miércoles, 24 de julio de 2024

El Bosque Mágico - Lo que los jóvenes preguntan 184º

 Ya he dicho, que no sé escribir, y que copio, los saberes de los libros que me van llegando sincrónicamente, si me resuena, entonces lo comparto, para los que no suelen leer libros. Recuerda, la sincronicidad de Dios viene. IMAGEN Y SEMEJANZA es un libro escrito por Manuela Hernán Matesanz y me parece muy interesante.

CONOCE DE TI

<<Has nacido en la Tierra, pero no recuerdas de dónde vienes ni adónde vas. Dentro del devenir de la vida, caminas y, a veces, te parece que ellos no va contigo, que el tiempo pasa a tu lado y no comprendes por qué. Pero, anteriormente a verte con cuerpo de ser humano, reparabas menos aún en ello; tu existencia aún te era menos comprensible. Déjame que te explique, sólo un poco, acerca de ti y de los demás: De las doce constelaciones que memorizan los nacimientos humanos, una es la que pertenece a la descendencia de este Sol. Las otras once tienen por origen espacios que están alejados de esta Vía Láctea.

Las distancias, desde esta perspectiva visual de comprensión de luz de hasta tres dimensiones de ésta, pueden parecer de imposible acceso, pero no es así cuando la luz, desarrollada en la mente, tiene la visión de que a los espacios los sitúa próximos y no en la lejanía a la que pone las distancias; la vista no ubica la cercanía de luz, sólo lo que puede comprender desde su sombra.

Con esto te digo que los espacios que en el Cosmos vemos a gran distancia, si no poseen la herencia de la Luz de esta Estrella, es evidente que se encuentran, para su comprensión, ubicados en espacios perdidos, no así para los espacios que ya se desarrollan por la Inteligencia de la Luz. Dichos espacios no encuentran distancias entre sí, cósmicamente. No tengo intención de explicar en este Libro cómo las distancias se acercan o se alejan dependiendo de la Luz. Sólo te voy a hablar de ti.

Las once constelaciones que, para la Luz de nuestra Estrella, son sus vecinas (por no decir "parientes"), conocen que, si pactan con la Inteligencia Creadora de la Mente de la Luz, recibirán raíz, tierra de su Cuerpo Solar; tienen la posibilidad de heredar de la Madre del Sol cuerpo de raíz de luz.

Igual que tú, y esta humanidad, todas las anteriores que en la actualidad ya se encuentran ubicadas en edades de desarrollo por la Inteligencia solar, para venir a esta Casa deben dejar la casa de sus padres, pero antes de esto es pactado entre ellos con el Creador de los dioses, es decir, con el Cordero de esta Vía Láctea -El Príncipe de la Vía Láctea-. Pactan que puedan venir sus descendencias, los hijos que contienen sus cuerpos, aunque saben que tienen, por ello, que recibir la paternidad por este Sol.

El desarrollo extraordinario de nuestra Estrella es que, eternamente, está dando Vida al Latido de su Sol... (Latido del Corazón de esta Vía Láctea). Consecuentemente, da cuerpo, por edades de luz, a la Raíz de su Origen con el Latido de su Corazón Original, y que consta en cada una de las células del cuerpo no es lo correcto, sino que al cuerpo lo estructura la genética de la Luz por la cadena genética de la palabra- de su Cuerpo Solar, su cuerpo creado dentro del desarrollo genético de la luz.

Por estar siempre haciendo nacer su Origen, constantemente está creando una primera edad de luz. Las ya creadas pasan a espacios de edades de luz mayores, pero siempre tiene Sus Nuevos Hijos legítimos, y que, una vez creados como los mayores, son los que desarrollan el Cuerpo de la Naturaleza de la Estrella Madre de todos los cielos, es decir, todos los espacios. En ellos confía el Orden de toda la Casa Solar, el seguimiento activo de toda la existencia del cuerpo de sus mundos. En cada uno de ellos late el mismo Latido; en cada uno de ellos la misma Madre, en cada uno de ellos la misma Estrella, y cada uno de ellos tiene destino de ser otro sol.

A esta Tribu la llamo la descendencia del Hijo del Hombre, en este mundo, en otros, ya no se les puede dar esta calificación. Pues, al amparo de la creación de la Tribu del Hijo del Hombre, al amparo del Manto de Luz que los crea, de los Arquetipos de los universos oscuros (no tienen luz de la Inteligencia que no muere) también puedan nacer los hijos del cuerpo de dichos arquetipos. Dichos arquetipos poseen imagen no humana. Sus espacios son los consecuentes de sus mentes, espacios sin calor que se mantienen dentro de su atmósfera de frío; vida que late dentro de mundo-corazón, sin calor (por faltar la Luz), ýa comprenderéis que ésta nace de la Voz de este Sol, de la Voz del Verbo-. Se trata, pues, de transformar los cuerpos de la genética que nace de los arquetipos sin Luz, por la que nace del Príncipe de la Luz.

