viernes, 15 de septiembre de 2023

El Bosque Mágico - El Loco

 Ojalá un día todos los seres invisible a los ojos de la mayoría de los seres humanos puedan contemplarse como se puede ver el bosque a la luz del día, será señal de que los velos que los cubren ya no existe.Todas las épocas han tenido sus incrédulos. Son enemigos, no sólo de las artes adivinatoria de los oráculos, sino de todas las verdades que no le resultan tangibles. Sus sentidos se detienen al tocar, si hay que pedirle a su inteligencia que se eleve un poco mediante el esfuerzo de la inteligencia se ponen furiosos y no tienen más que blasfemias e insultos hacia la idea espiritual y quien la defiende. Les irritan las verdades fundamentales de la filosofía y de la metafísica. Antonio Machado dijo: <<¡De cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa!>> Por ello es lícito creer que una de las consecuencias de ese fin revelador, al descorrerse las cortinas que tapaban a los seres invisibles, será también el fin de la rebelión, de Satanás, es decir, el feliz regreso de Cristo y sus Ángeles al fulgor de la eternidad y todo lo oculto se rebelará y, el Diablo Satanás volará alejándose definitivamente de la atmósfera del planeta Tierra.

Juan, un hombre de campo, agricultor de profesión, que después de este suceso ocurrido en su vida, a partir de aquel día de noviembre le llamarían: "Juan el Loco de la Colonia". Juan se había reunido con unos amigos en el bar  Los cuarenta y ocho, en la Calle Barrameda. Era el primero de noviembre; hablan de la cosecha tardía de ese año. Alzó su copa- Buena suerte amigo mío. Y también brindo, por las buenas noticias, que sin duda me casaré pronto con mi novia. Caridad, quiere casarse en el mes de mayo; están todos invitados. -mientras se llevaba la copa a los labios. Juan mantuvo el rostro impasible mientras veía beber a los tres hombres. Una vez que hubieron bajado las copas, volvió a alzar la suya. -Por la verdad.

Juan, salió del bar, tomó su moto Guzzi y salió pitando hacía la Colonia de Monte Algaida. Fué por el camino de la antigua vía férrea, es decir, por la nueva Avenida Alhandaluz. En un primer momento, Juan vislumbró el puente a través de la fina lluvia. El pequeño bosque de calistros, se veía como un arco de piedra agazapado como un portón medieval. Debajo del mismo había un vacío oscuro del que brotaba un sonido de agua en movimiento. Juan hizo que su motocicleta siguiera adelante y luego descendiera hasta quedar directamente frente a una silueta blanca que se iba acercando a medida que él avanzaba.

Observó, que era una mujer vestida de blanco, le mueve la mano en la lejanía, indicando que parará. Paró, desmontó y aparcó la moto a un lado de la carretera. Vio como la mujer tenía sus pies descalzos en la húmeda tierra arcillosa del suelo frío. Una vez allí delante de ella. La joven, le declaró donde vivía, le dijo que tenía mucho frío, le pidió la pelliza que cubría a Juan. Al principio él dudó. Se quitó la pelliza y se la colocó sobre los hombros, él se encorvó para protegerse del frío mientras la lluvia no arreciaba. Miró el reloj: temía llegar tarde. Al notar el bulto contra la cadera, recordó de pronto que había llevado un pan. Lo sacó del bolsillo y se lo ofreció a la muchacha. El agua goteaba sin pausa de su sombrero empapado.

Le dijo a la autoestopista: -Dime tu dirección completa. No tengo nada de abrigo, solo esta pelliza. Mañana iré a recogerla a tu casa. Sintió ganas de llorar y le sobrevino una espeluznante sensación sobrenatural, como si estuviera contemplando algo horrible y no pudiera apartar la mirada. La verdad era innegable: todo era inútil. La imagen espectral de la mujer, su rostro blanco como la cera y sus ojeras negras, le hizo pensar que la mujer era un fantasma grotesco, pero, hizo un ejercicio de autoengaño. No, no quería pensar que a él le ocurriría nada extraño. Pensaba en la revolución. Aún peor, pensaba en los hombres buenos e inocentes que iban a morir, masacrados como cerdos en los mismos campos que habían jurado liberar. Se miró la mano, y miró las manos y la cara de la mujer, ella estaba pálida como una muerta en la penumbra. Él se preguntaba.-

