miércoles, 13 de septiembre de 2023

El Bosque Mágico - Evolución divina

 De repente, en la fresca madrugada de septiembre, un chasquido, un rumor de alas batiendo en el aire, anunciaba el instante mágico del amanecer. Un pequeño reguero de plumas va cayendo balanceante. Y en la casa, otra vez silenciosa, una mujer separa una a una las plumas, bellas, como el reflejo del sol en la playa. Su dulce voz deja escapar unas palabras: -Son las plumas blancas de los Ángeles del Señor. ¡El Señor Dios! ¡El Señor del Amor! -decía en voz baja. Las ventanas abiertas, dejan entrar a unas mariposas borrachas del aroma del final del verano. El viento, trajo el olor de la vendimia, el aroma del mosto emborracha hasta las moscas. Los pasos de los hombres del campo, eran siempre pasos diligentes, pasos seguros se oían, en la calle empinada de lo Alto de las Cuevas y ahora, su nombre es: Calle de don José Valverde Director del Colegio del Pino. Hombre de evolución divina, que ayudo a crecer con dignidad a muchos niños y niñas y, aunque él se confesaba ateo y republicano, además militante del PSOE llevaba cada sábado a los alumnos del Colegio El Pino a oír misa, a la Iglesia de San Nicolás de Bari, en una atmósfera llena de amor y candor. ¡Ricos panecillos con carne de membrillo!

Un clarín, un chasquido mañanero y se encienden los caminos que parecían olvidados. Y la mente vuela, tras el reflejo de la muralla antigua de la Huerta de San Diego; vuelo a un mundo que se cree irreal, que pasaba un momento dejando una cascada de imágenes incomprensibles de otro tiempo remoto. La impiedad de los siglos todo lo tapa, deja tapado un mundo inédito para la mayoría de los hombres. Durante mucho tiempo, yo quise ser un hada madrina, que con su varita luminosa todo deseo se creara. Rasgando el tiempo, con los años de mis manos salen rayos maravillosos que sanan y curan. Dios repartiendo dones, para alcanzar la evolución divina solo hace falta un chasquido para despertar al pájaro sabio que trina dormido.

Tendríamos que volver demasiado hacia atrás la cabeza para encontrar de nuevo aquellos paisajes de los tiempos remotos. Eso pensaba, antes de conocer al chamán que hizo respirar mi corazón, abriendo un mundo mágico en mi interior y, llegó, la terapeuta de regresiones a vidas pasadas. Apareció como una sirena, brillando sus colores Arco Iris en la tarde sanluqueña, dando una conferencia en el Ateneo; allí, estaba ella, Susan A. Villegas repartiendo un conocimiento que para muchos es <<locura>>. Una tarde silenciosa, salpicada de los colores de abril y mayo, traspasados del olor de las grandes rosas, y llenaba el ambiente las frías miradas de los no evolucionados en lo divino. Ella, era como un ángel sobre el aire. Sus ojos azul cielo, sus cabellos rubio dorado y su cuerpo de hada encantadora. Ella aparecía con una reverencia antigua y ancestral...

En el Bosque Mágico, se veía la intensa claridad de la luna, que sumía el bosque de la finca sanluqueña en un inquietante juego de sombras. Sus rayos, como penetrantes lanzas de plata, atravesaban las ramas más altas de los abedules, de los pinos y de las moreras para caer, con extraña precisión, en puntos determinados del suelo marcando un camino espectral, sin contornos ni limitaciones. El silencio era absoluto, vacío de todo sonido de vida, e incluso las suaves ráfagas de viento que soplaban del norte parecían pasar entre las hojas, cuidadosamente, hermosas y frescas.

Hacía ya mucho tiempo que aquel lugar había sido declarado el Jardín de la Felicidad. Como el arco iris, no se ve casi nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena o con suerte sobre las nubes; pero aquí respetaban a todas las personas, porque eran personas de <<evolución divina>>, porque sabían que Cristo viven en ellas. Son sensibles a los otros, porque saben que todos son hermanos y hermanas y, que todos juntos forman un Todo con Dios. Las personas son como las gotas de agua y Dios el Océano donde todas las gotas se juntan unidas en su entorno.

