jueves, 30 de abril de 2026

El Bosque Mágico - Creando Paz 9

 Frase inspiradora: <<No importa lo que esté ocurriendo a tu alrededor, primero cuida de ti mismo. Cuando tú estés equilibrado, todo se irá añadiendo gradualmente a tu vida y los cambios que has pedido tendrán lugar>>. Ninguna acción de protesta es propicia ahora. No estamos en el momento más favorable; en lugar de unión hay disgregación en todo lo que nos rodea, todos los asuntos se complican: relaciones íntimas, asuntos de trabajo, la salud, las emociones, una cuestión económica o nuestra vida espiritual. Sin embargo, como todo es cíclico, debemos esperar a que la situación cambie. No vayamos a las calles con banderas, el peligro acecha de mil maneras.

No hagamos caso a las voces internas que dicen: <<Si no hacemos algo nos hundimos>>; el no actuar ahora es lo mejor que podemos hacer, de lo contrario estaríamos resistiendo la situación en lugar de aceptarla. Como vemos en la naturaleza, nada es permanente, todo cambia; hay tiempos de bonanza y tiempos de desventura y todos deben ser bien acogidos. Eso nos alinea con el Cosmos.

Si consentimos comportamientos o situaciones indignas que comprometan nuestra estabilidad, seremos responsables de las consecuencias. Sin embargo, no debemos dejarnos llevar por la venganza o la ira, sino que actuaremos francamente pero de acuerdo con nuestros propios principios.

Tenemos que retirarnos de este tipo de situaciones y si no vemos con claridad la acción a seguir, pidamos ayuda a las Fuerzas Supremas para que nos traigan claridad. <<La situación presente se ve obstaculizada por factores externos provocados por lo ajeno.>> Hay movimientos de otros que nos están perjudicando y es necesario que lo descubramos para evitar males mayores.

Necesitamos revertir la situación y éste es el momento perfecto para detenernos un instante y observar en qué momento o de qué manera hemos sido engañados; debemos llegar a la verdad de la cuestión y, una vez identificado aquello que ha sido incorrecto e injusto, actuar.

Podemos recurrir a la Ley, por ejemplo, si se trata de fraude económico; si no van en una dirección común, ni hay claridad sobre el futuro; el conflicto se puede agravar si no se consigue identificar lo que está trabando el bienestar ciudadano y se quita de en medio.

¡Si consentimos comportamientos o situaciones indignas que comprometan nuestra estabilidad, seremos responsables  de las consecuencias! <<Durante muchos años, la teoría de la conspiración ha sido sistemáticamente despreciada por gran parte de los historiadores norteamericanos de cierta relevancia y, desde luego, por la práctica totalidad de los europeos. Para estas mentes analíticas y eruditas, la existencia de uno o varios grupos de seres humanos empeñados en trabajar en la sombra, durante largos períodos de tiempo y siguiendo planes cuidadosamente trazados, para hacerse con el poder es poco menos que un argumento de una novela fantástica o de una serie de entretenimiento. Por supuesto, la primera labor de cualquier conspiración es convencer al resto de la sociedad de que no existe conspiración alguna. El caso es que, con su actitud, contagiaron a la mayoría de la sociedad persuadiéndola de que los villanos de película que pretenden convertirse en una especie de reyes del planeta. (sin explicar nunca para qué; saben para que quieren dominarnos o eliminarnos; para imponer la doctrina de Lucifer y, borrar todos los símbolos que representan a Jesucristo.)>>

<<Conspiración no es una palabra políticamente correcta, sobre todo en España, donde hasta hace poco se asociaba a la coletilla judeomasónica, tan utilizada durante el franquismo.>> (El Dictador, el Caudillo de España, que gobernó con éxito, Francisco Franco luchó contra la masonería y contra el fascismo y el comunismo...)

Sin embargo, los brutales atentados del 11 de septiembre de 2001 y del 11 de marzo de 2004 han conmocionado muchas conciencias, porque, pese a las investigaciones políticas y judiciales y periodísticas, quedan demasiados puntos oscuros. Los ciudadanos de todo el mundo han podido comprobar que las redes conspiratorias son mucho más sucias, complejas e inquietantes de lo que creían.

Y que al frente de las mismas hay un Señor del Mal, <<¡El Diablo Lucifer!>> y otros demonios..., tirando de los hilos, sino que las responsabilidades se difuminan, se pierden, se deshacen en una maraña de datos y apuntes contradictorios que parece sugerir la existencia de grupos más o menos amplios de conjurados.

Ignacio Ramonet en su libro: LA CATÁSTROFE PERFECTA Crisis del siglo y refundación del porvenir; aquí se explica el Origen de nuestro males: <<La revista Time -cuenta Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008- calificó a Alan Greenspan, a Robert Rubin y a Lawrence Summers como <<el comité que salvó al mundo>>, y como <<el trío que impidió un desastre financiero mundial>>.

Y Krugman agrega: <<Efectivamente, todo el mundo lo celebró que nos hayamos alejado del precipicio, pero olvidó preguntarse por qué nos habíamos acercado tanto al abismo...>>

Greenspan pone en marcha una política agresiva de tasas de interés muy bajas y motiva a los estadounidenses a endeudarse más allá de sus posibilidades. Asegura tener una confianza ciega en el mercado y, como buen discípulo de Hayek y Friedman, parte de la base de que, si se lo deja en libertad, <<el mercado se comporta de manera racional, sensata, y se ajusta automáticamente>>. Los hechos parecen darle la razón. En efecto, gracias a la medicación, el sistema supera las crisis y se muestra vulnerable.

