Dicen que el mundo se acaba y hay que volver empezar. ¿Iremos a una tierra helada? ¿Todo quedará arrasado por las bombas atómicas?Quizá, la reencarnación es un tema apasionante, contemplado por todas las religiones en sus orígenes, aunque algunas, por cuestiones jerárquicas, hayan desechado el tema o lo hayan vinculado a otro tipo de renacimiento, elevación e incluso castigo eterno, para ilusionar y contener a sus feligreses. <<La vida es solo un breve espacio de tiempo entre eternidades>>, dice el poeta, y la sabiduría ancestral recoge la frase para intentar desvelar qué hay un antes y después de esta vida, sin miedos y sin establecer falsas promesas. Que el mundo se acaba. Porque el pecador ha abusado de todo lo que Dios da para todos. Este necio no comprende que solo el alma va al cielo, el cuerpo se queda acá en una lúgubre tumba a ras de suelo, o en las alturas de una pared encalada de los fúnebres cementerios. Que la mujer y el hombre, la misma tumba tendrán. ¡Mientras cavan la fosa de los abismos unos locos pendencieros! Otros luchan en la batalla, para conseguir una comprensión cristiana del mundo esta batalla está siendo librada en varios frentes. El estudio de las Sagradas Escrituras, el estudio bíblico en general no es el menor de ellos, y en general la cuestión de cómo deben ser leídos los primeros capítulos de la Biblia.
Los comentarios de ciertos autores modernos sobre el libro de Génesis tienden a tratar los primeros once capítulos como relatos no históricos. Para algunos, este material es sencillamente un mito judío, sin mayor validez histórica para el hombre moderno que la Epopeya de Gilgames o las leyendas de Zeus. Para otros constituye una visión pre-científica que nadie que respete los resultados de la erudición puede aceptar. Otros encuentran un simbolismo en la narración de estos primeros capítulos de Génesis como revelación, en el sentido que han dado en llamar la <<verdad religiosa del piso de arriba, o estrato superior>>, que viene a ser algo así como un salto de fe ciego, subjetivo, que carece del más mínimo sentido de verdad en tanto que objetivamente relacionada con la historia y el cosmos (es decir: con la ciencia).
La Biblia explica cuán maravilloso es el ser humano y también dan razón de sus eficiencias. Sin una comprensión adecuada de estos capítulos no tenemos respuestas para los problemas metafísicos, morales o epistemológicos que se plantea el hombre; más aún, la misma obra de Cristo se convierte en otra respuesta <<religiosa>> más, entre otras, del <<piso de arriba>>.
<<Los capítulos 1-11 de génesis son el pasaje de la Escritura que traza el curso de los eventos desde la creación del universo hasta el llamamiento de Abraham y el principio de la historia de israel. Uno de los himnos de Israel, el salmo 136, es una excelente referencia para ver el desarrollo de la historia bíblica. Coloca el concepto de Dios como Creador en su adecuada relación con el hombre como criatura y adorador. <<Alabad al SEÑOR, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia. Al único que hace maravillas, porque para siempre es su misericordia. (Vs. 1-4)
Asçi el salmo 136 comienza con una triple doxología, y luego enumera varias razones por las que podemos alabar a Dios y por qué somos llamados a dar gracias por su bondad. Es interesante que, después de dar una razón general de alabanza (Dios es el <<único que hace maravillas>>), el salmista dirige nuestra atención, en primer lugar, a los actos creadores de Dios: <<Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia. Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia. Al que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia. El sol para señorearse en el día, porque para siempre es su misericordia. La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, porque para siempre es su misericordia. (Vs. 5-9) Mas, después de expresar y desarrollar el hecho de Dios como creador, el salmista pasa a una segunda razón para alabar a Dios: la forma que actuó en la historia cuando la nación judía estaba cautiva de Egipto. <<Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia. Al que sacó a Israel de enmedio de ellos, porque para siempre es su misericordia.>> (Vs. 10-11).
El salmista continúa hablando sobre el éxodo, la división del Mar Rojo, la suerte del Faraón y su ejército y la conquista de la tierra de Canaán (Vs. 12-21). Luego alaba a Dios por la forma que Él está actuando en el particular momento histórico, en el tiempo y el espacio, en que este salmo fue escrito: <<En heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. Quien en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia. Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia. El que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia. (Vs. 22-25) Finalmente, en el último versículo, el salmista escribe en tal forma que habla aun para nosotros en nuestro propio momento histórico y nos insta a llamar a Dios y a alabarle: <<¡Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia! (v. 26)>> Así el salmo 136 nos enfrenta con el concepto bíblico de la creación como un hecho histórico en el tiempo y el espacio, ya que aquí encontramos un paralelo completo entre la creación y otros puntos de la historia:la espacio-temporalidad de la historia en el tiempo de la cautividad judía en Egipto, del momento particular en que el salmo mismo fue escrito y del propio momento en que nosotros leemos el salmo hoy.
