domingo, 21 de abril de 2024

El Bosque Mágico - Lo que los jóvenes preguntan 143º

 ¿Has dao vueltas en la cama alguna vez con el creciente temor de que no conseguirías dormir? ¿Has llegado alguna vez tarde a trabajar porque te ha costado mucho despertar? ¿Te has mirado alguna vez en el espejo y te has visto mayor de lo que eres?. Si es así, lo que necesitas es cambiar los hábitos; podrás dormir mejor y levantarte descansado o descansada para enfrentar y disfrutar el día. En muchos países de Occidente, la falta de sueño es un problema endémico que acarrea todo tipo de trastornos, desde el aumento de peso y el envejecimiento prematuro hasta fatiga y somnolencia, causa de muchos accidentes laborales y de tráfico. Se trabaja mucho y se duerme poco. Una buena noche de sueño es fundamental para la salud y la belleza; es el primer paso, y el más importante, para sentirse lleno de energía y tener el mejor aspecto posible.

El doctor Michael Breus, psicólogo clínico con amplia experiencia presenta un novedoso programa, basado en los más avanzados adelantos científicos, para solucionar de forma práctica y racional los problemas del sueño. Mereces sentirte mejor contigo mismo y con tu vida, y en este libro encontrarás un plan para conseguirlo, empezando por esta noche. BUENAS NOCHES Michael Breus.

<A veces un sólo segundo basta para cambiar toda una eternidad... A veces una sola DECISIÓN basta para cambiar la dirección de todo un DESTINO.>> El cuerpo como forma física es una percepción increíblemente errónea de tu verdadera naturaleza. Tu verdadera naturaleza está oculta en alguna parte dentro de esa ilusión, no fuera de ella; de modo que el cuerpo sigue siendo el único punto de acceso a ella. Sé consciente de tu espacio interior. Cierra los ojos para ver mejor a Dios, Él habita en nuestro corazón en el fondo del alma lo verás. Escucha Su voz en el silencio de tu mente. Dios es Jesucristo.

Acabo de hacer una pequeña invocación, una breve meditación y un ruego a Dios, con estas palabras: Señor, por Tu Hijo Jesús, Tú puedes libéranos de los infiernos, si es así, por favor, hazlo, haz algo para librar a esos millones de almas del fuego del lago de gehenna. De inmediato he visto, a Jesucristo, bajar al infierno, con San Miguel Arcángel. A continuación he visto apagar las llamas del lago, con un leve soplo de la boca de Jesús. Miles de personas, son hombres y mujeres desnudos, gente con forma humana, por tanto, son personas que van saliendo completamente desnudas del lago; van subiendo camino hacia arriba. Van gateando. Sus cuerpos pegado a la tierra de arcilla roja, suben, como varias hileras de hormigas, van subiendo ayudados por la Mano amiga de Cristo. 

Jesús, sonriendo, me mira, hace un gesto con la mano y oigo la voz interna que dice: Tus plegarias han sido escuchadas. La fidelidad de las oraciones de los fieles han  creado el efecto y las causas se han anulado. Ahora siento casi un poco de vergüenza de que esta visión del lago del infierno, no me haya llamado la atención hasta hoy, para orar por los difuntos que vi días atrás en el lago ardiendo. Más vale tarde que nunca. Lo grave es que muchos hayan llegado a autoconvencerse, de que es imposible de que Dios y el Diablo y el cielo y el infierno existan. Y que pueden mariposear, y hacer todo con descaro, quiero decir todo lo malo a los demás hombres y mujeres, deben saber que rebotan en su vida entera. Gracias,Padre.

EL PRINCIPIO DE LA POLARIDAD

<<Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.>> El Kybalión.

Este principio expone la verdad de que todo es dual; todo tiene dos polos; todo su par de opuestos, afirmaciones que son de otros tantos axiomas herméticos. Explica y aclara las antiguas paradojas que han dejado perplejos a muchísimos investigadores, y que literalmente decían: <<La tesis y la antítesis son idénticas en naturaleza, difiriendo solo en grado>> ; <<los opuestos son idénticos en realidad, diferenciándose en su gradación>> ; <<los pares de opuestos pueden conciliarse, los extremos se tocan>> ; <<to es y no es al mismo tiempo>> , <<toda verdad no es sino media verdad>> ; <<toda verdad es medio falsa>> , etc.

Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los "opuestos" son en realidad los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos. El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, radicando la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella. Si observamos un termómetro y tratamos de averiguar dónde empieza el calor y dónde termina el frío, veremos que no hay nada que sea calor absoluto en realidad, indicando, simplemente ambos términos, frío y calor, diversos grados de la misma cosa, y que esto que se manifiesta en esos opuestos no es más que los polos de eso que se llama calor, o sea la manifestación del principio de la polaridad que nos ocupa.

El mismo principio se manifiesta en la <<luz>> y la <<oscuridad>>, las que, en resumen, no son sino la misma cosa, siendo originada la diferencia por la diversidad de grado entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde termina la oscuridad y dónde empieza la luz? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre blanco y negativo? ¿Cuál entre alto y bajo? ¿Cuál entre positivo y negativo? El principio de polaridad explica esta paradoja.

El mismo principio opera de igual forma en el plano mental. Tomemos, por ejemplo, el amor y el odio, dos estados mentales completamente distintos aparentemente, y observaremos que hay muchos grados entre ambos; tantos, que las palabras que nosotros usamos para designarlos, <<agradable>> y <<desagradable>>, se desvanecen una en la otra, hasta tal punto que muchas veces somos incapaces de afirmar de afirmar si una cosa nos causa placer o disgusto. Todas no son más que gradaciones de una misma cosa, como comprenderemos claramente por poco que meditemos sobre ello. Y aún más que esto, es posible cambiar o transformar las vibraciones de odio por vibraciones de amor, en la propia mente y en la mente de los demás, lo que es considerado como lo más importante por los hermetistas.

Muchos de los que leerán estas páginas habrán experimentado la rápida e involuntaria transición del amor al odio. Y ahora comprenden la posibilidad de efectuar esto por medio del poder de la voluntad, de acuerdo con las fórmulas herméticas. El <<bien>> y <<el mal>> no son sino los polos de una misma cosa, y el hermetista comprende y conoce perfectamente el arte de transformar el mal en bien aplicando inteligentemente el Principio de la Polaridad.

En una palabra, el <<arte de polarizar>> se convierte en una fase de la alquimia mental, conocida y practicada por los antiguos y modernos Maestros herméticos. La perfecta comprensión de este principio nos permitirá cambiar la propia polaridad, así como la de los demás, si uno se toma el tiempo y estudia lo necesario para dominar este arte. EL KYBALION Estudio sobre la filosofía hermética del Antiguo Egipto y Grecia.

La palabra <<hermetismo>> ha adquirido con el tiempo el significado de <<impenetrable o cerrado>> y no en vano esta palabra es la misma con la que se denomina a la doctrina creada por Hermes Trismegisto. Muchos dirán que las ideas plasmadas en El Kybalión son difíciles de entender, hasta incomprensibles, pero el que mira desde afuera nunca podrá regocijarse en la totalidad del conocimiento, nunca podrá entender la grandiosidad de ver los hilos que mueven el mundo.

Los siete principios explicados en el Kybalión, fruto de la sabiduría inagotable de Hermes Trismegisto, y recogidos aquí por Tres Iniciados, son una entrada a la filosofía hermética por la puerta grande, son el resumen de una visión del mundo total y de las ideas del que es considerado como el padre de la alquimia, la astrología y otras artes mágicas. El Kybalión es una ventana a una nueva percepción de la realidad y ahora la tienes en tus manos. Plutón Ediciones. <<TRES INICIADOS>>.

Hace días, leyendo a Kierkegaard, tropecé con dos párrafos iluminadores. El primero subrayaba la importancia y la permanencia de los compromisos de amor y decía que quienes temen dar un <<<sí>> para siempre por temor a que mañana puedan cambiar de idea y se encuentren encadenados a él, <<es evidente qué, para ellos, el amor no es lo supremo, pues de lo contrario estarían contentos de que existe un poder que sea capaz de forzarles a permanecer en él.>>

He aquí una enorme verdad: quienes temen al amor eterno deben ser sinceros consigo mismos y reconocer que no es que ellos sean muy inteligentes, sino que su amor es demasiado corto. O que su orgullo es demasiado grande para aceptar el someterse al amor.

El otro párrafo aún era más luminoso: <<Basta con mirar a un hombre para saber a ciencia cierta si de verdad ha estado enamorado. Expande en torno un aire de transfiguración, una cierta divinización que se perpetúa durante toda su vida. Es  como una concordia establecida  entre cosas, que, sin ella, parecerían contradictorias: el que ha estado enamorado, al mismo tiempo es más joven y más viejo que de ordinario; es un hombre y, a pesar de todo, un muchacho, sí, casi un niño; es fuerte y, sin embargo, es débil; hay en él una armonía que rebota en su vida entera>>.

Efectivamente: haber estado, aunque sólo sea una vez, enamorado -de un hombre, de una mujer, de una idea, de una tarea, de una misión- es lo más rejuvenecedor que existe. Esas gentes a quienes brillan los ojos, que miran la vida positivamente, que se alimentan de esperanzas, que poseen una misteriosa armonía, que irradian esa luz que les transfigura, son personas que se atrevieron a creer en el amor y han sido fieles a esa decisión. Poseen una especie de virginidad e integridad espiritual.

<<Cuando Miguel Ángel concluyó de tallar su Pietà del Vaticano alguien le preguntó por qué había hecho más joven a la madre, a María, que a su hijo Jesús. Y Buonarotti respondió que las almas vírgenes son siempre jóvenes. Y no se refería, es claro, solamente a la virginidad física, sino a esa virginidad interior de quienes se han entregado enteros a un amor o a una causa.>>

Machado decía que las encinas, que ellas <<con sus ramas sin color>>, <<con su tronco ceniciento>>, <<con su humildad que es firmeza>> son una de las cosas que sostienen este mundo nuestro, tan viejo como un don Juan. No hay ningún conocimiento oculto que haya sido tan cuidadosamente guardado como los fragmentos de las enseñanzas herméticas, los que han llegado hasta nosotros a través de las centurias transcurridas desde los tiempos de su gran fundador, Hermes Trismegisto, <<el elegido de los dioses>>, quien residió en el Antiguo Egipto, cuando la raza actual estaba en su infancia.

Contemporáneo de Abraham, y, si la leyenda es verdadera, instructor de aquel venerable sabio, Hermes fue y es el gran sol central del ocultismo, cuyos rayos han servido para iluminar todos los conocimientos que han sido impartidos desde entonces.

Todas las bases fundamentales de las enseñanzas esotéricas que en cualquier tiempo han sido impartidas a la raza son, en esencia, formuladas por Hermes. Incluso las más antiguas doctrinas de la India han tenido sus raíces en las enseñanzas herméticas.

Desde la tierra del Ganges muchos avanzados ocultistas viajaron a Egipto para postrarse a los pies del Maestro. De él obtuvieron la llave maestra, que explicaba y reconciliaba sus diferentes puntos de vista, estableciéndose así firmemente la doctrina secreta. De otros lugares vinieron discípulos y neófitos que miraban a Hermes como el Maestro de los Maestros, y su influencia fue tan grande que, a pesar de las negativas de los centenares de instructores que había en los diferentes países, se puede fácilmente encontrar en las enseñanzas de estos últimos las bases fundamentales en las que se asentaban las doctrinas herméticas.

El estudiante de religiones comparadas será capaz de percibir fácilmente la influencia tan grande que las enseñanzas herméticas han ejercido en todas las religiones, sea cual fuere el nombre con que se le conozca ahora, bien en las religiones muertas o bien en las de nuestro tiempo. La analogía salta a la vista, a pesar de los rasgos contradictorios, las enseñanzas herméticas actúan como un conciliador de ellas.

La obra de Hermes parece haberse dirigido en el sentido de plantar la semilla de la gran verdad que ha crecido y germinado en tantas y tan extrañas formas, más bien que en el de establecer una escuela de la filosofía que dominara el pensamiento del mundo.

No obstante, la verdad original enseñada por él ha sido guardada intacta, en su pureza original, por un reducido número de hombres en cada época, los cuales, rehusando gran número de aficionados y de estudiantes poco desarrollados, siguieron la costumbre hermética y reservaron su conocimiento para los pocos que estaban prontos para comprenderlo y dominarlo. De labios a oído, fue transmitido este conocimiento entre esos pocos.

Siempre han existido en cada generación y en los diversos países de la Tierra algunos iniciados que mantuvieron viva la llama sagrada de las enseñanzas herméticas, y que siempre han deseado emplear sus lámparas para encender las lámparas menores de los del mundo profano, cuando la luz de la verdad se consumía y se nublaba por su negligencia, o cuando su mecha se ensuciaba con materias extrañas.

Siempre han existido unos pocos que cuidaron el altar de la verdad, sobre el cual mantuvieron siempre ardiendo la lámpara perpetua de la sabiduría. Esos hombres dedicaron su vida a esa labor de amor que el poeta ha descrito tan bien en estas líneas: <<¡Oh, let not the flame die out! Cherished age after age in its dark caver - in its holy temples cherished. Fed by pure inisters of love- let not the flame die out!>>

Estos hombres no buscaron nunca ni la aprobación popular ni acaparar gran número de seguidores. Son indiferentes a esas cosas, pues saben de sobra cuán pocos hay en cada generación preparados para recibir la verdad o reconocerla si se le presentara. Ellos <<reservan la carne para los hombres>>, mientras que los demás <<dan leche a los niños>>, conservan sus perlas de sabiduría para los pocos elegidos que aprecian su valor y las llevan en sus coronas, en vez de echárselas a los cerdos que las mancillarían y pisotearían en el fango de sus chiqueros.

A pesar de esto, estos hombres no han olvidado los preceptos de Hermes respecto a la transmisión de estas enseñanzas a los que estén preparados para recibirlas, acerca de lo cual dice El Kybalión: <<Dondequiera que estén las huellas del maestro, allí, los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par>>.

Y, además: <<Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría>>. Pero su actitud habitual ha estado siempre estrictamente de acuerdo con otro aforismo, de El Kybalión también, que dice que <<los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para los oídos del entendido>>.

Y esos oídos ibncapaces de comprender son los que han criticado esta actitud de los hermetistas y los que se han lamentado públicamente de que aquellos no hayan expresado nunca claramente el verdadero espíritu de sus enseñanzas, sin reservas ni reticencias.

Pero una hojeada en las páginas de la historia demostrará la sabiduría de los maestros, quienes conocían la locura que era intentar enseñar a todo el mundo lo que este no deseaba ni estaba preparado para recibir. Los hermetistas nunca han deseado ser mártires, sino que, por el contrario, han permanecido retirados, silenciosos y sonrientes ante los esfuerzos de algunos que se imaginaban, en su ardiente entusiasmo, que podían forzar a una raza de bárbaros a admitir verdades que solo pueden comprender los que han avanzado en el sendero. El espíritu de persecución no ha muerto todavía en la Tierra.

Hay ciertas enseñanzas herméticas que, si se divulgaran, atraerían sobre sus divulgadores un griterío de odio y el desprecio de las multitudes, las que volverían a gritar de nuevo: ¡Crucificadlo!... ¡Crucificadlo!... No hay duda, al menos, yo, creo que Hermes Trismegisto era un profeta de Dios, un Maestro capaz de enseñar los misterios de la Creación, porque así lo quiso Dios, para enseñar a evolucionar a los hombres y mujeres de todos los tiempos. <<El saber no ocupa lugar>>, eso dicen.

<<Alguien que vive según sus criterios inamovibles se vuelve duro; alguien que vive según la <<consciencia>> permanece blando. ¿Por qué? Porque es natural que quien tiene algunas ideas sobre cómo vivir se vuelve duro, ya que tiene que llevar puesto continuamente su propio personaje. Este personaje es como una armadura, es su protección, su seguridad: toda su vida ha estado dedicada a esa personalidad, de modo que siempre reacciona frente a las situaciones en base a ella, no directamente. Si le haces una pregunta, su respuesta ya está preparada, lo cual constituye una señal de que se trata de una persona dura; es torpe, estúpida, mecánica.

Puede que sea como un buen ordenador, pero no es un ser humano. Haces algo y reacciona de una forma prefijada. Su reacción es preferible: es un robot. El auténtico ser humano reacciona espontáneamente: si le haces una pregunta, ésta recibe una respuesta, no una reacción; abre su corazón a tu pregunta, se expone a tu pregunta, responde a ella... <<La vida no es un negocio para ser dirigido, es un misterio para ser vivido. Ha llegado el momento de romper la ficha de horarios, abandonar la fábrica y hacer un pequeño viaje a lo desconocido. Tu trabajo puede ir viento en popa si lo haces desde un estado relajado de tu mente.>> -Osho-

Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias a miles, Padre del Cielo, gracias. Amén.


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