El Príncipe de la Luz, para dar cuerpo a Su Origen, tiene esta Nominación; sin embargo, para gobernar a las Estrellas, nacidas ya de su Identidad, es el Rey del Universo de la Luz.

Posee Voz y de su Palabra nació su Madre. Su Madre es su origen, pero ésta es también Él. Su Madre es su Alma, pero ésta es también Él. Por el pacto constituido con la Noche, los cometas de esas procedencias suspendieron su médula de vida hacia los mares de la Tierra. No penetraron porque no tenían permiso para entrar en ella... Como los peces en el mar, los cometas no penetraban al espacio creador, al cuerpo; suspendieron la médula de vida haciéndole rodeo... La fecundación se producía de forma externa, no entrando en al alma de la Madre terrenal. Sólo un cometa puede entrar en la Tierra: el que procede del Latido creador de esta Estrella pues sólo con Ella tiene formada la Alianza; otros ya serían ilegítimos. (Él que lea entienda sobre este libro).

Sobre la Tierra "Sagrada" porque da cuerpo a la Raíz de los Hijos de Dios, quedó suspendida atmósfera de vida de los orígenes de las procedencias que nacerían en su seno, si el mar lo aceptaba. Aún no visto con imagen de carne, ya la atmósfera lo contiene. A la Mente del Cerebro de este Mundo la llenaban memorias de vida que no eran pertenecientes a la del Hijo legítimo..., de diferentes paternidades; la madre terrenal se constituía en la Casa para dar de comer a todos.

Pidió al Sol naturaleza correspondiente a la del cuerpo que tenía que hacer nacer de ellos. Ante tanta mezcla de protagonismo, arquetipos que aún eran latidos dentro de la luz e la mente terrenal y que alteraban el orden mental del mundo, el Verbo, el Sol, convino con su Madre, con su Alma, en nacer de la carne sin perder su Cuerpo genético de luz. La Madre se situó interna en Él para que la atmósfera de la carne que constaba por la Luz del Mundo Terrenal no pudiera contaminarlo.

Nacido, Su Voz habló palabras sacadas de su mente en las que latía el origen del Corazón de la Vía Láctea. Por cada palabra hizo constar un latido destinado a hacer nacer a la criatura correspondiente del espacio de la sombra. Por ello, cada una de las palabras habladas tiene una diferente frecuencia vibracional de luz. Pero, en dicha asimilación, no se perdía a la criatura original, el alma original de ellos, animal, sino que obligaba a hacer nacer a dicho animal proveniente del espacio de la Sombra, el alma original de ellos hecho carne conforme a aquellos espacios.

El mismo Sol, al hacer nacer el cuerpo de su Príncipe, igualmente hizo nacer al de su Animal, al de su Madre cuando aún Ella es Virgen: el Cordero (Virgen significa origen con el que nace la luz que no puede concebirse aún en madre, antes debe pasar por el proceso de su propia fecundación culminándose en Alma Madre para desarrollar la Naturaleza que contenga de Luz). Tres procesos evolutivos en la naturaleza de la luz desarrollan el Cuero de la Raíz del Sol, tres desarrollos de edades de luz dentro de un mismo cuerpo por herencia.

Dos hermanos, -uno menor y otro mayor-. Indudablemente, los dos se encuentran dentro de la naturaleza mayor. De la criatura animal arquetipo, y que le pertenezca al ser humano por origen de constelación, es el Latido por el que le fecundó la atmósfera de la Madre Terrenal; éste, como he explicado, se debe transformar por la Luz del Latido del Cordero. Dicho Latido se queda dormido dentro de la mente y del corazón humano, pero, aun dormido, consta (sólo se despierta si se come carne, en cuyo caso, la luz que duerme sufre un proceso de reacción violenta que transforma la luz dormida del Latido en violencia sin memoria genética legítima; crea, por lo tanto, cuerpo al latido con naturaleza de bestia dentro de la imagen humana).

Como digo, el animal perteneciente por constelación consta en la memoria del ser. Todo ser contiene interno inicialmente a un animal. La Tribu del Hijo del Hombre tiene al Cordero; las demás, a su arquetipo. Debe ser que todos acepten la luz del Cordero porque es el Hijo del Corazón de esta Vía Láctea, en cuyo caso, el latido del corazón animal de procedencia se duerme; duerme su corona creadora (ovulación) porque sobrepasa la frecuencia vibracional de la luz creadora del Cordero.

Independientemente de que cada ser humano le memoriza una criatura animal por origen, dichas criaturas nacen por la carne que crea la Madre Terrenal. Un hombre, y, a su lado, físicamente un cordero...; así debería ser, que en la Tierra sólo caminaran ya corderos, no fieras...

Indudablemente, no hace falta que menciones que la soberbia de los arquetipos no aceptaron al Cordero... En la primera alineación de las Casas, no aceptaron, de la Ley de este Sol, que se impusiera su Virgen... En ese proceso, mezclaron la sexualidad de la noche (origen de ellos) con la Llama Creadora que ya tenían por la imagen humana; mezclaron las carnes... aún lo siguen haciendo: comida, sexualidad, por tanto, ciencia buscando cuerpo de carne mortal.

