Las visitas de los amigos de Violeta eran siempre alegres acontecimientos, y en la finca se sabía. Para los grandes viajeros que había entre sus amigos creo que lo que más encanto tenía para ellos era las visitas al invernadero del Bosque Mágico de bonsai, porque siempre estaban en movimiento, con cambios que alteraban los paisajes y allí estaban en movimientos constantes vinieran cuando vinieran. Sus amigos, viajaban por los grandes países y levantaban sus tiendas en muchos lugares, y les gustaban encontrarse con los caminos inmutables como la órbita de la Luna y de la Tierra en el cielo lleno de estrellas. Les gustaba volver a encontrarse con rostros familiares y Violeta tuvo la suerte de contar con los mismos ayudantes todo el tiempo, desde que heredó la finca, y la carga del Bosque Mágico. Creatividad de repercusión variable como el tiempo.
Ella estaba deseando irse lejos de la finca, y ellos venían con el deseo de explorar el diminuto mundo del Bosque Mágico. Violeta le ofrecía libros, buenas comidas, sábanas de algodón blanco y la fresca atmósfera de la brisa marina de una habitación grande y con las ventanas abiertas a la dulzura del azul celeste de la mar-río; en sus fuegos de campamento pensaban en las alegrías de la vida en la finca, y cuando llegaban le preguntaban ansiosamente: ¿Has comprado langostinos y pescados y Manzanilla de Sanlúcar y Jamón de Jabugo? ¿Te han llegado los vinos de Sudáfrica que te envié por correo? Llegaban y se quedaba en la casa, aunque Violeta no estuviera. Andrés el Sabio Humilde era antropólogo y sociólogo, él se quedaba estudiando los movimientos y la evolución de los hombres diminutos. Luz María Dulce, decía siempre en sus visitas: <<¡Como se está de bien en Sanlúcar de Barrameda en ningún sitio! ¡Es mi retiro silvestre!>> Y, así también lo llamaba el difunto señor, Fernando el cojo, padre de Violeta y, creador del Bosque Mágico de bonsai y con la suerte, de que le nacieron los hombres y la fauna.
En pago por los beneficios de poder estudiar la civilización de los hombres diminutos, los viajeros le traían regalos de sus visitas a los lugares más sostificados: pañuelos de seda de China, batas de Marruecos, maquillaje y pinta labios de París y prendas finas de vestir, también de Japón, de Nueva York y Londres, zapatos de Italia, de Elche y de Valencia. También le han traído abrigos y gorros de Rusia, de Suecia, Finlandia y de Noruega, quesos de Holanda y de la Mancha y, hasta sombreros con plumas de marabú; un tocado de pluma de colores de los indios de Norteamérica; unas camisas y faldas bordadas del Perú, de México manteles y, también espejos de obsidiana y collares de piedras de cuarzo rosa, blanco y libros, muchos viejos libros de Metafísica y de Ciencia, también de relatos y de Historia... etc. Para que ella se sintiera a gusto, mientras ellos van y vienen para experimentar las vivencias del Bosque Mágico.
Algunas personas del grupo de amigos les gustaba cuidar de las flores, a otras les gustaba acompañar a Luisa al Mercado de Abastos. Con ellos, había llegado una joven de gran nariz, era española en concreto del Puerto de Santa María, muy cerca de la Ciudad de Cádiz. Constantina de la Cadena Larga, era muy delicada y fina. Ella había traído cuatro docenas de hermosos bulbos de peonía de Dinamarca, una tía de Constantina de la Cadena Larga se los había regalado, lo tuvo que sacar del país clandestinamente, con bastantes dificultades, ya saben esos meses terroríficos del puñetero virus...
Ingrid Von la Ilustres y Wendy Cremosa del Pez les gustaban los mariscos y pescados más selectos, ellas exigian calidad en todo, con su péndulo analizaban lo que era bueno y lo que no para su cuerpo. -Sí -dijo-. Ya lo creo. -¿Qué escribe usted? -La lista de la compra, ¿no van ustedes a la Plaza de Abastos? Queremos, chocos, acedías, pijotas, gambas y langostinos, mejillones, lubina y muchas almejas. Que van a venir a cenar nuestros amigos del Congreso de los Diputados y, queremos ofrecerles los mejores manjares y todo regado con Aceite de Oliva de Portugal, porque es más barato. ¡Vamos a Portugal por el bacalao, el queso, las sábanas, las toallas y los manteles y, ahora también por Aceite de Oliva, pues si hay que ir iremos, si Roma no viene hay que ir a Roma.- dijo la doncella Luisa.
Tatiana de la Costa Brava, es una mujer muy sabia, tras una espera digna de su título nobiliario, Tatiana tomó el móvil. Aparentemente, y después de siete años de silencio, había decidido que Violeta le ayudaría a <<contar la verdad>> para corregir todas las mentiras que se habían dicho de su esposo, y que revisaría con Violeta toda la documentación disponible. Había relatos, fábulas, comedias, tragedias, cuentos y la biografía de toda la familia Buen Viaje en Tren. Ella sabe que su amiga le aseguraría trabajar codo con codo con ella. No quería presionar a su cuñada Paquita de Von Habsuria, todavía la presionaba mucho cooperar con Tatiana de la Costa Brava.
Carmencita del Bosque Pardo, siempre decía: -En realidad los sueños son siempre un recuerdo de otras vidas anteriores; sólo son realidad cuando soñamos. Os voy a contar un sueño de anoche, escucha, atenta, Luz María Dulce, porque he soñado con pasteles. ¡Niña! Si te rodeas con personas con luz, lo verás todo más claro. Por favor, echa un paso atrás, deja sitio para Tati y para Paqui. Cuando Dios está en tu corazón, todos los días son hermosos. Voy a bendeciros antes de contar los sueños. ¡Qué la misericordia y la gracia de Dios se posen en vosotras y en vosotros! ¡Dios bendiga a toda la Humanidad!
La calma y la ecuanimidad son testigos de mi fuerza interior. Los conflictos y los disgustos representan estrés para el estómago; consumen energía y nos desgastan. Si la ira es inevitable, déjala fluir mientras <<tamborileas>> con los puños sobre la mesa o sobre una pared y luego te tomas la mano izquierda, con la derecha aprieta en el centro, inspirando lentamente por la nariz diez veces, y espirando con fuerza por la boca. Después de eso, regulariza tu respiración hasta que resulte más suave. Imagínate luciendo una cautivadora sonrisa con la que, en calma, serenamente, te ganas el mundo.
Estoy segura de que van a cooperar conmigo, con silencio, eso os pido, os contaré el sueño: Tras una larga caminata llena de sustos y sobresaltos, donde cada sonido de la calle, de la casa, del supermercado acelera las pulsaciones de mi corazón, llegué al final del trayecto. Llegué, al garaje de un supermercado. El amplio lugar, de suelo color negro parduzco, estaba limpio, no se ve ni siquiera un papel, en el garaje, que era tan vasto que parecía un estadio de fútbol, en él no había ni un coche aparcado, completamente libre todos los aparcamientos, camino hasta atravesar el garaje, al final hay una puerta que lleva a las tiendas del supermercado, está todo bien iluminado, voy directa a la estantería donde están la leche, quesos, yogurt, mantequilla y todos lo demás.
Miro, los precios, miro dentro de mi monedero, me doy media vuelta con la cesta vacía. Soy consciente de que no puedo comprar los productos que voy a buscar. Salgo del supermercado, camino hasta una pequeña tienda, con toda clase de artículos, hay pasteles, pan, un poco de todo. Estoy mirando las manzanas y las calabazas, se me va la vista para unos dulces de hojaldre y frutas escarchada. Había no menos de diez personas, todas corren hacia la salida, estoy distraída mirando alrededor, cuando miro al hombre que despacha, veo que entra corriendo un hombre de aspecto rudo, lleva un cuchillo en la mano, entra detrás del mostrador, sujeta al tendero, le pone el cuchillo en la garganta, yo salgo corriendo, me doy cuenta que el criminal corre detrás de mí, logré entrar en el aseo, puedo cerrar el pestillo, tomé el móvil marco 061, llega muchas personas al instante, veo que el aseo no tiene pared trasera es una puerta que sale al garaje del supermercado, viendo, que muchas personas van para la tienda del barrio con una cesta pequeña en las manos, todos van contentos.
Supuse que la mayor parte de los habitantes de la ciudad comprarán en tiendas pequeñas, todos los días solo lo indispensable en breve. La senda, por donde seguí hasta la casa, estaba muy iluminada. Yo llegué cargada, solté las bolsas con grandes pescados, había gambas, langostinos, pescados de varias clases, lo dejé todo en el suelo. Para mi sorpresa veo que en mi cocina han plantado un bufete de abogado. Entra una mujer joven, que me habla con confianza, pero, un rostro que jamás he visto, dice: -No sé cómo has consentido que alquilen tu cocina para ese abogado tan famoso, no lo comprendo.
-La mujer sale por la puerta de la calle y se marcha, vuelvo a la cocina, miré al frente, allí vi al abogado sentado, delante la mesa de él había una mujer sentada en un sillón. Me quedé casi paralizada. Pienso, ¿pero que esto?, ¿cómo ha alquilado este abogado esta casa, si vivo yo aquí? El hombre se levanta, muy tranquilo tomó un libro ancho con tapas de color rojo de una estantería que tenía a su espalda. Se sienta en el sillón, remueve las hojas y lee. Yo, pasmada, sin salir del asombro, voy hasta donde están las bolsas del pescado. Veo, grandes pescados desparramados por el suelo, pienso que el gato, ha estado hurgando, me agacho a recorrer los pescados, veo agachado delante de mí al abogado, ayudando a recoger los pescados, nos miramos y veo sus ojos clavados en los míos, el me dice, nos hemos enamorados, nos levantamos, yo me siento en la mesa de la cocina y en en la de sus despacho, sigue trabajando, atiende a dos personas. Hay mucha claridad en la casa.
Mi ánimo se ha levantado. No he visto a un hombre así, ni en las películas, todas las virtudes, la perfecta excelencia de la belleza. Un traje de color cereza, con una camisa blanca, la corbata de seda divina y los zapatos excelente... He mirado en el libro de los sueños, dice, que los pescados grandes es abundancia. Surge la luz de una tremenda contradicción que es netamente intelectual. La indagación constante y la búsqueda da buenos frutos. Posibilita la conquista de fortuna bienestar y equilibrio físico y psíquico. Sugiere una buena cosecha tras una siembra afanosa en la que lo espiritual no se posó en las nubes sino en lo concreto de las manifestaciones terrenas.
-Querida, amiga, permite que te diga lo que pienso de tu sueño del supermercado. Carmencita del Bosque Pardo, yo creo que, se afirma sobre la rectitud para concretar tus logros. A fuerza de ser justa. Posibilita equilibradas resoluciones en lo material, pero no siempre adecuadas en lo espiritual y humano. Sugiere injusticia y posterior condonación con disculpas y apelación del socorrido recurso de los malos entendidos. El fiel de la balanza se inclina veleidosamente hacia lo sublime y lo materialista. Ausencia de definiciones concretas en los últimos aspectos de la vida; desazón y abatimiento que se suceden periódicamente, con lapsos de febril actividad y afabilidad.
-Se expresa así, Tatiana de la Costa Brava- No tengas confianza excesiva en las palabras del abogado, ten mucha cautela, y la prudencia es de buena crianza. El hombre del cuchillo, sugiere contrariedades y disgustos ciertos, que serán vencidos uno a uno, quedando como sólido contrapiso de una obra humana perfectamente realizada. La luz y la alegría de la casa y de las personas, sugiere propósitos elevados que se achatan en contacto con la realidad circundante. Pero al mismo tiempo la interposición de almas mezquinas que harán todo lo posible para echar a perder tus planes. Así que no hables de tus proyectos cinematográficos con nadie.
<<El dinero puede tener un efecto extremadamente destructivo, especialmente en quienes no lo poseen.>> (Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza de Kaszón). -lo dice María Luz Dulce y continua- El barón se sentía atraído por el proceso que implicaba encomendar biografías, a mi entender, ésa debe ser la razón por la que repitió ese proceso seis veces. También disfrutaba bebiendo vino tinto mientras relataba historias muy poco verídicas sobre sí mismo, sus esposas y su colección privada de arte.
Para ser justos, la mayoría de los escritores también compartían estos placeres, ya que Heini Thyssen era un hombre encantador y divertido. -En ese momento aparece por la puerta de la casa un hombre vestido con un elegante traje de chaqueta color cereza... Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias Padre Eterno. Gracias, surge la luz de una tremenda contradicción... gracias
No hay comentarios:
Publicar un comentario