La Biblioteca de Alejandría no nació solo para ofrecer un refugio al pasado y su herencia. Era también la avanzadilla de una sociedad que podríamos considerar globalizada, como la nuestra. Esa primitiva globalización se llamó <<helenismo>>. Costumbres, creencias y formas de vida comunes arraigaron en los territorios conquistados por Alejandro desde Anatolia hasta el Punyab. La arquitectura griega era limitada en lugares remotos como Libia o la isla de Java. El idioma griego servía para comunicarse a asiáticos y africanos. Plutarco asegura que en Babilonia leían a Homero, y que los niños de Persia, de Susa y de Gedrosia -región hoy repartida entre Pakistán, Afganistán e Irán- cantaban las tragedias de Sófocles y Eurípides. Por los caminos del comercio, la educación y el mestizaje, una gran parte del mundo empezó a experimentar una llamativa asimilación cultural.
El paisaje desde Europa a la India estaba salpicado de ciudades con rasgos reconocibles (calles amplias que se cruzaban en ángulo recto según el trazado hipodámico, ágoras, teatros, gimnasios, inscripciones en griego y templos con frontones decorados). Eran los signos distintivos de aquel imperialismo, como hoy lo son la Coca-Cola, los McDonald's, los anuncios luminosos, los centros comerciales, el cine de Hollywood y los productos de Apple, que uniforman el mundo. Igual que en nuestra época, había fuertes corrientes de descontento. En los pueblos conquistados, muchos sýbditos se resistían a que los colonizaran los invasores. Los cambios provocaban ansiedad. La civilización helenística -angustiada, frívola, teatral, convulsa, aturdida por las rápidas transformaciones- albergaban impulsos contradictorios. Parafraseando a Dicken, <<era el mejor de los tiempos; era el peor de los tiempos>>.
Florecieron al mismo tiempo el escepticismo y la superstición; la curiosidad y los prejuicios; la tolerancia y la intolerancia. Algunas personas empezaron a considerarse ciudadanas del mundo, mientras que en otras se exacerbaba el nacionalismo. Las ideas reverberaban y viajaban más allá de las fronteras, entremezclándose con facilidad. Triunfaba el eclecticismo. El pensamiento estoico, que se impuso durante todo el helenismo y la época imperial romana, enseñaba a evitar el sufrimiento a través de la serenidad, la ausencia de deseos y el fortalecimiento interior.
Los budistas orientales se podían sentir identificados con ese programa de autoayuda. El fracaso de los ideales del pasado desató entre los griegos una intensa nostalgia de otros tiempos,y, a la vez, la diversión de parodiar los viejos relatos heroicos. Si Alejandro había conquistado el mundo aferrado a su ejemplar de la Ilíada, poco tiempo después un poeta anónimo puso en solfa aquellas leyendas en una epopeya cómica, la Batracomiomaquia, que narraba la batalla entre las tropas de Hinchamejillas, rey de las ranas, y Robamigas, príncipe de los ratones. La fe en los dioses y en los mitos se extinguía dejando atrás una estela mixta de irreverencia, desconcierto y añoranza. Décadas más tarde, Apolonio de Rodas, nostálgico bibliotecario de Alejandría, homenajeó la épica antigua en su poema sobre las aventuras de Jasón y los Argonautas. El chiste y la melancolía convivían en una amalgama que resulta muy reconocible en nuestros días.
Nosotros, habitantes del siglo XXI, damos por hecho que todo el mundo aprende a leer y escribir en la infancia. Nos parece un conocimiento asequible, al alcance de cualquiera. Ni siquiera imaginamos que pueda haber entre nosotros personas analfabetas... Leemos más que nunca. Estamos cercados por carteles, rótulos, publicidad, pantallas, documentos. Las calles rebosan palabras, desde los grafitis de las paredes hasta los anuncios luminosos. Parpadean en los teléfonos móviles y las pantallas de los ordenadores. Textos en distintos formatos conviven con nosotros en nuestra casa como tranquilos animales de compañía. Nunca había habido tantos. Nuestros días están atravesados por continuas ráfagas de letras escritas y alarmas que anuncian su llegada.
Dedicamos varias horas de nuestra jornada y de nuestro ocio a tamborilear sobre distintos teclados... Hoy asumimos que, a nuestro alrededor, la inmensa mayoría de la gente lee y escribe. Detrás de esta situación hay una larguísima ruta de siglos. Igual que la informática, la escritura fue al principio el coto cerrado de unos pocos expertos. Sucesivas simplificaciones han permitido que millones de personas utilicen esas herramientas en su vida cotidiana. Para esta progresión -que en el caso de los ordenadores se ha cumplido en solo unas décadas-, hicieron falta miles de años en la historia de la escritura. La rapidez de los cambios no es uno de los rasgos distintivos del pasado remoto... (Sigue leyendo el libro de Irene Vallejo: El infinito en un junco).
Sobre buena parte del Bosque Mágico había caído un manto oscuro muy siniestro; el agotamiento, el desaliento, la opresión, la inadaptación de los desplazados a otros territorios acosados por las calamidades de las guerras, de los conflictos entre bandas de hampones, la miseria de la sequía, los huracanes y los terremotos que iban surgiendo de las erupciones de muchos volcanes en acción. Argumentar y suplicar parece del todo inútil: nadie los escucha, nadie les cree. Ante una situación como ésta, sólo los que verdaderamente son nobles y generosos pueden mantenerse en un estado de inocencia y rebeldía.
Bernardo es el príncipe del país de la Alegría, su padre el rey Ambrosio ante tales calamidades ha decidido desconectar al pueblo de Internet, las redes sociales han sido cerradas a cal y canto, él dice, que lo ha hecho para que la gente no sufra viendo los desastres ocasionados por los disturbios callejeros, de un pueblo oprimido. Ambrosio le dice a su ministro Lorenzo: -Estamos pasando por una mala época, en la que nos asaltan las dudas y las preocupaciones. Pero a veces la vida es así y no nos queda otra, no nos queda más remedio que aceptar las circunstancias. En medio de la angustia, lo más importante es permanecer serenos y tranquilos, pues esta serenidad será la garantía del cambio hacia una situación más favorable. Aunque al principio nadie nos acepte ni reconozca nuestras aptitudes, no debemos preocuparnos, porque al final la situación se resolverá. Lo único que debemos hacer en este momento es mantenernos fieles a nosotros mismos.
-Señor, sí señor. La opresión, la escasez, la miseria, la necesidad, la mezquindad de la vida que agota y envilece, la hostilidad de la gente innoble: no todos los tiempos pueden ser completamente favorables. Éste, evidentemente, no lo es porque augura muchos problemas. Pese a todo, no está de más recordar que no hay que desesperarse, que siempre hay una luz: el camino de la esperanza. -concluye el ministro. -Parece, padre que usted quiere ayudar al pueblo, quiero decir, que querría ayudar a quien se encuentra en dificultades pero, como no se da cuenta de la gravedad del asunto, comienza poco a poco, vacilante, midiendo las posibilidades de ayuda. El agua de nuestro pozo durará eternamente, si quienes la utilizan van superando las diferentes etapas de éxito y decadencia, van y vienen.
-Esta vez, nuestra miseria es superable, porque los impedimentos que nos atan se pueden eliminar con facilidad. -Ambrosio mira a su hijo, con desdén, con ojos de cordero, no le gusta que él le de consejos delante de su ministro- Sí. Cierto es, que estamos indecisos y no nos movemos, y no pensamos que podríamos arrepentirnos por ello. Pero abramos los ojos a la realidad, comprenderemos la situación, abandonemos los escrúpulos, sólo así conseguiremos salir de la situación en la que nos encontramos.
-El ministro se altera le dice al joven príncipe- Joven Bernardo, en la situación actual somos objeto de peligrosos ataques por parte de personas enfadadas; sabemos que detrás de estas personas hay azuzando gente mediocre y mezquina; han conseguido innegables éxitos y están decididas a eliminar a los mejores para sustituirles. No debemos olvidar que, para evitar el desastre, debemos apoyarnos sobre unos cimientos sólidos de amistad y solidaridad: conseguiremos nuestros objetivos si nos comportamos con generosidad y bondad; siempre, incuso en las épocas menos favorables, podemos contar con el apoyo de muchos amigos fieles.
-Con lentitud, como si saboreara sus últimos gestos, el rey Ambrosio se levantó e hizo frente al joven príncipe que iba con la intención de cortarle el cuello. El rey sabía desde hacía tiempo que su hijo quería ocupar su lugar. Los ojos de Ambrosio reflejaban un furor contenido a duras penas. -Lárgate. -El príncipe creyó haber oído mal. -¿Qué quieres decir? -Abandona este palacio y te vas a donde quieras. El rey aplica la ley. Ya no existe ninguna razón para tenerte aquí.
-¡Padre! ¡Bromeas! Es la paz lo que quiere la gente, los disturbios es cosa de criminales asalariados. Hieren como carniceros. ¡Padre, mío! Lo que se ha estropeado puede ser reparado. ¡Mira, bien! ¡Abre los ojos! Las perspectivas para conseguirlo son óptimas, a condición de que cada uno ponga en ello toda su energía y de que no tema asumir la responsabilidad. Pero esto no quiere decir que actuemos con precipitación, al contrario, energía y reflexión no son antitéticos.
