Frase inspiradora: <<Cuando amamos, siempre nos esforzamos por ser mejores de lo que somos. Cuando nos esforzamos por ser mejor de lo que somos, todos a nuestro alrededor se vuelve mejores>>. El alquimista, de Paulo Coelho.
Cada libro, cada volumen, que vemos en las bibliotecas tiene un alma. El alma de la persona que lo escribió y de aquellos que lo leyeron, vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien baja sus ojos a las páginas, su espíritu crece y se fortalece. Hasta hace apenas 200 años no se aportó ningún nuevo conocimiento a los conocidos de siempre. Con el siglo XIX empezó la eclosión de conocimientos en el ámbito técnico.
Los libros son mensajeros del pasado, del presente y de lo por venir. La mayoría de los productos técnicos que nos rodean proceden incluso del siglo XX. El coche tiene unos 125 años, el televisor unos 70, el transistor unos 60, incluso la bicicleta tiene unos 170. Por otro lado, el progreso técnico de los últimos tiempos lleva también a apuntar progresos similares en otros ámbitos. Pero esto no resulta totalmente cierto. A Nivel moral, el siglo XX no puede considerarse un modelo. Siguiendo la terminología alquímica, el progreso se ha limitado a la sal (=cuerpo), el mundo material. No se constata ninguna atención a los mundos del azufre (=alma) y del mercurio (=espíritu). Soñar, soñar en Dios como supremo consuelo, soñar con el futuro como un sueño que no puede fallar. Y trabajar, porque todo eso es proyecto y el Padre Nuestro del Cielo nos ha llamado a colaborar, a trabajar en este proyecto: Ser humanidad nueva, según Su Voluntad. Jesús, dijo: <<Os doy un mandato nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado>>. Esa es la propuesta de Dios.
¿Qué significa realmente progreso? ¿Representa Hegel un progreso en la filosofía frente a Kant o Platón? ¿O qué es progreso en el arte? <<El arte no tiene nada que ver con la ciencia. No existe el progreso en el arte, como no existe un progreso en la sexualidad. Para decirlo de una manera sencilla: sólo existen diferentes caminos para realizar las cosas>>, decía el artista Man Ray.
Un progreso como el que se da en las ciencias y la técnica no es posible ni en el arte ni en la filosofía. ¿Pero qué significa realmente progreso en las ciencias y la técnica? ¿Sería un progreso que hubiera cinco principios de la termodinámica en vez de tres? ¿Y lo sería un aumento de la velocidad de la luz? El progreso se limita a productos comercializables de la ciencia y la técnica que hemos aprendido a manejar, más o menos, y a los que nadie quiere renunciar. El alquimista francés Fulcanelli opinaba tras la Primera Guerra Mundial:
<<A todos los filósofos, científicos y gente instruida, así como a todos los interesados, nos permitimos plantearles la siguiente pregunta: <<¿Han reflexionado ustedes alguna vez sobre las fatales consecuencias derivadas de un progreso sin ningún tipo de limitación?>> A causa de la diversidad de los avances científicos el ser humano sólo puede vivir con la ayuda de energía (...) en un entorno insalubre. He obtenido una maquinaria que multiplica por cien su fuerza (...), pero se ha convertido en su esclavo y en su víctima: su esclavo en la libertad, su víctima en la guerra (...)
Los cuerpos impenetrables se han vuelto penetrables ante sus ojos (...) pero ¿qué sabe sobre su origen, su esencia, su destino? (...)
Lamentablemente, no estamos diciendo nada nuevo cuando constatamos que la mayoría de inventos, pensamos en un principio para el bien de la humanidad, son utilizados rápidamente para su aniquilación. Los instrumentos para la Paz se convierten en máquinas de guerra y todos sabemos el papel que la ciencia tiene en ello (...) El ser humano que sigue este modo criminal atrae sobre si la justicia divina y será juzgado por ella. (Gran Verdad, así es y así será.)
Por eso los filósofos se niegan a enseñar públicamente su verdad (...) Bernardin de Saint Pierre conocía esta sabia regla cuando afirmaba (...): <<Uno debe buscar la verdad con un corazón modesto; la encontrará en la naturaleza; y sólo debe decirla a las buenas personas>> Con el desprecio (...) de estas reglas, el esoterismo ha arruinado la existencia de la humanidad>>.
