Con muy pocas variantes en el recorrido, repetían estas exploraciones de amplio alcance cada amanecer y otras veces durante las tardes. Así fue como, casi siempre para aliviar las esperas entre clase y clase, empezaron sus exploraciones en pareja. Las primeras veces fueron en bicicleta. Dado que el jardín grande tenía unas <<cien hectáreas>> y los senderos, entre grandes y pequeños, más de una veintena de kilómetros, la bicicleta resultaba, cuando menos, indispensable, había decretado enseguida el señor Alberto.
Esa mañana- había admitido-nos limitaremos a <<localizar>> allí al fondo, hacia el Oriente, el lugar donde Confucio, Buda o Lao Tezet y otros sabios, habían vivido, por aquel verano iban con muchísima frecuencia a admirar los manuscritos de las crónicas de estos sabios memorables, pero si iban a leer, ¿cómo se las arreglarían?, ellos no conocían el idioma indí ni chino. Violeta había insistido en llevar consigo un traductor de Google. De manera que ese día fueron dispuestos a descifrar los textos védicos y la magna obra de Confucio. ¿Y luego? Luego regresarían para explicar a sus alumnos lo que habían traducido y descifrado de los textos, como de costumbre hacían ellos cada día, después del recorrido por el Bosque Mágico. Corrían el riesgo de que cuando los pillaba algún disturbio se salpicaban de las explosiones de pólvora y de la sangre derramada por los hombres diminutos de la antigüedad que allí vivían todavía.
A veces recorrían el Bosque Mágico en sentido inverso, admirando como de costumbre las desiertas fronteras, más triste que nunca, viendo al otro lado oscuro del jardín un puente de soga de cáñamo que atravesaba un canal, que daba acceso a un inmenso lago de aguas serena. Y así hasta el túnel del cañaveral de bambú que recreaba un pórtico ante los huertos de cerezo. Otras veces, se internaban en los profundo del bosque de matorral y helechos y luego, hacía el otro lado, mucho más silvestre, la zona más oscura y melancólica que bordeaba la desierta ciudad amurallada; allí apenas encontraban vida, precisamente, avanzando a duras penas entre matorrales de zarzas llenas de espinas y ortigas cuando de pronto, desde detrás de la tupida maraña de ramas, surgió lejanisima la voz de Confucio que decía:
<<Libertad en el tiempo del retorno, interviene la enérgica firmeza moviéndose y actuando con mansedumbre; se sale y se entra sin peligro, llegan amigos sin faltas que van y vienen siguiendo el mismo camino. Al final del séptimo día se producirá <<el retorno>> como en el movimiento del cielo. Aquello que está por hacer tendrá éxito, la firmeza crece. ¿Acaso el Kua Fu no hace visible el corazón del cielo y de la tierra?.
Alberto no sabía nada o casi nada del tema, lo que nunca dejaba de maravillar a Violeta. Miraban con lupa como si fueran unos monstruos gigantes. -Pero ¿será posible que seas tan ignorante?-exclamaba-. ¡Algo de historia, de filosofía, de metafísica o de botánica y, de ciencia habrás estudiado en tu vida académica! A ver Alberto-preguntaba luego, preparada ya para fruncir el ceño ante cualquier nueva barbaridad de los diminutos habitantes del bosque-. ¿Podrías decirme, por favor, qué clase de árbol piensas tu que es ése de ahí abajo? Podía referirse tanto a los hermosos cerezos, melocotoneros o ciruelos, quizás eran más llamativos aún los bellos olmos y tilos de los que crecen entre las carpas del invernadero, como también crecen las rarísimas plantas africanas, asiáticas, americanas que sólo un especialista como Pablo el capataz sería capaz de identificar, puesto que el Bosque Mágico había de todo, absolutamente de todo. En cuanto a Alberto él, siempre contestaba lo primero que se le venía a la cabeza, porque la verdad es que él no sabía distinguir un ciruelo de una morera o de un tilo, pero también porque se había dado cuenta de que a Violeta lo que más le gustaba era que él se equivocara. Un hombre que no sabía nada de botánica.
