En la célebre Cueva de Altamira está representado el momento culminante del arte paleolítico, y se justifica la denominación de <<Capilla Sixtina del arte cuaternario>>, que le ha sido aplicada. Esta joya prehistórica, que ha sido estudiada con admiración suprema los los arqueólogos más famosos del mundo, está situada unos 30 kilómetros al oeste de Santander y a unos 2 kilómetros del pueblo de Santillana del Mar, que por cierto es todo él un verdadero museo.
La Cueva de Altamira es un admirable palacio del hombre primitivo. Su longitud total, cuyo trazado es irregular, viene a ser de 270 metros. Consta de cinco estancias que se comunican entre sí, alguna de las cuales mide 38 metros de longitud por 13 de ancho y más de 2'50 de altura. Su exploración ofreció un gran museo de curiosidades sorprendentes: conchas de moluscos, caracoles marinos, agujas, flechas, punzones, sierras y cuchillos de pedernal; gran variedad de cuernos; otros objetos que arrojan mucha luz sobre la vida humana prehistórica, y una techumbre repleta de dibujos y pinturas de gran tamaño representando diferentes animales en actitudes diversas, pero ejecutados con una corrección y delicadeza tan esmeradas, que su conjunto constituye una asombrosa maravilla. Y más, si se tiene en cuenta que el hombre carecía en absoluto de cultura artística, en aquellas remotísimas y primitivas edades de la humanidad.
Fue casual el hallazgo de la cueva. Un cazador que con su perro perseguía a un zorro por las lomas de Altamira, sitas en el término municipal de Vispieres (Ayuntamiento de Santillana del Mar), vio como el can se metía en un matorral en su persecución, y del cual tardaba mucho en salir. Se acercó a él, para indagar qué ocurría, cuando oyó los quejidos del animal, que se hallaba prisionero de unas piedras al intentar atravesar el reducido espacio que había entre ellas. El cazador liberó al perro, apartándolas debidamente, y después de darle salida advirtió que se abría allí un agujero que conducía a una inmensa oquedad. El hombre penetró por él y comprobó que se trataba de un amplísima cueva de la que nadie hasta entonces jamás noticia...
Sin embargo, el hallazgo no se le dio gran importancia, debido a que en la comarca abundan las cuevas naturales, harto conocidas por los vecinos de las poblaciones cercanas. Esto ocurría en el año 1868. Aunque al principio las cosas quedaron así, no tardó en aparecer un hidalgo montañés, hombre de rara erudición llamado don Marcelino Sautuola. Nacido en Santander el 2 de junio de 1831, pertenecía a una distinguida y acaudalada familia montañesa. Desde muy joven manifestó una extraordinaria afición a los estudios históricos y a la investigación científica. Había reunido una magnífica biblioteca, que procuraba tener siempre al día en lo tocante a progresos científicos.
Como sentía un gran cariño por su Montaña natal, el señor Sautuola solía pasar el verano en la Montaña en una vetusta pero confortable casona-palacio que poseía en Puente San Miguel. Y en este pueblo santanderino fue dónde oyó contar, un día de 1875, cómo siete años atrás un cazador descubriera casualmente una gran cueva llamada en un principio <<de Juan Montero>>.
El señor Sautuola, que conocía perfectamente el interés con que en Europa se empezaba a excavar en las cuevas, en busca de fósiles, sintió la comezón de curiosear en Altamira, y de ver si en dicha cueva podía encontrar algún sílex tallado o alguna osamenta petrificada. De esta forma fue cómo, días después de que un campesino le contara la historia del cazador, se personó en la cueva de Altamira e inició por su cuenta y riesgo, como entonces se hacía, unas catas o ligeras excavaciones, con resultados positivo, ya que halló varios huesos de animales y piezas de sílex labradas.
El erudito hidalgo no sospechaba en aquel entonces que, con lo que iba a encontrar en la Cueva de Altamira, revolucionaria por completo la investigación prehistórica. Más, para ello, aún tendrían que transcurrir varios años... Al volver a Madrid para invernar, don Marcelino llevó consigo los materiales prehistóricos hallados en su tierra y los mostró entusiasmado a un gran amigo suyo y eminente prehistoriador, el catedrático de Geología de la Universidad de Madrid, don Juan Vilanova, mundialmente conocido por sus descubrimientos y estudios prehistóricos, realizados principalmente en el Levante español.
El señor Vilanova intuyó inmediatamente el excepcional interés del descubrimiento y animó al señor Sautuola a proseguir la excavación, facilitándole algunos consejos y normas de su experiencia a fin de practicarla con la mayor garantía de resultado positivo. Luego clasificó los fósiles encontrados por su amigo como de bisonte, caballo primitivo, ciervo megacero y otros animales prehistóricos.
Pasó el tiempo y el señor Sautuola siguió frecuentando sus visitas a la Cueva de Altamira, donde, aparte de los resultados, siempre interesantes, de su dedicación, no hallaba otros estímulos para la excavación de una oquedad de tan enormes proporciones como aquélla. Pero su perseverancia iba pronto a ser premiada con el más fantástico, insospechado y sorprendente de los descubrimientos prehistóricos, sin precedente conocido en todo el mundo de la ciencia. En 1878 se le ocurrió a don Marcelino Sautuola visitar la famosa Exposición Universal de París, donde pudo ver numerosos objetos prehistóricos de sílex y hueso que recientemente habían descubierto Lartet, Mortillet y otros investigadores en el valle del Vézère, en la Dordoña francesa. A la vista de todos aquellos utensilios, el hidalgo montañés pensó que, si buscaba en Altamira, también él podría encontrar cosas semejantes, y aún mejores quizá.
Y no se equivocó. En el verano de 1879 el señor sautuola reanudó sus pacientes excavaciones en la gruta santanderina. Antes pidió el consejo de su amigo Vilanova, y de Piette, un parisiense que era el sucesor de Lartet, y cuya autoridad en investigaciones prehistóricas casi no tenía rival en aquel entonces.
Cierto día le acompañó a la cueva su hijita María, niña de sólo ocho años de edad, pero muy despierta, que, con su padre, penetró sin miedo en la oquedad. Mientras su padre removía afanosamente las tierras en busca de fósiles, ella empezó a corretear y a explorar, por juego, la amplia cueva. En una de sus correrías llevando un candil, se le ocurrió proyectar la luz del techo: lo que vio la dejó estupefacta y sorprendida. Acto seguido comenzó a gritar hasta que acudió asustado don Marcelino. Y cuando éste llegó, la inocente criatura,llena de excitación, dijo señalando con el dedo al techo:
-¡Papá, mira, aquí hay bueyes pintados!... Aquel día, que hace época en la historia de la antropología prehistórica y en la del Arte Universal, fue por de pronto un día grande para la prehistoria europea y española en particular. Con la ingenua observación de la niña María se abriría paso a una verdadera revolución, y todas las ideas que los sabios se habían formado hasta entonces de los hombres del paleolítico iban a sufrir un cambio radical.
Grande fue la sorpresa del señor Sautuola al darse cuenta de los admirables frescos advertido por su hija María. De momento quedó aturdido; mejor dicho, perplejo, meditabundo y hasta un poco desorientado. La cosa no era para menos, ya que hasta entonces no había el menor precedente de la existencia en cuevas prehistóricas de pinturas como aquéllas, de tanta fuerza y realismo.
Por otra parte, no se explicaba cómo una serie de pinturas tan abundantes y tan perfectamente ejecutadas podía haber sido realizadas en las obscuridades de un antro como aquél, en el interior de un monte aislado y alejado de todo concurso humano... Don Marcelino luchó dignamente hasta el final, aunque sin éxito. Murió en 1888, sin lograr que se reconocieran sus hallazgos. La Cueva de Altamira, cerrada con una puerta cuya llave guardaba María Sautuola, ya una jovencita encantadora, quedó esperando la llegada de los <<sabios>> y que la verdad resplandeciera al fin.
Cinco años después moría también el doctor Vilanova. Mientras tanto, en el intervalo de unos pocos años se sucedieron varios descubrimientos. Así, en 1878 se halló la gruta de Chabot (Gard, Francia); en 1895 la cueva de La Mouthe, cercana a Taylac; en 1903, La Calevie y Bernifal, y en 1901 Les Combarelles y Font-de-Gaume; en 1902, Marsoulas; en 1903, La Calevie y Bernifal, y en 1904, La Greze. Ante la evidencia, los científicos se rindieron. Por otra parte, una nueva generación de estudiosos iba desplazando a los viejos e intocables maestros.
Empezaban a sonar los nombres del sacerdote católico Enrique Breuil, de Capitan y de Peyrony. Cartailhac acabó convenciéndose; pues dejando aparte su pasión, era un hombre honrado. Y, entonces, se impuso el deber de rehabilitar la memoria de Sautuola y de Vilanova. A tal fin, cierto día, acompañado por Breuil, se presentó en Puente San Miguel para solicitar humildemente a María Sautuola que les franquease la entrada a la Cueva de Altamira. Era el año 1902. Acompañados por la muchacha, que se brindó a mostrarles el camino que tan bien conocía, entraron en la caverna. Un segundo después, Cartailhac tuvo que apoyarse en el hombro del abate Breuil, emocionado ante lo que estaba contemplando atónito. Cabizbajo y como avergonzado, dijo a la joven María:
-Ahora ya no puedo hacer nada más que una cosas: he de rehabilitar a su padre ante la ciencia. María sintió algo inenarrable. Y como en un sueño, recordó entonces a su padre cuando estaba allí, con ella, examinando asombrado las pinturas rupestres.
Después de proceder a un estudio minucioso, serio y por entonces de pretensión científica exhaustiva de la Cueva de Altamira y de sus pinturas prehistóricas, Cartailhac y Breuil, acompañados también por María, se trasladaron a Santander, a visitar la tumba de don Marcelino Sautuola. En 1906 y bajo los auspicios y el patrocinios del príncipe Alberto de Mónaco, salía de las prensas de la capital de su principado una magnífica obra que había de marcar un surco profundo en los anales de la ciencia prehistórica, fruto directo, de la investigación directa de la Cueva de Altamira: <<La Caverne d'Altamira á Santillana, près Santander (Espagne)>>, obra de los mencionados científicos franceses Cartailhac y Breuil, que fue la consagración mundial de la verdad sustentada por don Marcelino Sautuola veinte años antes...
Sin duda, Altamira es una joya; es la primera cueva prehistórica pintada descubierta y en consecuencia la que fue objeto de la más violenta controversia. La sala lateral, que contiene las mejores pinturas, se halla a unos 30 metros de la entrada y sus dimensiones son: 18 metros de largo, 9 metros de ancho y de 1´1 a 2´65 metros de altura. En las otras galerías existen también grabados y pinturas. Los últimos de piedra, hueso o asta encontrados en el vestíbulo, que fue empleado como lugar de habitación, proceden sobre todo de las capas correspondientes al solutrense superior y al magdaleniense inferior. En el magdaleniense medio de derrumbó parte de la bóveda, y en esta etapa la cueva debió de ser abandonada...
Lo que da más valor al arte rupestre de la cueva de Altamira es el carácter excepcional de su policromía, que se ha supuesto de la época magdaleniense y quizá también de la solutrense. De lo que no cabe la menor duda es que en los tiempos auriñaciense y magdaleniense la región franco-cantábrica constituyo una vasta provincia artística, que debió de tener su sede principal en la maravillosa Cueva de Altamira. Tuvo que venir un patrocinador sabio, un hombre de buen corazón, un hombre del principado de Mónaco, el príncipe Alberto, para dar a conocer la magnífica Cueva de Altamira y, consagrarla a nivel mundial. Es la primera joya prehistórica que fue objeto de la más violenta controversia.
El Papa Bonifacio VIII exageró muy poco cuando llamó a Florencia <<el quinto elemento>>, al decir: <<Tierra, aire, fuego, agua... ¡y Florencia!>>. Probablemente ninguna ciudad de la misma o parecida extensión (más de 400.000 habitantes) tiene un número tan crecido de hijos ilustres. Entre los florentinos inmortales se cuenta Giotto, el gran pintor que ganó un concurso de arquitectura al enviar al Papa el dibujo de un círculo perfecto trazado a pulso. En la historia de las bellas artes, Giotto figura junto con otro florentino, el escultor Donatello, como iniciador del Renacimiento.
En Florencia vivió Giovanni Boccaccio, que ganó fama inmortal como autor de cuentos eróticos y satíricos. Oriundo de aquella ciudad es otro poeta clásico: Francesco Petrarca, tan famoso por sus sonetos, donde canta el amor espiritual, como lo fue Boccaccio por sus relatos eróticos. Y en Florencia vivió también Dante, el gran poeta de la Edad Media, autor de la <<Divina Comedia>>, cuyo nombre brilla hoy a la altura de los de Homero y Shakespeare.
En una misma Iglesia pueden verse el sepulcro de Miguel Ángel, el genial escultor, pintor, arquitecto y poeta; el de Maquiavelo, el fiel amante de la verdad, que ocupa en las ciencias políticas un lugar sin precedente; el de Galileo, creador del método experimental en las ciencias físicas. Leonardo de Vinci descuella entre los florentinos más ilustres. Pintor, escultor, arquitecto, ingeniero, científico, músico, inventor, matemático, cartógrafo, etc. Fue sin duda el más universal de los genios que haya visto la Historia. Además de su gallardía y bien proporcionada figura, Leonardo de Vinci gozaba fama por su destreza como jinete y tenía tal vigor, que según se dice era capaz de doblar una herradura valiéndose tan sólo de las manos.
En la copiosa selección de apuntes que dejó acerca de diversos experimentos, Leonardo anticipó muchos de los descubrimientos científicos más revolucionarios efectuados después de su muerte. Pero fueron sus pinturas las que más fama le dieron. Un cuadro suyo, la <<Mona Lisa>>, es la obra pictórica más renombrada del mundo.
Lo que más maravilla de Florencia, sin embargo, es que un gran número de obras magníficas se exhiben al aire libre por todas partes, en plena calle. Innumerables Donatello, Cellini, Giotto y Juanes de Bolonia, pueden contemplarse a placer en cualquier plaza, en todas las plazas de la ciudad. Efectivamente, en la majestuosa Piazza de la Signoria se halla a la vista la escultura de Donatello, que representa a Judit empuñando la espada con que decapitó a Holofernes; la réplica en mármol del inmenso <<David>> de Miguel Ángel, que muestra a aquél preparando la honda para atacar a su enemigo Goliat; el <<Perseo>> de Benvenuto Cellini, que sostiene en alto la cabeza de la decapitada Gorgona, cuyo cuerpo desnudo y convulso yace a sus pies... También se alza allí el imponente Palazzo Vecchio, atribuido a Arnoldo di Cambio y coronado por una torre cuyo reloj, de una sola saeta, continua señalando las horas lo mismo que lo hacía casi 500 años atrás, en la época de Lorenzo el Magnífico.
Florencia fue fundada en el siglo II antes de J.C., pero destruida por Sila en el año 82 antes de J.C., Julio César la reconstruyó en el año 59 antes de J.C. Cuando vemos a Florencia desde Fiésole -equilibrada silueta de torres y cúpulas reflejadas en las aguas del Arno- y se piensa en la historia que cobijan, podemos recordar, como señala Malraux, que la Humanidad aún no sabe lo que debe a las piedras de florentinas. Porque, ciertamente, la lección de Florencia continúa intacta, pese al tiempo, y me atrevería a decir que en los cimientos de los grandes artistas hay <<piedras florentinas>>.
Actualmente, la ciudad-museo de Florencia es una más de las industriosas ciudades del Norte de Italia, y, después de Roma, la más importante como ciudad artística y monumental.
Cuenta M. Eastman que a fines de la segunda Guerra mundial, el Alto Mando aliado enumeró, en una comunicación dirigida a sus tropas, las obras de arte existentes en Europa, las cuales debían ser respetadas durante las operaciones militares. Al referirse a Florencia, se especificó: <<Toda la ciudad ha de considerarse obra artística de primer orden.>> No se crea que era una exageración. Si exceptuamos a la Atenas de la antigua Grecia, acaso no hay otra ciudad en el mundo en que se encuentren reunidas en tan reducido espacio tantas y tan excelsas obras de arte como en Florencia, situada a orillas del Arno. Es un precioso regalo de los antiguos.
Nuestro mundo se <<desplomará>> si no se toman medidas con rapidez. Puede caer ... hoy o puede mantenerse en pie durante cien mil años, e incluso mucho más; pero irremediablemente caerá cuando menos se espere. Y cuando se derrumbe, el mundo, la humanidad habrá perdido algo extraordinario y hermoso, una verdadera maravilla. En el más allá nos lamentaremos, unos en el cielo, otros en el purgatorio y los impíos y los malvados en el infierno. Lee a Enoch, a Dante, y puedes hacer regresiones a tus vidas pasadas e incluso a la futura.
¡Bah! Que importa, una guerra mundial si solo mueren los muertos de hambre, los alcohólicos, los drogadictos y los pobres. Sobran unos 700.000 u 800.000 millones, ¡sobran! Han hecho de la humanidad, gente autómata. La radicalización de las religiones. El desprestigio de la Iglesia de Jesucristo. Un zombi se ceñiría un crucifijo al cuello. No es suficiente con migajas. Hay que enderezar a la Iglesia de Cristo. Enderezar las Torres, para lograr que se mantengan en pie durante milenios. Hay que poner nuevos cimientos. No es suficiente reforzar los actuales con un cemento adicional; eso ya se intentó una vez con Lutero sin resultado. El plan es utilizar un pegamento fuerte firme como el que usa Dios: <<El pegamento del Amor>>.
¿Quién conoce una ideología, religión o filosofía que haga felices a los de Arriba y a los de Abajo? En este mundo hay grandes emprendedores, con una visión muy amplia. Son personas creativas. Cultivan y emplean ideas valiosas. Eso trae muy buena suerte. El I Ching, sugiere ideas que se originan en la antigua sabiduría y conviene volver a ellas de vez en cuando, para poder reforzar su significado y aprender sus detalles.
En este tiempo a los hombres y mujeres que gobiernan y guían a los demás; si son conscientes de lo importante que son estas ideas; influirán, guiarán con firmeza y claridad. Éste es un tiempo de potencialidad, de trabajo duro, de acopio de energía creadora. Habrá mucha presión externa, surgirán dificultades, impedimentos y situaciones tensas, que serán pruebas para ver si nos tambaleamos.
Un duro examen para nuestra integridad y firmeza interior, pero si lo pasamos sin sucumbir a las presiones, un éxito grande puede llegar. La actitud más favorable que podemos adoptar en esta época es la actitud de la Montaña; aunque aumente la presión, nuestra postura debe ser la de soportar la tempestad con tranquilidad y confianza, aprovechando ese tiempo para mejorar, centrarnos y fortalecernos internamente. Ésa es la única manera de soportar los embates de los tiempos difíciles. Dejemos a un lado las expectativas, los temores y procuremos ser neutrales. Si perseveramos en esa actitud nos espera un tiempo grande y próspero.
Éste es el momento de mantenerse firme, inmóvil. Valora tu experiencia y tu dinero, regenérate, acrecienta tu fuerza y tu sabiduría y realiza grandes proyectos. Cuando sientas que ha llegado tu momento, pasa a la acción.
TA CH'U- LA GRAN FUERZA DOMESTICADORA. Explicación del rey Wen: <<Para poseer fortaleza de espíritu y una potente personalidad, debemos amar la verdad, de este modo estaremos renovando continuamente nuestro carácter. Los seres verdaderamente fuertes son sinceros y transparentes, no tienen pensamientos retorcidos: no necesitan ocultar la verdad porque no la temen, la aman y la buscan. Las personas que poseen esa fortaleza interior, harían mal recluyéndose en casa, en su estrecho círculo: en el mundo se necesitan personas como ellas y su obra será apreciada y reconocida desde Arriba. De este modo podrá llevar a cabo con éxito las tareas más difíciles, de mayor responsabilidad.
Bajo las condiciones de Ta Ch'u tendrá éxito las personas que sean constantes y correctas en su modo de comportarse. Si no se limitan a vivir alegremente de las rentas con su familia sin servir a la corte, le sonreiría la fortuna.
La gran fuerza domesticadora representa las fuerzas creativas, las posibilidades, a menudo insospechadas, que todo ser humano tiene al alcance. Hay personas que se enfrentan a la vida con la energía de un volcán en erupción; otras, sin embargo, ponen muy poco de su parte. Este hexagrama habla de cómo poner en acción toda esa energía, con fortaleza de carácter, sabiduría y bondad.
La sexta línea: Muestra a un sujeto que dirige los caminos del Cielo. Progreso y éxito. La respuesta a este hexagrama dice que el tiempo de la mortificación, de la espera, de la inhibición ha llegado a su fin. Ahora se abre ante nosotros una senda luminosa y podemos lanzarnos sin temor a la consecución de nuestras metas: las alcanzaremos sin más. Contamos con todo el apoyo del Cielo.
Alcanzamos el éxito. Ser correctos y firmes en nuestra actitud interna nos lleva a alinearnos con el Cosmos. Podemos utilizar esa energía creadora que ahora se libera para alcanzar grandes y nobles objetivos. Es un momento óptimo. (En algunos pasajes de la Biblia se repite, la destrucción de ciudades, por ejemplo Ninine, Sodoma y Gomorra, se dice que Dios dijo, si aquí hubiera un solo hombre correcto y firme, yo salvaré el Mundo.)
No demos cabida a los pensamientos que alberguen temores, desánimo y negatividad; optemos por la claridad, la aceptación, la dignidad y lo positivo. <<Aun en las situaciones más duras puedes aprender, fortalecerte y prepararte para el amor. La vida es una rueda giratoria. Si estás atento a su movimiento, tú girarás con ella y cuando sea el momento, superarás la adversidad.>>
<<Cultiva la paciencia y la confianza, porque aunque no lo escuches ni lo veas, aunque no lo reconozcas, Dios siempre está contigo en el silencio y lo invisible. Sé valiente ante las pruebas y optimista ante las dificultades. Saldrás fortalecido y seguro. Toda acción humana es esencialmente buena, porque detrás está la búsqueda del amor. Pero la ignorancia confunde el objetivo, y el resultado es dolor y sufrimiento. Cuando te invadan sentimientos negativos, recuerda que en el fondo de ti hay amor.
No reprimas tus impulsos, porque reprimiéndolos reprimes la búsqueda del amor. En cambio, contrólalos, reoriéntalos y domestícalos. Sé firme pero con tolerancia. Así desarrollarás la fuerza necesaria para alcanzar tus objetivos. <<Dios escribe derecho con líneas torcidas>>, pero quién conoce la caligrafía de Dios.>> Todos podemos la escritura de Dios en el Libro de la Vida. Recuerda que es Dios quien guía la mano que traza tu destino. Ten confianza. Dios es Amor. Dios es Jesucristo. Amén.
Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. ¡Paz y alegría Global! Gracias, Padre del Cielo. Señor, hoy fui a comprar pescado y las caballas¡antes! valían 2'50 euros, hoy 6'50 euros, y las pescadillas, las gambas, había que coger una calculadora, para fraccionar el coste del cuarto de kilo. Señor, los rostros de mis vecinas desvencijados, malhumorados, tristes; las ojeras moradas y, a pesar de que todas toman ansiolítico y antidepresivos. Señor, aquí solo se puede comer arroz con garbanzos, lentejas o habichuelas; las papas de Sanlúcar estan tan caras como el pescado o la carne: papas, patatas a dos euros el kilogramo. Sobran los comentarios. ¡Nuevas reglas! Nuevos hombres en los gobiernos. Así sea. Amén.
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