Frase inspiradora: <<Lo sagrado puede ser rechazado e ignorado, en detrimento de nuestro bienestar, pero nunca se pierde ni es dañado>>. Sin él, la vida se vuelve superficial y nos convertimos en seres desconectados, dispersos, incluso deprimidos, perturbados y obsesivos. Sin conexión con lo sagrado, con el corazón, no somos nuestro verdadero <<nosotros>>. Entonces es imposible que seamos sinceros con nosotros mismos y aun menos con los demás.
Lo sagrado nos recuerda quiénes somos y nos muestra cómo manifestar nuestro propósito interior. No podemos saber lo que desea de verdad nuestro corazón o lo que tenemos para ofrecer al mundo, no podemos vivir nuestro verdadero destino y lograr nuestro propósito superior si no sabemos quiénes somos. No se puede construir una casa sin cimientos. Para desarrollarnos plenamente, necesitamos apoyarnos sobre una base de autenticidad. Una vez iniciado el camino hacia tu meta, sentirás que tu vida es sagrada.
Lo sagrado es un refugio, un santuario. Permite que el corazón, la mente y el alma se recarguen en profundidad. Él es nuestro amigo, nuestro guía, nuestro protector y nuestra verdad. Lo sagrado es libre, generoso y benévolo de forma incondicional. No se puede manipular, comercializar ni explotar. Lo sagrado escapa a cualquier intento de control o apropiación. Siempre permanece puro y verdadero, y es abundante una vez que sabemos como recibirlo. La puerta a lo sagrado está en nuestro corazón. Aquí es donde nos conectamos con nuestra alma, la nutrimos y la desarrollamos.
Nuestra alma es un ser interior único. Ella es la parte de nosotros que vive múltiples vidas y se desarrolla espiritualmente a través de innumerables experiencias. Es posible que haya vivido en otra realidad o, en otras naciones, también es posible que hayas vivido en la Estrella que llaman el Cielo, e indudablemente en los diferentes mundos espirituales que se han cruzado en muchas vidas. Sin embargo, hoy está exactamente donde debería estar y busca traer Luz a nuestro planeta para el bien de todos los que la necesitan. El viaje de nuestra alma necesita una sanación personal. Al sanar en nuestro propio nivel es cuando, después, podemos ayudar a sanar al Mundo.
El alma es inteligente y conoce el camino que debemos tomar. Está conectada con nuestros guías espirituales y con la Madre Tierra, atrae la luz espiritual, la sabiduría y ayuda concreta a todos los niveles. Nuestra alma atrae a nuestra alma gemela y las almas que nos permitirán superar las vidas pasadas de nuestro karma para que ganemos libertad e independencia. El corazón es el Padre y el Rey del alma y es a través de él que nuestra alma se comunica con nosotros. El corazón permite acceder a una inteligencia espiritual superior y nos ofrece una perspectiva mucho más amplia de nuestra vida que la cabeza. Sabe lo que necesitamos, cuándo y cómo atraerlo.
Conectarse con el Espíritu desde el corazón permite vivir en conexión directa con lo sagrado y descubrir la profunda belleza y el misterio espiritual de la vida. Es en ese momento cuando sentimos que somos escuchados y nos tienen en cuenta, e incluso sabemos que superamos los momentos difíciles pase lo que pase. Tenemos, incluso la certeza de que la situación desembocará en algo positivo. A medida que nos elevamos espiritualmente, nuestra alma se imbuye de aún más luz espiritual y su poder sagrado crece. Entonces ya no es solo un alma sino lo que se llama el <<Yo Superior>>, un espacio sagrado en el que podemos recibir las bendiciones, la sanación y la consciencia que nos elevan.
Nuestra alma es un refugio interior capaz de transformarse en un templo del amor espiritual universal. Es entonces cuando el Espíritu se convierte en nuestro mejor amigo. Es constante, confiable y nos ama incondicionalmente. Sin embargo, no hace desaparecer nuestra necesidad de relaciones humanas, de la misma forma que las relaciones humanas no reemplazan una conexión espiritual. Al contrario, una conexión espiritual mejora nuestras relaciones y fomentan nuestra sanación. El solo hecho de estar cerca de otras almas en este nivel de desarrollo espiritual puede ayudarnos a sanar, restaurar una sensación de paz e incluso deshacernos de viejos problemas (lo cual no es muy agradable en el mismo momento pero es un verdadero alivio poco después.)
