<<La resistencia requiere paciencia y la paciencia sólo es posible con el control de uno mismo.>> Violeta es una mujer muy observadora, cualidad ésta que le viene con seguridad desde la infancia, ya que se pasaba horas observando a los hombres diminutos del Bosque Mágico, desde una lupa o desde cualquier otro instrumento. Era una criatura muy tímida que ahora, pasado ya medio siglo, se recuerda como una niña feúcha muy normalita, introvertida, con un regusto especial por la lectura que todavía hoy tiene. Una niña sobre todo soñadora. De todas formas, para la persona sentimental que es, su punto débil es su esposo, su deleite son sus hijos; débil se siente ante "su familia política y sus amigos", que con el paso del tiempo se da cuenta de que la mayoría son unos envidiosos y unos falsos amigos, pero ellos lo disimulan como pueden. Cualquier ruptura a ella le parece muy dura, por eso es tan paciente, esperando que ellos mismos se vayan alejando paso a paso. Es la táctica del desgaste. Ella la pone en práctica tanto en la vida cotidiana como en su trabajo en el Bosque Mágico, buena táctica.
<<Con las personas con las que está siempre las quiere y las respeta, aunque no las pueda amar. Porque ella observa la falsedad de algunas personas de su entorno, sobre todo de los que llegan ofreciendo su amistad con unas copas de más, obligando a los demás a seguirlos en su decadente gusto por las borracheras. Son personas débiles, envidiosas con un regusto especial por la crítica y las calumnias, por los juicios decadentes separatistas de las <<clases sociales>>. Las cosas son más difíciles cuando por medio están los sentimientos.>>
Para su <<punto débil>>, el amor resulta <<una fuerza tremenda>>, no concibe que no pueda existir el amor entre los buenos amigos. Pero Violeta tiene muy claro que sus raíces y sentimientos pertenecen a Sanlúcar de Barrameda lugar donde se ubica la finca del Bosque Mágico, una ciudad que parece hecha a la medida de su alma. A punto estuvo ella de seguir con la tendencia de la familia materna y hacerse ama de casa, pasando primero por un taller de costura y bordado como lo hizo su bisabuela, su abuela y su madre. Ella reconoce que aceptó cuidar del Bosque Mágico por imposición de su padre; ella apechugo, aceptó y la <<empuraron con un marrón difícil de batallar>>. Nunca pensó lo difícil y cambiante que son las personas diminutas en todos los asuntos y en especial en el amoroso. Este concepto del amor, la acerca al concepto extremo de los árabes sobre la vida, <<al todo o nada en materia de sentimientos>>.
-Hay cosas que no puede esperar toda la eternidad. -Confiesa con una misteriosa sonrisa-. Me ocurre cuando veo algo que considero una guarrada personal, da igual que sea de política o en otro campo. En estas cuestiones no me domina un espíritu de venganza, suelo dejarlo en las manos de Dios, que Él haga Su justicia. Soy paciente. La traición se apunta con cruces imaginarias. Esas las guardo porque se me ha hecho daño. Es escaso lo que guardo y más escaso lo que apunto. Yo creo que no he hecho guarrerías, yo no abandono: defiendo a la gente. Es verdad que la venganza es un plato frío. Por estas <<traiciones>>, políticas o no, incluso he llorado lágrimas de sangre, también lágrimas internas de dolor y de rabia, porque veo que predominan la mala intención, quizás unas intenciones torvas.
Hoy sería difícil que la pillaran en una igual, porque su rebeldía es muy particular: constante, callada y efectiva. Es consciente de que con ello confunde a la gente, porque no es una rebeldía ostentosa, es suave y firme. Como ejemplo, valga la actitud que demostró cuando su padre la quiso obligar a llegar a casa a una hora determinada. Si la hora era a las diez y ella llegaba a las diez y cuarto, se llevaba una considerable bronca, pero al día siguiente llegaba a las once, y siendo ella muy solidaria se tomaba unas copas de más con sus amigos. Con su padre al que quería mucho, siempre discutía por eso.
Esta táctica de desgaste la pone en práctica tanto en su vida cotidiana como en su trabajo, porque está convencida de que la resistencia es la posición necesaria y previa para el contraataque. <<La resistencia requiere paciencia y la paciencia sólo es posible con el control de una misma.>> Ella, Violeta tiene una paciencia mística.
En muchas cosas, desde su aspecto físico hasta su vida cotidiana, se asemeja a la brillantez cadenciosa de lo que significó un día la religión cristiana. En realidad, Violeta hubiera podido dedicarse a una vida contemplativa, sin ningún sobresalto interior. Tiene la tendencia de la monja que se sumerge en el mundo espiritual para cavar con la azada la profundidad de su existencia. A ella le enseñaron que: Las lágrimas limpian las arenas del alma, el dolor elimina el lodo. Es decir, que ella cree que el karma se redime con sufrimiento lento. Pero la han perdido para la causa monacal por su fuerte componente de mujer de acción: es muy impulsiva, se toma las cosas con demasiado apasionamiento, los problemas de la gente los hace suyos. Entre estos dos extremos se mueve un líder político que odia serlo, según su testimonio: <<No me gusta, no me gusta nada cuidar del Bosque Mágico. Tengo rechazo hasta hipogástrico, y no es sólo una cuestión de ideología, es una cuestión moral ética...>>
Violeta recuerda que su padre Fernando el cojo era un Don Quijote, que podría batirse en duelo por causas perdidas pero que no mostrará nunca compasión con aquellos que dañan porque han crecido a la sombra del árbol del poder o de la ambición, que él juraba que no se inclinaría jamás ante aquellos que se muestran descarnados con los demás siendo ellos mismos la máscara de la mediocridad. Un Fernando el cojo cuya obsesión vital es la Pasión de Jesucristo, <<la generosidad de la tragedia de Getsemaní>>. Lo observará y lo analizará miles de veces y en el Bosque Mágico lo ha visto más de una vez y más de tres y antes de morir casi lo comprendió...
Lo observará y lo analizará miles de veces. Volvía a someterlo a su lupa inquisitoria y ... se le escapará. Por las noches, se ponía unas gafas de mucho aumento que sólo usaba para estos menesteres y escribe las incidencias que observa en el Bosque Mágico. Vuelve una y otra vez sobre lo mismo: la profunda tragedia de Getsemaní. Es un tema recurrente en él. Le sacudía el espíritu lo que ocurrió aquella noche en el Huerto de los Olivos, e igual lo intuye Violeta en cada paso de la existencia humana. Jesús es calumniado, envidiado, olvidado y, también es rechazado por sus discípulos, traicionado y vendido por uno de los que Él creía su amigo; Judas le beso la mejilla, bebió vino y comió en su misma mesa le pagó con la traición... Para Jesús, fue un mal trago, aunque, lo descuelga del árbol de la horca bendiciéndolo y dandole su perdón. <<Mi paz os dejo, como el Padre me la dió a Mí>>. Fernando el cojo deja escrita varias obras. De los muchos esfuerzos dedicados al teatro de la vida.
En el fondo, todos hablan de lo mismo, del drama de la envidia y de la duda: <<¿De qué sirve lo que hago, lo que estoy haciendo?>> Este motivo oculto aparece en todos sus relatos, donde late un corazón dolorido ahogado en su preocupación existencial. Amante de la poesía del Siglo de Oro, San Juan de la Cruz, Garcilaso, Bécquer..., y lamento decirlo pero es lo mismo que le sigue gustando a su hija Violeta. Él escribió: <<Como persona soberbia que soy en lo intelectual -reconoció- me fastidia morirme y no haberme enterado de todo>>. De todo, pero siempre con una divisa marcada en la frente: Non serviam ante Lucifer. Tenía una fuerte predilección por los hechos y las obras históricas, casi tanto como por la filosofía. No en vano eligió esta especialidad y completó sus estudios en Barcelona licenciandose <<con grado>> en Historia Moderna.
Dejó la tesis acabada, redactada y asegura su hija Violeta, dice, que la publicara en cuanto consiga algo de tiempo. Ajena a todo, la solitaria figura sigue en pie, impasible, con los labios ligeramente entreabiertos, fundiéndose por instantes entre el majestuoso cielo sanluqueño y las sombras vivas de la tierra del bosque de bonsai, respirando profundamente el denso perfume que apaga ese grito.
Es un grito desesperado. La llama de la discordia nace despacio en Palestina, Israel, África, América, Europa en casi todo Oriente y en Occidente va naciendo despacio, para alcanzar poco a poco una intensidad inesperada que alerta la última fibra del corazón. Es un grito interno que sale del alma y, que sólo se oye en el silencio, como si lo absurdo se hiciera de pronto posible. Un grito sin voz que resuena dentro como un lamento infinito. Pero nada hay que lo delate. El está allí, quieto, de pie, cerca de la abertura que sirve de puerta al invernadero del bosque de bonsai. El Bosque Mágico...
Violeta tiene las manos cruzadas sobre el pecho, los pies ligeramente separados y la mirada perdida. Dentro, en la penumbra del bosque, ve que alguien ha dejado la pluma sobre un cuaderno como si su dueño hubiera interrumpido sólo por unos momentos la materialización de sus pensamientos y se los hubiera llevado con él bajo el cielo cubierto de cenizas. El anochecer va apagando el calor del sol, pero el horizonte todavía está lleno de brasas rojas que avivan para morir aplastadas por un manto azul cada vez más frío.
A su alrededor hay farolas encendidas y el murmullo de las conversaciones y los preparativos para la cena de <<Las Carreras de Caballo>>, se confunde con mil sonidos indefinidos, y que saben, que la entrada de la oscuridad de la playa se agranda de forma temible. Sonidos palpitantes y desconocidos para el visitante, o para el turista extranjero, en una tierra todavía salvaje. Se ha visto hace poco cómo los caballos cruzaban corriendo ordenadamente las arenas de la playa de Sanlúcar de Barrameda, sin apiadarse de las aguas de la mar-río, sin pisarse unos a otros. Se ha extasiado el extranjero ante los miles de flamencos rosados del Coto de Doñana y, se han impresionado con la rapidez de los linces y de los ciervos, también con la aridez de la tierra. Allí entre el majestuoso sol y las sombras vivas de las dunas del arenal se respira el denso perfume de la mar salada que apaga ese grito de rencor, de la envidia de los pueblos que se asesinan entre sí. ¿Cambiar mal por bien, sí o no?
El corazón de la persona que vaya por la vida con los ojos abiertos empezará a latir con más profundidad. Con la serena alegría del amor interno despierta la consciencia de la unidad. Esta persona ayudará en la medida en que pueda a las personas, a los animales en su miseria y apremio, y ayudará también a los seres humanos más débiles en sus preocupaciones y necesidades. También captará la Naturaleza en su gran abundancia y en su belleza, alegrándose por ello, y sentirá el Espíritu Creador que sopla y se agita, y que también da aliento en el interior a la persona que aspira a la unidad. De ello surge respeto ante la vida, que es Dios, y alegría por la vida terrenal.
Violeta sabe que todo extranjero o turista y sus deseos, todo eso se disolverá apenas cierren los ojos inclinándose ante el sol del ocaso, porque ellos saben, que no han arrebatado más que un instante al tiempo y tienen que volver, han de regresar. Pero ahora están aquí con lo que más quieren: sus hijos. Ella ha visto a un personaje muy famoso en las Carreras de Caballos, él parece agobiado, solo sabe decir: <<¡Déjenme en paz, por favor!>> La multitud de cámaras, de flashes, de micrófonos le había arrinconado dentro del recinto hoy.
<<¡Cogedle, que no se escape!>> Son voces lejanas, pero resuenan todavía en el recuerdo. El famoso estaba aplastado entre las grabadoras, auténticas <<granadas de mano>>, y la pared, con unos escoltas nerviosos y a la vez cuidadosos que trabajan para impedirlo. Pese a su aparatosidad, éste es un acoso menor para un hombre hostigado con saña, herido profundamente y que luchaba por mantenerse en pie. Un acoso menor en comparación de la <<caza del hombre>> a las que los poderosos enemigos, e incluso también quienes algún día se llamaron sus amigos, habían emprendido contra él. Sin piedad sin tregua. Sus falsos amigos no los invitaba a salir a pescar al amanecer; yates, de uso exclusivo, tampoco le invitaban a las cenas, ni siquiera a las fiestas de cumpleaño porque eran falsos.
El hombre, resistió al bombardeo incesante. Fue despreciado, calumniado, caricaturizado, insultado y negado. Día tras día utilizaron contra él todas las armas posibles para socavar su poder y su prestigio, pero resistía. Entonces se emplearon a fondo y tuvo que ver cómo le daban la espalda y le dejaban caer quienes se llamaban sus amigos. La traición fue una flecha certera para un hombre que, sí, quiere a la gente y necesita imperiosamente su cariño. Una flecha, le atravesó hasta el fondo del corazón, penetró en la capa más escondida de su ser. Parecía de acero y, en realidad, era un algodón de azúcar, blando y frágil a la vez. Durante un tiempo, el dolor y la decepción le descorazonaron, pero lo soportó en silencio, él venció.
Se hizo fuerte en el infortunio y su potente voluntad le puso en pie: no lo conseguirían. Nadie se explicaba, ni se explica todavía hoy, cómo ha podido aguantar tanto y de tantos sin hundirse. ¿Cómo es posible? No parecía un hombre de sagacidad endiablada, calculador, de implacable autoridad y afán de control pudiera sobrevivir así, despojado de su poder y arrojado a las tinieblas. Pero pudo, porque lo cierto es que, a pesar de tantos años, nadie conoce en realidad al hombre que pasea su personaje en el escenario del Teatro de la vida, aunque todos creen conocerlo. Todo lo más, han visto al depurado actor, al inteligente dramaturgo de espectaculares acciones, al hombre hábil en las negociaciones, al organizador eficaz, al hombre agresivo y despiadado con sus rivales, al hombre trabajador, al pensador inquieto y al malévolo provocador del Bosque Mágico.
Con todo, la dureza y los sinsabores de sus primeros años y la lucha por la supervivencia sí le marcaron en un aspecto. Le hicieron ser lo que conoce como <<un hombre sufrido>>, muy capaz ya de niño de erguir con orgullo y altivez su cabeza, de pisar el asfalto con poderío. Se podría decir que tan escuálida y fina figura tenía que ser a la fuerza débil, enclenque. No es así. Su espíritu, siempre alerta, es pura fibra tensa y vibrante. Su voluntad tiene la fuerza de un huracán y ha adquirido ahora la firmeza del tiempo aprendido. Por eso se embrida bien sus emociones, incluso cuando se enfada. Puede reaccionar con la rapidez de un león y quemar con un efectivo desprecio helado, pero la ira no le hace perder los estribos. Sus modales son pausados, nada bruscos. Se impresiona, además, con la gente que grita o da un tortazo a lanza algún cacharro inútil en un pronto de rabia. Le desconciertan. No hay en él una expresividad violenta, sino pausada.
Quizá no necesite más, sabedor como es de que posee una sonrisa que controla a su voluntad, como un arma, ahora ácida y despreciativa, ahora cálida y comprensiva. Sólo tiene un problema: cuando se despista, sus anchos labios sorben de un vaso con alcohol, que dice, que bebe por solidaridad con sus falsos amigos. ¿Un alcohólico solidario? El dice que sí. En cierta forma bebe vino y cerveza para que los demás lo acepten en el grupo. Pero, ¿para qué necesita un hombre inteligente ser aceptado por personas tan falsas?.
En cierta forma tuvo suerte de no llegar a una cirrosis hepática o a la diabetes Míllitus. Tuvo mucha suerte, ya que, se separó de toda actividad social, dedicándose a sus hijos y a sus estudios espirituales. Cuando lo hizo, las condiciones económicas mejoraron, salió de la precariedad, dejar el gasto del tabaco y alcoholes, habían hecho mejorar su vida en todos los sentidos. Además, tenía nuevos compañeros de juegos, más atención a la familia, juega con su esposa, sus hijos y los abuelos, que venían a su casa cada fin de semana. Ninguna persona tiene que volverse mentalmente vieja. Quien se proponga sentirse cada día como un recién nacido, aceptando su día, sentirá la corriente de fuerza de la vida que está contenida en el día. <<Cada día trae su quehacer y sus analogías>>.
Los abuelos eran de una generación que tuvieron pocos juguetes, una simple vara podía ser una magnífica caña para pescar, y una caja de zapatos extraviada podía convertirse en un coche. Era cuestión -¡qué remedio!- de imaginación, y ésta le sobraba a todos los abuelos.
Evidentemente las visitas de los parientes aumentaron, por las noches el suelo de la casa se llenaba de colchones y el sofá cama presidía el salón, era todo un lujo, aunque el hombre cuando llegaba de trabajar pedía descanso, paz y tranquilidad: -¡Oh, que dolor de cabeza! Lleva a los niños a pasear con los abuelos, ¡ve a la bolera!
<<¡Déjenme en paz, por favor, por favor, dejen que descanse, la cabeza me echa humo, sí humo, ya no soy solidario con los falsos amigos, pero ya no sé que es mejor ni peor! ¡Déjenme en paz, ya!>>
Si no te agarras, a tu destino vas rodando hasta el borde del precipicio y pones en peligro al adversario. Y entonces éste piensa: <<A ver si nos caemos los dos>>, y se echa para atrás.>> El secreto, claro está, reside también en que él está dispuesto a caer. Ha perdido el miedo. Mide bien a sus enemigos, tiene un gran sentido deductivo pero, como Sherlock Holmes, no teme el abrazo mortal con su particular Moriarty. Tentaciones de borrarse del mapa no ha tenido, aunque sí le fascinó durante una época el grado de lucidez y el valor que reivindicó Camus para los suicidas. (Un problema no resuelto).
Al contrario, con los años se ha hecho muy consciente del paso del tiempo, una lucidez con la que no hay más remedio que convivir. <<El tiempo es muy fugaz, pasa muy lentamente en la infancia y no en la madurez, donde se acelera y hace que se te vaya la vida.>> Por eso se queja frecuentemente de que no tiene tiempo para nada. Lo que a él le gusta requiere todo el tiempo del mundo. ¿Cómo dedicarse si no a datar el viejo diario de una mujer que ha conseguido a fuerza de paciencia y ganas llegar a su meta? ¿Cómo si no empaparse de todos los libros que quiere leer y releer o cómo lograr el reposo suficiente para crear con la pluma blanca o el pincel si su profesión y su familia... le absorbe? La única fórmula es robarle horas al sueño, tentación en la que es frecuente que caiga un hombre cuya vida ocupan unos ocupas que no son sus hijos ni su mujer...
¡Déjenme, en paz, por favor, vallanse! ¡Oh, destino! ¡Oh, destino mío! ¿Dónde estás destino? A veces, va a algunos picaderos que proliferan por la Sierra de Cádiz, donde alquila un caballo por horas. Son mansos y resabiados, pero resultan <<adecuados para que un hombre dé un paseo para aclarar sus ideas>>. El disgusto que le produjo sus falsos amigos, no le causó un percance físico, fue de índole distinta. En una ocasión le <<pescaron el alma con una caña y salió su corazón saltando hecho añicos>>. Tiene el alma galopando o quizás, la tiene envuelta en nubes oscuras electrocutada atormentada.
A este hombre le fascinan los niños. Su mirada chispea y le nace en el rostro, de habitual sereno, una cálida sonrisa sólo con hablar de ellos: <<Me agradan todos los niños del mundo. ¡Es tan excepcional el comportamiento de un niño!>> Siempre que hay una reunión, si en ella hay niños acaban jugando a los indios, él toca el tambor... Le subyuga la sencillez, la espontaneidad, la inocencia. Para su complejidad casi vertiginosa son como un bálsamo mágico, que añora. Y, como buen ciudadano de esta época, prefiere cuidar de los niños de otro, ante que de los suyos. Porque vive con gente ajena a su verdadera tribu, es indiferente, porque le apasiona ser solidario con sus falsos amigos; no es un alcohólico solidario, es otra cosa... Le dediqué mucho tiempo al Bosque Mágico, con o sin lupa o sin micrófono sigo siempre los movimientos de los hombres diminutos.
William Shakespeare pudo escribir sus obras con los ojos cerrados. Violeta sueña despierta. Ahora, la política mundial está efervescente, hay tanta gente que se quiere convertir en el Director Principal del Teatro del Mundo,pero, será cuando afloren sus cualidades de actor, entonces, el Teatro le servirá en un mundo donde la simulación es más importante que el fondo.... <<Todo el mundo actúa un poco, todo el mundo teatraliza algo la vida>>, reflexiona. Es tiempo de darse cuenta, de despertar a la Verdad del Camino de Jesucristo. A Él le bastarían los brillos de sus ojos, los gestos de su rostro y de sus manos para hacerse entender sin palabras. Finos y sensibles, sus Ángeles darán testimonio en perfecta sincronía a Su Verbo sabio.
Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias, Padre Eterno que sé que nos oyes y nos ve. Gracias a miles, Señor, mi Dios-Cristo, gracias.
<<¡No bebas nada, por complacer a tus falsos amigos!>> No te conviertas en un alcohólico solidario. El amor te conduce al éxito y a la prosperidad; el odio al fracaso y a la ruina, reflexiona, que hace con gente que te manipula y te desprecia. Resulta un gran logro, liberarse de las manos que te atrapan y oprimen. Esas manos delicadas son capaces de temblar cuando acogen con reverencia una flauta, un tambor y una Pluma Blanca del destino. Últimamente a la figura de Jesús: <<Se le invoca mucho y se le sigue muy poco>>. Cuando llega la Semana Santa aparecen nazarenos por todos lados.
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