Le parecía absurdo que existiese en el mundo un hombre como él, que no albergara por los árboles, por <<los diminutos bonsai o los grandes, los tranquilos y fuertes, los pensativos laureles místicos>>, sus mismos sentimientos de apasionada admiración que admiraba ella en su padre. -¿Cómo puedo hacer, Dios mío, para dar a comprender, para que pueda sentir admiración por la vida natural?.
Alberto, mira con la lupa, ¿tú qué ves?- Veo a unos siete u ocho vejestorio parloteando entre ellos, hasta podría decir- ¡Mira qué venerables barbas tienen! Pero, ¡si llevan melenas y un rodete! En serio, los estoy viendo-insistía Alberto-, ¿no que me parecían a mí siete Sacerdotes judíos resecos por el sol y los ayunos? ¡Cuánta elegancia exponen los orientales, cuánta santidad en aquel rostro oscuro, hombres secos y rectos como palmeras, llenos de brillos!
Algunos parecían que se alimentaban de saltamontes como San Juan Bautista. Día a día, Alberto iba sintiendo admiración y simpatía por los árboles exóticos, en verdad, sentía gran reverencia por los hombres sabios que se habían plantado en el Bosque Mágico como saliendo de la nada, como si un Mago los hubiera sacado de su chistera dándo les vida, naturalmente que él sabía que los bonsai los había plantado el padre de Violeta, sabía del amor de Fernando el cojo hacía el Bosque Mágico, él comprendía su laboriosa labor...
-Tiene casi 13 años, ¿sabes?-susurraba entornando los ojos-. Piensa en todo lo que habré visto desde que vino al mundo de mi padre el Bosque Mágico. Y parecía que aquel pequeño hombre tuviera, tanta sabiduría, que pensaba que tenía que abrir al máximo los ojos y los oídos: ojos para verlos y oídos para escucharlos con toda su atención.
Para hablar de estas cosas, Violeta sólo su lengua materna usaba exclusivamente. Ella iba traduciendo con el traductor de Google e iba diciendo todo cuanto oía de los sabios antiguos que allí iban apareciendo cada día; ella sentía una admiración rayana en la reverencia de la sabiduría metafísica y tratando de desatar todos los nudos históricos trabajaba sin cesar, pero, ¡sola!, sólo y exclusivamente le habían ayudado Pablo el capataz y su ayudante de jardinería Luis, estos dos, solo ellos dos le ayudaban- ¿Sabes cuánta amargura he sentido? ¡Sola, en una amarga tarea!, siempre tratando de sostener en paz el Bosque Mágico; siempre procurando revitalizar los bonsai, siempre temiendo los incendios y sobre todo temía las tragedias metereológicas y, más aún sobre todo temor los miedos a las guerras, a los conflictos de después de las batallas: Hambruna y epidemias. De modo, que se pueda evitar en lo posible lo evitable.