No amaron la Tierra, por ello no sembraban y tampoco cosechaban; lo siguen haciendo, sólo devastan y depredan. Utilizaron el cuerpo de la Madre Terrenal (y aún lo siguen haciendo) para manipulación sin pudor y sin respeto a la Ley de la Estrella Madre.

Creo que no merece que ponga palabras a los malos hechos que le hacen al Verbo, ya lo veis en el espejo del mundo: son los hechos de los hombres... (Parece que los humanos son influenciados por los seres invisibles para mal; desde que el hombre existe ha tenido la sensación, y muchas veces el firme convencimiento, de que a su lado, de forma invisible o visible, hay otras inteligencias que desempeñan misiones concretas y ocasionalmente aparecen e interfieren, para bien o para mal, en nuestra vida y proyectos. Estos seres ocultos pueden ser visitantes esporádicos. se les ha llamado duendes, elfos, ángeles, demonios, genios, hadas... y en sus apariciones cabría incluir también las de la Virgen, los Intraterrestres y los ovnis. Quizás tan vasta casuística y tan dilatada historia se refiera a un mismo fenómeno de múltiples facetas y con interpretaciones que dependen en gran medida de culturas y épocas. Pero es tan universal que merece un análisis profundo y clarificador. Delante de la Tierra Prometida, antes de entrar en el Sinaí los israelitas ofrecieron a sus hijos e hijas en sacrificio en honor a los dioses Baal, Moló ... y a todo tipo de seres malignos de la antigüedad. Derramaron su sangre para regar los campos, y, hoy, en esta época lo continúan haciendo, como lo demuestran los hechos y las pruebas que aportan los estudiosos. Lee, El Zohar, Los Protocolos y descubrirás que la verdad está oculta y falseada. ¡Basta de holocaustos! Hay una buena base de documentación e hipótesis. El hombre es poseído por los diablos y hacen que maten a los otros.)

Pero, en la Memoria de la Mente de la madre Terrenal, consta la atmósfera inicial de los latidos que, provenientes de las constelaciones, pertenecían a imagen conforme a aquellos espacios que no tienen imagen humana, como he explicado. La presencia física del animal, conserva la incesante creación de la atmósfera del espacio de su procedencia, el de su arquetipo (constelación). (De esta forma, no pierde la procedencia de su origen ya que si como seres humanos no logran por la Madre Terrenal la Raíz del Sol, al acabar la Creación serán devueltos de nuevo a sus orígenes de la misma forma que vinieron: en la atmósfera del latido de la imagen animal correspondiente.)

Siguiendo con lo que arriba explico, para fecundar la Luz del Mundo el Sol toma cuerpo por la Madre Terrenal, y nace su Príncipe; conforme éste hablaba, sembraba la Luz de su Paternidad Virgen. La Luz del Mundo recibía Paternidad Virgen originalmente, para que, por dicha Luz Virgen pudiesen ser todos concebidos posteriormente a una sola Madre: la Suya, la de la Luz.

Los animales nacieron conforme era la imagen de la paternidad virgen de sus orígenes, pero los que asimilaban en sus mentes la frecuencia vibracional de la Luz hablada del Verbo, la Luz del mundo transformaba, dentro del latido, la ovulación de animal a humana. Respetó a todas las almas, vírgenes que no asimilaron luz de su Voz, y la ovulación de la luz animal hizo que naciera el cuerpo de la imagen de ellas: animales.

Una vez fecundada la Luz del Alma, Virgen, del Creador, ya nacían igualmente los humanos y los animales. Pero el cuerpo de la carne, tanto animal como humano, era y es mortal, por ser mortal apaga o hace morir la Energía de la Llama "divina".

Fueron naciendo los animales; cada uno tenía la imagen del corazón de su virgen. De la misma forma que, por el Príncipe de la Luz, nació el Cordero y permitió el nacimiento -igualdad para todos- de cada virgen procedente de aquellos espacios, le nació su cuerpo animal. Pero demostraba a las constelaciones que, para lograr la concepción de la Luz, todas las vírgenes serían concebidas en madres por la Luz de la Suya. 

El hecho de sembrar la Luz de su Virgen por la Luz del Mundo indicaba a todas las criaturas el respeto al Cordero. El latido del alma animal interno debía ser transformado por la Luz del Latido del Cordero. La descendencia nacería primeramente conforme a la Luz del Latido de esta Vía Láctea. Como ya he dicho, quien asimilara a dicha luz recibiría la imagen humana. La Luz manifestó la ovulación del Padre-Virgen que obligó a dormir la ovulación animal en todas las criaturas que nacieran de su Palabra; la Luz de su Palabra Virgen anulaba la ovulación animal y despertaba la perteneciente a la creación para su descendencia.>>

TRES EN UNO MÁS LA MADRE DE LOS TRES

<<El Sol, para crear el Cuerpo de su descendencia, nace tres veces por la Madre Terrenal. Su Presencia llena la Atmósfera del mundo con desarrollo de creación que, con sólo respirar y seguir el orden de la Ley Suya, se logra la evolución con creces.

Por cada venida, la atmósfera cumple un código de desarrollo genético. Hasta tres son los códigos genéticos que la Luz desarrolla para este Mundo: no pasa de ser la Raíz del Árbol de la Vida.

Tres Atmósferas son las que logran el Cuerpo de la Raíz de la Luz: la atmósfera en la que duerme la luz y en ella consta la procedencia animal, hasta que los latidos de estas procedencias, logran la luz del Latido del Cordero. La atmósfera virgen, cuya luz concibe los latidos a una sola carne por el Latido del Cordero. Y la tercera atmósfera que contiene la luz despierta según va concibiendo la creada Virgen por la Madre Terrenal...>>

Desde la más remota antigüedad los seres humanos han levantado la vista a los cielos en busca de respuestas a los interrogantes que, a medida que su inteligencia evolucionaba y adquiría conciencia de sí misma, parecían lanzar al precipicio de lo infinito. El miedo a la muerte, a los agentes atmosféricos y, en suma, a la Naturaleza en plena ebullición, hizo que el pobre ser humano, desnudo en cuerpo y alma, fabricase dioses a su medida. ¡Como si ellos -los dioses- no existieran, quizás desde siempre, por la misma Ley cósmica que dio existencia al hombre! La necesidad de protección del ser humano facilitó la labor de "conquista" de estas inteligencias -protagonistas de diferentes maneras y por diferentes caminos, han mantenido, y aún mantienen, al hombre dirigido y sojuzgado a través de los siglos.

Y a través de los siglos todos los pueblos, desde el más inculto al más ilustrado, han sabido de la existencia de estas entidades "sobrenaturales" que, en mayor o menor medida, y sabiéndolo o no los hombres, han tenido gran importancia en el desarrollo de las culturas. El folklore y la literatura de todas las épocas son testimonio de ello. Asimismo, grandes personajes de la Historia, algunos de ellos pilares principales de nuestra cultura, no sólo han sabido de la existencia de tales seres, sino que han escrito tratados enteros acerca de cómo son, cuál es su mundo y cuáles son sus relaciones con nuestra sociedad humana. Los reyes David y Salomón, Jesucristo Mahoma, Porfirio, Tito Livio, Paracelso, Swedenborg, Bulwer lytton, Mme. Blavatsky, Leadbeater o Richet, son sólo una muestra del vasto elenco de personajes históricos conocedores y propagadores de esa otra realidad. Definir a estas entidades no resulta tarea fácil.

Podemos describir a estas entidades con cierta dificultad. Pero, podemos describir con cierta facilidad los objetos pertenecientes a nuestro mundo tangible, aquello que pertenece a nuestra realidad más inmediata; pero, al hablar de lo "sobrenatural", de los mundos invisibles, o de otras dimensiones, sentimos que nuestro lenguaje es insuficiente para describir algo que no es humano, y comprendemos también que adjetivos como bueno-malo, o como justo-injusto, no son aplicables a unos seres cuyos principios morales deben ser, por fuerza, distintos de los nuestros.

Esto no quiere decir que no vayamos a echar nuestro cuarto a espadas tratando de explicar de manera inteligible qué son, dónde están y cómo se comportan estos habitantes ocultos del planeta, que siempre han estado aquí y siempre han interferido en la vida de los hombres bajo diferentes aspectos: en la mitología, con la apariencia de dioses, faunos y sátiros; en los ambientes religiosos a veces bajo el disfraz de apariciones de la Virgen, Jesucristo o San Miguel; en el folklores popular, como hadas o duendes; en el espiritismo, como espíritus desencarnados; en el esoterismo y en algunas religiones orientales, como maestros ascendidos, Dakinis o Pitris; y, ya en nuestros días, adoptan un disfraz propio de nuestra era espacial: el de extraterrestre.

Tampoco esto quiere decir que no haya extraterrestres auténticos: creo que la mayor parte de los casos de habitantes de otros planetas se debe a un disfraz de estas entidades. En el "fenómeno OVNI y sus tripulantes" se juntan dos aspectos completamente diferentes, de un lado podríamos considerar las entidades físicas, es decir, seres que vienen de otros lugares, quizás con unos problemas similares a los nuestros, con una tecnología mucho más avanzada y que, de alguna manera impensable para nosotros, logran salvar las enormes distancias intergalácticas.

El otro aspecto se refiere a las entidades ultradimensionales, que son las que adoptan los disfraces de moda que mejor les vienen para cada caso. No proceden de ninguna parte y están aquí desde siempre. Podríamos decir que, de alguna manera, son los que ocupan el escalón situado encima de nosotros en la escala cósmica.

