miércoles, 14 de septiembre de 2022

El Bosque Mágico el Médium

 Es el otro quien me cuenta mi historia. El hombre vuelve su espalda a Dios y a su destino. Ahora, Adán ya no morirá, irá caminando hacia el Paraíso cogido de la mano de su mujer Eva. Ahora es tiempo de que vuelva a escuchar el pulso narrativo de su corazón, al alba. Lo que nos trajo hasta aquí nos llevará hasta allí; nuestra alma se merece surcar los mares de tintas de las leyendas, porque procedemos de un mundo arcaico, pero en nuestro telar volvemos a trenzar las leyendas con hilos nuevos. Por mucho que se empeñe el Señor de las tinieblas en gobernar las palabras e imponer silencio, tarde o temprano nacen versiones del mito desde el punto de vista de Dios-Cristo y los demás seres humanos, los tejedores de historias. Y, sepan que Dios es Amor.

En los escenarios del Bosque Mágico se escucharon palabras asombrosas. Desde allí hablaron mujeres desesperadas, parricidas, enfermos, locos, esclavos, suicidas y extranjeros. Violeta con su lupa en la mano no podía apartar los ojos de aquellos personajes insólitos. Precisamente, <<teatro>> significaba en griego <<lugar para mirar>>. Los griegos habían escuchado relatos durante generaciones, pero asomarse a la Historia mirándola como espías tras la lupa era una experiencia muy distinta, de una extraña intensidad. Allí empezó a triunfar el lenguaje audiovisual que nos hipnotiza. Las tragedias supervivientes ofrecen una extraña fusión de violencia y debate verbal sotisficado. En ellas conviven las hermosas palabras con las armas ensangrentadas. De alguna forma misteriosa, las tragedias consiguen ser salvajemente delicadas.

En general, cuentan mitos primitivos de un pasado legendario, cuyos ecos aún resonaban en el presente siglo. Pero hay una curiosa excepción, una tragedia basada en hechos reales. Es además la obra teatral conservada más antigua del mundo. Se trata de Los persas, donde Esquilo abrió camino a Shakespeare y quizá, sin saberlo, inventó la novela histórica... Creo que nuestra idea del choque de civilizaciones no hubiera sonado extraña en sus oídos. La lucha entre Oriente y Occidente es una vieja historia. Los atenienses sentían la amenaza constante de un estado dictatorial tiránico. Si ese enemigo lograba someterse a Grecia, extinguiría para siempre su democracia y su forma de vida. Las llamadas guerras médicas fueron el gran conflicto de la épca, y Esquilo decidió llevarlo a los escenarios cuando las victorias griegas aún seguían frescas en la memoria.

<<Podría haberse limitado a escribir un panfleto patriótico, pero el poeta excombatiente tomó una serie de decisiones inesperadas. La más sorprendente de todas fue adoptar el punto de vista de los derrotados. La obra empieza en la explanada del palacio. Los persas están preocupados porque no reciben noticias de la expedición bélica. Entonces irrumpe un mensajero que cuenta la terrible derrota y habla de los héroes asiáticos caídos en combate. Al final llega el rey Jerjes, que ha perdido por el camino su arrogancia y regresa andrajoso a casa, con una inútil carnicería a sus espaldas. (Aplicado a día de hoy, es lo que le ocurrirá a cualquiera con fines imperialistas...) Es una visión insólita del enemigo que ha estado a punto de destruir Grecia. (En nuestro caso actual, Rusia, Europa, Usa, China todo saltará en partículas...)

<<Los persas no son descritos como parte de un eje del mal ni como criminales natos. Esquilo nos lleva a contemplar la impotencia de los ancianos consejeros que se oponían a la guerra y no fueron escuchados, la angustia de quienes esperan en casa el regreso de los ejércitos, las divisiones internas entre los halcones y las palomas del régimen, el dolor de las viudas y de las madres. Se intuye la desgracia de <<los soldados arrastrados al matadero>>. El mensajero de Los persas relata con dolorosa emoción la batalla de Salamina, que ha llegado a ser un símbolo contemporáneo. Los Soldados de Salamina de Salamina a los que alude la novela de Javier Cercas son bien aquellos griegos que detuvieron la invasión del Imperio persa y también los soldados de la resistencia contra el nazismo. Cercas sabe que puede haber soldados de Salamina en todas las épocas: los que encaran una batalla decisiva -y en apariencia perdida- para defender un país, la democracia y sus aspiraciones.

<<Las representaciones teatrales son más antiguas que Esquilo. Él mismo escribió otras piezas anteriores a Los persas. Pero todo se ha perdido, de manera que esta obra es para nosotros un comienzo. Después de luchar contra los persas cara a cara, cuerpo a cuerpo y mirándoles a los ojos, después de ver morir a su hermano en combate, cerca de él, llevara al escenario la pena de sus enemigos derrotados. Sin burla, sin odio, sin generalizar las culpas. Y así, entre el duelo, las cicatrices y el afán de comprender al extraño, empieza la historia conocida del teatro.

<<Esquilo y sus contemporáneos pensaban que su guerra contra los persas formaba parte de un gran enfrentamiento entre Oriente y Occidente, con mayúsculas. Influidos por la trágica experiencia del combate, consideraban a sus enemigos gentes sanguinarias y ávidas de conquistas. Creían que la victoria sobre ellos era el triunfo de la civilización sobre la barbarie.

<<En la península de Anatolia, encrucijada de varias culturas, nació un griego de sangre mixta y mente inquieta a quien obsesionaba el viejo conflicto. ¿Por qué esos dos mundos -Europa y Asia- estaban enzarzados en una lucha a vida o muerte? ¿Por qué se enfrentaban desde tiempos inmemoriales? ¿Qué buscaban, cómo se justificaban, cuáles eran sus razones? ¿siempre había sido así? ¿Así sería siempre? Aquel griego amigo de las preguntas dedicó su vida a buscar respuestas. Escribió una larga obra de viajes y testimonios a la que tituló Historíai, que en su lengua significaba <<pesquisas>> o <<investigaciones>>. Nosotros todavía usamos, sin traducirla, la palabra que él redefinió al dar nombre a su libro y a su tarea: <<Historia>>. Con su obra nació una nueva disciplina y, tal vez, una forma diferente de mirar al mundo. Porque el autor de las Historias era un individuo de curiosidad incansable, un aventurero, un perseguidor de lo asombroso, un nómada, uno de los primeros escritores capaces de pensar a escala planetaria, casi diría que un adelantado de la globalización. Hablo, claro, de Heródoto.

<<Es curioso comprobar que tantos siglos después de que Heródoto escribiese su obra el primer libro de historia empieza de forma rabiosamente actual: Hablando de guerras entre orientales y occidentales, de secuestros, de acusaciones cruzadas, de distintas versiones sobre los mismos acontecimientos, de hechos alternativos. En los primeros párrafos de su obra, el historiador se pregunta por el inicio de las luchas entre europeos y asiáticos. Encuentra ecos de ese conflicto originario en los antiguos mitos... Es muy interesante este Libro de Irene Vallejo ¡El infinito en un junco!, sigue leyendo aquí.

Secretos y voces, voces y secretos. Palabras que llegan a Juan a través de los ángeles. Revelación que es al mismo tiempo visión, con todo lo de subjetivo que ella pueda tener. Sin embargo, también es iluminación reveladora que nos descubre secretos jamás desvelados. Dios nos hizo a su imagen y semejanza, es cierto, pero tal como aseguraban los gnósticos, si la gloria de Dios reside en ocultar las cosas, la gloria del hombre consiste en descubrirlas.

Y en este punto, como no podía dejar de suceder, el Séptimo Ángel le dice a Juan que cuando él comience a tocar su trompeta, <<el misterio de Dios será consumado, tal como él lo anunció a sus siervos los profetas>>. El libro de Juan se llama también Revelaciones, pero el hecho es que, por el momento, no nos revela que ocultaba el séptimo sello. Lo único que hace el Séptimo Ángel, es que Juan se trague el librito que él llevaba en su mano. Un libro cuyas páginas son en su boca dulces como la miel, pero que luego en su vientre son profundamente amargas. 

