Las conversaciones de don Diego con Violeta y con sus amigos más íntimos mientras regresaban de un viaje a la India, trascendió de inmediato entre las personas que viajaban en el tren; don Diego hablaba de los problemas de la Sociedad Mundial, ante aquellas personas toscas, rudas y muy lentas de pensamiento. Don Diego, tomando la palabra, se dirigió al Maestro, preguntándole: <<-Señor, puesto que vas a volver para terminar el trabajo del reino, ¿cuál debe ser nuestra actitud mientras esté fuera, en los asuntos del Padre?>>
<<Jesús, sentado al otro lado jugueteaba con un palo, removiendo las energías del ambiente. Aquellas altas ondulaciones de las energías de los Siete Rayos del Arco Iris daban a su rostro una extraña majestad. Con una paciencia envidiable, el Nazareno miró a don Diego por encima del asiento del tren que tenía delante de ellos, respondiéndole: -Ni siquiera tú, don Diego, aciertas a comprender lo que he estado diciendo. ¿No os he enseñado que vuestra relación con el reino es espiritual e individual? ¿Qué más debo deciros? La caída de las naciones, la rotura de los imperios, la destrucción de los judíos no creyentes, el fin de una época e, incluso, el fin del mundo, ¿qué tienen que ver con alguien que que cree en este evangelio y que ha cobijado su vida en la seguridad del reino eterno?
Vosotros, que conocéis a Dios y creéis en el evangelio, habéis recibido ya la seguridad de la vida eterna. Puesto que vuestras vidas están en manos del Padre, nada os debe preocupar. Los ciudadanos de los mundos celestiales, los constructores del reino, no deben preocuparse por las sacudidas por las sacudidas temporales o perturbarse por los <<cataclismos terrestres>>. ¿Qué os importa a vosotros si las naciones se hunden, las épocas finalizan o todas las cosas visibles caen, si sabéis que vuestra vida es un regalo del Hijo de Dios y que está eternamente segura en el Padre? Habiendo vivido la vida temporal con fe y habiendo entregado los frutos del espíritu como prueba de servicio por vuestros semejantes, podéis mirar adelante con confianza.
<<Cada generación de creyentes debe llevar adelante su obra, con vistas al posible retorno del Hijo del Hombre, exactamente igual a como cada creyente particular lleva adelante su vida, con vistas a la inevitable y siempre pronta muerte natural. Cuando os hayáis establecido como hijos de Dios, nada más debe preocuparos. ¡Pero no os equivoquéis! Esta fe viva pone de manifiesto -cada vez más- los frutos de aquel divino espíritu que fue inspirado por primera vez en el corazón humano.
El que hayáis aceptado ser hijos del reino celestial no os salvará de conocer el rechazo persistente de esas verdades que tienen que ver con los frutos progresivos espirituales de los hijos encarnados de Dios. Vosotros, que habéis estado conmigo en los asuntos del Padre en la Tierra, podéis, incluso, abandonar ahora ese reino. Si veis que no os gusta la forma del servicio de la humanidad al Padre, como individuos y como creyentes, oidme mientras os digo una parábola:
Sin querer, al escuchar aquellas últimas frases de Jesús, don Diego desvía la mirada hacia los obreros, tan tristes, con sus miradas tan lánguidas, sus ojos rodeado de una oscura aureola de mal presagio. El hombre que ya había despertado en su corazón seguía las palabras del Maestro con un calor esperanzado, pensando en un futuro pacífico. -Hubo cierto hombre- prosiguió el Nazareno- que, antes de marchar para un largo viaje a otro país, llamó a todos sus sirviente de confianza y les entregó todos sus bienes. A uno le dió cinco talentos (1), a otro dos y al tercero, uno. A todos les confió sus bienes, según sus distintas habilidades. Cuando el señor hubo marchado sus sirvientes se pusieron a trabajar para sacar beneficios de la fortuna que les había sido confiada. Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos comenzó a comerciar con ellos y muy pronto hizo un beneficio de otros cinco talentos. De igual modo, el que había recibido dos talentos pronto ganó otros dos. Y así lo hicieron todos los sirvientes, acumulando nuevas ganancias para su amo, excepto el tercero. Éste se marchó e hizo un agujero en la tierra, escondió el dinero. Pero el señor volvió inesperadamente y llamó a sus criados.
