Opinión de un patriota español de la década de los años 70-80 del siglo XX: <<Desde el asesinato del almirante Carrero Blanco hasta los días iniciales de 1975, se ha vuelto a hablar con insistencia de las necesidades de que Ejército, los Institutos y Fuerzas Armadas, sean del todo apolíticos. Tal reiteración pudiera resultar sospechosa. cuando alguien repite a mi lado la conocida cantinela suelo sonreír: Naturalmente que sí, que el Ejército debe ser apolítico. Y lo es porque tiene conciencia de su misión. Pero tiene también la conciencia, mucho más ceñida, de que él es la garantía y salvaguardia de la Patria y que la Patria y la soberanía nacional pueden peligrar lo mismo por amenazas exteriores que interiores.
(Los masones-marxistas vuelven a la carga, con el separatismo Catalán, detrás hay grupos con intereses innobles...)
Es por igual tarea de las Fuerzas Armadas hacer frente al enemigo declarado que viene de fuera, con las espadas visiblemente levantadas, como el enemigo solapado que se infiltra en la noche política para destruir, a cuchillo, nuestras estructuras. Esa misión, perfectamente determinada en la Ley Orgánica del Estado, es lo que temen muchos de los que se afanan en repetir la urgencia de evitar todo contagio político de los militares.
El Ejército tiene bien demostrado su temple y heroísmo en la guerra y su templanza, austeridad y apoliticismo en la paz. Exigimos, pues, el respeto más absoluto de los españoles y de las instituciones nacionales hacia sus Fuerzas Armadas, porque ellas son el pueblo mismo. El Ejército, además, es la institución que en mayor medida cultiva, con amor, intensidad y eficiencia, las virtudes de la Patria, hasta el punto de producir esos frutos que no dejarán de asombrarnos y de asombrar al mundo, por su entereza, su valor, su heroísmo y, lo que es más reconfortante en este mundo de egoísmos y de deserciones, por su generosidad.
La mística militar española ha alcanzado en la Historia cotas difíciles de superar. En el regazo del tiempo que compone nuestra Historia contemporánea, desde el 98 al 39, se multiplicaron las acciones militares que estremecen por el derroche, no sólo de valor y de sacrificio, sino de honor y dignidad.
Recordad a aquel soldado, hijo del pueblo español, al que en una de las más horrorosas batallas de Cuba hubieron de amputarle una pierna sin anestesia; al llegar el serrucho al hueso, sujetándose la pierna destrozada dijo: <<Piern mía, no tiembles, y si tiemblas, no digas que eres mía>>... Ningún hombre es capaz de una actitud como ésta si no está contagiado por un ideal, por un amor, por una razón, en suma. Las páginas de nuestra Historia contemporánea son abrumadoras en este terreno de generosidad y energía; recordad la defensa de Baler y la tenaz indiferencia con aquel puñado de hombres -valerosos hasta la locura- se negaba a admitir que aquella tierra que defendían, acosados por el enemigo, por la peste, por el hambre y por la sed, ya no era española; o Annual, donde una política dimisionaria permitió el sacrificio de doce mil soldados -y al decir soldado incluyo en el nobilísimo vocablo a generales, jefes, oficiales y clases de tropa; es decir, a todos los que combatían bajo la bandera española y en representación de la Patria- y donde, en medio del desastre y la desasistencia, se escribieron páginas se singular heroísmo, o el Alcázar de Toledo y la patética y postrera conversación de un padre y un hijo, que sacrificaron sus vidas y sus más entrañables intereses personales en defensa de un baluarte que simbolizaba un ideal, monumento a la Patria glorificado por el puro heroísmo y por la muerte.
Recordad la respuesta de aquel coronel a quien en medio del combate se le comunicó la muerte de su hijo, teniente, que combatía en el regimiento que él mandaba, y se limitó a preguntar: <<¿A qué hijo se refiere usted?>> Y mirando a su alrededor, añadió: <<¡No ve usted que ahora tengo muchos hijos!>>.
O la actitud sobrehumana de aquel soldado que formaba parte de la guarnición de infantería de Marina del crucero Baleares; fue el 7 de septiembre de 1937. El buque combatía frente a las costas de a Argelia y alcanzando por el fuego adversario se incendió una caja de proyectiles iluminantes de un pañol de urgencia. Aquel muchacho, del pueblo coruñés de Órdenes, con gravísimas quemaduras que le habían convertido en una tea humana, se lanzó sobre la caja en llamas y la empujó con el pecho, cuando su cuerpo ya estaba casi carbonizado, hasta arrojarla al mar...
El soldado, a quien le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando, salvó al crucero Baleares de una catástrofe segura.
Y la impresionante historia épica de las alas españolas, que yo quiero simbolizar en aquel caballero del aire, aquel español sin tacha, aquel bravo capitán de leyenda, que se llamó Joaquín García Morato y que encontraría la muerte en acto de servicio, cuando sobre los campos de España florecían las primeras espigas de la paz.
<<El Ejército es, y yo lo proclamo con devoción y orgullo, el santuario de la Patria. Fue el escritor inglés quien afirmó que los pueblos que no saben honrar las hazañas de sus remotos antepasados, no harán nada que sea digno de ser honrado por sus remotos descendientes. Tampoco es una frase hecha la de Spengler: <<Cuando todo cae, cuando todo se desmorona, cuando el cataclismo se adueña de las ideales estructuras de la sociedad es siempre un oscuro pelotón de soldados quien salva, en última instancia, la civilización>>.
Ejército y pueblo constituyen un binomio indestructible. Nada es el uno sin el otro. <<Siempre es un oscuro pelotón de soldados...>> Un oscuro pelotón de hombres rurales o urbanos, de hijos de una Patria, quienes salvan la civilización. ¿Puede de verdad sentirse aséptico quien encarna esa responsabilidad frente al derrumbamiento de la Patria o de la Historia o frente al quebranto del orden constitucional o de la paz? Los síntomas son casi siempre los mismos. No hace todavía mucho tiempo una bandera española ardía junto a un campus universitario. Los predicadores de la tolerancia criticaron a un ilustre soldado que hizo pública su indignación y su protesta. Cuando todo se desmorona... Cuando el cataclismo se adueña de las ideales estructuras de la sociedad...>>
(A pensar bien. La guerra civil de España e igual las dos guerras mundiales y todas las guerras que han habido en los tres últimos siglos ¡son guerras contra las religiones! Pretenden separar a la Humanidad de Dios Padre El Eterno; por sobre todo lo que en verdad quieren es eliminar definitivamente la figura y la Historia de Jesús de Nazaret. Hoy me he llenado de esperanzas. Aparece una noticia, que dice, que la famosa cantante española Rosalia canta una canción: <<¡Orgullo abstemio!>> <<Ya no bebo, ya no fumo, ya no consumo y lo presumo!>> Son dos versos de Omega de la canción de Rosalía, y de Ralphie Choo y ha dado para mucho.
