sábado, 22 de marzo de 2025

El Bosque Mágico - En busca de la verdad 118º

 Frase inspiradora: <<Bienaventurado quien halla la inteligencia y obtiene la sabiduría porque su ganancia es mejor que la plata y sus frutos mejores que el oro fino>>. 

Hoy es un gran día. Hay coincidencias, armonías, síntomas del alma. Buena disposición para concretar proyectos entre dos seres que se aman. (Hoy he visto en los posos del café un árbol, un arpa, un camino largo..., la Vía Láctea, un águila, un perro y un caballo;  seré breve, significado: <<Su cuerpo y su espíritu se yerguen hacia la luz. Recupera fuerzas. Afirma sus condiciones creadoras. Hay un grato momento con alguien que hacía tiempo que no le aportaba la dicha de su presencia. Y al mismo tiempo se disipa la sombra de algo peligroso que se cernía sobre usted. Por tanto, su alegría ha de ser doble, y le dejará un recuerdo que de ninguna manera se borrará con el paso de los años. Cariños, afectos, un amor que crece como una llama perenne. Celebración en una casa con jardín. Señales de encuentros largamente apetecidos. Llega una persona que ama intensamente y quiere ser correspondida. No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tengas poder para hacerlo>>. Y que pienso: Salí en busca de la luz creadora de madrugada, la busqué en los cielos, y tuve la inmensa fortuna de mirar en mi corazón, y pude hallarla en tus ojos enamorados.)

<<Humano es apiadarse de los afligidos, y si cierto es que a todos conviene hacerlo, más cierto es aún que la piedad ha de ser mayor en aquellos que en alguna ocasión necesitaron ayuda y la encontraron en los demás. Si alguien alguna vez precisó de conmiseración, o la recibió con gran consuelo y de ella gozó, ése soy yo>>.

El fin se acerca <<Y su fin será con inundación>>. Daniel 9:26. Los sucesos de actualidad en el Bosque Mágico hacen que hasta l escéptico más endurecido se pregunte si no nos estaremos acercando al <<momento de acabar>>.

Desde 1948, cuando las Naciones Unidas establecieron un hogar nacional israelí, los judíos han estado regresando a esa región en grandes números. Mark Hitchcok dice que esta reunión, con la que terminan siglos de exilio, solo es una de las señales de los tiempos. La guerra en el Oriente Medio, la Unión Europea, el globalismo, la apostasía en la Iglesia, son señales también de que el regreso de Cristo es inminente.

A mí me parece, cuando leo las señales que se presentan en nuestro mundo de hoy, que <<el puente está roto>>. Entonces, ¿qué necesita usted hacer, si el puente está roto? El consejo del guarda del bosque con el cartel es muy bueno. <<¡Dé la vuelta antes de que sea demasiado tarde, puede caer al abismo!>>

Si nunca ha recibido personalmente a Jesucristo como su Salvador del pecado, usted necesita dar la vuelta ahora mismo, y comenzar a caminar en sentido opuesto, acudiendo a Cristo en busca de salvación. Todos los que rechacen su bondadoso ofrecimiento gratuito de salvación, terminarán en un gran resbalón que lo llevara a chocar contra el suelo del abismo. El mayor descalabro de todos.

Las señales nos rodean. El Arrebatamiento se podría producir muy pronto. Tal vez hoy mismo. No permita que lo dejen atrás para que se estrelle en la Tribulación y pase la eternidad en el infierno. Dé la vuelta ahora mismo. Para dar la vuelta, basta con que haga una sencilla oración como esta: <<Señor, yo sé que soy pecador, y que te necesito con urgencia. Sé que no me puedo salvar a mí mismo. Necesito tener un Salvador. Y sé que Jesús es ese Salvador que necesito. Lo recibo en este momento como Salvador y Señor. Confieso que Él es Dios, y que murió y resucitó por mí. Gracias, Señor, por salvarme. Te pido que tu Espíritu Santo me dé el poder y la energía que necesito a fin de vivir para ti hasta que venga de nuevo. Amén. Haz esta oración con fe. Y siga mirando hacia arriba. ¡Jesús podría venir hoy mismo!