<<Secretos y voces, voces y secretos. Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba a escribir y oí una voz del Cielo que me decía: <<Sella las cosas que los siete truenos te han dicho y no las escribas.>> En este pasaje, Juan intercala una clave que raramente se menciona. Por algunas pinceladas de los Evangelios, los canónicos y los apócrifos, Jesús y sus seis hermanos -o hermanastros-, los hijos del Zebedo- son llamados los Hijos del Trueno. Si tenemos en cuenta que este apelativo, al ser vertido por primera vez del arameo al siriaco, se hizo fonéticamente, resulta que, respecto de Jesús, el significado de Hijo del Trueno se tradujo como Hijo del Carpintero. Una errónea traducción y una confusión que sigue manteniéndose a lo largo de los siglos.

<<Jesús tiene derechos dinásticos sobre el trono de Israel puesto que, de linaje davídico, hereda los derechos de su padre. Para algunos investigadores, el padre de Jesús fue un personaje llamado Judas de Gamala, opuesto a los ocupantes romanos de su patria, y el cual fue condenado por la autoridad de Roma a morir crucificado. Idéntico fin sufriría unos años antes Zacarías, el padre de Judas de gamala, y abuelo de Jesús. Hasta los propios redactores de los Evangelios canónicos caen en la confusión y, en un conocido pasaje, asociando la Magdalena a la madre de Jesús, se dice que <<de su vientre salieron siete demonios>>, con lo cual terminan de confundirse las pistas que podrían llevarnos fácilmente a los Hijos del Trueno con Jesús, con Juan y con sus restantes hermanos, además de llevarnos fácilmente a asociarlos con los siete ángeles que aparecen en la visión de Juan y le exhortan para que no revele nada de lo que ha salido de sus labios.

<<Dios oculta sus secretos en el Gran Libro, cerrado con siete sellos, que no hay hombre digno que pueda violar. Sólo el Cordero, el propio Hijo de Dios, rompe los seis primeros sellos y permite que Juan vea a las bestias diabólicas que custodian a los cuatro caballos del Apocalipsis: El caballo blanco, el bermejo, el negro y el caballo amarillo, aquel que tenía por nombre Muerte, que gozaba de potestad para matar a la cuarta parte de los seres vivientes que había sobre la Tierra, hombres y animales. (Aquí hay que reflexionar sobre la epidemia del Covid 19, ¿dónde se reconoció y de dónde se expandió al mundo?...) Cuando el Cordero abre el quinto sello, Juan contempla aterrado las almas de aquellos que habían sido muertos por la palabra de Dios. Aterrado aún, al abrir el Cordero el sexto sello, Juan contempla la gran conmoción -terremotos, diluvios, explosiones terribles en la Tierra y en el cielo- que caerán sobre nosotros al amanecer el día de la ira de Dios.

<<Después, añade Juan, <<vi cuatro ángeles que estaban sobre los cuatro orientes de la Tierra, deteniendo los cuatro vientos de la Tierra, para impedir que soplase el viento sobre la tierra, sobre el mar y sobre los árboles. Y vi otro ángel que subía del nacimiento del sol llevando el sello de Dios vivo. Y clamó con gran voz a los cuatro ángeles que tenían por misión dañar a la tierra y al mar: <<¡No hagáis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que nos hagamos una señal en la frente de los siervos de nuestro Dios...!>> El ángel misterioso que gobierna a los cuatro que tienen potestad sobre la Tierra, aparece -como Venus o la Serpiente- al nacer el sol. Alegoría enigmática, llena de sobreentendidos y de significados ocultos, que cualquier curioso puede interpretar a su guisa...

<<Juan, puesto que la escena es demasiado dramática y el momento no se presta para hacer interpretaciones, se limita a contemplar maravillado el coro de ángeles que rodean a Dios en su trono. El Cordero, por último, rompe el sexto sello. El chasquido que produjo al romperse impuso el silencio absoluto en la Tierra y en el Cielo durante un buen espacio de tiempo. Cuando el silencio se disipa, como si hasta el momento hubiese formado una pantalla opaca, Juan ve a siete ángeles delante del trono de Dios, quien provee a cada uno de ellos de una trompeta. Cada uno de estos instrumentos, según puede constatar Juan, puede provocar las mayores calamidades sobre la Tierra si el ángel sopla en él.

<<Juan asiste a la extraña demostración musical que le hacen los cuatro primeros ángeles, uno de los cuales, incluso, de un solo trompetazo derriba del firmamento una estrella de fuego y la hace abatir sobre nuestro planeta, destruyendo más de la mitad del mismo.

<<El quinto ángel tocó también su trompeta, desprendiendose a su vez una estrella del firmamento que al caer sobre la Tierra formó un enorme cráter que viene a ser como la llave del abismo, una sima sin fin donde reina el Ángel del Abismo, aquel monarca infernal <<cuyo nombre en hebreo es Abaddon y en griego Apollyon>>. El sexto ángel toca también su trompeta y a su son se abrieron los cuatro cuernos de oro que había en cada una de las esquinas del altar situado delante del trono de Dios. Y de los cuatro cuernos surgió una voz misteriosa que ordenó al sexto ángel que desatara a los cuatro ángeles que estaban encadenados en la orilla del Éufrates. Estos ángeles, como sigue relatando Juan, <<estaban aparejados para la hora y día, mes y año, para matar a la tercera parte de los hombres...>> Estos ángeles temibles, en la visión de Juan, poseen unos ejércitos imponentes para ejecutar su mortífera misión, pero más terribles todavía son los que galopan no a caballo sino que cabalgan unas monturas que son dragones por cuyas fauces lanzan humo, fuego y azufre.

<<Aparece en la visión de Juan un séptimo ángel, descendiendo del Cielo en una nube, armado con un arco y llevando un librito en la mano. El séptimo ángel tenía una faz que <<era como el sol y unos pies que eran como columnas de fuego. Llevando en su mano el librito abierto, puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra. Y clamó con gran voz, como ruge el león, y cuando hubo clamado, siete truenos dejaron de oír sus voces. Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba a escribir y oí una voz del Cielo que me decía: <<Sella las cosas que los siete truenos te han dicho y no las escribas.>> Si como hombres somos incapaces de hacer que el Reino de Dios venga a nosotros, no dudamos, sin embargo, en proclamar la presencia de los ángeles a nuestro lado.

Confucio dice: Toda Edad Dorada comienza con el embrión de Uno o Dos Seres. Vosotros tenéis el Foco de la Llama Violeta, la Presencia del Ascendido Maestro Saint Germain y de su Representante en la Tierra. Ese embrión, compuesto de Seres Individuales, es inteligente porque dentro de su corazón se encuentra el Rayo Cósmico del Ascendido Maestro Saint Germain. ¿Eres tú parte de ese embrión? Para poder precipitar una Edad Dorada, tu tienes que tener el Poder adherente del Amor Divino. Al protegerse el embrión y al afinarse las células que hacen que el Centro del Corazón, el Cuerpo Espiritual crece. Amado Confucio: ¡Te damos las gracias por tus palabras de amor! Dótanos con tu Poder del Silencio para ayudar a traer en Paz el Plan Divino de Dios para la Edad Dorada. Si la idea te agrada, tus sentimientos la energizan, la presión de tu sentir le da vida a la idea y la trae a la manifestación. ¡Paz Universal y  Global!

<<Amado Gabriel. Arcángel de la  Vida y de la Resurrección, dice así: La Religión no es cosa de ceremonia únicamente. Es asunto de la vida diaria y de cada hora que vivimos. Es cosa de SENTIDO COMÚN sencillo y ordinario. Es asunto de disciplina, dominio de sí mismo y contemplación. Es también desarrollo del amor y la gratitud por la vida, y a ese Dios que te ha dado esa vida y ha sostenido tu Presencia en el universo por millones de años, esperando cumplir a través de tí un destino que no puede ser cumplido por ningún otro individuo. Una sección Del Gran Tapiz Cósmico que sólo tú puedes llenar. <<¡Cada cual en su lugar, así no se escapa el mal!>>

Los hombres y las mujeres suelen discutir acerca del dinero, el sexo, las decisiones, los horarios, los valores, la educación de los niños y las responsabilidades domésticas. Sin embargo, estas charlas y negociaciones se convierten en penosas discusiones por una sola razón: no hay suficiente amor, y ninguno de los dos se sienten amados. El no sentirse amado ni enamorado, es lo que produce ese dolor emocional, que se confunde con apatía o depresión, y cuando una persona es presa de él le resulta difícil ser feliz. Las mujeres, no se dan cuenta instintivamente de lo que el hombre necesita para solucionar eficazmente los desacuerdos.

