<<En el principio nadie existía, ni animales, ni pájaros, ni peces, ni cangrejos, ni árboles, ni piedras, ni hondonadas, ni barrancas, ni pnojales, ni guatales. Sólo el cielo existía. Aún no era visible la superficie de la Tierra; solamente existía el mar tranquilo y todo lo que hay en el cielo. No había nada que estuviera en conjunto, que reposara: algo que se moviera, que tuviera semejanza con lo que existe hecho en el cielo. Nada había en pie; solamente existía la tranquilidad de las aguas y el silencio del mar: únicamente había calma, ninguna otra cosa existía. Sólo el silencio y la calma de las tinieblas y de la noche.>>
Dios-Tzakol- Shiva, Jehová, (como lo quieras llamar) El Diablo, y el Espíritu Santo, estos dioses se reunieron para crear el universo: <<Primero, pues, se formaron los pobladores de la Tierra, de los montes, de las montañas, de las costas y de los valles. Luego pensaron cómo hacer el camino de las aguas, y comenzaron éstas a deslizarse al pie y entre montañas. Así fue como se formó la Tierra cuando fue creada y poblada por el corazón del cielo, y también los que estaban en la tierra y entre el agua.>>
<<De esta manera se llenó la Tierra y cuantos la formaron y poblaron. Entonces meditaron y resolvieron acerca de la manera de terminar su obra, la hecha por ellos. Después llenaron con sus animales montes y montañas; como guardianes de los guatales y habitantes de los matorrales fueron desde entonces los pájaros y las fieras; y de los bejucos, las culebras, las víboras de cascabel y los cantiles. <<Tú, bestia salvaje del campo, beberás en los ríos, dormirás en las barrancas; en la paja reposará tu cuerpo, cohabitarás y procrearás entre platanales y guatales, andarás en cuatro pies, que servirán para llevar tu carga.>>
<<Vosotros, pájaros, estaréis en los árboles y en los bejucos, como nosotros en nuestras casas; allí fecundaréis y os multiplicaréis entre las ramas de los árboles y entre los enredos de los bejucos.>>
<<Gritad, aullad y gorgead para entenderos: no permanezcáis en silencio: separaos cada grupo según su modo de entender y según su especie. Así les fue dicho a las bestias, a los pájaros, a las fieras y a las culebras. Estos seres no podían alabar a los dioses que los habían creado, era preciso hacer otro más perfecto, y fabricaron al primer hombre con barro y tzité (especie de corcho) y a la primera mujer con sibak (médula vegetal), engendraron hijos e hijas, se multiplicaron y poblaron la tierra. Pero eran como maniquís sin alma, corazón ni inteligencia, eran vagos, cánibales e inmorales y no podían adorar a sus dioses, por lo que fueron condenados a la destrucción:
<<Y vino una inundación en forma de lluvia espesa, como de trementina, bajando del cielo. Y llegó la destrucción, debido a su maldad. Toda historia de las religiones intenta reflejar en sus páginas la búsqueda de la divinidad desde que el hombre, en la más remota Prehistoria, quiso propiciarla con sus pinturas, hasta el momento actual. Pero no puede limitarse a esta búsqueda. Debe introducirnos también -en la medida de lo posible- en el pensamiento mismo del hombre, en la manera de concebir éste el poder extraterreno, de acercarse a Dios, de conocerle y rendirle culto. Debe así mismo explicar las concepciones politeístas, su significado y la representación de los dioses y semidioses, de cuantos seres superiores, buenos o malos, quedaron plasmados por la fantasía del hombre, para razonar los misterios incontables de la Naturaleza. En estos y otros muchos aspectos deberá introducirnos toda historia de las religiones, estableciendo las relaciones del hombre con el trascendente interrogante del más allá...>>
<<El cristianismo tuvo su cuna en Palestina, país montañoso cuyas costas constituyen el límite oriental del Mar Mediterráneo. Cuatro extensas regiones: Idumea y Judea (al sur), Samaria (en el ccentro) y Galilea (al norte), se repartían la mayor parte del territorio en la época en que se inicia nuestro relato... La situación política del país, dominado por Roma, la describimos al referirnos a la religión hebrea. Recuérdese que herodes el Grande, rey de los judíos, era vasallo y tributario del emperador Augusto. La <<diáspora>>, o emigración del pueblo judío, hacia las ciudades de Egipto, Siria Menor y Grecia había empezado ya. Roma, Marsella y Barcelona contaban también con colonias judías.>>
<<Oprimidos por los romanos, se había avivado entre los hebreos la esperanza en el Mesías, rey de la estirpe de David, quien -según los profetas Isaías y Ezequiel- nacería de una virgen, y sería Pastor y Príncipe eterno del pueblo escogido, proporcionándoles días felices.
En este ambiente, unos cuatro o cinco años antes del inicio de nuestro calendario (1) y hacia el 750 de la fundación de Roma, nació Jesús en Belén (Bethlehem) de Judá, hijo de María, virgen aunque recién casad con un joven artesano de la estirpe de David, José. Los hechos portentosos que habían coincidido con su nacimiento: aparición de una estrella y llegada de los Magos, hicieron temer a Herodes por su trono y <<mandó matar a todos los niños que había en Belén y en toda la comarca, menores de dos años, conforme al tiempo que había averiguado de los magos>> (Mateo 2, 16).
Pero José, con su familia, había huido a Egipto, donde permaneció hasta que, después de la muerte de Herodes, un ángel del Señor se le apareció en sueños ordenándole regresar a Israel. Escogió José la región de Galilea, pasando a establecerse <<en una ciudad llamada Nazaret>> (Mateo 2, 19-23). <<Entretanto el niño iba creciendo, y fortaleciéndose, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él>> (Lucas, 2-40).
<<El año decimoquinto del imperio de Tiberio César... Juan, hijo de Zacarías (Juan Bautista)... vino por toda la ribera del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para la remisión de los pecados>> (Lucas, 3, 1-3). <<Traía Juan un vestido de pelos de camello, y un cinto de cuero a sus lomos: y la comida suya eran langostas y miel silvestre>> (Mateo 3, 4). Estaba Juan predicando <<y acudía a él todo el país de Judea y todas las gentes de Jerusalén, y confesando pecados, recibían de su mano el bautismo en el río Jordán>> (Marcos 1,5).
<<Detrás de mí -decía Juan- viene uno que es más poderoso que yo, ante el cual no soy digo de postrarme para desatar la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua; mas Él os bautizará con el Espíritu Santo>>. <<Por estos días vino Jesús desde Nazaret... y Juan le bautizó en el Jordán. Y luego al salir del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu Santo descender en forma de paloma y posarse sobre Él. Y se oyó esta voz del cielo: Tú eres el Hijo mío querido; en tí me estoy complaciendo... después el Espíritu le arrebató al desierto, donde se mantuvo cuarenta días y cuarenta noches>> (Marcos, 1, 7-13).
<<Después que Juan fue puesto en la cárcel, vino Jesús a Galilea, predicando el evangelio del reino de Dios. Y diciendo: Se ha cumplido ya el tiempo, y el reino de Dios está cerca; haced penitencia, y creed en la buena nueva>> (Marcos, 1. 14-15). Pronto se le unieron los primeros discípulos: Simón y su hermano Andrés, pescadores, y Santiago y Juan, hijos de Zebedeo. Jesús obró su primer milagro en una boda en Caná de Galilea, donde convirtió el agua en vino (Juan, 2, 1-11). Predicó luego en la sinagoga de Cafarnaún, donde curó a un poseído del <<espíritu inmundo>> (Marcos, 1, 26), y en ocasión de la Pascua, acudió con sus parientes y discípulos a Jerusalén <<encontrando en el templo gentes que vendían bueyes y ovejas, y palomas, y cambistas sentados detrás de sus mesas>> (Juan, 2, 14), y echóles de allí, purificándolo.
En Jerusalén ilustró al poderoso fariseo Nicodemo y obró milagros, bautizó luego en Judea, y a través de Samaria regresó a Galilea, estableciéndose en Cafarnaún. Evangelizó la comarca y, al no observar las prescripciones sabáticas, chocó con escribas y fariseos. Nadie le impidió, sin embargo, continuar su predicación. En ocasión de fiestas religiosas, acudía a Jerusalén para regresar pronto a Galilea. Por este tiempo -leemos el evangelio de Lucas- se retiró (Jesús) a orar en un monte, y pasó toda la noche haciendo oración a Dios. Así que fue de día, llamó a sus discípulos, y escogió doce de ellos... Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, y Andrés su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, Santiago, hijo de José, y Simón, llamado el Zelador, Judas, hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor>> (Lucas, 6, 12-16).
<<Y, al bajar con ellos, se paró en un llano, juntamente con la compañía de sus discípulos, y de un gran gentío... que había venido a oírle... Entonces, levantando los ojos hacia sus discípulos dijo: <<Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y os separen, y os afrenten y abominen de vuestro nombre como maldito, en odio del Hijo del hombre. Alegraos en aquel día, y saltad de gozo, porque os está reservada en el cielo una gran recompensa...
Mas ¡hay de vosotros los ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo (en las riquezas)... Ahora bien, a vosotros que escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos: haced el bien a los que os aborrecen. Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian... Tratad a los hombres de la misma manera que quisiérais que ellos os trataran a vosotros. Que si sólo amáis a los que os aman ¿qué mérito es el vuestro?...>> (Lucas, 6, 35-38)
<<...prestad, sin esperanza de recibir nada por ello: y será grande vuestra recompensa... Sed misericordiosos... No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados. dad y se os dará... con la misma medida con que midiéreis a los demás se os medirá a vosotros>> (Lucas, 6, 35-38).
Este sermón, conocido con el nombre del Sermón de la Montaña, es llamado por algunos la <<carta Magna>> de la doctrina cristiana. Después de él, Jesús recorre Galilea, va repetidas veces a samaria y Judea, sigue predicando, resucita a los muertos, cura a los leprosos, y obra nuevos prodigios en Fenicia y en la Decápolis.
De regreso a Galilea, dijo a sus discípulos las conocidas palabras: <<Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo: y cargue con su cruz, y sígame. Pues quien quisiere salvar su vida la perderá: mas quien perdiere su vida por amor mío y del evangelio, le pondrá en salvo. Por cierto ¿de qué le servirá a un hombre el ganar el mundo entero, si pierde su alma? Y, una vez perdida, ¿por qué cambio podrá rescatarla?>> (Marcos, 8, 34-37).
<<Seis días después -sigue contando el evangelio de Marcos- tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago, y a Juan, y condújolos solos a un elevado monte -se ha supuesto, el Tabor-, en lugar apartado, y se transfiguró en presencia de ellos. De forma que sus vestidos aparecieron resplandecientes y de un candor extremado, como la nieve... Al mismo tiempo se les aparecieron Elías y Moisés, que estaban conversando con Jesús.
Y Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús. ¡Oh maestro!, bueno será quedarnos aquí: hagamos tres pabellones, uno para tí, otro para Moisés y otro para Elías... En esto se formó una nube que los cubrió; y salió una voz que decía: Éste es mi Hijo muy querido, escuchadle...>> (Marcos, 9, 2-7). Este texto se suele interpretar como el paso del Antiguo Testamento.
Jesús vuelve, una vez más, en ocasión de la Pascua, a Jerusalén. Sigue realizando prodigios y exhorta a la humildad. anuncia su muerte y resurrección. Entra triunfante en Jerusalén, predica en el pórtico del templo, y vuelve a despertar las iras de escribas y fariseos. Celebra la última cena con sus discípulos, e instituye la Eucaristía. Judas Iscariote, uno de sus apóstoles, se halla dispuesto a perderle, con un beso.
Cuando Judas se ha ido, Jesús sigue dialogando con sus discípulos y les dice: <<Un nuevo mandamiento os doy: que os améis unos a otros>>... <<por esto conocerán todos que sois mis discípulos...>> (Juan, 13,34-35) Luego añade: <<Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por mí>> (Juan, 14, 6). <<Si me amáis, observad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador para que esté con vosotros eternamente: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni le conoce: pero vosotros le conoceréis...>> <<os he elegido a vosotros, y destinado para que vayáis y hagáis fruto, y vuestro fruto sea sea duradero...>> <<<Si me han perseguido a mí, también os han de perseguir a vosotros; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra<< (Juan, 14,15-17; 15, 16 y 20).
Tras su plática de despedida, Jesús ora al Padre, invocando la unidad de los cristianos... <<que sean una misma cosa, como lo somos nosotros... a fin de que sean consumados en la unidad, y conozca el mundo que tú me has enviado y les has amado a ellos como a mí>> (Juan, 17, 22-23).
Se dirige después al huerto de los Olivos y ora en él de nuevo al Padre. Mientras tanto, se acerca Judas para entregarle. Mateo, nos lo explica con estas palabras: <<hablando estaba todavía Jesús, cuando Judas, uno de los doce, llego, y con él gran tropel con espadas y palos, de parte de los pontífices y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba, les dio esta señal: El que yo besare, ése es; sujetadle. Y al instante, llegándose a Jesús, dijo: ¡salve, Maestro!; y le besó. Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes?>>.
<<Entonces, adelantándose, echaron mano a Jesús, y le prendieron. Y he aquí que uno de los que estaban con Jesús sacó su espada y, dando un golpe a un siervo del Sumo Sacerdote, le cortó la oreja. Dícele entonces Jesús: Vuelve tu espada a su lugar, que todos los que manejan espada, a espada perecerán. ¿O crees que no puedo invocar a mi Padre, que me daría al punto más de doce legiones de ángeles? Pero, ¿cómo se cumplirán las Escrituras de que así conviene que sea? Al mismo tiempo dijo Jesús a la turba: ¡Como contra un ladrón salisteis con espadas y palos a prenderme! Todos los días enseñaba sentado en el Templo, y no me prendisteis. Pero todo esto ha ocurrido para que se cumplan las escrituras de los profetas. Entonces los discípulos le abandonaron y huyeron>>.
<<Los que prendieron a Jesús, le llevaron a casa de Caifás, el pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban reunidos. Pedro le seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote: y, entrando, se sentó con los criados para ver el fin. Y los pontífices y todo el Sanedrín buscaban falso testimonio contra Jesús para hacerle morir. Pero no lo hallaron, aunque se presentaron muchos testigos falsos>>.
<<Al fin comparecieron dos, que dijeron: Éste dijo: Puedo derribar el Templo de Dios, y en tres días reedificarlo. Y levantándose, le dijo: ¿Nada respondes a lo que éstos atestiguan contra ti? Mas Jesús callaba. Y el pontífice le dice: ¡Te conjuro por Dios vivo, que nos digas i tú eres el Cristo, el Hijo de Dios! Dícele Jesús: Tú lo has dicho. Y os declaro que desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Padre, y venir sobre las nubes del cielo.
Entonces el pontífice se rasgó sus vestidos, y dijo: ¡Blasfemó! ¿A qué necesitamos ya testigos? Ellos respondieron: Reo es de muerte. Y le escupieron en el rostro y le abofetearon con el puño y con la palma, diciendo: Adivínanos, Cristo ¿quién te dio?>> (Mateo, 26, 47-68). <<Y Jesús compareció ante el procurador (Poncio Pilato), quien le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos? Respondió Jesús: Tú lo dices. Pero nada respondió, hasta el punto de maravillarse el procurador>>. <<Por la fiesta, solía el procurador conceder al pueblo la libertad de un preso, el que ellos quisieran. Tenía entonces un preso famosos, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los reunidos: ¿Quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo? Pues sabía que por envidia le habían entregado.
Estando en el tribunal, su mujer le envió decir: No te metas con ese justo: porque he sufrido mucho en sueños por causa de Él. Pero los pontífices y los ancianos persuadieron a las turbas para que pidiesen a Barrabás e hicieran perecer a Jesús. Y al decirle el procurador: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte?, respondieron ellos: A Barrabás. Dícele Pilato: ¿Qué haré entonces con Jesús, el llamado Cristo? Dicen todos: ¡Sea crucificado! Dice él: Pues, ¿qué mal ha hecho? Ellos gritaron más fuerte: ¡Sea crucificado!
<<Viendo Pilato que nada conseguía, sino que aumentaba el alboroto, tomó agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: Soy inocente de esta sangre, vosotros veréis. Y respondió todo el pueblo: Caiga su sangre sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces le soltó a Barrabás: y les entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado>>.
<<Y los soldados del procurador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron en torno a Él a toda la cohorte. Le desnudaron, le vistieron una clámide de púrpura y, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrollidandose delante, se burlaban de Él, diciendo: Salve, rey de los judíos. Y, después se mofaron de Él, le quitaron la clámide, le vistieron sus ropas, y le llevaron a crucificarle ...>>.
<<Desde la hora sexta se oscureció toda la tierra hasta la hora nona. Y hacia la hora nona, gritó Jesús con fuerte voz: Elí, Elí, ¿lamá sabactaní?, que quiere decir: Dios mío, Dios mío ¿por qué me desamparaste? Algunos de los presentes que estaban allí, al oírle, decían: A Elías llama éste. Y al punto, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, la empapó en vinagre y, fijándola en una caña, quería darle de beber. Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarle. Y Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló su espíritu. Y al momento el velo del Templo se rasgó en dos partes de arriba abajo; la tierra tembló, y las piedras se rajaron; abríeronse los sepulcros y muchos cuerpos de santos, que estaban muertos, resucitaron; y, saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, entraron en la santa ciudad, y se aparecieron a muchos.>>
<<El centurión, por su parte, y los que con él estaban custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, temieron mucho y decían: en verdad éste era Hijo de Dios>>. (Mateo, 27, 11-54).
La tarde del viernes fue sepultado el cuerpo de Jesús. Permaneció todo el sábado en el sepulcro, y al <<amanecer el primer día de la semana (el <<domingo>>, Día del Señor para los cristianos)... resucitó (mateo, 28, 7) y mostróse en varias apariciones o manifestaciones a sus discípulos, en especial la de un monte de Galilea, en que les dijo: <<A mí se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra. Id, pues, e instruid a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo os he mandado. Y estad ciertos, que estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos>> (mateo 28, 18-20) <<... después de haberles hablado, fue elevado al cielo, y está sentado a la diestra de Dios>> (Mateo, 16, 19).
<<Los Evangelios, se proponen mostrar a los judíos y gentiles que Jesús es el Mesías y que en él se cumpleron las profecías del Antiguo Testamento. Los cuatro constituyen testimonios excepcionales, aunque no les han faltado impugnadores. Aparte de estos textos, se conservaron otros <<Evangelios>>, apócrifos, atribuidos a Felipe y Tomás, que no forman parte del canon bíblico.>>
El de Tomás, por ejemplo, descubierto dentro de una jarra de arcilla, en 1945, en Nag Hamadi, junto a las ruinas de un antiguo monasterio egipcio, contiene, en lengua copta, 114 versículos inéditos atribuidos a Jesús. Se cree escrito hacia el año 140 d. de J. C., y es, en consecuencia, posterior a Tomás. He aquí algunas frases que pone en boca de Jesús: <<Dijo Jesús: sed caminantes>>. <<Jesús dijo: guardaos de los fariseos porque son como el can que duerme en el pesebre de los bueyes, que no come ni permite comer a los bueyes>>. <<Jesús dijo: dichoso el que sufre, porque encontrará la Vida>>. <<Jesús dijo: os daré lo que el ojo no ha visto y el oído no escuchó y la mano no ha tocado y no entró en el corazón humano>>. <<Ama a tu hermano -dijo Jesús- como a tu alma, protégelo como a la pupila de tus ojos>>.
<<El Nuevo Testamento.- Los libros canónicos del Nuevo Testamento, además de los cuatro Evangelios de los santos Mateo, Marcos, Lucas y Juan, son los siguientes: 1) los Hechos de los Apóstoles, escritos por el evangelista Lucas hacia el año 79, que constituyen la continuación de su Evangelio, y narran las vicisitudes de la comunidad cristiana de Jerusalén en sus primeros tiempos: primeras persecuciones, muerte de Esteban condenado por el Sanedrín y lapidado por Palestina, conversión de Saulo (San Pablo)...
<<La sucesión ininterrumpida de guerras, que desde 1519 convirtieron a Europa en un campo de batalla, dificultaron la celebración de un concilio ecuménico que restableciera la unidad cristiana mediante una reforma del dogma y de las costumbres de la Iglesia. Entre tanto la Iglesia se mostraba tolerante con todos aquellos que iban separándose de su seno y prueba de ello es que los protestantes no lo hicieron definitivamente hasta la Dieta de Ratisbona en 1541. A partir de entonces el Papado se dedicó con manifiesta intensidad a definir el dogma y a retornar a su seno todas las almas descarriadas, en este movimiento que conocemos con el nombre de Contrarreforma.
La crisis que padecía la Iglesia había sido, en parte producto de sus mismos abusos, que habían mermado su prestigio. El propio Papa había dejado que usurparan sus funciones: ejemplos de ello fueron la renuncia de León X, mediante concordato con Francisco I (1516), de su facultad de nombrar obispos y abades; también en 1520 al nombrar legado pontificio en Inglaterra al ministro Wolsey, de hecho le cedía la facultad de gobernar su Iglesia y hasta en la misma actuación de Carlos V de ser él y no la Iglesia quien tomara la iniciativa prar combatir la herejía en los Países Bajos.
Pero la catolicidad ya había emprendido un intenso movimiento hacia la Reforma católica, en el que hemos de ver dos líneas directrices: España e Italia. La del Santo Oficio en tiempos de los Reyes Católicos y la reforma de las órdenes religiosas emprendida por el Cardenal Cisneros; los grandes místicos, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz desmienten con su acendrada e íntima piedad el clamor de que la Iglesia católica era tan sólo fachada externa.
En Italia, en el Oratorio del Amor Divino se dan cita los más destacados humanistas católicos, dispuestos a obrar con buena voluntad y a acoger a los protestantes de todo orden... Definieron el carácter universal de la autoridad pontificia a la que revistieron de prestigio monárquico, y como en las épocas más gloriosas del Papado, el Sumo Pontífice fue el único y absoluto señor de la Iglesia. Se definió rigurosamente el dogma , la unidad de los ritos para toda la catolicidad, la tradición como base de la fe y la necesidad indiscutible de los siete Sacramentos y asevera la libertad humana para alcanzar la salvación por la fe, las buenas obras y la gracia de Dios. Las decisiones de Trento estrecharon el círculo de la postura católica de la Iglesia, estableciendo una incompatibilidad absoluta del catolicismo con las teorías protestantes, que van manteniéndose separadas hasta nuestros días.>>
Y, es verdad que Jesús fue calumniado, apaleado, maltratado a latigazos, abofeteado con los puños del mismo sacerdote que lo envidiaba y fue asesinado; porque fue un crimen, porque sabían que era inocente. Durante los años de su fulgurante evangelización de la Palabra de Dios, fue aclamado y aplaudido, laureado, y esto le llevó a ser coronado de espinas y su muerte en cruz. Y en el cruel universo bélico, los jóvenes mueren y los padres sobreviven a sus hijos. Un nuevo mundo necesita nuevas medidas, ahora, que vayan los viejos a la guerra, delante de ellos los responsables políticos, y así no habrá guerras. Habrá un sepulcral silencio. La máquina de matar es la envidia, la avaricia y la codicia humana, se compadece el viejo, en su dolorida dignidad, da un paso al frente cambiando su vida por la de sus hijos; morirá en combate, mientra sus hijos labran los campos.
Jesús Rey de todos los Reyes, humilde, sencillo, sabio y generoso. Tal vez el impulso de escribir este ensayo nació del fulgor de un sueño nocturno, donde le pregunté: Jesús, Nazareno ¿a ti te gusta que te pongan hoy una insignia en Sanlúcar de Barrameda? -Sí, por qué no iba a gustarme, soy sencillo, pero me gusta que me reconozcan. ¡Oh, si los hombres pusieran mis Palabras por obra, el mundo sería un Paraíso, vivieran todos vosotros El Cielo en la Tierra! Fin por hoy. Hasta cuando asi lo quiera Dios. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos, Tú que todo lo puedes haz que mi trabajo lo lean muchas personas. Gracias Padre Eterno. <<La sangre de Cristo salva de la muerte eterna. El Redentor y Salvador de la humanidad.>> Santiago Apóstol y el Santo Grial están en España.
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