Pero la libertad económica, decía el economista John Maynard Keynes, estimula los <<instintos animales>>. Y muy pronto, estimulado por ese contexto de libertad y desregularización, surge un nuevo capitalismo todavía más brutal y conquistador. Un hombre va a desempeñar un papel central en este acontecimiento: Robert Rubin, secretario del Tesoro de Estados Unidos entre 1995 y 1999 bajo la administración del presidente Bill Clinton, responsable de la desregulación fanática que generó el sustrato de la crisis actual.

Lo que no impidió que Barack Obama -para gran decepción de muchos de sus electores- lo nombrara, en noviembre de 2008, jefe de su equipo de consejeros económicos...

Robert Rubin -con la colaboración del FMI- es el instigador, en el Sudeste Asiático en 1997, y luego en Rusia y en América Latina en 1999, del tratamiento de shock que degradó <<las condiciones de vida de los pueblos y agravó las desigualdades>> (La infelicidad de millones de personas en el final del milenio pasado, fue por culpa de Barack Obama y del FMI-Fondo Monetario Internacional-engaño a su votantes; además provocaron miles de suicidios, matanzas...etc.) Luego de las medidas tomadas por Alan Greenspan, Rubin crea en Estados Unidos las condiciones para que una especie de depredadores, aún más voraces que los anteriores se dé su festín.

Utiliza todo su poder -recuerdan Damían Mollet y Éric Toussaint- para obtener la anulación, en 1999, del Glass Steagall Act, o Banking Act, llevado a la práctica en 1933, que había declarado incompatibles las funciones de los bancos de depósito y de los bancos de inversión. Entonces se abre bien grande la puerta a toda suerte de excesos por parte de financistas ávidos de ganancias máximas.

Se desencadena una especulación frenética, cuya sofisticación va de la mano con una falta, cada vez más flagrante, de transparencia. Inflados por las ganancias fáciles, dos categorías nuevas de fondos buitres van a prosperar: las private equities y los LBO (Leverage buy-out), fondos de inversión rapaces con apetito de ogro que disponen de capitales colosales y cuyos ejecutivos se convirtieron, en pocos años, en verdaderos dueños del universo. (Cuando desencarnen "mueran", serán los esclavos del infierno eterno.)

Los nombres de los titanes (The Carlyle Grou, KKR, The Blackstone Group, Colony Capital, Apollo Management, Partner Cerberus, Starwood Capital, Texas Pacific Group, Wendel, Eurazco, etcétera) siguen siendo poco conocidos para el público masivo. Al abrigo de esta reserva, se adueñan de la economía mundial. En cuatro años, entre 2002 y 2006, la suma de los capitales recaudados por esos fondos de inversión, que reúnen el dinero de los bancos, las aseguradoras, los fondos de pensión y los haberes de riquísimos particulares, ¡salta de 94.000 millones de euros a 358.000 millones!

Su poder de fuego financiero es descomunal, ¡supera los 1´1 billones de euros! Nada se les resiste. En 2006, en Estados Unidos, los principales private equitis y LBO invierten alrededor de 290.000 millones sólo durante el primer semestre de 2007, tomando así el control de 8.000 sociedades... En muy poco tiempo, uno de cada cuatro empleados estadounidenses y cerca de uno de cada doce franceses trabajaban para estos mastodontes...

LA FÁBRICA DEL CRAC - La crisis de 1997

Hay que remontarse a diez años atrás para encontrar el primer gran síntoma que presagiaba el crac actual. Aquel signo precursor fue la crisis de 1997-1998. Originada en el Sudeste Asiático, el sacudón desvió la trayectoria loca de los <<dragones>> asiáticos y demostró claramente que el sistema financiero edificado por la teoría neoliberal, con sus mercados desregulados y liberalizados, sus actores abusando del apalancamiento y sus capitales internacionales en permanente movimiento, estaba convirtiéndose en algo peligrosamente frágil.

Es cierto que en 1994-1995 ya se había producido la crisis financiera de México, primer fracaso del modelo neoliberal, cuyas repercusiones se habían extendido al mundo y principalmente Sudamérica. Pero la intervención masiva de Estados Unidos (vinculado con México, desde enero de 1994, a través del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, NAFTA) y de organizaciones financieras internacionales, que prestaron de urgencia unos 50.000 millones de dólares, permitió detener rápidamente la crisis. Se creyó entonces que el sistema financiero era sólido.

Hay que decir que el fervor neoliberal estaba en pleno apogeo desde comienzos de los noventa: Gracias a la irrupción de los nuevos países industrializados -cuenta Francois Lenglet-, en particular China, que también adoptan la economía de mercado. Las empresas occidentales aprovechan las nuevas libertades de inversión y los bajos costes de transporte para extender su campo de acción.

El comercio mundial cambia subrepticiamente de naturaleza: los intercambios intra-firmas se vuelven preponderantes, la organización de la empresa se enroscan en la nueva geografía del crecimiento, beneficiándose con considerables diferencias de salarios en un mundo donde las reglas del juego económicas se universalizan...

El Fondo Monetario Internacional carga con la mayor responsabilidad de los sufrimientos infligidos, durante cerca de treinta años (50 o más), a muchas naciones pobres del Sur. Cuenta Jean Merckaert:  <<La crónica del drama es esclarecedora. Acto I: endeudamiento. En la década de 1970, en busca de salidas para su liquidez, los banqueros occidentales endeudan masivamente a los países del Sur a tasas (flotantes) que desafían toda competencia. Los estados los imitan dócilmente, dando crédito a dictaduras feroces como las de Filipinas, el Congo (ex Zaire) o Argentina, a cambio de su fidelidad al bloque occidental.

Acto II: la crisis de la deuda. Las causas, más allá de los motivos gepolíticos: se disparan las tasas de interés, luego de una decisión del Tesoro estadounidense, y se derrumba estrepitosamente los ingresos de exportación con la caída de los precios agrícolas. 

