Son muchas las personas que creen vivir en los umbrales de una época en que el dominio de todos los secretos y resortes del universo por parte del hombre se hallarán al alcance de la mano. El rápido progreso del conocimiento científico y su aprovechamiento y empleo para nuestra comodidad, deleite y satisfacción hacen pensar a nuestro siglo que el hombre se basta a sí mismo de manera completa y perfecta. El hombre se cree autosuficiente. Después que tanto americanos como rusos o chinos y los proyectos con colaboración internacionales han lanzado sus naves al espacio y hasta han conseguido poner en órbita a sus astronautas y a miles de satélites, este sentimiento de suficiencia se ha generalizado todavía más.
Y como resultado, ya hay quien afirma que no necesitamos más a Dios y que está llegando el momento en que tendremos que desprendernos de viejas creencias que están resultando anacrónicas. Esta es la opinión, no sólo del mundo marxista, sino de muchas mentes occidentales. Pero, a buen seguro que los que así piensan no se han hecho nunca la siguiente pregunta: ¿Qué sería de nuestro mundo, de nuestra sociedad y de nuestra civilización si consiguiesemos perder de vista a Dios y todas las implicaciones que su reconocimiento lleva consigo?.
¿Qué diferencia al mundo cristiano del mundo pagano? Una comparación de lo que se ha dado en llamar civilización occidental, profundamente condicionada por el cristianismo, con aquella otra parte del mundo que no recibió tal influencia, por lo menos de manera tan decisiva, nos facilitará la respuesta a la pregunta que hemos formulado. Se trata de dos mundos distintos. El mundo no cristiano piensa de manera distinta cuando considera los conceptos relativos al bien y al mal, a la vida social y familiar y al lugar de la mujer en la sociedad, para citar tan solo unos ejemplos. Sin entrar en detalles, observemos, sin embargo, que la idea cristiana del bien y del mal tiene su origen en el concepto de pecado, concepto que en la enseñanza de Cristo es absoluto y no permite relativismos de ninguna especie.
Así mismo, la concepción cristiana de la vida social como familiar emana de la doctrina de la igualdad de todas las personas delante de Dios, doctrina que se encuentra también en la base del reconocimiento de la dignidad de la mujer.
Los puntos de vista del mundo no cristiano sobre el particular son radicalmente opuestos. Si echamos por la borda los principios cristianos, arrojaremos con ellos todas las implicaciones humanas y sociales mencionada y muchas más.
No nos hagamos la ilusión de que podremos mantener una concepción cristiana de la vida y del mundo, sin cristianismo y sin Cristo. Aunque las naciones paganas han asimilado muchas costumbres de los pueblos influidos por el Evangelio, si llegara un día en que éstos renegaran de su herencia espiritual de manera total y completa, aquellas influencias se esfumarian rápidamente. Porque los conceptos del mundo no cristiano se basan fundamentalmente en la ley del más fuerte y giran en torno a la idea de que tales cosas como pecado y virtud, bien y mal, sino tan sólo beneficio o pérdida, placer o dolor, fuerza o debilidad, oportunidad o azar.
<<Cuando los principios evangélicos son olvidados y la existencia individual y social se edifica sobre el mero utilitarismo, el amoralismo más descarado inunda la vida de los pueblos y la tiranía del más fuerte es la única ley válida.>>
Los que, viviendo en la civilización occidental en la cual han recibido muchas influencias cristianas (aunque sea muy a su pesar), abogan por la eliminación de Dios y su destierro de nuestra sociedad y cultura, olvidan, en trágica amnesia, que las libertades que más acariciamos forman parte de la herencia cristiana que, si no moldeó completamente, sí influyó en cierto grado las bases de nuestra civilización. Baste para darnos cuenta de ello el echar una ojeada a la Historia y pensar lo que hubiera sido el curso de la civilización, lo que sería nuestra propia época (a pesar de todos los terribles fallos) y aun nuestra misma existencia cotidiana como individuos, sin la aportación decisiva del influjo cristiano.
Y lo que el mensaje de Cristo hizo en el pasado constituye la más poderosa demostración de su ineludible necesidad para el presente y para el futuro, si de veras deseamos el bien y el progreso. Acudamos, pues, a esta maestra que es la Historia... ¿Conocen la verdad del mundo pagano antes de Cristo en Roma? ¿Conocen donde desembocó la revolución francesa y la rusa? Son pequeños ejemplos.
<<En todo el Imperio Romano, hace más de 2.000 años, y en determinado día de la semana, podía verse cómo junto a una columna, en una plaza elegida al efecto, eran dejados gran cantidad de niños y niñas, en su mayoría recién nacidos. ¿Era aquello un jardín de infancia de la antigüedad? No, aquello era una manera más de practicar el infanticidio. Los padres que no querían a sus hijos los dejaban allí, en donde podían ser recogidos por cualquier viandante quien también podía hacer con ellos lo que mejor (o peor) le pareciera. Por regla general, los niños que parecían fuertes eran recogidos para servir luego como esclavos o gladiadores y las niñas para ser prostitutas.
Los niños que no encontraban a nadie que los recogiera quedaban allí hasta que la muerte por frío o hambre acababa con sus frágiles vidas. Y ésta no era tan sólo la práctica de las masas ignorantes, sino que los mismos dirigentes y pensadores romanos alababan tal proceder. En opinión de Quintiliano, era "una hermosa costumbre". Una "hermosa costumbres" en la que se combinaba el infanticidio, la esclavitud, la perversión y la crueldad.
Así vivía el mundo "civilizado" cuando apareció Cristo. Un mundo que consideraba la cosa más natural el que los hombres pudiesen ser considerados como cosas, objetos de propiedad, de los que sus dueños podían hacer lo que les viniera en gana.
Un mundo que se divertía en los anfiteatros viendo cómo unos hombres tenían que matar a otros para seguir subsistiendo y en donde la calidad del espectáculo se medía por la cantidad de sangre vertida y de crueldad exhibida. Allí, los condenados por la justicia eran untados con grasas y luego incendiados para servir como antorchas en las grandes bacanales y orgías de una sociedad corrompida y cruel. No hay horror, tortura, crueldad ni maldad que no formase parte de los festivales romanos cuando el cristianismo empezó a penetrar en aquel mundo corrupto, inmoral y cruel.
Y no pensemos que esto sucedía únicamente en Roma, la capital del Imperio. Esto constituía parte integrante de la vida de todos los pueblos que se tenían por civilizados hace más de veinte siglos. Pero si nos parece que el espectáculo de los anfiteatros dirige irreflexivamente nuestra atención hacia Roma solamente, orientemos nuestras miradas hacia Grecia, aquel otro faro de la cultura antigua y consideremos lo que ocurría en la patria de la filosofía.
Los días de fiesta veríamos grandes multitudes que iban a los famosos teatros griegos, al aire libre. Las gentes corrían y los más jóvenes, gracias a su agilidad, llegaban los primeros y tomaban los mejores asientos. Mientras tanto, y antes de que comenzara el espectáculo, hacían burla de los ancianos que, presurosos pero menos ágiles y robustos, buscaban algún asiento libre. Y aún solían hacer escarnio de ellos, empujándolos y utilizándolos como juguetes para distraerse. Esos eran los modales de la culta Hélade. Allí también, medio pueblo era esclavo del otro medio.
Y junto al lujo, la molicie, la licencia y las enorme concentraciones de riqueza y belleza contrastaban la dureza angustiosa de la esclavitud, la opresión y la miseria de los más humildes. El genio filosófico y artístico de que hicieron gala algunos hijos de aquel pueblo, tales como Sócrates, Platón, Homero y Aristóteles, hace olvidar al observador superficial las miserias de la vida cotidiana en Grecia. Y aún estos hombres ilustres no están exentos de las corrientes de influencia de su tiempo.
Si alguna vez cae en sus manos la obra titulada <<Diálogos de Platón>>, busquen en que el autor dedica al tema del amor. Pero no piense encontrar allí lo que razonablemente cabe imaginar o suponer. El diálogo de Platón sobre el amor es un canto a la perversión sexual, al amancebamiento y al homosexualismo. Y el gran Aristóteles no vacila en justificar y en alabar la institución de la esclavitud que consideraba imprescindible. No queremos, con estas palabras, restar valor al mérito de estos grandes hombres y de las obras positivas que en el plano cultural y civilizador realizaron Grecia y Roma.
