La noche tendía su negro manto sobre la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, sumida en la oscuridad y en silencio se oía de vez en cuando la sirena de la ambulancia de emergencia seguida de la policía, repetida cada noche la amarga sinfonía, los sonidos se perdían hasta extinguirse y perderse como un eco misterioso y lejano. Una sola puerta aparecía iluminada. Aquella puerta, abierta, era de la casa de Violeta. ¿Porque la joven Violeta, velaba la noche, cuando todos en la ciudad parecían entregados al descanso? Era ésta una ciudad serena, antigua, de gente buena, pacífica, trabajadora, una ciudad milenaria. La finca, rodeada con muros de piedra y artesonados de pino castellano. Todos los muebles de la casa eran de roble. La casa es inmensa. Violeta, habla sin parar, Juan Real el arqueólogo la acompaña en esta velada, él y ella estaban sentados en el porche de la casa, esto ocurrió en verano, el 11 de agosto de 2022.
Sus ejes narrativos se pierde en la noche de los tiempos, son la inconmensurable figura de Almanzor y describe con todo detalle la biografía de Zawi Ziri, mercenario bereber en Al Ándalus, pero lo que le da fundamento al diálogo y motivo es la guerra civil que comenzó en el año 1009, que duró veinte años más, y que fue la más desquiciada que se había vivido hasta entonces en Hispania o Al Ándalus. Hubieron de pasar seis siglos antes de que viéramos otra guerra civil larga, aunque algo menos despiadada, y nueve antes de otra más corta pero no menos cruel. <<¡¿Lo que fue en el pasado puede volver a suceder, si no hemos aprendido las lecciones?!>>
En Córdoba se decidió lo que somos hoy y es por eso por lo que intentaré contar sin pasión lo que sucedió aquella primavera. Lo haré con la prosodia de nuestras más antiguas epopeyas redentoras, como dicen que los argonautas nos enseñaron a los hijos de Medea; como por Sevilla aún se cuentan y como por la inmemorial Cádiz se cantaban milenios antes de que los mercenarios desembarcaron en el puerto de Luz de Almería. Y, tras siglos de guerra, nos atrevemos a hablar en el nombre de todos nuestros muertos de cualquier época, condición, estamento o creencia. En todo caso, en la historia aprendimos que ellos, los muertos, somos nosotros los encarnados, y que nosotros seremos vosotros, los por nacer libres e iguales, y que vosotros seréis pronto ellos, los muertos, es decir, nosotros, siempre somos víctimas de otras víctimas; vida tras vida nos cambiamos los roles; es decir, los papeles en el Teatro Tierra; unas veces somos víctimas y otras verdugos, así en continuo movimiento, hasta que aprendemos las lecciones que venimos a aprender. Y después a Dios.
- La noticia de la muerte de los niños nacidos durante el incendio del Bosque Mágico, había llegado a Violeta acompañada por el mismo calor vidrioso con que había enterrado a su padre en Córdoba. Sus cabellos se vistieron con canas de plata y, desde su corazón se entonaron cánticos de duelo, que, llenaron de quejidos el aire terrible de las cinco de la tarde. Toda aquella sensación repentina e insólita de ese agosto lúgubre se acabó con el atardecer: a esa hora, una brisa fresca refrescó la atmósfera y alguien le trajo la noticia de que en el Bosque Mágico los hombrecillos, más de dos mil se habían reunido para reconstruir su ciudad; hombres que habían objetado la autoridad de los hijos del mago Serafín y, se habían puesto a las órdenes directas de Juan Real. Con alegría, se concentraban en las calles, en la plaza mayor y exigían a gritos el gobierno directo de la reina Violeta o, en su defecto, la entrega inmediata de los poderes a la comunidad de los diminutos y ellos elegirán a su Caudillo o Rey.
Pasaron al salón, era ésta una habitación octogonal, con altos muros y artesonado de roble en los techos. Un rico tapiz de Persia cubría el pavimento de mármol rosa. En el fondo de la estancia, había un ventanal inmenso, una vidriera con los colores del arco iris, donde se había dibujado unos pavos reales y, guirnaldas de flores de todos los bellos colores; junto al ventanal, un reclinatorio colocado debajo de una imagen de la Virgen María Inmaculada primorosamente tallada, ante la cual ardía siete velas con los colores de los Siete Rayos de Dios. Violeta, se hallaba mirando hacía el jardín, su actitud era de meditación. Sus oscuros y abundantes cabellos, destrenzados sobre su espalda, la envolvía como un manto de ébano, tan oscuro como aquella triste noche. Frecuentes estremecimientos nerviosos agitaban su cuerpo y débiles suspiros, semejantes a sollozos, se escapaban de sus labios. Así llevaba largo rato, y así permaneció aún algunos instantes. Al fin levantó la abatida cabeza y fijó su mirada en la preciosa imagen de la Reina del Cielo. Su rostro estaba pálido y en sus ojos había lágrimas. -¡Madre! ¡Madre Divina!- exclamó, tendiendo hacia la imagen sus manos fervorosamente levantadas, hacia la imagen de la Purísima Virgen María Inmaculada. ¿Por qué me abandonas? ¿Por qué no me escuchas? ¿Es que no merezco ya tu protección divina? ¿Por qué alejas de mí espíritu la tranquilidad que siempre le concediste? ¡Ahuyenta de mí la tentación, madre adorada! ¡Inspírame! ¡Protégeme! Y se quedó inmóvil en fervoroso éxtasis, con la mirada fija en el divino rostro de la sagrada imagen, como si esperara ver brillar en ella una piadosa sonrisa de compasión o de consuelo. Las lágrimas de Violeta se hicieron más y más abundante, y sus suspiros mucho más tristes. Se sentía muy sola y desconsolada.
-Juan, ¿que es lo que me pasa a mí?- Murmuró, ocultando su rostro entre las manos- ¿Que inquietud es esta, que nunca había sentido?... ¿Por qué acuden a mi mente estas imágenes que distraen mi vida y turban mis días? ¿De dónde vienen estos pensamientos? -Violeta mira a Juan Real, hace una corta pausa, y luego procede con el mismo tono: -Para mí no había antes otra dicha ni otro consuelo que cuidar de la herencia de mi padre y, del Bosque Mágico. Cuando aquí me quedo a solas, leo los antiguos libros que coleccionó mi padre, en el majestuoso silencio de la noche me entrego a la creatividad, mi espíritu se colma de la alegría, de ese delicioso éxtasis de la literatura y, parece que escucho la voz armoniosa de María la Reina de los Ángeles, que me anima a entregarme en los brazos seguros, de los versos de los Evangelios de nuestro Señor.
¡Esta noche quiero orar y no puedo! Pido la protección de Nuestro Señor Jesucristo. ¿Por qué las plegarias huyen de mis labios? Mi imaginación distraída evoca en mi mente, la memoria antigua, el recuerdo de otras vidas anteriores, de cosas mundanas de aquellos días. -Levantó, los ojos hacia Juan Real y vió interpuesta entre y él la figura de una mujer, la figura de Fernanda, su íntima amiga, su huésped, el salvador del Bosque Mágico. Juan, se estremeció y balbuceo con voz apenas perceptible le comenta:- Violeta, la vendimia viene con el viento de levante, esta ciudad se traspasa del olor a mosto fresco. El pueblo se convierte en un inmenso lagar, donde los turistas pululan, en medio del ambiente del final del verano. El sol de otoño pronto asomara. Antes, los racimos de uva dorados por el sol de agosto, serán cortados por las manos primorosas de muchas muchachas. Con estas faenas muchos seres humanos sobreviven, gracias a la siembra y a la recolección.
-Exclama Violeta- ¡Oh, sí Juan! Esta ciudad es de puertas abiertas. Las personas se sientan en las puertas de su casa, y es que de la calle se escapa el frescor de la mar-río; los patios del bar la Cigarrera cubiertos por un techo de hojas de parra, la sombra es buscada a las tres de la tarde por todas las almas que habitan en todo su entorno. Y, el reflejo de la sombra de la muralla antigua del Castillo del Espíritu Santo, nos lleva a un punto de éxtasis, todo es tan real en esta ciudad.- Mientras Violeta formulaba muchas preguntas, reflejo fiel de la pureza de su corazón sencillo y fervoroso, agitada por las primeras luchas del sentimiento, un hombrecillo avanzaba hacia ella cautelosamente aparecía sobre la mesita del teléfono, hasta llegar hasta ella. Violeta, lo toma en su mano, se acerca a la ventana, él hombrecillo le indica con su dedo el jardín, él pequeño se arrodilla, en su mano, le suplica: -¡Piedad, señora Violeta, ten misericordia!