En la oscuridad necesitamos más luz. Cansados de luchar y sufrir, necesitamos descansar todavía más. A veces no sabemos cómo responder a la negatividad que se halla en nosotros o en el mundo. La luz blanca -a la que accedemos a través de nuestro corazón y nuestra alma-, nos guía espiritualmente y nos tranquiliza para que encontremos nuestro camino.
La luz blanca es polícroma, lo que significa que contiene todas las frecuencias de color que necesitamos para sanarnos a nosotros mismos, sanar a los demás, a nuestro planeta y a sus innumerables y preciosas criaturas. Es una medicina divina para el alma que fortalece el corazón y aclara la mente. La inteligencia divina y amorosa de la luz blanca proporciona a nuestra alma los medios para poner fin a nuestros pensamientos y comportamientos negativos.
Transforma nuestra alma para que seamos más fuertes y más sabios, capaces de sentir un placer extático, conectado a nuestro verdadero camino. A medida que la luz nos inunda y nos sana, nos prepara para convertirnos en canales espirituales. Es entonces que podrá fluir a través de nosotros en todas las dimensiones, para el bienestar espiritual de todos los seres. Y, para salvar a la Madre Tierra, de la destrucción y de los venenos empleados en las guerras humanas.
Lo sagrado es el tesoro que se esconde dentro de tu corazón, la fuente de luz en tu vida. Esto es lo que es precioso para ti, es lo suficientemente importante como para que te consagres a él, aunque requiera valor, sacrificios y crecimiento. Lo sagrado genera calidez interior y aporta alegría. Lo sagrado es un espejo que sana y permite sentir la verdad de una experiencia.
A veces ofrece un reflejo compasivo de nuestro sufrimiento. Nos muestra cómo sanar, nos inspira y protege. Lo que es sagrado para nuestro corazón es único y, sin embargo, lo sagrado es una experiencia sublime de amor y un significado profundo para todos los corazones. Puede haber nacido con doble espíritu, es el caso de los hombres afeminados o las mujeres que presentan un aspecto varonil. Lo sagrado en ello debe ser aceptado. Ellos, han nacido así y así los debemos aceptar todos. Son seres humanos diferentes, pero, son hijos de Dios y es Su criatura, si ha nacido así... Dejémoslo aquí, cada cual que busque en su corazón, todo tiene solución.
Aceptarse como son. Puede, encontrar soluciones haciendo regresiones a vidas anteriores. Se librarán del sentimiento de vergüenza y culpa, con el que los condena una parte de la sociedad, y la otra, los utilizan desvirtuando su espíritu sagrado, llevándolo por el camino incorrecto. Inmoralidad y perversión lleva al alma a los tormentos. Alterar el sistema hormonal, acarrea consecuencias muy graves. El cáncer aparece como un huracán devorando las carnes; ¡no te hormones!, ¡no te operes nada!, acepta tu cuerpo y vive feliz, con paz. Ocultan que muchos chicos/as trans se suicidan con gran frecuencia, después de ser operados de sus partes sexuales.
Si eres, una mujer varonil y te gusta vestir traje de chaqueta y corbata, hazlo; pero nunca trates de tener un atributo artificial que de nada te servirá, acepta lo que tienes. Si eres un hombre afeminado, y te gustan los trajes granas con lunares, las batas de seda con muchas flores, y caracolas rizadas en la cabeza, póntelo y sal del armario.
Cuando, el poeta ha vivido muchas vidas, cuando los años han ido desocupando esa actividad tan importante en su vida, únicamente puede hacer algún retazo de ese hábito de monja, una vez que se consagra al Corazón de Jesús, ve todas las mañanas hermosas. El poeta ve de lejos, aunque no escriba lo que su corazón siente. Sus poemas, no son para cantar porque no son versos bien rimados. Y, si tú, eres un padre de cabeza cuadrada, acepta a tus hijos e hijas como son, edúcalos bien y con amor; crecerán en lo sagrado del espíritu.
<<La capacidad de sentir culpa es fundamentalmente humana y empieza a desarrollarse desde la infancia. Algunos expertos la describen como el guardián de la conducta y la consideran una emoción universal e innata del ser humano. Otros opinan que forma parte del aprendizaje y el desarrollo personal. No obstante, aunque el sentimiento es similar en todas las personas, sus causas y sus consecuencias pueden ser muy distintas.>>
<<Desde los principios de la historia de la humanidad hemos creado una jerarquía de leyes y normas de conductas con el fin de establecer un orden, unas pautas de comportamiento y una estructura social determinada. Cuando las normas no se cumplen, las consecuencias es culpar, y el remedio, castigar. Tal como lo escribe el psiquiatra Carlos Castilla del Pino en su obra La Culpa: <<El origen de la culpa es social, aunque la experiencia de la culpa sea personal. La inducción de la presunta culpa verifica la sociedad como una forma de praxis de grupo>>. Por ejemplo, la mayoría de las culturas tienen normas éticas y morales similares con respecto al homicidio o el incesto, independientemente de las costumbres o la religión que se practique.
El remedio y el castigo empleado pueden variar. Sin embargo, en casi todas las sociedades estas conductas se consideran inmorales y son motivo de castigo severo. Los antropólogos apuntan que todas las culturas de la humanidad -unas más que otras- promueven el sentimiento de culpa. Algunas pueden clasificarse esencialmente en culturas basadas en la culpa interna y otras en la vergüenza o deshonra. Las culturas basadas en la culpa interna -el mundo occidental- regulan la conducta mediante castigos intrínsecos, es decir, desde un punto de vista interno y personal: la propia conciencia.
Mientras que aquellas que regulan la conducta mediante la vergüenza social y la deshonra, como ocurre en algunos países de orientales, prefieren castigos externos. Una vez que las normas sociales forman parte de los valores y los principios de una persona, el castigo y el sentimiento de culpabilidad se genera desde lo más profundo del individuo, desde su conciencia. Es decir, todos tenemos la capacidad de juzgarnos por nuestros actos desde nuestra propia conciencia. Es decir, todo tenemos la capacidad de juzgarnos por nuestros actos desde nuestra propia conciencia, así como de castigarnos a nosotros mismos por ellos, sin necesariamente compartir nuestra culpa con otra persona.
Los expertos sostienen que la sensación de culpa está integrada en los valores de la persona cuando <<ésta reacciona ante una situación de culpa con remordimiento o necesidad de reparar lo dañado sin ser amenazado o controlado por un factor externo>>. De forma que nuestra propia conciencia es como un vigilante que está en situación de alerta permanente y su arma es el sentimiento de culpa. Podemos ocultar a otras personas nuestros actos o nuestra culpa, pero no podemos ocultárnosla a nosotros mismos. Al final, de una forma o de otra, a menudo acabamos siendo nuestros propios castigadores.
En palabras de Castilla del Pino: <<Quien se culpa de una acción se autorreprocha las consecuencias de esta acción. A partir de la vivencia de culpa no es extraño que aparezca en el sujeto la angustia>>. Como comentaba anteriormente, el sentimiento de culpa se basa en aquellos criterios y aquellas normas que hemos aprendido en la infancia. A veces esas reglas están grabadas tan profundamente en nuestra consciencia que sin saber por qué nos sentimos culpables por algo que no tiene una razón objetiva. Algunos especialistas sostienen que la experiencia de la culpa puede estar atribuida a hechos reales o falsos.
La culpa real se encuentra en nuestra conciencia de forma que, cuando obramos mal, ésta nos indica qué hemos hecho mal. Hay una fuerza en nuestro interior, como individuo y como colectivo, que tiende a buscar al culpable de una mala acción, así como exigimos un castigo por los daños producidos... No olvidemos que la autoestima se puede ver afectada de forma negativa cuando uno siente una falta de control sobre la propia vida al asumir responsabilidades por cosas de las que no se es responsable. Hay personas que sobreviven a una situación traumática, como un accidente, un ataque terrorista o un desastre natural, y se sienten culpables por el hecho de haber sobrevivido. A menudo los terapeutas reconocemos cómo las víctimas de abusos sexuales, físicos o psicológicos tienden a sentirse culpables y avergonzadas por lo que les ha ocurrido.
Dicen: <<algo habré hecho para que esto me haya ocurrido>> (si haces regresiones a vidas anteriores verás que, hay algo cierto, has hecho lo mismo a tu agresor en otra realidad, la Dra. Francesca Rossetti lo explica en su libro Conozca sus vidas anteriores.) y se castigan a sí mismas por haber sufrido abusos y por no haber tenido control de la situación o por no haber podido defenderse en el momento del abuso.>> (Todo lo malo que hacemos nos vuelve.)
<<El ser humano tiene la necesidad imperiosa de sentir la aprobación de los demás. El deseo de ser reconocido, querido, apreciado, valorado y respetado se encuentra en lo más profundo de su naturaleza. Algunos investigadores a menudo se preguntan: <<¿Qué sería de nosotros si nadie tuviera expectativas acerca de nosotros o no nos sintiéramos querido?>>. En cambio, algunas personas tienen tal dependencia a ser aprobadas por los demás que su necesidad de impresionar y de ser aceptadas incondicionalmente se convierte en el motor de sus acciones. Es decir, su autoestima y su valoración personal dependen -sólo y exclusivamente- de las evaluaciones realizadas por las personas del entorno. Así se convierten en esclavos de las manipulaciones y los deseos de los demás. La necesidad de las personas de obtener reafirmaciones constantes sobre lo buenas que son o lo bien que hacen las cosas las convierte en seres muy dependientes en el ámbito emocional, ya que en general cuando son criticadas o no aprobadas sienten una profunda sensación de abandono, enajenación y rechazo.>>
<<Algunas personas son capaces de hacer cualquier cosa por recibir la aprobación de los demás. A veces incluso practican conductas autodestructivas (como operarse el rostro, hormonarse para ver crecer unos pechos de mujer o, aumentar su volumen con silicona; o operar sus genitales. ¡No te cortes nada, ni te pongas nada extraño!), como dejar de comer, tomar drogas o involucrarse en relaciones sexuales dañinas. Sin embargo, no tenemos que ir a casos tan extremos, también encontramos conductas dañinas y complicadas a diario en el núcleo de las relaciones familiares. Por ejemplo, para algunos seguir o no las tradiciones familiares o culturales así como los principios del grupo al que no pertenece puede ser motivo de conflictos y sufrimiento.
Existen numerosos casos de personas que viven angustiadas y sienten intensos niveles de culpabilidad cuando eligen una pareja con valores o costumbres diferentes a las suyas o de sus familiares, sean religiosas, culturales o sociales. Y todos ellos desempeñan un papel muy importante en la búsqueda de la aprobación ajenas. La mayoría de las personas tememos ser criticadas, especialmente por aquellos de quienes nos sentimos dependientes o a quienes apreciamos. Es una necesidad de todo ser humano. Sin embargo, la necesidad que tenemos de sentir aceptación por los demás puede convertirse en ocasiones en una trampa peligrosa. El miedo a ser rechazados o a sentirnos fuera de lugar puede llegar a afectarnos de forma severa la autoestima y la percepción que tenemos de nosotros mismos...>>
Vivió Jesús de Nazaret el efecto del <<MIEDO AL QUÉ DIRÁN>> Los seres humanos tendemos a buscar a aprobación de la familia, los amigos y compañeros de trabajo. Igualmente buscamos obtener la aceptación de personas que no conocemos tanto pero que forman parte de nuestra comunidad, como puede ser algún vecino o, por ejemplo, la audiencia durante un acto público. Es natural buscar el beneplácito de las personas de nuestro entorno. Somos seres sociables, nos relacionamos continuamente con personas con las que podemos tener más o menos cosas en común, y esto en sí influye en nuestro sentimiento de identidad individual y colectiva. El impacto que los demás tienen en nosotros y nosotros en los demás es inevitable. Sin darnos cuenta, la impresión que nos da y nos inspira otra persona es un detonante que da lugar a tener opiniones positivas o negativas sobre ellas. Esta opinión puede tener un efecto más o menos relevante en nuestra vida, pero no cabe duda de que somos seres curiosos y a menudo compartimos nuestras opiniones y nuestros sentimientos sobre los demás con otras personas.
Esto puede dar lugar a comentarios más o menos constructivos, pero es irremediable estar expuestos, nos guste o no, a que los demás nos den notas positivas y negativas. En el caso del Mesías, Jesús el Cristo, hizo milagros deslumbrantes delante del gentío que lo seguía a todas partes. Jesús, iba acompañado de miles de personas que venían de todos los lugares habitados de occidente y de oriente. Hizo el milagro de los panes el día que dio el Sermón del Monte. Pero, los suyos los recibieron con grandes carcajadas. ¡Fíjate! Llegó a Jerusalén montado en un asno. El gentío lo recibió con vítores y cantos, ondeaban las palmas y ramos de flores le tiraban a su paso. Al día siguiente, estaba colgado de la cruz.
En los albores del cristianismo, la prédica de los apóstoles consistía principalmente en cinco sencillos puntos sobre Jesús. 1º. Era el Mesías prometido (o, para los gentiles, el Salvador); 2º. Había sido injustamente asesinado; 3º. Pero había resucitado de entre los muertos y aparecido a los apóstoles; 4º. Algún día regresaría para juzgar al mundo; 5º. Por el momento, en cuanto espíritu, perdona los pecados y derrama el Espíritu de Dios sobre todos aquellos que se arrepienten y confían en Él.
Dos eran las ceremonias principales de la comunidad cristiana. El bautismo: expresión de un nuevo nacimiento y participación en la vida del Cristo resucitado. Y la <<partición del pan>>; expresión de la continua presencia de Cristo, que se ofrece y se entrega, y que nos envía a hacer lo mismo en el mundo. El Evangelio predicado por los apóstoles se centraba en la persona de Jesús. Giraba en torno a Su Presencia resucitada en la comunidad. Y prosperó porque era vida nueva y abundante en un mundo lleno de odio y destrucción. Ese Evangelio es tan necesario ahora como lo era en aquel entonces, y su relevancia no ha disminuido con el paso del tiempo.
Juan 7,37-39: El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús en pie gritó: <<El que tenga sed, que venga a Mí y beba el que cree en Mí; como dice la Escritura: <<de sus entrañas manarán ríos de agua viva>>. Dijo esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en Él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado. <<Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la Tierra.>>
Señor Jesús, renueva en nosotros, en tu Iglesia entera, el don maravilloso del Espíritu Santo para que inflame nuestros corazones en tu amor y nos haga alegres, audaces y decididos discípulos tuyos en medio del mundo. Señor Jesús, que la Santísima Virgen María, Madre tuya y nuestra, nos guíe siempre hacia ti y nos ayude con su cuidado maternal y protección. Tú eres el honor de nuestro pueblo (Salmo Jdt: 15, 9d). Señor, nos invitas a ser sal y luz del mundo. Que mi testimonio de vida evangélica sazone e ilumine allí donde yo esté presente. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo/a (Salmo 118.)
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaba su madre, ¡solo su madre! María lloraba al pie de la cruz arrodillada. Este evangelio de Juan 19, 25-27 es falso. Habla de que estaba Magdalena y otras mujeres y Juan. ¡Mentiroso Juan! Allí no estuvo Juan... es falso.
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Señor, por favor acláranos eso de las diferencias sexuales, ¿por qué nacen afeminados los hombres y las mujeres varoniles? Sería, una bendición comprender este misterio humano. Porque crea mucho dolor y sufrimiento a las familias y al ser humano; que no se siente feliz en su cuerpo, ni se siente aceptado. Señor, hoy te voy a regalar unos versos, que a mi me gustan mucho, ve y observa atento:
Veo tus huellas sobre la nieve de las montañas de mis palabras. Y escucho la brisa y aquella música, del tambor de mi corazón, son mis latidos desconcertados, latidos desbordados. Miré el vació del balcón de Arcos de la Frontera, este valle hermoso, limitado y tan bello, que extraña al alba y al Sol de caracolas rojas y amarillas, hoy no es vació. Y cada latido del día incrementa el amor, y cada noche, Señor, ¡que los dos seamos uno! Que nuestra relación sea como el corazón que encierra la fuerza del alma mía. La sabiduría, lucho incesante contra mi mente rota y sus razones que giren como el girasol; que tenga el valor que dan los clavos de olor y la benevolencia de la flor del romero que hace salir lo malo para que entre lo bueno, hay razón.
Miro al cielo te veo sobre mis nubes oscuras y nostálgicas, ¡el sol brilla!, la luna no está al alba y amanece en el mundo la Era de Oro. Señor, esta es una canción al amor, a la alegría y a la paz, que vamos construyendo con las montañas de palabras de los ríos de Internet.
Señor, hay canciones de horror, que algunos van construyendo sin las palabras; es terrible los ojos secos de las madres no dan lágrimas, no llueven besos; caen las bombas como racimos de uvas envenenadas. Y desde el cielo espero una inmensa mirada de tus grandes Ojos, Dios nuestro, ten misericordia y danos Tu bendición.
Jesús apareciste como un Hombre fuerte que no vacilaba. Hoy, en la noche perdida entre mis sueños te eché de menos, oí tu voz. Tu y yo escondidos, mientras veo que te alejas por la inmensa pradera. Señor, el espacio y el tiempo es lo que nos queda y nos ¿acerca?... Llegó la Navidad con sus nostalgias a las personas ausentes; miramos a las estrellas y vemos un corazón rodeado de una corona de oro, y la luna se adueña del Arco Iris y Jesús se fue surfeando hasta la playa de Nazaret. ¡Cuidado! No te rompas tu espalda. Señor, yo lo que quiero desde ahora en adelante hasta el infinito y para siempre son sonrisas, danzas, música en el ambiente y Tu beso. ¡Que no, que no nos falte de ná! Muchas gracias Señor por Tu Bendición a toda la Humanidad y sal de Tu silencio. ¡Caracol sal al Sol ! Jesús, que yo tengo preferencia cuando vengas quiero ir a tu lado. Amén.
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