<<Pues sí, esta semana hago 11 mese sin beber>>, dice en X la escritora Luna Miguel compartiendo una captura del Videoclip>>. <<¡Enhorabuena!>> Demos gracias a Dios, por bendecir e iluminar a los líderes de la juventud Mundial. ¡Muerte al vicio y a lo inmoral! Así se conquista la paz familiar, la paz de la Sociedad y la Mundial.
La juventud debe saber que de existen seres desencarnados que habitan nuestra atmósfera terrestre; en la biosfera hay infinidad de seres invisibles desde los ácaros, las bacterias, los virus, los grises, los pequeños individuos de 10 centímetros de estatura, que viven en los bosque del Canadá, a los tripulantes de los ovnis, que pueden vivir en la Antártida y en la Tierra hueca; también existen seres divinos que se mantienen a la espera, preparados para guiarnos y protegernos. Se les suele llamar ángeles. Son hombres con alas.
Tradicionalmente, se dice de los ángeles que son los mensajeros de Dios, pero yo he llegado a la conclusión de que son mucho más que eso. Los ángeles son extensiones del amor divino. <<Si pudieras imaginarte el Universo como un corazón gigantesco y ese corazón estuviese latiendo, cada latido sería un ángel.>> Cuando establecemos una conexión con un ángel, nos estamos conectando directamente con el corazón de Dios. Los ángeles no están separados de Dios/ el Universo, sino que son uno con él.
Cada uno de nosotros cuenta con un ángel de la guarda, un ser divino que ha estado a nuestro lado desde el momento en el se nos dio la oportunidad de venir a este planeta a aprender a crecer. Ese ser es nuestro ángel guía. Nuestro ángel guía nos conoce como ningún otro ser, pues fue creado para nosotros y nuestro crecimiento es su objetivo. No obstante, los ángeles se rigen por las leyes espirituales, así que, a pesar de que nuestro ángel está dedicado a nosotros, no puede intervenir en nuestra vida a no ser que le invitemos a hacerlo.
Esto se debe a que tenemos libre albedrío, lo cual nos da la oportunidad de aprender y crecer a medida que nos abrimos camino en la vida. Para ello, es importante establecer un vínculo con tu ángel de la guarda y tus guías, que pueden ser muchos Maestros según tu misión de vida. Además de nuestro ángel guía, es posible que en ocasiones otros ángeles trabajen con nosotros. Yo tengo un ejército.
¡La vida es vida! ¡Vive y deja vivir a los demás! Llena tu vida de vida y tu existencia de experiencia, y nos confundas la disciplina con la amargura, con la contención y la represión, revisa las Sagradas Escrituras, Dios Padre nos dió las Leyes, los Diez Mandamientos de Moisés y el Sermón del Monte de Nuestro Señor Jesucristo de Nazaret. Mesías y Rey del Pueblo de Dios: ¡Los Hebreos! Israel. Dios y Cristo son UNO, pero, dos personas distintas: Padre e Hijo.
Los libros sagrados de la Humanidad, los que sirvieron de pauta a las grandes religiones institucionalizadas del mundo, constituyen textos de múltiples lecturas. La primera de ellas va dirigida a la masa de fieles, destinada a ser mera receptora de las creencias que en ellas se defienden; imponen los principios de la obediencia al dios de turno y a sus intermediarios y marca los límites de una moral que, debidamente cumplida, servirá para que el colectivo se mantenga dentro de la sumisión a la autoridad espiritual que lo promulga.
Una segunda lectura, más atenta, proporciona información sobre la historia y las costumbres de los pueblos que creyeron en aquellos textos como palabra sagrada del dios de turno. En fin, una lectura lúcida de estos libros es capaz de dar, más allá de las intenciones inmediatas de quienes las redactaron, las pautas de un conocimiento trascendente que puede conducir a la conciencia hasta los límites mismos de la Realidad. Todo lo que incita al conflicto a la guerra, no es de Dios-Cristo. Hemos de estar prevenidos de las consecuencias posibles y de los peligros que implica un enfrentamiento entre los bloques de Oriente y Occidente. La diversión de desafiar y enfrentar a los hombres es cosa del Diablo Lucifer; para ello utiliza a sus lacayos. Los adoradores del satanismo y otras sectas en la sombra.
<<Sabemos que no será nunca posible probar la autoridad de las Sagradas Escrituras por medio de una apologética racionalista. Con Calvino, con la <<Confesión de la Fe de los Países Bajos>> (Confessio Bélgica), sabemos que únicamente el testimonio del Espíritu Santo puede convencernos de la autoridad verdadera de las Escrituras. Pero frente al ataque persistente y duro que se libra contra la Biblia es necesario poder, y osar, dar un testimonio honesto, sincero y convincente del hecho de que la Escritura es verdaderamente una lámpara a nuestros pies y una lumbrera que brilla en las tinieblas. Un testimonio honesto, ciertamente; no simplemente un testimonio <<conservador>> sin más, que tiembla delante de los hechos, sino una verdadera convicción de la fe, y de fe cristiana, de la que el mundo actual, hoy más que nunca, tiene necesidad. a lo largo de los años en que Barth ha desarrollado su teología, ha criticado algunos puntos de su propio sistema:
Pero hay una doctrina que jamás ha retocado, una doctrina a la que no ha cambiado nada: es su doctrina de la Escritura, igual hoy que en 1926, cuando por primera vez escribía sobre la doctrina reformada de la Sagrada Escritura. Podemos afirmar que la postura de todos los teólogos dialécticos es, sobre este punto, idéntica. No ignoráis, por ejemplo, que Brunner y Bultmann reconocen sin ambages que ellos aceptan una forma bastante radical de crítica escrituraria. ¿Sobre qué, pues, se funda esencialmente la posición de Karl Barth, el jefe de la teología dialéctica, en esta nueva forma de pensamiento teológico?