Las personas evolucionadas piensan bien de los demás, no hablan mal del prójimo. Reparan el daño que han hecho con sus acciones, con sus omisiones y con sus palabras o hechos. No siembra discordia. Hablan con todo el mundo el lenguaje del amor. No levantan la voz. No dicen palabras vulgares. No hacen daño a la Naturaleza ni a ningún ser vivo, humano o animal. No hace llorar a los niños, ni a los ancianos, tampoco a los jóvenes, a nadie, ni a su esposa ni a su madre. Ayudan y tranquilizan a los demás mostrando su bondad y su caridad. Hace obras buenas dando al que no tiene.

 Perdona a todos. No guarda rencor ni ira. Es el primero en tender la mano para la reconciliación. Actúa siempre en favor del bien común. Obra según dicen los Evangelios: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Ofrece con gusto consuelo, consejo y ayuda siempre de corazón. Trabaja honestamente. Ayuda al prójimo a encontrar trabajo. Abre sus brazos a los pobres y a los enfermos, los visita y ayuda, sobre todo a sus padres ancianos Comparte su riqueza dignamente. Reza por todos, incluso por los enemigos y siempre da las gracias a Dios por la Tierra, por el Aire, por el Agua y por el Sol que nos calienta y alienta como a toda vida sobre el Planeta Tierra.

Los más viejos del lugar se encargaban de transmitir las leyendas de sus ancestros. Antaño, los más increíbles rumores corrían de boca en boca, y ahora todo corre sin detenerse en los Ríos de Internet, penetrando en las casas, oficinas, Iglesias y conventos hasta crear una insólita liturgia del misterio. Un culto que insistía en revivir Iker Jiménez en las televisiones. Él aparece, como un maestro o quizás, como un sacerdote judío de un culto ancestral muy viejo, que se resistía a morir en la jungla del asfalto de las grandes ciudades.

Los más ancianos del lugar, juraban y perjuraban que el mismísimo macho cabrío había ascendido de las profundidades de la Tierra hueca, donde tiene su morada (<<el averno o infierno>>) para apoderarse del Bosque Mágico y de su Sagrado Manantial de Agua Viva. Añadían que sus padres y los padres de sus padres habían visto, con sus propios ojos, cómo Lucifer lanzaba una colosal roca sobre la Sagrada Fuente de Agua Viva que riega toda vida. impidiendo desde entonces que ningún hombre diminuto se beneficiara de sus milagrosas aguas. Al calor del sol de septiembre, rodeados de todos aquellos que quisieran escuchar, las historias se repetían una y cien veces: espeluznantes siluetas volaban sobre el horizonte en llamas, rabos y pezuñas ondeando al viento, en tanto que miles de lanzas doradas lanzaban por los aires, como unos cupidos siniestros envolvían la atmósfera en una aberrante danza lujuriosa; ingrávidas criaturas maléficas, girando sobre sí misma. 

Y dejaban, ellos en el aire, un intenso olor azufre se iba apoderando del aroma de la carne putrefacta de cementerio, todos estos olores se apoderaban del contorno del Bosque Mágico, causando enfermedad y la muerte, para finalizar en una atroz sequía que asoló el Bosque Mágico entero. Todo fue ocasionado por la amante de Roberto, el anterior marido de Violeta. Esa perversa mujer, hechizó al infeliz pobre hombre, el era fiel a su mujer, pero apareció una mujer con una apariencia cándida, humilde y sencilla, muy dulce y seductora, resultó ser una hechicera, una manipuladora que nadie osaba contradecirla: sometió a Roberto al yugo de Lucifer con sus ritos...

Pablo, el capataz y Luis el jardinero, habían oído a unas brujas decir, que recordaban, con exactitud, haber oído narrar al padre de la amante de Roberto, el ex marido de Violeta, el número preciso de esbirros satánicos que habían participado en la ceremonia; ella juraba por la memoria de su padre que tenía que destruir a Violeta, para incendiar y destruir el Bosque Mágico. Pero, los días iban pasando y la memoria empezaba a flaquear, perdiéndose en parte, desvaneciéndose la verdad en la bruma del tiempo. Sin embargo, lo que era estrictamente cierto y nadie parecía poner en duda era que una mañana, hacía ya unos años, un chamán brujo, llamado Wirikuta encontró la Sagrada Fuente del Agua Viva del Amor tapiada, por una enorme piedra que se había incrustado en el corazón de Roberto, y que de él emanaba un líquido pardusco y espeso como la sangre. 

El terror se extendió con rapidez y las duras palabras de Roberto, ex esposo de Violeta, no hicieron más que ampliar la magnitud del miedo. Era un castigo de Dios, clamaba el capataz fuera de sí, la ira del Todopoderoso ante las obscenas ceremonias que allí celebraban, la cruel penitencia que caía sobre ellos por haber tomado el nombre de la patrona sanluqueña, Nuestra Señora de la Caridad y de la Virgen de Regla de Chipiona, como una excusa para desencadenar sus más bajos instintos animales. Ellos y únicamente ellos habían abierto la puerta del Infierno con sus herejías, bañándose desnudos en la playa, con sus provocativas danzas para rogar por la perpetuación de su maldita estirpe de pecadores lujuriosos.

 Era imposible negar que Roberto mantenía su propia guerra particular con la mujer que lo había seducido con tan malas artes. Desde su llegada, él se sintió, con un deseo sexual fuera de control. El infeliz, no se podía imaginar que todo ese deseo lujurioso era el resultado de las ceremonias de hechicería y de las drogas que ella le daba poco a poco, en casi todo lo él consumía había algo antinatura. Así, que Violeta, lo dejó libre, para que él siguiera el camino que había elegido. Ella había entendido que, la no soledad, la compañía absoluta, es la unidad de todos los seres, y cuando hay unidad, solo hay un uno que lo contiene todo.

La evolución divina, te hará comprender, que, la chispa divina que habita en ti es la esencia de lo que te une a todos los seres y, la clave de la más grande compañía, la unidad. Observa a tus prójimos y reconócelos reconociéndote en ellos. Es el camino para disolver la soledad. A veces nos esforzamos por un objetivo, pero nuestro cuerpo y nuestro ánimo piden que nos detengamos, porque hay un tiempo para cada cosa y algo en nosotros lo sabe. Hay un tiempo para hacer y otro para esperar; para emplearse a fondo y para reponer fuerzas. Si estamos atentos  los mensajes del cuerpo y de nuestro ánimo, nos daremos cuenta, que a veces la mejor manera de actuar y luchar por un objetivo es esperar a que las cosas ocurran con naturalidad. Todo ocurre en un tiempo de evolución divino y, lo que Dios a atado en el Cielo, nada ni nadie puede cortarlo en la Tierra. 

Contra la voluntad de Dios se va, cuando no se conoce el destino. No seas tímido para recibir lo que en la vida realmente deseas. Porque si pides lo que sinceramente quieres, con todos sus detalles y condiciones, se darán cita la fuerza y la voluntad necesarias para alcanzar el objetivo. Realiza tus demandas como si fueras el emperador de tu mundo, reclama de él lo que le corresponde al emperador. Y recuerda: Nadie es totalmente dueño de nada. Todo lo que hay pertenece a todos. Cada cual tiene un destino en el mapa del Plan Divino, y nadie puede ocupar mi lugar, y si lo hace...Dios dirá...

<<Humano es apiadarse de los afligidos, y si cierto es que a todos conviene hacerlo, más cierto es aún que la piedad ha de ser mayor en aquellos que en alguna ocasión necesitaron ayuda y la encontraron en los demás. Si alguien alguna vez precisó de mi conmiseración, o la recibió con gran consuelo y de ella gozó, ése soy yo. En mi adolescencia me enamoré perdidamente de una dama de extraordinario mérito, ilustre por su cuna, demasiado, tal vez, para un hombre de humilde condición como yo; y aunque según los discretos que lo supieron yo no debería  ser alabado ni reputado en mucho, lo cierto es que mi amor me causó gran pena y sufrimiento no por  crueldad de la mujer amada, sino por el desordenado apetito que ardía en mi alma, pues, al no dejarme satisfecho en prudente término, con mayor frecuencia sentía dolor y aburrimiento que necesidad.>>

<<Y sin duda habría muerto, de no haber tenido el grato consuelo de un amigo y sus laudables consejos, y su empeño en distraerme de mis penas, hablándome de cosas agradables e interesantes. Gracias a Aquel cuyo poder es infinito, que quiso que todas las cosas terrenales tuvieran termino, según su inmutable ley, mi amor, más ardiente que cualquier otro, al que no hubiera podido romper ni domeñar fuerza alguna de razón o consejo, ni vergüenza o peligro de ninguna clase, en el transcurso del tiempo disminuyó de tal forma por sí mismo, que en mi alma sólo ha dejado un deleitable sentimiento. Ahora amo como es preciso amar para ser feliz. Soy como aquel que en el mar se contenta con una navegación feliz, sin lanzarse a locas aventuras. Toda fatiga tiene su castigo, y ahora prefiero gozar de cuanto apetecible hay en el reposo.>>

<<Mas aunque haya cesado mi pena, no por ello ha desaparecido el recuerdo de los beneficios recibidos de aquellos que, por su benevolencia conmigo, sufrieron con mis fatigas. Ese recuerdo no se borrará jamás, si no es con la muerte. Como a mi juicio la más loable de todas las virtudes es la gratitud, y lo contrario el vicio más reprobable, para no pecar de ingrato, ahora que he recuperado mi libertad, me he propuesto, en lo poco que yo pueda, proporcionar algún alivio si no a quienes me ayudaron, que acaso por su prudencia o ventura no lo necesiten, por lo menos a quienes lo hayan menester, en gracia de lo que ellos recibí. Y aunque mi ayuda resulte pobre, no debo negarla a quienes más necesitados están, ya porque les sea más útil o la tenga en mayor aprecio.>> 

<< Tras establecer este supuesto, creo más conveniente ayudar a las mujeres que a los hombres, porque en sus delicados pechos esconden pudorosamente las llamas amorosas en que se consumen, fuego tanto más vivo cuanto más oculto está, como bien saben quienes lo han sufrido y sufren aún. Por otra parte, compelidas por la voluntad, los caprichos y órdenes de padres, madres, hermanos y maridos, estas mujeres pasan la mayor parte de su tiempo encerradas en sus cámaras, sumidas en la ociosidad y el aburrimiento, queriendo y no queriendo a la vez, entregada a pensamientos que no siempre pueden ser gratos. Y cuando, por tales motivos, invade su alma alguna melancolía de ardientes deseo, han de soportarla con infinita tristeza, hasta que logran alejarla con placenteras imágenes; y esto sin considerar que las mujeres son menos fuertes que los hombres para resistir semejante tristeza>>...

Violeta se acerca al señor, Juan Sabio Grande, diciendo: -Es madrugada al fin; se han ido todos los fantasmas del día ruidoso, tengo la cabeza poblada de palabras cómo árboles secos. Siento que las hojas secas de esos árboles echan a volar en medio de locuras siniestras, son historias imposibles y absurdas. Se han quedado ya quietos al toque casi mágico del concierto de la noche que avanza. Se han ido todos; ya es nuestro todo el tiempo. Mira el asfalto mojado por el rocío, ¡vaya rociá que está cayendo por aquí hoy!

Mira las estrellas relucientes, parecen que esperan una ráfaga de viento para que las lleve a un poblado donde duermen los sueños. Espera, espera en esta noche las palabras no son sueños, te voy a contar una historia con final presentido, al final se cumplió la premonición triste con trágico desenlace. Y amanece; amanece con furia la luz desafiante que a intervalos azotan los pensamientos que alumbran los rastrojos de la memoria que duerme en la noche oscura solitaria y terrible. El aire frío de la mañana sopla y el silencio huye hacia el mar de los lamentos,con rafagas donde casi nadie lo alcanza.

Han huido al más allá todos los que participaron  en esta historia, ahora la contemplo cuando se cruzan breves rayos de la luz del sol que ilumina la oscuridad al destrozar el velo que lo cubre y es que aún flotan en el aire sus palabras. Pepita, llegó un día a mi vida. Ella era, alta, fina, elegante como una muñeca de porcelana, su bella cara a los noventa y un año; en sus ojos brillaba la tristeza envuelta de melancolía. Pepita con su dulce voz pidió que escribiera su historia.