Antes de actuar conviene examinar los objetivos, las razones y los límites de nuestra empresa; siempre atentos y pacientes para evitar posibles recaídas.-¡Humm! Hijo. Ya sé. Lo sé. El hombre que desee corregir, enmendar, a quien ha caído en el vicio debe, ante todo, librarle de la desidia en la que está inmerso, de la indolencia y del hábito al mal y, después, cuando su espíritu haya recuperado la paz, debe ofrecerle protección y apoyo, para que pueda mantenerse en el bien cuando retorne a su soledad.
-El ministro Lorenzo se adelanta diciendo: -Usted, se refiere, en sentido general, a la reparación, la corrección de las cosas estropeadas o de las situaciones corruptas. Es algo así como dar un voto de confianza a las personas, para que reconozcan sus errores y los remedien. Cuando se comete un error, siempre es posible subsanarlo, para ello sólo se necesita buena voluntad y energía.
-¡Oh, Dios mío! - el príncipe exclama en un tono que hacía que la frase sonara peor que <<¡Oh, mil diablillos andan por la atmósfera azuzando al mundo!>> ¡Padre! Recuerda que el camino que debes seguir no es una lucha desesperada para conseguir lo que te propones. No te comprometas con personas que no sean honestas. No utilices nunca la violencia, porque terminarías combatiendo con el enemigo en su propio terreno. Si tienes estas recomendaciones en cuenta, cualquier empresa que emprendas te llevará al éxito. Aquella persona que puede beneficiar a los demás pero no lo hace es una persona egoísta y ambiciosa y conseguirá con esto que l e abandone toda cooperación y buena voluntad.
Semejante persona acabará siendo odiada por todos y de forma justificada, porque disfruta negándose a ayudar a los demás y le quita a los que no tienen mucho para protegerse de su miseria. Es una acción reprensible, irresponsable y de un comportamiento antinatural que alejará la buena suerte. Sí, padre mío, para aquellos que creen en la suerte, ésta es la mejor manera de perderla.
No te das cuenta padre, todo el sistema directivo necesita una revisión a fondo porque es inadecuado, y la incompetencia está haciendo que se estanque los beneficios de las empresas. Si la decisión de hacer esto se toma rápidamente, aún hay tiempo de salvar la situación. En cuanto se haya arreglado el problema y se incremente la utilización y la fluidez de los recursos, el proceso debe ser estrechamente controlado, ya sea por sabios o por economistas.
¡Padre! Con los ojos abiertos y la mente limpia la riqueza se compartirá y no se atesorará. Ha llegado la Era del Acuario, lo pisciano ha muerto. El heraldo de los nuevos tiempos. Tiempos mejores, más espirituales, y más gratificantes, siempre que tú, padre, te comprometas a cambiar el sistema. Cambiar de actitud. Dar de todo a todos en su lugar de nacimiento. No consientas abusos en tu territorio. Tu situación es embarazosa porque arriesgas la reputación al relacionarte con personas que ya tienen mala reputación. -¿Que puedo hacer, hijo? -Si intentas separate de esas personas, pueden estar a la altura de su fama y llevarte consigo. Si, en cambio, no lo haces, la gente cuyo respeto mereces, te retirará su apoyo.
Pero si eres consciente de la Verdad y te mantienes apegado a ella, acabarás sorteando la situación sin salir irreparablemente perjudicado. La lección que se extrae del momento es la que habla de evitar toda asociación con empresas o individuos que no están a la altura de tus normas de conducta. ¡Detente o te costará caro. Estás equivocado! Sé consciente de la situación. Aún quedan un par de cosas por aclarar. -¡Lárgate! El primer acto del drama ya se ha vivido con las dos guerras mundiales y las interminables escaladas de guerras por todo el planeta, el terrorismo hizo su parte.
<<El segundo acto será el europeo, la Revolución universal, el gran duelo de los desposeídos contra la aristocracia de la propiedad. Entonces no se hablará de nación ni de religión. Sólo existirá una patria, la Tierra. Y una sola fe, la felicidad sobre la Tierra>> porque <<existirá quizá tan sólo un pastor y un rebaño, un pastor libre con un cayado de hierro, y un rebaño humano esquilado y balando de modo uniforme>>. (El autor de estas líneas en las que se augura el advenimiento del comunismo, la guerra francoprusiana de 1870 y la globalización, que además utiliza por vez primera la expresión <<dictadura del proletariado>> de la que posteriormente se apoderó Lenin, fue el poeta Heinrich Heine...)>>
-En el siglo XIX, dos esoterístas franceses recuperaron y revitalizaron para el mundo moderno los ideales de la sinarquía desarrollados en la época de la antigua Grecia. El primero de ellos fue el erudito Fabre d'Oliviet, cuya agitada vida estuvo repleta de contactos y aventuras con distintos grupos masones, teósofos y otras sociedades secretas. Algún autor asegura que llegó a contactar con los Illuminati aunque no a militar en su organización...