Aparece Juan El Bautista en el Bosque Mágico en Israel. En el año quinto del Imperio de Tiberio César, siendo Pilatos gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea y Anás y Caifás sumos sacerdotes, llegó la palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Anduvo por toda la tierra de los alrededores del Jordán, predicando el bautismo de la penitencia para la remisión de los pecados y diciendo: -Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado. Porque éste es aquel de quien dijo el profeta Isaías: <<Aparejad el camino del Señor y enderezad sus veredas. Todo valle se henchirá, se bajará todo monte y toda colina. (Aquí hay que reflexionar, leer el Apocalipsis y a Zaratustra...) Y los caminos torcidos se harán rectos y los ásperos se verán allanados, y toda la carne verá la salvación de Dios>>. Y el que habla vino por testigo, para dar testimonio de la luz verdadera. Juan dio testimonio de él y clamó diciendo:

-Este es aquel del que yo aseguraba que, aunque venía tras de mí, existía antes que yo, y de cuya plenitud tomamos todos. Porque la ley fue dada a Moisés, pero la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha. -Juan andaba vestido de pelos de camellos y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos. Comía langostas y miel silvestre. Y salía a él Jerusalén, toda Judea y toda provincia de alrededor del Jordán, en cuyo río eran bautizados todos los que confesaban sus pecados. Viendo Juan a muchos de los fariseos y de los saduceos que venían a su bautismo, les decía:

-Generación de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento y no comencéis a decir que vosotros mismos que tenéis a Abraham por padre. Pues yo os digo que puede Dios despertar hijos a Abraham aún de estas piedras. Ahora, ya también la segur está puesta a la raíz de los árboles y todo árbol que no hace buen fruto es cortado y echado al fuego. Las turbas lo interrogaron, diciendo: -¿Qué hacemos? Él les respondió: -El que tenga dos túnicas, dé una al que no la posea, y el que tenga que comer, haga lo mismo. -Escrito está que no sólo de pan vive el hombre, mas de toda palabra que sale de la boca de Dios.>>

Juan el Bautista reconoce en Jesús al Mesías -He aquí el cordero de Dios, que quita los pecados del mundo. Los discípulos, al oír hablar así a su maestro, se fueron con Jesús. Y estos discípulos eran Andrés y su hermano Simón Pedro. Y a ellos se unieron Felipe y Nataniel.

Jesús vino a Nazaret, donde había sido criado, y, según su costumbre, entró el sábado en la Sinagoga y se levantó para leer. Le trajeron el libro del profeta Isaías y lo abrió por el lugar en que estaba escrito: <<El Espíritu del Señor es sobre mí. Porque me ha elegido para dar buenas nuevas a los pobres y para sanar a los quebrantados de corazón, para predicar la libertad de los cautivos, para devolver la vista a los ciegos, y para anunciar el año grato del Señor>>. Enrollando el libro, les dijo: -Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. El tiempo es llegado. Arrepentíos y creed en el Evangelio, porque el reino del cielo está próximo.

El guarda del bosque dice a Violeta: -Es sábado, ¡y no se trabaja! La gente sale a la calle a celebrarlo y muchos se van al campo. Es Primavera, en esta época ya han florecido los lirios del valle. -dice Violeta-. Yo sé dónde podemos encontrarlos...

-¿Dónde? -pregunta Manuel. -En el Bosque Mágico del padre de Jesús, escondiditos entre las rocas. ¡Vamos a cortarlos! Luego los llevaremos a la Virgen María, que está preciosa allá en la aldea de la Rocina. Ella está vestida de Divina Pastora. -¡Qué buena idea! -dice Manuel-. ¡Vamos ya!- Violeta y Manuel se dirigen al bosque y llegan rápidamente al lugar descubierto por Jesús. Sin detenerse, Manuel empieza a cortar las florecitas con sus largas hojas verdes y brillantes. Violeta, saca su lupa y mira entre los pequeños bonsai. Mueve con sus dedos las ramitas, y descubre a Thomas Mann. Él está tomando notas de todo cuanto pasa delante de sus ojos. Violeta, escucha atenta su conversación. Thomas, habla con su amada esposa, están sentado en un claro del jardín, ella reposa, se cura, ella estaba enferma de tuberculosis y su esposo le va comentando sus textos:

Amor, tengo un gran propósito. Queremos contar la historia de Hans Castorp, no por él (pues el lector ya llegará a conocerle como un joven modesto y simpático), sino por amor a su historia, que nos parece, hasta el más alto grado, digna de ser contar (en este sentido, debemos recordar en torno a Hans Castorp que ésa es su historia, y que no todas las historias ocurren a cualquiera). Se remonta a un tiempo muy lejano; ya está, en cierto modo, completamente cubierta de una preciosa herrumbre y es, pues, necesario contarla bajo la forma de un pasado remotísimo.

Esto tal vez no sea un inconveniente, sino más bien una ventaja; es preciso que las historias hayan pasado, y podemos decir que, cuando más han pasado, mejor responden a las exigencias de la historia y que esto es mucho más ventajoso para el narrador que evoca murmurando las cosas pretéritas. Pero ocurre con ella como ocurre hoy con los hombres, y entre ellos no se hallan en último lugar los narradores de historias: es mucho más vieja que su edad, su antigüedad no puede medirse por días; ni el tiempo que pesa sobre ella por revoluciones en torno del sol. En una palabra, no debe su grado de antigüedad al tiempo, y con esta observación queremos aludir a la doble naturaleza, problemática y singular, de ese elemento misterioso.

Pero para no oscurecer artificialmente un estado de cosas claro, debemos manifestar que la extrema antigüedad de nuestra historia proviene de que se desarrolla antes de cierto cambio y cierto límite que han trastornado profundamente la vida y la conciencia...

Se desarrolla, o para evitar totalmente todo presente, se desarrolló en otro tiempo, en el pasado, en esos días consumados del mundo anterior a la Gran Guerra, con cuyo principio comenzaron tantas cosas que luego no han dejado apenas de comenzar.

Esta historia se desarrolla, pues, antes. Tal vez mucho antes. Pero el carácter antiguo de una historia, ¿no es tanto más profundo, más completo y legendario, cuando se desarrolla más inmediatamente antes de ahora? Además, quizá nuestra historia, desde otros puntos de vista y por su naturaleza íntima, tenga más o menos algo de leyenda. <<¡LA MONTAÑA MÁGICA!>>

La contaremos en detalle, exacta y minuciosamente. En efecto, el interés de una historia o el aburrimiento que nos produce, ¿han dependido jamás del espacio y el tiempo que ella exige? Sin temor a exponernos al reproche de haber sido meticuloso en exceso, nos inclinamos, al contrario, a pensar que sólo es verdaderamente divertido lo que ha sido meticulosamente elaborado.

Por lo tanto, el narrador no podrá terminar la historia de Hans Castorp de una sola vez. Los siete días de una semana no serán suficientes, tampoco bastará siete meses. Lo mejor será que no se pregunte de antemano cuánto tiempo transcurrirá sobre la Tierra mientras la historia le tiene aprisionado entre sus mallas. ¡Después de todo, Dios mío, tal vez no llegarán a ser siete años! Y después de esto, comencemos.

<<Ya inundan el terreno, el camino, los campos esponjosos... Nosotros, las sombras espectadoras al borde del camino, nos hallamos entre ellos. Todos se echan de bruces bajo los proyectiles silbantes, para saltar luego y reanudar su carrera hacia adelante. Caen, baten los brazos, heridos en la frente, en el corazón, en las entrañas. Están inmóviles con el rostro hundido en el barro y ya no se mueven. Pero el bosque envía otros que saltan y avanzan, tropezando con los que no se levantan. ¡Bella juventud, con sus mochilas y sus bayonetas! Se podría, con una imaginación humanista, soñar con otras imágenes; se podría presentar a esa juventud bañando caballos en una bahía, paseando por la arena con la amada, los labios junto al oído de la dulce muchacha, o aprendiendo, con una amistosa sonrisa a tirar el arco.

En lugar de esto está tumbada con la nariz pegada al barro. Es admirable y extraño que se presten a ello alegremente, aunque se sientan presa de terrores jamás sentidos y de una inexpresable nostalgia de sus males. ¡He aquí a nuestro amigo! ¡He aquí a Hans Castorp! De muy lejos le hemos reconocido a causa de la barbita que se dejó crecer cuando se sentaba a la mesa de los rusos ordinarios. Arde traspasado por la lluvia, como los los otros.

Corre con los pies pesados por las botas, con la bayoneta en el puño. Ved cómo pisa la mano de un camarada caído; su bota claveteada la hunde en el suelo pantanoso. Sin embargo, es él. ¿Cómo? ¡Canta! Canta sin saberlo, en una excitación embrutecedora, sin pensar en nada, a media voz: <<Y grabé en su corteza. Más de una palabra querida...>> Ha caído. No; se ha lanzado al suelo porque llega un perro infernal, un gran obús, un atroz pan de azúcar de las tinieblas.

Está tendido, con la cara en el barro fresco y las piernas abiertas. El producto de una ciencia que se ha convertido en bárbara, cargado de lo peor que puede haber, penetra a treinta pasos de él oblicuamente en el suelo, como el diablo en persona, y estalla con un espantoso alarde de fuerza, levantando a la altura de una casa una fuente artificial y maligna, una fuente de tierra, fuego, hierro, playa y humanidad despedazada.

¡Oh, vergüenza en nuestra seguridad de sombras! ¡Partamos! ¡No queremos contar eso! ¿Ha sido herido nuestro amigo? Por un instante ha creído estarlo. Un montón de tierra ha ido a chocar contra su pierna. Se levanta, titubea, avanza cojeando, con los pies pesados por el barro y canturreando inconscientemente: <<Y sus ra-mas murmura-ban, como si me hablasen...>>

Y de este modo, bajo la lluvia del crepúsculo, le perdimos de vista. ¡Adiós, Hans Castorp, hijo mimado de la vida! Tu historia ha terminado. Hemos acabado de contarla. No ha sido breve ni larga; es una historia hermética. La hemos narrado por ella misma, no por amor a ti, pues tú eras sencillo. Pero en definitiva es tu historia. Puesto que la has vivido, debes tener sin duda la materia necesaria, y no renegamos de la simpatía pedagógica que durante esta historia hemos sentido hacia ti y que podía llevarnos a tomar delicadamente, con la punta del dedo, un ángulo de nuestros ojos, al pensar que ya jamás te volveremos a oí  ni a ver. ¡Adiós! ¡Vas a vivir o a caer!

Tienes pocas perspectivas; esa danza terrible a la que te has visto arrastrado todavía unos cortos años criminales, y no queremos apostar muy alto que puedas escapar. Francamente, nos tiene sin cuidado dejar esta cuestión sin contestar. Las aventuras de la carne y el espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne. Hubo instantes en que surgió en ti un sueño de amor lleno de presentimientos -sueño que <<gobernaba>>-, fruto de la muerte y la lujuria del cuerpo. <<De esta fiesta mundial de la muerte>>, de este terrible ardor febril que incendia el cielo lluvioso del crepúsculo, ¿se elevará algún día el amor?...>>

En el año de 1911 el genial escritor alemán Thomas Mann, acompañando a su esposa, que se hallaba enferma, se estableció en un sanatorio de Davos, Suiza... La idea primitiva del escritor alemán, galardonado con el premio Nobel, fue la de escribir una réplica a <<La Muerte en Venecia>>, hacer una obra cuyo tema fuese la seducción de la Muerte y la Enfermedad; pero esa originaria concepción fue ampliándose durante los doce años de trabajo, las meditaciones del escritor fueron extendiéndose por el mundo contemporáneo, y los problemas de la Gran Guerra se hizo virulentos y palpitantes se condensaron en torno a la idea inicial...>>

Señora, Violeta, eso de que pegar tiros por los montes es cosa de jóvenes atolondrado podrá ser valedero para otros pueblos, pero no para nosotros. Los españoles fuimos a la guerra conscientemente; y sabíamos que íbamos a luchar por una España más justa, más equilibrada, más cristiana, más honesta, más austera, más viril, más independiente. Fuimos a la guerra, no para establecer privilegios, sino para derribar todos los existentes, nacidos de la injusticia y de la fuerza, establecidos durante siglos como principios inmutables por los poderosos que vivían de los humildes.

Fuimos a la guerra para acabar con un Régimen depravado que corrompía las conciencias y los hogares. Fuimos a la guerra para devolver a España su independencia y su libertad: su libertad de progreso y su libertad de gobernarse por sí misma, sin coloniajes, sin servidumbre, sin sometimientos.

Fuimos a la guerra para hacer lo que deberíamos hacer de nuestro destino, sin necesidad de vender nuestra primogenitura por un plato de lentejas, ni de hipotecar nuestro señorío a cambio de unos centavos de indignidad.

Fuimos a la guerra para desmontar aquel trágico tinglado que, revestido del noble ropaje democrático o sindical, atraía a los trabajadores españoles para devorarlos en bandería comunistas y represiones, mientras el más fuerte, en repulsiva complicidad con los agitadores profesionales, entregaba a los más débiles al hambre, a la cárcel o al exilio.

Fuimos a la guerra para levantar una doctrina verdaderamente democrática y sindicalista sobre la tierra de España y para dotar al hombre de un instrumento de justicia y de hermandad, con el que poder defenderse, sin distinguir de condiciones sociales o de fuerzas económicas. Fuimos a la guerra para que en el mundo del trabajo imperaran la Justicia y la Razón y para aventar de él las sombras del crimen y del expolio. Fuimos a la guerra, no para crear dos castas de españoles, vencedores y vencidos, no para abrir abismos entre hermanos, no para dividir a la Patria por credos políticos o por colores del arco iris, sino para evitar que las doctrinas secesionistas ahondaran las grietas que separaban a unos españoles de otros y partieran a sangre y fuego a España en dos mitades, una de las cuales habría de perecer en océanos de sangre y en huracanes de crimen.

Fuimos a la guerra para ser fieles a una venerable tradición que identificó a sus más altas jerarquías políticas con la imagen ecuánime del juez; fuimos a la guerra para que la Justicia, ejemplo de virtudes, jamás encallara en los arrecifes de la pasión y llegara al puerto de la serenidad y el equilibrio, sin que en un solo instante la toga del juez sirviera de manto encubridor de rencores ni venganzas.

Nosotros fuimos a la guerra en busca de la paz. Y en resumen: fuimos a la guerra para enseñarle al mundo con muchos años de anticipación lo que se debía hacer para obtener la libertad y la dignidad del ser humano, amenazado por el Comunismo o por el Capitalismo. Cualquier interpretación que no sea ésta conforma o una tergiversación o un mal entendimiento no sólo de las razones que movilizaron a la generación de 1936, sino, paralelamente, del drama histórico de España.

Posiblemente quienes hoy ponen sus ojos, en éxtasis, para contemplar un pasado, en el mejor de los casos bobalicón o ensimismado, supondrán que sobre aquel sacrificio colectivo del pueblo español -de todo el pueblo español sin distinción de castas, ni de clases sociales, ni de bandos o colores- puede hoy correrse un tupido velo. Se equivocan. Ese velo podrá correrse, definitivamente, cuando hayan quedado todas y cada una de las razonas abolidas y España encuentre el camino de vivir en una democracia social, sindicalista, responsable y apacible. Ni antes ni después.

¿Se permitirá que nuestra voz se oiga sin interpretaciones gruesas o zafiedades? La voz de aquella generación -vencida y vencedora- no permite la ofensa, aunque haya soportado muchas ingratitudes. Algunos fueron llamados por su condición de combatientes y en nombre de todos, a la responsabilidad de gobernar, a la obediencia inmediata, en lo civil, al capitán que nos llevó a la victoria y que no hurtó su persona y su vida en el instante más difícil de la Historia Contemporánea y que ocupó su puesto de mando con responsabilidad. - eso dice Manuel el jardinero- Una España con Orden y Libertad. Con viviendas decentes, Y muchos pantanos, para librar a los españoles de las penurias del clima seco. 

-¡Oh poeta! ¡Oh, celeste Dios! Señor, Manuel he visto en un sueño <<las voces del soldadito español>>, un joven clavando la bandera de España en lo alto de un cerro. Las voces que nos condenan provienen de los abismos, son los mismos, los viejos usureros; y ellos solo aspiran a disipar el símbolo de la CRUZ. Mortales somos y llevamos a cuestas nuestro peregrinaje, nuestra alforja llena de dolor. Morir por un error, por un pretendido deber es siempre noble. -Señora, ¿qué dice? Morir desilusionado es la mayor de las aflicciones. -Lleva, usted razón. Pero, hay aires renovadores.

Aunque estamos suspendidos entre el bien y el mal. He visto la Cruz alzada sobre la Luna. La Luz que doblegó a las tinieblas, y no habrá más lágrimas en la Tierra. Repiques de campanas resuenan en los aires plácidos, y dos corazones amantes avanzan emocionados hacia la concreción de sus deseos. Al fin ha llegado el día de formalizar un pacto de paz, el chino, el ruso y el americano han cambiado los designios de los malvados. Canta mi corazón una canción a un chiquillo desconocido, busque afanosamente en el oráculo, una respuesta, ese niño, y dice Ruptura-Hexagrama 23: cambiará el mundo, compartirá la riqueza. Es como aquel, si aquel que encantó con sus poemas de amor. Yo creo ahora en Dios. Hasta ahora no siento la fe en Dios y en sus ángeles.

Voy a guardarlo en secreto. TRUMP es el PACIFICADOR. No lo olvides. ¡Que no te engañen! Dios, ha escuchado mis ruegos... Veremos desencantados en las cárceles, buscando afanosamente a DIOS CRISTO. No se desanime. El dinero es papel mojado. Y, se le puede ocurrir a Dios cambiar el billete de color y... Sacar a la luz... No confundas lo justo con lo injusto, ni eche a suerte la vida de los jóvenes, España sabe como defenderse. Un raticida potente...

Hasta cuando así Dios lo quiera. La Familia que reza unida jamás será vencida. El Diablo no tiene poder para separar a las parejas. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos y di a San Miguel que con su espada me abra todos los caminos del mundo para que lean lo que está por venir: PAZ Y ALEGRÍA UNIVERSAL. Gracias Padre, que sé que nos oíste. Señor, óptima inspiración, te he escrito un poema de amor, mío. Canta mi corazón alegre, contando las hazaña de un rubio americano, que ha conquistado la PAZ... Amén

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