Frase inspiradora: <<Cuatro cosas hay que nunca vuelven más, una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada>>. PROVERBIO ÁRABE.
María Zambrano solía explicar que lo que nos diferencia de los demás seres vivientes es la libertad y su inseparable compañera, la responsabilidad: <<Ser libre es ser responsable>>. La libertad se encuentra en la raíz misma del <<vivir humanamente>> o, en otras palabras, en la base del vivir como verdaderos seres humanos.
La libertad es característica de la Humanidad y, sin embargo, la percibimos en ocasiones como un bien escaso. Las mujeres hemos tenido y seguimos teniendo serias dificultades en el ejercicio pleno de la ciudadanía, que comporta deberes y derechos civiles, políticos y sociales, y que nos permite sentir y actuar como miembros plenos de una comunidad. El reparto del trabajo, la distribución de la riqueza y el poder, porque todavía hay desigualdades en las posibilidades, en las costumbres, los valores y las mentalidades, en el acceso a la cultura y en el propio ejercicio de la libertad.
<<Estoy hablando de disponer de recursos, de elegir, de participar de la riqueza, del conocimiento y del reconocimiento. Hablar de ciudadanía es hablar de poder, de responsabilidad, de autonomía, de dignidad, de equivalencia, de diversidad, de singularidad... y de libertad. Y es imprescindible referirse a la diversidad y la singularidad porque, como diría Hanna Arendt, cada persona encarna una <<novedad absoluta>>: la pluralidad es la Ley de la Tierra.>>
<<Y, en esta Tierra, aún hay mujeres que no son ciudadanas. En nuestras vidas, en nuestro entorno, a pesar de las libertades formales, hay en el fondo muchas dependencias y sometimientos. A veces se trata de dominaciones encubiertas, difíciles de detectar: éstas pueden ser las peores...>> Vivir es innovar, inaugurar espacios, trabajos, actividades, funciones, compromisos o nuevas visiones. Nos ayudan a eliminar la inseguridad o los temores que surgen en los nuevos espacios públicos y privados. La conquista de la libertad de nuestras abuelas está basada en la integración a la vida laboral, es decir: Trabajar en las fábricas y, en otras tareas que las alejaron de su casa.
Ellas, fueron obligadas, había que hacer el trabajo acumulado, al no haber hombres tras las dos guerras mundiales; sus hijos abandonados en los orfanatos, en las casas cunas o, dejado en las casas al cuidado de alguna anciana del vecindario; hoy sucede, lo mismo, antes con el sueldo del esposo bastaba para vivir holgadamente, hoy con dos salarios la gente pasa hambre en España. No pueden soñar con viajar o, dar una carrera a sus hijos, las gentes se han vuelto conformistas. El dolor, el sufrimiento, la preocupación y el miedo al futuro hace que se acumulen las tensiones y, se tratan de temas conflictivos y delicados, el resultado es un país deprimido, gente sin valores ni cultura y, la educación sale por las suelas de los zapatos de muchos. La falta de alegría elimina la esperanza y el entusiasmo no tiene voz.
La mujer tiene su importancia desde el Génesis Adán y Eva son dos protagonistas en igualdad; otra cosa es como los ha retratado los escribas del templo; en la antigüedad adoraban a diversas diosas, Venus, Afrodita, Hécate, por ejemplo; ellas eran deidades de los romanos y de los griegos. La época del surgimiento de la diosa madre no está tan clara como la del dios cornudo. Aunque hay algunos utensilios del período paleolítico que se asocian con ella, la mayoría de las representaciones de diosas femeninas pertenecen a un período posterior.
Los especialistas estiman que esta deidad adquirió su poderío durante el neolítico. En el período de la caza, la mujer fue una bracera, una bestia de carga, mientras que el hombre cuidaba sólo de aportar el alimento. Pero las mujeres descubrieron la agricultura cultivando semillas silvestres en las proximidades del campamento.