Muchos desconocedores de la forma de actuación de las sociedades secretas de índole criminal están convencidos de que el asesinato es el método habitual para resolver acusaciones. -¡Lárgate hijo! <<Tendremos un gobierno mundial, guste o no guste. La única duda es saber si lo creamos por la fuerza o con consentimiento. P.W. banquero norteamericano.>>
Crearemos la guerra <<que acabará con todas las guerras>>. La mano negra, pretende llevar a conflictos a todas las naciones; guerras como la de España, guerras civiles por toda la Tierra; para conseguir esto, hacen subir los precios de la electricidad, de los carburantes y de todos los artículos de consumo cotidiano. Con los estados derrotados y, según los historiadores es muy posible la desaparición de esta civilización. Baba, Nostradamus, Belline, Jesús de Nazaret nos habla en Apocalipsis del final de los tiempos. Modestamente digo, que tuve una batería de sueños donde la mayoría de las personas caen al abismo. Veo un enjambre de personas que huyen de una explosión, un político habla en un escenario, corriendo van cayendo, muy pocos eligen el sendero de la luz. Aún hay tiempo para que sean los muchos los que se salven. LAS PROMESAS DE DIOS SE CUMPLEN. Leer a Isaías.
Construyendo el Nuevo Mundo. <<La chispa que desató la revolución de las colonias británicas fue el incidente de la Fiesta del Té. En diciembre de 1773, el gobierno de Jorge III de Inglaterra aplicó un impuesto a todo el té importado por las colonias, en una vuelta de tuerca a una política fiscal que los norteamericanos consideraban completamente desproporcionada. Las protestas contra la metrópoli se generalizaron hasta el punto de que varias docenas de colonos disfrazados de indios aprovecharon la noche para abordar tres barcos que acababan de llegar al puerto de Boston cargados con la preciosa mercancía, y arrojaron todos los fardos al agua.
Las autoridades locales culparon a los masones de haber provocado el incidente, y lo cierto es que unos cuantos formaban parte del grupo de abordaje. La taberna Green Dragon, próxima a los muelles de Boston, era el escenario de las reuniones habituales de la logia Saint Andrew's, pero la escasa asistencia en la noche de los sucesos aconsejó posponer la reunión. La sala fue utilizada entonces por una extraña organización llamada Hijos de la Libertad, cuyos miembros, algunos de ellos masones militantes, fueron los que se disfrazaron de indios y procedieron a la acción.
Poco después se produjo la famosa cabalgada de paul Revere, uno de los héroes de la Revolución americana, que a la diez de la noche salió al galope para avisar a la tropas independentistas agrupadas en Lexington de que el ejército realista británico estaba a punto de atacarlos. Recibido el aviso, los milicianos de Massachusetts se adelantaron y empujaron a los británicos hacia la localidad de Concord, donde, enfrentados por una fuerza rebelde aún mayor, se vieron obligados a retirarse hacia Boston.
Cerca de 300 soldados británicos murieron en esa batalla, la primera y simbólica victoria de las tropas revolucionarias. Paul Revere era uno de los masones de la logia de Saint Andrew`s. A partir de ese momento se quemaron la mayoría de los campamentos de los indios, ha sido la más feroz de las matanzas conocidas, y aquí empieza mi historia. Nosotros somos de la tribu Lakota el Gran Espíritu ha querido que reencarnemos de nuevo con el propósito de recordar los errores pasados, para que no se vuelvan a cometer. -¡Lárgate!-Es la paz lo que nos interesa, no la guerra. Trabajadores por la paz, actúen.
<<¡Dios es amor, y el amor es la fuerza más poderosa del universo. Te protegerá y te será útil. Jesús de Nazaret, es el mismo Dios de los hebreos. Dios es Cristo. Cristo es Dios y vive en nuestra alma encerrado en el cofre del corazón. Fin por hoy. Hasta cuando así Dios lo quiera. Recuerda, que <<quien a hierro mata a hierro muere>> Vamos a construir la Edad Dorada, si tú no ayudas, peor para ti, no te quedarás a vivir en la Tierra la eternidad, es una promesa de Dios a mi tribu. Y también a Isaías.
Señor, bendice la obra de nuestras manos. Gracias.
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