Queremos, sencillamente, dar la justa medida de este valor y hacer ver cómo hasta lo más alto y elevado de la antigüedad no lo estaba tanto como para librarse del fango de la injusticia, la crueldad y la miseria física, moral y espiritual. ¿Es, pues, de extrañar que San Agustín dijera que "las virtudes de los paganos no son más que vicios insignes"? A este mundo fue llevado el mensaje del Evangelio de Jesús de Nazaret: <<Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura.>> (Mateo 6:33)
Cuando los hombres empezaron a darse cuenta de que el niño indefenso, el anciano impotente y el más despreciado de los esclavos tenían un alma hecha a semejanza de Dios y que de entre los tales, Cristo estaba formando su pueblo, la escala de valores del mundo antiguo cambió y empezó la era cristiana.
<<Un día Telémaco, el cristiano, que salta a la arena del circo para separar a dos luchadores. Es tomado por loco y apedreado por la multitud ávida de sangre. Muere, pero su muerte significaria muy pronto la muerte de los combates de gladiadores.>>
<<Otro día es Perpetua, la noble patricia, que besa a su esclava delante de los verdugos que van a matar a las dos por profesar la fe de Cristo. Con este beso, la esclavitud empezó a tambalearse. ¿Qué clase de esclavitud podría seguir existiendo entre dueños y siervos que se amaban como hermanos? Y así, lenta pero implacablemente y al compás del crecimiento de la Cristiandad, el mensaje evangélico cambió completamente la faz del Imperio. Y lo que es más importante, la vida y el alma de un gran número de sus súbditos.>>
El mundo pagano tuvo que reconocer toda una serie de principios que le eran ajenos tales como el respeto al individuo, lo sagrado de la vida humana, la santidad personal y pública, el valor sagrado del hogar, la igualdad religiosa de ambos sexos y el principio de libertad de conciencia frente a las intromisiones del Estado pagano.
Hasta entonces el individuo había vivido para el Estado; a partir de entonces, la semilla sembrada haría fructificar el gran principio de que el Estado es quien debe existir para el individuo y no entrometerse en el santo recinto de las conciencias de sus súbditos. Muchos de los ideales evangélicos se abrieron paso de una manera rápida, otros tuvieron que esperar largo tiempo; pero en todos los casos el mensaje cristiano sembraba la buena semilla que a su tiempo daría el fruto esperado: Libertad y respeto mutuo. Paz, alegría y feliz.
<<Vosotros sois la luz del mundo. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que ellos vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.>>
<<Nada os será imposible. Para Dios todo es posible. Dad y se os dará.Y todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis. Vigilad y orad, para que no caigáis en tentación. Tu fe te ha salvado, vete en paz. Orad en todo momento.En verdad os digo: el que crea en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo voy al Padre. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo. Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. La paz os dejo, mi paz os doy. La paz éste con vosotros, como el Padre me envió a mí. En verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre.>> Evangelio de Mateo-Juan -Lucas y Marcos ...
Cada vez que miramos el pasado no te concentras en el presente. ¿Nos sentiremos seguros algún día? El hombre primitivo, muy similar en su conducta a la infantil, fue llamado por Freud adulto-niño. Pero éste, al verse inmerso en un mundo repleto de acechanzas, calamidades geológicas, fieras hambrientas, enfermedades y enemigos, trata de conjurar aquellas fuerzas o aquellos seres para que no le causen ningún daño. El hombre primitivo, solo e inerme, no imagina todavía la existencia de un Gran Espíritu, de un Ser Supremo, del que dependen todos los seres vivientes y objetos que pueblan la Tierra. En estas circunstancias, el hombre primitivo, que aún no ha alcanzado este estadio, se entrega a prácticas y ritos mágicos, tratando de dominar las fuerzas adversas y procurando defenderse con sus conjuros de aquellos elementos hostiles que atentan contra su vida.