Más tarde, la mujer desarrolló también otras artes domésticas, que se convirtieron en importantes industrias de la primitiva civilización. Ella descubrió que los blancos copos del <<árbol-de-la-lana>> (como los griegos llamaban a la planta del algodón) podían hilarse en una hebra, y tejerse en forma de paño. La mujer, aprendió a coser y a confeccionar cestos y vasijas, y con estas artes desarrolló el hogar, <<añadiendo al hombre lentamente a la lista de sus animales domésticos, y adiestrándolo en aquellas disposiciones sociales y mejoras que fueron el fundamento psicológico y el aglutinante de la civilización>>, dijo Durant.
La creciente importancia de la mujer desembocó en una era matriarcal que duró hasta una fecha que los eruditos sitúan entre el noveno y séptimo milenios a. de C. La mayoría de los utensilios más antiguos relacionados con la diosa madre pertenecen a este período. Los más corrientes son toscas estatuillas femeninas en las que aparecen exageradas aquellas partes anatómicas relacionadas con la fecundidad. Casi todas tienen los pechos grandes y el abdomen voluminoso, pero carecen de cabeza y tienen los brazos y piernas simplemente truncados.
Posteriormente se representa a la diosa de diversas maneras, aunque conservando siempre una relación con la fecundidad. Es típica la estatua de la Artemis griega desenterrada en Efeso, la cual representa a la diosa con tres filas de senos desnudos y ataviada con un delantal con figuras de animales. La diosa madre tiene tantos nombres y tantas funciones en las distintas épocas y regiones, que el describirlos todos requeriría varios volúmenes. En ciertas concepciones, ella es la creadora de la tierra: sólo una mujer podía a dar luz a los hijos, así que sólo una deidad femenina podía dar a luz el mundo.
Otras leyendas tienen a la diosa madre por la dadora de la luz. Más frecuente se la asocia con la luna. En algunas religiones era a la vez diosa madre y diosa del sexo; en la representación de la diosa Istar, de Asiria y Babilonia, era a la vez protectora de las madres. La diosa madre era protectora de las bestias, la deidad protectora de las ciudades y, en algunos casos, de los marineros. Pero siempre ha sido la concepción básica de la diosa madre como guardiana de la fecundidad. En Nuestra Herencia Oriental, Will Durant escribe:
<<En casi todas las partes de la tierra ha existido la Gran Madre; nuestro lenguaje, que a menudo es cristalización de creencias primitivas o inconscientes, sugiere hasta hoy un parentesco entre materia (materia) y madre (mater). Istar y Cibeles, Deméter y Ceres, Afrodita y Venus y Freye... son formas relativamente tardías de las antiguas diosas de la tierra, cuya fertilidad constituía la generosidad de los campos; su nacimiento y matrimonio, su muerte y resurrección triunfal, se concebían como símbolos o causas de la germinación, agostamiento y renovación vernal de toda la vegetación. Las deidades más primitivas pertenecieron al sexo débil; posiblemente fueron sustituidas por dioses masculinos como reflejo de la victoria de la familia patriarcal>>.
Los mitos y leyendas originales de la diosa madre proceden del Cercano Oriente y de Egipto. La Historia se viene consignando desde hace seis mil años, y durante la primera mitad de ese período, esta área fue el centro de las actividades humanas. Al principio de la era histórica, la etapa matriarcal había quedado atrás y los hombres habían alcanzado el poder que hasta ese momento había retenido la mujer. Pero la diosa madre conservó su importancia y en algunas culturas siguió predominando.
La religión más antigua de que se tiene testimonios escritos -en tablillas cuneiformes- es la de Sumeria. Existía aquí un panteón, pero cada ciudad parece que tenía una versión de la diosa madre bajo nombres distintos y funciones diversas. Uruk adoró a la virgen Innini, diosa de la tierra. Kish adoró a la doliente madre Ninkarsag, que intercedía por el hombre ante las deidades masculinas, más severas. Hay una tablilla cuneiforme procedente de Lagash que contiene la plegaria que el rey Gudea eleva a la diosa Bau, divinidad patrona de la ciudad:
<<Oh mi Reina, Madre fundadora de Lagash, / El Pueblo al que Tú miras es rico en poder; / La vida del adorador a quien Tú miras se prolonga. / Yo no tengo madre: eres Tú mi Madre, / Yo no tengo padre: eres Tú mi padre... / Diosa Bau, Tú sabes lo que es bueno; / Tú me has dado el soplo de vida. / Bajo tu protección, Madre mía, / En tu sombra viviré piadosamente.>>
Hacia el año 700 a. de C., cuando la gran ciudad de Ur cayó en manos de tribus belicosas, sus poetas dejaron tristes cantos que relataban el rapto de su bienamada diosa madre Istar, cuya estatua fue arrancada de su altar. Y expresaron así el lamento de la diosa: <<A mí el enemigo me ha profanado, sí, con sucias manos; / A mí sus manos me han profanado, llenándome de terror. / ¡Oh, desdichada de mí! ¡Ningún respeto tiene! / Me ha despojado de mis vestiduras, y ha vestido con ellas a su consorte, / Me ha arrebatado mis joyas, con ellas ha ataviado a su hija.>>
Ereskigal trató de retener a Istar en el Hades, y la tierra languideció: <<Desde que Istar ha descendido a la región de donde no se vuelve, / El toro no ha cubierto a la vaca, el asno no se ha acercado a la burra, / Ningún hombre ha abordado en la calle a una muchacha; (por eso estos lacayos de Lucifer de España han prohibido los piropos...) El hombre duerme en su cubículo, / La muchacha duerme sola>>. (Cuando salgo de paseo... las mujeres de mi pueblo dicen: ¡No hay hombres!>> Algo raro está pasando. Las hormonas que agregan al pienso, a todo lo que come la ganadería porcina, vacuna y los pollos, para que crezcan rápido, eso hace que se afemine los hombres...)
Las plantas no florecían, nada germinaba. Alarmados por el peligro que corría la tierra, los demás dioses obligaron a la celosa hermana que soltara a Istar, la cual volvió a la tierra con sus vestiduras, sus joyas y su amante. Entonces las plantas germinaron y florecieron de nuevo, y los animales y los hombres empezaron a reproducirse.
Ésta es la versión más antigua de que se tiene constancia de la leyenda de la muerte y del renacer de la tierra y de la época del apareamiento de los animales. Es, también, el origen de la creencia brujeril de que <<el amor es más fuerte que la muerte>>.
Muchas religiones antiguas poseen alguna leyenda sobre la resurrección, en la que se vence a la muerte por el amor, (La leyenda, o profecías del Jefe Pluma Blanca dice: Que si la razón vence al amor, esta civilización desaparecerá. Volveremos a acampar, volveremos a pisar las playas con los pies descalzos, por amor, vuelven del sueño de la muerte....) en la que se hace referencia a las relaciones entre la diosa madre y un dios de ultratumba. Las deidades más populares del inmenso panteón egipcio son Osiris y su esposa-hermana Isis, la cual, según las inscripciones antiguas, era adorada como <<La Creadora de la Vida Verde>>, o la <<Señora de la Abundancia>>. La afligida Isis buscó largamente el féretro que contenía su cuerpo y, con la ayuda del dios Ra, le confirió el poder de gobernar el submundo como rey y juez de los muertos...
Muchas cosas que son ciertas y provechosas proceden de la antigua magia. El astrólogo que pronosticaba acontecimientos mediante el estudio de los cuerpos celestes es el padre de la astronomía; el alquimista que buscaba un medio mágico de transmutar los metales básicos en oro es el padre de la química. Los magos y las magas -brujas- que adquirieron el conocimiento de las yerbas y drogas contribuyeron a la medicina y a la botánica.
La voz griega farmacon, de la que se deriva farmacia, significaba fórmula o hechizo mágico antes de que adquiriera su significación actual. La magia fue practicada por las brujas mucho antes de que la brujería se convirtiera en una religión independiente. Originalmente, las brujas eran hechiceras respetadas, o temidas, por su poder y sabiduría supuestamente sobrenaturales...