Las ideas, los sentimientos y los deseos incompatibles plantean un difícil desafío al hombre. Cuanto más cerca está de una mujer, más difícil le resulta hacer frente a las diferencias y desacuerdos. Cuando la mujer desaprueba algo que él ha hecho, el hombre tiende a tomárselo de manera muy personal y cree que ella no lo acepta. Cuando mejor sabe solucionar las diferencias y desacuerdos es cuando sus necesidades emocionales están satisfecha. Sin embargo, si se ve privado del amor que necesita se pone a la defensiva y empieza a mostrar su lado oscuro; instintivamente desenvaina el sable. Puede parecer que está discutiendo acerca de la cuestión en concreto (dinero, responsabilidades, etcétera), pero el verdadero motivo por el que ha desenvainado la espada es que no se siente amado. Cuando el hombre discute de dinero, horarios, los niños, el perro o cualquier otra cuestión, puede estar secretamente discutiendo por algunos de los siguientes motivos: 1º Me siento criticado, rechazado, siento que no me acepta. 2º No me gusta que se ponga a decirme cómo debo hacer las cosas. Lo que siento es que me trata como a un niño. 3º No me gusta que me eche a mí la culpa de su infelicidad. No me siento animado a ser un caballero de la armadura resplandeciente. 4º No me gusta que se queje por lo mucho que hace o por lo poco que se la considera. <<Siento que no se me considera a mí por lo que hago por ella>>. 5º Siento que no confía en mí. 6º No me siento aceptado ni respetado... 7º Siento que no confía en mí, que no me comprende y me rechaza. 8º No me gusta que espere que yo lea su pensamiento. No puedo. Me hace sentir mala persona, inadecuado. Le da la sensación de que nunca va a poder satisfacerla. Se siente, en cambio, rechazado y culpado. Necesita sentirse aprobado y aceptado. En cambio, se siente fracasado. Si no hay amor incondicional no deben traer hijos al mundo; habrá divorcio y dolor.

Satisfaciendo las necesidades afectivas primarias del hombre se disminuye su tendencia a iniciar discusiones dolorosas. Será capaz automáticamente de escuchar y hablar con mucho más respeto, comprensión y cariño. De este modo podrán resolverse las discusiones, las diferencias de opinión y los sentimientos negativos a través de la conversación, la negociación y el compromiso sin dejar que la discusión sufra una escalada y haga daño. Y este estado doloroso es lo que llevan muchos hombres al trabajo, es ruinoso. Estos sentimientos y necesidades dolorosos, llevan al insomnio, al estrés, a la apatía y a todos los desordenes, a veces cayendo en depresión cuando no se afrontan ni comunican por lo general de manera directa. Al contrario, van creciendo en el interior y estallan en el curso de una discusión. A veces se manifiestan de manera directa pero, en general, surgen y se expresan a través de la expresión facial, la postura del cuerpo y el tono de la voz. Hombres y mujeres deben comprender y cooperar con su sensibilidad particular y no ir contra ella. La discusión dolorosa suele tener una anatomía básica. El y ella son incompatibles. Porque el amor no ha florecido.

Mikaela se indigna y clama a voces: -Mi amado, trabaja de pastor en las montañas solitarias, siempre está temeroso de que aparezcan lobos; en los valles solitarios pasen las ovejas, en las entrañas de los collados se desliza mi Juan Pedro. Disfruta de los ríos sonoros, de los bosques frondosos, ¿cómo le gusta la montaña?, con sol y hasta con nieve. Le encanta dormir al raso en las noches estrelladas, despertar al alba enlazado en la soledad que enamora. Las aves divinas vuelan. Hoy en día no hay ni una pizca de vergüenza. En el tanatorio hace meses una familia discutía delante del féretro del difunto, por la herencia. ¿...?, mientras discutían comían pollo asado con salsa picante, lo regaban con 8 cervezas de a litro. La botellona que se montaron, dejá la habitación del tanatorio, con cien kilos de basura, y es que no hay vergüenza ninguna. Fin por hoy, otro día cuento este coloquio familiar, contado por la asistenta del rico difunto. Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos! ¡Paz en la Tierra y en toda la Galaxia a los seres vivientes Amor y Luz! La Naturaleza es un escenario caótico, cada vez hay mayor suciedad y deterioro, estamos ¡todos locos de remate! Se puede llamar la muerte y los herederos del Señoritonti...


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