Acto III: el ajuste estructural. A partir de la década de 1980, los ministros de economía del G-7 exigen a los países pobres que se sacrifiquen los gastos de Salud, Educación o Empleo para pagar la deuda. El FMI se encarga de imponer las privatizaciones a precio de liquidación y la liberación comercial y financiera. Y la retracción del Estado. Para mayor provecho de los inversores extranjeros.>>

Sabías que, los romanos tenían establecida una ley para los especuladores y falsificadores de monedas. El rigor con que se aplicaba era muy distinto según se tratase de unas u otras monedas. Para las de cobre y plata, la ley era un poco blanda, llegando incluso a falsificarlas el propio gobierno. Pero para las de oro era muy severa, y el falsificador llegaba a pagar con su vida el delito cometido. Algunos hacían como el escorpión, que se pica así mismo cuando se halla en peligro de muerte. Prefiere suicidarse a dejarse matar.

Los que rodeaban a Claudio I lo consideraban inútil debido a un tic nervioso que tenía en el cuello. Precisamente por este defecto lo pusieron en el trono. Ellos pensaban que era tonto y que iban a manejar el poder a su gusto. Pero no fue así, y Claudio I demostró ser un magnífico emperador, lleno de inteligencia. Como prueba de ello, él anotaba en su diario todas las barbaridades cometidas en aquellos tiempos por quienes lo rodeaban. Sabedores de esto, buscaron y destruyeron su diario. Pero Claudio demostró un grado de inteligencia superior a todos ellos, pues sabiendo de antemano que esto iba a suceder, no hizo uno, sino dos diarios, por lo que en tiempos posteriores pudo saberse toda la verdad de su reinado.

En el Ordenador del Universo todo lo que hacemos y decimos se graba a cada instante y además se guarda en nuestra Alma... Muchos consideran que el karma es un oscuro enemigo inmutable y bastante temible frente al que poco puede hacerse. Por lo general la gente trata  el karma como una enfermedad incurable, sin darse cuenta de que es verdaderamente posible despejar el karma o las sombras del yo en todas sus múltiples formas. La palabra <<karma>> suele utilizarse con mucha liberalidad para encubrir todas las acciones negativas del pasado que aún no se han resuelto y que se han ido acumulando a lo largo de muchas vidas.

Naturalmente, cada persona está en una fase distinta de crecimiento espiritual y desarrollo evolutivo, de manera que no existe un criterio general para saber, como individuos, cuánto karma necesitamos desarrollar. Si, por ejemplo, uno ha sido un monje budista dedicado a la meditación en el Himalaya durante una vida anterior pero no muy lejana, tal vez no deba liberar tanto karma negativo como si se tratara de alguien que hubiera desperdiciado un tiempo precioso haciendo muy poco por sí mismo o por los demás. 

Solamente podemos ocuparnos de aquello de lo que interiormente estamos hechos; si somos egoístas, codicioso e indiferentes ante el mundo que nos rodea, eso es lo que proyectamos.

Sin embargo, no es dado diferenciar entre los efectos de las acciones positivas y negativas experimentando muchos y diferentes tipos de encarnación para aprender el arte del discernimiento.

A menudo nos cuesta siglos empezar siquiera a sentir la ligera comezón del amor incondicional, la humildad y la confianza en el Dios interior, ya que una vida es un lapso muy breve para que nosotros aprendamos aquellas lecciones que nos han llevado a encarnarnos. Incluso antes de la concepción sabemos ya por qué nos encarnamos, y por qué elegimos a nuestros padres...

En nuestro banco de memoria kármico, psicogenético y positivo podemos albergar experiencias pasadas como la de haber sido grandes artistas, músicos, filósofos, científicos o escritores. En aquella existencia en particular podemos haber llegado a estar demasiado obsesionados con ese aspecto concreto de nuestra personalidad, dejando olvidados otros tipos de experiencia; en tal caso esta facultad concreta no vuelve a aflorar hasta que otros aspectos nuestros hayan sido igualmente desarrollados.

Podemos también haber sido videntes, sanadores, sacerdotes, monjes, magos, sumos sacerdotes o hechiceros y en cierta manera haber abusado de esos poderes. La culpabilidad deriva de las acciones pasadas, incluido el abuso de poderes espirituales y psíquicos, permanece en la mente, las emociones y las coberturas áuricas, actuando como un cáncer psíquico. Si se ignoran -y por tanto no se resuelven- estas energías, pueden seguir acumulándose en los diversos planos de nuestro ser....

Igual que la Pandora de la mitología griega, tenemos que abrir la caja de la mente inconsciente para dejar al descubierto primero, y transmutar después, la naturaleza umbría de nuestro proceder del pasado. Como Pandora, necesitamos también esperanza interior, fuerza de voluntad, integridad y verdad antes de embarcarnos en la búsqueda de la totalidad. En las antiguas escuelas de misterios egipcias, los iniciados que buscaban purificarse del karma negativo debían someterse: <<Sigue leyendo el libro de la DRA. FRANCESCA ROSSETTI Conozca sus vidas anteriores. Cómo liberarse del karma negativo mediante la regresión psíquica.>>

Si uno se prepara para abatir al dragón, es bueno tener al menos una ligera idea sobre la naturaleza de la bestia. <<Si San Jorge hubiera aparentado que el dragón no existía, el dragón le habría matado>>. No se puede ser ingenuo en lo que respecta a los componentes del karma y a cómo nos afecta éste personalmente. Si ignoramos las implicaciones, podríamos compararnos con el avestruz que entierra la cabeza en la arena e imagina que nada puede dañarle mientras permanezca en esta posición.