Desde 1926, Barth criticaba la posición ortodoxa del siglo XVI, que hacía de la Biblia el resultado de un dictado celeste. En 1947 expresó la misma crítica en un folleto titulado La Escritura y la Iglesia, en el que se levantaba contra el <<error>> de la Iglesia que considera que la Palabra de Dios se halla realmente contenida en el libro de las Sagradas Escrituras. Allí expresó su convicción de que dicho <<error>> había sido fruto del naturalismo.
Imposible, según él, que la Palabra de Dios, del Dios vivo y personal, pudiese ser contenida en un libro, ya que la Palabra de Dios es el Espíritu de Dios, el Señor mismo en su majestad, su soberanía y su realidad. De ahí que Barth rechace enérgicamente toda identificación entre la palabra de Dios y la Biblia. Admite, sin embargo, que se da una cierta identidad, pero una identidad que no puede ser más indirecta.
Tengo la seguridad de que podemos comprender la clave de la teología de Barth si captamos lo que él entiende por identidad indirecta. Es extraordinario que Barth persista en hablar de la autoridad de la Biblia. Es así que él escribe, por ejemplo, al hablar de la Sagrada Escritura: <<Allí donde hay autoridad, allí existe obediencia. Y es la autoridad de Jesucristo.>> ¿No fue ésta la antigua doctrina de la inspiración de la Biblia? Sin embargo, no olvidemos jamás que un buen número de teólogos hablan de la autoridad de las Escrituras y aceptan, al mismo tiempo, la crítica moderna de la Biblia: recordemos, asimismo, que la mayoría de los críticos radicales da la impresión de tener un gran respeto por la Biblia.
Reconocen que el Señor pronuncia la Palabra de Dios y que esta Palabra tiene que tener autoridad: hemos de escucharla y obedecerla.
(Yo rechazo, el origen del Génesis, tal como está escrito en la Biblia. Acepto la virginal vida de la Virgen María, y el Nacimiento de Su Hijo Jesucristo como obra misma del Espíritu Santo; así mismo, María, nace de Santa Ana, que también fue engendrada por obra y gracia del Espíritu Santo, obró el milagro en Ana; una mujer anciana, esposa del ganadero Joaquín; ella fue rechazada por sus vecinos, porque era mayor que su esposo Joaquín, y a consecuencia de este rechazo del vecindario estuvieron separados por un largo tiempo. Ana, ruega a Dios, le pide el milagro de la maternidad y se obra en ella el mismo milagro que luego se obra en su Hija María y, siglos después en Santa Josefina Rosental, una alemana, que fue estudiada por el Vaticano; dio a luz a su hija María Rosental siendo virgen, cuyo, martirio, lleva a María al suicidio. Según la leyenda, dicen: Que el clero de aquel tiempo la quería sacrificar al cumlir los 33 años, la edad de Jesucristo, porque creían que así vencerían a los diablos... Y volvería la paz a Europa.)
Para los creyentes, la Biblia no es otra cosa que el relato de los hechos verdaderos, las vicisitudes de un pueblo "elegido" y las leyes dictadas directamente por el verdadero Dios. Obviamente, tal planteamiento no es válido desde fuera de la fe, pero ello no resta interés alguno al Libro de los Libros, porque para uno contiene datos históricos sobre una época oscura, y para otros encierra una enseñanza profunda, mucho más trascendentes, oculta bajo el texto superficial. Esa idea de atribuir al Antiguo Testamento un contenido esotérico es el fundamento de la Cábala y, desde diferentes perspectivas, ha inspirado miles de libros.
<<He puesto a Jerusalén en medio de las naciones y de los pueblos circunvecinos para que en ella mi nombre sea glorificado>>, decía Dios por boca del profeta Ezequiel.
Y en verdad que maravilla si se trae a la imaginación los inmensos imperios que la rodearon en los distintos momentos de su historia: Siria, Caldea, Asiria, Persia, Egipto... Cuenta la Biblia que cuando los hebreos conquistaron la <<Tierra Prometida>> (1200 años antes de J.C.), Salem o Jerusalén, que era entonces una ciudad cananea, fue entregada a las llamas.
Más tarde la ocuparon y fortificaron los jebuseos (monte Sión) y se llamó también Jebús. Allá por el año 1002 antes de J.C., David, rey de los judíos, abandonó su capital de Hebrón y se propuso apoderarse de Jerusalén. <<Aquí no entrará David>>, decían los jebuseos; pero el vencedor del gigante Goliat ofreció el día del asalto un premio a quien los abatiese, y la fortaleza cayó en su poder.
Jerusalén fue llamada <<la ciudad de David>> y en ella estableció éste la capital de Israel y se hizo construir, por los arquitectos fenicios, un suntuoso palacio. Quiso, asimismo, que Jerusalén se convirtiera en el centro religioso de todo el pueblo hebreo. Por ello hizo trasladar a la nueva capital el Arca de la Alianza, el objeto más sagrado de la religión hebrea. Proyectó, también, la construcción de un majestuoso templo, pero no logró llevar a cabo su obra.
David murió alrededor del año 975 antes de J.C., a los setenta años de edad. Antes de morir, había designado como sucesor suyo a su hijo Salomón, bajo cuyo reinado (974 a 937 antes de J.C.), alcanzó Jerusalén su mayor esplendor y opulencia. Con una misión distinta a su padre, Salomón se dedicó exclusivamente a obras de paz. Con el propósito de honrar espléndidamente a Jehová, cuenta la Biblia que el rey sabio mandó este recado a Hiram, soberano fenicio de la ciudad de Tiro: <<Pienso edificar un templo al nombre del Señor Dios mío... Ordena, pues, a tus gentes que me corten cedros del Líbano. Mis gentes se juntarán con las tuyas, y por el salario de éstas te daré yo todo cuanto pidieres, porque bien sabes que no hay en mi pueblo obreros de la madera como los fenicios>>. (No había esclavos, pagaba un salario digno a los trabajadores, eso es de Dios).
A lo que el rey Hiram respondió a Salomón: <<He oído todo lo que me pides. Cumpliré tu deseo en lo referente a las maderas de cedro y abeto. Mis obreros las transportarán desde el Líbano al mar>>.
Se cuenta, que Salomón pagó al rey fenicio con grandes cantidades de aceite y de trigo. Treinta mil hebreos y más de ciento cincuenta mil extranjeros labraban madera y piedras en los montes, y las transportaban para las obras del templo de Jerusalén, que se comenzaron hacia el año 970 antes de J.C. y se terminaron siete años después. El templo propiamente dicho sólo tenía unos 35 metros de largo por 15 de anchura. Estaba rodeado por unos recintos concéntricos. El pavimento se cubrió con madera de abeto y los muros de piedra fueron revestidos con cedro. En su interior, el templo se decoró con revestimientos de oro, candelabros, vasos, lámparas y multitud de bajorrelieves cincelados a maravilla.