¿Quedaría la pelliza manchada con su sangre? ¿Estará seca para mañana ir a trabajar? ¿Cómo puedo evitar que se la lleve? ¿Podía prevenir lo inevitables? Cerró los ojos ante la oscuridad y aguardó a que cesara el repiqueteo por encima de su cabeza y también dentro del pecho. Mucho antes de llegar al segundo puente, Juan, volvió la cabeza, la mujer había desaparecido de la carretera. Juan fue preso del desaliento cuando conoció a María del Rosario. La mujer tenía una presencia poderosa. Hablaba con voz sonora e intensa, él se apercibió enseguida de cómo una apariencia tan impresionante podía influir fácilmente en su pensamiento, lo había dejado hechizado. 

Su apariencia era tan efímera como los sueños sobre una nueva nación que se abrigaban a lo largo de toda la Península Ibérica y de toda Europa. La lluvia había menguado hasta quedarse en una fría llovizna. Resbalando y chapoteando en el barro, Juan sacó su Guzzi de debajo del charco de barro y la condujo hacia la Colonia donde vivía su novia. Montar le resultó difícil y doloroso, e intentó que su manos derecha recobrará el tacto al menos en cierta medida pegándola al calor del pecho. Apenas había cruzado un leve contacto con la espectral mujer. Pensaba cuando vio la figura y la oyó al mismo tiempo. Cómo salió del bosque umbrío junto al camino igual que un espectro blanco, y en un instante estaba delante de él. Lo recorrió un escalofrío de miedo. -¿Quién va? -La voz de Caridad sonó débil y hueca- ¿Eres tú Juan? -Era una voz de mujer, de tono autoritario fuerte e impasible.

-Sí, soy yo, ¿quién lo pregunta? -Nada más decirlo, Caridad se maldijo por su estupidez. ¿Cómo podía haberse mostrado tan imprudente? La novia hizo avanzar a Juan para verlo mejor en la oscuridad, pero Juan no alcanzó a distinguir sus rasgos. Sin embargo, pareció quedar satisfecha, y se retiro al interior de la casa con un asentimiento. Poco después Caridad averiguó por qué. -Tienes la voz acatarrada y has montado la Guzzi sin pelliza. ¿Por qué? ¿Dónde has dejado tu abrigo? Sígueme. -Y se dirigió hacia los árboles que bordeaban el camino sin volver la mirada. Tras una breve vacilación, Caridad lo siguió a través de la húmeda penumbra de ese primero de noviembre de 1960, consciente ya de la conocida fragilidad que tan fácilmente le había sobrevenido. Allí estaba, siguiendo a su novia a través de la noche hacia Dios sabía dónde, y no tenía idea de por qué.

El miedo le había nublado el juicio. Intentó no perderla de vista mientras caminaba entre los árboles, por senderos arenados y a través de arroyos crecidos. La mujer andaba de prisa, con tanto arrojo como pericia, y se detuvo para permitirle que él llegara a su altura. Por mucho que Juan hubiera conocido la zona como a todas luces la conocía ella, no habría sido capaz de seguirle el ritmo. No le dejaba respiro y no hablaba ni palabra; apenas un golpe de cabeza para indicarle la dirección y volvía a desaparecer en la noche como un fantasma etéreo e impaciente. Caminaron durante mucho tiempo, o así se lo pareció a Juan, que cada vez se quedaba más rezagado a medida que ella y sus pies corrían más deprisa.

La perdía de vista y luego volvía a tenerla a su lado, carente de rasgos amistosos, se notaba su enfado. Hasta que llegaron a la altura de una taberna, regentada por la abuela Catalina. Le pareció oír una risa, pero lo achacó al viento frío y cortante que soplaba del noroeste. La granja sencillamente emergió de la noche, una luz amarilla reluciente a lo lejos que poco a poco fue cobrando forma. Poco después Juan empezó a distinguir vallas y una casa. Caridad tiró de postigo, se vieron ante una entrada y le indicó con un gesto que entrara y señaló la parcela sembrada de papas y boniatos. Toda esta parcela es nuestra, si te casas conmigo, pero como veo que ahora no te gusto, y has buscado a otra. ¿A quién regalaste tu pelliza? Él sonrió feliz, diciendo: -¡Mujer, Caridad!, que no es lo que piensas.

