El hombre y el agua forman un binomio inseparable. Sólo el agua permite que el hombre se haga estable, cultive sus campos y edifique sus ciudades. Allá donde se encuentren unas ruinas, hay que buscar el cauce de un río, tal vez seco, el aljibe donde se guarda el agua de lluvia... o el pozo del que extraer el agua de la tierra. Los mayas creían en un solo Dios creador de todo cuanto existe: HUNAB-KU, que se puede traducir como <<el único Dios que es>>; concebido como perfecto, no podía comunicarse con su creación material y, por tanto, imperfecta; los hombres no podían dirigirse a él, y, a pesar de ser el Dios supremo, no tenía templos ni culto. Los demás, el resto de los dioses, eran diferentes aspectos de esa divinidad total, pero personificados e individualizados, con una actitud y conducta propia, que es como el pueblo quiere a los dioses.
Era tal el empeño de aquellos hombres por tenerlo todo ordenado, ajustado a un lugar y a un tiempo, que cada acto humano o de la Naturaleza debía estar controlado por una deidad responsable. Cualquier cosa, antes que tomar iniciativa y romper accidentalmente ese orden, en el que el maya fundamentaba su existencia. Ese afán por no dejar nada a la improvisación les llevó a medir el tiempo con tal vigor y perfección, con tan obsesiva minuciosidad, que ningún otro pueblo de la tierra puede compararse con ellos.
Sus estelas, cubiertas de glifos calendarios, son el mayor monumento que los hombres han levantado al paso del tiempo y su medida tenía un calendario mágico de 260 días, el TZÓLKIN o <<la cuenta de los días>>. De la misma manera que nosotros tenemos nombre para cada uno de los días, desde IMIX hasta AHAU. Además, cada día iba precedido de un número del uno al trece, lo que arrojaba un total de 260 días individualizados, cada uno con sus propias características.
La <<cuenta de los días>> no tenía nada que ver con lo astronómico o lo estacional, era simplemente mágica. Dentro de ella, cada día tenía unas características propias y la persona estaba ligada al día en que había nacido de una forma indisoluble, asumiendo sus características para bien y para mal, algo parecido a lo que sucede actualmente con los horóscopos. Por supuesto que esa cuenta de los días no servía para saber en qué fecha se estaba, en qué momento del tiempo se vivía; para eso tenían un calendario astronómico: el HAAB. Durante 365 días, distribuidos en 18 meses de 20 días y otro de cinco días, el corto y aciago mes de UAYEB, en el que cualquier acontecimiento funesto podía suceder, porque en él figuraban esos cinco días sobrantes los XMA - KABA - KIN, <<los días sin nombre>>. El año mágico y el año astronómico se relacionaban entre sí como dos ruedas dentadas de diferente tamaño, de tal forma que cada día <<mágico>> ocupaba un lugar en el año astronómico en un total de 18.980 combinaciones, que se completaban cada 52 años.
Eso era muy importante para los mayas, como lo fue después para las culturas posteriores, porque esos 52 años significaban el fin de un ciclo, <<un peligroso momento en el que la maquinaria del tiempo podía detenerse>>. Cuando llegaba, quemaban las ropas, las casas, los enseres y tenían que hacerlo de nuevo. (Ve y observa, nuestra actualidad: caos y destrucción, si no lo vemos, seres destruidos todos nosotros, casas, enseres, fábricas, y, la lava y la ceniza cubrirán las ciudades de todo el planeta...)
Por lo que se refiere a sus templos, al finalizar ese ciclo ya no servían y se construía otro templo nuevo. A veces encima del viejo. (Pero, no lo destruían todo, salta a la vista, aún están de pie, levantados orgullosos de su pasado) Por eso los arqueólogos encuentran bajo una pirámide otra más antigua, y bajo esta, otra; a veces hasta cinco o seis superpuestas, cada una de las cuales representa 52 años de Historia Maya. Los mayas tenían motivos para tal precisión; según su concepto, todo era cíclico, <<¡lo que había sucedido y lo que iba a suceder eran la misma cosa!>>, como la eterna rueda.
<<¡Sabiendo con precisión cuáles habían sido los acontecimientos del pasado, sabían también cuáles iban a ser los acontecimientos del futuro!>>; y podían prepararse adecuadamente para ellos, y pedir a los dioses un favor concreto, determinado. Había razones para ese celo, porque el final de un ciclo podía significar el fin del hombre, el fin del mundo, de manera que empezase el nuevo ciclo con hombres nuevos. Por eso, cuando se aproxima el fin de un ciclo, ya fuera corto o largo, a Tikal, como a los otros centros sagrados, acudían nobles y plebeyos para hacer sacrificios, para ofrecer su dolor y su sangre a los dioses, siempre hambrientos del sufrimiento de los hombres, y evitar que todo terminara.
(Es hora de despertar y salir de las garras de los demonios, de los diablos y de todo lo que hay en el bajo astral; espíritus impíos; muertos humanos con sed de venganza, sed de sangre humana. Jesucristo, nos lo dice todo a través de Sus Parábolas, nos desvelos muchos misterios ocultos por la casta sacerdotal. Estamos en peligro... Alerta máxima. Ve y observa los seis últimos siglos, cada principio de siglo coincidiendo con los años veinte hay catástrofes, epidemias de peste, sequías e inundaciones, seguidas de guerras sangrientas. Jesucristo es el Redentor y el Salvador, nos salva cumplir los Mandamientos de Moisés y el Sermón del Monte, Dios es Amor. Dios es Cristo. Y quiere que nos salvemos todos. Cambiar y eliminar todo lo injusto y todos los malos hábitos. Leyes nuevas).
Con afilados cuchillos de obsidiana se cortaban trozos de las orejas. Con agudas espinas de pescado atravesaban sus lenguas; unos se cortaban el prepucio, pene, pasando un hilo con el que ensartaban, unos con otros, un sangrante collar de miembros viriles. Muchos pueblos lo siguen haciendo, aún hoy, cosas parecidas, incluso los presuntamente civilizados hacen sus peticiones a los dioses a cambio de sacrificios, en una especie de trueque infamante: ¡Oh Dios, si tú me das esto que te pido, yo me privaré del placer, o ayunaré o estaré horas arrodillado, o haré una peregrinación...! Lamentables dioses los nuestros que, para dar, necesitan recibir otra cosa que el simple agradecimiento. (La Virgen María y Jesucristo en vida y en sus apariciones posteriores, dicen, que no quieren sacrificios, que Dios sólo quiere oraciones; que es hablar con Él. Orar es comunicación.)
Los mayas hacían sacrificios, para que el tiempo y la vida continuasen existiendo. No hace mucho, coincidiendo con el año 2013 de nuestro calendario, terminó un gran ciclo de la cuenta larga de los mayas, una fecha crucial, cargada de peligros. ¿Quién impediría, entonces, que el tiempo y la vida se detuvieran? Ellos, lo chamanes, los astrólogos de nuestra época, impidieron un gran desastre en aquel tiempo, avisaron, y la gente comprendía que debía humanizarse. Los sacerdotes astrólogos, mayas hace mucho que desaparecieron, llevándose a la tumba sus secretos. Quién sabe si con ellos no se fue también nuestra última esperanza.
Ha llegado la hora, es una profecía, escrita por la mano de San Vicente Ferrer, dice: <<Los días están ya a las puertas. Veréis una señal y no la conoceréis, pero advertir que en aquel tiempo las mujeres vestirán como los hombres y se portarán según sus gustos y licenciosamente y los hombres vestirán vilmente como las mujeres>>. San Vicente, tuvo una visión exacta de lo que sucede hoy. Pero, ¿por qué los hombres se han afeminado y las mujeres...? Dicen, que es el efecto, de las hormonas, con las que crían los pollos y la ganadería vacuna y porcina. ¿Lo hacen deliberadamente? A pensar...
Deliberadamente hemos insinuado que, tras las catástrofes de todo tipo que devastarán la Tierra y diezmarán enormemente a sus moradores, se perfila en los textos bíblicos un nuevo comienzo de la historia humana. Y no es tan descabellada la idea, pues en el primer versículo del Génesis, en el que se habla de la creación, no queda bien definido el significado de la frase: <<La Tierra era soledad y caos>>. Algunos traductores prefieren esta otra versión: <<La Tierra estaba desolada y reinaba el caos>>. No es lógico para la mente humana, aunque quizá sí lo sea para la divina, que Dios creara de la nada un mundo caótico y en desorden. Por eso apuntamos la posibilidad de que el gran castigo que a nosotros nos aguarda, cuando lleguen el fin de los tiempos y el Juicio Universal, ya haya sucedido al menos en una ocasión anterior.
(Tengo visiones en la memoria de ver la Tierra humeante oscura, y, Dios y el Diablo observando juntos... Dios coge tres piedras para medir el abismo; esa es mi verdad. Dios es un Hombre perfecto el Diablo mitad hombre mitad fauno, y de ahí viene los males y sufrimientos por celos... a los hombres. Son como Dios es, perfecto.)
Algunas pruebas arqueológicas y ciertas reminiscencias de culturas perdidas parecen evidenciar este argumento. Pero, en fin, lo cierto, y lo que a nosotros, habitantes en esta época de este amenazado planeta, nos preocupa es la destrucción, al parecer inminente, de nuestro mundo y de nuestra vida. (Jesús, trajo un nuevo paradigma, llamado paz. Representa la solución de lo insoluble y la sanación de los corazones. El amor es una energía, que convierte la ira en templanza y transmuta el odio en comprensión. Tenemos ahora, a grande hombres gobernando, hombres de corazón de puro amor. Ve y observa XI de China, a Putin de Rusia y a quien le pica ajos come. Trump, y Kamala tienen miedo. El miedo es un veneno. El Amor a Dios, nos lleva a salir de todos los conflictos. El Diablo odia y destruye, los masones adoran al Diablo Lucifer; no lo olviden...).
Numerosos textos bíblicos reafirman la realidad de este castigo, que ya se produjo de una manera particular contra algunas ciudades y países, como Babilonia, Egipto o Jerusalén, Sodoma o Cafarnaún. Así, San Lucas (21, 25), haciendo mención a la Segunda venida de Cristo, escribe: <<Habrá señales en el Sol, en la Luna y en los astros; las naciones estarán angustiadas en la Tierra y perplejas, muertos de terror y de ansiedad por lo que sobreviene al mundo, pues las columnas de los cielos se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del Hombre en una nube con gran poder y majestad>>. E Isaías (24, 1-6): <<Ved que Yahvé devasta la Tierra, la arrasa y trastorna su faz y dispersa a sus habitantes: sacerdote igual que laico, esclavo lo mismo que señor, esclava y señora, comprador y vendedor, prestamista y rentero, acreedor y deudor. Devastada será la Tierra, totalmente saqueada, porque Yahvé así lo ha decretado.
La Tierra está de luto, maldita; mustio y marchito el Universo, cielo y Tierra marchitos. La Tierra ha sido profanada por sus habitantes..., por eso los habitantes de la Tierra se consumen y sólo quedan unos pocos hombres... La Tierra será sacudida, la Tierra estallará, se agrietará, la Tierra temblará, vacilará...>> Todas las profecías, al describir esos días de devastación y tinieblas, concuerdan en que una parte de la Humanidad sobrevivirá. (Es lo que he visto en varios sueños, y deben saber que Dios nunca castiga, ni provoca tempestades ni destrucciones esa es la obra humana, el resultado de sus malas acciones contra la Tierra y contra la Humanidad, por seguir las indicaciones de los diablos a cambio de riquezas...)
Solo los justos sobrevivirán; procedente de todos los países de la Tierra. Son vagas las expresiones cuando se ciñen al número de supervivientes, y así encontramos que Isaías relata <<un corto número>>, otros hablan de supervivientes simplemente, y solamente Zacarías (13,8), escribe que <<sucederá en toda la Tierra, palabra de Yahvé, que dos terceras partes de ella perecerán y quedará la otra tercera parte>>. (Creo que solo se salva un 7% o 1%, veo pocos).
Sobre cómo sucederá la devastación de la Tierra y la aniquilación de la mayor parte de sus habitantes, de las ciudades, de todo rastro de obra humana, existen también muchas referencias en los escritos de los profetas, en los Evangelios y, sobre todo, en el Apocalipsis de San Juan. Los textos bíblicos aportan luz. (Lo que he visto, llega de la mano de un político, que está en una tribuna dando un discurso, y el individuo, se parece al de Ucrania, un hombre débil de apariencia... Igual que Hitler, era de apariencia apacible y era un brujo malvado, le encantaba la magia y el ocultismo.Y ya vimos su obra. Pero, era una marioneta en las manos de los lacayos de Lucifer.)
En el Apocalipsis (16) se lee: <<Id y verter sobre la Tierra las siete copas de la ira de Dios. El primero fue y vertió su copa sobre la Tierra, y una úlcera cruel y maligna sobrevino a los hombres que tenían la marca de la bestia y adoraban su estatua. El segundo vertió su copa sobre el mar, que se hizo como sangre de un muerto, y perecieron todos los seres vivientes del mar. (Esto puede suceder, porque los hombres necios exploten sus bombas atómicas en sus barcos, Dios no castiga nunca, todo mal es obra de los hombres necios y malvados).
El tercero vertió su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, que se hicieron sangre... El cuarto (ángel) vertió u copa sobre el Sol, al que le fue dado quemar a los hombres con terribles quemaduras... El último vertió su copa al aire... y hubo relámpagos, voces y truenos, con gran terremoto...>> (Cuando estos textos se escribieron, y, se volvieron a reescribir, cientos de veces, no se conocían los aviones, ni las centrales nucleares; esto se puede dar si los necios malvados lanzan bombas atómicas y revientan las centrales nucleares, esto sería obra de los lacayos de Lucifer, nunca de Dios, el que es el Padre de Jesucristo, nunca lo haría es puro Amor, todos los males de la humanidad es por estar lejos de DIOS).
<<Yahvé aparecerá en medio del fuego para derramar con furor -dice Isaías-, (Ese sería el Demonio Lucifer y entonces pereceremos, porque significaría que había vencido a Jesucristo... A pensar...) porque va Yahvé a ejercer el juicio con fuego y con la espada a toda carne, y serán muchos los que perecerán...>>. Caerá, pues, el fuego, el elemento principal de purificación, de destrucción, antes de la segunda venida de Jesús, un fuego tan devastador que los cielos y la Tierra parecerán otros cielos y otra Tierra; todo cambiará.
Cuando en algunas páginas de las Sagradas Escrituras se lee que tras la destrucción habrá una Tierra nueva, no debe entenderse que el resto de los hombres que no hayan perecido vayan a habitar otro planeta del Universo -aunque eso no fuera del todo imposible, desde otro punto de vista distinto al bíblico-, sino que la purificación será tan profunda y tan total, que el mundo parecerá otro, no sólo por su aspecto físico, sino porque en él imperarán la paz, el amor y la justicia. (Y eso es lo que he visto en un futuro muy cercano, Paz).
Desde luego, hay que admitir la posibilidad de que sean los mismos hombres los que se destruyan entre sí y lo aniquilen todo, en alguna guerra terrible de esas que continuamente nos están amenazando.
Y podemos preguntarnos también si no sería posible que el fuego destructor se tratara de algún artefacto inventado por la Humanidad, como la bomba atómica, la de hidrógeno o cualquier otra.
Sus efectos no diferirían mucho de lo narrado de la ira de Dios, que vierten los ángeles de sus copas en el Apocalipsis: aguas contaminadas y destrucción y muerte por doquier.
Con respecto a ello conviene recordar que Zacarías (5,1-4), en su Sexta Visión, contempló un objeto que volaba: <<Veo un rollo (algunos han traducido el vocablo como libro, porque entonces se escribía en pergaminos enrollados); su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo (Yahvé): <<Esta es la maldición que se extiende sobre toda la Tierra. Yo la dejo difundirse para que vaya a casa del ladrón y a casa de quién tomó mi nombre en vano, y permanezca en medio de su casa y consuma sus maderas y sus piedras. (Dios no castiga ni premia: Ley de la Siembra, el daño que le hacemos a los otros, nos lo estamos haciendo a nosotros.)
Nadie ignora que lo más sorprendente de las explosiones atómicas de Hiroshima, aparte de la gran cantidad de muertes y heridos que produjeron, fue que los muros de las casas apenas quedaron restos; los metales se fundieron por el calor infernal que desprendió la bomba, pero hasta los escombros, ladrillos y cascotes, materiales no combustibles, desaparecieron también, hecho difícilmente explicable. (¿Dónde está la obra de Dios en Hiroshima, donde se ve? Fue la obra de los hombres. Y, con esto, nos damos cuenta que el Diablo es nuestro enemigo. Hoy, muchos lo adoran a cambio de dinero, y para eso fabrican armas y bombas atómicas, es Lucifer).
EL SÉPTIMO SELLO
<<Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo en el cielo un silencio como de media hora. Yo vi entonces a los siete ángeles que están en pie delante de Dios, y se les dieron siete trompetas. Después vino otro ángel, que se paró de pie ante el altar, con un incensario de oro; se le dieron muchos perfumes para que los ofreciese juntamente con las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro colocado delante del trono. Y de la mano del ángel el humo de los perfumes se elevaba delante de Dios con las oraciones de los santos...
(Creo, que hay mucha invención humana, ese Dios del que hablan y esos ángeles, no son como dicen en los relatos bíblicos, tengo otra opinión; los ángeles nos ayudan y no van a participar en esto sucio... que se explica en los textos bíblicos, no lo creo. San Miguel lucha a nuestro favor, contra los ángeles oscuros y contra Lucifer.)
Una lectura detenida del Apocalipsis nos traería a la mente más y más detalles de la proximidad del fin de nuestro mundo, que nosotros preferimos omitir, por ser la mayoría de ellos repeticiones de calamidades y destrucciones que ya han quedado suficientemente referidas. No todos los hombres perecerán en el fin de los tiempos, pero la Tierra quedará tan devastada y tan vacía de animales y de vida, que los pocos supervivientes, que, como escribió San Juan, <<buscarán la muerte, pero no la encontrarán>>, tendrán que comenzar de nuevo la reconstrucción de la propia especie y la evolución de una cultura distinta, que, al final, quizá fatalmente, conduzca al mismo aniquilamiento.
Volverán a cultivarse los campos -y esto es también profético-, los desiertos se harán vergeles, la existencia será posiblemente más larga y más feliz, hasta que llegue, de una manera inexorable, el Juicio Final. (Para, tranquilizar a mis seres queridos y a mis amigos diré: He visto un futuro maravilloso. La paz y la alegría reinando por doquier. Mi imagen a los 73 a los 83 y en adelante es de una edad de 30 años. Y esta es mi verdad. Seremos eternos durante el Reino de Jesucristo, es promesa de Dios Padre. Pero, para que esto se dé, los americanos deben VOTAR A TRUMP. Esa es la fórmula mágica. Los hombres buenos en los gobiernos. Saludo a Xi de China y a Putin de Rusia, y, a todos los necios satanistas y masones, decirles: que las puertas del Infierno tiene fuego de gran altura y quien entra de allí no sale, también tiene un lago de gehenna ardiente perenne; ve y observa, la película Nuestro hogar, verás un poquito de la verdad de la vida y, de lo que hay detrás de lo que llamamos La Muerte).
Hasta cuando así Dios mi Padre del Cielo quiera. Señor Dios bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias por el Amor y la Paz. Amén.
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