¡Yo, señora! Yo no sé escribir.  Lo siento, no poder ayudarla, de veras que lo siento. -Sí. Sí, hija. Un ángel me ha dicho que viniera aquí. Él dijo que tu me ayudaria. Te he observado varios domingos, siempre te veo escribiendo. Cada vez que he venido, siempre veo que escribes. -¡Señora! Con esto es lo que distraigo mi aburrimiento, no ve usted que aquí no entra nadie... -Hija, ya la tormenta ha huido. Pero, mi corazón sufre, tengo que contar mi historia y quiero que la escriba. -Bueno haber, cuente usted, haber como le puedo ayudar.

Cuando yo tenía dieciocho años, una noche tuve un sueño: vi a una niña de unos siete años, con un traje blanco con unas florecillas de colores, con ramitas y hojitas verdes muy delicado, llevaba puesto unos calcetines cortos por el tobillo y unos zapatos de charol negro muy nuevos brillando, llevaba sobre la cabeza un turbante blanco. La niña estaba muerta, sí muerta sobre una cama de matrimonio. Tal fue la impresión que decidí no casarme nunca, por miedo a tener a la niña del sueño, me prometí no tener hijos, así, que deje a mi novio.

Pasaron muchos años, yo era una buena modista, con una clientela muy grande, pero, con la llegada de las faldas plisadas y los jersey, que traían de Barcelona, de París de Hamburgo.. etc., aquí todos habían ido emigrando y encima enviaban las prendas confeccionada, viendo que el trabajo escaseaba, pensé en emigrar. Ya tenía unos treinta y tres años, cuando llegó un hombre muy fuerte con mucho ímpetu, un hombre muy decidido y nada tímido, era tan bueno y tan apuesto, muy cariñoso que hacía que yo flotara en el aire, mi corazón y mis pensamientos se habían silenciado, olvidando los malos presagios para siempre; huyeron como cuando truena y explota la tormenta, llegando la lluvia todo se limpia y todos contentos cuando el sol sale por los cerros y prados cercanos y, los árboles resplandecen con sus copas en sombras pobladas de nidos de pájaros.

José de Virtudes para alcanzar la Felicidad, llegó enamorando mi sufrido corazón. En poco nos liamos la manta a la cabeza, y nos fuimos a trabajar a Málaga a un pueblo que se llama San Pedro de Alcántara. Cuando llegamos, los vecinos no acogieron como si nos conocieran de toda la vida. Los vecinos éramos una piña. Mi marido trabajó en un banco, José de Virtudes para alcanzar la Felicidad, tenía un buen salario, además heredó la casa de la familia. Yo, tenía una enorme clientela, sobre todo me encargaban trajes de novia y los trajes de madrina, los trajecitos de las niñas para las bodas, en casa había mucha alegría, los vecinos entraban y salían todo el día de mi taller, que estaba en la planta baja de la casa, cerca del corral, donde descansaban antaño los caballos; allí también estaba el lavadero...

Nuestra ilusión era comprar otra casa en Sanlúcar de Barrameda, así que trabajamos y ahorrabamos con esa ilusión. La casa la compramos, pero, a lo que voy es muy triste. Yo había olvidado mi sueño premonitorio por completo. Tuve una niña preciosa de cabellos tan negro como el carbón, era fina y tan bonita, mi niña. 

-De sus ojos brotan ríos de lágrimas, sollozando se limpia el rostro con un pañuelo de hilo blanco y gimiendo va contando. -Mi niña, era buena, pero muy inquieta. La edad de siete años trajo el sueño a la realidad. Un domingo temprano, estoy terminando las últimas puntadas de un traje de boda, blanco, era voluminoso, era  precioso.

Mi niña, tomó una rebanada de pan untada de crema de chocolate. Empezó a danzar por la habitación, donde yo daba un último toque, ya esperando que vinieran a recoger el traje. Una vecina, que era como una hermana buena para mí, llegó diciendo: -Voy a la playa. ¿Mercedita, te viene con nosotros a la playa? -Ella ni se lo pensó. Dijo: ¡Sí, sí, voy corriendo! Yo, la deje ir, por miedo a que manchara el trabaje blanco de la novia, que estaban al llegar, pensé en ir un rato con mi vecina y sus hijas a la playa. Se marcharon, yo seguí con mi tarea, las mire por la ventana y fuí al taller, al fondo de la casa donde no se oía el ruido de las infinitas bocinas de los coches de aquella época, un claxon que rompían los tímpanos. Yo había escuchado los infinitos aullidos de una ambulancia, el revuelo de las voces de los vecinos, pero, seguí con mi tarea...

Según me contaron, al pasar la calle que va al paseo marítimo, un coche se pasó el semáforo arrollando a mi niña. Murió al instante. Cuando me avisaron la niña estaba sobre la cama vestida con la ropa y los zapatos de la niña de mi vecina. Allí vi el cuadro siniestro de mi sueño premonitorio. Mi marido murió en poco tiempo, no pudo superar el disgusto. Mi niña fue enterrada en un panteón con lápida de mármol blanco. No le faltaban las flores, yo iba a diario al cementerio. Una noche veo que se mueve la cortina de mi habitación. Al principio no le dí importancia, creí que se movía con el aire de las rendijas del balcón, me dió por preguntar al aire: ¿Quién anda por aquí?, la respuesta fue rápida, casi instantánea.

-¡Soy yo, mamá! ¡Soy Mercedita! ¡Mamá, me pican! ¡Me pican mucho! -¿Quién te pica? ¿Qué te pica? ¡Hay, mi niña, hayyy hija! -¡Mamá! ¡Mamá! Me pican los gusanos. Me duele. Me duele mucho. ¿Acaso están aquí contigo? -¡Sí! Aquí y allí. Allí me molestan los otros muertos. Lo más triste es que ví a mi niña descarnada pidiendo ayuda junto a la ventana. Aun flotan en aire sus palabras y quejidos.

Fui a buscar ayuda. Había un hombre con los ojos cansados envejecido, que nada más que me vio en un instante me dió la solución, cerró los ojos, se quedó en silencio hizo una oración, se levantó, escribió en un papel el nombre de mi niña, lo quemo y las cenizas se las entregó al viento. Dijo, que la había registrado en el libro del cielo y acaso, tuvo que ver un incidente ocurrido un tiempo antes con una de las hijas de mi vecina. Mi niña hablaba de un hombre que le daba chucherías... Mi niña, fue violada, por eso estaba retenida, no había recibido la Primera Comunión ni la Extramaución... Las niñas son como una flor en el suelo, alguien la pisa, la mata y sigue su camino. El hombre, murió de forma extraña.

La hija de mi vecina la panadera entró en el mundo de las drogas, después, en el de la prostitución, una chica mala, perversa por perversión aquella vida moderna e inmoral que emergió con los hipie. Un día después de algunos meses baje a la panadería, mi vecino me dijo. -¡Pepita!, usted tiene un angelito en el cielo, pero yo tengo un demonio en mi casa. Está niña es una ruina. Me está matando. -En todas las piedras inertes reunidas en el cementerio, en la lápidas grandes y chicas, medianas y en los grandes panteones a sus sombras hay almas sufriendo las infinitas penas del purgatorio.

También ellas quisieran dormir sobre las copas de los grandes árboles, aunque no para siempre. Las miro y hasta pienso, que quizás, sean ellas más conscientes de la vida que yo en estos críticos momentos. Las almas dicen: ¡Ya hemos visto demasiadas primaveras! Muchas lunas y muchas guerras. No caeré en la ilusión de creer que ha llegado al fin la Primavera Dorada de la Era del Acuario. Ya hemos visto demasiadas flores encarnadas desangrandose  en la flor de la vida. Todo lo que ocurre nos ocurre a nosotros... los hombres, ¡hombres que somos almas humanas, almas!

No es grato el mensaje, que tenemos ante los ojos, es por eso que este septiembre se debe enfriar con viento fresco. Un septiembre caliente se puede llevar a muchos jóvenes soldados a otro lado, de las murallas del cementerio, el que muere, es el que marcha a la guerra y el que llora también muere y somos siempre nosotros. Un día un Ángel se acerca pidiendo una limosna, piensa que es una prueba, aunque a veces se te acercan pidiendo una limosna para el niño que tienen ingresado -falsamente- o que no tienen leche o pañales para el bebé. Una mañana alguien llora sin saber qué le pasa, y a la vez, por las cadenas de las televisiones, la radio, Internet y los Periódicos anuncian amenazas de guerra, la existencia de miles de misiles camuflados en tierra. Los padres de los jóvenes soldados protestan (de buena gana incitarían a desertar a sus hijos e hijas).