<<Hubieron de pasar seis siglos en la Península Ibérica antes de que viéramos otra guerra civil tan larga, aunque algo menos despiadada, y nueve antes de otra más corta pero no menos cruel. En Córdoba se decidió lo que somos hoy y es por eso por lo que intentaremos contar sin pasión lo que ocurrió en aquella primavera. Lo haremos con la prosodia de nuestras más antiguas epopeyas redentoras, como dicen que los argonautas nos enseñaron a los hijos de Medea; como por Sevilla aún se cuentan y como por la inmemorial Cádiz se cantaban milenios antes de que los mercenarios desembarcaran en el puerto de la Luz de Almería.>>
<<Y, tras siglos de guerra, nos atrevemos a hablar en el nombre de todos nuestros muertos de cualquier época, condición, estamento o creencia. En todo caso, en la historia aprendimos que ellos, los muertos, somos nosotros los encarnados, y que nosotros seremos vosotros, los por nacer libres e iguales, y que nosotros seréis pronto ellos, los muertos, es decir, nosotros.>>
<<La iluminación consiste en ver lo desconocido de uno mismo, y en esto no hay videntes ni adivinos, solo una calma sin principio ni fin>>. (Atisa Dipankara Shrijnana) <<Lo que yo deseo se manifiesta cuando lo ordeno por Amor. La intención de Dios para cada uno de sus hijos es la abundancia de toda cosa buena y perfecta. Él creó la Perfección y revistió o invistió a cada hijo con ese mismo Poder.>>
<<Todos podemos crear y mantener la Perfección y expresar Dominio Divino sobre la Tierra y todo lo que ella contiene. La humanidad fu creada a imagen y semejanza del Padre. El ser personal de cada uno tiene que reconocer completa e incondicionalmente que la actividad exterior humana no tiene nada propio. Hasta la energía es irradiada al ser personal por el Gran Ser Divino Interior. El Amor y la Alabanza al Gran Ser Interior y la atención enfocada y mantenida en la Verdad, la Salud, la Paz, el Suministro Divino y la Libertad, o cualquiera otra cosa que sea necesaria para tu uso, si son mantenidas persistentemente en tu conciencia (pensamiento y sentimiento) serán manifestadas, tan absolutamente, como existe la Gran Ley de Atracción Magnética en el Universo. La Eterna Ley de la Vida es: <<LO QUE TU PIENSES Y SIENTAS LO TRAES A LA FORMA>>.
<<Donde está tu pensamiento allí estás tú. Lo que tú medites, en ello te convertirás, ya que tú eres tu Conciencia. Aquél que no quiera controlar sus pensamientos y sentimientos está en mal camino. Es una vergüenza para la vida humana que no sea enseñado el auto-control desde la cuna hasta la tumba. El individuo ha de hacer un esfuerzo por el control de su conciencia exterior para poder sujetar sus pensamientos y sentimientos y así eliminar las limitaciones (miserias, discordia, y destrucción). Al principio esta disciplina requiere esfuerzo continuo ya que los pensamientos y sentimientos del 95% de la humanidad están descontrolados. Pero no importa cuanto sea el esfuerzo para llegar a un control absoluto de estas actividades, pues no se puede tener ningún dominio de nuestra vida y mundo sin ello. <<Si hablamos o actuamos con pensamiento puro, la felicidad nos seguirá como una sombra que no nos abandona>>. (Dhammapada- siglo 1 A. de C.)
Tratemos de entender ahora el mecanismo de cómo el Yo superior va guiando a esa manifestación externa que no es otra que el ser humano. Todo individuo, en su conciencia humana, representa la manifestación más externa de un yo superior; siendo que los flujos de energía que descienden, bañan la conciencia del individuo proveyendo le de cierta capacidad para asimilar las experiencias que su cuerpo físico está acumulando, entendamos que esa energía que ha descendido y que anima a su conciencia humana, ha debido pasar a través de distintos filtros.
La insuficiente comunicación que existe entre la conciencia humana y la conciencia de los cuerpos superiores, impide que el flujo de la luz del alma llegue a iluminar plenamente a la conciencia del individuo, decimos entonces, que el ser humano posee posee una iluminación limitada, pequeña y particular de su propia vida. Si pudiésemos hablar en términos de colores, diríamos, que la luz blanca que proviene del alma, es descompuesta en sus siete colores a medida que pasa a través de los diferentes cuerpos del ser humano, y al igual que le pasa a la luz del sol cuando atraviesa vidrios de colores, adquiere la tonalidad de los filtros a través de los cuales va pasando, así, si una persona tiene una tonalidad de color rojo, la luz pasará a través de su aura interior, será únicamente la del color rojo y en su conciencia humana él verá a la vida y a todas sus experiencias, a través del color rojo, le parecerá que el mundo es de color rojo.
Y así con todo los colores: el verde le dará amor y esperanza; el naranja sabiduría; el amarillo alegría; el azul poder de comunicación; el violeta iluminación trascendental. <<<El brillo de la luz del Buda Amida sobrepasa todo (...) allí donde llega su luz, por muy lejos que sea, penetra el Amor y se alcanza la dicha de la Fe. Refúgiate en el gran ser que otorga el consuelo y la felicidad>>. (Shinran Shonin- 1173-1263 D. de C.). Una vez que el individuo ha podido establecer las diferencias entre su forma de percibir las cosas y la forma en que la vida es percibida por sus hermanos de rayos diferentes, entonces puede iniciar prácticas de disociación mental, es decir, él disocia su percepción individual de las cosas y la percepción que podría tener, si eliminara las distintas interpretaciones internas que él mismo formula, de las experiencias que la vida le está dando a cada día.
Cuando el discípulo puede convertirse en un observador, sin juicios de la vida, entonces está capacitado para penetrar en los siguientes arcanos del conocimiento superior; eliminar sus juicios personales, significa retirar los filtros a través de los cuales observa a la vida; cuando deja de ser un juzgador de lo que está viendo, se convierte únicamente en un espectador, en un experimentador de la experiencia de vivir, en ese momento, la contemplación lo lleva hacia el siguiente nivel de conciencia, y aun cuando su naturaleza, su alma y su personalidad, pertenezcan a algún rayo en particular, él tendrá la capacidad para restablecer el nexo con su alma, sin tener que pasar a través de estos filtros.
Decimos entonces, que el discípulo ha construido su propio antakarama, el puente mágico entre su conciencia superior y su conciencia humana; paradójicamente, no es el análisis, precisamente, el estar como un simple espectador en la vida. La madurez espiritual de un discípulo se mide en función de los juicios internos que establece de cada una de sus experiencias; si el discípulo todavía oscila entre el bien y el mal, entre lo bueno y lo malo, correcto e incorrecto, significa que aún le falta un largo camino que recorrer.
Si el discípulo aprende que todo es bueno y que simplemente varían las formas en que la energía del bien afecta a todo lo existente, entonces el discípulo, decimos, que lleva un camino más avanzado, pero aún le falta otro largo camino por recorrer.
Si vemos que el discípulo goza observando a la vida y que en su pensamiento no existe sino el placer de ser, el placer de actuar, y que su pensamiento no es sino un pasaje instantáneo entre su intuición y la acción que concreta, decimos entonces que el discípulo está muy aventajado en su camino, pero aún así, todavía le falta un largo camino para llegar a donde debe llegar. <<Si alcanzamos la sabiduría escuchando las enseñanzas sagradas, disfrutaremos de la serenidad de un lago profundo, tranquilo y pleno de paz>>. (Dhammapada S. 1 A. C.) <<Que todos los seres vivos, jóvenes o viejos, fuertes o débiles, cercanos o lejanos, conocidos o desconocidos, vivos, ya partidos o no nacidos aún, todos los seres vivos, gocen de dicha plena>>. Atribuido a Buda (Hacia 563-Hacia 483 A. C.).
<<La Llama de la Adoración es una de las actividades más prácticas que se puede generar dentro del corazón, alma y espíritu de aquellos que están atados, porque es un tratamiento para la mente, el sentimiento y una verdadera terapia para la carne. La verdadera Adoración a Dios no contiene ninguna búsqueda personal. Es una absoluta relajación: es reposo asoleándose en la bondad divina, amándole por ella misma; o amando a cualquiera de los seres deificos que representan algún servicio especial hacia la vida>>.
<<Yo reto a cualquier individuo que se encuentre deprimido; a cualquiera que esté dolorido, a cualquiera que se sienta encadenado o manipulado en alguna forma, que utilice la Llama de la Adoración (que es la naturaleza verdadera del Ser) y que si al usarla no siente o no ve liberación, entonces el sol y los planetas NO SEGUIRÁN MOVIÉNDOSE EN SUS RESPECTIVOS CAMINOS.>>
<<Dentro del mundo sensorial humano yacen enterrados profundamente dentro de nuestras memorias (cuerpo etérico). Esas presiones son causadas por la infinidad de experiencias infelices que tuvimos en el pasado y que han formado heridas y cicatrices en el cuerpo etérico. Estas cicatrices se vuelven a reventar a la menor provocación, brotando hacia afuera de nuevo el veneno de pasadas enemistades, pleitos y mal compromisos.>>
<<El hombre no sabe lo que él carga encima, enterrado profundamente en este departamento que la Ciencia llama El Subconsciente. Ese reino donde están yaciendo atrofiadas las memorias de cada una de las experiencias vividas en cada encarnación, desde el primer día en que esa vida cayó en desgracia hasta el momento presente. El Plan Divino reúne ciertas vidas repetidamente, presentándoles nuevas oportunidades continuamente para que enderecen las cosas entre ellos.>>
<<En este mismo momento, si hay alguien en el mundo con quien tú no estás en completo acuerdo, trae la imagen de esa persona a tu mente y te dará la presión de mis sentimientos de perdón amoroso e incondicional hacia ella. Si lo aceptas, te verá libre del retroceso de energías que producen esos errores pasados>>.
<<De la misma forma que las alas permiten al pájaro alcanzar los cielos, el poder de la sabiduría nos ayuda a trabajar por el bien de los demás>>. Adaptado de Atisa Dipankara Shrijnana (980-1054 D. C.). La astrología nos dice que somos individuos peculiares y únicos, pero al mismo tiempo nos revela que somos una manifestación directa de la totalidad cósmica, a la que estamos inexorablemente conectados. Nos recuerda que estamos atados a la rueda del karma, que venimos al mundo con unos talentos especiales y con una determinada misión de vida y también, con determinadas cargas y penas. A primera vista puede parecer que nos diga que nuestras fortunas y nuestras personalidades están predeterminadas, que nuestros destinos están enteramente en manos de los dioses.
Sin embargo, es el carácter de un hombre lo que marca su destino, como nos dice el gran filósofo griego Heráclito; así que, en última instancia, no hay nada que excuse o esconda lo que nosotros somos. Correctamente entendido y aplicado, un horóscopo es un instrumento exacto basado en fuerzas, eventos y relaciones reales que ocurren en la naturaleza. Pero es también, y sobre todo, un diagrama del propósito existencial de un individuo, y un lenguaje simbólico que describe cómo los diferentes factores -los signos, los planetas y las casa- se combinan para producir un todo significativo.>>
Cada horóscopo es una compleja combinación de factores, una representación gráfica de un momento particular, determinante y sincrónico, en el tiempo y en el espacio, cuando los cuerpos celestes del sistema solar forman una configuración única. El arte del análisis astrológico consiste en sintetizar intuitivamente todas las relaciones de un horóscopo creando un cuadro o un perfil completo e integrado.
Cuando leemos un horóscopo, es importante recordar que las energías que simbolizan los planetas y los signos representan las potencialidades innatas de un individuo, pero que le toca enteramente a ese individuo elegir si quiere o no quiere realizar las cosas que le describimos. La edad, el género, las condiciones socio-económicas, la educación, el ambiente, el desarrollo espiritual y muchos otros factores contribuyen a moldear la manera en que expresamos nuestras energías.
La astrología no excluye en absoluto el ejercicio de la fuerza de voluntad personal, de las decisiones y de las acciones dinámicas sobre esas mismas fuerzas que parecen haber predeterminado cósmicamente lo que somos y lo que llegaremos a ser. Lo que nos ofrece esta ciencia son las lecciones que necesitamos aprender en esta vuelta concreta de la Gran Rueda, además de mostrarnos nuestro potencial innato para convertirnos en lo que realmente somos.
Lo que aprendemos de esas lecciones y lo que saquemos de ellas depende de nosotros, como individuos libres que somos. En cierto sentido, somos como Ulises, que tuvo que recurrir a toda su valentía, astucia, fuerza e ingenio en su largo desafío a Poseidón (el dios del mar con el que se había enemistado) para poder volver simplemente a su casa. Que las lecciones de la vida sean bien aprendidas, no es responsabilidad del Maestro, quien simplemente las presenta tal y como aparecen, y sigue adelante. Ello depende exclusivamente de la inteligencia, la receptividad, la agudeza y la tenacidad del discípulo. Recuerda, lo que se piensa, se siente se cree y se dice deseandolo con todo el corazón dándole fuerza y energía positiva se trae a la forma material. A pensamiento positivo resultados positivos. <<Ojalá sea yo una lámpara para los que estén en la oscuridad, un hogar para los que carecen de él y un siervo para el mundo>>. Shantideva (siglo VIII D. C.). -¡Vivamos alegremente! ¡Vivamos felices! Pues, puede aparecer un gigante avaricioso, o un gran avaro que nos barra con la escoba en una mano y con la otra nos limpie con un chorro de agua. Qué es lo que se hace con las hormigas de la terraza del jardín ,¿no?.
Para paciencia, la de los padres, que pertenecían a otra época melancólica y sobre todo inadecuada; digamos, la de los desgraciados hombres y mujeres nacidos entre el espacio tiempo de las dos guerras mundiales y, en el fondo podían pagarse perfectamente el lujo de invertir todo el dinero que quisieran en vivir, pero no fue así, el dinero fue gastado y mal utilizado para costear el armamento belicoso utilizado para la gran depuración del Holocausto. Un cuidadoso examen nos librará de todos los conflictos bélicos y de la Madre de las Guerras y, no olvidar el Armagedón.
Paciencia especialmente la de ella, la de la abuela Lola. Magnífica mujer en su época: rubia, alta, robusta de pechos, ojos azules, de hecho su marido se la jugó a las cartas en el casino municipal. Una gran mujer, además de desvivirse por sus hijos, hasta tal punto de que en agosto de 1910, un poco antes de ser jugada por su marido en una partida de naipes, había tomado la iniciativa de mandar una carta al estado , ella se quejaba de los militares que regresaban lisiados de Cuba, pedía clemencia y un salario para los lisiados, nunca antes nadie se había preocupado, el caso es que se metió en un asunto puntiagudo. La tacharon de fanática anarquista, loca muy loca.
Para abreviar, Lola, se tuvo que refugiar en la casa de una familia de bodegueros, desde que el marido se la jugó con un terrateniente eternamente enamorado de Lola. Según decían, la quiso tener con él. Pero, jamás la consiguió. Lola se mantuvo clausurada en la casa que la acogió como ama de llaves. Hasta su muerte, Lola vivió como fiel sirvienta, eternamente a los pies de la señora María que le tendió la mano; ella era de muy buena familia, terminaron ambas juntas como hermanas, una relación demasiado estrecha, un cordel atado al cuello, criada servicial durante toda su vida, sin duda Lola creía que no tenía otra alternativa. Por supuesto, por supuesto. ¡Qué idea más estrafalaria, podía haberse casado con un pretendiente rico! Pero, no lo hizo, prefirió permanecer fiel al imbécil de su marido, y solía decir al final de sus días: ¡Oh, Dios mío! Si la vida se jugara dos veces... Ojos azulisimos, un cuerpo con garbo y el glamur de una aristócrata, así y con todos sus bellos atributos, estuvo presa de sus miedos, temía caer en las garras del feísimo terrateniente, así estuvo Lola..., dedicada al culto divino de la Virgen del Rosario y al cuidado de otros que no eran sus hijos, los suyos, fueron criados por los vecinos.
Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias por el amor y la abundancia en nuestro camino. Amén. -¿Qué con qué excusa rechazó al ganador de la partida de naipes?- Explotó de ira Lola, se soltó las trenzas rubia, se desmelenó y se reveló como una leona y dando patadas como una burra lo lanzó contra la pared de la bodega de la calle a ti que te importa. Pues con las de siempre: es decir, que él era un villano y su marido un pobre hombre débil que sobrevivía, con pena, por supuesto, con firmeza Lola lo mantuvo lejos de ella.
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