Así pues, las elementales reacciones del niño y las prístinas ceremonias de nuestros antepasado, que son muy paralelas, preceden a las creencias de orden religioso, ya que éstas requieren un nivel mental superior. Por ello, se puede afirmar que la magia constituye el primer estadio de las creencias humanas. Pero, ¿qué misterio se esconden realmente tras esta sugestiva palabra?. ¡Magia! ¡Mago!
Un estudio detenido de los principios que sustentan la magia conduce a descubrir las grandes leyes generales que, desde la más remota antigüedad, gobiernan sus ritos y creencias. Estas leyes generales pueden deducirse en dos, que, a su vez, dan lugar a los diversos tipos de magia aceptados tradicionalmente por los investigadores, a partir de los estudios de Frazer.
El primer principio mágico es el que lo semejante tiende a producir lo semejante, y en la base de la llamada magia imitativa u homeopática. El segundo principio mágico es el de que las cosas que una vez estuvieron en contacto se influyen recíprocamente, aun a grandes distancias físicas. Este principio da lugar a la magia contaminante o de contagio.
Del primer principio mágico, esto es, de la ley de semejanza, el mago deduce que puede producir el efecto que desea con sólo imitarlo. El mago o hechicero cree poder dominar las leyes naturales con su ciencia, falsa ciencia, y crea una relación de causalidad basada en la semejanza o en la imitación. Este principio mágico se encuentra difundido en todas las civilizaciones primitivas, y perdura en las prácticas de magia y brujería actuales. Es bien conocida, por ejemplo, la costumbre de dañar o destruir la imagen o efigie de una persona enemiga, con la creencia de que aquel rito provocará un daño en la persona misma. En esta ceremonia mágica tan característica y difundida por África, Oceanía, e incluso Europa, se advierte el secreto mecanismo que gobierna la magia en todos los casos. Si la persona se protege con la luz circundante de Dios, cualquier cosa o energía rebota hacia el malhechor que la envía.
Esta sorprendente difusión universal llegó al Imperio de Rusia y al Reino de Francia.<<Grigori Yefimovich, más conocido como Rasputín (Libertino), fue asesinado en la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916. La última mañana de su vida la dedicó entre otros asuntos a escribir varias cartas, una de las cuales iba dirigida al zar Nicolás II. En ella le advertía de que una de sus visiones le había revelado que <<dejaré esta vida antes del próximo uno de enero>>, aunque ignoraba quién se encargaría de matarle. Y precisaba: <<Si soy asesinado por los plebeyos y especialmente por mis hermanos campesinos, tú, zar de Rusia, nada tendrás que temer...
Tú trono se asentará por cientos de años. Tu hijo será zar. Pero si soy asesinado por nobles, mi sangre permanecerá en sus manos. La nobleza tendrá que abandonar Rusia, los hermanos se enfrentarán con los hermanos, el odio dividirá a las familias, el país se quedará sin imperio... Tú, tu esposa y tus hijos moriréis a manos del pueblo.
Rasputín fue asesinado violentamente horas después a manos de un grupo de nobles encabezado por el príncipe Yusupoff, quien paradójicamente había sido el primer miembro de la nobleza en beneficiarse de sus poderes magnéticos para curarse de una depresión y cuyo testimonio motivó el interés del resto de la corte rusa por los extraños poderes del llamado Monje Loco.
Tapando los huecos que dejó el zar Nicolás II, su familia y los nobles llegó la revolución rusa y, con ella la matanza más grande que jamás nunca antes existió en aquél Imperio..., dando lugar a una época de tiranía dictatorial. Entre las postales que hay a la venta en el Museo Carnavalet de París figura una reproducción de uno de los cuadros más famosos que se pueden admirar en su interior. Se trata de una alegoría de finales del siglo XVIII que representa los derechos del hombre y el ciudadano, rubricados en 1789. Como otras obras del mismo estilo, el texto aparece impreso sobre una especie de Tablas de la Ley rodeado de símbolos de la época.
Un par de ángeles pintados en la parte superior certifican la bondad del contenido y, en lo más alto del cuadro, presidiendo todo, hay un triángulo con un ojo abierto en su interior irradiando luz. El emblema que desde entonces se ha utilizado en todo el mundo para representar a Dios... y también el signo máximo de los Illuminati... Uno de los sectores que había apoyado el proceso revolucionario desde el principio había sido un financiero... el historiador Albert Matiez señala a Jacques Necker, director general de Finanzas y primer ministro con Luis XVI, Ètienne Delessert... con unos banqueros implicados dieron rienda suelta a su plan de eliminar la monarquía y agotado el período de la Convención, los hombres de negocios ocuparon la práctica totalidad de los puestos de importancia en la Administración republicana.
La Revolución francesa degeneró finalmente en uno de los momentos más dramáticos de la historia de ese país: la dictadura impuesta por el Terror jacobino, consagrada en el decreto del 14 Frimario o diciembre de 1793, que suspendía la Constitución, la división de poderes y los derechos individuales. Todo ello, sumado a la creación de un tribunal revolucionario sumarísimo, llevó al primer ensayo de régimen totalitario en la Europa moderna.
Pese a presumir de su carácter anticlerical y antimonárquico, lo que incluía la persecución de la nobleza, una categoría contraria por naturaleza al ideal de igualdad, se calcula que el número de víctimas mortales durante este período no bajó de las 40.000 y, de ellas, un 70% fueron trabajadores y otro 14%, gentes de clase media. Sólo el 8% de las víctimas fueron de origen noble y otro 6% pertenecía al clero.
Buen ejemplo del tratamiento que los líderes revolucionarios dieron a las mismas masas que los encumbraron fueron las matanzas de La Vendée donde la Convención se propuso <<exterminar a los bandoleros para purgar completamente el suelo de la libertad de esa raza maldita>>. La palabra bandolero era un eufemismo para referirse a toda la población.
En un primer momento, los habitantes de La Vendée habían apoyado el levantamiento siguiendo la inercia general y creyendo las promesas de prosperidad y felicidad que traería la caída de la monarquía. Sin embargo, la sucesión de calamidades, miseria y arbitrariedades políticas que se sucedieron a partir del triunfo del régimen republicano acabó por desencadenar una insurrección de los independientes y orgullosos pobladores de la región.
La Convención no se podía permitir ningún tipo de reacción que pusiera en peligro el futuro del inestable régimen, así que envió al ejército a la zona, señalando en uno de sus pronunciamientos públicos que <<se trataba de despoblar La Vendée>> hasta el punto de que <<durante un año ninguna persona, ningún animal, encuentre subsistencia en ese suelo>>.
La brutal represión y las consiguientes matanzas de hombres, mujeres y niños se extendieron bastante tiempo después de que la rebelión fuera formalmente aplastada, como demuestra la masacre de Nantes, en la que centenares de personas fueron ahogadas después de ser amarradas a embarcaciones que posteriormente hundieron.
Al fin, y como suele suceder en estos casos, la Revolución francesa acabó devorando a sus propios hijos y el ideal de fraternidad estalló definitivamente en mil pedazos cuando empezaron a sucederse las traiciones entre dirigentes, se fueron guillotinado a todos los que molestaban con el victo bueno de Danton, pero éste subió al patíbulo poco más tarde. (Cuando María Antonieta, la reina fue guillotinada, había un cardenal riéndose y, él también acabó guillotinado, es algo despreciable, muy miserable permitir que los perros jugaran con la cabeza de la reina..., y esto lo he visto en una regresión, soy yo María Antonia y, el Arcángel Gabriel la llevó al cielo junto a sus hijos y su amado Luis, no se sabe dónde fue, porque él fue muy infiel aunque ella se desvirtuó por la falta de atención amorosa...está feliz)
Después llegó el golpe de Estado del 18 y 19 Brumario, 9 y 10 de noviembre, de 1799, en el que la figura más visible y gran protagonista fue Napoleón, en aquellos momentos un héroe popular tras sus victorias en las campañas militares contra los enemigos europeos de la Revolución francesa. Napoleón había ingresado durante su campaña de Italia en la logia Hermes de rito egipcio, aunque según otros autores ya había sido iniciado en una logia marsellesa de rito escocés cuando era un oscuro teniente del ejército. Durante su mandato, siempre se rodeó de masones, algunos de ellos en contacto con los Illuminati. Su propio hermano José, al que impuso como rey de España, donde recibió el apelativo popular de Pepe Botella, llegó a ser un gran maestre.
En fecha tan simbólica como la Nochebuena del mismo 1799, impulsó la nueva Constitución, que estableció el Consulado y permitió que una paz relativa se fuera instalando en el interior del país. A cambio, utilizó las energías bélicas aún latentes para su propio beneficio, construyendo el ejército más poderoso de su época y lanzándose a la conquista de Europa.
Al principio, el emperador Napoleón sumó una victoria tras otra, y no todas ellas fueron de índole militar... El historiador británico McNair Wilson asegura que la verdadera razón de la caída de Napoleón fueron las medidas que éste tomó contra los intereses comerciales de los banqueros al organizar un bloqueo total contra Inglaterra, a la que siempre consideró la principal potencia enemiga.
En esto coincide con el análisis de otros investigadores, según los cuales, Bonaparte no fue más que un instrumento en manos de los Illuminati. Su misión consistía en edificar una Europa unida bajo una autoridad, basada a su vez en los principios inspiradores de la Revolución francesa, pero fue retirado del juego cuando no sólo fracasó en la campaña de Rusia, sino que empezó a tomar sus propias decisiones en lugar de acatar las órdenes que recibía en secreto.<< Una mano negra siempre se abre paso antes de una gran matanza; mano dirigida por las Fuerzas Oscuras que ya no tiene quien la dirija, porque los ángeles de la oscuridad están cautivos en los abismos y Lucifer ya no tiene el poder que tenía, ahora el Rey es Cristo. Rey de reyes. Su poder se extiende por todo el Universo.>>
Con Dios-Cristo es más fácil vivir. Mientras nos veamos sólo como seres humanos, viviremos como personas ignorantes y tendremos también por ello sólo la fuerza de seres humanos. Sin embargo, si hemos llegado al reconocimiento de que somos en verdad hijos de Dios el Todopoderoso, que albergan en sí mismos todas las fuerzas de la vida, en nosotros crecerá entonces una medida más elevada de espiritualidad; de este modo lograremos abrirnos cada vez más a la corriente divina, para elevarnos hasta ser hombres-Dios.
Hemos leído ahora que los pensamientos negativos conducen a una persona al fracaso y provocan golpes del destino, enfermedades, necesidades y preocupaciones. Los pensamientos positivos, los pensamientos desinteresados, elevan a la persona y la transporta a alturas inimaginables. <<Los pensamientos son por tanto fuerzas>>.
-Ahora estoy mareada. Mieerda. -Son las siete de la mañana. La momia, envuelta en las sabanas, se despierta. El dolor de cabeza le hace recordar el sueño. Violeta cree, que estaba en el aula dando una clase a sus alumnos, está a dieta, adelgazó tanto que ha quedado como un esqueleto andante, tiene tan poca fuerza que con un soplo no apagaría una vela. Se levantó agotada: -¡Ay! Mierda de cama. La cabeza y el cuello, ¡me duelen! He dormido entumecida. ¡Que daño! Aún veo a Napoleón con la bayoneta calada. Tengo ganas de hacer pipí. Voy a abrir la ventana, eso sí, haber si con el aire fresco me despierto. ¡Oh! Que linda mariposa. Ya me gustaría a mí volar.
Aunque no tengo muy claro que voy a hacer con mi libertad. ¡Qué hambre! Ayer cené mucho, hoy tila y manzanilla, ayunare unas horas hasta el almuerzo. Tengo tiempo de hacer mis oraciones, doy gracias al chamán que me las enseño, para limpiar mi cuerpo, mi aura y mi casa de todas las energías negativas. Enciende un incienso de salvia. FIN por hoy. Recuerda: Con Dios-Cristo es más fácil vivir. Señor, bendice la obra de nuestras manos. Gracias por permitir que escriba. Hasta cuando así Dios lo quiera. Gracias, al administrador que me lee. No me borre, recuerda la Ley de causa y efecto (Ley del Karma)
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