Hubo un tiempo en que todo el mundo civilizado aceptaba la reencarnación y encontraba en ella la respuesta al enigma del destino y el origen del hombre, pero la rama occidental de la raza ha perdido la antigua religión y se ha internado en una región sombría donde la avidez de las cosas prácticas rechaza todo cuanto no puede demostrarse físicamente. Hasta Dios y la inmortalidad son conjeturas en las que sólo se cree por demostración y no vitalmente. Los celtas tuvieron ideas sobre la supervivencia del alma y su destino en el más allá, pero la falta de textos claros y amplios, la falta de unidad, la expansión enorme en la geografía y en el tiempo de lo que llamamos céltico, y la complejidad de sus protagonistas, hace hoy poco menos que imposible trazar un esquema categórico de sus ideas de ultratumba.
No cabe duda de que todos los celtas creyeron de una u otra forma o manera en un destino humano después de la muerte. Nada concreto sabemos de los campos de urnas; sin embargo, los ritos de cremación y conservación de las cenizas en urnas, frecuentemente decoradas con temas geométricos, algunos posiblemente mágicos, y las ofrendas de armas y recipientes con comida junto a los restos funerarios indican, claramente, una creencia en la vida misteriosa de los difuntos, de la que tendrían nociones poco concretas y que probablemente consideraban semejante a la terrena, como ocurre en tantos pueblos prehistóricos y primitivos.
Entre los pueblos célticos hispanos y los grupos étnicos afines, o al menos influido por la cultura, existieron sacrificios y prácticas en relación con los difuntos, que no dejan lugar a dudas respecto a su creencia en una vida de ultraterrena. Y lo mismo ocurre en otros lugares de Europa. El llamado <<ciclo del Más Allá>>, conjunto de tradiciones complicadas, referidas exclusivamente a Irlanda y que conocemos en versiones tardías, probablemente muy contaminadas de elementos literarios. Algunos dioses abandonaron el suelo de la isla y se retiraron a un país llamado Mag Meld, más allá de los mares de Occidente. Allí los minutos son siglos y la gente no envejece, por lo que también recibe en nombre de Tir nan Og o Tierra de la juventud. Los prados están cubiertos por las flores de una eterna primavera (doy fe de ello, yo conozco el Paraíso...) y el caudal de los ríos está formado por dulces aguas. Festines y fiestas son los pasatiempos de los hombres y mujeres que habitan aquel lugar maravilloso y, tienen todos una belleza extrema y una juventud eterna. <<Los poetas son los videntes de la raza. Sus mejores obras, que proceden de los mundos intuitivos, encierran verdades que están allende la razón y que ni ellos mismos comprenden, a pesar de ser quienes las trasmiten. Son los poetas a manera de gigantescos pinos que sobresalen extraordinariamente de los demás árboles del bosque, perciben los primeros y los últimos rayos del sol, y penetran en los vientos de la altura, cuyos susurros oyen raramente las multitudes>>.
<<Sean cuales fueren sus formas de expresión, la médula de la poesía es siempre armoniosa. Los poetas son siempre profetas que proclaman un divino mensaje recibido en el monte. Actualmente son los únicos profetas que nos quedan. Por lo tanto, no es una humorada coleccionar un testimonio acerca de un tema tan insólito. Cuando observamos que, a pesar de trabajar independientemente, están de perfecto acuerdo sobre la reencarnación, hemos de llegar necesariamente a la conclusión de que significa algo esa inspiración común de los poetas, es decir, que vale la pena escuchar su evangelio. <<El alma es nonata, no muere, no ha sido engendrada por nadie y a nadie engendra. Emerson>>.
<<La Luz que puede iluminar toda la vida, tanto la pasada como la futura, se oculta secretamente en el corazón del universo y en el del hombre. ¡Por la Puertas de Oro!>>
<<La creencia instintiva en la inmortalidad del alma implica ya la aceptación subconsciente de este punto de vista. Tenemos la certidumbre de que nuestra vida ha de sobrevivir a todos los cambios del tiempo y a la muerte. Pero el nacimiento y la muerte son cambios temporales pertenecientes a esta esfera transitoria a la que son ajenos nuestros espíritus. Si viviésemos en el mundo al revés del Dr. Mises, de Fechner, en el que las cosas viejas se van haciendo nuevas y los hombres empiezan a vivir por la muerte y terminan en el nacimiento, nos esforzaríamos por encontrar argumentos en favor de la preexistencia con tanto celo como ahora por la vida futura, y con ello caeríamos en la reencarnación.
Porque todos los indicios e indicaciones de la inmortalidad nos inducen a creer que esta existencia viene desde la eternidad; el amor perdurable, <<la analogía de la naturaleza, la creencia predominante de las inteligencias más espirituales>>, la permanencia del principio del yo, lo inconcebible de la aniquilación o de la creación de la nada, la promesa de una continuación de la vida actual, lo injusto que sería cualquier otro pensamiento. La idea cristiana de que el alma se crea en el nacimiento implica también <<la aniquilación con la muerte>>. Nos nos importa el origen que haya podido tener el alma con tal de que se crea que es anterior a la vida presente. Ya haya sido una chispa precedente de Dios, una emanación divina o una agrupación de energías independientes, de su destino eterno se deduce que ha sido increada e indestructible. Además, sería absurdo que, en su historia infinita, viniera tan sólo una vez al mundo físico y volviera después a disfrutar de existencia espiritual eterna. Lo lógico es que el alma haya adoptado muchas formas antes de aparecer tal como ahora la conocemos y que deba pasar por muchas vidas antes de que pueda llegar a ser perfecta y alcance su meta divina>>.
<<La analogía demuestra también la existencia de la reencarnación. Si el obispo Butler tuviera que resolver el problema del curso que sigue al alma humana, no dudamos de que su obra maestra consistiría en decidirse a favor de esta idea <<pagana>>. Durante muchos siglos se ha venido comparando la inmortalidad del alma a la transformación de la crisálida de la mariposa; pero hoy día se sabe que hubo un tiempo en que todas las mariposas fueron iguales y que, las diferencias maravillosas existentes ahora entre ellas, las han adquirido por medio de repetidas encarnaciones.
<<Cuando empezaron el proceso de su vida procediendo de una o varias especies similares, su prole se esparció por diferentes circunstancias. Las luchas y ardiles en que intervinieron, repetidos durante millones de años, han desarrollado la sorprendente heterogeneidad de esos alados insectos. Y cuando una de ellas experimenta los rápidos cambios por los que pasará su ascendencia, podemos trazar la sucesión de sus vidas anteriores.
<<La violenta energía de la condición actual es ya un argumento en favor de que ha existido un estado previo y conducente a ella. Dícese por analogía que la muerte no es más que otro nacimiento de superior categoría. Esta vida es el plano embrionario que implica otro más elevado. Todos sentimos misteriosos indicios de una esfera superior: <<Semejante a esos ecos e insinuaciones del mundo que sienten los espíritus cobijados en el vientre materno.>>
<<Pero los sutiles indicios de un estado anterior a esta vida son prueba de que el nacimiento es la muerte de una existencia previa. Hasta la vida del embrión necesita de otra preparatoria, pues tan completa estructura debe tener su fundamento y, tan rápido impulso, debe haber recorrido numerosas etapas. Ya dijo Emerson que: <<Cuando nacemos, nos encontramos en un peldaño. Bajo nosotros hay otros peldaños que debemos haber subido; sobre nosotros asciende la escalera hasta perderse de vista.>>
<<El gran orden de la naturaleza no es más que la proclamación de la palabra <<cambio>>; nada se destruye, todo pasa de una existencia a otra. Todos los átomos han de recorrer un ciclo incesante a través de existencias minerales, vegetales y animales, sin perder jamás su individualidad, a pesar de sufrir numerosas y aparentes alteraciones. Todas las criaturas progresan hacia algo. El renacuajo se transforma en pez, éste en rana y algunas ranas han llegado a ser aves. La percepción de este principio de la naturaleza es lo que dio fuerza vital a la mitología griega y a otras leyendas de la antigüedad, que encauzaba la idea de que la personalidad se transmuta adoptando diferentes disfraces, idea que animaba a las metamorfosis de Ovidio, cuya filosofía está contenida en las siguientes líneas de su poesía sobre Pitágoras:
<<Morir es dar a la vieja materia una nueva forma. El alma es siempre la misma, a pesar de ser arrebatada de vestidura en vestidura. Lo único que se pierde es la forma: así como la cera blanda recibe nuevos sellos y adquiere hoy una figura y mañana otra, la forma es lo único que cambia y la cera es siempre la misma. Por eso nacer es empezar a ser algo distinto de lo que habíamos sido hasta entonces. Yo sé que las formas cambian y que nada puede continuar teniendo la misma figura siempre.>>
<<<La idea de la evolución ha moldeado de nuevo el pensamiento del cristianismo, ensanchando nuestros conceptos sobre psicología, astronomía e historia. De modo que, cuanto más se estudia, mayor aplicación universal se la encuentra, hasta el punto que parece ser el secreto de la vida de Dios. Ahora que conocemos la evolución del cuerpo, es hora ya de que aprendamos la evolución del alma. La biología demuestra que todos nosotros recorremos antes de nacer todas las fases de la vida animal; es decir, que pasamos por las etapas del pólipo, el pez, el reptil, el perro, el mono y el hombre, como si tratáramos de hacer una breve sinopsis de cómo han ido evolucionando las vestiduras de nuestras almas a través de los siglos.
A partir de terminar esta exposición tan larga, su exaltación se trocó en tranquilidad, como si le animasen insensatas esperanzas. -Esperemos los anunciados acontecimientos con los brazos abiertos- murmuraba Violeta. Y añadía, sonriéndose: -No seré yo la culpable de lo que ocurra, sino de él, yo estoy cumpliendo lo que se me ha encomendado, lo mejor que puedo; ocurra lo que ocurra, aunque esa mujer este ahora a su lado, el destino lo volverá a traer a mi lado.
Comenzó a vestirse. Una vez vestida con un sencillo traje de lino, se miró en un espejo. No pudo menos de comparar su figura a la de la ruin y contrahecha malvada mujer que se había entrometido en su destino. Una amarga sonrisa asomó a sus labios. -¿Por qué, se han entrometido tantas personas en nuestra vida, si Dios nos ha creado para que estemos juntos? Confío en Dios, Él es bueno y justo!
La primera impresión que en Violeta se produce es la tristeza. -dijo con pena-, fue de espanto, ver a ese hombre con tal esperpento. ¡No es natural! Nada hay en ella de seductora, ni de agradable siquiera, menos esa voz chillona, que resulta tan desagradable como los aullidos de muerte que lanza al aire el perro. ¡La magia negra! Los hechizos, los amarres solo esto debió despertar en él el amor, desde el primer instante que se encontraron.
Él con su gallarda figura, ella, un tonel, con patas y ojos de aguilucho, con los cabellos de un trapo amarillo deshilachado. El, en un repentino acceso de furor, o de celos o quizá orgullo, desgarró las promesas de amor, que con tanto fervor se habían jurado antaño. ¡Ábrete corazón y busca en la memoria antigua, busca aquel petroglifo que grabamos con nuestra leyenda, con tus profecías!
-¡Por mi culpa! ¿Acaso no soy yo tan digna hoy como entonces? Yo soy la culpable. No creí merecer, a un hombre tan joven, tan sabio y tan bueno. Mi error fue consultar, a las magas, cuyos consejos nos envenenaron la existencia, por la que la envidia se asomo con toda su virulencia. Y, no solo las magas, también algunos hechiceros amanerados, que se les había antojado el cariño de aquel hombre tan bueno y generoso. Son unos miserables. Aquel último que ha llegado con la coleta no me volverá a desafiar. Porque a los abuelos he llamado... Con arcos y flechas han aparecido todos ellos, de noche danzan, y no dejarán títere con cabeza; ni dormir el sueño del gozo.
Disputaré, y lucharé para que se cumpla mi destino. Con esa mujer, que está en disposición de él, una miserable sin escrúpulos, de una condición pazguata y anonina. Y, no por mi culpa se quedan huérfanos nuestros hijos. Hablaré con él. Obrare como debe ser. Debe recordar, a lo que hemos venido aquí. En nuestra unión están todos los medios apetecibles para conseguir la dicha, y la alegría, solo tenemos que proceder con lealtad y nobleza, decir con voz alta y clara la verdad. Las armas de ella, la amante, es la astucia y la hipocresía. En ritual el alma de él al Diablo se la ha vendido, a cambio de una sexualidad hipertrofiada que, consigue con píldoras de Viagra que le pone en las comidas.
Cuando los diablos entran en danza, ellos se desvarían, los gritos, los murmullos son ríos de cólera, de ira y de reproches. Estos accesos locos de furia, son porque le pide una casa con dos alturas; y que no se da cuenta de toda esta locura es cosa del Diablo, que tiene un desafío para destruir el mundo, si gana la apuesta: ¿La razón, vencerá al corazón? Creo que no. El amor lo puede todo. Sonrió y mientras arreglaba el desorden producido por un nuevo incendio en el invernadero del Bosque Mágico. Aunque los nervios están en flor.
No lo conocí ese primer día, ese día sólo me enamoré de él. Mi corazón latía a mil pulsaciones, como un caballo desbocado. Me sentí desplazada, ante tantas mujeres que se lo disputaban; cuando me rozó con sus dedos los cabellos de mi nuca, me dí cuenta que era muy fácil enamorase de un desconocido tan romántico, pero también te pueden tomar por loca, y probablemente lo que piensan todos los conocidos y familiares es que estás equivocada, confundes amor con obsesión. ¿Y por qué nos obsesionamos? Pues estoy loca por ti.
Aunque me hayan frustrado, con tantas palabras vanas. La edad, puso un muro de piedras entre los dos. Aunque al principio dijo que no era importante, que la edad no existía. Y qué si me importa mucho que te vayas, y que sé que no te quiero olvidar. Nunca me diste los besos que imaginamos. Ni me esperaste nunca en la puerta de mi casa. Mi corazón, cada noche latía como tu tambor, y me decía que aquella noche vendrías. Cada mañana me besaba el alba con un subir de persianas; sabemos que lo único real en esta vida es el aliento que alienta la existencia, sabemos que las miradas podemos ocultarlas detrás de una clara cortina, y tu aliento corre hacia mi nuca como si lo esperara a cada momento, tus finos dedos acariciando mis cabellos. ¿Sabes lo que es la intuición? Quizá, rechazas lo viejo que te puede hacer feliz y lo nuevo te ha hecho tanto daño abstracto.
Esto es lo que nunca te dije: Mi sentimiento es incontrolable. ¡Estoy loca por ti! Por qué mi alma , es parte de tu alma, ¡dos corazones y un solo alma! Un día rozaste mi alma, sin querer la rompiste en mil pedazos, pero he vuelto a atrapar todos los trozos. Y, hoy quiero ver el brillo de tus ojos, con tu desconfianza. Y de repente tu piel morena quedó atrapada en ese instante placentero en la mía, ¡alma de cielo!
De repente años después, me pide una cita. Me recogió en su caballo castaño, marrón, y ese lucero blanco en su frente es testigo de nuestros amores. Su olor a pasto fresco. Yo a punto de salir corriendo, pero, la poesía da licencia al poeta para decir lo que su alma anhela. Sabes, que mis personajes antiguos no me dejan ser yo. Sus preguntas y deseos me acosaban. Creo que ya he dicho lo que tenía que decir, y a Dios me encomiendo; al Arcángel Miguel le ruego que se presente delante de ti, como lo hizo conmigo, primer contacto con los Arcángeles en tu tipi rojo, (rima lleno de...)Te quiero yo, con toda las fuerzas de esta Tierra nuestra, Yo Soy ella.
Como ya dije, Violeta, está narrando una regresión a vidas anteriores, en este punto, la terapeuta pregunta al personaje que se está manifestando con mucha furia: -Tú, ¿quién eres?- Yo soy la reina. Terapeuta: -¿Como te llaman, cual es tu nombre? -María Antonia. -Violeta, está aterrada en ese instante, siento una gran congoja, el corazón comprimido y fuertes dolores en la cabeza. Quiere en ese momento zafarse de la situación dolorosa que vive. -¡Me orino!- Terapeuta, bien, ve a orinar. -Vuelve rápido, continúa la regresión. Por el camino va diciendo Violeta: -Ahora me doy cuenta este personaje me ha estado parasitando, durante muchos años, y yo, sin darme cuenta y, sin prestarle la mínima atención a estos dolores...
La terapeuta, le dice a la reina María Antonia, que se vaya a la luz. Ella, el personaje se resiste, se agarra a los tobillos, a las manos e incluso a los riñones de Violeta, que gime de dolor, se retuerce del sufrimiento que le causa en ese momento, es como si la reina hubiera sido torturada estirándole las piernas y los brazos, el dolor que siente Violeta, es insoportable, llora, lágrimas ruedan por su rostro en cascada, le llena los oídos, el pecho mojado, un rió de lágrimas desbordado; un dolor insoportable en el corazón y en la cabeza.
Terapeuta: -María Antonia, a la cuenta de tres ve, al momento antes de tu muerte: - Estoy sobre el patíbulo, no tengo fuerza, llevo muchos días siendo maltratada, me han torturado en el calabozo; tengo unos 36 años, estoy delgada; tengo el pelo sucio, blanco de canas, estoy de rodillas; por la espalada, me tiran de los cabellos, tratan de doblar mi cuerpo. Levanto la vista, un verdugo alza un hacha. Miro alrededor, veo la guillotina. Mi hijo llora, el delfín, con los brazos atados a la espalda con un trapo. Es un niño de cabellos claros de unos siete año. La gente congregada es multitud, me escupen, dicen cosas muy sucias sobre mi vida... ¡Gritan! Mucho gritan, piden que me corte la cabeza el verdugo con el hacha. Lo hace. Al instante, me veo sobre la plaza. Mi cuerpo ensangrentado separado de la cabeza; unos perros se disputan mi cabeza. La gente ríe muy divertida, aplauden al verdugo, aplauden con furor todos.
El verdugo, levanta los brazos en alto. La gente pide que se quite la máscara, lo hace. (Es el rostro de un conocido de Violeta.., un indeseable personaje, actualmente es un ser despreciable). Terapeuta: -María Antonia, vuelve a tu cuerpo; ve al momento antes de morir, ¿que es lo que más te ha impresionado? -He visto al cardenal, de frente, en una tribuna. -Terapeuta: -¿Qué hace el cardenal? -Está feliz, ríe mucho, irónicamente. El sabe, todo sobre los diamantes. Un collar, que nunca llegó a mis manos. Me hicieron firmar unos papeles, me obligaron; las calumnias eran algo insoportable para mí.
La reina María Antonia describe al cardenal: cabellos rizados, melena larga de cabellos muy oscuros, la cabeza cubierta con la boina propia de un cardenal, traje rojo, una zalla blanca de finos encajes sobre el traje a media altura, sus ojos rasgados oscuros, un brillo malicioso; es alto y delgado, cara de ser un ser muy ruin...
La terapeuta, le pregunta a la reina María Antonia -¿Por qué te has quedado en este plano junto a Violeta?- ella dice: -Quiero ayudarla, quiero justicia. -Terapeuta- ¿Al desencarnar a dónde fuiste, María Antonia? -Al bosque... Terapeuta- María Antonia, tienes que irte. Tienes que dejar este plano, para que Violeta se realice y progrese. -María Antonieta se agarra con tal fuerza a las piernas y tobillos de Violeta, que hace que se levante llorando de dolor. En ese instante, aparece un Ángel vestido con una bata blanca, sus alas blancas, sus cabellos rubios, él llega envuelto en una bola de luz dorada brillando, tan brillante que apenas se puede ver sus ojos (el Arcángel Gabriel es). La terapeuta evoca a Jesucristo, al Arcángel Miguel para que se la lleven a la luz -Terapeuta: -María Antonia ve a la luz. (se lo repite varias veces, María Antonieta se muestra muy orgullosa, muy arrogante, se niega a marchar. En ese instante su figura es regordeta, con los pómulos rosados, cabellos claros, es rubia de ojos celeste cielo, con mofletes regordetes, bien vestida y un peinado muy trabajado, con un broche en los cabellos...) La reina María Antonieta repite: ¡Justicia!, quiero que se me haga justicia, un juicio justo...
-En ese instante, la reina mira al Arcángel Gabriel, que está suspendido en un cielo azul, es el paraje de un bosque verde y frondoso; Él le sonríe, al instante la reina María Antonieta es envuelta en los destellos radiantes; San Gabriel, la toma por la cintura y se van elevando en el cielo azul, dónde aparece la imagen del Delfín y desaparecen. Dejando a Violeta ligera como una pluma, libre de dolores y de pena, libre al fin de angustias y de tristezas. Y, esta es la historia de Carmen, la que escribe, y si digo mentiras que me muera en este instante. El rey Luis XVII, ha visitado mi casa muchas veces, un hombre con una coleta..., que es el vivo rostro de un amigo muy querido que hoy en día se llama Luis... Felicidades. Fin por hoy. Hasta cuando así lo quiera Dios, las almas se unen, quieran o no quieran los terrícolas, contra la Voluntad de Dios no puede ir, nada ni nadie, ni en los cielos ni en la Tierra. La Voluntad de Dios es el bien, la paz y la Alegría para todos nosotros sus hijos.
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