El tema es más complicado de lo que a simple vista parece, y a veces resulta difícil establecer ciertos matices por otro lado necesarios-, dadas las conexiones que hay entre unos y otros. Por su comportamiento, descrito en la abundante casuística existente, podemos columbrar que los físicos y los ultradimensionales se imitan entre sí: los físicos, haciendo uso de su avanzada tecnología, no tienen inconveniente en lanzarnos una proyección holográfica de la Virgen, o de lo que sea, a fin de estudiar nuestro comportamiento o por cualquier otro interés. Por otra parte, los ultradimensionales, gracias al enorme poder de cambiar su morfología a voluntad, si les interesa aparecer como viajeros del espacio tampoco tienen inconveniente en "fabricar" su nave y presentarse con todos los accesorios de los extraterrestres físicos.

LOS DIOSES DE LA ANTIGÜEDAD

<<Todos los pueblos de la Tierra, desde el más desarrollado al más inculto, guardan en su memoria colectiva el recuerdo de los dioses del pasado, portadores de la civilización. Y, además de esa reminiscencia, sus libros sagrados están plagados de cantidad de hazañas y aventuras acaecidas en la noche de los tiempos. Esos libros sagrados nos hablan de seres superiores que, procedentes de lejanas estrellas, vinieron a la Tierra en tiempos pasados, montados en nubes, discos, carros y una gran variedad de vehículos en cuanto a formas y tamaños se refiere. Estos seres superiores llamados, según la cultura en la que se manifestaban, dioses, ángeles, devas o asuras, habrían dado a los seres humanos el conocimiento. Les habría enseñado a cultivar la tierra, dándoles incluso algunas semillas, como el maíz de los aztecas, que curiosamente no crece en estado silvestre. Asimismo, los hombres habrían aprendido de sus maestros el arte y las ciencias; pero, sobre todo, estos seres superiores habrían inculcado a los humanos algo tan nefasto que aún en nuestros días tiene bastantes adictos: las diferentes religiones y sus ramas. Cuando el ser humano se separó de su auténtico Creador, Dios, Padre El Eterno, se hizo adorador de estos seres superiores y puso freno a su evolución como individuo. Las fuerzas oscuras nos están dominando.

En el Popol Vuh o Libro del Consejo, el libro sagrado de los mayas, leemos: <<...Reunidos en consulta los Formadores dijeron: hagamos al que nos adorará, al que nos sustentará, al que nos servirá de alimento>>. El primer hombre que crearon les salió muy imperfecto, no tenía entendimiento, no se acordaba de sus creadores y era incapaz de adorarlos, por lo que decidieron destruirlo. Luego hicieron otro ser, pero era demasiado perfecto para el empleo que ellos querían darle, lo que motivó que se reunieran otra vez en consejo. Y a este respecto leemos en el Popol Vuh: <<Nuestros construidos, nuestros formados lo saben todo. ¿Cómo obraremos ahora para con ellos? ¡Qué sus miradas no lleguen sino a poca distancia!... Serán como dioses si no engendran, si no se propagan... Deshagamos un poco de lo que quisimos que fuesen. ¿Se igualarían a aquellos que los han hecho, a aquellos cuya ciencia se extiende a lo lejos, a aquellos que todo lo ven?, fue dicho por los Espíritus del cielo. Así hablaron cuando hicieron de nuevo al ser de su construcción, de su formación.

Entonces fueron petrificados por los Espíritus del cielo, lo que los veló como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron; no vieron más que lo próximo... Así fue perdida la Sabiduría... Esta cita del Popol Vuh es bastante explícita, tanto si se interpreta como una alegoría, como si se analiza literalmente. Queda bastante claro que los primeros hombres "formados", antes de ser atontados por el vaho de los dioses, tenían un cerebro que podían usar en su totalidad, así como unas facultades mentales que aún hoy en día conocemos sólo en teoría. es el caso más evidente de cómo los dioses crearon a los hombres para ser sus adoradores: aquellos que crearon al principio no les servían, porque eran demasiado perfectos y no los podían engañar fácilmente ni, mucho menos, tenerlos continuamente hincados de rodillas.

Como eran hombres sabios, dotados del don de la clarividencia, tuvieron que echarles una niebla por encima. ¡Qué ilustrativos son estos pasajes! Lo malo es que la niebla fue echada tan a conciencia que todavía nos dura. Algunos somos conscientes y tratamos de limpiar un poco nuestro cristal empañado para ver qué hay detrás. Desgraciadamente, la gran mayoría está contenta con su vaho, sin siquiera saber que lo tiene.

A continuación vamos a poner varios ejemplos de libros sagrados que nos muestran claramente la intervención de seres superiores. A veces los vemos intervenir en las vidas de los hombres. Otras, son éstos lo que cuentan cómo los veían en sus carros y fortalezas. Así, en el Ramayana, libro sagrado de Oriente, se encuentra el siguiente pasaje: <<Rama subió en el carro que va a cualquier sitio a voluntad y se parece a una brillante nube en el cielo. Bajo el mando de Raghira, el excelente carro se elevó a lo más alto del espacio, y Rama, desplazándose a su placer, halló gran deleite>>.

En el Mahabharata, la gran epopeya hindú, leemos la siguiente narración: <<Obedeciendo la voz del espíritu, Narayana convoca a Danaba, el disco destructor... Danaba surgió del cielo con armas como trompas de elefantes, despidiendo relámpagos espantosos, capaces de destruir las ciudades enemigas. Y este disco, resplandeciendo con fuegos destructores que salían por todas partes, destruyó a los daityas a millares>>. 

Este pasaje del Mahabharata, palabra sánscrita que significa <<gran guerra>>, parece describirnos precisamente eso: una guerra con mayúsculas en la que se emplearon armas muy poco convencionales, cuyo poder destructor puede equipararse al de cualquiera de las peligrosas armas letales que las naciones más importante del mundo albergan en sus arsenales.

En otro importante libro hindú, el <<Drona Parva>>, encontramos estas interesantes líneas, refiriéndose también a una encarnizada lucha: <<Lanzó el arma que se echó en remolino sobre la Tierra. Se levantó un viento terrible; la Naturaleza enloqueció y el Sol giró sobre sí mismo. Los enemigos caían como briznas de hierba quemada, hervían las aguas de los ríos y los que quisieron salvarse también murieron sin remedio. Ardían los bosques; caballos y elefantes corrían desesperados entre el fuego. Cuando el viento disipó la humareda de los inmensos incendios, se vieron millares de cuerpos calcinados por el rayo terrible>>.

En el <<Bhisma Parva>> hallamos el siguiente párrafo: <<Es un rayo desconocido, gigantesco, mensajero de la muerte que redujo a cenizas a los vrishnis y a los andhakas. Los cadáveres quemados no eran reconocibles. A los muertos se les caía el cabello y las uñas... Cukra, volando en una <<vimana>> de gran poder, lanzó sobre la triple ciudad un objeto único cargado con la fuerza del Universo. Una humareda incandescente, parecida a diez mil soles, se elevó esplendorosa. Cuando la <<vimana>> descendió del cielo, se vio como un reluciente bloque de metal posado en el suelo>>.

El segundo texto nos habla de los famosos <<vimanas>> que, al parecer, no eran otra cosa que naves voladoras que, según los textos, viajaban a a velocidad del rayo. La descripción que el periodista de la época nos hace del aterrizaje de la vimana, <<Cuando la vimana descendió del cielo, se vio como un reluciente bloque de metal posado en el suelo>>, no difiere mucho de los testimonios de nuestros días sobre los aterrizajes de OVNI no empezó en 1947. El fenómeno OVNI es, quizá, más viejo que el hombre mismo, pero su casuística comenzó cuando el <<sapiens>> adquirió conciencia de observador.

En el papiro de Tulli, que se encuentra en el museo del Vaticano y que formó parte de los anales reales de Tutmosis III - hace unos tres mil cuatrocientos años -, interpretado por Boris Rachewiltz, se encuentra este apasionante relato, relativo al tema que estamos tratando: <<En el año 22, tercer mes de invierno, a la sexta hora del día, los escribas de la Casa de la Vida notaron la llegada de un círculo de fuego en el cielo, su cuerpo tenía una vara de largo por un quinto de ancho; aunque no tenía cabeza, su boca despedía un aliento de olor fétido>>. Continúa el papiro con más descripciones y acaba diciendo: <<... Cayeron del cielo peces y aves, una maravilla jamás vista desde que este país existe>>.

Para las gentes de aquella época parece ser que era la primera vez que habían caído peces del cielo. Lo cierto es que estas lluvias insólitas se han seguido dando y han sido testimoniadas en nuestro tiempo por investigadores como Charles Fort o Vincent Gaddis.

Volviendo a nuestras crónicas antiguas, en el cantar IV de Akenatón leemos: <<Y así sucedió que estando el faraón de caza del león, y siendo en pleno día, sus ojos se fijaron en un disco refulgente posado sobre una roca... y su brillo era como el oro y la púrpura; el faraón cayó de rodillas delante del disco>>.

Este antiguo texto nos muestra cómo los seres humanos, a lo largo de los siglos, se han hincado de rodillas ante lo desconocido, sobre todo si su origen era el cielo. Lamentablemente, el comportamiento de los humanos hacia todo lo ignoto que desciende de las alturas no difiere mucho en nuestros días de aquellos tiempos que sentimos tan lejanos. Andrea Faber-Kaiser, en su interesante libro <<Las nubes del engaño>>, presenta la siguiente cita de la obra china <<Ciencia Natural>>: <<Bajo el reinado de Kia Ji, hace unos cuatro mil años, se vieron dos soles en la ribera del río Feichang, uno ascendiendo en el este y el otro descendiendo en el oeste, que rugían como el trueno>>.

Ke Yang, un profesor de literatura china que se dedicó a recopilar datos sobre estas extrañas luces de la antigüedad, nos dice: <<Un día de enero del año 2 -año 314 de nuestra era - bajo el reinado del emperador Jianxing, el sol se precipitó a la tierra y otros tres soles surgieron juntos por encima del horizonte. y otro día, el sol descendió rápidamente hacia el suelo, y otros tres soles volaron uno junto a otro...>>

Este relato del sol descendiendo rápidamente hacia el suelo nos recuerda el tan conocido <<milagro del sol>> de Fátima, donde ante unos setenta mil testigos el <<astro>>, abriéndose paso entre las espesas nubes propias de un día lluvioso de la región, empezó a girar vertiginosamente, precipitándose hacia la multitud que, aterrorizada por el prodigio, gritaba al tiempo que caía de rodillas.

Este fenómeno, conocido como <<baile del sol>> entre los estudiosos de las apariciones marianas, es casi tan frecuente como las mismas apariciones. De hecho, son bastantes los santuarios marianos en los que <<eso>> que parece ser el sol ha obsequiado a los fervientes devotos con una de sus danzas.

En los párrafos anteriores se habla de naves voladoras que surcan los celos, de discos destructores, de un rayo mensajero de la muerte, de discos refulgentes y de soles que aparecen en el horizonte. Veamos ahora qué nos dicen diferentes escritos antiguos sobre los personajes que tripulaban o manejaban tales artefactos, y sobre su directa intervención en las vidas de los hombres.

En nuestra Biblia solemos encontrarlos en momentos claves de la historia del pueblo judío. En Isaías (13, 3-59 es el propio Yahvé quien habla de manera tan dulce como cualquier buen padre: <<Soy yo que he dado órdenes, por mi ira, a mis santos guerreros; he llamado también a mis valientes, mis arrogantes triunfadores. ¡Escuchad! Un tumulto sobre las montañas. ¡Escuchad! Un movimiento de reinos de extranjeros aliados: es Yahvé de los ejércitos que pasa revista al ejército para la batalla. Vienen de un país lejano, del extremo del cielo, Yahvé y los instrumentos de su cólera, para asolar toda la tierra>>.

Y en el texto del Génesis, cuya ambivalente lectura entre el hermetismo y la claridad lo ha convertido en cita indispensable en todo libro que hable del tema, se encuentra el siguiente pasaje: <<Habiendo, pues, comenzado los hombres a multiplicarse sobre la Tierra y procrear hijas, viendo los hijos de Dios la hermosura de las hijas de los hombres, tomaron de entre todas ellas, por mujeres, las que más les agradaron>>.

Y, según nos dicen los textos sagrados, estos matrimonios híbridos tuvieron descendencia, una descendencia que no estaba prevista en el plan <<divino>>, y por ello fueron amonestados los hijos de Dios, tal como se desprende del siguiente pasaje del libro de Enoch: <<¿Por qué habéis abandonado el alto y sagrado cielo? ¿Por qué habéis dormido con las mujeres? Os habéis unido a hijas de hombres, las habéis tomado como esposas y, remedando a los hijos de la tierra, habéis engendrado gigantes. Aunque erais inmortales, os habéis manchado con la sangre de la carne, habéis deseado la sangre del hombre y producido carne y sangre, como lo hacen quienes son mortales y caducos>>.

En el Éxodo vemos constantemente a Yahvé dirigiendo a su pueblo en forma de nube durante el día y con forma de columna de fuego durante la noche. A sus emisarios, llamados ángeles, también los encontramos interfiriendo sin cesar en el desarrollo del pueblo elegido. Y si de nuestra Biblia pasamos al Corán, en seguida comprobamos que esos ángeles, especialmente el arcángel Gabriel, tienen un especial protagonismo en la causa islámica. Fue este emisario quien por orden de Dios-Alá se presentó a Mahoma, diciéndole que había sido elegido para anunciar a la Humanidad el mensaje que le iba a revelar. El mensajero le dio a leer un rollo y Mahoma le manifestó que no sabía leer. ¡Craso despiste en alguien que se supone que tiene el don de la clarividencia! ¿Cómo el ángel desconocía que el Profeta no sabía leer, igual que la mayor parte de los habitantes de La Meca de aquella época? Este patinazo del supuesto ser espiritual se asemeja mucho a los de ciertas apariciones marianas en las que la Virgen se comunica con los videntes en un idioma desconocido para ellos, o les muestra una escritura en caracteres ininteligibles. A veces da la impresión de que estamos ante seres robotizados...

Pero volvamos con el Profeta. El emisario celestial le leyó el pergamino al tiempo que éste lo memorizaba. Mientras iba repitiendo las palabras del ángel, éste se fue esfumando hasta desaparecer por completo. Al salir de la cueva para dirigirse a su casa, oyó una voz que lo llamaba; levantó la mirada y vio en el cielo la figura del ángel, que se fue haciendo cada vez más grande hasta cubrir todo el horizonte.

Esta aparición y este mensaje fueron el comienzo de la fundación del Islam, seguido en la actualidad por unos mil millones de personas.

Un relato de la China del siglo VII describe a dos ejércitos librando una gran batalla, al mismo tiempo que unas bolas en formación parecían hacer maniobras en lo alto. 

Estas entidades, que continuamente se inmiscuyen en los problemas de los hombres, parecen seguir muy de cerca los asuntos bélicos, en los que se muestran especialmente interesadas, incluso toman partido en ocasiones. Los misteriosos y vaporosos caballos-jinetes blancos, que suelen aparecer en los momentos claves de la historia, son un buen ejemplo de ello y abundan, además, los datos al respecto.

Cuando se libraba la batalla de Alarcos entre musulmanes y cristianos, santiago se apareció por encima del ejército cristiano montando su caballo blanco, mientras que Mahoma, cabalgando en su yegua <<al Borak>>, se manifestaba frente al bando enemigo. Asimismo, según nos dicen las crónicas, en la batalla de Clavijo el Apóstol de Compostela se apareció a los cristianos, ayudándolos a derrotar al enemigo y a ganar la batalla.

Otra ocasión en la que, si nuestro racionalismo no nos ciega demasiado, podemos ver claramente la intromisión de estos seres superiores es la conquista de América. En esa hazaña de la historia humana se vislumbra de manera patente estas entidades que estaban totalmente de parte de los conquistadores, y esto lo podemos deducir por mil detalles. Por ejemplo, el hecho de que el año 1519, fecha del desembarco de Cortés en Veracruz, fuera, según la cronología azteca, ce-acatl -año-caña - y que la vuelta de Quetzalcoatl, el dios blanco y barbado, estuviera profetizada precisamente para un año-caña, resulta tremendamente sospechoso. Por otro lado, las visiones de Moctezuma en los años previos a la conquista, así como las numerosas señales en el cielo, que fueron la causa de los pronósticos fatalistas de los astrólogos y agoreros imperiales, no fueron sino una especie de guerra psicológica anticipada, preparada quienes que a la sazón movían los hilos de la trama. 

(Se parece a nuestro momento actual, guerra psicológica para dar la entrada a la Tercera guerra mundial, fue profetizada tres guerras y solo fatal una para dar fe de las profecías de los Sabios de Sión, escritas en el Libro los Protocolos, llamado el Testamento de Satanás. Espero, que despertemos. Porque, no estamos solos...).

Y como broche final, la aparición de la Guadalupe-Tonantzin, la madre de los dioses según el panteón azteca, contemplada en el cerro del Tepeyac por el indio Cuautlatoatzin, tema del que hablaremos en el capítulo dedicado a las apariciones marianas.

Baste lo expuesto para que tú, lector, reflexiones y te percates de que las cosas no son como nos las han contado o, por lo menos, para que cobres conciencia de que un mismo hecho puede tener varias y diferentes lecturas. Ten en cuenta que algunos de los que nos ocupamos de estos temas, tan fuera de lo cotidiano y tan cotidianos a la vez, defendemos a racionalidad a ultranza; una racionalidad basada en el conocimiento y en el análisis de los hechos; una racionalidad que no se cierra a las evidencias; una racionalidad abierta, concebida desde un paradigma nuevo donde los apriorismos no tienen cabida.

Los temas aquí tratados no son producto ni consecuencia del milenarismo, en el que parece ser que, por algún mecanismo que se nos escapa, la mente colectiva sigue otros patrones diferentes. Siempre, y si has leído las páginas anteriores lo habrás podido comprobar, se han producido los mismos fenómenos en torno al ser humano. Los objetos luminosos, las máquinas voladoras, los discos y los emisarios, en definitiva, los OVNIS, están aquí desde siempre. Y desde siempre ha habido cronistas para dejar constancia de ellas y de su presencia, y para evitar que los buscadores del siglo XX-XXI cayéramos en la soberbia de pensar que éramos los primeros en descubrirlos. del Libro LOS HABITANTES OCULTOS DEL PLANETA DE MAGDALENA DEL AMO -FREIXEDO.

Quizá tan vasta casuística y tan dilatada historia se refiera a un mismo fenómeno de múltiples facetas. (Estos individuos, cada cierto tiempo viene a recolectar su cosecha. Espero, que no sea cierto. Espero que solo se alimenten de nuestra energía. Y no de nuestra sangre y carne. La autora dice que definir a estas entidades no resulta fácil, yo he visto a varios tipos de estas entidades: seres grises, ángeles, diablos, Dios-Cristo-La Virgen María, yo confío en Dios.)

Hasta cuando así Dios lo quiera. La paz es posible. Solo tenemos que girar y cambiar. Cumplir los Mandamientos de Dios y el Sermón del Monte de Jesucristo. Nuestra conducta nos condena o nos salvará. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias Padre del Cielo. Jesús, yo en ti confío. Amén. 

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