior al de la verdad. No convirtamos la guerra contra los fake news en un conflicto nuclear, limitemos bien el campo de batalla, establezcamos una regulación sobria, eficaz y garantista de cuanto pueda ser regulado, pero sobre todo protejámonos de los instrumentos a través de los cuales pretendemos protegernos frente a la mentira. La democracia tiene que defenderse más de los poderes propios que de los extraños.

Este combate contra la desinformación plantea de entrada dos problemas, uno epistemológico (cómo establecer la diferencia entre opinión o noticia equivocada y mentira expresa) y otro de legitimidad (cuándo estaría justificada una intervención contra quien las propaga). Si el primer problema nos introduce en el difícil terreno de la verdad, el segundo lo hace en el no menos resbaladizo de la autoridad. Supongamos que es posible en todo momento distinguir lo verdadero de lo falso, que ya es mucho suponer; tendríamos que disponer además de una autoridad legítima para prohibir y sancionar lo calificado como falso.

Una sociedad democrática se caracteriza por proteger celosamente la libertad de expresión y limitar al máximo la intervención represiva en el espacio de la opinión. Un largo aprendizaje histórico nos ha llevado a la conclusión de que los errores no son tan peligrosos para la democracia como la persecución del error. La equivocación no es un problema especialmente grave para la democracia, mientras que sí lo sería dotar de autoridad a alguien para establecer qué es verdadero o falso. Por eso las sociedades democráticas miran con especial recelo cualquier limitación de la libertad de expresión y especialmente aquellas que tratan de justificarse apelando a la verdad o la falsedad.

Al mismo tiempo, resulta evidente que el actual volumen de desinformación nos obliga a regular este espacio de un modo que sea eficaz y proporcionado. ¿Cómo resolver este dilema? A la hora de justificar una intervención coactiva, limitadora o sancionadora en el espacio público, hemos de encontrar una justificación que no sea apelar a que el contenido de lo que se difunde es falso.

El concepto de difusión de falsa información es problemático, ya que en las democracias liberales no hay ni puede haber ningún consenso acerca de qué es verdadero y qué es falso, más allá de acuerdos puntuales o procedimentales. El criterio que puede ayudarnos a este respecto es la distinción entre falso y falsificado.

El problema no sería la propagación de algo falso, lo que hacemos todos muchas veces cuando expresamos una opinión equivocada o damos como noticia lo que luego se prueba como inexacto o erróneo, sino de algo deliberadamente falsificado. Propiamente hablando, la fake news no son noticias falsas sino falsas noticias.

En sentido estricto, las fake news no expresan ninguna opinión o noticia que su propagador tenga y por eso no están protegidas por la libertad de expresión propia de las democracias.

Esa es la razón de que sea ilegítimo combatir, desde los principios de la democracia liberal, todo lo que pueda identificarse incontestablemente como una falsedad consciente, pero carecería de sentido prohibir lo falso, entre otras razones porque la falsedad puede contribuir a la deliberación colectiva.

La deliberación democrática permite la equivocación y puede vérselas con información falsa, pero la falsedad deliberadamente producida erosiona la deliberación colectiva. El problema de las fake news no es su inexactitud o falsedad, ya que hay informaciones que se transmiten con la mejor intención y resultan ser falsas.

Lo que caracteriza en sentido propio a las fake news es que quien las propaga es consciente de su falsedad o, dicho de otra manera, las comunica desde una indiferencia hacia la verdad (Mukerji 2.018).

Evidentemente, con esto no estamos ofreciendo una fórmula exacta que permita distinguir indiscutiblemente una cosa de la otra; unos seguirán sosteniendo que las cosas son como ellos (equivocadamente) las ven y otros señalarán que detrás del error hay una mala voluntad intencional. Pero tenemos al menos un criterio para diferenciar la maldad del error que nos permitirá ponderar la justificación de posibles medidas sancionadoras.

Quien expresa con sinceridad una opinión que otros consideran falsa (y que tal vez lo sea) está haciendo uso de su libertad de expresión y realiza una contribución, al menos en su intención, a la deliberación colectiva. La conversación democrática se nutre de todo tipo de opiniones y, dentro de unos límites de respeto y voluntad de veracidad, hasta las opiniones más peregrinas y los errores sirven para enriquecerla. Lo que sería incompatible con los principios de la democracia liberal es difundir informaciones que se saben falsas, así como sancionar cualquier difusión de informaciones falsas atribuyendo al autor el conocimiento de su falsedad.

La democracia tolera la equivocación, pero no tanto la propagación intencionada de lo falso y menos aún la autoridad ilimitada para decidir qué falsedades son inocentes y cuáles son culpables.

Las informaciones falsas, a diferencia de la información equivocada o insuficiente, en la medida en que son intencionalmente producidas, erosionan ese recurso escaso de la sociedad democrática que es la confianza. La confianza es un bien común al que no dañan el error y la equivocación, pero sí la falsedad manufacturada.

Así pues, la legitimidad de la lucha contra la desinformación no se basaría en la falsedad de la información, ya que creer en algo erróneo y difundirlo está protegido por el derecho de la libertad de expresión. Debe poderse constatar que no se trata de una opinión o una noticia y no que sea falsa, es decir, ha de probarse que no quiere contribuir al debate público, sino manipularlo: Una democracia soporta bastante bien las noticias falsas pero no tanto las falsas noticias.

Las páginas culturales de los periódicos son uno de los lugares en los que se ejerce tradicionalmente la crítica. En esas páginas se enjuician los libros, la música, el teatro... Sabemos que con internet han cambiado los periódicos y la irrupción del espacio digital tampoco ha dejado incólume la función de la crítica. 

Desde hace un tiempo la crítica parece haber dejado de estar en manos de los profesionales. Además de los formatos tradicionales de la crítica, hay una pluralidad de foros, blogs y otras plataformas en las que se produce un denso murmullo de valoración. Donde antes estaban Harold Bloom, Bernard Pivot o Marcel Reich-Ranicki para la literatura, Robert Parker puntuando en la crítica de vinos, la guía Michelin para los restaurantes o los diccionarios oficiales, ahora tenemos a los opinadores de Tripadvisor, las recomendaciones de Spotify y Amazon o los correctores ortográficos que acompañan nuestra escritura. Con la lógica del <<me gusta>>, la gente emite sus juicios sin una cualificación expresa en el espacio abierto de las redes. Internet es un lugar donde nada está a salvo de la réplica.

Las noticias y las opiniones más autorizadas  están expuestas al comentario de cualquiera. Nuestros gustos ya no se configuran en el espacio vertical de la autoridad, sino en medio de un griterío donde el juicio de los expertos es una voz más que viene acompañada o rebatida por la opinión de otros expertos, de los conocedores, los aficionados e incluso los simples usuarios...

<<Todo esto ha dado lugar a un intenso debate polarizado en dos posiciones enfrentadas: la de quienes anuncian la nueva era de la crítica on line, la democratización de la crítica y el gusto (Jeff Jarvis, David Carr) y la de quienes lamentan una pérdida de soberanía individual (Eli Pariser)>>. Para los primeros, la democratización es una consecuencia del hecho de que gracias a Internet la gente, el público, parece recuperar algo  que se le había expropiado y que se comunicaba en los suplementos culturales de los periódicos como una especie de Boletín Oficial del Estado (BOE) de la cultura.

Ya no estamos en los tiempos de la era dorada de la crítica, con autoridades soberanas, construida sobre el abismo entre la crítica y la gente.  Cualquiera puede ejercer de juez en asuntos de gusto. A los críticos se les replica en la red, del mismo modo que las posibilidades de comentar las noticias abren un nuevo espacio de contestación, en muchas ocasiones banal, pero siempre con un efecto desautorizador. La figura del comentador introduce un elemento de horizontalidad en un medio que se había construido sobre la relación vertical. El espacio público se ha fragmentado en comunidades de gusto y ya no hay autoridad que pueda imponer un canon de obligado cumplimiento.

<<Las concepciones negativas de esta nueva época han desplegado un argumentario que va desde la queja ante la banalización hasta las visiones apocalípticas y conspiratorias.>> Es hora de liberarse. Cada situación se resuelve a su manera. Confía en la sabiduría de tu corazón, él te guía a través del viaje de sanación de tu alma y hacía el camino espiritual correcto. Deja de luchar contra tu ego y ten fe en Dios. No necesitas controlarlo todo para estar seguro y que todo funcione de la mejor manera posible. En una sociedad que a menudo carece de espiritualidad hemos desarrollado una especie de amnesia mística: nos hemos olvidado del increíble poder, efectivo y real, de la intervención espiritual a la que puede despertar un corazón abierto.

Jesús de Nazaret dijo, a Sus discípulos: <<Mi Reino no es de este mundo. Mi Reino es un reino del Espíritu de la paz y del amor>>. Desde el amor infinito vino el Hijo de Dios y se vistió con lo más bajo, con la carne de este mundo. Jesús pasó humildemente por esta Tierra y trajo a los hombres el mandamiento del amor. Jesús es Dios.

Jesús se sacrificó en el Gólgota y de lo más interno surgió el Cristo, el Redentor de la humanidad. Él vive en unión con Dios, nuestro Padre Eterno, de eternidad a eternidad. Cristo se introdujo en cada alma, (como la Abeja Reina en las colmenas) para que cada uno pueda conseguir libremente alcanzar a Dios. Y es este Cristo del alma quien se manifiesta ahora a los hombres a través de la palabra: Yo Soy el Espíritu de eternidad a eternidad. Mi obra es volver a conducir a todos los hijos de Dios al Reino eterno, para que vivan libres en Mi Padre, que también es vuestro Padre. Así sea y así será.

Ya que la humanidad no encuentra la libertad en sí misma, el Espíritu del Hijo, vuestro Redentor, habla a través de vuestros corazones. Los profetas de la Antigua Alianza escuchaban a Dios. Jesús hablaba lo que Dios, el Padre, le inspiraba. La oración debe llegar al alma, de otro modo será sólo una oración que no pasa de los labios. La humanidad se ha olvidado de cómo rezar, y por eso este mundo es así; los hijos de Dios están tristes, llenos de ansias de poder terrenal.

 Oh, si pudiese hablar a cada corazón, oh, si pudiese decirle a cada uno, escucha, debes emitir amor, para recibir amor, debes poner orden en tus pensamientos y en tu corazón, para que puedas percibir en ti al gran Espíritu de la paz y del amor. Jesús es Hijo de Dios, por obra y gracia del Espíritu Santo; ve y observa a las colmenas, ahí verás algunos misterios de la Naturaleza que se ve en algunos hombres... A pensamientos positivos resultados positivos. Ten fe.

El Sermón de la Montaña es el título más grande de la existencia de los hombres. De la presencia de los hombres en el infinito universo. La justificación de nuestro vivir. La patente de nuestra dignidad de seres provistos de alma. La prenda de que podremos elevarnos sobre nosotros mismos y ser más que hombres. La promesa de esta posibilidad suprema, de esta esperanza: de nuestra ascensión sobre la bestia. Esto es cierto.

 Y si un día fuesen llamados los hombres ante un tribunal sobrehumano, y hubiesen de dar cuenta a los jueces de todos los errores cometidos y de las antiguas infamias renovadas todos los días, y de los estragos que duran milenios, hoy lo hacen, y de toda sangre salida de las venas de nuestros hermanos, y de todas las lágrimas vertidas por los ojos de los hijos de los hombres, y de nuestra dureza de corazón, y de nuestra perfidia que únicamente con nuestra imbecilidad es comparable; no llevaríamos ante ese tribunal las razones de los filósofos, por sabias y bien hiladas que sean, ni las ciencias, sistemas efímeros de símbolos y de recetas; ni nuestras leyes, turbias componendas entre la ferocidad y el miedo.

No mostraríamos, como compensación de tanto mal y resarcimiento de nuestras empedernidas morosidades, como descargo de setenta siglos de atroz historia y como atenuante único de todas las acusaciones, nada más que los pocos versículos del Sermón de la Montaña. Ese día, en esa pradera verde del Monte, estaba una muchedumbre y Jesús, alzando Sus Brazos, bendijo el pan, y Sus discípulos repartió entre los asistentes pan; un pan redondo para cada uno, y yo lo ví todo. Yo estuve allí en aquel tiempo. Ve y haz una regresión; una terapia de regresión a vidas anteriores y verás a Dios.

Hasta cuando así Dios lo quiera. Está escrito, solo los justos heredarán la vida eterna aquí en la Tierra. Sé bueno, y llegarás a ser justo. Podrás ser eterno y vivir en el Paraíso por un milenio. Es el Reinado de Jesucristo en toda la Tierra y, de ahí hacia el infinito. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias, Padre del Cielo. Gracias PADRE, por la paz y la alegría universal. Amén

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