Como otros magos, las brujas empleaban galimatías de encantamientos y rituales para impresionar a sus clientes. Se aprovechaban de sus temores y supersticiones para ejercer su oficio, como hacían todos los magos dentro y fuera del clero. Pero tras esta superficie, había frecuentemente un fondo de conocimientos superiores. Hasta finales de la Edad Media, todo el mundo, quitando un puñado de escépticos, aceptaba la magia como algo real y creía que las brujas tenían muchas clases de poderes mágicos. (Curación por la imposición de sus manos, este poder lo concedió Jesucristo.)
En la Grecia clásica, la magia tenía su propia diosa: la misteriosa y terrible Hécate. Antes de que el Demonio se convirtiera en el supuesto dios de las brujas, algunos autores asociaron a Hécate con la brujería, aunque no existe prueba alguna de que las brujas adoraran jamás a Hécate como deidad. Al parecer, Hécate comenzó como diosa madre con poderes sobre el cielo, la tierra y el mar. En la Grecia primitiva se la identificó frecuentemente con Artemisa, pero el credo de la Grecia posterior la desplazó al submundo y le dio poderes sobre la magia, especialmente sobre la magia maligna.
Eurípides se refiere a ella como Reina del Mundo de los Espectros, y algunas veces se la representaba en vasijas y frisos acompañada de Perséfone, en su calidad de reina del Hades, y de Deméter, la diosa madre. En las noches de luna, podía verse a Hécate en las encrucijadas, acompañada de espectros y espíritus acosadores.
Las encrucijadas se consideraban lugares peligrosos que los aparecidos frecuentaban por la noche, y más tarde fueron lugar favorito para las reuniones de brujas. Muchos hombres de ciencia, y teólogos cristianos y judíos, así es como tomaban parte en los misterios griegos, creían en un saber místico, oculto, secreto.
Al igual que los misterios del culto, este saber no estaba escrito y sólo podía transmitirse confidencialmente a un solo discípulo, el cual debía ser digno de confianza... Numerosos manuscritos, La Clave de Salomón incluido, se escribieron con el fin de dar a conocer los supuestos ritos y palabras de poder que utilizaba Salomón, vendiéndose sus copias a precios elevadísimos a quienes querían adquirir este saber mágico.
Parte de esta búsqueda de la secreta sabiduría recayó en la brujería, y forma parte de la tradición del culto en las ideas de un saber místico y del mantenimiento en secreto de los ritos y rituales que ayudan al desarrollo del poder sobrenatural. La magia empezó a adquirir mala fama varias culturas antes de la era cristiana, por una multitud de razones. Cuando los cleros se hicieron poderosos, frecuentemente se corrompieron, y los insaciables sacerdotes se dedicaron a vender su mágica influencia sobre los dioses. Sólo quienes podían pagar bien se aseguraban el "poder divino".
Ésta fue la causa del cambio radical que Akenatón introdujo en la religión de Egipto. Los sacerdotes de los viejos dioses había creado tantos hechizos y encantamientos para asegurarse el libre acceso al más allá que sólo los ricos podían permitirse morir con alguna certidumbre de inmortalidad. Había también magos de todas clases incluso brujas, aparte del clero; y los sacerdotes condenaban por lo general la magia de estos competidores tachándola de mala, independientemente de sus fines.
Saúl no fue a visitar a la famosa bruja de Endor, por ejemplo, hasta que sus propios adivinos y sacerdotes no demostraron ser incapaces de hacer que Dios le dijera cómo combatir a los filisteos por medio de profetas e interpretaciones de sueños. Su acción al pedir consejo al espíritu de Samuel, no era tan censurable, a los ojos de los levitas, como el hecho de hacerlo por intermedio de una hechicera y no por uno de ellos. Posiblemente, los sacerdotes practicaron su magia con fines benéficos, aunque puede que fueran bien pagados para que proveyeran tales beneficios o prejuicios sobre otros pueblos o gente.
Los servicios de los magos no-sacerdotes podían comprarse aun para fines censurables. Y había quienes, brujas inclusive, practicaban una magia maligna por envidia, rencor, odio o pura maldad. (Hoy se practica la magia negra causando muchos males a la Humanidad.) En los tolerantes ambientes religiosos de Grecia y de Roma, había profesionales ajenos al clero que practicaban determinados géneros de magia legalmente, siempre que utilizaran convenientemente sus poderes, muchos de ellos incluso subvencionados por el estado...
EL REGRESO DE LOS OSCUROS - Barbara Hambly
Jill Patterson, una joven licenciada en historia medieval, sueña noche tras noche con una extraña ciudad amenazada por horrendos engendros de las Tinieblas que pretenden barrer a la Humanidad de la faz de la Tierra. Pero cuando el mago Inglorion, con el que se ha comunicado en sueños, cruza el Vacío y le pide ayuda para proteger al último príncipe de la dinastía de Dare, Jill comprende que ha tenido visiones reales de otro mundo.
Los monstruosos Seres Oscuros habían sido tan sólo una leyenda más de tres mil años, pero, de repente y por razones desconocidas, la leyenda cobra vida y los Seres Oscuros salen de sus guaridas para acabar con el reino de Darwath. Nadie, ni siquiera el propio Ingold, sabe de dónde procede su poder o cómo acabar con ellos. La única esperanza son los recuerdos ancestrales que subyacen en la mente del pequeño Altir, último descendiente de los reyes de Dare.
En su intento de auxiliar al príncipe, Jill se ve arrastrada a un mundo de pesadilla donde tendrá que permanecer hasta que pueda volver a saltar a su propia realidad. ( Y, si os digo, que esto está sucediendo ahora, en nuestra época en Los Estados Unidos de Norteamérica, la magia negra está invocando a las fuerzas oscuras contra esta Nación. Solo Dios-Cristo salva de las Fuerzas Oscuras y la Virgen María...)
Jill sabía que no era más que un sueño. No tenía ninguna razón para sentir miedo. Era consciente de que aquel peligro, aquel caos, aquel terror ciego y obsesivo que llenaba la noche no era real; la ciudad y sus edificios oscuros y extraños, las multitudes que huían presa del pánico y la empujaban en todas las direcciones no eran más que los posos removidos de un inconsciente sobrecargado, espectros que desaparecían con la luz del día. (Los visitantes de los dormitorios).
Lo sabía perfectamente, y sin embargo tenía miedo. Estaba al pie de una escalinata de mármol verde que desembocaba en un patio cuadrado rodeado por altos edificios de tejados puntiagudos. La multitud fugitiva pasaba junto a ella, y tuvo que apoyarse en el gigantesco pedestal de una estatua de malaquita, sin que aparentemente nadie reparara en su presencia. La fría luna en cuarto creciente teñía de un blanco cadavérico los rostros salvajemente desfigurados por el terror. La gente salía despavorida de sus casas, intentando salvar cofres de joyas y bolsas de dinero (Esto ocurrió en Pompeya, en la antigua Roma,...), perrillos falderos y niños que lloraban presas de un pánico irracional. Tenían los cabellos revueltos por el sueño bruscamente interrumpido, ya que era noche cerrada.
Algunos estaban vestidos, pero la mayoría iban desnudos o apenas cubiertos por camisones o túnicas que se habían echado encima apresuradamente. Jill sentía el olor, cuando pasaban por su lado, propio del sudor que provoca el miedo. Nadie la vio, nadie se detuvo junto a ella; la <<marea humana>> intentaba ascender la ancha escalinata de mármol y cruzar el oscuro arco que se divisaba en lo alto, en dirección a las atestadas calles de la ciudad asediada.
<<¿Qué ciudad? -se preguntó Jill confusamente-. ¿Y por qué tengo miedo? No es más que un sueño>>.
Pero lo sabía. Sabía instintivamente, como ocurre en los sueños, que aquella escena de pánico se estaba repitiendo en aquel mismo instante en todos los rincones de la ciudad, como los infinitos reflejos de dos espejos enfrentados. La certeza y el horror provocaron un escalofrío que le recorrió la piel y se introdujo como un gusano en sus entrañas... Eran hombres y mujeres que corrían... Los gritos de terror que inundaban la ciudad llegaron hasta ella con absoluta claridad, y con ellos el escurridizo olor del agua. El horror que aguardaba al otro lado de la puerta se convirtió en una mano...
Cuando alguien invoca a las Fuerzas Oscuras..., los seres de la oscuridad hacen daño a todos, a los que las invocan y a los que pretenden dominar y agredir, todo vuelve como un bumerang.
La Naturaleza encierra los secretos y las leyes que rigen la creación y la vida, lo que pasa es que para descifrarlos no basta con estudiarla, hay que lograr entender su lenguaje oculto. Todo lo que hay en la Tierra guarda su mensaje; y de manera muy especial, las plantas, seres vivos como nosotros y compañeros inseparables y necesarios, porque no en vano fue la clorofila -un privilegio que ellas poseen en exclusiva, y a la que el astrofísico inglés Fred Hoyle denominó <<molécula extraterrestre>> -el medio que permitió la explosión de la vida en nuestro planeta.
Desde entonces las plantas continúan cumpliendo el constante milagro de la materia viva al fusionar y transmutar las energías solares con las sustancias y fuerzas telúricas. Este influjo mágico del mundo vegetal es muy poderoso sobre los seres humanos (Y sobre los seres invisibles, se pueden despertar fuerzas agresivas o poder dominarlas: con Romero, Sándalo, Palo Santo etc...), afectando a la salud, al estado de ánimo y hay quien afirma que incluso a los proyectos y la suerte. (Porque se atrae a las fuerzas benéficas o se repelen al atraer fuerzas oscuras; por dinero hacen barbaridades...)
El dinero constituye una de las principales preocupaciones del hombre moderno. A diferencia de otras épocas en las que los bienes se adquirían por medio del trueque fomentando con este la conciencia acerca de lo importante que resulta la solidaridad y el intercambio, hoy todo se obtiene con un papel o un trozo de metal que simboliza el esfuerzo que hemos hecho durante un mes para merecerlo como sueldo. (No llegan, a fin de mes, muchos miles de millones de personas y ya se asomó el lobo de Diciembre, con las canciones amorosas de la Navidad, van incrementando todos los precios de los bienes de consumo alimentario, regalos etc...)
Vivimos en la llamada <<sociedad de consumo>> que se caracteriza por la abundancia de bienes de todo tipo, disponibles para ser adquiridos por una gran parte de la población; pero la mayoría de estos bienes, o al menos aquellos que están al alcance de la mayoría, no son objetos perdurables que puedan pasar de generación en generación, como los que se hacían en siglos anteriores, sino elementos que tienen fecha de caducidad, que carecen de solidez y que será necesario reemplazar en un período de tiempo más o menos breve. Muchas de las cosas que se pueden comprar con el dinero están destinadas hacernos la vida más fácil, y los electrodomésticos son el mejor ejemplo de ello. Pero también hay otros que, si bien nos ahorran la realización de tareas sencillas y que llevan poco tiempo, son absolutamente prescindibles.
Para que todo aquello que producen las fábricas sea adquirido, ha sido necesario crear necesidades en la población y de eso se han encargado los sectores de marketing y publicidad. De modo que hoy, la televisión, los carteles que vemos por la calle, los anuncios de los periódicos nos instan a comprar y comprar cosas que, en el fondo, ni necesitamos ni nos hacen más felices, ni más sanos, por ejemplo, las bebidas gaseosas azucaradas, lo mejor es anularlas de nuestra dieta.
Inmersos en esta vorágine consumista, hemos perdido de vista valores que no se fabrican en las grandes compañías, que no se anuncian en televisión y que no se pagan con dinero. Hemos relajado el trabajo de hacer vínculos con nuestros semejantes, el de hablar y escuchar algo más profundo que los planes de compra del próximo coche o el artículo de moda. Nos hemos alejado de nosotros mismos, y hemos reemplazado nuestras verdaderas necesidades de afecto y comprensión por la necesidad de un traje nuevo, un vehículo o cualquier otro capricho con el que intentamos cubrir la insatisfacción que surge del aislamiento del alma.
El dinero, sin duda, es un bien indispensable para poder subsistir en la sociedad de consumo, donde el ser humano está inmerso. Las personas cubrimos con él las necesidades básicas de alimentación, vivienda, higiene, etc. El aprendiz de sabio, aprende a no malgastar el dinero, sabe superar las dificultades económicas que surjan en el día a día o atraer este importantísimo bien en épocas de <<vacas flacas>>, serán algunos de los problemas que, en un momento dado, ayudarán a superar los rituales mágicos que enseñan los cabalista y la Metafísica. El ingrediente básico de cada ritual es la fe, sin ella, es imposible realizar acto mágico alguno ya que es el elemento que proporciona las energías mentales y espirituales necesarias. Jesús dijo a sus discípulos y a los que curaba: Según tu fe te será dado.
Todo ritual, independientemente de que sea de magia blanca o negra, es generalmente de índole religiosa ya que, intervienen en él fuerzas y poderes superiores que acuden a prestar su auxilio siempre que se les invoca correctamente. Pero hacer todos los pasos de un ritual o repetir sin errores las invocaciones que se prescriban, no son suficientes para lograr el efecto deseado; también se requieren ciertas condiciones corporales gracias a las cuales se podrán activar otras, las mentales, que son las verdaderamente importantes para realizar la magia. Si el cuerpo del oficiante no reúne los requisitos necesarios, no logrará el estado mental imprescindible; si el ambiente en el que se efectúe el rito no es el adecuado, será imposible alcanzar el grado de concentración que todo acto mágico exige. Es muy importante que cada mañana y antes de ir a descansar en la noche se active la luz circundante, cerrar el círculo de luz del aura, orar a Dios, a San Miguel y a la Virgen María para que no nos lleguen energías oscuras enviadas o mal intencionadas, de la envidia, los celos, el mal de ojos etc., de este modo somos protegidos por las Fuerzas Divinas.
<<La Verdad sigue siendo la Verdad, con independencia de lo que crean aquellos que te rodean>>. Hay que prestar atención a los mensajes de los sueños, de las visiones y de los que Dios envía a través de toda la naturaleza: Dios habla en el viento; Dios habla en la tormenta; Dios habla en las flores y en las piedras; la voz de Dios se escucha en el silencio de nuestro corazón. Dios vive en nosotros.
<<La paz mental es claramente una cuestión interna. Tiene que empezar con tus propios pensamientos, y luego extenderse hacia afuera. Es de tu paz mental de donde nace una percepción pacífica del mundo. ¡Pongo la paz de Dios en tus manos y en tu corazón para que la conserves y la compartas. El corazón la puede conservar debido a su pureza y las manos la pueden ofrecer debido a su fuerza. No podemos perder!>> Texto: Cap 5-IV- pág 91 Un curso de milagros. No se aconseja, que las personas enferma de celos, odio o envidia, para estas personas es desaconsejable hacer ritos de magia, porque se volverían en su contra. Dios no permite que dañen a justos.
Cuando hablamos de vergüenza, no sólo es posible sentir vergüenza de uno mismo o como grupo -vergüenza colectiva-, sino que también podemos sentirla por otra persona la llamada vergüenza ajena.
Cuando nos sentimos incómodos o avergonzados por la conducta de otra persona, lo que nos ruboriza es la vergüenza ajena. Esta sensación aparece porque emocionalmente nos ponemos en el lugar de otra persona -conocida o no- e interiorizamos como propia su conducta inadecuada o improcedente. Presenciar cómo una persona hace el ridículo puede producir una sensación de ridículo en uno mismo también a pesar de que uno no sea el que esté actuando de forma ridícula. Del mismo modo ocurre con el sentimiento de culpa, tal y como decía Oscar Wilde: <<¡Ah! ¡Cosa terrible es sentir como propia la ajena culpa!>>.
Sin embargo, el sentimiento de vergüenza en el ámbito colectivo está influido por los valores sociales y culturales. No obstante, también puede estar basado en hechos históricos, tal y como sucedió en el antiguo Jerusalén, la Judea del tiempo del asesinato de Jesús el Cristo o, en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. (Que paradoja, yo fui en esa época una joven alemana, pero mi padre era un hombre honesto, por eso asesinaron a casi toda la familia...)
Estudios sociológicos como los de Dresler-Hawke y J. H. Liu sostienen que los alemanes de generaciones posteriores a la guerra experimentan de forma generalizada intensos sentimientos de culpa y vergüenza por los crímenes del Tercer Reich. (La masonería, estaba detrás de todos los manejos que provocó las dos guerras mundiales, son los lacayos del Diablo lucifer y los satanistas los que han provocado todas las guerras desde siempre, y con más contundencia desde el asesinato del Mesías Jesús; las acciones del Diablo engañan, oración y sanar, soltar la culpa y la vergüenza colectiva, oraciones a Cristo y a la Virgen María. Dios sabe toda la Verdad. A Dios no se le engaña.) Desde entonces la culpa histórica alemana está directamente relacionada con la barbarie hitleriana, así como con los crímenes atroces contra la humanidad.
Como consecuencia de estos hechos y la culpa generalizada se convirtieron en un tema tabú extendido y permanente entre sus habitantes. El sentimiento de vergüenza y culpa que viven los alemanes a raíz de la guerra ha sido transmitido de generación en generación hasta el día de hoy. Las más recientes han heredado una culpa colectiva que proviene de un pasado histórico de terror, en la que ellos no participaron pero la experimentan como propia. La vergüenza y la culpa forma parte de la identidad y la autoestima colectiva de una nación.
(La verdad, saben cual es la Verdad, que el campo donde se incubaron las semillas del mal está en la CITI DE LONDRES. La primera logia de la masonería se fundó en Inglaterra. Por tanto, la vergüenza y la culpa es para los ingleses. Tres personajes de mis vidas anteriores mueren por culpa de los ingleses, primero provocan la Revolución francesa me matan a mí yo la reina María Antonieta, andando el tiempo nazco en Norte América soy una princesa de la Nación Lakota queman todos los campamentos, matan a millones de indios y mis hijos mueren de hambre, y yo también. Muero en un bosque nevado. Y, la antepenúltima vida, soy una joven alemana, que muere por un bombardeo... Por desgracia, Dios saca la Verdad. No siento odio, pero si vergüenza, porque yo fui un ilustre inglés, y, en verdad me duele que pasen de rositas, como los buenos de la película que ayudaron a los pobrecitos judíos a fundar Israel... Falsos como el Diablo. Vergüenza debían tener los ingleses. No más rollos y nunca más provoquen más terrorismo y guerras semillas, matanza de cristianos ahora en África, en Siria. Que Dios imparta Su Justicia y ya ven que todo se puede comprobar con la IA y la máquina de la verdad. Eso dicen. ¡Basta de robar las vidas! ¡Basta de robo y saqueo piratas del Caribe y desde Gibraltar! Rey Carlos, serás culpable si no le canta las cuarenta a estos asesinos de guante blanco. La Historia está escrita con sangre sudor y lágrimas. ¡Ya basta! Suficiente maldad. Jesucristo Rey del Universo es bueno... y ya viene...
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Sea Tu voluntad ya, ahora, la Edad Dorada; Era de Oro Señor, donde la riqueza se compartirá y seremos libres. Amén.
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