viernes, 4 de abril de 2025

El Bosque Mágico - En busca de la verdad 126º

 Frase inspiradora, hoy varios salmos: <<Porque la palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad>>. <<¡El Señor conoce los planes de los hombres y sabe muy bien que son vanos!>> <<Espere Israel en el Señor, desde ahora y para siempre>>. <<Amo al Señor, porque Él escucha el clamor de mi súplica>>. <<Yo amo la casa donde habitas, el lugar donde reside tu gloria>>. <<¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!>>.

 <<Porque hiciste del Señor tu refugio, tomaste al Altísimo por defensa>>. <<Escucha, Señor, y ten piedad de mí: Señor, socórreme>>. <<¡Líbrame, Señor, de los labios mentirosos y de la lengua traicionera>>. <<El Señor te protegerá de todo mal y cuidará tu vida>>. <<Yo invoco tu ayuda, Señor, desde temprano te llega mi plegaria>>. <<Acepta, Señor, los votos que pronuncio, y enséñame tus mandatos>>. <<Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene>>.

<<El Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas>>. <<¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría!>> <<El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones>>. <<¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable!>> <<El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia>>.

 <<¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras!>> <Daré gracias al Señor por su justicia y cantaré al nombre del Señor Altísimo>>. <<Que yo viva y pueda alabarte, y que tu justicia venga en mi ayuda>>. <<El Señor puso su trono en el cielo, y su realeza gobierna el universo>>. <<Pero Tú, Señor, reinas para siempre, y tu nombre permanece eternamente>>. <<El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados>>. <<Bendiga a los que temen al Señor, a los pequeños y a los grandes>>.

<<Mi alma está atormentada, y Tú, Señor, ¿hasta cuándo...?>> <<Desde la  salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor>>. <<El Señor es justo en todos sus caminos y bondadosos en todas sus acciones>>. <<Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre>>. <<Mira, Señor, que yo amo tus preceptos: vivifícame por tu amor>>. <<Los ojos del Señor están fijos sobre sus criaturas>>. <<Que el Señor sea tu único deleite, y Él colmará los deseos de tu corazón>>. <<¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!>>

Podemos orar para invocar a los ángeles de la Luz, para obtener sabiduría; poner en evidencia verdades ocultas; abandonar los placeres nocivos mundanos por los trascendentales; apaciguar la violencia del mundo; se les invoca, para vivir una vida según las leyes divinas; hacer recapacitar a aquellos que se apartan de los mandamientos; mantener la armonía entre las naciones y tribus; para curar problemas mentales; solucionar conflictos con uno mismo y con otros; desarrollar talentos y virtudes; se les invoca para tener lucidez en los actos de la vida; concedernos prosperidad en todos los sectores; abrir canales para tener sueños proféticos; para liberar a personas viciadas, para encaminarlas a una vida saludable ;proteger y guiar a todos los que trabajan en causas justas; para proteger nuestra moral y religión; para ayudarnos a conseguir de Dios una vida larga; protegernos contra peligros y accidentes; para nuestro rejuvenecimiento físico e intelectual a través de aliviar patrones negativos; tener inspiración y apoyo material para grandes realizaciones. ¡Gloria al Señor! Que nos ha enviado a hombres sabios e inteligentes para encontrar la paz entre las personas...

La Virgen se aparece para decirles a los videntes que el mundo está corrompido y que ella y su Hijo quieren que la Humanidad se arrepienta de sus muchos pecados y empiece a caminar por el camino recto. Esta clase de apariciones tiene un atractivo enorme para cierto tipo de personalidades psicopáticas, que con gran facilidad se convierten en fanáticos religiosos, si es que no lo son ya. Cuando ante hechos extraños, las personas normales tienen grandes dudas, los fanáticos sean religiosos o ateos no guardan ninguna. Y la realidad es que  no dudan porque no tienen cabeza. El fanático ha entregado su mente a su fe, a su superior religioso o ateo, a su Dios o a sus ideas, y ya no se toma el trabajo de pensar. 

Lo suyo es ser fiel y conservar la fe; y si se presenta la ocasión ( y mucho más si recibe órdenes para ello) ¡aplastará al hereje, al que no crea o al que no piense igual! El creyente, por añadidura, pensará que con ello está agradando a Dios. El ateo, igual, piensa que agradará a sus camaradas y compañeros. Estos fanáticos son peligrosísimos, porque, como defienden el honor de Dios, y Dios es dueño de la vida, condenan a muerte con una alegría de espíritu, y hasta con un regodeo interior, que son para echarse a temblar.

Estos son los intachables caballeros y las <<damas católicas, o...>> que en las capitales de España, en Sevilla, Cádiz o Badajoz, en tiempos de la guerra civil, iban a misa corporativamente, después de haber asistido en la plaza de toros a los fusilamientos de los <<rojos>>. Por supuesto que antes, en tiempo de la república fueron los ateos, los rojos, los que quemaron los conventos e Iglesias y mataron a los jóvenes inocentes: curas o monjas, seminaristas y a todos aquellos que no los seguían. Lo que quiero decir es que los fanáticos de derechas o de izquierdas peligrosos se hacen todavía más peligrosos ante el fenómeno de la contienda. 

Les entra tan santo nerviosismo, ante la proximidad del más allá, que tanto los uno como los otros son capaces de enviar en esa dirección a todo el que no esté de acuerdo con ellos. En este momento histórico, debe hacernos reflexionar la espantosa historia humana. Ésta es, más que nada, un conjunto de disparates y salvajadas llevadas a cabo concienzuda y recalcitrantemente por los seres más codiciosos del planeta; que se creen ser muy inteligentes. La historia humana es una guerra permanente de unos contra otros y de todos contra todos, basada en principios muy serios, y a veces, sagrados, como son las religiones, las patrias las diversas razas, el honor, etc., dando como resultado final ríos de sangre y una auténtica montaña de muertos.

Toda la historia no es más que el resultado de un conjunto de estrategias que los lacayos de Lucifer han organizado para que la Humanidad haga lo que ellos quieren y para que lo hagan sin darse cuenta de que está siendo manipulada. Las diversas religiones, sectas derivadas, no son sino estrategias que nos ha conducido a lo largo de la historia a interminables guerras, merced a las cuales ellos, pueden conseguir lo que desean. Los humanos oprimen a los débiles para dar alimento a los seres infernales. Buscan una energía que produce el cerebro (tanto el cerebro humano, como el de los animales superiores)... Son ondas electromagnéticas iguales que las ondas hertzianas que transmiten las voces de los locutores de radio; la única diferencia es que tienen una frecuencia altísima. Lee el Zohar. En los libros sagrados explican, que hay seres invisibles que se alimentan de nuestro sufrimiento. Jesús lo dijo: La Verdad os hará libres. Vosotros sois dioses, hijos del Altísimo. Busca y encontrarás.

<<¿En qué se conoce que una cosa es verdadera?>> Piense usted lo que quiera pero piénselo. Dentro del cristianismo, cuando las apariciones son de Jesucristo o de algún apóstol o santo anterior a la escisión de Lutero, no hay objeción ninguna, pues entran perfectamente en el marco de las creencias. Pero el problema surge cuando la aparición es de la <<señora bellísima>>. Entonces los protestantes no saben a qué atenerse, pues la Madre de Jesús no es precisamente santa de su devoción.

En este sentido es curiosísimo lo que le sucedió al gran vidente Edgar Cayce, muy famoso en el campo de la parapsicología por el enorme número de curaciones que logró, recetando mientras estaba en trance, y por las muchas predicciones acertadas que hizo y que todavía hoy día están siendo objeto de estudio. De joven tuvo repetidas visiones de una señora muy bella que se le aparecía encima de una bola de luz. Pero, como Edgar Cayce era protestante, nunca se le ocurrió pensar que la señora que se le presentaba fuese la Madre de Jesús, hacia la cual no le habían inculcado ninguna devoción. Debido a ello, la aparición nunca adquirió categoría religiosa y se quedó simplemente en <<la señora>>, tal como les ha sucedido a muchos otros videntes no católicos.

Muy parecido fue el caso de unos hermanitos panameños en Los Leones, a 380 kilómetros de la capital. Los niños se llamaban Vicente y Eladio Ojo Noriega, de 11 y 13 años de edad. Su familia era muy humilde y, mientras se hallaban en un arroyo lavando la ropa, en 1974, vieron aparecer a una señora muy alta, de pelo negro, que calzaba unas sandalias doradas. Con ellos estaba su hermanita, llamada Flora, y, cuando la señora les hizo señales de que se acercasen para hablar con ella, la pequeña tuvo miedo y salió corriendo. La señora siguió apareciéndoseles; y no sólo eso, sino que les dijo cómo podían curar las enfermedades valiéndose de ramitas de ciertas plantas. De hecho, curaron instantáneamente a su madre moribunda y, cuando se corrió la voz de estos sucesos, en el espacio de un mes habían acudido a Los Leones, de todas partes de Panamá, alrededor de cinco mil personas en busca de curación.

El diario <<La Crítica>> de la capital publicó largas listas de personas que decían haber sido curadas por los niños. Sin embargo, lo mismo que en el caso de Cayce, la señora vestida con un lago manto y calzada de sandalias doradas no se convirtió en la Virgen María, sencillamente porque la fe de los padres de Vicente y Eladio, y la de los mismos niños y vecinos del pequeño poblado, ya no es como la de los campesinos del siglo XV o la de hace un siglo, cuando no dudaban de pensar que la <<bella señora>> era la Virgen María. Pasado un tiempo los niños no volvieron a casa por la noche y sus padres, junto con los demás vecinos, organizaron una gran búsqueda por quebradas, montes y fincas durante tres días. Pero todo fue inútil; los niños no aparecieron.

Sin embargo, en la mañana del cuarto día los niños regresaron muy sanos y sonrientes diciendo que se habían quedado dormidos sobre una piedra; de nuevo se les había aparecido la señora, esa vez en compañía de una mujer y de dos hombres; los había acariciado, les había regalado golosinas y frutas y los había llevado a caminar <<como por las nubes, arriba, arriba>>.

¿Por qué la señora de Los Leones no se convirtió en Nuestra Señora de Los Leones? Sencillamente por la razón que apuntamos más arriba, sumada al hecho de que el párroco, consultado acerca de los extraños sucesos (y con unos conocimientos de parapsicología semejante a los de la mayoría de los párrocos), dijo al padre de los niños que se alejasen de todo aquello, pues podía ser cosa del Diablo.

Y con esta autorizada sentencia lo que pudo haber sido la Virgen María acabó siendo Satanás. No somos nada.

Y ya que estamos hablando de Satanás, y sin salirnos del tema de las visiones personales fuera del catolicismo (que son mucho más abundantes de lo que creemos), tendremos que referirnos a la visión satánica que asaltó a Lutero, cuando estaba traduciendo al alemán la Biblia en Wartburg, cerca de Eisenach. Esta visión, que tuvo no poca influencia en sus creencias, fue abundantemente testimoniada por el famoso fraile, que no dudó en ningún momento de su realidad; de hecho, le lanzó un tintero lleno de tinta para librarse de ella. Si no me engaño, el <<tinterazo>> todavía puede verse hoy día como una mancha difusa en la pared.

Hace unos pocos años en la Habana. En medio de la bahía se vio lo que parecía ser una imagen de la Virgen María flotando en el aire. El pueblo habanero, que, al igual que todos los pueblos cuya <<libertad religiosa es aplastada>> o, de alguna manera, sofocada, tiene el instinto religioso en carne viva, no dudó un momento en identificar en identificar lo que veía con la Virgen de Regla, cuyo santuario se asoma a la misma bahía donde se producía la visión.

