Pensándolo bien, al despertar vale más sentir las tenazas del deseo de trabajar que las del remordimiento, por lo que dejamos de hacer ayer. Esta mañana no había ruido callejero. Violeta había dormido muy poco, estaba bastante intranquila, quizá irritada con la actitud impertinente de su hijo, Jesús. Tentada estuvo de arrearle un guantazo <<involuntario>> durante el sueño. Violeta, sobre la media noche se había tendido en la cama y, junto a ella vestido con las zapatillas puesta, se recosto su hijo, como el día anterior. Con una diferencia, que se pusieron a hablar sin parar de esto y de aquello, de la hospitalidad de sus anfitriones y del tiempo que habría al día siguiente. El joven llevaba un perfume que ante ella no había advertido. Empezó a hablarle un poco de las razones que le llevaban a emprender este viaje a tierras lejanas; Luisa irrumpió en el cuarto.
Se acercó sin hacer ruido, descalza, como si esperara sorprenderlos. -Vengo a dormir aquí. En el otro cuarto hay demasiados mosquitos, me van a comer viva. - dijo, cuando Violeta advirtió su presencia lanzó un suspiro- ¡Hay Dios mío!, otra más en la cama. ¡Qué noche más movidita! Has hecho bien en venir. Aquí los mosquitos no pueden entrar, hay mosquitera en la ventana. -Luisa pegó la cabeza a la de Jesús y susurro lo más bajo posible: -Todavía es un niño. Intentaba excusarle por sus travesuras. Acaso quería también darle a entender que los celos que mostraba Violeta no tenían justificación.
-Si de veras es un niño, le castigaré como a un niño. -Al acercarse, percibió el perfume ..., con más fuerza, y se encontró con ganas de castigarlo... -Quiera el Cielo darnos ocasión de demostrarles un día nuestra hospitalidad. Luisa, después de la lluvia, la carretera está agradable, sin sol ni demasiado calor, sin polvo que se levante. Hay barro, desde luego; pero no ensucia más que las ruedas del automóvil. No nos detendremos hasta que empiece a oscurecer. Rodearemos la ciudad de Sevilla para ir a hospedarnos esta noche en un convento construido a orillas del Guadalquivir; ya hemos dormido allí en dos ocasiones, con mi padre, cuando viajamos a Córdoba, tanto a la ida como a la vuelta, pero parece que nadie nos recuerda aquí.- Mientras paseaban esa mañana a orillas del río, por los jardines del monasterio, llegó hasta Violeta un joven jardinero para preguntarle, con voz febril, por los rumores que corrían sobre el año próximo. Por mucho que maldijera <<los rumores engañosos>> y <<las supersticiones>>, parecía desolado. Violeta recordó unas señales inquietantes que habían referido los campesinos de los alrededores del Bosque Mágico, el nacimiento de un becerro de dos cabezas y una antigua fuente que de repente se había secado. Y, recordó las profecías del Gran Jefe Pluma Blanca: <<La ternera de búfala blanca, traerá la paz, la abundancia y la alegría a la tierra. Cuando el Águila y el Cóndor se unan, la Paz Universal reinará en toda la tierra. ¡El Amor siempre vence a la maldad, a la calumnia y al mal! El amor incondicional pervive aún después de la muerte.>>
El joven jardinero le habló también de mujeres que se comportaban de manera hasta entonces inaudita, pero se limitó a hacer alusiones, y confesó que no comprendía demasiado bien lo que decían o hacían. Violeta se esforzó por tranquilizarlo lo mejor que supo, recordando una vez más las Sagradas Escrituras y la incapacidad de los mortales para predecir el mañana. Ella trató de reconfortarlo con sus argumentos. Sin duda trato de transmitirle su aparente serenidad; pero, a cambio, se le quedó adherido a los ojos algo de su pavor.
Luisa acababa de leer las páginas que Violeta había escrito en estos últimos días, y se sentía aterrada. <<Yo he emprendido este viaje por las más nobles razones, preocupada por la supervivencia en primer lugar por el universo y, en segundo lugar por el Bosque Mágico, por la reacción de los hombres ante el drama que se predice. Y resulta que a causa de esa mujer me veo enredada en las sendas enlodadas que tanto complace a los seres viles. Celos, intrigas, mezquindades, precisamente ahora, cuando el mundo podría estar a punto de ser reducido a la nada. Mi padre tenía razón. ¿Para qué recorrer el mundo si sólo voy a contemplar lo que ya hay dentro de mí? Tengo que dominarme. Tengo que recuperar mi primera inspiración, no dejar correr en los ríos literarios más que las palabras venerables, aunque sea también la más amarga. Para endulzar los días escribo.
Esta mañana me fui a pasear por las callejas de los comerciantes y sufrí un percance bastante extraño. Los libreros de aquí no me habían visto en la vida, de manera que pude preguntarles sin rodeos por <<El centésimo nombre>>. No he conseguido más que muecas de ignorancia, no sé si sincera o fingida. Pero delante del último puesto, el más cercano a la Plaza de España, cuando me disponía a irme de allí, se me acerca un viejo librero con la cabeza cubierta, un hombre al que todavía no había preguntado nada, y me pone un libro en las manos. Lo abro azarosamente y, en un impulso que todavía no me explico, me pongo a leer en voz alta las líneas sobre las que primero cae mi vista:
<<Dicen que el tiempo morirá pronto. Que los días dan la última boqueada. Han mentido.>>
<<Se trata de una obra de Abú-l-Ala, el poeta ciego de Ma'arrat. ¿Por qué aquel hombre me la puso en las manos?¿Por qué el libro se abrió precisamente por esa página? ¿Y qué es lo que me empujó a leer aquello en medio de la calle llena de gente? ¿Una señal? ¿Pero qué señal es esta que viene a desmentir todas las señales? Le compré el libro al viejo librero; será sin duda, en el curso de este viaje, el más razonable de mis compañeros. Cómo me gustaría que alguien me aclarase lo que me acababa de suceder. Pero prefiero no contarle mis desventuras a los míos. Me temo que mi hijo Jesús y Luisa tengan miedo. Ya se las contaré más tarde. Mientras, me basta con consignar mi secreto en estas páginas. ¿No es ése, por lo demás, el cometido de este diario? Aunque a veces me pregunto. ¿Para qué lo mantengo, con esta escritura velada, cuando sé que nadie lo va a leer jamás? Cuando, por otra parte deseo que nadie lo lea. Pues, precisamente, porque me ayuda a clarificar los pensamientos, así como los recuerdos, sin tener que ponerme en evidencia al contárselo a mis compañeros de viaje. Otros, en mi lugar, escriben como hablan, pero yo escribo como callo.