El que había recibido cinco talentos se adelantó hasta su señor y, entregándole diez, le dijo: <<Señor me diste cinco talentos y me complace presentarte otros cinco.>> Entonces, el señor le dijo: <<Bien hecho, buen y fiel sirviente. Te haré mayordomo de muchos.>> Entonces, el que había recibido dos talentos, avanzó diciendo: <<Señor, entregaste en mis manos dos talentos. Mira, he ganado otros dos.>> Y su señor le dijo: <<Bien hecho, buen y fiel sirviente. Tú también has sido fiel y ahora te pondré por encima de otros.>> Por último, llegó al recuento el que había recibido un talento. <<Señor -le dijo-, te conocía y me dí cuenta de que eres un hombre astuto porque esperabas ganancias cuando tú, personalmente, no habías trabajado. Por tanto yo temía arriesgar lo que me habías confiado. Yo guardé tu talento a salvo en la tierra y aquí está. Ahora tienes lo que te pertenece.>>
Pero su señor contestó: <<Eres un criado indolente y perezoso. Por tus propias palabras has confesado que sabías que te iba a pedir cuentas con beneficio razonable, como tus compañeros lo han hecho. Sabiendo esto deberías, al menos, haber colocado mi dinero en manos de los banqueros para que, a mi vuelta, yo pudiera recibir mi dinero con interés.>> Entonces el señor dijo al jefe de los criados: <<Quitad el talento a este sirviente y dáselo al que tiene diez.>>
A todo el que tiene, le será dado mucho más y tendrá abundancia. Pero, al que no tiene, incluso, lo poco que tenga le será quitado. No os podéis quedar quietos en los asuntos del reino eterno. Mi Padre exige que todos sus hijos crezcan en gracia y en conocimiento de la verdad. Vosotros, que conocéis estas verdades, debéis producir el incremento de los frutos del espíritu y manifestar una devoción creciente en el generoso servicio a vuestros compañeros sirvientes.
Y recordad que lo que deis al más pequeño de mis hermanos lo habréis hecho en servicio mío. Y así debéis hacer la obra del Padre, ahora y más adelante. Continuad hasta que yo venga. <<La verdad es la vida. El espíritu de la verdad siempre dirige a los hijos de la luz a nuevos reinos de realidad espiritual y divino servicio. No se os da la verdad para que la cristalicéis en formas hechas, seguras y honorables. ¿Qué pensarán las generaciones futuras de aquellos depositarios de la verdad, si les oyen decir?: <<Aquí, Maestro, está la verdad que nos confiaste hace ciento de miles de años. No hemos perdido nada. Hemos reservado fielmente todo lo que nos diste.No hemos permitido cambios en lo que nos enseñaste. Aquí está la verdad que nos diste.>>
<<Libremente habéis recibido. Por tanto, libremente debéis dar la verdad del cielo. En verdad, en verdad os digo que entonces, esa verdad se multiplicará e irradiará nueva luz. Incluso, cuando la administréis vosotros. -Bien entrada ya la noche, llegó el tren a la estación de Moscú, el grupo se levantó, Jesús siguió solo el camino, sumido en sus pensamientos. Don Diego, Violeta y sus amigos fueron a buscar un lugar dónde descansar. Y antes de que el Nazareno se perdiera en la niebla, dijo adiós lanzado besos con la mano, se perdió en aquella nube blanquecina en medio de la calle.
A la mañana siguiente antes de que el sol despuntara, ya algunas golondrinas sobrevolaban <<sobre los restos de esa maravilla negativa del muro de la vergüenza>>, que más que asombro y admiración, como sucede con las maravillas <<positivas>> del mundo, produce estupor e indignación al contemplar este paraíso doliente de la única ciudad del mundo dividida, donde miles de berlineses han arriesgado a diario sus vidas para alcanzar la libertad.