Me he tropezado con una muchacha, a la altura del calistral. Me paró muerta de frío, me pidió el abrigo y no tuve más remedio que dárselo. Hace un frío que pela. Ella tenía un cuerpo tan débil y tan frugal, que me dió pena. Pero, no te preocupes mañana me acerco a su casa, y lo recojo. Mira, su dirección, está cerca de la casa de tu tía Eduarda, calle Corro de Bolos 7. Mañana iré sin falta, no te preocupes. -¡Iremos juntos, los dos iremos a casa de esa mujer mañana! Hablaron largo rato aquella noche. Largo y tendido hablaron del aspecto fantasmagórico de la mujer del calistral.

Hablaron de la antigua sabiduría japonesa del ver y el escuchar, los insectos nacían de la descomposición del vegetal al fermentar en la tierra. De esa manera cada insecto aparecía a la vuelta de cada estación, aquélla que mejor había creado la alquimia para una determinada especie... y de igual forma los sonidos de los insectos se acordaban con el sol y el viento típico de cada mes. Al vivir a orillas de un bosque, no pudo sino estar de acuerdo. Ahora reconozco la época de las audaces y peludas arañas, o el mes de esas saltarinas bolitas verdes o pardas que son los grillos, en las noches de verano, en septiembre pueden estallar los chillidos con los cantos de una lechuza hermana. -Juan, el jardín-bosque de mi abuela no esta amaestrado, ni cuidado; no tengo valor para cortar esas ramas de zarzas, ni quiero cambiar nada. Hay un encanto especial en la vegetación rebelde y sin normas. Un encanto que, ante mis ojos, tiene más fuerza que la sensación que percibo al contemplar este bosque Mediterráneo que me gusta más que un jardín bien cuidado.

A veces fijo la mirada en ese profundo bosque verde que rodea la casa de mi abuela, y le veo recortar imágenes libres y formas sueltas, que pueden cambiar con el juego de luces de los rayos del sol al caer sobre los árboles, formando siluetas que danzan con el paisaje, que pueden cambiar a cada soplo del viento o de animal y de las aves. 

Aquí pueden caminar, volar y rectar por el sendero de un bosque rico en vegetación. -Tranquilo, Juan, tranquilo, mañana a primera hora vamos a casa de la mujer a recoger  tu pelliza. -Juan se encogió de hombros. -Sólo quedamos los dos, y que sepas Caridad, que yo soy un hombre que estoy hecho para ser agricultor, como bien puedes ver. -Juan era un hombre bueno y fuerte, pero arrastró toda su vida la pesada cadena con la coletilla del apodo de: ¡Juan el loco de la Colonia! A él no le importaba. Entendía que no todos entendían que había un mundo donde vivían espíritus y seres invisibles a los ojos humanos. Se han guardado estos secretos en el Talmud de Babilonia, Tratado de Rosh Hashaná...

<<Cada una de esas puertas tiene una cerradura con un lugar estrecho que permite la introducción de esa llave, marcada solamente con la impronta de la llave, que es la única reconocible. Es decir, la cerradura se abre únicamente por la acción de esta llave. Y sobre este misterio está escrito: <<En el principio creó Dios>> -bereshit bará Elohim. El término bereshit es la llave en la que todo está oculto, es la que abre y cierra, y seis puertas están incluidas en esa llave que abre y cierra. Cuando cierra esas puertas, incluyéndolas en su seno, entonces obviamente está escrito <<En el principio>> -bereshit-, una palabra que revela seis shit- en una palabra que oculta -bará-, crear. Y en todo sitio el término Bará -crear- es una palabra inaccesible, cerrada y no abierta...>>

<< Todo el tiempo que estaba encerrado en la palabra bará, <<crear>>, el mundo no tenía ser ni existencia y el caos -Tohu- lo cubría todo. Y cuando dominaba ese caos, el mundo no tenía ni ser ni existencia. ¿Cuándo abrió esa llave las puertas y se predispuso a actuar y a generar descendencia? En pocas palabras: ¿Cuándo comenzó el proceso concreto de creación de almas? Cuando llegó el patriarca Abraham, asociado esencialmente con la bondad -jesed- tal como está escrito: <<Éstas son las crónicas de los Cielos y la Tierra cuando fueron creados>> (Génesis 2:4). Y aprendimos que la expresión <<cuando fueron creados>< -behibaram- debe leerse <<beabraham>>, es decir <<con Abraham>>... Cabe destacar que las dos palabras comparten las mismas leras hebreas, lo cual señala a una misma esencia...>>

<<Entonces el Supremo Oculto trazó por Su Nombre y Su Gloria otra inscripción, y éste es <<¿Quién?>> y <<creó estos>>. Y también el Nombre santo que fue bendecido, que es el <<¿Qué?>>, fue inscrito e hizo salir de <<creó>> -bará- al <<Miembro>> -ever-. Y él está inscrito en Estos por este lado y Miembro por este lado por el Oculto Sagrado, y entonces Esto existe, el Miembro existe: cuando uno se completa, el otro se completa. Graba a este Miembro la letra Hei, graba a Estos la letra Iud cuando las letras son incitadas de esta manera a perfeccionar a este lado y a este lado, entonces surge la letra Mem doble, una es tomada hacia un lado y otra hacia el otro lado, y se completa el Nombre santo y deviene Elohim...>>

A la mañana siguiente, dos de noviembre en España día de los Santos Difuntos, el uno es el día de Todos Santos, los dos tomaron el camino de la Calle Corro de Bolos montados en la Guzzi de Juan. Al llegar, tocan la puerta con el número siete; con unos suaves toques, porque eran las seis de la mañana. De inmediato, se oyó una suave y triste voz proveniente del interior. Era, la madre de la mujer que Juan había ayudado la noche antes, cubriendo su cuerpo con la pelliza. Diga, ¿quién es?. -Buenos días señora. Venimos a recoger la pelliza.

-¿Qué pelliza? -¡Señora, abra la puerta! Qué es mi pelliza, abra usted rápido, que tengo que ir al trabajo. Su hija, me pidió anoche mi pelliza, y me dijo que viniera aquí a recogerla por la mañana. -La mujer, aparece en la puerta, cubierta con un espeso velo negro cubierta de los pies a la cabeza de ropa negra. Con la cara más triste, con la angustia del que ha enterrado a un ser querido. -¿Cómo dice? Eso no puede ser. Used, se ha equivocado, mi hija está muerta. Hace ya más de un año que murió, en la aflicción de una infección pulmonar. ¡Pobre niña!, era una muchacha que fumaba como un carretero, ella fumaba mucho desde muy joven; a temprana edad, se iba a la playa y allí conoció a unas niñas de la capital... Y, por encima de todo los malos hábitos se quedan agarrados al cerebro, como el peor de los compañeros, se hace inseparable con el sabor amargo.

-¡Señora, eso de que esta muerta es imposible! Ella, me dió esta dirección. ¡Quiero mi pelliza! Sí, yo con mis dos ojos la vi subir del bosque umbroso del calistral de la carretera de la vía que va en dirección a Bonanza. -La mujer, muy afligida, le muestra una foto de la difunta que tiene colgada en la pared de la salita. -Mire, usted. Verá que esta es la esquela, lo ve, no tenga duda, no se altere lo llevare al cementerio. Apenas abra el guarda, allí en la puerta los espero a las nueve. Los seres humanos no hemos sido capaces de acabar con nuestras malas tendencias.

A decir verdad, parece que esas tendencias han empeorado, como puede verse por los problemas que van apareciendo en el mundo. Juan, ¿cree usted que algún día la humanidad solucionará los problemas que nos roban la paz y que ponen en riesgo nuestro futuro? Yo, a mi edad, pienso, que para que un remedio funcione, tiene que atacar la raíz del problema, no solo los síntomas...

Pongamos un ejemplo. Mi hija enfermó y más tarde murió. ¿Por qué murió? "Cuando aparecieron los primeros síntomas, nadie investigó la causa", el médico dijo que murió de un resfriado mal curado. Nadie, preguntó si fumaba, ni si trabajaba en un ambiente con polvo, nada le preguntaron, le dieron medicamentos para aliviar el dolor. ¿Se está haciendo lo mismo con los problemas de la humanidad? Por ejemplo, para luchar contra la delincuencia, los gobiernos dictan leyes, (instalan cámaras de vigilancia) y refuerzan la policía. 

Aunque estas medidas ayudan, no atacan la raíz del problema: los deseos, las actitudes y las creencias de la gente. A fin de cuentas, eso es lo que motiva sus acciones. -Todo eso es cierto señora. Tengo un amigo, que vive en un país de Sudamérica con una economía en crisis, dice: <<Antes llevábamos una vida relativamente normal. No teníamos miedo de que nos asaltaran, pero ya no se puede vivir tranquilo en ningún sitio. El caos económico ha revelado que muchas personas son codiciosas y que no respetan ni la vida de la gente ni sus bienes>> Me pregunto, ¿por qué no podemos lograr que el mundo sea un lugar mejor crear riqueza y compartirla para todos?

Incluso si ocurriera un milagro y pudiéramos acabar con todas las malas tendencias de la humanidad, el mundo seguiría sin ser un lugar seguro. -¿Por qué?- Porque el ser humano tiene limitaciones. La verdad es esta: <<No pertenece al hombre (...) siquiera dirigir su paso>> (Jeremías 10:23). Así es, no fuimos creados para gobernarnos a nosotros mismos. De hecho, tenemos la misma capacidad para gobernarnos que para vivir bajo el agua o en el espacio, es decir, ninguna. <<Mi amigo Daniel, el que vive en un país de Sudamérica, mencionado antes, escribe: <<Cada día estoy más convencido de que ningún ser humano puede ser un buen gobernante. Tener dinero en el banco o un buen plan de jubilación no es garantía de que uno vivirá tranquilo cuando se retire. Conozco a personas que han sufrido enormes desilusiones.>>

El guarda del cementerio, llega puntual, apenas abre el cerrojo los tres entran. La afligida, madre, camina rápido en dirección a la tumba de su hija. Su última morada está sobre el suelo cubierta de una gran piedra blanca, sobre ella una gran cruz de mármol con dos ángeles de gran tamaño. ¡Miren la lucecita! Solo me queda mi pena y esa lucecita que alumbra mi cerebro. Señor, con esta lucecita me dirijo a Ti para rogarte que me contemples, que contemples el mundo de hoy -Tú lo creaste- y mi agitada respiración me llevará pronto... El aire atraviesa mi piel y me prolonga la vida. ¿Por qué he de seguir viviendo? Carezco de aguijón para clavarmelo en los pulmones. No veo a mi alrededor más charcas de lodo y sangre con inmundicias.

-¡Calle, por favor! No diga esas cosas delante de mi novia. -Hijo, Juan, somos tan simples. Nuestro sino es amargo, Dios Creador, salvanos de los malhechores. Dondequiera que haya putrefacción, tarde o temprano nace un gusano, y cuanto tocamos con nuestros dientes se convierte a su vez en muerte. El hombre se designa con nuestro nombre cuando se siente ridículo o derrotado, o cuando destruye a los demás; el hombre llama gusano incluso a la insatisfacción de su conciencia. Sólo una riqueza nos ha concedido: La variedad. Somos tan múltiples, tan diversos como los pasadizos subterráneos o como las raíces de los árboles.

A veces me pregunto si cada uno formamos una especie aparte. A mí me colocaste en una zona intermedia entre mis hijas, tan alejadas de los que ven la mediocridad. Soy mediocre y mi morada es el subsuelo. Mi monótona naturaleza no me permite evolucionar, mejorar mi destino como es propio de los seres humanos. Cierto que no me creaste en un estercolero, pero tampoco en el interior de un palacio, solo poseo un piso que me mata a sobresalto cada vez que sale esa mujer diciendo a voces el la televisión: ¡El EURIBO HA SUBIDO! Nunca me privaste de la humedad del viento, puesto que nací en una choza donde los juncos volaban con el viento del norte.

Mi nacimiento se realizó en un escenario vulgar, mediocre muy pobre, algo parecido a la perfecta humildad de los santos inocentes. Encima de un cementerio del convento de los monjes, aunque ya tapado todo con la arena de la huerta de San Diego, y ya encima una gran mole de viviendas; aunque parecen colinas blancas vistas desde la playa, desde las cuales las abejas y las mariposas ven la mar-río. Creo que esta desazón romperá mi corazón. Jamás imaginé tanta crueldad. Devorado el corazón salí en busca de alimentos y tropecé con los Libros Sagrados del Zohar, cuyas páginas obran llenas de palabras hebreas, de números y letras que se repiten miles de veces. Mira la carne de mi lucro, se ha convertido en materia maleable: comida para los gusanos es asimilable.