Todo esto esto ocurre; también aquí en el mundo de las almas, nos ocurre a nosotros los muertos seguimos aspirando a descansar en un lecho de rosas; queremos que vosotros los vivos seáis felices, tener camino de pétalos de rosas, queremos ser felices, tener paz en la tumba, que no nos molesten más esa tropa de descerebrados que nos invocan. Que piensen que no son los dueños del planeta, que se mueren sin haber comprendido a que venimos. ¿De qué nos sirve envidiar al prójimo lo que él posee y nosotros no tenemos? ¿Acaso, puede llevárselo a la eternidad? ¿De que nos sirve molestar una y otra vez a nuestro prójimo con nuestros pensamientos, o también con palabras, de modo que él haga para nosotros lo que nosotros mismos podemos hacer? De qué nos sirve enviar al vecino guapo de enfrente.

Si estás en lucha o rivalidad con alguien, piensa que ni tú ni tu <<rival>> podréis salir vencedores. Su dolor es tu dolor, su victoria la tuya, su derrota tu derrota. Los dos saldréis heridos. Dejad las armas, conscientes de que una decisión sabia nunca puede alcanzarse mediante la violencia, sino solamente a través de la compensación y el orden justo. En todo el infinito no hay nada rígido o incluso muerto. Todo está lleno de vida, lleno del Espíritu. Todo es energía, aunque hablemos de materia muerta.

Si la materia se descompone en sus elementos constitutivos, cambia sólo su irradiación, la vibración que corresponde a la sustancia del momento presente. En el Espíritu de Dios hay evolución constante. La Fuerza primaria, Dios, insufla su hálito de vida al infinito en ritmos preestablecidos. Todo está escrito en el Libro de la Vida, y grabado en el ordenador del Cosmos, por eso Pepita la modista pudo ver con antelación su futuro, los ángeles se lo mostraron, para darle la oportunidad de corregir cosas y acciones para que no diera lugar a esa muerte prematura. Su miedo primero, segundo la avaricia por acaparar dinero, la hizo trabajar tanto que tenía el cuidado de su hija abandonado. Vivió el resto de su vida con pena y remordimiento.

Los muertos no están muertos, viven bajo la forna de expresión de <<ser espiritual>> hasta que deciden volver a encarnar, los seres puros vuelven pronto los impuros viven la peor de las condenas. Hay que pasar por muchos peldaños evolutivos. Acogerse a la Ley del Perdón y del Amor y rectificar...La Ley del amor es la ley Padre-Madre, porque Dios, la corriente creadora, consta de ambos polos, Padre y Madre, masculino y femenino. Expresado de forma espiritual: Dios es tanto donate como lo receptor. También forman parte de la Ley eterna, Dios, los soles y planetas espirituales, que son sustancia primaria pura que ha tomado forma...

<<Con el mundo de sus programas, los seres de la Caída crearon su herencia personal. Las cargas de cada cual determinan sus futuras encarnaciones. En la Caída, seres espirituales puros se apartaron de Dios, para no sólo ser divinos, sino para convertirse en Dios mismo. Así que estas formas de luz divina se separaron de Dios y crearon el primer mundo de programas, para su querer-ser-como-Dios. Con ellos se ensombreció el cuerpo espiritual divino y, en incontables secuencias cósmicas, fue adaptando una condensación creciente, de la que se cristalizó el cuerpo humano. Para tu Evolución Divina conectate a Dios, mediante la meditación, recuerda que Dios-Cristo vive en tu corazón. Cristo sana, Cristo cura. La Luz de Cristo activa en nuestro interior y en nuestro exterior esa luz circundante nos protege de las Fuerzas Oscuras que nos envían los que odian y envidian al prójimo. Ellos no son seres  evolucionados divinos, son seres infernales muy atrasados, por eso matan y provocan las guerras. Fin por hoy. Hasta que así, Dios lo quiera. Señor bendice la obra de nuestras manos. Gracias. Ilahiah es el ángel que otorga talento estratégico, si Él está aquí es porque están preparando...

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