Después de concluida la obra y de fortificar la muralla que rodeaba Jerusalén, el rey Salomón emprendió la construcción de su magnífico palacio del <<Bosque del Líbano>>, con numerosas galerías, pórticos y columnas de cedro, contratando, para los trabajos en bronce, a un artífice tirio de gran maestría. Seguidamente fue alhajado su interior con fastuosa ornamentación. Y era digno de verse, entre tantas maravillas, el gran trono de marfil guarnecido con oro purísimo. <<Salomón se ocupó también del bienestar de su pueblo: favoreció el comercio, inició trabajos hidráulicos, y fundó nuevas ciudades (Palmira en el desierto, Elath en el mar Rojo).
Los depósitos de agua que mandó construir a pocos kilómetros al sur de Belén se conocen aún como <<las cisternas de Salomón>>. Los mármoles del templo se tallaron en las canteras que había cerca de la Puerta de damasco, en Jerusalén, y los altos hornos empleados en el refinado del cobre estaban situados en las cercanías de Ezion-Geber, el puerto de mar del golfo de Agaba.
Jerusalén se hallaba entonces en el cenit de su opulencia. Dice la Biblia (I Reyes, IX, 26; X, 22) que la flota del rey Salomón, y la de los tirios, surcaban el mar Rojo hasta Ofir y Tarsis (Cádiz-Sevilla), y volvían <<trayendo oro, plata, marfil, monos, pavos reales, una gran cantidad de madera de sándalo y piedras preciosas>>.
La fama del sabio Salomón trascendió a todo el mundo conocido. Y, se cuenta que cuando la reina de Saba (Yemen, Arabia) visitó Jerusalén con sus ricos presentes de mirra e incienso (950 años antes de J.C.), quedó atónita ante aquel esplendor y no pudo por menos que decirle a Salomón: -Verdadera es la fama de lo que oí en mi tierra sobre tus cosas y sobre tu sabiduría... Lo he visto con mis ojos y he comprobado que lo dicho era muy inferior a la realidad...
La paz y la prosperidad de la Era de Salomón no duró muchos años. Damasco y Eldom se sublevaron, y el reino se dividió en dos partes: Israel y Judá. Asiria renovó sus tendencias expansionistas, anexionándose la parte norte de Israel y exiliando a la mayoría de sus habitantes, llamados, por esta razón, <<Las Diez Tribus Perdidas>>.
Y un día del año aciago de 597 antes de J.C., el ejército de Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso sitio a Jerusalén hasta rendirla. <<Y tomó Nabucodonosor todos los tesoros del templo del Señor y los tesoros de la casa real... Y llevó cautivos a sus príncipes y la fuerza de toda del ejército, en número de 10.000, y a todos los artífices y técnicos, sin dejar más que a la ínfima plebe>>. (Respeta a los ciudadanos, a los vecinos y obreros).
En pocos años, sin embargo, Jerusalén logró recuperarse del saqueo. Pero volvió entonces el ejército babilonio y en el año 586 antes de J.C. entró en la ciudad de nuevo, <<puso fuego al templo del Señor, al palacio del rey y a la casas de Jerusalén, entregó a las llamas todos los edificios, y arrasó por todos los muros de la ciudad>>.
Total fue la devastación. Y en las ruinas de lo que fuera el asombro de la reina de Saba, apenas quedaron algunos labriegos cuidando de sus viñas y sus olivos... Nabucodonosor llevó a los hebreos a Babilonia, donde permanecieron en cautividad hasta el año 538 antes de J.C., en que fueron liberados por el persa Ciro. Los israelitas volvieron entonces a Jerusalén y emprendieron rápidamente la construcción de su segudo templo (520 antes de J.C.) y de las murallas de la ciudad (445 antes de Jesucristo).
Pero los judíos ya no fueron, en adelante, sino un pueblo vasallo de sucesivos imperios. Egipto Siria y Grecia impusieron sucesivamente sus yugos económicos y políticos a los israelitas, que, a pesar de estas dominaciones, lograron tener ciertos períodos de riqueza y poderío. La gran victoria de los macabeos, ocurrida en plena dominación extranjera, se celebra aún todos los años en la fiesta de Januquia. En el año 100 antes de J.C., el Estado judío logró recuperar todo el territorio del actual Israel, la parte sur de Siria y las ciudades del Jordán. Más el tratado de amistad que los judíos habían firmado con el potente Imperio romano, no fue obstáculo para que Pompeyo tomara Jerusalén el año 63 antes de J.C.
Herodes el Grande reinó en Judea, conforme a lo dispuesto por el Senado romano, desde el año 37 antes de J.C. al 4 después de J.C.
En su época Jerusalén resurgió pujante. Se dice que tenía entonces unos 60.000 habitantes, artísticos monumentos, palacios (el de Herodes, el de Anás, Caifás, etc.), plaza, teatro, anfiteatro, hipódromo, fortaleza (Antonia o Pretorio), etc. Quiso también Herodes que tuviera un magnífico templo, cuya construcción emprendió hacia el año 20 antes de J.C., y que no quedó terminado hasta el año 64 de nuestra Era.
Después de la muerte de Herodes, Judea fue controlada por procuradores romanos, y precisamente bajo el mandato de uno de éstos, el llamado Poncio Pilato, tuvieran lugar los acontecimientos que narra el Evangelio.
La primera tentativa judía frente a la tiranía romana terminó con el saqueo de Jerusalén y el incendio del templo, ordenado por Tito en el año 70 después de Cristo. La segunda, y última, fue dirigida por Bar Cochba, y terminó en el año 135, después de tres años y medio de guerra, durante la cual murieron casi medio millón de judíos.
A partir de entonces, Jerusalén, la capital del reino, se convirtió durante cien años en ciudad prohibida para los judíos. La gran mayoría de éstos fueron deportados a Babilonia, Egipto, Arabia y Europa. Israel quedó vacía y, hasta nuestros días, su posición política y económica fue insignificante. Mas la dispersión del pueblo judío no logró destruir el temple de su raza y de su fecunda y acendrada fe.
Durante algún tiempo Palestina formó parte del Imperio bizantino, hasta que a la llegada de los árabes, en el año 637, el clero griego se desplazó a Constantinopla. Con la toma de Jerusalén por los cruzados, que acaudillaba Godofredo de Bouillon, en 1099, el cristianismo floreció durante un siglo en los Santos Lugares.
Por todas partes se edificaron hermosas iglesias y los servicios divinos se realizaron con más esplendor que nunca sobre la tumba del señor. Sin embargo, en 1187 el poderoso Saladino asestó un duro golpe a los cruzados cristianos, al caer Jerusalén por segunda vez en manos de los turcos después de la batalla del lago Tiberíades, ganada por el célebre sultán otomano. Las iglesias fueron destruidas y los Santos Lugares devastados. (Yo, en una de mis vidas anteriores, estuve en esa batalla, y, Saladino era cristiano, luchamos juntos. Aún recuerdo cómo di la vuelta a las murallas de Jerusalén a lomos de mi caballo; el rey Salino y todo el gentío vitorea al héroe, una dura batalla, miles de cabezas rodando, se cortaba de un tajo..., era una lucha cuerpo a cuerpo, y este sujeto estuvo a punto de ir al Infierno).
El sultán Bibars II publicó un edicto en 1309 concediendo solamente a los franciscanos el derecho para establecer en el Santo Cenáculo, en el monte de Sión, en el Santo Sepulcro, de Jerusalén y en la Iglesia de la Natividad en Belén. En 1332 los reyes de Sicilia, Roberto y Sancha, llegaron a un convenio con el sultán sobre el Santo Cenáculo, abonándole cierta suma con la condición de que los franciscanos se establecieran en Jerusalén permanentemente.
El Papa Clemente VI y los Pontífices que le sucedieron confirmaron repetidamente la adjudicación de tan preciado cargo. Durante casi tres siglos los franciscanos disfrutaron pacíficamente de su posesión y fueron reconocidos como dueños legales, incluso después del cisma. Pero la caída del Imperio bizantino, en 1453, tuvo su repercusión sobre la Iglesia católica en Palestina. En 1517 los turcos se apoderaron de Tierra Santa y los sacerdotes cismáticos griegos volvieron a ella, desarrollando sus planes para expulsar a los franciscanos.
En el año 1757 atacaron al Santo Sepulcro, destruyendo todo signo católico y tomaron posesión de la Iglesia y sus altares. Los Papas y los países católicos protestaron enérgicamente ante el sultán, pero todo fue en vano. En 1829 los armenios ortodoxos obtuvieron del sultán turco privilegios sobre los Santos Lugares e instalaron sus altares en la basílica del Santo Sepulcro y en de la Natividad de Belén. Los sirios, coptos y abisinios (todos ellos cismáticos) tenían derechos más restringidos en estas grandes iglesias.
Únicamente los franciscanos fueron excluidos de sus propias iglesias, cuando incluso los árabes se les había concedido una capilla. En el siglo XIX entra Rusia en escena como protectora de la ortodoxia, adquiriendo una gran preponderancia religiosa en Jerusalén, efectuando sus pobladores peregrinaciones nutridas a los Santos Lugares, y utilizando su matiz religioso como palanca en la política del Oriente Medio.
Entretanto, con la aparición del Islam los judíos habían restablecido el centro religioso en Jerusalén, y continuaron viviendo en medio de la mayor miseria y soportando la invasión y los impuestos opresivos. Mientras esto ocurría, llegaron a Palestina grupos de judíos, los cuales, perseguidos en sus países de adopción, se dirigieron a su patria buscando paz y descanso.
En el siglo XIII, trescientos rabíes huyeron de Francia, fundando una pequeña colonia en Jerusalén. Acre acogió a buen número de refugiados que venían huyendo de persecuciones llevadas a cabo en distintos países europeos, la expulsión de los judíos de España y Portugal al final del siglo XV llevó nuevas gentes a Palestina.
Jerusalén y Safed albergaron a la inmensa mayoría de estos refugiados, que llegaron llevando consigo un alto grado de cultura. En el siglo XVIII se produjo nuevamente otra gran ola de emigraciones, aunque casi todos los que llegaban eran gentes viejas y cansadas. Jerusalén fue siempre el centro de las esperanzas y oraciones judías. En el rito Seder hay un momento cumbre de acción de gracias, en el que todos los presentes exclaman: <<¡El año que viene estaremos en Jerusalén!>>
Theodor Herzl fue quien dio forma política al nuevo movimiento sionista. En 1896, formuló su tesis en un pequeño libro titulado <<El Estado Judío>>. Un año después, Herzl y sus colaboradores lograron celebrar el Primer Congreso Sionista Mundial. Este Congreso declaró: <<La intención del movimiento sionista es crear un hogar judío, públicamente reconocido y legalmente garantizado, en Palestina>>. En 1901 se estableció la Fundación Nacional Judía (Karen Kayemet), cuya finalidad primaria fue la compra de tierras en Palestina. En 1917, Inglaterra se inclinó favorablemente hacia el Movimiento Sionista.
Después de la Primera Guerra Mundial y de la derrota del Imperio turco, la Liga de Naciones encargó a Gran Bretaña de la administración de Palestina. Poco después se creaba también una Comisión especial para arbitrar la disputa sobre los Santos Lugares.
En 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial, empezó a manifestarse públicamente la disparidad de criterios existentes entre los británicos, los judíos y los árabes. Llevado el problema de Palestina a las Naciones Unidas, el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea votó como favorable la creación de un Estado judío independiente en una parte de Palestina.
Al rechazar el plan de reparto de la O.N.U., los árabes se lanzaron a la guerra contra los judíos. A lo largo y a lo ancho de Tierra Santa se combatía desesperadamente, olvidando que, para tres religiones, aquélla era la Patria de la Paz.
La acción bélica más amarga y prolongada tuvo lugar en Jerusalén y en la carretera principal, que la une con la costa. Israel acabó su guerra de Independencia, con 20.000 kilómetros cuadrados de territorio, en lugar de los 14.600 que le había asignado el plan de partición de las Naciones Unidas. Los árabes conservaban 6.400 kilómetros cuadrados entre Cisjordania y la franja de Gaza.
Jerusalén quedó, como trece años antes Berlín, dividida en dos partes que se comunicaban el día de Navidad por la Puerta de Mendelbaum para algunos privilegiados que habían obtenido los permisos israelíes necesarios. La dos partes iban a vivir en forma distinta: una, la oriental, llena de los recuerdos de tres religiones, alcanzaría 60.000 habitantes en 1967; otra, la moderna, europea, dinámica, llegaría a 180.000 almas. En una, el pasado; en la otra, el futuro. Pero esta nueva frontera de Jerusalén no había sido trazada con el corazón, sino con las ametralladoras.