Al borde de una página, estaban escritas estas palabras: <<Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.>> ¡Oh mi gran perplejidad! Jamás imaginé que pudiera existir semejante promesa. Me alejé, sin poder comprender el chapoteo de mis hermanos y desde entonces cuantas veces la muerte me lo ha permitido he evocado aquel descubrimiento. Porque, ¿en qué lugar de la Tierra puede alguien llorar como un matrimonio de recién casados delante del televisor escuchando: ¡EL EURIBO HA SUBIDO!? Las lágrimas de los padres resbalan uniendo a las babas de los niños, gusanos asquerosos aquí lloran de impotencia ante la vieja inclemencia de los que se creen dioses amos del mundo.

A medida que se acercaban al lugar del enterramiento a Juan y a Caridad, se les iba encogiendo el pecho y el ceño tan fruncido como la persiana del vecino guapo de enfrente. -Juan presiento que aquella mujer no era de verdad. Vámonos de aquí rápido. -Tranquila mujer. Que aquí no puede estar, ella estaba tan viva como yo, tranquilizate. El escenario se incendió. Detrás de la cruz de la tumba estaba colgada la pelliza de Juan dejada caer en la cabeza de un Ángel. Y las mariposas volaron por toda la Colonia de Monte Algaida, durante mucho tiempo cada vez que Juan se tomaba unas copitas de vino Manzanilla, contaba con pelos y señales la historia de la aparecida del calistrál; los vecinos nunca lo creyeron le llamaron toda su vida: <<¡El Loco de la Colonia!>> ¡Oh mi gran perplejidad!, que la madre se quiso matar dándose chocazos contra la lápida fúnebre, diciendo:

Acelera, soy vieja, esto excluida, soy muy vieja para revelarme, por debajo de las víboras hay miles de gusanos espléndidos viviendo una vida putera. ¡No ves la putrefacción! Lo que pasa es que la gente desean la paz, una vida feliz, un porvenir alegre asegurado sin sobresaltos. ¡Ay, Señor! Nuestra existencia es una cadena de sufrimientos, pues pronto comprendí que las criadas ocupan la escala más baja de todas las criaturas ocupadas. -De detrás de la tumba se oye una voz suave y potente con gravedad dice estas palabras: <<"Cuando te acuestes no tendrás temor, y tu sueño será grato".>> Te aseguro que no es lo más barato, porque se gastan millones de euros en fármacos para dominar la somnolencia de los millones de sonámbulos y noctambulos de Europa es que no ganan para sobre saltos. Señora, si le sirve de consuelo le diré lo hice envida: <<Repartí todas mis pertenencias y descubrí, asombrado, que era más rico que antes.>> A los pocos días me tocó la Lotería, cuando aquella mañana de Noche Buena escuché: 14 934, corrí, corrí corriendo fuí y lleve los boletos al banco, una cifra desorbitada.

Pero sentí un hambre voraz y toda la comida no llegaba a calmar las exigencias de mi estómago enamorado del Jamón de Jabugo. Me aplique el dicho de mi abuela Luisa: <<"No dejar para mañana lo que se puede comer hoy", es dos veces prudente. Y, de repente, y sin prisa me ví aquí en el nicho. Yo soy Paco el del Buche Grande, vecino de su difunta hija. Tengo que decirle que aún le mantiene la inquina a su novio Pedrito el Guardabarros del Gordiflón. Le tiene un hondo rencor que no se disipa. Y las inquinas que guarda la hace salir a las curvas de las carreteras a seducir a los moteros. Aún arde en delirios por ese loco amor que sintió por aquel traidor. Sea consciente de esto y traiga a su hija un televisor, para que vea y escuche lo mal que anda caminando este mundo hacia el abismo. ¡Se sube el euribor! ¡Se bajan los sueldos! ¡Se comen las piedras con coronas de espinas! Y la contrariedad fue un tónico que me dio el empuje que faltaba. Ve usted lo que pone en mi lápida: <<¡Si te gusta el Jamón de Jabugo comelo con mesura, verás que de años duras!>>

<<¡Polvo, polvo, cuán duro eres, cuán presuntuoso eres que todas las delicias de los ojos corroes, todos los pilares luminosos del mundo devoras y pulverizas. Es decir, que aunque todos te pisan eres capaz de llevarte a los grandes hombres del mundo. ¡Cuán presuntuoso eres que te has llevado a la Llama Santa que iluminaba el mundo de un extremo al otro a través de los secretos de la Torá, el grande y encargado del mundo entero, tal como José lo era en Egipto, por cuyo mérito el mundo existe, razón por la cual durante toda su vida el arco iris no se vio en los Cielos, y ahora será corroído por ti. Y pasando a dirigirse directamente al gran Maestro, dijo: <<Rabí Shimón, luz de la llama, luz de los mundos, tú, es decir, tu cuerpo, se corroe en el polvo de la tierra y tú existes y diriges el mundo porque continúan estudiando tus enseñanzas de Torá mientras tus labios se mueven en la tumba>>.

<<Todo aquel, que estudia El Zóhar y los escritos del Arí a través de los comentarios más recientes (últimos cincuenta años). Actúan como cinturón de seguridad para nuestra generación, pues nos permiten estudiar textos antiguos como si hubieran sido escritos ahora, usándolos como trampolín hacia la espiritualidad. El método del Baal HaSulam sirve para todos. En el comentario Sulam (escalera), asegura que ninguno de nosotros debe temer el estudio de la Cabalá. Todo aquel que estudie durante un período de tres a cinco años accederá a las esferas espirituales, a la realidad total y a la <<comprensión divina>>, lo que está arriba (más allá) de nosotros y que aún no percibimos. Estudiando según los libros de Rabí Yehuda Ashlag, alcanzaremos la auténtica corrección.>>

<<El método de estudio se dirige a despertar en nosotros el deseo de comprender los Mundos Superiores. Aumenta nuestro deseo de conocer las raíces y de conectarnos con ellas. Entonces, seremos capaces de mejorar y de realizarnos a nosotros mismos.>> 

<<Los tres grandes cabalistas son de una misma alma, que apareció en un tiempo como Rabí Shimon, en una segunda ocasión como Arí y una tercera como Rabí Yehuda Ashlag. Cada ocasión correspondió al momento oportuno de madurez y merecimiento de cada generación, descendiendo el alma para enseñar el método adecuado.>>

<<Las generaciones son cada vez más dignas de descubrir El Zóhar... Le habla a cada generación. A cada generación. A medida que pasan las generaciones, es más revelado y mejor comprendido. Cada generación abre El Libro del Zóhar a su modo, según las raíces de su alma. De manera significativa, se intentan ocultar los escritos cabalísticos para aquellos que sientan la necesidad los busquen y descubran por sí mismos. Los cabalistas saben que el proceso del cambio requiere dos condiciones: Momento adecuado y madurez del alma. Hoy, somos testigos de un suceso caracterizado por el surgimiento y la señalización de una nueva era en el estudio de la Cabalá. Aunque uno no logre la realización, las Luces le están destinadas; las Luces Circundantes permanecen esperando que prepare su vasija para recibirla>>.

Hablando de vasija, mira con atención lo que le ocurrió a la señora madre de la difunta con una vasija: La pobre mujer, que necesitaba agua para poner las flores en la vasija. Invadida por la tristeza, caminó pesadamente hasta el grifo, colocó el jarrón en la lápida del vecino de su hija, se puso hablar con la mujer que vende las flores, más de una hora de tertulia hablaron de la subida del EURIBOR; ante de poner el agua vió dentro de la vasija una serpiente de aspecto verdoso se le quedó mirando con ojos letales que parecían atravesarla con diez mil saetas encendidas. -Linda y verde serpiente, te llevaré conmigo para que al morderme me libere de la miseria -dijo la pobre ancianita tristemente mientras tapaba la vasija con un pañuelo y volvía a su casa con el florero del cementerio.

Cerró la puerta y puso el jarrón boca abajo. Pero, en lugar de una serpiente, lo que cayó al suelo fueron un puñado de diamantes, gemas rubíes, topacios y unas hileras de finos hilos de oro del auténtico, no la porqueria que venden ahora, fue una esplendorosa sorpresa. Tan deslumbrante eran las joyas que la ancianita se las llevó al consistorio de Sanlúcar de Barrameda y en persona se las entregó a la señora Alcaldesa. La joven, quedó fascinada y le entregó todas las joyas con la condición para que construyera muchas viviendas para repartir entre los vecinos para vivieran felices sin pagar hipoteca el resto de sus días.

La señora Alcaldesa puso todas la joyas en el interior de un cofre, donde Colón llevó las Joyas de la Reina Isabel la Católica. ¡Sí, el mismo! Aún está en el Ayuntamiento. Ella loca de contenta, se lo dijo a todos los alcaldes de España. Muy poco tiempo después, todos iban a cernir las arenas de los ríos para sacar oro. Trabajando con tesón, sacaron millones de pepitas y así que las vendieron en el mercado negro y otras en el ¡COMPRO ORO! Se buscaron a unos blanqueadores de dinero, blanqueo, para no pagar a HACIENDA SOMOS TODOS. Sino paga te empapelo.

Invitados a una celebración en el Castillo de Santiago, a una Cena Medieval, para celebrar que se habían liberado del feudalismo europeo, y con el nacimiento de un nuevo modelo de construcción, ya no hacen casas de papel, se hicieron agujeros en las cuevas. La Alcaldesa quería lucir para la ocasión un modelito de chanda al estilo del presidente de Cuba y del Venezolano, que además iban de invitados a la cena Medieval. Todos con sus mejores galas. Pero en lugar de una cruz como la de Isabel la Católica, llevaron dos campanas colgando del cuello, tan hermosas como las de la Iglesia de Santo Domingo. El caso es que la bruja Úrsula Wanderbil, no había sido invitada a la Cena Medieval de Sanlúcar de Barrame, que se celebrará atentos a la fechita: <<¡Un viernes trece!>> Se tomó tal enfado, un berrinche tan descomunal, que de tanto llorar le mojo toda la manga derecha del señor MONTORO.

La bruja Úrsula W..., tocó todas las puertas de Europa y todas las campanas del mundo entero sonaron y tocaron el repique de las misas de difunto. Echó una maladición: Malaya, la malage de Sanlúcar, la Alcaldesa se va a enterar, la voy a hacer pagar impuestos por el castillo de Santiago y por el Palacio donde tiene posado sus aposentos, por las iglesias y hasta subiré el EURIBOR a los nidos e los pájaros y hasta el de las ocupas de las altas torres de las Iglesias. Las cigüeñas fuera de España vayan lejos de Europa. ¡Vayanse de aquí. Que comen y beben gratis. Aquí no come nadie si no paga el EURIBOR. ¡Se van a enterar quién soy yo! ¡Yo soy Maléfica! Heredera de las dinastías de los escuadrones de las Fuerzas Oscuras. ¡Soy yo! Pasaron muchos días, y la bruja Úrsula W. y la alcaldesa se chateaban por Internet y ambas se pusieron de acuerdo en casi todo.

Había rumores de que el cofre de Colón había emigrado hasta Bruselas y allí lo interceptó el escolta del Puigdemont. ¡Ayyyyy! Allí también, estaban los Pujol con la mamá y el papá, así que... ¡El cofre de los diamantes se perdió volando! ¡Volando, volando llegó a Moscú! Con el oro de la república y los diamantes Putin se ha mando hacer una corona como la Sar de Persia y un manto de terciopelo como el señor de la guerra de las galaxias. En fin, que tengo que dar la noticia, que aquí en Sanlúcar no está el cofre de Colón. La Alcaldesa se quedó de pie, mirando la corona de Putin y con un grito horroroso dijo: Es mía. La corona es mía. Y le dijo su doncella: Anda guapa quedate callada hasta que te salga un mantenedor de las fiestas Medievales, porque la bruja Úrsula W. dice que no piensa quitar la maladición del EURIBOR. ¡Sí, sí eso le dijo! La doncella le dijo esa bruja de la televisión, ¿viene de sangre real? Vamos que sube los precios cuando y como le da la real gana. Un decreto más y vamos a la ruina financiera, al colapso de las cuentas corrientes de las familias. ¡Quedate callada! La Alcaldesa, no se dió por satisfecha porque la vieja del jarrón, iba todos los días a fastidiarla a la oficina.

Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. No compren pisos alquilen las viviendas es mejor, porque con una hipoteca a cincuenta años el piso se te hace viejo, y de alquiler te cambias cuando se presente una mejor ocasión. Jesús dijo: <<Hasta las fieras y las serpientes del desierto tienen morada, y el Hijo del Hombre no tiene ni una piedra ni un lugar donde recostar la cabeza.>> Jesús, igual que los jóvenes de hoy. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias, Padre que sé que me lees. Eres mi único seguidor. Amén. (A mí también me llaman Loca, igual que a mi Maestro Jesús)


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