El surrealista André Bretón tenía argumentos similares y veía un estrecho parentesco entre la alquimia y el surrealismo. En 1946, durante una entrevista, comentó a propósito de la bomba atómica: <<El conocimiento científico de la naturaleza no tiene ningún valor si no se restablece el contacto con la naturaleza por encima de caminos poéticos e incluso míticos. Sin preguntas, todo progreso científico repercutirá dentro de una estructura social defectuosa en detrimento de los seres humanos y con ello empeorarán más aún las relaciones>>. Pero, bajo estas circunstancias, <<es obligación de todos los intelectuales llamar la atención sobre el progreso de una <<locura suicida y sin límite>>.
¿Está escrito nuestro destino, o somos nosotros los artífices? El debate determinismo -libre albedrío permanentemente planteado tiene una difícil solución filosófica y teológica; y, desde un punto de vista astrológico, la opinión generalizada es que los astros inclinan, dirigen, pero no obligan. En muchos de los grandes libros se pueden rastrear las conexiones de los ciclos con las doctrinas cósmicas o religiones astrales, incluso en obras y autores insospechados, ya que muchos de ellos han tenido que escribir de forma críptica.
Profetas de la antigüedad y personajes bíblicos, como Job, utilizaron términos diversos para referirse a los ciclos; unas veces para librarse de inquisiciones, y otras para darse a entender a la gente a través de las parábolas. En este sentido encontramos, según Demetrio Santos, la palabra remolino que aparece en los Salmos: <<Un remolino llama a otro remolino: con el rumor de tus cascadas, todas tus ondas y tus olas pasan sobre mí (48,8)>>. También Job dice: <<A su soplo centellean los cielos, y su mano dirige la serpiente tortuosa>>.
Los ciclos fueron asociándose, por ley de semejanza, con muchas cosas. Aunque animales como la serpiente, el dragón y los reptiles en general fueron, y siguen siendo, los más claros representantes de la idea de ciclo. Esto debió ser así por sus movimientos y posturas ondulantes, así como por sus periódicos cambios de piel. Encontramos la importancia de serpientes y dragones en mitologías diversas, desde los pueblos de Mesopotamia hasta los de la India, griegos, romanos, japoneses, mayas.
(He visto en una regresión, dragones; nos atacaban, tenían el tamaño de un perro lobo grande; el lugar era Norte América, sobre el año 1818, por esa época; era una nativa, una india. Veo, a mis dos hijos en el interior del tipi, lloraban desesperados, corriendo entré, los vi sobre ellos, y después sobre mí volaban tres dragones; nos daban manotazos, golpes... Tenían el cuerpo gris oscuro, cubierto de escamas gruesas, alas, zarpas y ganchos, eran terribles, los ojos rojos, parecían demonios; una regresión psíquica no es un sueño, tampoco es un hipnotismo. También vi por esa zona <<hombres hormiga>>.)
Por eso han dado lugar a una infinidad de mitos y leyendas en todo tiempo y lugar. Así lo encontramos en el relato bíblico de Adán y Eva, en el que es la serpiente quien tienta a la mujer. (Es cierto que tientan a Eva, pero, no es una serpiente es el mismo Diablo Lucifer.)
EL GRAN AÑO
Es común a casi todas las culturas considerar que hay unos ciclos que rigen la existencia. Ese complejo y gigantesco reloj que es el Cosmos marca las grandes horas para la Humanidad en su conjunto: por mucho que intentemos huir de la dinámica, creaciones y destrucciones periódicas no son, ni más ni menos, que el principio y el fin de una misma cosa, un gran ciclo absolutamente necesario para que la vida pueda seguir. (Algunas personas, yo fui una de ellas, en el año 2012 y unos meses antes oímos sonidos extraños, toques de trompetas, aullidos estruendosos entre las olas del mar; la televisión dijo: que se habían oído extraños súmbidos en Cádiz-España, Canadá- Alemania, ¿fueron las trompetas del Apocalipsis?...)
<<Esta idea de repeticiones periódicas del Gran Año, por la que se repetían cosas semejantes, aunque no las mismas, era familiar a Pitágoras, Platón, Aristóteles y muchos otros. Para algunos de ellos, este gran ciclo era el alma del mundo. Hasta San Agustín, que en su juventud fue astrólogo, dedicó un capítulo entero al Gran Año, algunos le llamen el Año Platónico o el Año Perfecto de Platón, éste no hizo más que recoger una tradición astrológica anterior a él.>>
<<Poco a poco, debido a la mala transmisión del conocimiento astrológico, el Gran Año fue siendo confundido y sustituido a la vez por otro ciclo- éste con más fundamento astronómico- descomunal: la Precesión de los Equinoccios... ( No olvidemos, el cambio a la Nueva Era de Acuario.) ¿La historia se repite? Tales de Mileto, dijo: <<Si buscas una buena solución y no la encuentras, consulta al tiempo, puesto que el tiempo es la máxima sabiduría>>.
<<La idea de ciclos implica repeticiones en algún sentido. Sin embargo, un ciclo nunca es igual al anterior; los ciclos, más que surcar en círculo, lo hacen en forma de espirales. Por ejemplo, nuestro Sistema Solar en su conjunto da una vuelta a la galaxia cada 250 millones de años, pero, al mismo tiempo, viaja hacia la constelación de Hércules a una velocidad de unos 20 km/seg. Así pues, las coordenadas de nuestro Sistema Solar ya no serán las mismas cuando, al cabo de 250 millones de años, vuelva al mismo punto respecto a la galaxia, ya que ésta habrá cambiado de situación. Ya lo dijeron los antiguos filósofos, como Heráclito, quien tenía razón al señalar que en un mismo río no te puedes bañar dos veces, pues el agua nunca será la misma>>.
GUERRA Y PAZ
La guerra y la paz siempre han constituido dos de los hechos más importantes de la Humanidad. Actualmente, cuando el mundo sigue inmerso en multitud de guerras y de desesperados intentos por alcanzar la paz, el hombre de los siglos XX y XXI vive con una esquizofrenia que va en aumento: por un lado, la nueva conciencia de globalidad, de saber que somos uno con el Todo, y de solidaridad libra una cruda batalla con la violencia que digerimos en grandes dosis diarias y que los medios de comunicación se empeñan en sobrecargar con innecesarios relatos, películas e historias macabras.
Heráclito dijo que <<la guerra es a la vez padre y rey de todo>>. Pero, seguramente, el gran escritor ruso Tolstoi, cuando escribió la novela con el mismo título que el de este apartado, no sabía hasta que punto los momentos en que se producen tanto la guerra como la paz pueden estar anunciados por los astros. (Nosotros, podemos vencer a los astros, nosotros podemos cambiar los designios del Universo.)
En cambio, cierto rey de Babilonia escribió: <<Nergal (nombre babilonio de Marte), el perfecto guerrero, el más violento entre los dioses>>. Asurbanipal, rey de Asiria, añadía lo siguiente: << El héroe preeminente, el poderoso señor rey de las batallas, el señor de fuerza y poder, señor de la tormenta, el que trae la derrota...>> Aquellos pueblos seguían muy de cerca todos los movimientos de Nergal (Marte), al que también llamaban estrella de fuego, indudablemente, en parte, debido a su visible color rojizo.
Venus ha sido identificado con el Lucero de la mañana tanto como lucero de la tarde, pues, debido a que nunca puede estar a más de 48 grados de distancia del Sol, siempre anda cerca de éste, por lo que sólo es visible -muy visible, por cierto- poco antes del amanecer, en el horizonte este, o poco después del anochecer, en el horizonte oeste. La mayoría de los pueblos antiguos consideraban a Venus como la diosa de la paz y la armonía. También como la Fortuna menor, siendo Júpiter la Fortuna Mayor.
En cambio, esas fuentes del saber que son las mitologías ya hablaban de Marte como el dios de la guerra y de Venus como la diosa del amor. Indudablemente, las mitologías son algo más que simples cuentos y, en pleno siglo XXI -lo que son las cosas-, aquellas atribuciones que las mitologías daban a cada uno de los dioses planetarios se siguen cumpliendo como por arte de magia. ¿Por qué?
Ya hemos visto, como los momentos cruciales para la Humanidad se producen cuando se dan las mayores concentraciones planetarias. Pero esas etapas abarcan unos años, dentro de los cuales hay momentos más benévolos que otros. Si aquellas etapas de unos cuantos años, más o menos largas, están condicionadas por los planetas lentos, los momentos más concretos o puntuales guardan relación con los planetas rápido (Sol, Luna, Mercurio, Venus y Marte). Quizá sea porque el Sol es el astro central del Sistema, pero lo cierto es que la combinación de estos planetas con él se deja sentir en la Historia. Así pues, los momentos más significativos para nuestro estudio van a ser la conjunciones Sol-Venus y Sol-Marte. Aunque también Júpiter se ha mostrado muy trabajador en cuestiones de diplomacia y de tratados de paz.
Barbault, al buscar entre 60 entradas de guerra, encontró 11 conjunciones Sol-Marte, en lugar de 5 que sería lo que correspondería matemáticamente. Y en 61 armisticios estudiados, había 19 conjunciones Sol-Venus, en lugar de las 10 que tendrían que haberse presentado de media matemática. Entre estas conjunciones Sol-Venus está la que puso final a la I Guerra Mundial, mientras una de las conjunciones Sol-Marte marcó el inicio de la II Guerra Mundial. Hace unos años, ningún analista político podía sospecha que Irak e Irán pudiesen acordar la paz en agosto de 1990. Hacía mucho tiempo que habían terminado su guerra, pero parecían condenados a no zanjar nunca la cuestión. Sin embargo, a mitad de mes se producía una magnifica conjunción entre los dos principales planetas de la paz, Venus y Júpiter, no muy lejos del Sol.
Y la Historia ha demostrado que también las conjunciones Sol-Júpiter quieren agracias a los humanos, brindando momentos realmente benéficos y distendidos en medio de la vorágine que supone la diplomacia mundial. La memoria de España conserva un especial recuerdo de esta clase de conjunción, pues con una de ellas, la que se dio en marzo de 1939, se puso fin a la Guerra Civil.
Aquellos sabios de la antigüedad estaban en lo cierto: para los humanos, Marte es un planeta guerrero y Venus es un planeta Pacífico. <<La oscuridad reina cuando los hombres se inclinan ante el Diablo Lucifer>>. En la alquimia, como en los mitos y los cuentos, el lenguaje de los pájaros tiene un relevante papel y siempre está relacionado con la adquisición de un importante conocimiento secreto. Carl Gustav Jung descubrió que en los sueños de sus pacientes afloraban imágenes y símbolos tanto de las religiones occidentales como de la alquimia, aunque los afectados nunca se hubieran ocupado de esta materia. Empezó a interesarse por la alquimia publicó textos alquímicos y escribió una serie de trabajos sobre el tema. Por eso, parece oportuno comentar aquí algunos de los aspectos más importantes de la interpretación de Jung sobre la alquimia, transmutación de la psique.
El punto de partida de todas sus reflexiones es que la antigua alquimia no quiso nunca analizar la materia por sí misma, sino que era un modo de vida. Hasta el siglo XVII la alquimia englobaba tanto el saber secreto como el trabajo de laboratorio. Según Jung, estos dos aspectos eran inseparables, ya que el conocimiento secreto de la transmutación era en realidad un saber inconsciente o semiinconsciente sobre los cambios psicológicos en el propio alquimista. Pero como no reconoció su auténtica naturaleza, proyectó estos procesos internos de los materiales en las retortas, donde ahí sí la <<vio>>. Como esta proyección no supuso un conocimiento demasiado exacto de la materia, la descripción de esta siguió permaneciendo como algo incierto, de ahí las denominaciones cambiantes e inexactas, los seudónimos:
<<Muchos alquimistas... estaban ... convencidos de que tenían que tratar sólo con cuerpos químicos. Pero siempre hubo algunos que en el trabajo de laboratorio ... se ocuparon del efecto psíquico. Como muestran los textos, fueron conscientes, tarde y en cierta medida, de que los alquimistas ingenuos eran vistos como mentirosos, impostores y embaucadores... Su ocupación con la materia fue un esfuerzo serio para adentrase en el conocimiento de la transformación química; pero al mismo tiempo también era ... la ilustración de un proceso psíquico paralelo que podía ser fácilmente proyectado en la desconocida química de la materia, y como todo proceso es un fenómenos inconsciente, lo mismo sucede con la misteriosa transformación de la materia>>.
Lo que el alquimista ve en el laboratorio son alucinaciones y visiones. Jung tenía sus propias experiencias de visiones e imágenes hipnagógicas, entre el sueño y la conciencia:
<<Una noche me desperté y vi al pie de la cama un crucifijo bañado por una luz clara. No era de tamaño natural, pero estaba todo muy claro y vi que el cuerpo era de un oro verdoso. Fue una visión espléndida, pero me asustó. Sin embargo, visiones como esta no me resultan extrañas, ya que a menudo veo imágenes plásticas hipnagógicas>>.
Tales visiones, y sólo esas, fueron lo que los alquimistas veían en su trabajo y por las que durante siglos se dejaron engañar.
Por eso Jung remite a los textos de los alquimistas. Así escribe Agrippa von Nettesheim en una carta al padre agustino Aurelio de Aquapente:
<<Lo que se cuenta o escribe sobre el poder invencible del arte mágico, de los maravillosos cuadros de astrólogos, de las transformaciones de los alquimistas y de aquellas alabadas piedras que, cual Midas, transforman todos los metales en oro, resulta vano, ficticio y falso siempre que se tome al pie de la letra ... Pero quien quiera afirmar que las tradiciones de los más grandes y serios filósofos ... son falsas... Ahora el sentido es otro, operaciones fuera de nosotros; pues en nosotros habita un espíritu que puede realizar perfectamente todo lo maravilloso y sorprendente que matemáticos, magos, alquimistas y nigromantes siempre han sido capaces de hacer>>.
Según Jung, el trabajo en el laboratorio nunca obtuvo un verdadero resultado. No obstante, los inventos y descubrimientos que se aceptan como realizados por alquimistas no son precisamente susceptible de ser interpretados como meras proyecciones.
Para Jung todo el trabajo alquímico es un proceso de individuación, un encuentro con uno mismo. El primer paso del proceso de individuación es aceptar lo inconsciente, lo oscuro, las sombras, e integrarlos en la persona que hasta entonces sólo conocía la claridad, lo socialmente aceptado.
Por eso hay que aceptar el inconsciente de la misma manera que el lado consciente. Este segundo paso corresponde al nigredo de la alquimia. El primer nivel de la transmutación es el ennegrecimiento. De ahí que haya que entender claro y oscuro como opuestos duales.
El proceso de individuación sólo puede hacerlo uno mismo. El lema de los alquimistas: <<Debes hacerlo por ti mismo>> demostraría esta interpretación psicológica .
Actualmente, los símbolos de la alquimia no están asentados sólo en el inconsciente individual, sino también en el inconsciente colectivo, como prueba su aparición en los sueños de gente que nunca ha tenido relación con la alquimia. Es una capa situada más profundamente que el inconsciente individual. En ella se encuentran los <<arquetipos>>. Los símbolos alquímicos son imágenes arquetípicas, sólo hay que recordar el ouroboros, que aparece, con pequeñas variantes, como símbolo en diferentes culturas.
No está claro de dónde surgen los arquetipos. Según Velikowski, <<son los recuerdos colectivos de catástrofes que casi aniquilaron a la Humanidad>>. El estadounidense Israel Regardie fue un admirador de las teorías junguianas. Aceptó, además, que el alquimista entraba en un estado de trance y que podía desarrollar <<facultades demiúrgicas>>, una interpretación que surge de una tradición mágica de la que se había ocupado Regardie. Cuando visitó a Frater Albertus en Salt Lake City quedó tan impresionado de que el trabajo en el laboratorio produjera resultados auténticos que rechazó totalmente la teoría junguiana.
El punto de partida de Jung es unilateral. Sólo afecta a uno de los tres principios de la alquimia, el azufre. De ahí la crítica de Von Bernus: <<Frente a la errónea ... afirmación de Jung, que trata las recetas y las imágenes alquímicas exclusivamente según interpretaciones de procesos de desarrollo espiritual, se constata que ... el camino de la experiencia alquímica lo es también en el sentido de la alquimia práctica: la llamada Piedra filosofal, el misterioso elixir, son concebibles...>>
El francés Bernard Jusson opinaba, al menos en 1974, que le parecía preferible rechazar toda la tradición alquímica antes de negar la realidad de la transmutación y relegar la alquimia a un ámbito psicoespiritual... <<Existe una gran diferencia entre seguir creyendo en algo y volver a creer en algo. Seguir creyendo que la Luna actúa sobre las plantas denota necedad y superstición, pero volver a creerlo evidencia filosofía y reflexión>>. LICHTENBERG, Augewälthe Schriften. La alquimia no ha muerto y ha pervivido de diferentes maneras, pero, la Humanidad está a punto de suicidarse colectivamente. Un suicidio inducido por las fuerzas oscuras.
En aquellos días, dijo Jesús a sus discípulos: <<Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando veenga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que habalará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Po eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará>>. Hechos 17, 15.22 - 18,1; Salmo 148, 12.11-14 Juan 16, 12-15. El Señor Jesús está en la Tierra. Dios quiere que nos unamos en una sola religión la del AMOR a la Vida, a la Verdad y a la Paz.
Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Señor, bendicenos y guíanos por el buen camino. Señor, libramos de Lucifer. Envía al Diablo, donde no nos haga daño. No sé que tiene Tú y el Diablo entre manos, Señor, yo no te entiendo. Dame inteligencia para comprender, lo que no puedo entender. Perdoname a mí y a todos. Queremos paz y alegría. Justicia Social y Trabajo digno. Claridad mental, para poder discernir lo que está por venir. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario