martes, 5 de septiembre de 2023

El Bosque Mágico - Las marcas del camino

 Las tribus de los llamados pieles rojas americanos se hallaban distribuidas por toda la extensión de los actuales Estados Unidos y Canadá. Sus costumbres, actividades y prácticas religiosas variaban de acuerdo con su situación geográfica y con las peculiaridades del medio ambiente. Es posible señalar, sin embargo, unos rasgos comunes a las diversas culturas pieles rojas. Sus actividades estaban basadas en la agricultura y en la caza, y sólo raramente en la ganadería. Es fácil encontrar en ellos vestigios matriarcales más o menos acusados y prácticas y creencias totémicas. Los algonquinos, los iroqueses, los hurones, los mohawks, los lakotas, los sioux y los navajos, han ofrecido una cantera de datos interesantes a los antropólogos americanos.

Los indios norteamericanos creen en la existencia de un Gran Espíritu, al que denominan Manitú y que representan de forma variada, según la idiosincrasia de cada tribu.

Este Manitú es implorado como dios de las Cosechas, de la Caza, o de la Guerra, conforme a las circunstancias. Su culto no es sangriento y reviste una rica variedad de formas. Junto a este primer principio supremo, Manitú, los indios lo admiten multitud de deidades particulares y locales, ligadas entre sí por complejos sistemas teogónicos. El dios del Relámpago, la diosa del Maíz, el dios de las Lluvias..., forman una abigarrada familia celestial, que los hechiceros invocan en los momentos de necesidad. A pesar del arraigo de las creencias religiosas, los indios pieles rojas han demostrado su fe en las prácticas mágicas, que siguen ejerciendo habitualmente por todo el país.

Entre los pueblos agrícolas abunda las ceremonias destinadas a dominar el tiempo atmosférico y con ello a favorecer las cosechas. El brujo <<hacedor de lluvias>> es una figura común en estas culturas, especialmente en las situadas en países tórridos, en África y en Australia central. Pero las prácticas mágicas destinadas a provocar la lluvia aparecen también en otras culturas superiores. Frazer cita, por ejemplo, una antigua ceremonia practicada en algunas aldeas rusas.

Cuando la lluvia se hacía esperar, tres hombres trepaban a lo alto de unos abetos. Uno golpeaba con un martillo sobre un caldero para imitar al trueno; el segundo entrechocaba  dos hachones encendidos para que volasen las chispas, imitando el relámpago, y el tercero, llamado el <<hacedor de lluvias>>, con la ayuda de unas ramitas de abeto esparcía el agua de una vasija en todas las direcciones.

Entre los indios omaha de EE.UU. se practica una ceremonia pintoresca cuando el maíz se está agotando por la sequía. Los miembros de la Sociedad Sagrada  del Búfalo llenan una gran vasija de agua y luego la escupe pulverizada, imitando la lluvia menuda. Después vuelca la vasija, derramando el agua por el suelo, y los danzarines se ponen de bruces para beber el líquido, llenándose la cara de barro. Al igual que la lluvia, el sol es objeto de otras prácticas mágicas, con las que el hechicero cree poder influir sobre su curso y su actividad. Los indios ojibwas, por ejemplo, creían que el eclipse significaba que el sol estaba extinguiéndose y, en consecuencia, disparaban al aire flechas encendidas, con la esperanza de reavivar su luz agonizante. Prácticas semejantes se encuentran entre los indios del Perú durante los eclipses.

Si las ceremonias mágicas tienen lugar en los momentos más importantes de la vida y de las actividades humanas -la guerra, la caza, la siembra, la enfermedad-, con mayor razón la muerte será objeto predilecto de estas prácticas entre todos los pueblos.

Las reliquias de los muertos, manos, ojos o huesos, son instrumentos predilectos en las actividades mágicas. En este capítulo macabro de la magia, abundan las costumbres pintorescas. Unos indios de México empleaban el antebrazo izquierdo de una mujer muerta en su primer parto. Con ese miembro golpeaban en el suelo antes de entrar en la casa que proyectaban en el suelo antes de entrar en la casa que proyectaban robar. Consideraban que con esta ceremonia se inmovilizaban los miembros de los habitantes de la casa.

Con parecida intención, los ladrones de Java esparcen tierra de una tumba alrededor del lugar que piensan asaltar. De esta forma se pretende que los moradores de la casa queden sumidos en un profundo sueño, semejante a la muerte. En Europa se han registrado costumbres parecidas. La mano de un ahorcado, untada con la grasa de un malhechor que también hubiera muerto en el cadalso, era quemada por los ladrones y salteadores, que creían que aquella <<mano de gloria>> tenía el poder de paralizar automáticamente a quien la contemplase. Estos no son más que algunos ejemplos elocuentes de los extremos a que puede conducir la ignorancia y el error, fuentes de toda superstición.

Entre algunas tribus de Nueva Gales del Sur (Australia), los dientes arrancados a los muchachos en las ceremonias de iniciación, son custodiados siguiendo determinados ritos. Las hormigas corriendo sobre el diente del muchacho significaban, por ejemplo, el anuncio de alguna enfermedad para el joven.

A este respecto Frazer cita un ejemplo sorprendente acaecido en Gran Bretaña: <<En Susex, hace unos cincuenta años, una criada se opuso con energía a que se tirara un diente de leche de un niño, asegurando que podría encontrarlo algún animal que lo royera y,  en ese caso, el diente nuevo sería exactamente como el del animal que mordiera el diente de leche. Para probar su afirmación se refirió al viejo señor Simmons, que tenía un diente enorme y largo en su maxilar superior, defecto personal que siempre achacó a su madre, quien por inadvertencia tiró un diente de leche de aquél en una pocilga>>. En algunos países de Europa esta superstición sobrevive en forma de leyenda infantil. Así, por ejemplo, se les dice a los niños que los dientes de leche caídos serán cogidos por un roedor. De esta forma los nuevos dientes tendrán la fortaleza y calidad proverbial de  los roedores.

En algunas tribus de Australia occidental es creencia común que el recién nacido será buen nadador si, al nacer, su madre arroja al agua el cordón umbilical. Plinio explica que si se ha herido a un hombre y se está entristecido por ello, basta con escupirse a la mano que ha causado la herida y el paciente se sentirá inmediatamente aliviado.

En la Melanesia, si el amigo del hombre herido llega a estar en posesión de la flecha que lo hirió, la pondrá en lugar húmedo o entre hojas frías, para que así la inflamación se reduzca y el paciente se alivie. Por otra parte, el enemigo que disparó la flecha tratará de agravar la herida bebiendo él y sus amigos jugos ardientes y mascando hojas irritantes, porque ello inflamarán la herida. Con la misma finalidad mantendrá el arco cerca del fuego y, con mayor razón, la punta de la flecha si se hubiera recobrado.

Está muy difundida la creencia de que el tratamiento benéfico o malévolo del arma que  causó una herida provoca el alivio o el empeoramiento del paciente. Con tal objeto los brujos recomiendan untar el arma con determinados ungüentos o mezclas venenosas. A este respecto, hace notar Frazer que estas prácticas mágicas <<están todavía en auge en los condados de... En todos los países del mundo, incluidos los europeos, es posible encontrar prácticas semejantes...

El hombre que no ha sido capaz de establecer la relación correcta entre una causa y un efecto utiliza arbitrarias leyes de relación qué, en la práctica, le conduce a resultados absurdos. D la misma manera que algunas tribus australianas desconocen la relación que existe entre el acto de la procreación y el parto, e ignoran las leyes físicas que rigen la naturaleza, o las leyes de la fisiología humana. Así pues, en cualquiera de los casos, el error cometido es el mismo: nace de unos conocimientos deficientes y de la concepción totalmente anticientífica del mundo y d e la realidad circundante.

La magia es, en cierto modo, la hermana bastarda de la ciencia, porque toda magia entraña un cierto estudio de las leyes naturales. Pero si la ciencia y la magia están ligadas por este claro parentesco, falta establecer ahora cuál es la relación en que se encuentran las actividades religiosas y las actividades mágicas. Para estudiar esta relación hay que comenzar investigando cuál es, exactamente la naturaleza de la palabra, tan debatida en todos los tiempos, como es la religión. Es posible distinguir en la religión, en cualquier religión, un aspecto teórico y un aspecto práctico. En el aspecto teórico la religión supone la dependencia del hombre de algún ser superior que, en cierto modo, domina las fuerzas naturales.

En el aspecto práctico, y como consecuencia de lo anterior, una de las características de toda práctica religiosa es la pretensión del hombre de atraer el favor de la divinidad. Todo ello supone, evidentemente, que el curso de la naturaleza es elástico y variable, pues se admite la posibilidad de que los seres superiores o divinidades desvíen el normal curso de los acontecimientos. Por este poder sobrehumano los hombres se dirigen a las divinidades para implorar tal o cual favor. El sacerdote primitivo, interpreta que el universo está regido por unos agentes o divinidades, a los cuales puede implorar o persuadir.

Pero esta distinción tan neta entre mago y sacerdote y entre magia y religión aparece relativamente tarde en la historia de la humanidad. Lo normal es que, en las civilizaciones primitivas, las funciones de mago y de sacerdote estén entremezcladas, así como las ceremonias y ritos que practica el hechicero, que acusan una mescolanza de elementos. Pero en el orden lógico el desenvolvimiento histórico, la etapa de las creencias mágicas precedió a la de las religiones.

En este sentido, la investigación de las culturas más primitivas existentes actualmente en el globo corroboran esta tesis. Entre los aborígenes de Australia, que se cuentan entre los hombres más primitivos del planeta. Las prácticas mágicas son muy frecuentes, pero la actividad religiosa es casi desconocida. Análogas observaciones se han efectuado en el continente africano. Deducir por qué la magia ses anterior a la religión no tiene dificultad. El hombre primitivo intenta interpretar los acontecimientos naturales de acuerdo con su lógica elemental, y así regir y provocar otros fenómenos. El reiterado fracaso del mago debió hacer reflexionar a los más sagaces, que comenzarían a preguntarse por qué razón el mago no podía detener el terremoto desolador o era incapaz de atraer la lluvia deseada y benéfica. Cometiendo un nuevo error, ante la incapacidad de interpretar los fenómenos naturales, dominados por el miedo, comenzaron a atribuir el control de aquellas fuerzas naturales, temidas o deseadas, a unas divinidades o seres superiores, agentes conscientes que las rigen y dominan.

Se coloca entonces el hombre en una relación de dependencia y servidumbre con respecto a aquellos seres superiores y celebra ceremonias para mover su voluntad y para congraciarse con ellos, dominados por el respeto y el temor. No cabe duda, por otra parte, de que las ideas religiosas son más complejas que las mágicas. Suponen la intervención de un nuevo elemento, la divinidad, y por parte del creyente, un nivel superior de abstracción.

Una interesante comprobación abona esta prelación de la magia con respecto a la religión. En efecto, es cosa extraordinaria y sorprendente comprobar la universalidad de la magia, a través del espacio y del tiempo, mantenida con fórmulas y ritos idénticos, ya sea en la lejana Australia, entre los pieles rojas de América o entre los campesinos alemanes. El mecanismo lógico y psicológico de la magia constituye el sustrato más elemental del hombre, el más intuitivo, podría decirse, porque mientras las religiones, politeístas o monoteístas, abundan y difieren, según la época y la latitud, las costumbres mágicas parecen dotadas de una extraña fijeza que nace de las fibras más primitivas y profundas del hombre.

Todo parece indicar que la magia es el primer peldaño en la lucha del hombre por el dominio de los elementos naturales. Un paso más allá, una superior abstracción, le conducen al descubrimiento y a la práctica de la religión. Así pues, la transición de la etapa mágica a la etapa religiosa parece surgir del descubrimiento de la esterilidad de las prácticas mágicas por parte d los más sagaces de la tribu. Este fracaso de la magia, unido al temor hacia algo que parece incontrolable o inexplicable para su escasa inteligencia, hacen nacer la idea de dependencia de un ser superior, o de unos seres superiores que deben ser honrados y adorados para obtener su favor. Es aquí donde comienza la historia de las religiones.

-Cierto, no todos los hombres creen en un Dios Todopoderoso. Ni en unos Ángeles, para consolar y ayudar a los hombres. Naturalmente, no todo se le va en creer en melodía divina. El padre Francisco Blandino se interesa por la vida de cada uno de los presos, y apoyando el codo trabaja y enseña a los chicos que se ponen a rumiar las posibles soluciones para salir de la cárcel con una profesión. Con frecuencia no encuentra trabajo -¡Como que no!- El mundo necesita de historias refrescantes como la del padre Francisco Blandino. Este hombre fue, durante la última crisis fue un héroe. Alegraba el corazón de los muchachos, cantando con su hermoza voz. Hombre humilde. Para ellos dió toda su vida, con toda su ternura. Los detenido lo aman. Él los visita sin cesar. Cierto es que los quiere cristianizar. Todos los reclusos estudian la Biblia y los Evangelios.

Jesús mencionaba mucho <<este mundo>> y <<el otro mundo>>. Decía: <<Mi reino no es de este mundo>>. También anunciaba muchos cambios para <<el fin del mundo>>. Una vez le preguntaron los Apóstoles cuándo llegaría ese fin del mundo que él tanto predecía, y Jesús les contestó: <<Cuando veáis al hombre con el jarro de agua>>. No sabemos si los Apóstoles comprendieron la alusión, pero para esta generación incrédula está clarísimas todas <<¡Las marcas del camino!>>

Todo el mundo sabe que el Zodíaco establece la precesión de los equinoccios o en palabras sencillas, es un círculo en el firmamento estelar compuesto por grupos de estrellas. Cada grupo tiene su nombre. Según la Astrología, cada mes del año está regido por uno de los grupos de las estrellas o Signos del Zodíaco. Son doce Signos, uno para cada mes del año; cada signo es acompañado por lo que llaman <<un regente>>, que determinan la naturaleza del signo.

Pero el Zodiaco tiene un significado mucho más profundo. Digamos que por fuera del circulito que cierra los doce meses de un año, hay un círculo mucho, pero mucho más grande. Tan grande que es el espacio ocupado por 2160 años aproximadamente (dos mil ciento sesenta) corresponde a un Signo del Zodíaco, o sea, que cada Signo con su regente gobiernan a la humanidad durante dos milenios y pico. Al final de cada una de estas Eras, el Signo que ha imperado comienza a esfumarse o alejarse y, simultáneamente, comienza a hacerse sentir la influencia del próximo Signo y las características del regente nuevo.

Lo que esto implica es que el Signo es como quien dice: <<la orden del día>> para toda la humanidad durante esos dos milenios y se puede leer perfectamente como sigue: El Signo que acaba de pasar es el de Piscis (los peces). Comenzó a alejarse a fines del siglo pasado, pero durante toda la Era en que actúo, la humanidad se mostró influenciada por el pez. Como base, a Jesús lo llamaban los cristianos <el pez>> y adoptaron un dibujo de un pez como clave para indicar en qué lugar se iban a reunir. Ésa era la época de la persecución, y ellos iban dejando <<Las marcas del camino>>...

La religión católica, que imperó durante los dos milenios pasados, inconscientemente mostraba la forma del pez en la forma de la mitra del obispo (cabeza de pez con la boca abierta), en la forma gótica de las entradas a las iglesias y en muchas otras características.

El ánimo humano se volvió lacrimoso (agua del mar) y gozaba sufriendo. Las novelas eran dramas conmovedores; imperaban en todo el melodrama. Todo era pesado como el volumen del mar. El agua tiene dos fases, como todo, y son: Negativa, porque pudre todo lo que esté en contacto con ella demasiado tiempo; y Positiva, porque en ella nace la vida y contiene cantidad de potencialidades. El color de ese Signo era negro, negativo.

Hacia el final de la Era y al aproximarse el Signo de Acuario, en el cual estamos, hubo la reacción que llaman <<crisis>>; como cuando una enfermedad hace crisis y se agravan todos los síntomas, justamente antes de empezar a mejorar... También fue inventado el submarino, es decir, el barco bajó a las profundidades del mar, acentuándose aún más la semejanza con un pez, hasta en el color plateado. Al entrar más de lleno la Era de Acuario, que es un Signo aéreo, el submarino crió alas y se convirtió en avión, pero siempre plateado. <<¡Las marcas del camino!>>.

El carácter de Acuario es el del jardinero. Representa un hombre con un jarro de agua al hombro. Siempre ayuda a regir el agua, pero en cantidades razonable. El jardinero celeste cultivará su jardín para que las plantas den flores (para que la humanidad se perfeccione). El Signo lleva dos líneas irregulares a los pies del jardinero que significan <<corrientes>>, Corrientes nuevas de pensamiento, corrientes eléctricas, caminos nuevos en el aire, etc.

Fue descubierta la electricidad a fines del siglo ya para entrar en el nuevo. Poco a poco fue invadiendo nuestras vidas hasta que vivimos en ella y por ella; junto con ella y rodeados de ella. Estamos abriendo nuevas rutas en el cielo. Ya la electricidad se graduó con el título de <<electrónica y coches eléctricos>> el sueño de Tesla hecho realidad es, el elemento que va a terminar de transformarlo todo en una Era nueva y diferente se abre paso el Uranio, llamado como su regente, Urano. Los Signos alternan. Uno es Positivo, el próximo Negativo. Acuario es Positivo.

Para esta Era está predicho la unión de las religiones con la Ciencia. No habrá una religión que impere. Todas se unirán en una sola Verdad. Cada cambio de Signo trae grandes cambios en el planeta y en la mente. El nuevo Signo actúa como una purga que revoluciona todo lo antiguo para dejar limpio el terreno, acondicionado para la selección que trae el nuevo Signo.

El color de este Signo es el blanco. Es la Era espiritual y en la historia de la humanidad será la más grandiosa que haya imperado. Las señales que estamos viendo, tan alarmantes, tan perturbadoras no significan sino que Urano, llamado <<el destructor>>, está actuando, está efectuando su limpieza a mano armada. La destrucción es muy buena cuando rompe todo lo malo y viejo para dejarle el puesto a lo nuevo y bello. Eso es lo que está haciendo Urano. ¡Bendito sea!

La era de los patriarcas bíblicos se distinguió por el pastoreo. Era el Signo de Aries, la cabra. La Era de los egipcios, el signo de Taurus, estaba influenciada por el toro. Eran criadores de ganado y adoraban al toro. En esta nueva Era no habrá dictadores, desaparecerán,los Imperators, cada cual regará su propio jardín dirigido por el Ser Divino, el Mesías, el Cristo o Ungido. -¿Por qué podemos estar seguros de que vivimos en los últimos días de este absurdo mundo? ¿Por qué podemos confiar en que las promesas bíblicas sobre el Reino de Dios se harán realidad?

¿Cómo llegar a la raíz del problema? ¿Cree usted que algún día la humanidad solucionará los problemas que nos roban la paz y que ponen en riesgo nuestro futuro? Nuestro Creador nos ama y por eso nos contesta todas estas preguntas con <<¡Las marcas del camino!>> Los seres humanos no hemos sido capaces de acabar con nuestras malas tendencias. A decir verdad, parece que esas tendencias ha empeorado, como puede verse en los medios de comunicación. Y eso a pesar de la inmensa cantidad de información disponible y de que hoy contamos con más formas de comunicación que nunca. 

Entonces, ¿por qué no podemos lograr que el mundo sea un lugar tranquilo y seguro? ¿Estamos intentando algo imposible? ¿Por qué no intentamos parar esa guerra de Ucrania y todos los conflictos como hicieron nuestros padres y abuelos en 1960 con la guerra de Vietnam? Incluso si ocurriera un milagro y pudiéramos acabar con todas las malas tendencias de la humanidad, el mundo seguiría sin ser un lugar seguro. ¿Por qué? ¿Por qué el ser humano no se le enseña que a cada Causa le sigo un efecto? Jesús, el Hijo de Dios, dijo en cierta ocasión que <<la sabiduría queda probada justa por todos sus hijos>>, es decir, por sus resultados (Lucas 7:35).

Para responder de nuestros actos no tenemos que gritar ni hacer grandes aspavientos, como no hace falta atar la cometa con una soga para que no se nos escape. Basta sujetarla con un fino hilo pero resistente, que parece que no está, como si la birlocha se mantuviera en el aire por sí sola. Si la amarramos con una soga, ni siquiera podrá volar. Por eso, necesitamos la sencillez, esa virtud que, según el escritor estadounidense Charles Dudley Warner, <<consiste en hacer el viaje por la vida solo con el equipaje necesario>>.

<<Nuestras respuestas éticas han de ser siempre como ese hilo invisible, que sabemos que está porque sostiene todo el armazón, pero que no lo vemos. Kant decía que la libertad es un postulado de la moralidad, que si no fuéramos libres no tendría sentido la ética, es decir, que debe de existir la cometa porque de lo contrario no se sostendría el hilo. Yo creo que es al revés, que tenemos obligaciones éticas para sostener la libertad y para hacer un buen uso de ella. La libertad es lo dado. La ética la tenemos que hacer a base de ejercer la libertad. De modo que podríamos decir que aquella es lo que hacemos con la libertad, hacia dónde la dirigimos, hasta qué altura la dejamos volar. En este momento la ética vuela  con la moralidad y, la libertad queda presa enredada en los finos hilos de la falsedad moral.

Una forma de vivir natural, sin estridencias nos dirige hacia la paz. Pero esa naturalidad y esa sencillez, no viene de serie, sino que hay conseguirlas, volviendo la mirada a la Naturaleza, es lo natural. La pintora y escritora ucraniana Clarice Lispector, decía: a base de trabajo duro. Por lo general lo sencillo, lleva muchas horas de dedicación. Se suele decir de un gran futbolista que hace fácil lo difícil y sencillo lo complicado, y lo consigue porque detrás de esa jugada hay muchas horas de entrenamiento, muchos sacrificios, mucha dedicación.

En el mundo complejo en el que vivimos, la virtud de la sencillez adquiere gran importancia. La complejidad que presentan muchos de los problemas actuales hace que sean difíciles de solucionar o que su solución tenga que ser también compleja. Pero esta es una falacia que debemos y podemos evitar gracias a esta virtud. La persona sencilla sabe <<des-complicar>> lo complicado y buscar soluciones más simples a cuestiones complejas. Sabe, como el alumno de matemáticas que simplifica fracciones, reducir los problemas a su mínimo esencial. Vive con sencillez, que no significa mezquindad, sino que solo viaja por la vida con el equipaje necesario.

En relación a los artefactos electrónicos, su calidad suele ser inversamente proporcional a su sencillez. En la vida ética, en cambio, la sencillez no implica falta de calidad, al contrario, la persona sencilla afina mucho en su percepción de los dilemas éticos, y podríamos decir que esta virtud la hace grande. La calidad moral no se compra a peso, sino que se adquiere a base de ir ligero de equipaje. En el ligero equipaje que hemos de llevar en nuestra existencia no puede faltar la serenidad, quizás porque justamente es la que lo hace ligero. 

La serenidad es como la joya menos apreciada. Las camisas de los muertos no llevan bolsillo y, el Mesías fue envuelto en un sencillo lienzo, solo en eso, pero, con él resucitó, de entre los muertos. -Entonces, ¡tú también esperas la Segunda venida del Mesías! -se burló Francisco Cascabeles Cascados. -No... No lo sé... Tienes razón: hay muchos que se levantan y gritan: <<Yo soy el Mesías>>. Sin embargo, no hacen nada. Solo son el fruto infecundo de este absurdo mundo. ¿Qué sentido tiene empujar a la gente a que se subleve contra los herodes de este siglo si ninguno de vosotros sabe hacia qué y cómo y dónde ir tan cargados todos de equipaje no son libre?

Herodes fue, sin duda, un mal rey, extendió el mal sobre la gente. Pero, ¿quién de entre vosotros sabría ser nuestro rey de justicia y de bondad? -Violeta bajó la voz, como si quisiera confiarles un secreto. -Solo soy una mujer que conoce el dolor de la vida. Solo una mujer que conozca el precio de la vida puede dar la vida a ese ser. ¿No dijo el profeta Isaías que el Mesías nacerá de una mujer? ¿Y, no dijo santa Catalina que el Anti Cristo nacería de una mujer impía al Final de los tiempos? -La miraban fijamente en silencio. El estupor paralizaba sus rostros. -Violeta, no te hemos entendido -se burló Francisco-. El tono de Violeta se tornó fascinante; su mirada perdida en el horizonte, miraba la playa, hablaba entre dientes lo que pensaba: -Poco importa quién sea el padre, tampoco la madre, lo que importa es que venga el Libertador, el Salvador y Redentor de la humanidad, qué importa, después de tantos siglos de mentiras, qué nos importa un anti Cristo más o menos con todos los que caminan por la tierra. 

Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. Esta última frase la dije hoy a un joven y dijo: Sabe, quien sabe donde yo estaré mañana. El día de mañana viene otro a ocupar mi puesto. Con una cara de pena evitó nombrar a Dios. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos; cambia la maldad por la bondad. La falsedad por la Verdad. Por favor, anula todos los trabajos de magia negra, corta todos los amarres, desata todos los nudos, disuelve todos los lazos sexuales y apegos emocionales, desbarata y disuelve todo lo que hacen ...Amén

No hay comentarios:

Publicar un comentario