Por supuesto, dada la escasa devoción mariana que Fidel Castro tenía, éste no vio con muy buenos ojos el fenómeno y, más bien, lo enfocó con ojos políticos, temiendo que aquello inflamase contra su régimen los ánimos ya caldeados y hartos de buena parte de sus súbditos. Y no andaba descaminado el barbudo y paranoico sápatra, porque, según parece, la imagen fue proyectada como un holograma por sus buenos vecinos, sus amigos norteamericanos, con el fin de molestarlo y por si aquello era capaz de soliviantar a su pueblo y alzarlo contra él. Según las noticias que llegaron hasta nosotros, Fidel Castro se dejó de contemplaciones y, por si acaso, mandó abrir fuego de fusil contra la mística aparición...

En tiempos más modernos, por poner sólo algunos ejemplos, a Joseph Smith, el fundador de los mormones, se le apareció un ángel mientras oraba y le dijo que se saliera de la secta protestante a la que pertenecía y que iniciase el movimiento de los <<Santos de Jesucristo de los últimos días>>; William Miller, fundador de la Iglesia Adventista, tuvo repetidas visiones de Jesucristo en las que éste le comunicó la fecha exacta del Fin del Mundo (que, por supuesto, resultó falsa, al igual que falsa resultó la que le dieron a Rusell, el fundador de los Testigos de Jehová). En nuestros días tenemos al increíble Sun Myung Moon, un coreano protestante a quien se le apareció Jesucristo y le instó a fundar la Iglesia de la Unificación, que se extendió rapidísimamente por el mundo entero y que, por otro lado, está teniendo muchos problemas con la justicia norteamericana.

En Puerto Rico está el ardiente y cómico predicador llamado Yiye Avila, al que también se le apareció Jesucristo, cuando, según confesión propia, estaba viviendo una vida de pecado, y le dio no sólo el don de hacer conversiones entre sus oyentes, sino también el poder de hacer milagros, ya que, a juzgar por los testimonios de muchos testigos, ha logrado curar repentinamente dolores de muelas, llegando incluso, en repetidas ocasiones, a empastarlas con la sola imposición de sus manos o tras una fervorosa oración. Por supuesto que los dentista no se lo creen (aparte de que se sienten molestos por una competencia divina y desleal).

Pero los que en nuestras investigaciones del mundo paranormal hemos sido testigos de hechos aún más asombrosos, no estamos tan seguros de que los empaste de Yiye Avila no hayan sido reales. Y si para algunos ha resultado extraño que las apariciones no sólo se den en el seno de catolicismo (al que, tal como les enseñaron, consideran como <<la única religión verdadera>>), sino también entre los <<herejes>> protestantes, mucho más extraño les resultará saber que las apariciones y visiones de toda clase de personajes celestiales -en nada relacionados con el cristianismo- se dan todavía con mayor abundancia en otras religiones paganas y hasta en gentes que se profesan abiertamente ateas. El autor es Salvador Freixedo.

<<¿Qué es la verdad?>> Cristo nos dice: <<Yo soy la verdad>>. La verdad no es para nosotros una idea, ni un misterio, ni una filosofía, sino una persona que no puede ser, evidentemente, más que Jesucristo. Porque si bien es cierto que los griegos exploraron en el pensamiento humano en todas las direcciones, y que Monod ya se anticipa en Demócrito, y Darwin en Heráclito, y que ahondando lo suficiente pueden hallarse ideas de Hegel en Platón, también es verdad que, desde el principio de la Historia hasta hoy, solamente Cristo nos ha descubierto y enseñado algo del pensamiento Divino.

De donde resulta que la verdad, para nosotros, no es más que la irradiación de su persona en nuestra vida, en el mundo y en el pensamiento. <<¿En qué se conoce que una cosa es verdadera?>>

<<No tenemos medio alguno de saberlo. Los antiguos definían lo verdadero como <<la adecuación -esto es, la conformidad o, si se prefiere, la coincidencia- de lo real y de la inteligencia>>. Pero Enmanuel Kant demostró hace mucho tiempo que no podemos conocer <<la cosa en sí>>, sino sólo lo que ella es para nosotros, de modo que la adecuación de la inteligencia consigo misma.

La física ultramoderna ha confirmado plenamente el diagnóstico del filósofo de Könisberg al mostrarnos que lo real está perpetuamente cambiando, que siempre hay más partículas más allá de las últimas partículas, hasta que no quede más que un misterioso flujo de energía. Es imposible, por tanto, hablar de una <<adecuación de lo real y de la inteligencia>>, porque no existe una realidad aprehensible. En consecuencia, no hay respuesta para esta pregunta.

Sin embargo, Tomás de Aquino nos dice: <<Lo bello es el esplendor de lo verdadero>>. Se conoce que una cosa es verdadera sencillamente por eso, porque es bella. Tomad una obra de arte moderno: el arco de un puente, la curva de un embalse; su elegancia es la expresión material y visible de un cálculo exacto. Lo bello y lo verdadero van siempre asociados y producen lo que se llama el estilo, que parece haberse refugiado, de un tiempo a esta parte, en las matemáticas y la física.

La ecuación de Einstein, desarrollada por desgracia en Hiroshima y en Nagasaki -ciudades bien reales por cierto-, es en su sencillez de una belleza tal, que podría leerse sin excesiva sorpresa en el relato del Génesis (>>¡Que la energía sea igual a la masa por el cuadrado de la velocidad de la luz!>>) Así como el estilo está ligado a lo verdadero, lo está el talento al artificio cuando no a la mentira.

Pascal tiene estilo porque su espíritu científico le permite seguir de más cerca la verdad. La filosofía moderna no es verdadera porque no es bella... y al revés. Cuando leéis una frase de Jean-Paul Sartre como ésta: <<La nada es un agujero del ser, una caída del en-sí hacia el sí por el que se constituye el para-sí>>, está descartado que podáis encontrar la más pequeña dosis de verdad es tan indigesto revoltijo de palabras. Las objeciones tomadas de Kant y de la física ultramoderna son rechazables. Kant es un pensador importante, pero se sirve de la inteligencia contra ella misma y desconoce su aptitud esencial: el poder de eclipsarse totalmente ante lo que es. 

La física ultramoderna ni niega lo real, ni renuncia en modo alguno a conocerlo. Entre las trivialidades al uso en las conversaciones, se oye frecuentemente este tópico de la incredulidad general: <<Es demasiado hermoso para ser verdad>>. Detestable error. Si Dios existe, y está claro que existe, nada es nunca bastante hermoso para ser completamente verdadero. 

Jesús lo dijo y lo dice: Yo y mi Padre somos Uno, sino que Mi Padre es más grande que Yo. Quien me ha visto a Mí ha visto a Mi Padre. Es cierto, Dios es un Hombre Gigante, es inmenso de grande; se asoma al cielo, y todos se inclinan delante de Él, es el Todopoderoso. Jesús es tan bello, es tan natural su hermosura, que seguro que lo ven caminar por la calle y se quedan extasiados. Piense usted lo que quiera pero piénselo. Este mundo puede dar un patinazo, por culpa de la gente necia, egoísta, que hacen culto a los demonios en los templos ocultos, igual que en la Antigüedad lo hicieron los egipcios y los demás pueblos como por ejemplo: Israelitas, babilonios. La gente engañada por los sacerdotes corruptos, ofrecían sacrificios humanos a los falsos dioses Baal, Moloc Belcebú etc. Hoy, estas bestias se visten con trajes de chaqueta oscuro y corbatas chillonas.

Otros pasan por defensores de los obreros, ellos van sin corbata y descamisados, han logrado sentarse en los Sagrados Parlamentos. Y, hoy, ahora nos quieren llevar a un Holocausto nuclear masivo. La historia está siendo falseada, la ofrecen por capítulos a la masa.

 <<Ramsés, el mayor de los vencedores de los falsos dioses, el rey Sol, guardián de la Verdad>>. En estos términos describe Jean-Francois Champolion -que abrió las puertas de Egipto cuando descifró los jeroglíficos-, al faraón Ramsés II, a quien profesaba un verdadero culto. El nombre de Ramsés, es cierto, ha cruzado los siglos y ha vencido el tiempo; él solo encarna el poder y la grandeza del Egipto faraónico, padre espiritual de las civilizaciones occidentales. Durante sesenta y siete años, de 1279 a 1212 a. J. C., Ramsés, <<el hijo de la luz>>, encumbrará la gloria de su país y hará brillar la sabiduría.>>

 En tierras de Egipto, el viajero encuentra a Ramsés a cada paso. Dejó su impronta en una cantidad incalculable de monumentos, tanto en los construidos por sus maestros de obras como en los restaurados bajo su reinado. Todos piensan en los dos templos de Abu Simbel -donde reina para siempre la pareja formada por Ramsés divinizado y Nefertari, la gran esposa real-, en la inmensa sala de columnas del templo de Karnak y en el coloso sentado y sonriente del templo de Luxor. (Ramsés era un gigante, del tamaño de la estatua que aún vemos. En la Gran Pirámide está escrito el destino de la humanidad, ha llegado hasta nuestro tiempo, después nada hay escrito, de nosotros depende seguir o concluir, piensa... Los que salieron con Moisés de Egipto, los que adoraban al becerro de oro, los que al llegar a Canaán sacrificaron a sus hijos e hijas, los quemaron vivos para ofrecerlos a Moloc y a Baal, estos siguen, siendo poderosos. Gente infiltrada como comadrejas, difícil de detectar, porque se disfrazan de defensores de los obreros, son los matarifes de los jóvenes. La Verdad os hará libres.)

Ramsés no es un héroe de novela, sino de muchas novelas, de una verdadera epopeya que nos conduce desde su iniciación en la función faraónica bajo la dirección de su padre, Seti, de talla tan impresionante como la del hijo, hasta los últimos días de un monarca que tuvo que superar múltiples pruebas. En la Biosfera, que tantas especies alberga, hay una que escapa continuamente al orden establecido en favor de la Vida: El Hombre.

Da la impresión de que es un ser inadaptado permanente en el ambiente que habita, porque siempre -y así lo confirma un largo recorrido por la Historia- ha necesitado introducir modificaciones en su entorno para cambiar las circunstancias que imperan en el planeta. Durante milenios; también ahora. Y la inquietante cuestión se complica, además, al constatar que muchas culturas antiguas y otras actuales consideradas como primitivas han ido perdiendo, con el transcurso del tiempo, conocimientos; han ido y van en dirección contraria al progreso, lo que no es lógico ni natural.

Es decir: parece que el hombre ni se ha adaptado, ni lo hará jamás; que se trata de una especie biológica inadaptable y en regresión.

 <<La Luna deja un cuchillo abandonado en el aire, que siendo acecho de plomo quiere ser dolor de sangre>>. Federico García Lorca. Ha pasado ya cerca de un siglo desde el asesinato de Federico, en el mundo han sucedido todas las atrocidades imaginables, salvo la del Holocausto Nuclear, y, sin embargo, la difusión de los tambores de guerra se hacen desde la vieja Europa, vuelven a la carga aquellos fanáticos, que mataron en las cámaras de gas, a todos los que oponían a sus ideas. ¡Volverán las oscuras golondrina a anidar en los palacios de Europa! Han vuelto los criminales. Gente necia. Gente fanática. Lee el Libro ILLUMINATI de Paul H. Koch, todos los secretos de lo que hoy ocurre lo verán.

Hasta cuando así Dios lo quiera. Dios existe. Las luchas y las intrigas que la humanidad afronta, no se indica con claridad. Jesucristo es Dios, vino al mundo para ayudarnos. Lee los Evangelios y pon por obra las Palabras de Cristo. Solo eso basta para salvar tu alma. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario