Las causas y motivos para que surja cualquier creación, la mayoría de las veces, vienen originadas a través de una serie de circunstancias que rodean al individuo, naciendo en consecuencia un principio motivado por la curiosidad en el saber, de investigar acerca de algo desconocido, que con la aportación de los datos recogidos, puedan aclarar el transcurso histórico de la vida y aquellos casos acontecidos que no deben ser silenciados en aras de una justa verdad, sin el ánimo de apostar por una creencia o ideología determinada, sino tratar de buscar la imparcialidad necesaria que dé como resultado, ver con objetividad, ya en la distancia y la perspectiva lejana de los años, todo lo que aconteció en una época desaparecida y de la que ya por fortuna quedan pocos rescoldos aunque, algunos nostálgicos tratan de avivar el fuego.
Se suele decir que el destino de las personas está escrito, en muchas ocasiones se reúnen una serie de circunstancias para que acontezcan casos, algunas veces, la mayoría, insospechados. Cualquier actividad creativa nunca nace de la nada; el intelecto del humano guarda en lo más profundo de su ser, las reminiscencias ancestrales de las vivencias históricas que se van transmitiendo generación tras generación, hasta desembocar en las tres facetas que tiene éste para comunicarse, como son la palabra, la mímica y el testimonio de reflejar su huella sobre algo material, como pueden ser las escrituras y las artes plásticas, siendo éste último testimonio la base que nos lleva a realizar este pequeño relato.
Un ambiente enrarecido se adueñaba de Andalucía. Los rumores de un golpe militar eran constantes, unas veces desmentidos y otras asegurado. Las ciudades de Córdoba, Cádiz o de Sevilla se encontraban envueltas en la ceremonia de la confusión, , hasta tal punto, que el gobernador civil de Sevilla, José María Álvarez Rendueles, tuvo que recibir a una comisión de concejales. Las palabras tranquilizadoras del Gobernador Civil no sirvieron de nada. La intranquilidad iba en aumento ante el temor de un nuevo golpe de estado, uno más de tantos dados en nuestro país por el ejército; nadie supuso la tragedia que se avecinaba, llegándose incluso a pensar, aún después de dado éste, que sería de escasa duración restableciéndose de nuevo el sistema parlamentario.
No ocurrió lo pensado, el golpe dado el día del 18 de julio de 1936 desembocó en una larga guerra de tres años, quedando perpetuado un nuevo régimen que duraría varias décadas de nuestro siglo recientemente terminado. Amelia Díaz y su marido Andrés Rodríguez, ya tenían cuatro hijos, cuando el nefasto día 18 de Julio quedó declarado el golpe y pasado varios días se consolidó tanto en Sevilla como en Córdoba, igual en Cádiz, que era donde se encontraba la familia de Amelia, el marido, Andrés Rodríguez decide venirse a Sanlúcar de Barrameda estando en la creencia, al no estar muy relacionado con la sociedad sanluqueña, pensó, que pasarían desapercibidos, puesto que su nombre figuraba entre la militancia socialista, habiendo sido su hermano José Rodríguez concejal del ayuntamiento de Cádiz.
-¡Ah! ¡Usted es Andrés Rodríguez. Fue su hermano el concejal que levantaba el puño en la Plaza de España. Su hermano y ustedes levantaban mucho el puño en la república! - A lo que le contestó que <<cómo era posible lo que estaba pasando si él era también republicano>>, él acusador con mal tono le espetó. <<¡Qué no le hablara de República sino de rojos!>> Siendo contestado: <<¡Yo no soy rojo, soy republicano, usted también lo era!>> Todos los esfuerzos realizados por Andrés fueron infructuosos.
El primo de Amelia Manuel Díaz Robles, conocía al sargento desde la infancia, queriendo interceder por la familia ante su presencia no consiguió salvar al marido de su prima; Andrés Rodríguez fue conducido al castillo de Santiago, a los pocos días fue fusilado en la pared del cementerio. Amelia, conocía a una monja de la Caridad, una de las que prestaba servicio en el hospital de San Diego. Su hijo mayor se encontraba enfermo; justamente el 13 de agosto lo llevó al hospital falleciendo de hambre a las pocas horas de haber sido atendido en el hospital; el médico don Salvador se compadeció de Amelia, le dió trabajo como lavandera. Para ella fue una fiesta. Aunque por todos era conocida la línea de pensamiento de Amelia, fue aceptada por toda la comunidad de trabajadores y, también, las monjas la aceptaron. En la lejanía del tiempo su nieta cuenta, que en aquel tiempo muchas mujeres fueron ajusticiadas en el Castillo.
Sus largas cabelleras eran cortada, para dar un uso... Amelia, recogía todos los cabellos que podía, con la idea de bordar una escena muy macabra; logró plasmar en una sábana de lino con su paciente bordado, un paisaje aterrador: Bordó el ataúd de su marido, rodeado de las vistas del cementerio; bordó flores, tumbas y cruces todo con los cabellos rubio, castaño o negro, con los cabellos claros bordo un pequeño sol derramando rayos oscuros. Ese aterrador cuadro estuvo en el dormitorio de Amelia Díaz, hasta el día de su fallecimiento, una mano anónima lo tomó de la pared y nunca nadie en la familia supo del paradero del cuadro.
Andando el tiempo Felipe Rodríguez Díaz ingresa en la plantilla del hospital como su madre era un trabajador muy apreciado por la sociedad sanluqueña y por todo el cuadro de trabajadores. La nieta de Amelia, hija de Felipe enferma gravemente de peritonitis. Matilde cuenta con seis años, ya muy cerca de los siete. -No quiero volver aquellos días, ¡ay!, que malita estuve. Tenía una fiebre tan alta, que me ponían bolsas con hielo en el vientre. Según los médicos, no saldría con vida del hospital. No se podía efectuar una operación, por la debilidad de mi cuerpo. Es lo que me dijo sor Felisa. -¡Hija!, aquí no hay medios para hacer una operación así. -¡Ya está, mañana me voy al cielo! Quiero volver a ver a mi abuelo.
-Maltidita, te vamos a dar la primera comunión aquí. Debes reconocer a Jesús. Sólo a través del autorreconocimiento llegarás a conocer a Dios, y a encontrar el camino hacia tu Padre. Cuando lo hayas reconocido, podrás apoyar a tu prójimo y quizás ayudar a sacar la paja del ojo de tu prójimo. <<Ama a tu Dios de todo corazón; si hoy aún no puedes hacerlo, empieza a rezar de todo corazón. No solo son los labios los que deben hablar, sino el corazón. Dondequiera que vayas, o hagas lo que hagas, háblale a Dios dentro de ti, a Dios, tu eterno Padre y al Cristo de Dios, tu Redentor.>>
Cuando seas mayor, así lo quiera Dios, Nuestro Señor, aunque hagas un trabajo muy sencillo, haz primero una oración de corazón, sólo unas pocas palabras: <<Padre mío, no estoy sola, voy contigo, que el trabajo sea en Tu Santo nombre>>. Cuando vayas a la escuela, oh niñita de esta Tierra, no vayas sin haber rezado antes a tu Padre celestial. Que tu ruego sea el siguiente: <<Padre, que estás en los Cielos y dentro de mí, reconfórtame con Tu gloria bendita y guíame la mano que deba escribir o hacer cálculos>>. Jesús dijo: <<Dejad que los niños vengan a Mí y no se lo impidáis, pues suyo es el Reino de los cielos. Recuerda siempre que <<Cristo vive en tu corazón>>.
-Cuánta alegría llenaba mi corazón cuando sor Felisa me sostenía las manos, ella me acariciaba la cabeza, me enseñaba a rezar, me tomaba en sus brazos y me decía: <<El Padre está dentro de ti, Él es la vida>>. Te pondrás bien, ojala pudiera tomar el caldito de mi mano.
Recuerdo que me inyectaban suero en la barriga, mi vientre estaba abultado, no podía comer nada, ni podía beber agua; durante quince días estuve sin abrir la boca, tenía mucha sed, estaba tan debilitada, que decidieron darme la extremaunción, por eso me prepararon para darme la comunión. Yo, los oía, aunque parecía que estaba dormida. Sabía, que estaba muy próxima a la muerte, me desesperaba, pero el recuerdo de las palabras de sor Felisa me daba aliento para seguir.
Llegó el día de mi extramauncion, a primeras horas de la mañana llegó el sacerdote. Me pusieron una camisa blanca, lisa muy larga. Yo protesté: ¡No quiero este vestido! Yo quiero un traje de Primera Comunión bordado, con encajes y jaretas, ¡no quiero hacer la Primera Comunión en el hospital! Yo quiero ir a la Iglesia del Carmen, como mi prima Rosarito. La monja me dijo: -Tú, no te preocupes para el día de tu primera comunión entre todas te haremos un traje bordado con encajes y jaretas. Ahora, ponte de rodillas y recibe al Señor. -Me arrodillé en la cama, recibí la comunión. Todos esperaban mi muerte, hasta el certificado de defunción estaba esperando sobre una mesita; todos esperaban que al caer la tarde don Salvador firmaría mi defunción.
Mi familia, todos, estaban tan agotados, que se quedaron dormidos toda la mañana, mi madre dormía, mi padre daba a veces una vuelta para ver cómo seguía. Escuché como le decían mi abuela. -Felipe, el médico ha dicho que no se puede hacer nada más, que la niña ya no resistirá. Ellos creían que yo dormía. Vi como mi padre se fue a su trabajo, mi abuela se duerme como mi madre, la rindió el cansancio, así que yo rompí con los dientes la bolsa de plástico que contenía el hielo, tome el hielo a bocados, me tomé casi la bolsa, entera, bebí del deshielo. Me quedé dormida. Un sueño profundo me invadió, al verme creyeron que estaba muerta, porque, apenas respiraba, no salía de mí ningún aliento. El nombre de mi padre me hizo despertar. Al llegar, el médico, todos le alertaron de lo mal que estaba, don Salvador destapó las sábanas de la cama, vio que yo estaba en un charco de agua, el colchón se había empapado del agua del hielo.
Gritó, gritó maldiciendo a las monjas, a todos los trabajadores los fue nombrando: ¡Clara, Pepa, Salvador, Felipe, sor Felisa...etc. vengan aquí! Pero, ¿es que no han visto lo que ha hecho la niña?. Levantando la mano arremetió contra todo el cuadro del personal del hospital, me tomó en sus brazos me llevó a darme un baño, son Juana me baño y me llevó a otra habitación. El caso es, que se pasaron las fiebres. Nunca más he estado enferma, aquella peritonitis de mi infancia por poco acaba conmigo. Pero ya veis lo fuerte que soy, yo pienso que la Primera Comunión obró un milagro en mí. Cristo se introdujo en mi alma. Y es este Cristo del alma quien hizo manifestar mi salud allí. Esto no es un cuento es la verdad de Matilde. Una mujer con vivencias paranormales de mayor...
<<Y es este Cristo del alma quien se manifiesta ahora a los hombres a través de la palabra: Yo soy el Espíritu de eternidad a eternidad. Mi obra es volver a conducir a todos los hijos de Dios al Reino eterno, para que vivan libres en Mi Padre, que también es vuestro Padre. Ya que la humanidad no encuentra la libertad en sí misma, el Espíritu del Hijo, vuestro Redentor, habla a través de instrumentos humanos. Y lo hace en la lengua materna del instrumento.>>
<<Los profetas de la Antigua Alianza escuchaban a Dios. Jesús hablaba a Dios, el Padre, le inspiraba. También en la actualidad <<instrumentos humanos>> transmiten lo que Cristo les manifiesta. Vuestro reino no es de este mundo, pues Yo os he convertido en hijos e hijas de los Cielos. Me he introducido en vuestra vida eterna, en vuestras almas. Por eso despertad a la libertad en Dios y estimulaz vuestros corazones en la oración. Pues la oración, hijos Míos, os lo digo en nombre del Padre, es un poder de los Cielos. Vosotros decidís cuán efectiva es la oración. ¿Qué es la oración? La conversación con vuestro Padre en los Cielos. ¿Dónde vive vuestro Padre? Él está en todas partes, y sobre todo en vuestras almas. Por eso la oración debe ser una oración de corazón. Dios, el Espíritu eterno en ti, que unido a Cristo vive en toda alma, te dará respuesta, hijo Mío, de muchas maneras, pues tú eres Su hijo. Sé consciente de estas palabras: ¡Tú eres Su hijo!>>
<<Si comprendes lo que estas palabras significan, empezarás a amar a tu Padre sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Amarás a toda la Creación, pues la gran totalidad está en ti. Él, el gran Uno universal, te la ha regalado. Por lo tanto, cuando reces, penetra en tu alma, allí está la gloria viviente. ¡Cristo vive en ti!>>
<< La humanidad se ha olvidado de cómo rezar, y por eso este mundo está así; los hijos de Dios están tristes, llenos de ansias de poder terrenal. Oh, si pudiese hablar a cada corazón, si pudiese decirle uno a uno, escucha, debes emitir amor, para recibir amor, debes poner orden en tus pensamientos y en tu corazón, para que puedas percibir en ti al gran Espíritu del orden.>>
<<El hombre se ha vuelto tibio, aspira a las cosas de este mundo. Ya no le importa Dios. A Dios no se le puede percibir, dice el ruido hombre del mundo. Dios, está en nuestro corazón, no percibirás al Espíritu del silencio si tu alma y tu corazón son ruidosos, sino sólo en un corazón silencioso y tranquilo, que es uno con Él. Le encontrarás cuando te hayas desprendido de las cosas humanas, es decir, cuando ya no prestes atención al dinero y a los bienes materiales y ya sólo sigas con perseverancia al único Espíritu en ti.>> Un hijo de Dios tiene los pies sobre la materia, sabe que todo se lo ha regalado Dios y que está encarnado en un cuerpo para regenerar al alma y elevarla al Uno universal, que es la omnipresencia en todo lo que existe.
¿Cuándo vamos a comprender al Cristo de Dios que vive en nosotros, cuándo vamos confiar en Él y olvidar nuestras cosas humanas, para que lleguemos a ser uno con el Espíritu que vive en nosotros? Muchos preguntan: Cuando rezo, ¿qué camino toma la oración? Cuida de no rezar sólo para ti, pues cuando sólo piensas en ti, emerge el amor propio, y la oración tiene poca fuerza.>>
<<Cuando reces, hazlo conscientemente, envía primero amor y pídele al amor que te eleve, luego pide por un país, por una ciudad, allí donde los hombres viven en sus apremios. Reza por tus hermanos que viven intranquilos, en estado de guerra, en pena y desgracia; luego reza por tus amigos que conoces en la Tierra, y sólo después, piensa en ti y en tus deseos más profundos. Dios da de todo en abundancia para todos. Acaparar es un pecado de avaricia, codicia. El <<Padre Nuestro>>, que enseñó Jesús al pueblo, no es la oración del amor propio, sino que es mundial para todos los ámbitos, es una oración de unidad, que se alza al Padre y vuelve a recaer sobre el alma de quien reza.>>
-Saben, que hicieron los trabajadores del hospital, recogieron dinero, para preparar mi Primera Comunión; compraron la tela, los encajes para confeccionar el traje, y también para el festejo, compraron embutidos y vino, las monjas lo bordaron, me quedó un traje precioso, aunque yo tenía dos hermanas pequeñas el traje se quedó en el hospital para que se lo pusieran las niñas humildes, las hijas de los más pobres de aquel entonce se vestían con los trajes donados de las familias pudientes. Mi padre seguía a los cantaores flamencos.
<<Por todos era sabida la línea de pensamiento de Manuel Vallejo, lo que dio lugar una vez pasada la guerra, a pesar de haber actuado en varios elencos, que no fuera lo bastante considerado, quedando relegado al olvido, no siéndole reconocida su dilatada trayectoria artística. Para reafirmarnos en estos motivos, baste la letra de estos fandangos acompañados con la guitarra de Antonio Moreno.
<<Al grito de ¡Viva España!/ Después de escuchar el himno/ Al grito de ¡Viva España!/ Canto un fandango gitano/ Y en él llevo puesta mi alma/ Como buen republicano./ Por la libertad de España/ murió Hernández y Galán/ un minuto de silencio/ por los que ya en gloria están/ suplico en este momento.>>
Don Manuel Jiménez y Martínez de Pinillos, conocido por Vallejo, muere un día siete de agosto de 1960, en el Hospital Central, en la miseria. La propaganda del nuevo régimen impuesto se encargó de vilipendiarlo por su condición de republicano y homosexual. Tal vez esta última palabra puedan herir la susceptibilidad de algunos, pero es hora de decir las verdades de las que estamos necesitados después de tantos años de silencio impuesto.>>
Cierto y verdad que no se puede demostrar lo que nuestros antepasados nos contaron de la guerra civil española, pero conocemos crímenes horribles de uno y del otro bando...
-Matilde, no sabia que tu familia fuera republicana. -Cómo lo vas a saber, si hemos estado silenciados, ¡que quieres!, que nos pase como a mi abuelo, acabar fusilados en la pared del cementerio. ¡Mirad!, ha llegado María, ¿de donde vendrá? -Ya lo dirá ella, si lo quiere decir.
Vengo, hola, hola a todas, buenas tardes; vengo del notario. He ido, porque le he quitado el poder sobre mí, a mis hijas, y a toda mi familia, no me fio un pelo que llegue un día al hospital, me ingresen y, me den la eutanasia. Y, me den el tiro de gracia. Además el abogado don Diligente, me está gestionando un tema muy importante, he decidido quitar los apellidos de mi familia a mis hijas.
-Según las confesiones de sus más íntimos, se consideró una mujer progresista dada a los demás; pero no es nuestra intención sacar la oscuridad de su familia, así que sea ella la que lo diga en varios colectivos cuando el tema esté avanzado. -¿María, sabes bien lo que vas a hacer, con esto que crees que consigas?-Paz interna. Solo paz.
-Tal vez nos pueda asaltar una duda. No me atrevo a preguntarme si acaso su muerte..., no hubiese ocurrido de forma tan repentina, en plena juventud, alcanzando la plenitud de su carrera artística, hubiera regresado como lo hicieron otros, aceptando la sumisión y la esclavitud. Mi intuición me hace creer que así no fuera, debido a su carácter y a todas las vejaciones, vicisitudes y peripecias rocambolescas a que estuvo sometida antes de su partida. Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Así sea. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario