<<Cuando comprendemos realmente cómo se nos aplica y nos afecta la realidad, dejaremos de hacer lo prohibido e insistiremos en hacer lo correcto. Entonces percibiremos la armonía existente entre nosotros y el mundo verdadero. Mientras tanto, nos equivocamos de manera inconsciente y luego nos damos cuenta de que nos hemos equivocado. No podemos escapar de dicha situación.
Es por ello por lo que la humanidad se encuentra en un callejón sin salida, inmersa en dificultades cada vez mayores. Descubriremos que no nos queda otra alternativa que reconocer el mundo espiritual del cual formamos parte. Este reconocimiento nos conducirá a una nueva situación, en la que comenzaremos a actuar conscientemente al unísono, y no como individuos aislados.
Todos estamos conectados en un alma, de una generación a otra. Compartimos una responsabilidad colectiva. Es por ello por lo que el cabalista es considerado <<fundador del mundo>>, ejerce influencia sobre el mundo entero y el mundo entero ejerce influencia sobre él.
Cuando pensamos o sentimos algo y deseamos algo y deseamos transmitírselo a otra persona para que también lo sienta, utilizamos palabras. Existe un consenso general acerca de su uso y significado; si calificamos algo de <<dulce>>, la otra persona imagina inmediatamente el mismo sabor. Pero, ¿cuánto se acerca su concepto de lo dulce al nuestro? ¿Cómo podríamos comunicar mejor nuestras percepciones manteniendo el uso de palabras?
Las percepciones de los cabalistas superan nuestro nivel. No obstante, ellos desean transmitirnos su admiración por cosas que no tienen significado para nosotros. Para ello, utilizan instrumentos tomados de nuestro mundo: con frecuencia palabras, a veces notas y, en ocasiones, otros medios. Los cabalistas escriben acerca de sus experiencias y percepciones en los Mundos Superiores, acerca de las fuerzas superiores y de lo que descubren allí. También escriben para otros cabalistas, pues la interacción de sus estudios es esencial y fructífera. Luego sus escritos llegan a quienes aún no han sentido la espiritualidad, aquellos para quienes todavía se halla oculta.
Como en el mundo espiritual no existen palabras que puedan describir sus percepciones espirituales, los cabalistas las denominan <<ramas>>, una palabra tomada de nuestro mundo. De ahí que el lenguaje de los libros de Cabalá se conozca como <<lenguaje de las ramas>>. Este lenguaje toma prestado términos de nuestro mundo para identificar percepciones espirituales.
Como cada cosa del mundo espiritual tiene su equivalente en el mundo físico, cada raíz del mundo espiritual tiene el nombre de su rama. Y al no poder describir con precisión nuestras percepciones, ni mediarlas o compararlas, nos valemos de toda clase de términos auxiliares. Rabí Yehuda Ashlag escribe en su Estudio de las Diez Sefirot (parte uno: <<Mirando hacia dentro>>):
<<(...) los cabalistas eligen un lenguaje especial que puede ser designado <<lenguaje de las ramas. Nada sucede en este mundo que no hunda sus raíces en el mundo espiritual. Todo en este mundo se origina en el mundo espiritual y luego desciende. De esta forma, los cabalistas encontraron un lenguaje ya hecho con el cual transmitir fácilmente sus logros de manera oral unos a otros o por escrito, para las generaciones futuras. Tomaron los nombres de las ramas del mundo material: cada nombre es autoexplicativo, indicando su raíz de origen en el sistema del Mundo Superior.>>
Para cada fuerza y acción de este mundo existe una fuerza y acción en el mundo espiritual, que es su raíz. Cada fuerza espiritual se correlaciona con una sola fuerza, su rama en el mundo material. Acerca de esta correlación directa se ha escrito: <<No hay nada que crezca abajo que no tenga un ángel arriba instándolo a crecer>>. Es decir, no hay nada en nuestro mundo que no tenga su fuerza correspondiente en el plano espiritual. A causa de esta correlación directa, y porque la espiritualidad no contiene palabras -sólo sensaciones y fuerzas-, los cabalistas utilizan los nombres de las ramas de este mundo para referirse a las correspondientes raíces espirituales. Sigue diciendo Baal HaSulam:
<<Con estas explicaciones, ustedes comprenderán lo que a veces parece en los libros de Cabalá una terminología extraña para el espíritu humano, en particular en los textos básicos, como El Zóhar o los libros de Arí. Surge la pregunta: <<¿Por qué los cabalistas utilizaron terminología tan vulgar para expresar ideas tan elevadas?>>. La explicación es que ningún idioma ni lengua del mundo podría ser utilizado razonablemente, excepto el especial lenguaje de las ramas, basado en las raíces superiores correspondientes. (...) Si a veces se utilizan expresiones extrañas, es porque no queda otro remmedio; no debemos sorprendernos. Lo bueno no puede remplazar lo malo, y viceversa. Debemos siempre transmitir exactamente la rama o incidente que designe a su raíz superior como lo dice la ocasión, elaborándolo hasta encontrar la definición exacta.>>
El mundo espiritual es abstracto: en él las fuerzas y las sensaciones funcionan sin el ropaje de <<animado>>, <<inanimado>>, <<vegetal>> o <<hablante>>. El estudiante repite una y otra vez las ideas principales de la sabiduría cabalística: <<lugar>>, <<tiempo>>, <<movimiento>>, <<carencia>>, <<cuerpo>>, <<partes del cuerpo>> u <<órganos>>, <<corresponder>>, <<unirse>>, <<conectarse>>, hasta hallar en su interior la percepción correcta para cada idea.
Debemos observar que algunos así llamados <<instructores de Cabalá>> transmiten a sus estudiantes interpretaciones equivocadas. El error del hecho de que los cabalistas escribieron sus libros utilizando el lenguaje de las ramas, usando términos de nuestro mundo para expresar ideas espirituales. Quienes no comprenden el uso correcto del lenguaje caen en un error. Enseñan que existe una conexión entre el cuerpo y la vasija espiritual, como si la vasija espiritual incluyera al cuerpo, considerándolo parte del órgano espiritual, de modo que por medio de una acción física se pudiera realizar algo espiritual. Las ramas forman parte integral de la Cabalá, y sin su uso, no se considera que no estudie la Cabalá auténtica.
Todo cuanto sabemos de nuestro mundo se basa en los estudios realizados por el hombre. Cada generación lo estudia y traspasa sus descubrimientos a la siguiente. Así, cada generación entiende y asimila el tipo de esquema en el que deberíamos vivir, y su posición en relación con las demás generaciones. En cada Era, el ser Humano utiliza el mundo que le rodea. El mismo proceso tiene lugar en la espiritualidad. Cada generación de cabalistas desde Abraham estudia y descubre los mundos espirituales. Como si de un estudio científico se tratara, los cabalistas pasan el conocimiento obtenido a las generaciones futuras.
En este mundo tenemos un sentido general, denominado el deseo de recibir, con cinco receptores, nuestros cinco sentidos. Cuando la persona vive una corrección, alcanza el sexto sentido, conocido como el sentido espiritual. Este sentido le permite sentir la realidad espiritual. Este sentido le permite sentir la realidad espiritual; no pertenece a la misma categoría que los demás cinco sentidos en absoluto. También los científicos utilizan solamente sus cinco sentidos. Cualquier instrumento de precisión, técnico o mecánico, se considera <<objetivo>>. Pero dichos instrumentos sólo consiguen expandir los límites de nuestros sentidos para que podamos oír, ver, oler, degustar o tocar de manera compleja. Al fin y al cabo, es el hombre el que examina, mide y determina los resultados de la investigación a través de sus cinco sentidos. Obviamente, el hombre no puede determinar una respuesta objetiva y exacta a lo que los sentidos descubren. La Cabalá, fuente de toda sabiduría, nos ayuda a conseguirlo.
Cuando empezamos a estudiar la realidad, descubrimos que no podemos asimilar aquello que no podemos asimilar aquello que no podemos entender ya que nos es desconocido, y no nos es revelado. Si no podemos verlo, tocarlo o degustarlo, podemos cuestionarnos si realmente existe. Sólo los cabalistas, aquellos que acceden a la Luz Superior abstracta y fuera del alcance de nuestros sentidos, pueden comprender nuestra verdadera realidad.
Los cabalistas nos dicen que más allá de nuestros sentidos únicamente hay una Luz Superior abstracta, llamada el Creador. Imaginemos que estamos en medio del océano, en un mar de luz. Podemos sentir todo tipo de sensaciones que parecen pertenecer a esa luz, limitados por nuestra habilidad de comprensión. No podemos oír lo que ocurre más allá. Lo que entendemos por <<oír>> es una mera respuesta de nuestros tímpanos al estímulo externo. No conocemos su causa. Sencillamente sabemos que nuestros tímpanos reaccionan dentro de nosotros. Lo examinamos internamente y lo aceptamos como evento externo. No sabemos lo que sucede fuera de nosotros; sencillamente comprendemos cómo reaccionan nuestros sentidos a ello.
Con los demás sentidos (la vista, el gusto, el tacto y el olfato) sucede lo mismo que con el oído. Esto significa que no podemos salir de nuestra <<caja>>. Lo que pensamos que sucede fuera de nosotros es meramente la imagen de lo que dibujamos dentro. Esta restricción es insuperable. El estudio de la Cabalá nos puede ayudar a ampliar los márgenes de nuestros sentidos naturales y alcanzar el sexto sentido, a través del cual logremos acercarnos a la realidad que nos rodea y la que está en nuestro interior. <<Esta realidad es la verdadera>>. A través de ella, seremos capaces de experimentar la reacción de nuestros sentidos externos.
Si dirigimos nuestros cinco sentidos correctamente, veremos la imagen verdadera de la realidad. Sencillamente, necesitamos interiorizar las características de nuestro mundo espiritual. Es como una radio que puede sintonizar con una cierta longitud de onda. Esta longitud de onda existe fuera de la radio que la recibe y responde. Este ejemplo se puede aplicar a nosotros: si experimentamos la más mínima chispa del mundo espiritual, empezaremos a sentirlo dentro de nosotros. El cabalista adquiere, durante su formación, un número creciente de características espirituales, conectando así con todos los niveles del mundo espiritual, basados todos en el mismo principio.
Cuando se estudia Cabalá, se empieza a entender, a sentir, a valorar y a trabajar con todas las realidades, tanto espirituales como materiales, in diferenciarlas entre ellas. El cabalista alcanza el mundo espiritual desde su estado físico en este mundo. Experimenta los dos mundos sin márgenes que los separen. Sólo cuando la persona experimenta esta realidad verdadera puede entonces ver los motivos de lo que le está pasando. <<La persona entiende las consecuencias de sus actos.>> Entonces empieza a ser práctico por primera vez, viviendo y sintiéndolo todo, encendiendo lo que debería hacer consigo mismo y con su vida.
El hombre no tiene habilidad de saber por qué nació, quién es, ni la consecuencia de sus acciones hasta que alcanza ese reconocimiento. Todo está enmarcado por los márgenes del mundo material y el modo en el que el hombre entra y sale de él. Mientras tanto, estamos todos en el nivel llamado <<este mundo>>.
Nuestros sentidos están igualmente limitados; así somos sólo capaces de continuar viendo la misma imagen. Baal HaSulam escribe: <<Los mundos, tanto Superior como Inferior, están dentro del hombre>>. Esta es la frase clave para quien esté interesado en la sabiduría de la Cabalá y en vivir la realidad que le rodea. Esta realidad contiene el Mundo Superior y el que nos rodea; juntos forman parte del hombre.
Por el momento, entendemos este mundo a través de lo material, de los elementos físicos. Sin embargo, cuando lo estudiemos añadiremos varios elementos que nos harán descubrir otros. Esto nos permitiría ver cosas que actualmente no podemos ver. Nuestro nivel es muy bajo, ya que estamos emplazados diametralmente opuestos al nivel del Creador. Empezamos a elevarnos de este nivel a medida que corregimos nuestro deseo. Después descubrimos otra realidad que nos envuelve, pero nada cambia. Empezamos a experimentar cambios internos y, seguidamente, nos damos cuenta de otros elementos que nos rodean. Más adelante, estos elementos desaparecen y sentimos que todo es consecuencia solamente del Creador, del Todopoderoso. Los elementos que gradualmente vamos descubriendo son los llamados <<mundos>>.
No deberíamos intentar imaginarnos la realidad espiritual, sino sentirla. Imaginarla simplemente nos distancia de ella. Los cabalistas alcanzan los Mundos Superiores a través de sus sentidos, como nosotros alcanzamos el mundo material. Estos mundos se encuentran entre nosotros y el Creador. Como Baal HaSulam dice, es como si estos mundos nos filtraran la Luz. Es entonces cuando podemos ver la realidad de una manera diferente. De hecho, nos daremos cuenta de que no hay nada entre nosotros y el Creador.
Todas esas molestias y esos mundos por en medio, se interponen entre Él y nosotros. Son como máscaras para nuestros sentidos. No podemos verle a Él tal y como es; vemos sólo fragmentos. (Tengo la suerte de verlos al Padre y al Hijo, a la Virgen María a San José y a los Ángeles y Arcángeles, en especial San Miguel se muestra muchas veces y Jesús es adorable.... llama y se te abrirá, pide y se te dará, la meditación y las regresiones a vidas anteriores ayudan a conectar, pero a veces ellos se presentan con un mensaje de manera natural) En hebreo, el origen de la palabra Olam (mundo) es Alamá (ocultación). Parte de la Luz se transmite, y parte de ella se esconde. Cuanto más alto es el mundo, menos oculta se encuentra esta.
Los seres humanos crean entre ellos diferentes imágenes de la misma realidad. La lógica nos dista que la realidad debería ser la misma para todos. Sin embargo, uno oye una cosa, el otro otra, uno ve algo de una manera, el otro lo ve diferente. Baal HaSulam describe este fenómeno utilizando la electricidad como ejemplo: tenemos en nuestras casas enchufes eléctricos que contienen energía abstracta que enfría, calienta, hace un vacío o crea presión según el aparato que la utilice y la habilidad de éste para utilizar la electricidad. Sin embargo, la energía no tiene forma propia, por lo que permanece abstracta. El electrodoméstico revela el potencial que se encuentra en la electricidad. Se puede decir lo mismo de la Luz Superior, el Creador según su nivel de corrección. Al principio de sus estudios, la persona sólo puede apreciar que su realidad existe pero es incapaz de sentir ninguna fuerza superior.
Gradualmente descubre, a través de sus sentidos, la verdadera y extensa realidad. Más adelante, si desarrolla todos sus sentidos en consonancia con la Luz que le rodea, desaparecerá el espacio entre ella y la Luz, entre el hombre y el Creador. Será como si no hubiera diferencia entre sus características. La persona adquiere, finalmente, auténtica santidad. La santidad es el nivel más alto de espiritualidad.
¿Cómo puede un principiante dominar esta ciencia cuando ni tan siquiera puede entender correctamente a su maestro? La respuesta es simple: sólo es posible cuando nos elevamos espiritualmente por encima de este mundo; sólo es posible cuando nos desprendemos de todo rastro de egoísmo material y aceptamos la adquisición de valores espirituales como nuestro único objetivo. Tan solo el anhelo y la pasión por la espiritualidad en nuestro mundo, esa es la clave para entrar en el Mundo Superior.>> Continua leyendo Cabalá el Evangelio, la Biblia, ¡estudia Metafísica cristiana!
Ayer, en la televisión saltó la noticia de un nuevo ataque terrorista de Hamas, y esto me hace pensar, y me pregunto, si esta gente está trabajada con magia negra, para alinear su voluntad o también, puede ser un grupo de hipócritas, quiero decir de gente enmascarada tras siglas para provocar un gran derrumbe un cataclismo social a nivel planetario; porque atacar a personas humildes e indefensas en un período exiguo de tregua en medio de una guerra tan destructora como la que se vive en Palestina, es cosa del mal, de gente perturbada por el odio o ya lo dije de gente oculta tras máscaras.
<<Cuando se hace peligroso avanzar, uno debe saber cómo retirarse para que las fuerzas opositoras no sepan sacarle provecho a la situación. Retroceder resulta apropiado cuando la fuerza que se avecina se opone a tu propia dirección y amenaza con perjudicar tu posición... Para comprender más claramente el concepto de retirada, no hay que pensar en términos exclusivamente militares. La retirada también significa evitar que una fuerza nociva desestabilice tu propia calma: retirarse dentro de uno mismo, por así decirlo, haciéndose inaccesible a la comunicación. La actitud que uno adopta en esta situación es lo importante. <<La venganza, el disgusto o la agresión no conducirán al éxito.>>
Estas emociones negativas son las que nublan el sentido estrategico y el juicio, siendo aprovechadas por la oposición. Hay que mantener claridad de mente, especialmente en las situaciones de peligro; no debe existir el miedo. Las mejores acciones son las objetivas, dictadas por las circunstancias. El retroceder, el perder terreno o el ridículo sólo se presentan si la retirada no se efectúa con estrategia y acierto. <<Incluso en las situaciones más difíciles y tormentosas hay que seguir siendo leales y respetuosos en los enfrentamientos con el prójimo. Sólo así se podrá salir de esa situación difícil con la cabeza alta y con la posibilidad de volver a empezar como líder de ti mismo. Son tiempos de oscuridad, donde la luz de la verdad se ha extinguido. Incluso en los momentos de mayor oscuridad se puede y se debe resistir, animados siempre por la propia voluntad...>>
Aquí, hay que transformar la industria bélica y cambiar, fabricación solo de cosas para ayudar a la vida. En esta situación hay que dar un giro repentino, solo así, tenemos la posibilidad de capturar, eliminar y volver inofensivo al principal responsable de las tinieblas, es decir, conseguimos golpear al adversario justo en el corazón. El éxito es nuestro. Cambiar no es hipocresía, pero hay que proceder con cuidado. No se puede eliminar el mal de un solo golpe cuando tiene raíces tan profundas. Aquí o se cambia o estalla esta civilización por los aires. Todo cambio aporta gran riqueza. Cambia las pistolas y las balas por el Arte, la belleza y la vida feliz para todos o nos vamos al abismo. Estamos preparados para descubrir las intenciones más ocultas, los pensamientos más secreto de nuestro adversario. En este momento una retirada premeditada para estudiar cada detalle meticulosamente, conducirá al éxito. Es propicio retroceder y reflexionar con tranquilidad.
Nuestro adversario es el Señor de las Tinieblas; la fuerza del adversario es tal que en este momento lo mejor que podemos hacer es retirarnos... La retirada es un signo de inteligencia, porque demuestra que somos capaces de comprender que la suerte no esta de nuestro lado y optamos por retirarnos pacientemente. La suerte es que las Fuerzas Supremas están a nuestro favor y, la mala suerte es que están en contra nuestra, debido a nuestras malas acciones y mala conducta. El Maestro Jesús, a través del I Ching aconseja la retirada porque es algo perfectamente natural: en la vida, no puede uno pretender avanzar siempre, y mucho menos permanecer indefinidamente en las posiciones alcanzadas. Por tanto, la retirada no debe ser considerada como algo irreparable, sino como un momento de reflexión antes de ponernos de nuevo en movimiento n nuevas empresas, por ejemplo, el dinero, los recursos que se gastan amontonados en guerras, se puede invertir en ganar las tierras de los desiertos, <<¡Los desiertos florecerán con la Segunda Venida de Jesús de Nazaret el León de Judea! Y, Cristo llega, es más nunca se fue de nuestro lado. No malgastar las vidas ni los recursos, destronar al Diablo Lucifer, derrumbar las barreras que nos separan por su culpa. Los hombre nobles, precisamente porque lo son, reconocen como justas y objetivas las Palabras y las Parábolas de Jesucristo y las aceptan. Con ello queda una vez más demostrado que con tenacidad, corrección y moderación siempre se consigue lo que se quiere: ¡Paz Global Universal! Retirada, y reflexionar sobre el mundo invisible, y el poder de las fuerzas oscuras LA LUZ VENCE.
Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Bendito eres Tú El Padre Eterno. Gracias, Padre nuestro gracias mil. Amén.
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