El tristemente célebre <<muro>> de Berlín que dividió en dos la antigua capital alemana, <<acaba de cumplir ocho años de existencia.>> A lo largo de este tiempo, cientos de berlineses, utilizando todo tipo de medios, han conseguido horadar el suelo querido o saltar las alambradas para lograr la libertad. Muchos de ellos sucumbieron en el intento; otros rezan hoy por los que murieron en la empresa. Entretanto, Berlín concibe esperanzas o se desespera ante el <<muro de la Vergüenza>>
Aunque se habían acostumbrado a su presencia, ni los berlineses orientales ni los occidentales se resignaban por ello. Para todos los alemanes ese muro es una ofensa al par que objeto de odio; es la historia de un fracaso, símbolo y prueba de la futilidad, el temor y la brutalidad del comunismo. <<Veamos a continuación el desarrollo de los hechos: El 2 de mayo de 1945 capitulan los últimos defensores de Berlín y el acta oficial de rendición alemana es firmada el 8 de mayo del mismo año. Con anterioridad a esto, el mando aliado venía estudiando el extraordinario convenio <<cuatripartito>> sobre la antigua capital alemana.
El 19 de septiembre de 1944 se redactó el protocolo de Londres sobre <<las cuatro zonas de ocupación de Alemania y administración del Gran Berlín>>, siendo firmado en los Estados Unidos de América, el Reino Unido de Gran Bretaña y la Unión Soviética. Alemania (en el interior de las fronteras que tenúa el 31 de diciembre de 1937) será dividida en tres zonas de ocupación, más el sector de Berlín. El sector de Berlín -el <<Gran Berlín>>, según la ley de 1920- será ocupado conjuntamente por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, Inglaterra y Rusia. Una autoridad interaliada, la Kommandantur, será constituída y se encargará de la administración común del sector del <<Gran Berlín>>.
El 19 de noviembre de 1944 se tomó el acuerdo destinado a completar el protocolo de Londres y a instituir un mecanismo de control de Alemania. Este acuerdo confirmaba el estatuto <<cuatripartito>> de Berlín.
El 11 de febrero de 1945 tuvo lugar la Conferencia de Yalta, en la que se acordó que Francia tendría también una zona de ocupación y estaría representada en los organismos de control.
El 5 de junio de 1945 se promulgaron cuatro declaraciones hechas <<teniendo en cuenta la derrota de Alemania>>. Una de ellas se refería a la división de Alemania en zonas de ocupación y a la administración de berlín. En las cuatro declaraciones se hacía constar que los acuerdos anteriores habían sido llevados a la práctica.
La Kommandantur aliada de Berlín inició sus trabajos el 11 de julio de 1945. Y entre el 17 del mismo y el 2 de agosto, se celebró en Potsdam una Conferencia que dió a Berlín el paradójico estatuto que todos conocemos y que dejó la ciudad aniquilada.
El idilio del <<cuatripartitismo>> berlinés no duró mucho. Efectivamente, el 24 de junio de 1948, tomando como pretexto los términos de una reforma monetaria adoptada por los occidentales en sus sectores, los rusos se retirarón de la Comisión de control, es decir, abandonaron la Kommandantur y el 16 de julio de 1948 iniciaron el bloqueo práctico de la porción del Oeste.
Ésta era la primera gran crisis, que duraría once meses, salvada in extremis por un prodigio de técnica aérea y por un esfuerzo ejemplar de la solidaridad aliada occidental.
Al comenzar el bloqueo, los Gobiernos militares de los Estados Unidos, Inglaterra y Francia disponían en Berlín de provisiones para 34 días. Casi dos millones y medio de personas habían de ser alimentadas por el tiempo que durase el <<cierre>>. He aquí las cifras que revelan el <<milagro>> a través del <<puente aéreo>>.
El abastecimiento de Berlín se inició el 26 de junio de 1948 por un par de aviones de las Fuerzas norteamericanas. Dos días después, la R.A.F. se unió a ellos. El 14 de octubre de aquel mismo año, las escuadrillas de transporte norteamericanas y británicas se fusionaron bajo una sola dirección y surgió una unidad que pasará a la historia aliada: la Combined Air Lift Task Force.