El que ha atravesado los siete cielos alcanza con el octavo la morada de Dios y de sus Ángeles. Se trata de que la Gran Masa Crítica empiece de nuevo en una esfera superior; estamos en el umbral de algo totalmente nuevo. Todos se deben permitir ocupar el espacio que necesiten para los nuevos proyectos. No es tiempo de dudar ni de vacilar, ya que el momento adecuado ha llegado. Son muchos los que han completado sus tareas de aprendizaje en siete dimensiones, ahora se trata de ser creativo y actuar a la luz de Dios. Ha llegado el momento de salir al exterior todos los maestros espirituales, ahora es el momento adecuado para realizar los grandes proyectos en beneficio de todos.
Lo importante es que en este proceso permanezcamos siempre fieles a nosotros mismos. La culminación de la vieja era de Piscis da lugar a un nuevo comienzo, a la vez que la transición a una esfera superior. Antes de cada nuevo comienzo habría que hacer un retiro interior, un recogimiento, es decir, una toma de conciencia de uno mismo. Ahora se trata de recuperar el acceso al mundo interior. Este es fácilmente alcanzable si meditamos todos los días un poco, llegando al centro de nosotros mismos. Se puede meditar de muchas maneras: escuchando música, dando un paseo o sumergiéndonos en el silencio, según nuestra forma de ser. Lo importante es escuchar todo lo que provenga de nuestro corazón. <<Es la voz del alma>>.
Si haces esto, ya no serás más víctima, sino que podrás manejar el futuro desde la armonía de la plenitud humana y seguir tu camino de vida en paz. Lo que está claro es que la capacidad de autosanación del organismo del planeta Tierra es insuficiente en este momento; se necesita un tratamiento de corrección urgente, una limpieza y purificación general. Solo un impulso espiritual hará a la humanidad atreverse a empezar de nuevo en una dimensión superior, para eso hay que despojarse siempre de algo de equipaje. Si nos mudamos a una vivienda nueva nos separamos de lo antiguo, de todo lo que ya no necesitamos. <<Sepárate de los viejos lastres, tira todo lo que no necesites en tu nueva vida. Así se hará más efectivo un nuevo comienzo. Todos provenimos de esa única fuente divina. Medita sobre la mayor de las certezas, a saber, <<YO SOY>>.
<<Corre el año 1.666, el año del Anticristo y, para muchos -agoreros, iluminados-, el del fin de los tiempos. Descendientes de genoveses asentados en el Líbano, Baldassare Embriaco no logra sustraerse al clima generalizado de inquietud y emprende un viaje en busca de un libro que puede servir de protección en caso de que sobrevenga las catástrofes que se anuncian. El Viaje de Baldassare llevará a éste por todo el Mediterráneo hasta Londres, y en su transcurso saldrán al paso del protagonista el miedo, la violencia, el engaño, la desilusión y la desdicha, pero también el amor. Esta apasionante novela de AMIN MAALOUF es un recorrido en el que brotan tanto los choques como las vías de comunicación entre Oriente y Occidente, y también un periplo en el que, frente a los condicionamientos sociales, el individuo reivindica su derecho a ser extranjero sin humillaciones ni hostilidades.
<<El centésimo hombre: Cuatro largos meses nos separan todavía del año de la bestia, y ya la tenemos ahí. Su sombra vela nuestros pechos y las ventanas de nuestras casa>>.
A mi alrededor, la gente no habla de otra cosa. El año que se acerca, las señales precursoras, las predicciones... A veces me digo a mí mismo: ¡pues que venga!, ¡que vacíe por fin su alforja de prodigios y de calamidades! Entonces, me echo atrás, me acuerdo de todos aquellos otros años corrientes en los que cada día transcurría esperando las alegrías del atardecer. Y maldigo con todas mis fuerzas a los adoradores del apocalipsis.
¿Cómo empezó esta locura? ¿En qué alma germinó primero? ¿Bajo de los cielos? No podría decirlo con exactitud, y sin embargo, en cierto modo, lo sé. Allí donde me encontraba veía el miedo, el miedo monstruoso, nacer y crecer y difundirse; le veía insinuarse en las almas, incluso en las de mis allegados, incluso en la mía, le he visto golpear la razón, pisotearla, humillarla y después devorarla.
Vi alejarse los días felices. Hasta entonces, yo había vivido en la serenidad. Yo prosperaba, con salud y con fortuna, un poquito cada año; no codiciaba nada que no estuviera al alcance de mi mano; los vecinos me adulaban. Y, de repente, todo se precipita a mi alrededor. Ese extraño libro que aparece y luego desaparece, por mi culpa... La muerte del anciano Idriss, de la que nadie me acusa, es cierto... excepto yo mismo. Y ese viaje que tengo que emprender el lunes, a pesar de mis reticencias. Un viaje del que hoy tengo la sensación de que no voy a regresar.
Así que trazo no sin aprensión las primeras líneas de este cuaderno nuevo. Todavía no sé de qué manera voy a dar cuenta de los acontecimientos que se han producido, ni de los que ya se anuncian. ¿Un simple relato de los hechos? ¿Un diario íntimo? ¿Un cuaderno de bitácora? ¿Un testamento?
Tal vez debería antes que nada hablar del que primero despertó en mí la angustia acerca del año de la Bestia. Se llamaba Evdokim. Un peregrino de Moscovia que llamó a mi puerta hace más o menos diecisiete años. ¿Por qué decir más o menos? Tengo la fecha exacta en mi registro mercantil. Era el vigésimo día de diciembre de 1.648. Siempre lo anoto todo, y en especial los detalles menores, esos que podría acabar por olvidar.
Antes de franquear mi puerta, el hombre hizo la señal de la cruz con dos dedos tensos y luego se inclinó para no golpear con el arco de piedra. Llevaba una espesa capa negra y tenía manos de leñador, dedos espesos, una espesa barba rubia, pero también unos ojos minúsculos y una frente estrecha. Iba camino de Tierra Santa, y llegó a mi casa por casualidad. Le habían dado la dirección en Constantinopla, diciéndole que era aquí, sólo aquí, donde tenía posibilidades de encontrar lo que buscaba.
-Querría hablar con el signor Tommaso. -Era mi padre -respondí-. Falleció en julio. -Que Dios le acoja en Su reino. -Y que Él acoja también a los santos muertos de la familia de vuestra merced. Aquel intercambio de palabras tenía lugar en griego, nuestro único idioma común, aunque era manifiesto que ni él ni yo practicábamos normalmente. Un intercambio vacilante, inseguro, en razón del duelo, doloroso todavía para mí e inesperado para él; y también porque, al habrarle él a un <<papista apóstata>> y yo a un <<cismático extraviado>>, intentabamos no pronunciar palabra alguna que pudiera lesionar las creencias del otro.
Tras un breve silencio por parte de ambos, continuó: -Lamento mucho que el padre de vuestra merced nos haya abandonado. Y mientras lo decía, paseaba su mirada por el establecimiento, como si intentara sondear en aquel batiburrillo de libros, pequeñas esculturas antiguas, cristalerías, jarrones pintados, halcones disecados y se preguntará -a sí mismo, aunque bien podría haberlo hecho en voz alta- si al no estar ya allí mi padre podía yo llegar a servirle de ayuda. Yo tenía entonces veintitrés años, pero mi cara regordeta y afeitada, debía tener aún reflejos infantiles.
Me enderecé, avanzando el mentón. -Me llamo Baldassare, es a mí a quien le ha correspondido la herencia. El visitante no mostró con ningún gesto que me hubiera oído. Seguía paseando la mirada por las mil maravillas que le rodeaban, con una mezcla de encantamiento y de angustia. De todos los establecimientos de curiosidades, el nuestro era desde hacía cien años el mejor surtido y el de mayor renombre de Oriente. Venían a vernos de todas partes, de Marsella, de Londres, de Colonia, de Ancona, también de Esmirna, de El Cairo y de Ispahan. Después de mirarme de arriba abajo otra vez, el ruso debió de resignarse. -Soy Evdokim Nicolaievich. Vengo de Vorónezh. Me han elogiado mucho esta casa. Inmediatamente adopté un tono confidencial, que por entonces era mi manera de ser afable.
-Estamos en el negocio desde hace cuatro generaciones. Mi familia procede de Génova, pero está instalada en Levante desde hace mucho tiempo... Esta obra la acaban de imprimir en Moscú hace unos meses. Y todos los que saben leer la han leído ya.
Me señaló con el dedo el título en letras cirílicas, y se puso a recitar con fervor: <<Kniga o vere...>>, antes de darse cuenta de que era preciso traducirlo: <<El Libro de la Fe una, verdadera y ortodoxa>>. Me miró con el rabillo del ojo para comprobar si tal formulación no me había revuelto mi sangre papista. Pero por dentro estaba yo como por fuera. Por fuera, la sonrisa amable del comerciante. Por dentro, la sonrisa socarrona del escéptico.
-Este libro anuncia que el apocalipsis está al llegar. Me señaló una página, hacia el final. -Aquí está escrito con todas las letras que el Anticristo aparecerá, de acuerdo con las Escrituras, en el año del papa de 1.666. Repitió aquella cifra cuatro o cinco veces, escamoteando cada vez un poco más el <<mil>> del comienzo. Después me observó, esperando mi reacción. Como todo el mundo, yo había leído el Apocalipsis de Juan, y me detuve un momento en aquellas frases misteriosas del capítulo decimotercero: <<Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666>>. -Dice 666, no 1666 -sugerí con timidez. -Hay que estar ciego para no ver una señal tan manifiesta. Una señal. Cuántas veces no he oído esa palabra, y la de <<presagio>>. Todo se convierte en señales o en presagios para quien está al acecho, dispuesto a maravillarse, dispuesto a interpretar, dispuesto a imaginar concordancias y relaciones. El mundo rebosa de estos escudriñadores de señales -¡cuántos no he conocido en mi tienda, desde los más cautivadores hasta los más siniestros!...
<<Este libro legendario se titula El desvelamiento del nombre oculto, pero se llama comúnmente El centésimo nombre...>> Amin Maalouf El viaje de Baldassare. <<Conviértete en un alquimista: transmuta el metal inferior en oro; el sufrimiento, en conciencia; el desastre, en iluminación.>> Cada vez que oímos o leemos algo nuevo, desconocido para nosotros, se desperezan células que estaban dormidas en nuestro cerebro. La segunda vez que tropezamos con aquella idea nueva la comprendemos un poquito mejor. Las células movidas comienzan a trabajar la idea, y al poco tiempo <<se hace a la luz>> en nuestra mente, o sea, que aceptamos la idea, la adoptamos y la ponemos en práctica automáticamente.
Así es como vamos despertando, aprendiendo, evolucionando y adelantando. No es necesario hacer esfuerzos sobrehumanos para que nos penetren las cosas en la cabeza. Es un proceso natural; eso sí, hay que poner de nuestra parte la buena voluntad de leer; volver a releer y hacerlo tantas veces como sea necesario, hasta que sentimos que lo aprendido es automático. Eso es todo.
<<Antes de emprender cualquier oficio que sea, el candidato que lo va a desempeñar recibe instrucciones o estudia la técnica del mismo. Sin embargo, hay uno que emprende su cometido totalmente a ciegas, sin instrucciones, sin técnica, sin brújula, compás o diseño, sin nociones de lo que va a encontrar. Es el Ser Humano; que es lanzado a la tarea de vivir.
Sin saber siquiera qué cosa es la vida; sin saber por qué algunas vidas transcurren en medio de la opulencia y las satisfacciones mientras otras las pasan en la miseria y el sufrimiento. Unas se inician con todas las ventajas que pueda idear el afecto y, sin embargo, las persigue un atajo de calamidades; y el ser humano se debate en conjeturas, todas erradas, y llega el día de su muerte sin que él haya adivinado, siquiera, la verdad respecto a todo esto.
<<Aprende la Gran Verdad: ¡Lo que tú piensas se manifiesta! <<Los pensamientos son cosas>>. Es tu actitud lo que determina todo lo que te sucede. Tu propio concepto es lo que tú ves, no solamente en tú cuerpo y en tu carácter, sino en lo exterior; en tus condiciones de vida: en lo material, sí, tal como lo oyes. Los pensamientos son cosas. Ahora verás. Si tú tienes la costumbre de pensar que eres de constitución saludable, hagas lo que hagas, siempre serás saludable. Pero también tu manera de pensar; te dejas infundir ante el temor de enfermedades y comienzas a enfermarte. Pierdes la salud. Si naciste en la riqueza, es posible que siempre seas rico, a menos que alguien te convenza de que existe el <<destino>> y comience a creer que el tuyo puede cambiar de acuerdo con los <<golpes y reveses>> porque así lo estás creyendo.
Tu vida, lo que ocurre, obedece a tus creencias y a lo que expreses en palabras. Es una Ley. Un Principio. ¿Sabes lo que es un Principio? Es una ley que no falla jamás. Esta ley se llama el principio de mentalismo. Si tu mente está radicada la idea de que los accidentes nos acechan a cada paso; si crees que <<Los achaques de la vejez>> son inevitables; si estás convencido de tu mala suerte; lo que tú esperes normalmente, en bien o en mal, esa es la condición que verás manifestarse en tu vida y en todo lo que hagas. Ese es el por qué de lo que te ocurre. No se está jamás consciente de las ideas que llenan nuestra mente. Ellas van formando de acuerdo con lo que nos enseñan, o lo que oímos decir.
Como casi todo el mundo está ignorante de las leyes que gobiernan la vida, leyes llamadas <<de la Creación>>, casi todos pasamos nuestra vida fabricándonos condiciones contrarias; viendo tornarse malo aquello que prometía ser tan bueno; tanteando, como quien dice, a ciegas, sin brújula, timón, ni compás; achacándole nuestros males a la vida misma, y aprendiendo a fuerza de golpes y porrazos; o atribuyéndoselo a <<la voluntad de Dios>>.
<<Con lo que hasta aquí has leído, te habrás dado cuenta de que el ser humano no es lo que han hecho creer, o sea, un corcho en medio de una tempestad, batido aquí y allá según las olas. ¡Nada de eso! Su vida, su mundo, sus circunstancias, todo lo que él es, todo lo que le ocurre son creaciones de él mismo y de nadie más. El es el rey de su imperio y si su opinión es, precisamente, que él no es sino un corcho en medio de una tempestad, pues así será. El lo ha creado y permitido. Nacer con libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de escoger.
Escoger ¿qué? El pensar negativa o positivamente. Pesimista u optimistamente. Pensando lo feo y lo malo -que produce lo feo y lo malo - o pensando lo bueno y lo bello,- que produce lo bueno y lo bello- en lo exterior e interior. La Metafísica siempre ha enseñado que lo que pensamos a menudo pasa al subconsciente y se establece allí actuando como reflejo. La psicología moderna, al fin, lo ha <<<descubierto>>.
Como el ser humano se ve envuelto en los efectos de su ignorancia, o sea que se ha producido él mismo una calamidad, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libre del sufrimiento... ¡Dios ni premia ni castiga! No vuelvas a olvidar jamás que Dios no es el Juez, ni el policía, ni el verdugo, ni el tirano que te han hecho creer. La Verdad es que Él ha creado siete leyes. Siete principios que funcionan en todo y en siempre. No descansan ni un solo minuto. Se encargan de mantener el orden y la armonía en toda la Creación. No se necesitan policías en el espíritu. Aquél que no marcha con la ley se castiga a él mismo. <<(Lo que piensas se manifiesta, de manera que aprende a pensar correctamente y con la Ley para que se manifieste todo lo bueno que Dios quiere para ti)>>.
<<San Pablo dijo que Dios está más cerca de nosotros que nuestros pies y nuestras manos, más aún que nuestra respiración; de manera que no hay que pedirle a gritos que nos oiga. Basta con pensar en El para que ya comience a componerse lo que parece estar descompuesto. El nos creó. El nos conoce mejor de lo que nos podemos conocer nosotros. El sabe por qué actuamos de esta o aquella manera, y no espera que nos comportemos como santos cuando apenas estamos aprendiendo a caminar en esta vida espiritual. ¡Voy a rogarte que no creas nada de lo que estoy diciendo sin primero comprobarlo! Es tu derecho divino y soberano. No hagas lo que has hecho hasta ahora, aceptar todo lo que oyes y todo lo que ves sin darte la oportunidad de juzgar entre el bien y el mal.>>
<<Al sentir un temor se nos acelera el corazón. Solemos decir <<por poco se me sale el corazón por la boca>> para demostrar el grado de temor que sentimos en un momento dado. El temor es lo que está por detrás de todas las frases negativas que te he citado más arriba. San Pablo dijo. <<Somos transformados por la renovación de nuestras mentes.>> Cada vez que te encuentres diciendo una frase negativa, sabrás qué clase de concepto errado tienes arraigado en el subconsciente, sabrás a qué clase de sentimiento obedece: Temor o desamor, tájalo, bórralo negándolo por mentiroso y afirma la Verdad, si no quieres continuar manifestándolo en tu exterior. Al poco tiempo de esta práctica notarás que tu hablar es otro. Que tu modo de pensar es otro. Tú y tu vida estarán transformándose por la renovación de la mente. Cuando estés en reunión de otras personas, te darás perfecta cuenta de la clase de conceptos que poseen y lo constatarás en todo lo que les ocurre. Siempre que escuches conversaciones negativas no afirmes nada de lo que expresen. Piensa <<no lo acepto ni para mí ni para ellas>>. No tienes que decírselo a ellas. Es mejor no divulgar la verdad que estás aprendiendo, no porque haya que ocultarlo sino porque hay una máxima ocultista que dice: <<Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro>>. Por ley de atracción, todo el que está preparado para subir de grado es automáticamente acercado al que lo pueda adelantar, de manera que no trates de hacer labor de catequista. No obligues a nadie a recibir lecciones sobre la Verdad porque te puedes encontrar que aquellos que tú creías dispuestos, son los que menos simpatizan con ella. (Te llamarán loco o loca como en mi caso) A esto se refería Jesús cuando dijo: <<No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen>>.
<<¿La Fe mueve montañas? Pocos saben que el temor también mueve montañas. El temor y la fe son una misma fuerza. El temor es fe en el mal. O sea, la convicción de que va a ocurrir algo malo. La fe es la convicción de que lo que va a ocurrir es bueno, o que va a terminar bien. El temor y la fe son las dos caras de una misma medalla. Fíjate bien. Tú jamás teme que vaya a suceder algo bueno. Ni tampoco dices <<tienes fe en que te va a ocurrir lo malo>>. La fe siempre se asocia a algo que deseamos; ¡y no creo que tú deseas el mal para ti! A éste le temes; ¿no es así, que antes del conflicto de Ucrania-Rusia de China-Tahiguan y de los mil más, todos hablan de una tercera guerra mundial? Todo lo que tú temes lo atraes y te ocurre. Ahora que, cuando te ocurre generalmente dices con aire triunfante: <<¡Ajá, yo lo sabía! ¡Lo presentí!>>, y sales corriendo a contarlo y repetirlo como para lucir tus dotes de clarividente.
Y lo que en realidad ha sucedido es que lo pensaste con temor. ¿Lo presentiste? Claro. Lo presentiste. Tú mismo lo estás diciendo. Ya tú sabes que todo lo que se piensa sintiendo al mismo tiempo una emoción, es lo que manifiesta o se atrae. Tú lo anticipaste y lo esperaste. Anticipar y esperar es fe. Ahora fíjate que todo lo que tú esperas con fe te viene, te sucede. Entonces, si sabes que esto es así, ¿qué te impide usar la fe para todo lo que tú desees: Amor, dinero, salud, etcétera? Es una ley natural. Es una ordenanza divina. El Cristo lo enseñó con las siguientes palabras, que tú conoces:<<Todo lo que pidiéreis en oración, creyendo, lo recibiréis>>. No lo he inventado yo. Está en el capítulo Nº 21, versículo 22 de San Mateo. Y San Marcos, lo expresa más claro aún: <<Todo lo que pidiéreis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá>>. San Pablo lo dice en palabras que no tienen otra interpretación: <<La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que se ve>>. Más arriba te dije que la fe es la convicción del bien.>>
Pues en este tiempo el Diablo Lucifer, Satanás y sus aliados andan lanzando mensajes de guerra mundial. ¡Nada de eso! ¡No habrá ninguna guerra mundial más, ni cosa que se le parezca. <<Yo deseo la Paz Universal. En armonía para todo el mundo y de acuerdo con la voluntad divina. Bajo la Gracia y de manera perfecta. Gracias Padre Eterno que ya me oíste. Ahora no dudes por un solo instante. Has empleado la fórmula mágica. Has cumplido con toda la ley y no tardarás en ver tu deseo manifestado. Ten paciencia. Mientras más tranquilo esperes, más pronto verás el resultado. La impaciencia, la tensión y el ponerse a empujar mentalmente destruyen el tratamiento (la fórmula es lo que en Metafísica se llama <<un tratamiento>>)
<<Una condición: se debe minimizar el habla y mantenerse en silencio todo lo posible para no sacar de la boca ninguna palabra vana. Tal como lo enseñaron nuestros Sabios: <<La valla de la Sabiduría es el silencio>>. (avot 3:13).
<<El Gaón de Vilna (1720-1797). Esta Sabiduría no debe revelarse sino a los modestos... Y lo principal de esta Sabiduría debe ser ocultado. Comentario a Sifra Detzniuta.>> Los secretos ocultos de la Torá son la vida de la parte más interna del cuerpo que es el alma. Y la parte más externa de la Torá es la que da vida a la parte más externa del cuerpo. Y quienes se ocupan de los niveles de remez y sod, el Mal Instinto no puede tentarlos.
<<Los niveles del estudio deben ser los siguientes: primero debe estudiarse la Torá escrita, luego la Torá Oral, y luego los secretos de la Torá. Y cuando el hombre interrumpe su estudio de la Torá, olvidará primero sus secretos -sodot-, luego el nivel de remez, luego el de drash, y luego el del pshat. Y entonces quedará concretamente en tinieblas, en absoluto sin luz. Comentario al libro Proverbios.>>
<<Con el capítulo 12 del Génesis empieza la historia de los hebreos. la familia de Abraham pertenecía a una de las tribus semitas que emigraron a la vecindad de Ur, al sur de Mesopotamia. Sus antecesores fueron los babilonios, los asirios, los arameos y los fenicios. Los fundadores de las tres grandes religiones del mundo fueron semitas: Moisés, Jesús y Mahoma. A Abraham se le conoce como el <<Padre de los Hebreos>> por haber sido el líder de un grupo que se separó de las otras tribus semitas, estableciéndose en Canaán. La Biblia se refiere a sus descendientes como hebreos, nombre que los distinguió como raza, israelitas fue su nombre religioso, y judíos fueron llamados durante el cautiverio en Babilonia por haber venido todos los prisioneros de Judá.
<<En la historia de Abraham, en sus comienzos, se le llama Abram (Génesis 17:5), y a su esposa Sarah se le conoce por Sarai. Sus nombres fueron cambiados más tarde por el Señor. Terah, el padre de Abram, sintió la urgencia de ir a Canaán y se mudó del sur de Babilonia para Harán. El nombre de Terah significa <<perezoso>>, el estado del hombre que vaga sin rumbo hasta que la fe se despierta en él y dirige sus pasos. ¿Has sentido alguna vez esta urgencia espiritual de seguir adelante, pero que por haber vacilado durante algún tiempo luego desapareció? Terah murió en Harán, como <<morimos>> nosotros cuando obedecemos esta divina urgencia.
<<Abram tenía setenta y cinco años de edad cuando oyó la voz del Señor. Esto implica que el hombre debe madurar en comprensión antes de darse cuenta de que está siendo guiado espiritualmente. <<Y Jehová había dicho a Abram. Vete de tu tierra y del lugar de tu nacimiento y de casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré; y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre; y tú serás una bendición y serán bendecidas en ti todas las familias de la Tierra>> (Génesis: 12:1-3). Si aspiramos ir a una nueva tierra (una mayor comprensión de la Verdad), debemos estar dispuestos a abandonar la vieja. Aun cuando deseamos tener nuevas experiencias, muchas veces nos sentimos renuentes a dejar lo que tenemos.
<<Escoged hoy a quién serviréis>> (Josué 24:15). Muchos desean obtener las bendiciones del reino espiritual permaneciendo en la conciencia mortal. Esto es imposible: Tenemos que decidirnos por una cosa u otra. Cuando hemos logrado el estado de conciencia de Abram -cuando se acelera nuestra Fe en Dios- comprendemos dos verdades espirituales: La primera es que Él desea que nos movamos a una nueva tierra, simbólico de un nuevo estado de conciencia más elevado. <<Vete a tu tierra>> (Génesis: 12:1) es la orden que se nos da cuando ya estamos preparados para avanzar. Nos vemos obligados a abandonar muchas creencias que sólo pertenecen a la mente mortal para llegar a un estado de conciencia más elevado. La realización espiritual demanda un punto de vista enteramente nuevo en todos los órdenes: Nuestra idea de Dios, de nosotros mismos, de nuestro ambiente y nuestro destino. Según nuestra creencia interior, Dios era un superhombre y nosotros solamente criaturas mortales hechas de carne y hueso. Nuestro ambiente nos era impuesto y nuestro destino, el cielo o el infierno.
Estas creencias deben desaparecer porque siendo nuestra manera de ser y de pensar más iluminada vemos a Dios como la vida creadora y nos vemos a nosotros como sus criaturas, hechas a su imagen, y con la responsabilidad de expresar los atributos que heredamos de nuestro Divino Padre El Eterno. Nuestro ambiente es un reflejo de nuestro estado de conciencia, por tanto, éste depende de nosotros.
Si tenemos el poder de cambiar las condiciones de nuestra vida, podemos cambiar ésta. Nuestro destino es el Cielo, un Paraíso adonde vamos después de la muerte, una conciencia establecida en nuestra unidad con Dios. Ésta llega cuando el hombre aprende a disciplinarse, y purificándose es levantado por la gracia de Dios y por su propio esfuerzo. Este es un punto de vista que nos hace sentirnos más dichosos, pero también es más difícil de adoptar, ya que la responsabilidad de crecer y desenvolverse espiritualmente depende únicamente del individuo.
En esto no hay excusa posible. Estamos tan llenos de gozo con la iluminación que nos da el conocimiento de la Verdad que nos sentimos como nuevas criaturas, deseosas de llegar a una nueva tierra. Pero, cuando se nos pide que soltemos los hábitos erróneos que hemos adquirido anteriormente y que son contrarios a nuestra naturaleza espiritual, y sabemos que tenemos que desechar las destructivas actitudes de la mente como son el prejuicio y la resistencia, entonces nos inclinamos a adoptar la actitud característica en Terah, de holgazanear. No obstante, sí hemos oído la llamada de la fe, facultad representada por Abraham, sabemos que tenemos que seguir adelante.
La segunda realización que nos llega cuando la fe se despierta es que Dios tiene muchas bendiciones reservadas para nosotros: <<Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre; y tú serás una bendición>> (Génesis: 12:2). Dios desea darnos el bien sin limitaciones. No dijo Jesús: <<No temáis, manada pequeña, porque el Padre le place daros el reino>> (Lucas 12.52). Nuestra carencia no se debe a la voluntad divina, sino a nuestra incapacidad para aceptar lo que el Padre tiene para nosotros. Hay la posibilidad de que se realice esta promesa al nosotros entrar en un estado más elevado de conciencia (una nueva tierra). La expresión de Su Voluntad es <<Yo te bendeciré>>. No solamente es así sino que, según recibimos del Padre y damos, llegamos a ser una bendición para los demás. <<Sé tú una bendición>> (Génesis: 12:2).
Estas dos realizaciones -que Dios quiere llevarnos hacia un estado de conciencia más elevado y que Él desea bendecirnos -son fundamentales para el desarrollo espiritual. <<Y Abraham tomó a Sarai, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con todos los bienes adquiridos en Carán; y salieron para ir a la tierra de Canaán; y llegaron a la Tierra de Canaán>> (Génesis: 15:5). Sarai se fue con Abram. La mujer representa la naturaleza emocional del hombre. Lot también acompañó a Abram. El nombre Lot significa <<escondido o encubierto>> y es la parte negativa de la fe, o sea, cuando ponemos la fe en las cosas en cosas materiales. Aun cuando la fe en Dios se haya acelerado, nos queda todavía un pequeño residuo de fe en las cosas materiales. Tenemos que separar esta fe negativa, según Abram se separó más tarde de Lot.
Los sucesos acaecidos en la vida de Abram nos da una clara visión de los esfuerzos que debemos hacer para sostener nuestra fe en Dios. Aun teniendo Abram fe suficiente en Dios para obedecerle, él falló en algunas ocasiones. La fe debe estar bien arraigada en el conocimiento del principio divino y no se llega a comprender éste en un abrir y cerrar de ojos. De manera que, cuando hubo hambre en Canaán, Abram se fue para Egipto. Egipto representa la conciencia de los sentidos a la cual volvemos cuando las cosas no marchan de acuerdo con nuestros deseos. Algunas veces es difícil afrontar una situación penosa en el plano espiritual; nos parece más fácil hacerle frente de un modo material y (metafísicamente) regresamos a Egipto.
Abram abrigaba la esperanza de recibir buen trato de los egipcios, y creyendo que representado como su hermana a su bella y hermosa mujer, ayudaría a mejorar su situación, hizo pasar a Sarai como tal; ésta era una verdad a medias, pues Sarai era su media-hermana, aunque también su esposa. Con frecuencia una verdad a medias es peor que una mentira completa, y así resultó en este caso. Sarai fue llevada a casa del Faraón, <<más Jehová hirió a Faraón con grandes plagas, a él y a su casa, por causa de Sarai, mujer de Abram>> (Génesis: 12:17). Lo material (Faraón) y lo espiritual (Abram) son estados mentales incompatibles, y cuando tratamos de mezclarlos el resultado es perjudicial. Tal vez ésta sea la razón por la que continuamos pasando por muchas pruebas a pesar de que nos hemos empeñado en vivir de acuerdo a las normas espirituales. Ya hemos caminado muy lejos para abandonar estas normas, pero a veces sentimos miedo de seguir <<todo el camino>> en ellas. Mezclamos lo material, o tratamos de hacerlo, y el resultado es una casa dividida. A Abram se le ordenó que saliera de Egipto: la conciencia de los sentidos deseando deshacerse de lo espiritual.
<<El hombre de Gadara, poseído de un espíritu inmundo, clamó ante Jesús: <<¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, hijo de Dios altísimo? ¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!>> (Marcos. 5-7) Después que Abram regresó a Canaán, se volvió un hombre rico, lo cual es símbolo del poder creciente de la fe. Él y Lot tenían tanto ganado que no podía sostenerlo la tierra, y sus pastores peleaban continuamente por hacer valer sus derechos sobre la tierra en donde pacían sus rebaños. Aunque Abram era el líder de los hebreos y podía haber hecho uso de su autoridad como tal, demostró su gran generosidad sugiriéndole a Lot que se separarán dándole a escoger las tierras que él deseara para sí. Lot (la fe en las cosas materiales) escogió la sección más fértil, el valle alrededor de Sodoma y Gomorra. Y Abram se quedó con la parte montañosa del país de Hebrón. Parecía realmente que a Abram le había tocado la peor parte al proceder tan generosamente con Lot, pero el Señor le dijo: <<Alza los ojos y mira desde el lugar donde estás hacia el norte, y hacia el sur, y hacia el Oriente, y hacia el Occidente; porque toda la tierra que ves, te la daré>> (Génesis: 13:14-15).
Es desde <<la colina>> o lugar elevado en la conciencia desde donde podemos obtener una visión más amplia de la vida y de todo lo que encierra, y Dios siempre nos da de acuerdo con nuestra habilidad de recibir. <<Ver>> o reconocer nuestro bien es el primer paso para la demostración. Cuando vemos desde lo alto, nuestra bendición es mayor de lo que esperábamos: <<Toda la tierra que ves, a ti te la daré>>. Ninguna persona que obra egoístamente puede tener éxito duradero, y Lot pronto se vio envuelto en dificultades. Las tribus vecinas hicieron la guerra a Sodoma y Gomorra, y Lot y todos los de su casa fueron hechos prisioneros. Uno de sus siervos escapó y fue a pedir ayuda a Abram, quien reunió hombres y acudió a rescatar a Lot. Sus guerreros cayeron inesperadamente durante la noche sobre el enemigo y los obligaron a huir abandonándolos. De regreso a su hogar, Abram conoció dos reyes que salieron a su encuentro, uno de los cuales el rey de Sodoma, se mostró tan agradecido por haber Abram librado su país que le ofreció la mitad del botín de guerra. Abran rehusó y le entregó no solamente los prisioneros sino todos los bienes que había tomado. El otro rey, Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino para bendecir a Abram, pues Melquisedec también rendía culto a Dios. Abram dio el diezmo de todo lo que traía a Melquisedec. <<Melquisedec realmente representa la Mente Crística o superconciencia, aquello que cuando predomina en la conciencia del hombre hace que se establezca y sostenga una conducta recta, ajuste perfecto, paz y perfección>>.
<<Más tarde cuando Abram tuvo aviso de que las ciudades de Sodoma y Gomorra serían destruidas por la perversidad de sus habitantes, él oró para éstos fueran perdonados. Sin embargo, no había ni siquiera diez hombres justos en ellas y su suerte quedó sellada. Solamente Lot, su esposa y sus hijas escaparon. La esposa de Lot no se benefició de la huida <<volvió la vista>> (Génesis. 19:26) y se convirtió en una estatua de sal. Cuando uno se libera de una dificultad, es funesto volver la vista atrás. Jesús dijo <<dejad que los muertos entierren a sus muertos>> (Mateos 8:22)... Siglos, de nuestra historia en guerra: <<Mi pacto es contigo, y serás Padre de una multitud de naciones. Y no serás llamado más Abram, sino que <<Abraham>> será tu nombre; porque te he constituido padre de una multitud de naciones>> (Génesis: 17:4-5) El cambio de nombre denota siempre un cambio tan pronunciado en el carácter, que el nombre anterior no puede volver a aplicarse a la nueva persona... El nuevo nombre, Abraham, <<padre de una multitud>>, cuando nosotros lo aplicamos individualmente, significa que nuestra fe debe ser expresada trayendo la multitud de pensamientos al reino del Espíritu y bajo la dirección del Cristo. (Misterios del Génesis: 151)...
Vileta, ha visto como su asistenta lee sus escritos personales, y no deja de mostrar su desagrado, su diario es algo íntimo y personal, y así se lo deja caer a Luisa. -Señora,<<debemos estudiar la historia para conocerla siempre mejor; y una vez leída sus páginas, aprendemos sus principales lecciones: la convivencia de todos en las diversidades legítimas, la afirmación de la propia identidad de manera no agresiva sino respetuosa de otras, la colaboración entre todos los ciudadanos para construir la casa común sobre los cimientos de la justicia, de la libertad y de la paz. Recordamos la historia no para enfrentarnos sino para recibir de ella o la corrección por lo que hicimos mal o el ánimo para proseguir en la senda acertada. - No te enfades, Luisa, te comprendo, en estos momentos de angustia todos sentimos curiosidad por las cosas de los demás. Aunque los cambios en la historia difícilmente se producen por saltos, generándose unas transformaciones radicales de la noche a la mañana, es lo que cierto que, a medida que iba avanzando la historia, se iban sucediendo unos cambios más provocadoramente rápidos.
El siglo XIX español será uno de los más agitados de la Historia de España hasta aquel momento. El siglo se había inaugurado con la Guerra de la Independencia, tras la invasión francesa, y verá sus últimos acordes con el denominado "el desastre" con la pérdida de las últimas colonias españolas tras la Guerra de Cuba. -Sí, señora, ya esto nos lo ha contado muchas veces, pero para guerra la que tienen en el Bosque Mágico; no ha visto que al morir la señora duquesa, la administrativa se ha hecho dueña del palacio ducal, me han dicho, que se casó en artículo mortis, pocas horas, siete en total, antes o no sé qué pensar si después de morir la duquesita; el caso es que el juez le permite quedarse con casi todo. Mi padre decía que cuando los jueces son corrupto al igual que los políticos la guerra civil acecha a las naciones. ¿No cree usted, señora que sí la señora duquesa se hubiera querido casar lo hubiera hecho en vida? -Tal como era su carácter, dalo por sentado. Ella era un ser libre. Y, nunca se casó, porque no era su intención desheredar a sus hijos. ¿No fue la crisis del XIX una crisis coyuntural?- No. Luisa, fue una crisis de largo alcance, que acompañó el devenir histórico de todo el siglo.
Se me antojan como tres fechas claves en este siglo crítico las de 1833, 1868 y 1898. La primera, porque, el rey salió huyendo... La de 1868, porque fue un intento frustrado de cambiar radicalmente la estructura y organización del país; y la de 1898, porque supuso el despertar de un pueblo que se creía vivir en los tiempos del pasado imperio de los Austria, considerándose una primera potencia, aunque la pérdida de Cuba y Filipinas sacudiría la conciencia nacional y la sacaría, de su trágica somnolencia nacional e inconsciencia generalizada. España, aunque con tantas crisis acumulada, bien pudo haber puesto sus pies en una modernidad acorde con los tiempos que corrían allende los Pirineos. No fue posible. Y no lo fue, por las divisiones, si bien contemplando y viendo a los protagonistas de la misma, por la actitud egoísta y reaccionaria de los grupos que ostentaban el poder; por el extremismo doctrinario y por la ineficacia de los liberales cuando tuvieron la ocasión de ocupar el poder; así como la pobreza básica de los recursos materiales de España, si bien esto no se quería reconocer tan abiertamente como abiertamente se veía sufrir al pueblo.
<<Cuando llegamos a la mitad del siglo, la crisis ya había recorrido de su largo alcance. Se seguiría en las mismas. Las tensiones políticas emergían por doquier. El cainismo estuvo a la orden del día. Conservadores contra progresistas, cristianos contra masones, trabajadores contra capitalistas ... Los conservadores, a defender sus privilegios. Los liberales y progresistas, a la lucha para abolirlos. El laicismo, tan temido por la Iglesia católica, se fue abriendo paso, a lo que esta respondía con su defensa a ultranza atrincherada contra los librepensadores y krausistas, enemigos del dogmatismo y propugnadores de la tolerancia académica y de la libertad de cátedra.
<<Claves resultarían, a la postre, los movimientos socialistas y anarquistas asentados en las clases populares, usando como armas de lucha contra el sistema las huelgas ... -Sí, señora España es un tesoro sin par- dijo Luisa, sin embargo, el joven jardinero, sacó un Libro del I Ching- Es un regalo de mi abuela Carmen. Es la herencia de mi abuela. Nunca me separaría del Libro de las Mutaciones, me ayuda a crecer personalmente, me da consuelo ante esta la larga crisis, por la necesidad en la que nos encontramos lo he consultado hoy. ¿Sin par es el I Ching? Deberían tener este libro en todas las casas del planeta. Este libro y sus monedas con su paño de seda rosa, lo llevaré sobre mí, hasta el día de mi muerte. -Déjamelo, muchacho, se lo voy a enseñar a mi esposo, a lo mejor a él le interesa tanto como a ti, podría estar muy interesado. -dijo Violeta- No. No se lo dejo a nadie.
Me gusta tener mis caudales a buen recaudo. Es el único tesoro que poseo. Acabo de preguntar al I Ching, hacia dónde va el Mundo y la Humanidad, y estoy muy contento, la respuesta es el hexagrama 31-HSIEN- La Atracción. La perseverancia será premiada. Casarse con una muchacha culta aporta ventura. <<El lago, con su misterio y fascinación, nace de la cima de la montaña.>> Significado fundamental: Conseguirás éxito y felicidad si antepones los sentimientos y necesidades de los demás a los tuyos propios. Será favorecido un matrimonio. -se pregunta el jardinero- ¿Será el de Adán y Eva? Bien puede ser, porque Eva se pasea desnuda por el Bosque Mágico y Adán va detrás de la serpiente..., está ciego y sordito. Influir sobre los hombres no es fácil cuando ni siquiera queremos detenernos a charlar tranquilamente, con quién amas.
Para quien no se contente con un sonido y una pronunciación agradables, influir sobre los demás será, sobre todo, un asunto de gran responsabilidad moral y de humildad. No podemos pretender ejercer nuestra influencia si nosotros no estamos dispuestos a ser más abiertos y a dejarnos influir por los sabios de la antigüedad, por ejemplo: Platón, Sócrates o Confucio. - El rey Wen le dice al jardinero- Oye muchacho que yo soy un sabio de la antigua China, no te olvides de mis explicaciones.- Vale, lo haré.
Explicación del rey Wen: << Por lo general, el mejor modo de influir en una persona es el recíproco, es decir, no cuando el influjo parte de uno para ser recibido por el otro, sino cuando ambas partes, al mismo tiempo, operan como estímulo y como receptor. También porque, a menudo, esta especie de colaboración se desarrolla instintivamente entre caracteres parecidos y sensibilidades afines. De ese modo, se establece una especie de circuito, de contacto natural, porque la atracción entre semejantes es ley natural. El débil y el fuerte renuncian a sus respectivas posiciones y, en nombre de sus comunes afinidades, se encuentran, justo como en un matrimonio en el que el hombre, que es fuerte, y la mujer, que es débil, se encuentran a mitad camino. Naturalmente, para llegar a la colaboración, a la influencia recíproca, es necesario mantenerse siempre abiertos, libres, listos para recibir todos los buenos consejos y las novedades que el destino nos va presentando.>> ¡Casamientos por amor quita los divorcios!
La línea sexta mutable dice: Está línea se refiere a aquellas personas que tratan de influir en los demás a través de la palabra, son como vendedores de humo. Es un comportamiento bastante frecuente, especialmente entre los tontos. Las personas inteligentes no se dejan convencer simplemente con palabras bonitas, con falsas promesas, necesitan atenerse a hechos concretos, por ejemplo, creación de millones de puestos de trabajo fijos y ben remunerados, creación de escuelas y universidades, HOSPITALES gratuitos, y medicina también, en vez de mandar cohetes al espacio, o tirar bombas a los vecinos. Un cambio llega, con Jesucristo. Con Él llega Elías, Moisés, Buda, Confucio y Adán... ¿No te lo crees? ese no es mi problema. Construir casas, ellos necesitan un sitio donde ir...
Confucio dijo: Hsien, unión. Flexibilidad y sencillez arriba, y energía abajo, ellos se influyen mutuamente y se unen: felicidad e inmovilidad. Lo masculino se rebaja frente a lo femenino: es alegría de la libertad y de la conveniente perfección: una feliz invitación a contraer matrimonio con una muchacha joven. El cielo y la tierra se unen, todas las cosas nacen y se desarrollan. El sabio influye en el corazón de los hombres, el universo está sereno y en armonía. Observando se puede ver lo que influye en la naturaleza del cielo, de la tierra y de todas las cosas.>> -Sí que es verdad. El trueno nace en el cielo de forma muy ruidosa, pero el viento se lo lleva. La estabilidad lleva a la prosperidad y al éxito. Por eso, si los gobernantes saben mantener una situación equilibrada no cometerán ningún error. Naturalmente, es beneficioso llevar a cabo grandes proyectos, lo dicho más arriba, lo planeado. El hombre debe seguir una dirección estable, una ley fija que determine sus actos. Se pone fin al fin del mundo, ya no hay de qué hablar, ahora se habla de espiritualidad, de solidaridad, la tenacidad y la perseverancia no son nada si no lo aplicamos a lo correcto. La Paz Universal se construye desde el trabajo. En nuestras acciones debe imperar la coherencia y la constancia. Fin por hoy, me he alargado porque estoy muy intranquila ayer he reconocido a mi abuelo el Jefe..., que lo diga él. Hasta cuando Dios así lo quiera, está muy enojado con nosotros, el miedo nos separa, y es el miedo lo que hace peligrar, porque de él se alimenta las fuerzas oscuras. La serpiente, es el mismo Diablo...
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