El día 5 de julio de 1967 estalló la famosa <<Guerra de los seis días>>, que concluyó el día 10. Mendelbaum Gate quedó arrasado por los soldados israelitas y Jerusalén volvió a ser una sola ciudad. También el pasillo de Gaza pasó a poder de los judíos.
Efectivamente, diecinueve años después, esta tierra ensangrentada tantas veces a lo largo de los siglos volvió a serlo por tercera vez en dos décadas. En 127 horas exactamente, el Estado de Israel amplió la extensión del territorio bajo su control, de 20.000 a 83.000 kilómetros cuadrados, y de 2.700.000 habitantes israelíes pasó a tener una población administrada de 3.700.000.
Ahora los Estados árabes, en las Naciones Unidas, protestan porque Israel no vuelve a las líneas territoriales que el Plan de Partición de Jerusalén le había asignado y que ellos, los países árabes, rehusaron entonces. Ello hace persistir la guerra latente entre Israel y los Estados árabes, y son incontables las escaramuzas armadas entre las tropas judías y las de sus adversarios musulmanes.
Realmente, en cualquiera de sus aspectos, las conquistas llevadas a cabo por el Estado de Israel en sus veinte años (74) de existencia rayan en lo milagroso. Sin embargo, el incesante acontecer histórico dirá la última palabra sobre el futuro de esta zona del mundo, (donde predica Jesús los Evangelios) hoy por hoy peligroso avispero para la paz mundial. Los judíos, entretanto, siguen trabajando vigilantes y asistiendo, como siempre, al célebre muro de las lamentaciones que hay en las ruinas del templo de Jerusalén.>>
<<Hegel acabó elaborando un nuevo tipo de lógica la dialéctica, que reúne a los opuestos en una síntesis que los abarca y los supera a ambos. En su opinión, esta lógica regía tanto el pensamiento humano como la propia naturaleza. ¿Cómo se podía aplicar semejante razonamiento en el caso de los Illuminati? Según Hegel, la existencia de un tipo concreto de gobierno o sociedad, llamada tesis, acabaría por fuerza provocando la aparición del opuesto, es decir, una sociedad contraria llamada antítesis. Tesis y antítesis comenzarían a luchar entre sí en cuanto tuvieran el menor contacto, puesto que la existencia de una amenazaba a la otra. Si ambas luchaban durante un largo período sin que ninguna de ellas consiguiera aniquilar definitivamente a la otra, la batalla evolucionaría hacia un tercer tipo de sociedad diferente constituida por una mezcla de las dos, un sistema híbrido llamado síntesis, que acabaría por absorberlo todo, por universalizar la sociedad.
Aplicando esta lógica a la historia de Europa, los Illuminati comprendieron que, en efecto, en los conflictos entre sus pueblos y naciones siempre se había producido el triunfo de una tesis sobre otra hasta desembocar en la sociedad de su época: una síntesis que abarcaba las sucesivas herencias paganas, grecorromanas y cristianas acumuladas durante tantos siglos y que, dominaba el cristianismo, la monarquía y la libre empresa, se agrupaba genéricamente bajo el nombre de sociedad occidental.
Ahora sí, el camino a seguir estaba meridianamente claro. Era imprescindible arrebatar a la sociedad occidental su carácter de síntesis y convertirla en una nueva tesis. Eso sólo se podía hacer mediante la creación y oposición de una antítesis, es decir, una nueva sociedad contraria a la occidental, lo suficientemente poderosa como para amenazar su lugar en el mundo, aunque no tanto como para destruirla. Después, bastaba con mantener la guerra entre ambas durante varias generaciones para que, al fin, las masas humanas de uno y otro bando, agotadas, reclamaran a gritos la paz y el entendimiento entre ambos mundos.
Eso desembocaría en la formación de una nueva síntesis, una sociedad occidental y contraria a a la occidental al mismo tiempo, que globarizaría a la humanidad, y cuyo advenimiento sólo sería posible gracias a los manejos en la sombra de los Iluminados.
El proceso sería obviamente más largo y complejo de lo que en un principio había imaginado Weishaupt, ya que a principios del siglo XIX no existía en el mundo nada parecido a la nueva antítesis que necesitaba la orden y tampoco interesaba sentarse a esperar a que surgiera por evolución natural.
Así que la clave definitiva a partir de ese momento fue doble: primero, construir esa nueva sociedad que sirviera de antítesis y, segundo, enfrentarla a la <<sociedad occidental>> de acuerdo con el concepto de guerra permanente. (Inventaron el marxismo, socialismo utópico, socialdemocracia, comunismo y derivar y dividir el Islam y el cristianismos en ramas y sectas más o menos radicales, fomentar el terrorismo callejero, crisis financieras, subida de los carburantes y demás alimentos y cosas del consumo gasolina, electricidad, agua etc... y para destruir a la familia: los hippie. Sexo libre, drogas y música... Ve y observa cómo viven la mayoría hippie solos o en asilos. Y ve y observa, la fuerza de la llamada oleada de covid...)
Como decía Hegel: <<El conflicto provoca el cambio y el conflicto planificado provocará el cambio planificado>>. En realidad, todo el razonamiento era muy similar a la vieja técnica bancaria de financiar a los dos bandos a la vez, con la diferencia de que ninguno de los contendientes originales triunfaría en el combate final, sino que lo haría un tercero por encima de ellos...
Quizá, sólo quizá, sea una coincidencia que Karl Marx, filósofo alemán, que estuvo viviendo en París en 1843, fundara poco después la Asociación Internacional de Trabajadores, también llamada la Primera Internacional, y algunos años más tarde publicara una de las obras políticas más importantes del mundo en la que se recogían punto por punto los ideales de los Illuminati, EL CAPITAL.
La guerra permanente
Un ex agente de los servicios secretos británicos, William Guy Carr, publicó en su libro Peones en el juego parte de la correspondencia mantenida entre 1870 y 1871 entre Giuseppe Mazzini y Albert S. Pike, que hoy se conserva en los archivos de la biblioteca del British Museum, en Londres. En una de las cartas, fechada el 15 de agosto de 1871, Pike le comunica a Mazzini el plan a seguir los Illuminati: <<Fomentaremos tres guerras que implicaran al mundo entero>>. La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del <<comunismo ateo>> necesaria como antítesis de la sociedad occidental.
Los agentes de la orden <<provocarán divergencias entre los imperios británico y alemán, a la vez que la lucha entre el pangermanismo y el paneslavismo>>. Un mundo agotado tras el conflicto no interferiría en el proceso constituyente de la <<nueva Rusia>>, que, una vez consolidada, sería utilizada para <<destruir otros gobiernos y debilitar las religiones>>.
El segundo conflicto se desataría aprovechando las diferencias entre los fascistas y los sionistas políticos. (PROVOCARON EL HOLOCAUSTO NAZI PARA HACER UNA DEPURACIÓN DE RAZAS ENTRE LOS JUDÍOS DE TODO EL MUNDO ANTES DE FORMAR EL NUEVO ESTADO DE ISRAEL EN PALESTINA; MILLONES DE GASEADOS; INCLUIDOS GITANOS Y OTROS).
En primer lugar, se apoyaría a los regímenes europeos para que derivaran hacia dictaduras férreas que se opusieran a las democracias y provocaran una nueva convulsión mundial, cuyo fruto más importante sería <<el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina>>, que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías, cuyos rezos en las sinagogas incluían siempre la famosa muletilla, <<el año que viene, en Jerusalén>>, expresando así el anhelo de reconstruir el antiguo reino de David.
Además, esta nueva guerra permitiría consolidar una Internacional Comunista <<lo suficientemente robusta para equipararse al conjunto cristiano>>. Los Illuminati preveían que en ese momento podrían disponer así, por fin, de la ansiada antítesis.
<<¡La tercera y definitiva guerra!>> << se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y dirigentes musulmanes>>. Este conflicto (ESTÁ AHORA ACTIVO) debía orientarse <<de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente>> y además obligara <<a otras naciones a entrar en la lucha, hasta el punto de agotarse física, mental, espiritual y económicamente>>.
<<¡Al final de la tercera guerra mundial!>>, pronosticaba Pike, los Illuminati desencadenarían <<el mayor cataclismo social jamás conocido en el mundo>>, lanzando una oleada revolucionaria que, por comparación, reduciría la época del Terror en Francia a un simpático juego de niños. <<Los ciudadanos serán forzados a defenderse contra una minoría de nihilistas ateos>>, que organizarán <<las mayores bestialidades y los alborotos más sangrientos>>.
(Para eso eliminarán las asignaturas de Religión, la Historia, la Filosofía, crearan ciudadanos vagos, desorientados, marginados adictos a las drogas, al alcohol y a los videojuegos y las series violentas... darán pagas, sin tener que asistir al trabajo y dirán que ocupen las viviendas de propiedad privada, porque la idea es esa, nadie será dueño de nada...)
Así que la clave definitiva será: << Las masas, decepcionadas ante la nula respuesta de las autoridades políticas y religiosas, serían llevadas a tal nivel de desesperación que <<destruirán al mismo tiempo el cristianismo y los ateísmos>> y <<vagarán sin rumbo, sin dirección en busca de un ideal>>. Sólo entonces, según Pike, se revelaría <<la luz verdadera con la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, que finalmente saldrá a la luz>>.
Los Illuminati presentarían al mundo a un nuevo líder capaz de devolver la paz y la normalidad al planeta (y que sería identificado como la nueva encarnación de Jesucristo para los cristianos, pero al mismo tiempo como el mesías esperado por los judíos y el mahdi que aguardan los musulmanes) y todo el proceso desembocaría finalmente en la anhelada síntesis.
La horrorosa profecía coincidía con las ideas de Hegel y, sorprendentemente, se ajusta hasta ahora de una manera bastante fiel a la evolución histórica que conocemos. ¿Quién era ese Albert S. Pike, que hablaba con fría indiferencia de los mayores desastres de la humanidad?, ¿y Mazzini, que asentía silenciosamente ante esos planes? Como ya se ha explicado anteriormente, en Francia los Illuminati sobrevivieron a través de la infiltración de sus miembros en la masonería, en otros países europeos y americanos sucedió algo similar. La orden encontraba refugio donde podía y cada vez se extendía más en su seno la creencia de que los nuevos pasos a dar se tendrían que enmarcar en un escenario diferente, fuera de Francia y de Alemania, donde habían actuado preferentemente.
Así que, según diversos autores, el italiano Giuseppe Mazzini fue designado nuevo jefe de la orden en 1834. Mazzini había alcanzado el grado 33 de la masonería italiana en la Universidad de Génova y, al igual que habían hecho los Illuminati franceses, promovió a los italianos para que mantuvieran una doble militancia integrándose en la organización de Los Carbonarios.
Esta última sociedad, cuya meta declarada en 1818 era <<idéntica a la de Voltaire y la Revolución francesa: la aniquilación del catolicismo en primer lugar y, en último término, de todo el cristianismo>>, gozó de una gran popularidad en el mundo rural francés e italiano durante los años siguientes.
<<La vida es muy peligrosa; no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa>>. (Albert Einstein, físico y matemático estadounidense de origen alemán.
<<La verdad es lo que se hace creer>>. Francois-Marie Arouet, Voltaire, filósofo francés.
<<Permitidme fabricar y controlar el dinero de una nación y ya no me importará quién la gobierne.>> Meyer Amschel Rothschild, banquero alemán.
<<Una revuelta puede ser espontánea, una revolución jamás lo es>>. Jacques Bordiot, periodista y escritor francés.
<<Hay dos historias, la oficial, embustera, que se enseña ad usum delfini, y la real, secreta, en la que están las verdaderas causas de los acontecimientos: una historia vergonzosa>>. Honoré de Balzac, escritor francés. (Está claro que son Socios de Lucifer. Los mercaderes del templo, fueron los cómplices del sacerdote Eleazar para asesinar a Jesús de Nazaret, porque les molestaba, para su negocio de la ofrenda de sacrificios de animales en el templo).
(Si volvemos a caer en la Trampa de otra guerra mundial es que somos idiotas; tropezar tres veces con la misma piedra sería algo desastroso. <<Asumamos nuestra responsabilidad personal sobre la base de que las conspiraciones sólo pueden operar en la oscuridad, cuando la mayoría de las personas las ignora. <<¡El mero hecho de sacarlas a la luz las debilita y puede reducirlas a cenizas, como en el alegórico relato de Drácula!>> Oración y ayuno. Activa la Luz Circundante y el Triple Mercaba. Busca oraciones, aquí en Internet. Meditación guiada. Lee los Evangelios, El ZOHAR, Cábala, La Torá
<<... ¿Qué está escrito después? <<Todo lo que pueda tu mano hacer con tu fuerza, hazlo, pues no hay acto y cuenta y pensamiento y sabiduría en el Sheol hacia el cual te diriges>> (Eclesiastés 9:10). Es decir, todos los preceptos y los buenos actos que puedas realizar mientras te encuentras en este mundo, hazlos, pues una vez que la persona muere ya no tiene la posibilidad de cumplir preceptos...>>
<<Otra cosa y una nueva interpretación <<con tu fuerza>> se refiere a la mujer, tal lo dicho, en referencia al Maljut, que ella es la fuerza con la cual fortificarte en este mundo y en el Mundo Venidero. Significa: a través de ella tú recibes la fuerza para cumplir preceptos y buenos actos.Y se explica: y debe el hombre volverse merecedor a través de ella en Ese Mundo. ¿Cuál es la razón? Porque debe cumplir preceptos y realizar buenos actos en este mundo porque una vez que el hombre sale de este mundo ya no tiene el poder para hacer nada y decir: <<ahora, de aquí en adelante realizaré buenos actos>>, pues ciertamente <<no hay acto y cuenta y pensamiento y sabiduría en el Sheol hacia el cual te diriges>> (Eclesiastés 9:10).
Significa: si el hombre no se tornó meritorio en este mundo, no se tornará meritorio después en Aquel Mundo, el mundo supremo. Y ha sido explicado en el Talmud (Tratado de Avodá Zará 3a): <<Quién se ocupó en vísperas del Shabat comerá en Shabat, más, quién no se ocupó en vísperas del Shabat, ¿de dónde comerá en Shabat? Es decir, quien no preparó comida para el camino, para marchar de este mundo, lo cual se refiere a preceptos y buenos actos, no comerá en Ese Mundo. Y hay buenos actos que hace el hombre en este mundo que come también de ellos aquí, y todo el resto, que es en realidad lo principal -keren- permanece reservado para la persona para el Mundo Venidero, y para nutrirse de ello.
Ven y observa: José mereció comer el fruto de sus preceptos en este mundo y mereció que el keren completo le quedara en el Mundo Venidero, debido a que quiso aferrarse a la Shejiná, la cual es denominada <<mujer temerosa de El Eterno>>, tal como está escrito: <<No hay nadie más grande en toda la casa que yo y nada me ha negado, excepto a ti, pues tú eres su mujer, ¿cómo podría yo perpetrar tan gran mal y pecar contra Dios?>> (Génesis 39:9). Y debido a esto mereció ejercer dominio en este mundo y los ameritó a los integrantes de Pueblo de Israel.
¿Qué está escrito? <<Iosef (José) reunió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán juntado de las provisiones que compraban, y José llevó el dinero a la casa del Faraón>> (Génesis 47:14)... y José es denominado justo, y por ello le corresponde ser el que monta sobre el segundo carruaje que posee el Santo, Bendito Sea. (Señor Dios si la gente viera el cielo y el infierno se le quitarían las ganas de adorar a Lucifer y de guerras).
Y todo es de acuerdo con el misterio se der en lo bajo de acuerdo con el modelo de lo Alto. Ven y observa lo que está escrito <<y ellos proclamaron ante él: ¡Avrej!>>, ¿qué significa <<Avrej>>? Ahora bien, El Zohar lo asocia con el acto de reimplantar -mavrij- un gajo de viña, vinculado y uniendo una especie con su misma especie. Es decir, el Iesod es el vínculo a través del cual se vincula el Sol, que es el aspecto masculino inferior, con la Luna, que es el Maljut...
Ven y observa: el Santo, Bendito Sea, hizo el reino de la Tierra de acuerdo con el modelo del reino del Firmamento. Y todo es uno en correspondencia con el otro. Porque todo lo que existe en los mundos inferiores es un ejemplo de su equivalente en los mundos superiores. Y todo lo que se realiza en la Tierra, en un comienzo se presenta delante del Santo, Bendito Sea, y recién después desciende hacia lo bajo. ven y observa que el Maljut sagrado del Mundo de Atzilut no recibió el Maljut completo para ejercer su dominio sobre toda la realidad, a través de su influencia, hasta que se unió a los patriarcas. Es decir, a los tres patriarcas del mundo inferior que la hicieron reinar en todos los mundos. Y tal como sucede en lo bajo así también es el modelo de lo Alto. Porque el Santo, Bendito Sea, que es la Biná, hizo al Maljut supremo del Mundo de Atzilut para que iluminara a partir del misterio de los patriarcas, los cuales están asociados con las tres sefirot de Jesed, Gevurá y Tiferet.
Y además el Maljut debe unirse con Iesod y por ello cuando José, el justo, descendió en un comienzo a Egipto, él atrajo tras de sí a la Shejiná para que estuviera con él, ya que la Shejiná no marcha sino tras el justo que es el Iesod, quien la une con el aspecto masculino inferior. Por ello fue y descendió José a Egipto en un comienzo y tomó toda la riqueza del mundo, como correspondía, para que cuando saliera Israel de Egipto se cumpliera lo escrito y prometido al patriarca Abraham (Génesis 15). Y luego la Shejiná descendió a Egipto y todas las tribus descendieron con ella.
Y por ello José que cuidó el pacto se tornó meritorio de coronarse en su lugar, y se tornó meritorio recibir al maljut de lo Alto y al Maljut de lo bajo. Y por ello, todo el que cuida el Pacto Sagrado es como si hubiese cumplido toda la Torá sagrada. Pues el pacto equivale a toda la Torá.>> El Zohar Vol. VII páginas 50-51-52 y 53.>> Haber Israel, que dijo Dios a Moisés ¡No matarás! Amarás a Dios sobre todas las cosas. Respetarás a tu padre y atu madre. Amor a Dios es amar a la Humanidad. Quien no ama a la Humanidad tampoco ama a Dios.
Continuará cuando así Dios lo quiera. Señor Dios, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Por favor, muestra Tu poder, acaba con todas las guerras. Esta gente no comprende que todo es el efecto de sus causas anteriores, y siguen con las batallas, hasta caer al abismo. Ve y observa, la Palabra de Jesucristo, Él Señor lo explica todo mejor que todos los Libros de la Cábala, el Zohar la Torá o el Talmud. Dios es Jesucristo. Cristo es Dios. Jesús, yo en ti confío. Sálvanos del Mal de las crisis y de las guerras y de los malos elementos líbranos Señor. Amén
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