Al final, 380 aparatos británicos y norteamericanos tomaban parte de la operación, entre ellos 225 cuatrimotores de diez toneladas de carga, tipo <<C-54>>. En diez meses de tarea, los aviones efectuaron 180.000 vuelos y recorrieron 91.664.000 kilómetros, o sea, 2.291 veces la vuelta al mundo, para llevar al Berlín <<sitiado>>millón y medio de toneladas de víveres, carbón y oros suministros, incluyendo materia primas, maquinaria y hasta vehículos. El promedio de toneladas transportadas diariamente llegó a 8.000. Casi se hacía un vuelo cada minuto. El coste de la operación en estos diez meses se elevó a 150 millones de dólares, aproximadamente, sin contar los gastos del personal del Ejército en apoyo del abastecimiento, ni el transporte de las mercancías, ni el valor intrínseco de éstas. ( Se puede decir, que aquí comienza la Sociedad de consumo acelerando la destrucción del planeta Tierra. Aún se siguen transportando mercancías en avión, en barco, en tren en otros, encareciendo los productos..., y gastando millones de toneladas de combustible, con el siguiente desbarajuste de suciedad en los maare y océanos y en nuestra atmósfera. ¡Un cambio y consumir lo local!)
Al otro día se marcharon al campo, en concreto a la finca de Sanlúcar de Barrameda. Aquí don Diego, sigue con sus reflexiones: <<La estabilidad de toda persona pasa ineludiblemente por reconciliar tres aspectos fundamentales que van a marcar el desarrollo de su propia personalidad: 1º) Ubicación familiar. 2º) Ubicación profesional. 3º) Ubicación de inquietudes.>>
<<Cuando hablamos de estabilidad nos referimos a la capacidad humana de crear armonía, orden y consecuencia que se ha de establecer en los dos niveles fundamentales de nuestra realidad como individuos: en el marco de la personalidad (aspecto externo) y en el marco del alma (aspecto interno).
<<En consecuencia, si somos educados exclusivamente para desarrollar nuestra personalidad centraremos nuestra atención en la carcasa expresiva externa, en proteger y afirmar nuestra propia imagen, en lograr objetivos personales y sociales, sin tomar conciencia de que hay una realidad más profunda en el ser humano que también requiere actualización
<<De ahí muchas carencias, angustias y cuestiones no resueltas en nuestra vida derivan de ese trasfondo anímico, de sensaciones más profundas que por educación no logramos comprender su lenguaje, la demanda emocional y energética que se establece en un nivel diferente de carácter y las aspiraciones del Yo personal.
Ubicarnos, por tanto, como individuos en estos tres marcos fundamentales de la vida conlleva atender tanto a la realidad anímica que se establece en ellos, como la posición de temperamento y rol, al juego de personalidades y caracteres que se intercambia constantemente en nuestras relaciones.
La realidad humana es fundamentalmente nucleica, esto es como decir que todos, lo queramos o no, necesitamos pertenecer a un núcleo o sistema donde se mantienen unas concretas características de relación entre los miembros que lo componen. Es por ello que todos necesitamos, en mayor o menor medida, pertenecer al grupo o al clan, y cuando nos sentimos rechazados o apartados de él una parte de nuestro Yo sufre la situación como una enajenación, como condición molesta y desafortunada.
Si esto es así, la persona que se inhibe del núcleo, la que rechaza el sentido anímico de la relación, está, aún sin saberlo, alimentando su crispación y, por tanto, demorando su desarrollo personal. Sucede que en las etapas de socialización y conformación del Yo, el adolescente tiende inconscientemente a rechazar la influencia paterna y materna, a querer ser independiente, obstinándose repetidas veces en sus propias consideraciones y rechazando de plano la de los demás. En el marco de esta hostilidad, de este combate entre el TÚ (lo que representa mi padre o mi madre para mi <<Ego>>) y el YO (la sensación propia y la necesidad de descubrir por mi mismo la vida) se van conformar los fundamentos de nuestra propia personalidad. Y esto es así porque todo individuo para realizarse requiere de procesos de crisis donde su identidad sufra un determinado conflicto.
Y en esta lucha nos expresaremos e instalaremos una concreta imagen personal según la necesidad de definirnos, unas veces incorporando aspectos del núcleo, otras rechazándolos para integrar en nuestra personalidad aspectos del exterior. La sociedad que vivimos pasa ineludiblemente por un trance de adolescente en el que necesitamos a ultranza definir nuestro propio YO, por reacción a la subordinación en la que generaciones anteriores han establecido la relación entre padre e hijos. La Ley del péndulo nos llevará de un extremo a otro, lo que implicará que el individuo en la actualidad tienda a alejarse y rechazar el calor y la influencia del núcleo. O bien a vivir subordinado a él por falta de recursos propios desde una continua protesta. Esta situación hace que el orgullo y la propia consideración aumenten en el individuo, necesitando rebelarse frente a cualquier influencia, desarrollando en el trance de la personalidad actitudes reactivas e indolentes.
Utilicemos una imagen comparativa: Los planetas se divorcian de la influencia del Sol, saliéndose de la órbita del Sistema para vivir su propia vida, su propia realidad personal. Mas como sin el Sol no pueden subsistir en su trance de desarrollo, por mucho que demanden <<Luz propia>> no la tendrán, lo que hará que de este gesto soberbio y rebelde derive un concreto conflicto: tener que vivir bajo la influencia del Sol rechazándolo de plano, protestando continuamente e, incluso, estableciendo síntomas de rabia que impedirán que el planeta se conforme adecuadamente.
Además, cuando un hijo consigue con determinación o bien a duras penas establecer su propia vida, su Yo lo empuja a que se desprenda de forma categórica del núcleo primigenio, sin comprender que el alma siempre va a mantener una alianza fundamental e importante de comprender con la luz que lo alumbró. Es más, muchas patologías y problemas de identidad que sufrirá el adulto tendrán que ver con este inadecuado desgarro. Porque un padre y una madre, de por vida, representan valores trascendentes que no sólo caracterizan a nuestro Yo, sino que además se mantienen como referencias vivas para el alma. De esta forma sucede en multitud de casos que el ser humano no llegue a actualizar trances emocionales que marcan la relación anímica con el primer núcleo, simplemente porque atiende tan sólo a su personalidad, a la carcasa de su Yo, haciendo que sea la mente y el criterio la que instaure la nueva relación.
Las ideas se convierten en instrumento del Yo, impidiendo que el lenguaje del alma sea aprendido. La tradición budista nos dice que en el momento de la concepción, la <<gota roja>> del padre se funde con la <<gota blanca>> de la madre, estableciendo una alianza anímica de por vida. De esta unión que sucede en el campo astral (vehículos energéticos del alma) se reclama la <<gota azul del hijo>>, para una fusión de las almas desde donde derivarán no sólo herencias genéticas, sino también astrales. Así, en un nivel más sutil que el de la personalidad se mantiene una alianza imprescindible de apreciar y conciliar, ya que nuestro equilibrio anímico dependerá en cualquier caso de ello. Es por esto que la intuición de los padres y madres llega a distinguir los estados de ánimo de un hijo en la distancia. Si en un principio existió un cordón umbilical que los unió, de por vida existirá un cordón astral invisible que los conecta, si bien por educación no seamos capaces de apreciarlo.
Todos estamos en la cadena de la vida sujetos, en mayor o menor medida, a sensaciones de problema. En el espacio-tiempo se dilata tanto la positividad como la negatividad, ya que la Ley de imantación vibratoria afecta al plano astral repele y atrae los acontecimientos dolorosos como aquellos que son agradables. Esto es como decir que padecemos según la zona carencial no resuelta en nuestro inconsciente. Cuando resolvemos, superamos pruebas decisivas que atraerán a nuestras vidas otro tipo de situaciones.
Muchas veces la negatividad va con nosotros, la elegimos sin conciencia, forma parte de nuestro proceso de aprendizaje. El ser humano común no ha desarrollado aún la visión objetiva, esa percepción de la energía que nos permitiría apreciar los añadidos postizos del Yo. Si mediante una apropiada atención observáramos el campo energético de muchas personas, lo veríamos impregnado de una suciedad de negación y debilidad que ensombrece sus capacidades. Atendernos energéticamente es fundamental en estos estudios, ya que así aprenderemos a operar en el aura, el campo de la vitalidad que asienta constantemente el talante personal.
La relajación, tanto física como el Yo personal, se convierte en una práctica necesaria que nos ayudará a soltar lo incómodo. Asimismo la relajación mental se hace imprescindible, ya que con ella alimentamos mucha negatividad, muchas ideas que nos perturban y aumenta nuestro dolor. Con el pensamiento generamos una espiral vibratoria que atrae a la vida problemas, inconvenientes, sensación de desvarío ... barreras psicológicas que minan los estados de ánimo e impiden que se manifiesten abiertamente nuestras capacidades.
El inconsciente se empeña en no sanar, en no madurar. La cerrazón a ciertas edades se hace más fuerte, ya que el ser humano es un animal de costumbres con las que empeña continuamente su personalidad. De esta forma nos aterra cambiar, oponer una actitud consecuente a la situación, por muy clara que se nos plantee la solución al conflicto. La sensación de riesgo aumenta según sea el hábito de debilidad que aprisione al individuo, lo que hace que el afrontar se convierta en un muro, en muchas ocasiones insalvable.
La salud y la sensación de libertad se conquistan mediante el orden que seamos capaces de aplicar a nuestra mente, actuando con equilibrado juicio en las circunstancias adversas y aprendiendo a no resistirnos torpemente ante las condiciones. Nuestra disposición positiva para que ellos sucedan y la atención a los resultados que vamos logrando. Todo paso a la Verdad que nos afirma y redime se verifica por la actitud, los reflejos del pensamiento y la <<fuerza del corazón>>, en el ritmo natural que establecen las circunstancias que aprendamos. El budismo nos habla del veneno del deseo, del veneno del desamor y del veneno de la ignorancia, en relación a tres aspectos fundamentales de cómo el <<Ego>> se hace firme en la mente. Cada uno de ellos derivará múltiples facetas que contaminan nuestra forma de pensar y de conducirnos, manteniendo al individuo en una constante inquietud. Cada uno de nosotros puede asumir aquí y ahora la esperanza consciente que nos lleva a exclamar un rotundo ¡Ya basta! ¡Esto es una barbaridad! ¡Basta de destrucción! ¡Basta de hablar de guerra nuclear, sin reparar en el daño que hace a las personas que están sentadas en su sala delante del televisor! ¡Basta ya! De hablar del aumento de la crisis y de una hambruna inminente para este próximo invierno! ¡Basta de subir los precios de manera indiscriminada doblando y multiplicando su precio hasta el infinito!
No necesitamos controlarlo todo para estar seguro y que todo funcione de la mejor manera posible. En una sociedad que a menudo carece de espiritualidad hemos desarrollado una especie de amnesia mística: nos hemos olvidado del increíble poder, efectivo y real, de la intervención espiritual a la que puede despertar un corazón abierto.
Vivimos en una época de fuerte contaminación ambiental, emocional y espiritual. Encontrar la Luz, la pureza y la autenticidad requiere mucho trabajo. A menudo, la parte más difícil es la de rechazar las influencias negativas y deshacerse de las toxinas que entran en nuestro campo energético psicológica, física y emocionalmente. La ofensiva continua con las toxinas químicas de los alimentos, océanos contaminados que polucionan la vida marina y el bombardeo de radiación electromagnética. Sin la sabiduría adecuada, como es el caso de la actualidad, el progreso tecnológico presenta un lado oscuro que perjudica a nuestro planeta y a sus criaturas, incluidos los seres humanos.
Los seres superiores trabajan con amor y rigor para ayudar a las almas a orientarse con el amor y no con el miedo, a volverse lo suficientemente fuertes como para protegerse de las influencias negativas y detener la cultura tóxica en ellas y en el mundo. Los corazones que deseen poner fin a su incansable lucha contra la despiadada negatividad pueden experimentar una transformación y convertirse en una fuerte de Luz, Amor, y sereno respeto en este planeta. Cuando está en el espacio interior puro, el corazón puede ofrecer amor incondicional y una inmensa sabiduría esencial a nuestro mundo para el bien espiritual de todos los seres. Cargado con un entusiasmo positivo por la sanación de todos los seres, puede hacer mucho bien por el mundo. Vivir cerca de un corazón así permite al alma experimentar paz, relajación, esperanza y vitalidad.
Debemos tener cuidado de no alimentar nuestra mente con lo que no le aporta nada. Al igual que el cuerpo necesita vitaminas y minerales para su bienestar, el alma necesita distintos tipos de energía. El éxtasis sagrado es una de ellas. Es bastante raro encontrarlo en nuestra sociedad moderna, una sociedad que cultiva el culto al intelecto, a la lógica y al control. Esta sociedad nos anima a dominar (o al menos a hacernos creer que dominamos) nuestra vida y se opone radicalmente al verdadero éxtasis.
La primera etapa para alcanzar los reinos extáticos del Espíritu consiste en dejar de vivir en la cabeza y hacerlo con el corazón. A menudo, eso supone desprenderse de una serie de cosas: juzgar demasiado deprisa, estar siempre interpretando las cosas y evitar o reaccionar ante todo aquel que cuestiona nuestras creencias. Nos entregamos al reino del corazón a medida que nos desprendemos de estos mecanismos de defensa.
Una vez que nos arraigamos en nuestro corazón podemos sanarlo todo, incluido los problemas vinculados a la confianza, al abandono, la negligencia y la traición. Una vez sanados, podemos recibir los dones del corazón, dones tales como la identificación espontánea de la Verdad o el surgimiento de la Gracia espiritual receptiva. Lo sagrado nos abraza, modifica nuestro estado de ánimo y nos aporta la sanación mediante el Amor. Entonces somos capaces de recibir, sanar y liberarnos en la infinita belleza de la luz espiritual. El corazón es el instrumento de este éxtasis de dos almas gemelas, es imposible alcanzar tal estado a través del intelecto.
Cuando se vive más con el corazón que con la cabeza, el éxtasis puede llegar de manera inesperada. Todas estás experiencias superan la lógica. No están controladas ni son provocadas. Son posibles gracias a la capacidad del corazón para experimentar la belleza divina. Indómito, el éxtasis sagrado llega cuando él quiere. Estas experiencias nos transforman y nos proporcionan los medios para sanar nuestro mundo.
Cuando compartimos una conexión sincera con lo espiritual, no nos convertimos en egoístas pero comenzamos a cuidar de nosotros mismos. Comprendemos que sin cuidar nuestro corazón, de nuestro espíritu y de nuestro cuerpo, estamos limitados para poder dar a la comunidad y al grupo, para mejorarlos. Comprendemos que estamos todos en el mismo barco y dejamos de ver las cosas en términos de <<nosotros y ellos>>. Nuestras acciones entonces están llenas de una experiencia conectada más profunda, que termina por manifestarse, rompiendo el intelecto separatista y conectando los corazones.
<<El dinero constituye una de las principales preocupaciones del hombre moderno. A diferencia de otras épocas en las que los bienes se adquirían por medio del trueque fomentando con este la conciencia acerca de lo importante que resulta la solidaridad y el intercambio, hoy todo se obtiene con un papel o un trozo de metal que simboliza el esfuerzo que hemos hecho durante un mes para merecerlo como sueldo.
<<Vivimos en la llamada <<sociedad de consumo>> que se caracteriza por la abundancia de bienes de todo tipo, disponibles para ser adquiridos por una gran parte de la población; pero la mayoría de estos bienes, o al menos aquellos que están al alcance de la mayoría, no son objetos perdurables que puedan pasar de generación en generación, como los que se hacían en siglos anteriores, sino elementos que tienen fecha de caducidad, que carecen de solidez y que será necesario reemplazar en un período de tiempo más o menos breve. Muchas de las cosas que se pueden comprar con el dinero están destinadas a hacernos la vida más fácil, y los electrodomésticos son el mejor ejemplo de ello.
