viernes, 12 de diciembre de 2025

El Bosque Mágico - Creando alegría 4

 Frase inspiradora: <<Nunca se desprende uno de lo que le pertenece aunque lo tire o lo regale>>. Johann W. Goethe.

En el lejano siglo IV a. de C., el orador ateniense Isócrates afirmó que <<una colección de bellas máximas es un tesoro más apreciable que las riquezas>>. Si, eso es verdad, algunos lo creemos; al hilo de la afirmación de Fischer de que <<una frase puede cambiar un destino>>, aquella que le dé la clave para elegir el mejor camino en cualquier encrucijada personal. <<Venimos  a este mundo con las manos vacías y con  las manos vacías nos iremos.>>

 Todo lo que encontramos en el camino es un don, una gracia que nos o frece el mundo. Ninguno de estos dones es, en esencia, malo: por todos ellos deberíamos sentir agradecimiento. La felicidad  es una sensación dulce, y solo un corazón verdaderamente bondadoso es capaz de percibir y sostener plenamente esa dulzura. La práctica espiritual, en el fondo, es el arte de cultivar un corazón lleno de paz, de alegría y de <<gratitud a DIOS>>.

Búsqueda del mundo interno

La historia de la humanidad es una historia de conquistas, de permanentes ascensos hacia horizontes más amplios de comprensión universal; han quedado atrás los años cuando la mente inconsciente del hombre volteaba al cielo y se preguntaba quién era él y quiénes eran esos objetos brillantes que se observaban en el cielo. El hombre creció e investigó, y sus hallazgos marcaron el inicio de toda una gran enseñanza. Cuando el hombre abrió sus ojos al mundo descubrió al universo y empezó a interaccionar con el resto de las cosas creadas. Y cuando el hombre cerraba sus ojos, un mundo misterioso se abría dentro de sí, su mundo interior, un mundo que hasta la fecha se resiste a ser explicado, se resiste a poder ser compartido, se resiste a la investigación, y en esta dualidad de mundos en que el hombre creció, sólo el mundo externo pudo ser explícitamente compartido entre todos, mientras que el interno fue siendo relegado para un tiempo después.

La Humanidad no había alcanzado el nivel apropiado de conciencia que le permitiera descubrir las leyes y los intrincados mecanismos que gobiernan a ese mundo interno, por eso, el hombre postergó su investigación hasta encontrar un mecanismo adecuado que le permitiera introducirse a ese nuevo campo de su experiencia personal. Las experiencias internas son personales e individuales:

El conocimiento que no puede ser compartido es un conocimiento únicamente personal y, como tal, carece  de los fundamentos que se precisan para ser aceptados por el resto de los seres humanos; las experiencias internas son individuales y los principios que la rigen son específicos de cada persona. Hablar de leyes rígidas, inflexibles, es hablar únicamente del mundo externo, pero cuando entramos en ese maravilloso mundo interior humano, el hombre se convierte en Dios y dicta sus propias leyes, por esta razón, las verdades son personales, los descubrimientos son individuales y el avance en ese sendero se realiza únicamente por la persona que ha iniciado ya su estudio de terapias regresivas a vidas anteriores, siente que la vida es mágica, que somos seres cósmicos. Uno con el Todo. Uno con Dios.

Cuando iniciamos esta serie de sesiones introducimos, en diferentes ocasiones, el concepto de síntesis y nos esforzamos en entender, que más allá de las formas, de las palabras, de los conceptos, más allá de todas las actividades que la especie humana desarrollaba, se encontraban unos cuantos principios reguladores de la conducta terrestre. Encontramos que el impulso que guía desde dentro a cada ser humano, no es otro que la manifestación de su propia fuerza de evolución, de esa semilla que internamente motiva a una serie de cambios que impulsa al hombre a alcanzar su máxima evolución.

El plan seguido por la especie humana es un plan grabado desde el inicio de la creación, las diferentes formas o manifestaciones que toman las actividades del hombre, no son sino intentos para lograr  manifestar y alcanzar ese estado de perfección que está grabado en su código genético. Buscar la síntesis es justamente descifrar el misterio de la génesis del hombre.

Cuando ustedes abren sus ojos y observan el mundo, es como si una hoja de un gran árbol abriera sus ojos, observara a las demás ramas y hojas del árbol, observará al tronco del árbol y tratará de estudiar a qué reino pertenece. Cuando cierran sus ojos y se sumergen en su mundo interior, es como si esa hoja cerrara sus ojos y empezara a explorar los conductos que la mantienen unida al tronco y a la raíz de ese gran  árbol a que pertenece.

Con los ojos abiertos se observan las formas, con los ojos cerrados se percibe la síntesis. Mirar al mundo es conocer las cosas desde afuera, mirar hacia adentro es empezar a comprender el mundo de las fuerzas, el mundo de los impulsos espirituales.

Ahora, después de tantas sesiones, de tantas regresiones, de tantas reuniones que hemos celebrado juntos, empezamos a comprender mejor cuáles son esos caminos ocultos que nos están enlazando, hacia el Hogar del Padre. Las verdades que antes únicamente eran escuchadas y percibidas desde afuera, ahora empiezan a tomar otro sentido, a despertar riquezas ocultas, a extraer del fondo de sus almas las semillas de su propia génesis y, poco a poco, no en el lenguaje de las palabras, sino en esa sutil comunicación que empieza a vibrar de espíritu a espíritu, empezamos a dar respuesta a muchos: ¿por qué?

Las chispas luminosas que adornan nuestros cuerpos energéticos han crecido y empiezan a romper el cascarón de las energías áuricas para entrar en contacto con el majestuoso océano de fuerzas cósmicas que rigen y dirigen la evolución de los mundos.

Cómo convertirse en hijo del Cielo

El ser humano que se conecta a esa marea cósmica deja de ser un hijo de la tierra para convertirse en un hijo del cielo, deja de estar sujeto a las fuerzas de la Tierra, para someterse a las fuerzas divinas, ha terminado su preparación y alcanza la graduación dentro del primer capullo cósmico de vida, la tierra, ha roto el cascarón, y como si fuera un polluelo empieza a desplegar sus alas para emprender el vuelo hacia otros horizontes, se despega de todas las pasiones, de todos los sentimientos que lo identifican y atan a la tierra y empieza a asomarse a otro mundo, a un maravilloso universo poblado de seres libres que han comprendido su destino glorioso; no hay necesidad de ambicionar tesoros terrenales. El ser humano comprende, que la Tierra ha sido su nido y, entonces se da cuenta, de que ellos mismos prenden fuego a su nido con sus acciones egoísta e inmorales. Entonces, el ser enfila su camino hacia el universo esa casa del Padre de donde partió tiempo atrás convertido en un ser de purísimo amor.

El Mapa del Cielo existe, esta escrito, en el Libro de la Vida de cada individuo. Esos procesos llamados problemas, crisis o conflictos, no son sino la materia prima que endurece los músculos espirituales, que templa el espíritu incipiente dentro del cuerpo físico, para que, tarde o temprano, sus alas adquieran la fortaleza necesaria que le permita romper el cascarón. Las pequeñas visiones del hombre que no puede ver más allá  de su pequeño ciclo de vida, que vive cada instante como si fuera el último porque no comprende la inmortalidad del espíritu, que lucha y se afana pensando que lo que sus ojos ven desaparecerá el día que muera; todos esos procesos no son sino la manifestación de las mismas fuerzas cósmicas actuando en la escala del microcosmos. Llegar más allá de donde han llegado otros es entender el esfuerzo de la evolución humana; cada generación hereda las conquistas de sus predecesores y a nosotros nos toca llegar hasta donde nunca ha llegado el hombre anteriormente: <<¡A la inmortalidad del cuerpo!>> ¡Sí! Promesa de Dios a Su Hijo.

En la Gran Pirámide está escrito, nosotros somos los últimos pobladores del planeta Tierra; si, no nos matamos en una guerra atómica, ¡viviremos la eternidad en la Tierra. Hay dos: Vivir eternamente o morir... Si piensas lo bello, bondadoso y positivo, toda tu vida se ilumina, mientras que si piensas en lo negativo, que todo te sale mal, etc., toda tu vida se apaga y la oscuridad te rodea. ¿Sabes por qué? Porque todo o bello que puede ocurrirte te conecta con la corriente de la vida y te eleva espiritualmente, te conectas con Dios...

No pienses ahora en una religión, con sus dogmas y creencias. Estamos hablando de Dios como Fuente de Vida, como Creador, como Ente Dador de Vida, y no hay religión que vaya en contra de eso. Entonces, todo lo que te aporta paz interior y armonía, hacia Dios te lleva, poniéndote en contacto con tu Yo Superior, que es perfecto y misericordioso.

Quien se acerca a Dios y a su Magnanimidad Infinita, sabe que todo lo que posee ha sido regalado por Dios... deja tu vida en manos de tu Yo Superior y El te guiará hacia la armonía, la alegría, la prosperidad y la felicidad. Si tienes presente el Principio de Mentalismo puedes dictaminar qué quieres y qué no quieres para tu vida. Eso sí, no te confundas, no puedes controlar a los demás, no puedes desear ningún mal a nadie y debes desear que todos nosotros - tus hermanos- recibamos los mismos beneficios que pides para ti. Por ello, si te fijas detenidamente en lo que dice el Padre Nuestro verás que siempre hablamos en primera persona del plural: cuando tú lo dices, hablas en nombre de todos tus hermanos. Del mismo modo trabajan todas las oraciones metafísicas, y directa o indirectamente tu prójimo está presente en tus decretos.

En tus afirmaciones, entonces, puedes poner freno a lo negativo, diciendo: <<Señor, no lo acepto, ... no lo quiero. Basta de guerras.>>

Y al mismo tiempo puedes acercarte a lo que deseas manifestándolo: <<Señor, ..., esto es lo quiero, quiero ser feliz, quiero alegría, amor y paz en todo el Universo. Paz y Alegría para todos los hombres de buena voluntad. Dios siempre responde que sí. ¡Victoria de Cristo!

Un consejo a los jóvenes: ¡No os dejéis llevar! La vida para el ser humano y para el alma es una constante evolución. Un aprender que desemboque en una nueva y más elevada forma de pensar y de obrar, de más alcance, mantiene vivo el espíritu y joven al cuerpo.

La persona, sea joven o vieja, debería trabajar por hacerse consciente de que la vida terrenal sólo es la base previa hacia una vida más elevada, y que el fallecer sólo es el paso a otra forma de existencia, que a su vez significa vida. Esto, lo dice Jesús constantemente: El mal o el bien que le hace a los otros, te lo haces a ti mismo. Dar es mejor que recibir. Lo que das te lo das. Lo que les quitan a los otros te lo quitas.

Jesucristo, camino que conduce al Padre

Cuando escuchamos a Cristo, se puede llegar a ver y a comprender el misterio de su propia vida. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: <<Si me conocierais a Mí, conoceríais también a Mí Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto>>. Felipe le dice:<<Señor, muéstranos tu Padre y nos basta>>. Jesús le replica: <<Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: <<Muéstranos al Padre?>> ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y el Padre en Mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en Mí, Él mismo hace las obras. Creedme: Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí. Si no, creed a las obras que yo hago, y aun mayores, porque Yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, Yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré>>.

Señor, gracias, tu victoria es nuestra victoria. Tu triunfo, es nuestro triunfo. Por tanto tu victoria sobre la muerte nos ha otorgado una vida eterna. Te suplicamos que nuestra entrega siempre sea digna de este gran don que nos concedes: <<¡Vida eterna!>> Para los justos. Los malvados  y los impíos se van... volando, amando a sus riquezas.

 San Miguel verificador de la corrupción mundial, saca a la luz los rostros de todos los criminales, gánster y golfos de toda la Tierra. Salen a la luz muchas estafas a las empresas importantes. Señor, que devuelvan todo lo robado a la gente trabajadora, a los empresarios honestos. ¡Justicia Divina! Damos gracias, las gracias damos a Dios, porque se van los malvados. Amén.

Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, muchas gracias por el agua. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias, Padre. Amén.

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