-¡Quién sabe lo que sucederá después! Todo el mundo puede conseguir lo que anhela con fuerza de voluntad y la astucia. -Dijo Violeta, con rapidez y vio dibujarse a lo lejos, en el extremo opuesto del salón las siluetas de un numeroso grupo de hombrecillos del Bosque Mágico. Los nuevos personajes venían armados con lanzas puntiagudas, sorprendida pudo reconocer los palillos de limpiar los dientes de su padre. -¡No os preocupeis! <<El amor del Espíritu es tal que cuando pides una manzana jamás te darán una serpiente>>.
-Los hombres del Bosque Mágico se fueron confiados, porque Juan Real, les ofreció su ayuda, para reconstruir la ciudad del Bosque Mágico. Juan, toma la palabra, dice a Violeta:- La intuición se nos presentaba insistentemente en la historia del pensamiento filosófico como el método fundamental, principal de la filosofía moderna. Descartes fue, en la filosofía moderna, el primero que, descomponiendo en sus elementos las actitudes en que nos situamos ante el mundo exterior y ante las opiniones transmitidas de los filósofos, llega a una intuición primordial, primaria, de la que luego parte para reconstruir todo el sistema de la filosofía. Descartes hace, pues, de la intuición el método primordial de la filosofía. Más tarde, después de Descartes, el método de la intuición sigue estando en florecimiento entre los filósofos modernos. Lo emplean principalmente los filósofos idealistas alemanes (Fichte, Scheling, Hegel, Schopenhauer), y en la actualidad el método de la intuición es también generalmente aplicado en las distintas filosóficas.
Así, pues, he pensado que sería conveniente dedicar todo un mes al estudio detenido de lo que es la intuición, de cuáles son sus principales formas, de cómo actualmente, en la filosofía del presente, las distintas formas de intuición están representadas por diferentes filósofos y distintas escuelas. Y sacar luego conclusiones de este estudio para fijar las líneas generales el uso que nosotros mismos vamos a hacer aquí de la intuición como método filosófico. Lo primero que vamos a preguntarnos es: ¿Qué es la intuición? ¿En qué consiste la intuición? ¡Querida, Violeta!, la intuición se nos ofrece, en primer término, como un medio de llegar al conocimiento de algo, y se contrapone al conocimiento discursivo. Para comprender bien lo que sea el método intuitivo, conviene, por consiguiente, que lo expongamos en contraposición al método discursivo. Más fácil será comenzar por el método discursivo.
<<Como la palabra <<discursivo>> indica, este método tiene que ver con la palabra <<discurrir>> y con la palabra <<discurso>>. Discurrir y discurso dan la idea, no de un único acto enderezado hacia el objeto, sino de una serie de actos, de una serie de esfuerzos sucesivos para captar la esencia del objeto. Discurso, discurrir, conocimiento discursivo es, pues, un conocimiento que llega al término apetecido que consiste en ir fijando, por aproximaciones sucesivas, unas tesis que luego son contradichas, discutidas por uno consigo mismo, mejoradas, sustituidas por otras nuevas tesis o afirmaciones, y así hasta llegar a abrazar por completo la realidad del objeto y, por consiguiente, obtener de esta manera el concepto. El método discursivo es, pues, esencialmente un método indirecto. En vez de ir al espíritu recto al objeto, se pasea, por decirlo así, alrededor del objeto, lo considera y contempla en múltiples puntos de vista; lo va abrazando cada vez más de cerca, hasta que por fin consigue forjar un concepto que se aplica perfectamente a él.
<<Frente a este método discursivo está el método intuitivo. La intuición consiste exactamente en lo contrario. Consiste en un acto único del espíritu que de pronto, súbitamente, se lanza sobre el objeto, lo aprehende, lo fija, lo determina por una sola visión del alma. Por eso la palabra <<intuición>> tiene que ver con la palabra <<intuir>>, la cual, a su vez, en latín significa <<ver>>. Intuición vale tanto como visión, como contemplación. El carácter más aparente del método de la intuición es el ser directo, mientras que el método discursivo es directo. La intuición va directamente al objeto. Por medio de la intuición se obtiene un conocimiento inmediato, mientras que por medio del discurso, del discurrir o razonar, se obtiene un conocimiento inmediato al cabo de ciertas operaciones sucesivas. Es claro y evidente que existen intuiciones, aunque no fuera más que esta intuición sensible, que todos practicamos a cada instante.- Mi padre ha sido muy fuerte y valiente, por llegar hasta al final de la reconstrucción, del Bosque Mágico más de siete veces.
Mi padre ha aguantado durante toda su vida por él, y por todo lo que conlleva ese micro-sistema. -En ese instante Violeta rompe a llorar, Juan, la deja el tiempo necesario para que saque de su corazón todas esas emociones, y le dice:- <<Una de las formas de limpiar el karma es dejar la culpa. Cuando entendemos que todo es una lección y que la ley del karma nos hace cultivar lo que hemos sembrado, la culpa ya no tiene espacio en nuestras vidas. Es importante dejar de culpar a los demás en nuestras vidas. Es importante dejar de culpar a los demás por las cosas que nos suceden. Esto no solo ayudará a nuestras relaciones, sino que especialmente nos ayudará a asumir el control y poder que realmente tenemos sobre nuestra vida. Violeta, la culpa te condiciona toda la vida y cualquier cosa que hagas va a estar manejado por ella, y no vas a estar satisfecha porque la culpa nunca satisface. Te va a poner en situaciones de sufrimiento, de hacer cosas que no corresponden, de responsabilizarte de hechos de los que no eres responsable. No te culpes, tú, no tienes la culpa de la muerte de esos diminutos niños. Si sigues así, vas a tener una vida muy desgraciada.- Y, como olvidar sus rostros, su sufrimiento, ¿como olvidar esta tragedia? Si, mis niños son lo más hermoso de la vida.
-Luisa, la doncella, llega antes de la seis de la mañana. Violeta y Juan Real, aún conversan en el salón, alborota, nada más abrir la puerta del salón, llega con una bandeja con pasteles. -Señorita, Violeta, lo único que se le ocurría decir a su padre, don Fernando, para explicar mi destreza culinaria, y la que tenía para elaborar dulces, era que el alma de la niña que hay dentro de Luisa, tiene el corazón tan puro y tan dulce como la miel de azahar.- Luisa acerca unos pasteles, un trozo de bizcocho de limón, y una cafetera de té. Y algo de razón tenía Fernando el cojo. Ya desde muy pequeña Luisa ayudaba a Carmen, la cocinera del colegio del Pino. Luisa se daba buena maña ayudando a Mercedes, en el obrador de la cocina de la finca de Violeta, allí, fue donde se educó. Una mujer, su madre, María, le enseñó todo lo refente a la cocina antigua de Andalucía.
El verano de 2022 fue especialmente caluroso. La figura de Violeta se iba redondeando y cada centímetro de más, lo celebraba con entusiasmo con su doncella Luisa; porque el padre del niño, Juan Real, cuando se enteró de su próxima paternidad desapareció de la vida de Violeta, huyó a Egipto, puso mucha tierra por medio él. La vida sigue en toda la finca. Aunque aquel intenso calor del mes de agosto, la mantenía dentro de la casa durante todo el día. Por consejo de su madrina Ofelia, solo paseaba al atardecer por el paseo marítimo. Descalza, caminaba por la cercana playa de las Piletas. Para salir se ponía una de las frescas batas diseñadas por aquella artista madrileña, que tanto éxito había tenido en las pasarelas de París, Londres, Madrid o Londres y, también en Nueva York; Ágata Ruiz de la Padra era la diseñadora favorita de Violeta, en aquellos momentos, sus trajes hechos con corazón, y con detalles de dulcísimos adornos e tonos de toda la gama de la paleta arco iris. ¡Se sentía tan cómoda y hermosa con aquellas suaves prendas de algodón! El embarazo en poco tiempo, le había hecho ganar mucho peso. También padecía vómitos e insomnio. Pero no daba importancia a esos síntomas porque su salud era perfecta. Su madrina, le aconsejó, que antes de poner los pies en el suelo cada mañana se tomara una magdalena, o un trozo de pan con unas gotas de aceite de oliva, para atenuar la fatiga de los vómitos matutinos.
Violeta, estaba alegre con su nuevo estado, le parecía un sueño,¡ser madre! Estaba fascinada, mirando, y buscando en las redes sociales un posible "padre", para el niño que estaba en su vientre. Estaba segura de encontrar un hombre adecuado, para que le ayudara a criar y educar al niño, al que, Juan Real, había dejado abandonado... Violeta, había modificado su estilo de vida y por primera vez se cuidaba. No fumaba. No tomaba alimentos fritos, ni pasteles. No tomaba nada de alcohol, ni siquiera una copita de vino Manzanilla, vino que tenía poderes contra la depresión, porque el Sol de Andalucía, lo modificaba, lo endulzaba con todo su amor de Padre. Daba cortos paseos por la ciudad, leía y salía a comprar ropita para su futuro hijo; a la vez iba acondicionando la habitación del ansiado y esperado niño. Liberada de las presiones del Bosque Mágico por quedarse embarazada, la relación con Damián el jardinero era de mucha complicidad, él y Luisa, junto a su madrina Ofelia, le hacia la vida plácida. Una de las novedades de aquel verano había sido Juan Real, con quién coincidió en una recepción en una de las escasas salidas fuera de la finca. Lo recordaba muy bien en su primer encuentro, hacía poco menos de tres meses, cuando aquel sabio y elocuente caballero, "hombre" (su sexo aún por determinar) elegante, Juan le había causado muy buena impresión. Pese al tiempo transcurrido, Violeta no lo había podido olvidar. Buscó, en las redes sociales, donde se podía encontrar. ¡Sorpresa! Juan Real, llegó.