Igual que la Pandora de la mitología griega, tenemos que abrir la caja de la mente inconsciente para dejar al descubierto primero, y transmutar después, la naturaleza umbría de nuestro proceder personal del pasado. <<Los estimas relacionados con pactos diabólicos habidos en el pasado siempre son dispersados y llevados a la superficie de la piel junto con las emociones negativas; luego son liberados conjuntamente con otras influencias negativas que pueden haberse acumulado de resultas del pacto.>>

<<Los pactos de sangre o los venenos psíquicos están normalmente presentes en la sangre, y esta energía debe atraerse hasta la superficie del cuerpo. El paciente suele ver este tipo de energía negativa de un color rojo, negro o marrón sucio. Entonces se procede a abrir toda la estructura psíquica de la piel, así como el aura, y se sustituye la energía negativa por una energía positiva...>>

¿EL CONOCIMIENTO NO OCUPA LUGAR ? Yo creo que sí.

A fines del siglo V antes de Cristo vivió en Sicilia un filósofo griego llamado Georgias de Leontino. De él se dice que sentó y defendió hábilmente las tres tesis siguientes: 1.ª Nada existe. 2.ª Si existe algo, no lo podemos conocer. 3.ª Supuesto que existiría algo y los pudiéramos conocer, no lo podríamos comunicar a los otros.

No es del todo seguro que Georgias mismo tomara en serio estas afirmaciones. Hay eruditos que dicen tratarse sólo de una broma. Lo cierto es que de él se nos ha transmitido estas tesis, y desde entonces, es decir, desde hace veinticuatro siglos, se nos ponen delante como una invitación a la reflexión. Personalmente, opino que hay que tomar en serio esta invitación, por muy monstruosas o raras que tales tesis nos parezcan. Yo iría aún más lejos. Yo diría que apenas habrá un hombre que, por lo menos en algún momento de su vida, no se haya planteado esas tres mismas cuestiones. Si ustedes no lo han hecho todavía, es verosímil que lo hagan cualquier día. Así, con toda certeza, las tesis georgianas son tesis importantes. Realmente, pudiera pensarse que tales dudas escépticas son puro juego sin importancia real para la vida. 

Pero no es así. Porque, para quien aceptara estas tesis, desaparecería toda la seriedad de la vida. Todo sería para él fantasmagoría y engaño. Con ello desaparecería también toda diferencia entre lo verdadero y lo falso, entre los recto y lo torcido, entre el bien y el mal. Se trata de un asunto serio. A ello se añade que no faltan en modo alguno razones que abogan por Gorgias y contra nuestra ordinaria certeza de que existen las cosas y son conocibles. (Así es, todo se puede conocer en nuestro campo mental y  espiritual, hasta Dios Padre,  a Sus Ángeles y a los Espíritus o fantasmas, los podemos ver y oír. Con la Regresión psíquica o con la Meditación en silencio.)

Bien estará que nos planteemos esas cuestiones con claridad y tratemos de resolverlas. Hoy invito a ustedes a una meditación sobre ellas. Dos mil años después de Georgias, otro filósofo, el francés René Descartes, hizo por su cuenta una meditación pareja. Acaso lo mejor sea seguirle, por lo menos en la exposición de las razones para dudar. Notamos, pues, siguiendo a Descartes, que nuestros sentidos nos engañan con harta frecuencia.

Una torre rectangular se nos presenta, de lejos, como redonda. A un enfermo le saben a veces amargos los alimentos dulces. Todo esto son hechos notorios. A esto se añaden los sueños, y con frecuencia, durante ellos, creemos estar ciertos de que el sueño es realidad. Ahora bien, ¿cómo saber que en este momento no estamos también soñando? En este momento creo yo que esta mesa y este micrófono y estas claras lámparas en torno mío son reales. Pero ¿y si fuera un sueño? Algunos pudiera objetar que por lo menos está cierto de que tienes pies y manos. Sin embargo, tampoco esto es tan cierto como parece. Efectivamente, personas que han perdido un pie o una mano cuentan que, mucho tiempo después de la amputación, sienten aún vivos dolores en el miembro que ya no poseen.

Y la ciencia moderna nos ofrece muchos ejemplos por el estilo. Así, sabemos por la psicología que con un golpe en el ojo del paciente se le hace ver una luz que no existe. Parece, pues, seguirse que todo lo que nos rodea, incluso nuestro propio cuerpo, puede ser una ilusión o un sueño. Replican algunos que, por lo menos, las verdades matemáticas pueden ser reconocida con certeza. Los sentidos, dicen, pueden engañarnos, pero la razón puede conocer con certeza sus objetos. Pero también esto puede ser fácilmente refutado.

También en las matemáticas se dan errores. Todos nos equivocamos de cuando en cuando en nuestros cálculos, y lo mismo aconteció a los más grandes matemáticos. Y también sucede que calculamos en el sueño y calculamos mal sin notarlo. Síguese, por tanto, que la razón podría engañarnos lo mismo que los sentidos. ¿No hay, consiguientemente, nada cierto, que no pueda ya ponerse en duda? Descartes creyó haber hallado algo semejante en su propio yo.

Si me engaño, dice Descartes, tengo también que existir, pues para pensar -dudar o engañarse es, efectivamente, pensar- tengo que existir. De ahí su famoso principio: Cogito, ergo sum (Pienso, luego soy). Luego, por medio de una acrobacia bastante complicada, de este sum intenta demostrar que también son o existen las otras cosas.

La mayoría de los filósofos que han estudiado a fondo los razonamientos de Descartes no están de acuerdo sobre esta parte de su sistema. Dicen, a mi parecer con razón, que Descartes ha confundido dos cosas totalmente distintas: el fondo o contenido del pensamiento y el pensante mismo. Todos creemos indudablemente que, para que haya pensamiento, ha de haber un pensante. Pero si se duda de todo, aun de las verdades matemáticas, también esta verdad se hace problemática. Desde el punto de vista cartesiano, no tenemos derecho a afirmarla. El cogito, en ese caso, sólo prueba una cosa: que se da o hay un pensamiento -y aquí darse o haber significa simplemente que se tienen delante estos o los otros objetos-.

La conclusión de la existencia del sujeto pensante no está en absoluto justificada. No habría que decir, nota maliciosamente un filósofo posterior: <<Pienso, luego soy>>, sino: <<Pienso, luego no soy>>. Síguese, pues, que no hay absolutamente razón alguna para admitir la existencia cierta de cosa alguna. Pudiera muy bien ser, como decía Gorgias, que no existiera nada y que no pudiéramos conocer nada. Todo sería entonces puro antojo, una historia, hablando con Dostoyevsky, contada por un idiota.

Ahora bien, me doy perfectamente cuenta de que esta historia de un idiota resulta antipática a la mayor parte de nosotros. Pero no se trata de simpatías o antipatías. A pesar de todo lo que han contado ciertos filósofos poetas, ni el más grande amor puede crear su propio objeto. Si existe algo o no, es cosa que no puede decidirse por nuestros deseos. Hay que intentar saber. Tenemos que atacar el problema racionalmente. 

¿Cómo? Un físico, un botánico, un historiador y cualquiera de nosotros en la vida diaria damos por supuesto que existen cosas y que las podemos conocer. Pero aquí  se pone justamente ese supuesto en tela de juicio. Se trata, en este trance, de uno de aquellos casos en que es menester algo más que las ciencias especiales. Aquí se palpa, como dijéramos, con las manos el papel e importancia de la filosofía. ¿Cómo vamos, pues, a proceder? Una cosa es clara: aquí no podemos intentar una demostración en que de algo conocido se deduce algo no conocido. El escéptico, como Gorgias, duda de todo y, por tanto, también de nuestras premisas.

No menos dudaría de la regla conforme a la que hiciéramos nuestra deducción. No podemos, pues, tomar este camino. ¿Qué nos queda, pues? A mi parecer; tenemos otros tres caminos abiertos. Primeramente, podemos ver si el escéptico no se contradice. De contradecirse, no diría nada conexo, es decir, inteligible, y así, por ende, no diría nada en absoluto.

En segundo lugar, podemos ver cómo se verifican sus hipótesis. ¿Coinciden realmente con nuestras experiencia? Así proceden los físicos cuando quieren verificar sus hipótesis.

Finalmente, podemos ver si estas tres cosas que Gorgias niega no son evidentes, es decir, tan claras como nosotros creemos.

El primer camino se tomó ya en la antigüedad. Si el escéptico dice que nada puede conocerse, se le puede preguntar cómo puede él sentar esa afirmación. ¿Está cierto de su tesis? Si lo está, es que hay algo cierto y conocible. Luego, la proposición de que nada es conocible es falsa. Ahora bien, si algo es conocible, ha de ser o existir de algún modo. Se cuenta de un escéptico griego, llamado Crates, que se había percatado de esto, y por eso no decía nada, sino que sólo movía los dedos. Pero Aristóteles, el gran maestro del pensamiento europeo, hacía notar que tampoco tenía derecho a eso, pues el movimiento del dedo expresa también una opinión o juicio, y el escéptico no puede tener opiniones. Es -decía Aristóteles- como una planta, y con una planta es imposible discutir, pues nada dice. 

Yo no sé si esta argumentación parecerá a ustedes convincente. Comoquiera, hay que notar que la lógica matemática ha presentado contra ella reparos bastante serios. Se funda en la llamada teoría de los tipos. Siento no poder tratar aquí de esa teoría, un poco complicada. Sólo quisiera precaver a ustedes contra la demasiada confianza respecto a esta argumentación esquematizada. Pueden seguir leyendo el libro de J. M. BOCHENSKI Introducción al pensamiento filosófico.

 (Hay muchas realidades o mundos, dentro del macrocosmos que habitamos, lo que si tengo claro: Somos seres eternos. Nacimiento-Muerte-Nacimiento Muerte es continúo y eterno. Sólo Dios y Sus Ángeles viven eternamente sin enfermar, sin envejecer; el hombre viaja a esas realidades o mundos por el pensamiento. Las meditaciones ayudan a ver muchas vidas...)

<<Cuando te rindes a lo que es y estás plenamente presente, el pasado ya no tiene ningún poder. Ya no lo necesitas. La clave es la presencia. La clave es el Ahora. ¡Me enfrento al mundo con el corazón y los brazos abiertos! ¡La Paz, el cariño y el amor incondicional vuelven a mí por la gracia de Dios Padre!>>

A medida que transcurre el tiempo, las figuras más señeras de la Historia -por ser cumbres en sus realizaciones y alcance- adquieren el auténtico significado y relieve de cuanto llevaron a cabo.

En efecto, así es el caso de los Reyes Católicos que cuando la geografía política de España era sumamente compleja hacia mediados del siglo XV, con cuatro Estados independientes en la Península Ibérica: Castilla, Navarra, Portugal y la Confederación aragonesa que comprendía Aragón, Cataluña, el reino de Valencia y las prolongaciones ultramarinas en baleares, Cerdeña y Sicilia, realizaron una de las realidades históricas más importantes para España: su unificación.

Como es sabido los Reyes Católicos llevaron a cabo lo esencial de su obra antes de 1942. Con anterioridad a esa fecha lograron reducir a la obediencia a la turbulenta nobleza y exterminaron -merced a la Santa Hermandad- el bandolerismo.

Practicaron una política de unificación religiosa, en la que impusieron a los judíos (1491) y, más tarde, a los musulmanes del recién conquistado reino granadino (1502) la opción entre la conversión o el exilio.

El lector, pues, puede apreciar a través de estas sucintas biografías de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos, cuanto hemos aludido al respecto.

Recordemos, por último, que junto a ellos son dignos de recordarse otros ilustres nombres que complementaron su obra, pero de una manera especial evocaremos la figura del almirante Cristóbal Colón que, con su epopeya del descubrimiento de América, enmarca una época gloriosa para España.

Fernando el Católico nació en la villa aragonesa de Sos, el día 10 de mayo de 1452. Fue hijo de Juan II de Aragón y de doña Juana Enríquez, la cual hubo de precipitar su viaje de regreso de Sangüesa, apremiada por los dolores del parto. El gentilhombre Martín de Sada, que acompañaba a la Reina en este viaje, tuvo el honor de poner a su disposición su <<Palacio de Sada>> en una de cuyas habitaciones vino al mundo el futuro gran Rey de la unidad. Fue bautizado en la Iglesia parroquial de San Esteban por el obispo Monseñor Bardají, y se le impuso el nombre de Hernando o Fernando. (En el libro parroquial conservado en la fundación Fernando el Católico, figura como Hernando.)

El niño fue educado e instruido en todas las ramas del saber, cuidando de su instrucción con maternal esmero su madre, doña Juana Enríquez. En este tiempo Fernando era tan sólo el segundón de un reino, ya que de las nupcias anteriores de su padre Juan con doña Blanca de Navarra, había nacido un hijo llamado Carlos, príncipe de Viana, que era el que tenía derecho al trono.

La muerte del príncipe Carlos dejó a Fernando como legítimo heredero del reino de Aragón, y el día 8 de octubre de 1461 cuando el príncipe contaba sólo nueve años de edad fue proclamado por las Cortes de Aragón, reunidas en Calatayud, heredero al trono. Pero en este acto faltaba obtener para que fuera completo el reconocimiento de Cataluña, aceptando a Fernando con los mismos derechos que anteriormente  le concedieran a su hermano Carlos. La resistencia de Cataluña para aceptar tal reconocimiento era la única sombra que amenazaba el futuro del joven heredero. Pero esta oposición no iba contra la dinastía de Caspe, sino se fundamentaba en la fidelidad a Carlos, cuyo recuerdo se guardó casi con veneración...

Entretanto el joven príncipe, que ya había cumplido los doce años, rodeado de excelentes preceptores, fue adquiriendo todas aquellas enseñanzas que le iban a ser necesarias en el desempeño de su elevado cargo. Esta preparación tuvo que ser interrumpida bruscamente para incorporarse a la vida activa. Fernando, con profundo pesar, tuvo que prescindir de las enseñanzas que Vidal de Noya, su preceptor, le proporcionaba, y, a sus trece años, hacerse cargo del mando del ejército aragonés.

Ausente su padre Juan II en lucha con Navarra, Castilla y Cataluña, era preciso que, dentro del reino, ocupase alguien su lugar. Muy joven era Fernando para tan importantes tareas, pero con el consejo de su capitán, Juan II decidió que Fernando ocupase su cargo durante su ausencia. Pero aquel cargo llevaba implícito que Fernando se incorporase al ejército. Y así, cuando el príncipe contaba sólo trece años, ya conoció por propia experiencia la dura vida de los campamentos y el trato con los broncos soldados curtidos en muchas campañas. Este aprendizaje iba a serle de gran utilidad en un futuro próximo ya que, dos años más tarde, cuando tan sólo contaba quince, se vio forzado a luchar contra el duque de Calabria que, favorecido por Luis XI de Francia, pretendía arrebatar al reino los condados del Rosellón y la Cerdeña. Su padre Juan II, había perdido la vista y las circunstancias le empujaban nuevamente a ocupar un lugar de gran responsabilidad. Sin embargo, la fortuna alióse a él y logró frenar al de Calabria tras unas batallas victoriosas en el Ampurdán, Rosas y Gerona. 

En este tiempo ya se advertía en el joven príncipe unas cualidades poco comunes. Poseía un carácter reflexivo; era prudente y a la vez valiente hasta la temeridad, y como ha dicho de él uno de sus mejores biógrafos, era <<un político cauto, pero que en cuanto se colocaba la armadura, daba pruebas hasta de un irreflexivo valor...>>

Cuando Fernando contaba diecisiete años, su padre le ordenó que regresara a Zaragoza para atender desde la capital los asuntos políticos relacionados con el reino de Castilla, donde el reinado de Enrique IV mantenía en continua tensión la relación de ambos reinos. Sin embargo, Juan II mantenía en secreto otro anhelo: desde hacía tiempo estaba acariciando la idea de prometer en matrimonio a su hijo con Isabel de Castilla, de quien se decía que, en un día no muy lejano, iba a ocupar el lugar de heredera de su hermano Enrique IV.

En el peor de los casos era de prever que el estado de <<corrupción>> que imperaba en el reino de Castilla no iba a ser tolerado por mucho tiempo y, en tal caso, la mayor parte de la nobleza a cuya cabeza estaba el arzobispo de Toledo proclamarían igualmente los derechos al trono de Isabel. Por tanto, convenía que Fernando se mantuviera atento y alejado de la <<guerra civil>>, aun cuando mantener el condado de Cataluña unido a la Corona de Aragón fuera empresa muy importante para Juan II y para Fernando.

Isabel de Castilla era la princesa más solicitada de su tiempo. Había recibido ya proposición de matrimonio de don Pedro de Girón, Gran Maestre de la Orden de Calatrava, que fue rechazado plenamente por la joven princesa. Pero además de Girón también aspiraba a la mano de la princesa el hermano del rey de Francia, el hermano del rey de Inglaterra, duque de Gloucester, el propio rey de Portugal, Alfonso V y, por último, el príncipe Fernando de Aragón.

Uno a uno la princesa había rechazado a los pretendientes, de los cuales el más tenaz fue Alfonso V de Portugal, el cual además se veía recomendado y favorecido en su petición por el hermano de Isabel, Enrique IV, muy interesado porque se realizase tal matrimonio. Pero Isabel, prudente y reservada, se demoró en rechazar al protegido de su hermano para ganar tiempo y que pudieran llegar hasta ella los informes que había solicitado por medio de su fiel vasallo Alfonso de Coca. La respuesta a esta información no pudo ser más favorable para el príncipe Fernando, de quien el emisario hizo el cumplido elogio que correspondía en justicia. El príncipe era apuesto, de excelentes modales y bien probado valor...

Isabel, a la vista de estas referencias, vio que en el matrimonio con Fernando de Aragón coincidían sus sueños de mujer y las razones de Estado, adoptando la decisión de aceptar al príncipe con el cual le unía parentesco en segundo grado. Enrique IV, que fue enterado de esta aceptación por medio de sus espías, trató de intimidar a su hermana a la que incluso amenazó con encarcelarla. Pero Isabel, en acuerdo secreto con sus consejeros, envió a dos fieles vasallos para fijar con Fernando las condiciones de su matrimonio. Juan II recibió la noticia pleno de satisfacción, alegría, empero, que no pudo compartir con su esposa Juana, pues ya había fallecido el año anterior. Y para dar mayor dignidad al príncipe cedióle su reino de Sicilia, con cuyo título firmó los esponsales. (Sicilia española.)

Antes de que los dos emisarios de la Reina partieran de nuevo a Castilla, Fernando les entregó un hermoso collar de rubíes como prenda de estimación, collar que había pertenecido a su madre y que a la sazón estaba empeñado, y tuvo que desempeñar con el dinero que le prestó para ello un judío establecido en Zaragoza.

No obstante, el matrimonio se ofrecía erizado de todo género de dificultades. Isabel estaba controlada, casi encarcelada en su palacio, y Fernando, que había de llegar hasta ella, tenía todas las probabilidades de ser detenido en su camino desde Aragón hasta Castilla, víctima de las celadas que los hombres de Enrique IV habían preparado para impedir que se reuniera con su prometida.

Para evitar estos peligros, Fernando partió a reunirse con Isabel desde Tarazona, localidad aragonesa, de donde iba a salir una caravana de mercaderes mezclados con los cuales y con el acompañamiento de unos fieles caballeros de su séquito que como él habían adoptado las ropas de los mercaderes, emprendió el príncipe el camino hacía Castilla.

El días 9 de octubre de 1469 arribó a Dueñas, lugar donde recobró su personalidad cambiando el disfraz de mercader por sus ropas de príncipe. Seis días después se reunió con Isabel en Valladolid a donde la princesa ya había llegado amparada por los nobles que fieles a su causa protegieron la huida de Ocaña, lugar donde últimamente había residido. El encuentro entre ambos tuvo lugar en Valladolid y el efecto favorable que uno causó al otro fue el prometedor inicio de una vida matrimonial que iba a estar presidida por el Amor y la compenetración. La boda se celebró tres días más tarde después de la primera entrevista, y aunque el matrimonio estaba basado en fuertes razones de Estado, no hay duda de que ambos se casaron muy enamorados....

Jesús de Nazaret dijo: <<Por sus obras los conoceréis eternamente>>. La Reina se interesó en seguida en los proyectos de Colón. Y para muestra, los Hospitales, las Catedrales, las Iglesias, los palacios, las universidades de toda Iberoamérica; y sobre todo la Educación, el Idioma y la Religión de Jesucristo brilló y triunfó.

(Conozco a una mujer, que dice tener conocimiento de ser, en una vida anterior la Reina Isabel la Católica; y además dice reconocer al Rey Fernando; en un amigo muy querido; lo dijo en público. Me quedé, sorprendida, pude hablar con ella un buen rato, estoy convencida que dice la verdad; además su cuerpo y su rostro es exacto al retrato que está en la Catedral de Sevilla; ya la veremos, creo que sí, que ella misma lo dirá, aunque ha escrito un libro, dónde explica algo de su vida; ahora no me acuerdo del título del libro, ella se llama Isabella... Es buena persona, tiene un buen trabajo y es feliz. Sin embargo, el que fue Napoleón Bonaparte es... un pobre infeliz...)

 <<La verdad es la culpable>>. Robespierre, lo dijo.

¿Libelo? Es una palabra que sirve para designar las verdades desagradables. Lo mismo que <<hacer política>> (dicho con un leve matiz de desprecio) significa, con demasiada frecuencia, tener una opinión que no es la de las gentes de bien. (Este autor, habla por mí.) Es rigurosamente cierto que no siento simpatía por Napoleón Bonaparte. (Y respecto a él he tenido que proceder a una profunda meditación. En una vida anterior fue de mi generación y de muchos franceses; y no me lo encontré por casualidad: Me cae fatal, muy mal, no soporto ver su cara en los libros; así es la verdad... Se auto nombro emperador, un escándalo. Millones de muertos por sus hazañas bélicas, detrás de él estaban los mismos que ahora quieren armar la tercera guerra mundial. No creo que se salgan con la suya...)

El discurrir de la Historia, sostenida por la lucha del Hombre por dominar a sus semejantes y su entorno, hizo que, desde tiempos perdidos en las brumas del pasado, la querencia generalizada de la Humanidad se inclinase decididamente por los valores racionales, masculinos y agresivos: en una palabra, útiles, mientras, los valores complementarios a éstos -que no contrarios y contrapuestos-, los propios de la intuición, femeninos y pasionales, mágicos, empleando un lenguaje convencional aceptado, quedaban relegados a los confines de lo inútil, cuando no de lo despreciable, maldito y prohibido, cuando surgía el menor peligro de propagación.