Pero también hay otros que, si bien nos ahorran la realización de tareas muy sencillas y que llevan poco tiempo, son absolutamente prescindibles. Para que todo aquello que producen las fábricas sea adquirido, ha sido necesario crear necesidades en la población y de eso se han encargado los sectores de marketing y publicidad. De modo que hoy, la televisión, los carteles que vemos por la calle, los anuncios de los periódicos nos instan a comprar y comprar cosas que, en el fondo, ni necesitamos ni nos hacen más felices.
Inmersos en esta vorágine consumista, hemos perdido la vista de los valores que no se fabrican en las grandes compañías, que no se anuncian en televisión y que no se paga con dinero. Hemos relajado el trabajo de hacer vínculos con nuestros semejantes, el de hablar y escuchar algo más profundo que los planes de compra del próximo duplex, o del coche o el artículo de moda. Nos hemos alejado de nosotros mismos, y hemos reemplazado nuestras verdaderas necesidades de afecto y comprensión por la necesidad de un traje nuevo, un vehículo o cualquier otro capricho con el que intentamos cubrir la insatisfacción que surge del aislamiento del alma.
El dinero, sin duda, es un bien indispensable para poder subsistir en la sociedad de consumo, donde el ser humano está inmerso. Las personas cubrimos con él las necesidades básicas de alimentación, vivienda, higiene, etc. <<Los que GOBIERNAN NO MALGASTAR EL DINERO, el pueblo debe superar las dificultades económicas que han surgido por sus errores y sus malas políticas. La gente sufre, todo se ha encarecido el doble, el triple, y así infinitamente; nuestras arcas se vacían, en nuestra cesta faltan muchas cosas de primera necesidad, el pescado o la carne no llega a millones de seres humanos. Hay que apretar las tuercas y llegar a un acuerdo con Rusia, o nos veremos como en los años veinte del pasado siglo, ¡MUERTOS EN LAS TRINCHERAS DE NUESTRAS PROPIAS CASA; MUERTOS DE HAMBRE Y LO PEOR MUERTOS DE MIEDO; EL MIEDO MATA TANTO COMO LA SUCIEDAD DE LA TIERRA. Un ser Mágico está a punto de aparecer en la Tierra, antes se limpiará todo el Planeta. Nada de <<vacas flacas>> son <<errores de una política especuladora e inútil para la solidaridad y para la convivencia en Paz entre las naciones. Jesús, vino y no lo escucharon porque no les interesaban a la clase Alta los de Abajo siguen muriendo de hambre, bajo el yugo de la ignorancia espiritual. Somos seres divinos, muy poderosos, somos seres creadores hijos de Dios, lo que pensamos se crea, de ahí el miedo en los noticiero. Paz. Fin por hoy, hasta cuando así lo quiera Dios Padre. ¡Dinero,dinero! A cambio de nuestra sangre. Así desde hace milenios. ¡Basta de guerras! Quien ha sometido su voluntad a la voluntad divina, se da cuenta de que el entendimiento humano sólo puede ser una herramienta de la Voluntad de Dios, que Él utiliza como medio para expresarse en el mundo material.
El entendimiento es nuestra vida de pensamientos. Nuestra vida de pensamientos necesita una continua iluminación desde el interior, esto significa que nuestra consciencia debe ampliarse de tal modo que abarque nuestra vida de pensamientos y nos permita reconocer si nuestros pensamientos se corresponden a la Ley Divina o se encuentra aún en la Ley Causal. Nuestra vida de pensamientos se esclarecerá en la medida en que participamos de la Unidad de lo Divino. En el núcleo de ser de nuestra alma está incluida la plenitud de la Fuerza Divina; desde allí viene la auténtica inspiración, la verdadera manifestación.
Sólo cuando hayamos aprendido a ennoblecer nuestros sentidos y a dirigirlos hacia el interior, el núcleo de ser incargable del alma, se abrirá en nosotros la plenitud y alcanzaremos, como se ha dicho el éxtasis la auténtica manifestación divina del ser humano como DIOS Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias Padre.
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