Violeta lo había invitado dos días antes. Juan Real, la hacía sentirse especialmente bien. Él era ante todo arqueólogo. Siempre dando lecciones de su saber. Era gracioso, tierno, muy elocuente, a Violeta le encantaba sus relatos: ->> Alejandría fue fundada en el año 330 a. de C. por Alejandro Magno y rápidamente se convirtió en el centro del saber más famoso de su época. En ella se mezclaron diversas corrientes culturales: egipcia, griega, judía, siria y, más tarde, romana, cristiana y gnóstica. Así, en Alejandría surgieron sistemas que podían unir las <<mejores partes>> de las diferentes enseñanzas y, de ello, debió surgir la alquimia como uno de esos sistemas sincréticos. La biblioteca de Alejandría llegó a poseer en su época de esplendor hasta 900.000 rollos de libros. Una cifra enorme en esa época, ya que todos eran manuscritos. Fue parcialmente destruida por César de forma involuntaria en el 48-47 a. de C. Una nave ardió durante el asedio de la ciudad y el fuego arrasó parte de ella. Tras la toma, César donó a la ciudad, a modo de reparación, la biblioteca de Pérgamo y procuró que la biblioteca fuera incluso mayor de lo que había sido antes del incendio.
<<La reina Cleopatra, amante de César, ha sido considerada una alquimista. A partir de un texto del siglo II se conoce la existencia de un manuscrito de origen greco-egipcio titulado Chrysopeia de Cleopatra (La alquimia de Cleopatra). Posiblemente esta obra se refiere a Cleopatra III (160-101 a. C.), que se dejaba adorar como Isis. De la conocida reina Cleopatra se encuentra que poseía el conocimiento de disolver perlas. El emperador Dioclesiano redujo a cenizas la biblioteca de Alejandría en el 296 d. C. Sobre este hecho se relata, aunque ya en el siglo XI, en el Suda bajo el vocablo <<Chimeia>>: <<La química es la preparación de oro y plata, cuyos escritos Diocleciano ordenó quemar cuando los egipcios se sublevaron contra él. En tan innoble y terrible acción, quemó libros adelantados a su tiempo sobre la química del oro y la plata, para que tal arte no surgiera ninguna riqueza que les indujera a actuar contra los romanos>>. Es posible que la historia sea una invención. Si los escritos hubieran contenido realmente recetas para la fabricación de oro y plata, Diocleciano se los hubiera llevado con él a Roma y hubiera asegurado al imperio romano el monopolio de estos lucrativos sucesos.
<<La biblioteca de Alejandría fue destruida en el año 390 por el obispo cristiano Teófilo cumpliendo la orden del emperador Teodosio de que no se debía tolerar en su imperio ningún templo pagano. Un resto de la biblioteca persistió todavía hasta el 415. Cirilo de Alejandría continuó su destrucción, como también hizo con la escuela de filósofos de Alejandría. La responsable de esa escuela era la filósofa Hipatia, una de las mujeres más instruidas de su época y que, durante su destrucción de la escuela, fue terriblemente asesinada y quemada. Los pocos restos que se pudieron salvar de la biblioteca fueron llevados a Bizancio. Se dice que en el año 642 la biblioteca fue completamente destruida por los árabes. Pero esto es falso, pues ya no quedaba nada para destruir. <<La Historia se utilizó para encubrir que fueron los cristianos quienes destruyeron este centro del saber clásico...>> -Cierto, en mis visiones a vidas anteriores, veo a un rey cruzado quemando la ciudad de Jerusalén. Todo lo escrito, no es la verdad de nuestra Historia. Exclamó Violeta. Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. Antes había llegado Luisa diciendo: La secadora de la ropa me ha dicho: ¡Ten cuidado... cuidate! lo repite incesantemente, creo que es la voz de mi Ángel G.
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