Es así como, casi desde el alba de la aventura humana, el bien y lo bueno se han asociado a lo que estructuraba un pensamiento abocado exclusivamente a la conquista de lo que la razón reclamaba como conveniente o deseable, porque confería poder dominador al Hombre sobre su entorno. Y el progreso de este dominio ha proporcionado una creciente e imparable agresividad sobre cuanto nos rodea, para extraerle, gracias a nuestra fuerza y con la ayuda de nuestra eficacia como agresores, todo aquello que pudiera proporcionarnos bienestar físico y progreso material, aun a costa de depredar un entorno -tanto natural como humano- que sólo muy raramente nos percatamos de que forma parte de nosotros mismos, porque no somos sino un holograma del Cosmos.

 Ignoramos, por nuestra misma querencia racional, que no hay nada en el Universo que nos sea ajeno y que la mínima agresión a lo que nos rodea se traduce inmediatamente -aunque no queramos darnos cuenta de ello- en una agresión  nuestra propia esencia. (Lo que le hacemos al prójimo, de bien o de mal, vuelve a nosotros multiplicado; lo que le hacemos a la Madre Tierra, los Elementos nos lo devuelve multiplicado: si bien, abundantes cosechas, todo tipo de frutos; y lluvia a su tiempo; si le hacemos mal y agredimos al medio ambiente con venenos, quemando los bosques etc.: Tornados, huracanes, terremotos, tsunamis, volcanes en erupción, lluvias torrenciales, nevada intensas, etc. La Verdad.)

Curiosamente, la Tierra, en tanto que Madre, hermanaba a la totalidad de los humanos, los igualaba como hijos que eran todos de su potencia creadora. Y esto, entonces lo mismo que ahora, no casaba con el afán de dominio que una parte de la Humanidad había adquirido y necesitaba ejercer. Pero para realizar ese afán tenía la necesidad de alejar cuanto fuera posible lo que de divino tiene el suelo que pisamos cada día. Había que inventar unos dioses, que exigían sacrificios humanos o de animales. Dios nos envió a los Profetas y, además se hizo Hombre en Jesús, y torcieron su destino.

LA PAZ ES POSIBLE

¿Cuáles son los males del siglo XXI? 

Pienso que los males del siglo XXI son los mismos que siempre ha habido, desde que el ser humano habita la faz de la Tierra: no ser capaces de entendernos a nosotros mismos, no poder comprender lo que somos en realidad. 

Ése es el peor mal, porque nos distanciamos de nuestra verdadera naturaleza. Nuestra naturaleza más auténtica no es la guerra. Es la paz. Por eso, cuando nos encontramos en medio del caos, nuestra tendencia innata es querer salir de ahí. La paz forma parte de nuestra naturaleza. Si lo entendiéramos, haríamos cosas para ayudarnos los unos a los otros y nos esforzaríamos por erradicar todos los problemas que hay en el mundo. Pero nos parece más importante llegar a la Luna. En lugar de desarrollar una tecnología para la paz, una tecnología que sirva para que la gente no pase hambre, nos dedicamos a desarrollar tecnologías para matarnos los unos a los otros. Todo esto pasa porque no comprendemos nuestra naturaleza, lo que somos en realidad.

LA PAZ ESTÁ DENTRO DE TI. Entrevista a Prem Rawat .

Prem Rawat nació en la India y comenzó a hablar en público a la temprana edad de tres años, pronunciando, uno más tarde, el que sería su primer discurso publicado. Desde entonces, el mundo entero ha podido escuchar su mensaje de paz y esperanza, y muchos de quienes le siguen lo hacen porque, según sus propios testimonios, les ha ayudado a encontrar la paz interior.

Usted vive por y para difundir el mensaje de que la paz se puede Pero, ¿qué es paz? Las personas tienen muchas interpretaciones de lo que es la paz. Algunos piensan que la paz es la ausencia de guerras, la ausencia de ruidos. Pero hay otro tipo de paz que es inherente a cada ser humano. Se ha hablado de esto desde hace muchísimo tiempo. Pero, hoy en día, es aun más importante estar en contacto con esa paz interior, que está dentro de cada ser humano.

Jesús dijo: <<No temas al que puede matar tu cuerpo, haz de temer, al que puede condenar tu alma, y enviarla al lago de la gehenna...>> Busca en la Biblia. Busca en tu corazón. Busca el Santo Grial. Ha sido uno de los objetos mágicos más buscado y a la vez más esquivo. Tras el Santo Grial consumieron sus vidas caballeros y monjes durante siglos. Muchos creían que se trataba simplemente, del cáliz que Jesús utilizó durante la Última Cena, significación que por sí sola ¡ya justificaría su búsqueda apasionada; pero los estudiosos han descubierto también que existía el convencimiento de que la misma copa sirvió igualmente para que José de Arimatea recogiera sangre de las heridas de Cristo en la Crucifixión... (Esto es falso. Jesús, no derramó sangre en la cruz, fue atado... Fue machacado por los puños del sacerdote Eleazar; le reventó los ojos, lo mato a golpes... Y desde entonces las guerras son más terribles en cada siglo, y ahora ¿qué?...)

Hoy hay gente que no valora los logros del Señor, Jesucristo, El dijo: <<Quien no me reconozca en la Tierra, tampoco Yo lo reconoceré en el Cielo.>>Que no te engañen el infierno existe. Busca la Verdad.

Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos y cura a Alicia, que día más malo me ha hecho pasar: Señor, ella decía -Cuatro días muerta, cuatro días sin comer, cuatro días muerta, nadie llamó a mi puerta. Carmen, yo llevo cuatro días muerta, yo estoy muerta. Señor, ten piedad de todos los funcionarios que tienen que soportar el acoso de los políticos. Alicia padece una depresión profunda por acoso laboral, que lo sepa todo el mundo. La secretaria del Ayuntamiento, hasta hace dos meses que se jubiló, le ha explotado la cabeza de lo que sufrió. Justicia Divina, sana a Alicia y imparte justicia. Amén.

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