La mentalidad de toda la Escritura, no sólo de este salmo, es que la creación es tán históricamente real cómo la historia de los judíos y la nuestra en el momento presente. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento deliberadamente se enraizan en los primeros capítulos de Génesis, insistiendo que son un registro de hechos históricos. ¿Cuál es el principio hermenéutico implicado aquí? Ciertamente la Biblia misma lo da: Los primeros capítulos de Génesis han de ser considerados en su totalidad como historia, precisamente como registros acerca de Abraham, David, Salomón o Jesucristo. En el principio:
<<Los primeros versículos de Génesis: <<En el principio creó Dios los cielos y la tierra>>, y el resto del capítulo 1 nos adentran inmediatamente en un mundo de espacio y tiempo. El espacio y el tiempo son como la urdimbre y la lana. Su entretejido es la historia. Así la primera afirmación de Génesis y la estructura de lo que sigue enfatizan que se trata de algo histórico, tanto como si hablásemos de nosotros en este momento particular del tiempo y en un lugar geográfico específico. Naturalmente, al decir esto, consideramos el concepto judío de la verdad. Muchas personas hoy creen que el concepto judío es parecido al concepto moderno: que la verdad es irracional. Pero esto no es así. De hecho, cuando examinamos el concepto griego de la verdad en relación con el concepto judío, encontramos esta diferencia. Muchos de los filósofos griegos veían la verdad como expresión de un sistema metafísico equilibrado, como algo inmóvil. Esto es, mientras el sistema estuviese equilibrado, podía dejarse tranquilo y considerarlo verdad. El concepto judío es lo opuesto a esto.
En primer lugar, es completamente opuesto al concepto moderno de verdad porque está interesado en aquello qu está abierto a discusión, abierto a la racionalidad, y no es sólo un salto existencial. En este punto es como la noción griega. Y, sin embargo, difiere y es más profundo que el concepto griego porque está enraizado en aquello que es histórico. Por ejemplo, encontramos a Moisés insistiendo: <<Oísteis y visteis...>> En Deuteronomio 4 y 5, antes de morir, Moisés recordó a los judíos que le escuchaban cómo en su juventud habían visto y oído lo que había sucedido en el Sinaí, esto es, en el tiempo y el espacio histórico. Sus padres habían muerto en el desierto, pero ellos, los hijos, habían visto y oído en la historia. Josué habló de la misma forma poco después en Josué 23:3 y ss. De hecho tenemos un paralelo exacto, en éste y otros pasajes del Antiguo Testamento, con la explicación de Juan del porqué escribió su evangelio: <<Hizo además Jesús muchas otras señales espacio-temporales (ésta es la idea aquí) en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre>> (Juan 20:30-31)
Dicen que el mundo se acaba y hay que volver a empezar en la Edad de Piedra. Aún tienen que volcar los volcanes toda la lava. Para abrazar en un beso de muerte a todas las almas inertes, que se muere el pecador sin virtud, abusando en lo inmoral; es que él no sabe que el alma va al cielo o al infierno y si es medio bueno al purgatorio. Muchos no saben el significado de la vida, se preguntan: ¿Qué significa vivir? ¿Qué significa vivir sin existir? ¿Que es maldad y abuso? ¿Qué es la existencia y la preexistencia? <<La existencia trasciende lo que conocemos por vida. La materia, el cosmos, el tiempo y el espacio perduran mucho más allá que nuestra conciencia de estar aquí y ahora, es decir, de estar vivos y, sin embargo, a menudo nos preguntamos qué significa esto de ser y estar vivos.
<<No son pocos los filósofos y las religiones que se han hecho esta pregunta: ¿Qué significa vivir?, y aunque nos vemos, nos sentimos y nos percibimos, no acabamos de darnos a nosotros mismos una respuesta satisfactoria. Calderón de la Barca nos diría que la vida es sueño, Buda que es una experiencia de ascenso hacia el Nirvana, Homero que es un espacio donde los dioses nos permiten buscar la gloria para poder trascender, o bien, para caer en el olvido y la tristeza eterna. Hay quien piensa que, dado el estado en que hemos tenido el mundo en los últimos doce mil años, con guerras, hambre, maldad, abuso, engaño, a pesar de las Maravillas de la Madre Naturaleza, esto no puede ser más que una cárcel, un infierno diseñado para el castigo y el oprobio, del cual no podemos escapar ni física, ni mental ni espiritualmente.
<<Nuestra tecnología avanza a pasos agigantados, pero seguimos sin poder abandonar el planeta. El espacio es un lugar hostil para nosotros, nuestros cuerpos no están hechos para viajar por el espacio, y nuestras naves son primitivas y limitadas ante la inmensidad del espacio, por no hablar de las diferencias espacio temporales que convierte en un sinsentido superar la velocidad de la luz. Estamos atados a la Tierra, al menos de momento, y los sistemas sociales que hemos implementados, jerárquicos y basados en el poder de unos pocos ante la miseria moral y material de muchos, parecen dar la razón a los que piensan que esto es una cárcel, una prisión donde los malos y los poderosos hacen de las suyas sin importarles la vida, la muerte y la suerte del resto de la humanidad.
<<Nuestra alma y nuestro espíritu no parecen más libres que nuestro cuerpo, y mucho menos en un sistema de reencarnaciones (según Brian Weis: Muchos cuerpos una misma alma. Es muy cierto, miles de cuerpos para una misma alma), 144 por lo menos según el hinduismo, que marcan el tiempo de la condena, en un tiempo sin tiempo, donde pasado, presente y futuro se encuentra en una misma línea de la espiral kármica, que abre y cierra puertas de nacimientos y renacimientos en cualquier punto de la existencia del universo, con lo que usted o tú puede morir hoy y renacer en el Medievo o en la Era de las Cavernas sin poder escapar al destino.
<<Venimos del pecado y al pecado vamos, según el cristianismo primitivo, sin más posibilidad de ser salvados independientemente de nuestro comportamiento en esta Tierra. Creamos o no creamos, píos o impíos, nos salvaremos si así está escrito, o nos condenaremos si no lo está. Venimos a un valle de lágrimas y estamos destinados al infierno o la nada si no fuimos elegidos desde antes de nacer, y la ilusión de tener fe o de seguir o emular a una figura divina, no salvará a nuestra alma ni a nuestro espíritu.
<<Nuestra mente crea e inventa, interpreta e interfiere, calcula y razona, fantasea y modela todo tipo de verdades y realidades, que por objetivas que sean siempre terminan siendo subjetivas. La nada, apetecible en el taoísmo, es aberrante para nuestra mente. Sabemos que somos proteínas parlantes, genes egoístas, fenómenos bióticos, animales mamíferos que estamos en un globo de agua y tierra que gira alrededor de una estrella enana en el brazo de la galaxia, pero en realidad no sabemos ni quiénes somos, qué somos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Sabemos mucho, o creemos que sabemos mucho, cuando en realidad sabemos muy poco, casi nada.
<<Nuestro cuerpo físico es independiente de nosotros en muchos sentidos, y nuestra mente acumula sus propios recuerdos y hace funcionar al organismo sin que nosotros tengamos conciencia de ello. Descartes distingue a ese cuerpo físico como un ser mecánico que está unido a nuestra alma, o conciencia, por medio de la glandula pineal, pero que puede funcionar en todos los sentidos sin tener en cuenta lo que pensamos, sentimos o creemos, de la misma manera que podemos pensar, sentir y creer sin tener en cuenta a nuestro organismo ni al estado en que se encuentre, sano o enfermo, funcional o disfuncional, con el único límite de la muerte física.
<<Mientras tanto, vivimos, somos y estamos aquí y ahora con todas nuestras miserias y con todas nuestras grandezas, vida tras vida, porque, una vez no basta, una sola vida no es suficiente para comprender algo de esta existencia tan rara y maravillosa que experimentamos día a día. ¿Dónde estábamos antes de nacer? ¿A dónde iremos cuando esto termine? ¿Nacemos una y otra vez, o solo tenemos una oportunidad, una sola experiencia vital y después viene la nada? ¿Qué significa realmente vivir? Hay muchas miles de preguntas al respecto, y no faltan teorías curiosas, como la de que estamos en una cárcel planetaria, aunque en realidad solo intuimos vagamente lo que puede ser todo este misterio de la vida, la muerte y la existencia. La reencarnación es un tema apasionante contemplado por todas las religiones en sus orígenes, aunque algunas, por cuestiones jerárquicas, hayan desechado el tema o lo hayan vinculado con otro tipo de renacimiento, elevación e incluso castigo eterno, para ilusionar y contener a sus feligreses.
<<Me preguntas por qué no se puede librar el ser humano del sufrimiento. Por la sencilla razón de que lo único que tiene. ¿Quieres que sea aún más pobre? ¡Si ya lo es! Hay pobres desgraciados ricos con un sufrimiento ínfimo. No pueden alardear de eso.¿Y es dices que abandonen incluso eso? Entonces no serán nadie, se quedarán vacíos, no serán nada. Todas las sociedades, todas las culturas, todas las religiones han cometido un crimen contra la humanidad: han creado el miedo a la nada, al vacío. La verdad es que la nada abre las puertas a la riqueza. La nada es la puerta que se abre a la felicidad, y esa puerta no tiene que ser nada. El muro está ahí; no puedes traspasar un muro; si acaso, darte cabezazos contra él, incluso romperte unas cuantas costillas. ¿Por qué no se puede traspasar un muro? Porque en el muro no hay ningún vacío, porque es algo macizo, porque objeta esa intrusión. Por eso llamamos objetos a las cosas: porque son objetivos, no te permiten que los atravieses; te lo impiden... El peor de los muros es el no perdonar y olvidar. ¿Por qué es tan difícil perdonar, dejar de aferrarse a esas heridas infligidas hace tanto tiempo? El ego existe en la desdicha; cuanto mayor es la desdicha, más se alimenta el ego. En los momentos de dicha el ego desaparece por completo, o lo que es lo mismo: si el ego desaparece, te inunda la dicha. Si quieres el ego, no puedes perdonar, no puedes olvidar, sobre todo las heridas, los insultos, las humillaciones, las pesadillas. No solo no se puede olvidar; lo exagerarás, lo llevarás al límite. Olvidarás todo lo hermoso que te ha ocurrido en la vida, no recordarás los momentos de alegría; al ego no le sirven de nada. La alegría es como un veneno para el ego, y la desdicha como una dosis de vitamina. Tienes que comprender el mecanismo del ego. Si intentas perdonar, no es un verdadero perdón. Con un poco de esfuerzo, comprendes la estupidez del juego que se desarrolla en tu mente. Hay que comprender ese absurdo hasta el final, porque si no reprimirás de una manera, y asomará de otra manera, a veces con tal sutileza que te resultará casi imposible reconocerlo, reconocer que es la misma vieja estructura, tan renovada, tan reformada, que parece casi nueva. El ego vive en lo negativo, porque es fundamentalmente un fenómeno negativo: existe gracias a decir no.El no es el alma del ego. ¿Y cómo puedes decirle no a la dicha? Puedes negarte a la desdicha, puedes negarte a los sufrimientos de la vida. Pero ¿cómo decir no a las flores, a las estrellas, a las puestas de sol y a todo lo bello y divino? Pues la vida desborda esas cosas, está llena de rosas, pero tu te empeñas en coger las espinas. Por un lado dices yo no quiero tanta infelicidad>>, y por otro lado te aferras a ella Y llevan siglos predicando que perdonemos.
El penetrante sonido de un cuerno turbó el silencio de la noche. Al oír aquel toque, Atila y Silas se miraron sorprendidos. Algo muy importante debía ocurrir para que de aquel modo interrumpiese la tranquilidad de la aldea. El cuerno volvió a sonar. Su toque no era de alarma, sino de aviso. -Entérate de lo que sucede- dijo el rey Atila a su escudero. Silas salió de la estancia lúgubre del castillo, y volvió al poco, diciendo: -Acaba de llegar la hechicera que debe ser portadora de nuevas importantes, pues ha sido recibida inmediatamente en audiencia por nuestro señor el rey, que Dios guarde. ¿¡Que dices!? El rey soy yo. Mi nombre es Atila, tengo por lo menos la edad de Dios el rey del universo, así que puedo ser eterno, yo he surgido de una chispa del Sol con el famoso Big Bang, y voy a seguir existiendo hasta el final de los tiempos, reencarnación tras reencarnación aunque solo sea en forma de partícula o subpartícula elemental en el maravilloso y desordenado plano cuántico, no sé qué va a ser de mi conciencia, de mi pueblo, de la persona que creo ser ahora, hoy, en esta vida, pero intuyo que llegará el momento en que no me preocupe por mi construcción social identitaria, mi nombre o mi reflejo en las aguas del río o en el espejo.
Puedo ser una simple gota de agua que no sabe que tarde o temprano volverá al mar para fundirse con la eternidad, o para disgregarse y convertirse en dos nubes que se elevan al cielo para juntarse otra vez y ser gotas de agua de nuevo. Puedo ser una chispa, total todos somos intrínsicamente energía, que tarde o temprano volverá a la luz primordial, para sumarse al eterno continuo con una nueva conciencia de ser y de estar. Tal vez solo soy un experimento de Dios, un ser mortal intrascendente que no tiene la menor importancia dentro del concierto cósmico, lo que al fin y al cabo sería una liberación, un descanso reconfortante en la más absoluta nada, sin dolor ni hambre, sin odio, sin rencor y sin amor, sin pecado ni virtudes, sin responsabilidades ni necesidades, sin poder ni debilidades. ¡Que felicidad más pura e intensa sentía cuando el Creador creaba la bola del mundo, yo jugaba junto a Él, yo ya existía! ¿Qué hombre conocerá el designio de Dios?, o ¿quién se imaginará lo que el Señor del cielo quiere? Los pensamientos de los mortales son frágiles e inseguros nuestros razonamientos, porque el cuerpo mortal oprime el alma y esta tienda terrena abruma la mente pensativa. Si apenas vislumbramos lo que hay sobre la Tierra y con fatiga descubrimos lo que está a nuestro alcance, ¿quién rastreará lo que está en el cielo?, ¿quién conocerá tus designios, si tú no le das sabiduría y le envías tu santo espíritu desde lo alto? Así se enderezaron las sendas de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada y se salvaron por la sabiduría>>.
Este hombre empezó a construir la nueva Jerusalén y no pudo acabar. ¡Oh, Dios! ¡O qué soy yo el rey Atila!, y te pregunto, ¿si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. - <<Así pues, todo aquel entre vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío>>. Dijo Dios.
Silas grita: -Algo dentro de mí va diciendo que ese odio está hecho de amor; que mi padre y mi madre odiaron la propia vida para proteger la mía; que los mártires de la fe odiaron la propia vida y la entregaron a Cristo Jesús y a quienes los martirizaban. Que el rey Atila odio su propia vida para que yo pudiese vivir. La gloria de Dios es que el hombre viva; y la vida del hombre está en el amor de su Dios. Dios es para nosotros fuente de agua viva en la que apagar nuestra sed de eternidad. En esa fuente bebe quien escucha y guarda la palabra de Dios.
-Muy cierto, Silas. En el tiempo de la preparación, Dios, su palabra, su reino, se habían hecho cercanos al hombre por la voz de los profetas. En la plenitud de los tiempos, Dios, su palabra, su reino, van con Jesús, en las palabras de Jesús, en la vida de Jesús. Si tú bebes de esa fuente de agua viva, si acoges con la sencillez de los pequeños secretos del reino, Dios, su palabra, su reino, irán también contigo, en tus palabras y en tu vida. El nombre de tu Dios es amor. Dichoso serás siempre Silas, si en la vida de tus hijos, todos podrán reconocer el reino de Dios que ha llegado, Cristo es tu Dios-Cristo.
-Sabían demasiado bien que sí se producía una matanza, la ignominia los perseguiría el resto de sus días. Instintivamente volvieron la cabeza hacia quienes ostentaban la autoridad sobre ellos. El sacerdote parecía de otro mundo, rezando, incapaz de reaccionar ante los prodigios que contemplaban sus ojos y que no sabía a quién atribuir. En cuanto a Silas, estaba fuera de sí, alzó ahora la antorcha para dirigirla contra el propio rostro de la hechicera, mientras esta hacia lo posible por esquivarla, girando la cabeza de un lado a otro, sin dejar de proferir espantosos conjuros. Presa de la ira y perdida toda compostura, Silas arrojó la antorcha al suelo y desenfundó la espada. -¡Hoy está escrita tu suerte, maldita hechicera! -vociferó, blandiendo el arma en el aire y dispuesto a apresarla. En ese momento, el cerco se rompió. Incapaces de contener por más tiempo a los ciudadanos, Silas se echó a un lado, los lanceros se hicieron cargo de la multitud que apedreaban a la hechicera. Las gentes se abalanzaron como una tromba sobre el escudero Silas, mientras otros liberaban a la mujer de sus ataduras; ella caía al suelo de rodillas, alzando los brazos al cielo, invocando al dios del oro que amaba. En mitad del gran tumulto, nadie pareció reparar en la menuda figura encapuchada que, desandando sus pasos con la velocidad de la luz, sin apartar la vista del cielo ni girarse una sola vez, desapareció en dirección al bosque con el mismo sigilo que había aparecido. A una voz de Silas, los soldados tuvieron que recular, el escudero cerró los ojos y movió los labios murmurando, si bien no emitía ningún sonido. La noche se extinguió con una lenta exhalación del alba. El sol apareció, iluminando la aldea, quizás un poco invisible por el cielo nublado; un empedrado muro de nubes grises entristeció el día.
La anciana hechicera había dicho a los ciudadanos congregados en la plaza, cosas muy desafortunadas sobre las ruinas de Pompeya. Comenzó diciendo: -El día 5 de febrero del año 63 después de J. C., la zona fértil y muy poblada del sur de Nápoles fue conmovida por un fuerte temblor de tierra. El terremoto causó importantes daños en varias ciudades que se levantaban por alí. En Pompeya, la mayor de ellas, pues contaba con más de 20.000 habitantes, se derrumbaron muchas casas, las columnas del foro y el pórtico de algunos edificios públicos. Y, sin embargo, todo esto no fue más que un preaviso de una desgracia mucho mayor, más grave que había de abatirse sobre aquellos hermosos parajes, diecisiete años más tarde. Aquel 24 de agosto del año 79 después de J. C. nadie sospechaba nada malo. El sol lucía sobre los viñedos y las villas, los macizos floridos de los jardines con sus fuentes de mármol, sobre los templos y calles de la encantadora ciudad de Pompeya.
Tampoco nadie miraba con temor ni recelo al Vesubio, consagrado al dios Baco, que se alzaba unos 8 kilómetros de la ciudad, con su cráter taponado de grandes peñascos y sus flancos revestidos de viñedos tranquilos, copudos pinos y argénteos olivares. Situada cerca del volcán y de la bahía de Nápoles, la pintoresca ciudad amurallada, fundada por los Oscos unos 600 años antes, se había convertido en lugar de veraneo para los romanos acaudalados que en sus suntuosas villas iban amontonando infinidad de objetos de arte y extraordinaria riqueza. Y, de repente, apareció sobre la cumbre del Vesubio una nube negruzca. La sombra del reloj de sol se aproximaba a la hora fatal: la una post meridiem. El inteligente Publius Paquius Proculus estudiaba tranquilamente en un libro de pergaminos; en el templo de Augusto los esclavos levantaban la estatua del nuevo emperador Tito; los tenderos cerraban las persianas de madera para el largo tiempo de almuerzo que era costumbre romana; las mozas iban con sus cántaros altos y angostos a buscar agua a la fuente cercana. Un panadero metió 81 panes al horno y cerró la puerta. Y un parroquiano de una taberna puso su dinero sobre el mostrador para pagar su consumición. Súbitamente un violento temblor de tierra, después un estruendo, un trueno de intensidad nunca conocida sacudió la ciudad entera. Desde la primera sacudida toda actividad normal cesó para siempre en Pompeya.
La tabernera nunca recogió el dinero del parroquiano. Y los panes del panadero se quemaron hasta carbonizarse. (Todavía se conservan en el Museo de Nápoles) La cima del Vesubio pareció que se había partido, escupir fuego; luego todo desapareció. El temblor de tierra no era sino el movimiento inicial de la bestia feroz del volcán que despertaba después de muchos años de letargo y se preparaba para su despiadada arremetida. El cielo se oscureció de pronto, y con la lluvia que empezó a caer iban mezcladas pequeñas piedras, cenizas, así como fragmentos mayores. Y mientas los pájaros caían muertos, el Vesubio bramando y vomitando llamas se coronaba con una nube extraña y pavorosa. Eran las primeras exhalaciones del cráter: monóxido de carbono y anhídrido carbónico, dos gases mortíferos.
Millares de personas huyeron inmediatamente. Y estas personas cuerdas continuaron huyendo el resto de la tarde y toda la noche. Sólo así pudieron salir del círculo de muerte que el volcán iba creando por momentos. Los demás no se dieron prisa, por razones diversas de que dan testimonio los cadáveres hallados. Y cuando quisieron huir ya era demasiado tarde. la catástrofe se desencadenó de golpe sobre los campesinos en los campos y las mujeres que estaban dedicadas a las faenas caseras, sobre ricos y pobres, jóvenes y viejos, seres humanos y animales. Varias personas se encontraron sentadas piadosamente a un banquete funerario; pero los alimentos permanecen intactos. El cochinillo asado no mereció la atención de nadie. Las ganancias en el juego de los dados no son recogidas. En la calle se halló un hombre tendido en el suelo que aún apretaba en la mano un puñado de monedas de oro (quizá un salteador). Niños que jugaban en un jardín y que habían intentado salvarse refugiándose bajo una marquesina, resultaron muertos al desplomarse ésta. Y una joven, que en un espejo de bronce contemplaba a un tiempo su rostro y el precioso imperdible de oro que llevaba, quedó envuelta entre los escombros de su casa al derrumbarse...
Algunos trataron de enterrar sus objetos de valor antes de huir, y quedaron enterrados también. Otros perdieron tiempo precioso cargando carretas con sus riquezas a fin de salvarlas; y no pocos cerraron las puertas para impedir la entrada del creciente montón flotante de cenizas volcánicas, y luego no pudieron volver a abrirlas. Ningún dios prestó ayuda. En el templo de Isis, los sacerdotes murieron al intentar salvar las monedas de oro y los objetos del culto. Al venirse abajo las columnas del templo de Júpiter, aplastaron a los devotos que en él se encontraban.
Con excepción de unas pocas señales mudas como las citadas, la mayr parte de lo que se sabe de las últimas horas de Pompeya se halla en el relato de Cayo Plinio, llamado en la Historia Plinio el Joven, que a la sazón tenía dieciocho años de edad y vivía en Misena, al otro lado de la bahía de Nápoles, con su madre y su tío Cayo Plinio el Viejo, famoso naturalista y almirante de la armada romana. Como secretario de su tío, Plinio el Joven suministró luego a las autoridades la mejor relación del desastre que hoy se conoce. Según él, al ver el almirante la columna de humo que subía del Vesubio, salió de Misena con sus barcos a socorrer a sus amigos al otro lado de la bahía. Aquel crucero emprendido por Plinio el Viejo debía de ser el último. Atravezando una lluvia de lava y cenizas, llegó a Stabias, puerto cercano a Pompeya. Pero las grandes olas levantadas por el temblor de tierra le impidieron regresar. En la orilla del mar el humo ardiente de las casas ardiendo y el sofocante vapor sulfuroso ahogaron al sabio que quedó muerto sobre la arena de la playa de Stabias. Toda la noche tembló la tierra, al mismno tiempo que el volcán vomitaba llamas, cenizas, lava y piedras esponjosas, semejante a piedras pómez. Por la mañana, en Misena el joven Plinio y su madre se unieron a la multitud que huía de sus casas que se derrumbaban y de las vacilantes murallas. La madre, agotada, pidió al hijo: -¡Déjame y sálvate tú al menos! Pero Plinio continuó arrastrándola en la semioscuridad de la lluvia de cenizas húmedas que se pegaban al cuerpo. Quien tropezaba y caía, moría asfixiado por los vapores letales sulfurosos. Los animales domésticos, escapados de las cuadras y establos, corrían alocados entre la turbamulta de fugitivos, obstaculizando más la huida. De repente los envolvió <<una oscuridad como la de un cuarto completamente cerrado>>. A medida que la ola de muerte avanzaba en todas las direcciones, las multitudes aterrorizadas corrían gritando en busca de salvación. Por todas partes las madres se arrojaban sobre sus niños, tratando en vano de impedir que se asfixiaran. Una dama se cubrió el rostro con un chal y se tendió en el suelo para morir con dignidad.
Mientras caballos muertos cubrían las calles, un perro encadenado se retorcía, sacando los dientes en la angustia de la sofocación. Aunque su agonía no debió durar más que unos segundos. Durante tres días continuó ininterrumpidamente la caída de piedras y cenizas, mezcladas con la lluvia, formándose así una argamasa que cubría los cadáveres y que, endurecía luego, los conservó intactos porespacio de muchos siglos. Cuando al amanecer del 27 de agosto el vesubio se calmó y el sol del verano volvió a lucir, Pompeya yacía sepultada bajo una capa de cenizas y lapilli de 6 metros de espesor. En el lapso de pocas horas unas 2.000 personas de Pompeya y centenares de Herculanos, Stabias, Oplontis, Taurania, Tora, Sora, Cossa, Leucopetra no vivían para verlo.
Todas las demás ciudades de la Antigüedad sufrieron el proceso fatal de la corrupción y la decadencia. Pero Pompeya no murió así; fue sepultada de repente en el apogeo de su prosperidad y su belleza y permaneció enterrada por muchos siglos, esperando que la ciencia le quitara su mortaja de cenizas, graciasa las cuales se ha conservado hasta nuestros días. Después del desastre del año 79 vino el olvido... Y unos pocos siglos después de la catástrofe, nadie podía decir con exactitud dónde habían estado situadas las ciudades de Pompeya y Herculano. En la Edad Media, cuando se consideraba al Vesubio como la <<Puerta del infierno>>, había cerca del río Sarno un montón de cenizas llamadas la Civitá, esto es, <<La Ciudad>>; pero ya nadie preguntaba a qué ciudad se refería el nombre. Pompeya había sido olvidada totalmente. Hasta 1739 no se sospecharon las posibilidades aqueológicas de aquel lugar. Fue entonces cuando el ingeniero español Roque Joaquín de Alcubierre, al servicio de Carlos de Borbón, rey de las Dos Sicilias, realizó por encargo de éste una serie de investigaciones en un túnel excavado en 1594 por unos obreros italianos para llevar el agua del río Sarno. Algo después, en 1740, Alcubierre, con un grupo de 24 trabajadores y pólvora en abundancia, emprendió una serie de excavaciones. Y con la buena suerte del principiante no tardo en hallar el llamado Theatrum Herculanense, que, según reza una inscripción, construyó por sus propios medios un tal Rufus. De esta forma comenzó a descubrirse la ciudad sepultada de Herculano. La ciudad de Pompeya se descubrió un poco más tarde. En Abril de 1748, el ingeniero Alcubierre, prosiguiendo sus excavaciones arqueológicas, abrió su primer pozo en un barrio comercial pompeyano. En un par de días se decubrierón allí el primero de los cadáveres hallados en todas las exploraciones (el salteador con las monedas de oro apretadas en las manos), y un cuadro mural con todos los colores conservados milagrosamente. En 1763 el alemán J. J. Winckelmann, hombre apasiaonado por las antigüedades, fue a Pompeya. Pero a pesar de que se le prohibió ir a las ruinas, de que el el museo de Nápoles era siempre seguido por un espía y de que no se le permitió hacer croquis ni tomar medidas, Winckelmann consiguió familiarializarse en seguida con todos los objetos hallados hasta el momento.
Burlando al espía, el alemán sobornó al capataz de Pompeya, y ello le permitió reconstruir la vida de aquella ciudad sepultada, dando principio a la vez el verdadero estudio de la arqueología... Realmente, puede afirmarse que Winckelmann estableció con sus obras los métodos científicos que se han observado en todas las excavaciones posteriores: los de Troya, Micenas, Creta, Nínive, Babilonia, Yucatán, Egipto. Lo cierto es, sin embargo, que en el momento nadie le hizo caso a Pompeya.>> No tuvo tiempo el escudero de cumplir la última orden del rey Atila; quería que escribiera sus aventuras. Otro día será. Fin por hoy. Hasta cuando así lo quiera Dios. La naturaleza nos da el reflejo de lo que nosotros hacemos. <<A medida que Dios habla a las partes implicadas en este momento de la historia, encontramos cuatro etapas en el juicio divino de la acción. Así leemos:
<<Mas el Señor Dios llamó al hombre y le dijo. ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo: y me escondí. Y Dos le dijo: ¿Quién te enseño que estaba desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieseis? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera medio del árbol, y yo comí. Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: la serpiente me engañó, y comí>> (vers. 9-13, cap. 3). La primera cosa que notamos aquí es que Adán y Eva comenzaron inmediatamente a intentar pasar la culpa de ellos mismos a otro, y tenemos, así, la división que está en el centro de la relación del hombre con el hombre a partir de ese momento. La raza humana está dividida: hombre contra hombre. No necesitamos esperar que los psicólogos modernos hablen de alineación. Aquí la tenemos. El hombre está alineado a su esposa -la esposa del marido-, ya que se vuelven el uno contra el otro, especialmente cuando llega el momento del reproche y la culpa. Toda la alineación sobre la que un poeta podría escribir jamás ya está aquí.
En cierta manera, tanto Adán como Eva estaban en lo cierto. Eva había dado la fruta a Adán, y Satanás había tentado a Eva. Pero eso no cambia la responsabilidad. Eva era responsable y Adán era responsable, y se presentaron en su responsabilidad ante Dios.
El juicio de Dios sobre el hombre y la naturaleza.
A medida que Dios habla a las partes implicadas en este momento de la historia, encontramos cuatro etapas en el juicio divino de su acción. En primer lugar, habla la serpiente que había sido utilizada por Satanás: <<Y el Señor Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste., maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida>> Hoy la serpiente es la seductora que pone al hombre en la comida pastillas para alegrarlo,.., porque de otra manera no puede seducirlo...
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