¡Milagro! ¡Milagro! Esta debe ser, sin duda, una de las palabras que se gritan con más alegría en todos los idiomas. Indica que algo ha sucedido, algo que era inimaginable hasta unos momentos antes, y que probablemente era deseado con muchísima fuerza por una o varias personas. Tiene una característica que lo define: es inexplicable. Cuando se produce un milagro, nadie puede darse cuenta de cómo es posible que haya sucedido. Las leyes de la naturaleza parecen haber sido puestas entre paréntesis, anuladas por un breve tiempo. Por eso, en ese preciso momento, suele no importarle a nadie: la emoción es tan grande que las explicaciones científicas sobran.
La sensación es difícil de entender para quien no lo ha vivido de cerca. Es, seguramente, como comprender por un instante que el mundo no es tan malo como parece, o que por una vez todo parece fluir, tomar el curso que corresponde. Después del milagro, claro, vendrán las preguntas, los cuestionamientos, y cada cual interpretará los hechos como mejor cuadre en su paradigma. Pero cuando el milagro sucede, quien lo experimenta queda sin preguntas ni respuestas. Es que el ser humano moderno está tan acostumbrado a regirse por las leyes naturales (o, al menos, las que con los siglos de investigaciones científicas conoce) que, cuando alguna no funciona, se enciende una luz roja en su mente. ¿Cómo es posible que a un enfermo de un cáncer terminal le desaparezca el tumor de un día para el otro, sin tratamiento médico?, se pregunta. (Conozco varios casos)
La forma de ver la vida, de entender la naturaleza, de comprender las leyes más básicas que, creemos, rigen nuestro universo, no se mantienen inamovibles. El mundo, evidentemente, no es tan predecible como quisiéramos. La vida tiene sus maneras de demostrar que todo lo que suponemos como estático puede ser mucho más sorpresivo de lo que podríamos creer.
Lo bueno de los milagros es que, si pasan, es para bien. Nadie hablaría del milagro de la muerte, aunque sea tan inesperada como el hecho de que se salve una sola persona en un accidente aéreo. El milagro, siempre, tiene una connotación positiva, relacionada con la vida, y es la que nos hace. La cuestión es: los milagros, ¿realmente suceden? La respuesta, por supuesto, no es sencilla. En principio, entendemos que un milagro es la suspensión de las leyes de la naturaleza. Es un suceso que no cuadra con ciertos preceptos científicos que son los que, hasta ese momento, describen cómo funciona el mundo. Por ello, no es un problema que involucre solamente a la teología: es una cuestión también filosófica, de concepción del mundo.
Desde las religiones, los milagros adquieren un lugar importante. En la mayoría de las que proclaman un Dios que es más poderoso que el hombre, el milagro tiene un sitio privilegiado. En varias religiones, un hecho sobrenatural definió o acompañó el surgimiento de un profeta, e incluso se considera como el momento fundacional de ese credo. Sin embargo, muchas religiones,... consideran que el tiempo de los milagros ya pasó. Lo reconocen en el pasado, pero creen que ya cumplió su cometido, que era la implantación de un profeta o de su obra. Así, los milagros tenían la función de validar, de hacer creíble, la llegada de un Mesías al mundo. Ahora, dicen, ya no tiene sentido, porque el profeta ha dejado su obra y su tarea realizadas.
En la religión católica, sin embargo, los milagros siguen teniendo su lugar privilegiado. De por sí, buena parte del Nuevo Testamento se basa en el relato de los milagros obrados por Jesús de Nazaret. Pero eso no es todo. Los milagros, para varias corrientes cristianas, se siguen produciendo en la actualidad. O, al menos, no condenan que los fieles continúen pidiéndole a Dios que obre prodigios a su favor.
<<Aprendamos a respetarnos los unos a los otros>>. Respetémonos los unos a los otros, como bien predicamos todos, crea en lo que crea yo ahora mismo. Yo no te debo de hacer daño solo por pensar y sentir de otra manera, te lo haces tú a ti mismo por no llevar a cabo lo que bien predicas, y de esta forma de no respetar intentas con ese rencor transmitírmelo a mí. Pero, No, Gracias, te puedes quedar con tu regalo envenenado, estoy fuerte, y yo, si llevo dentro lo que bien predicamos. Por favor haz tú lo mismo, el no respetar-nos crea daño, dolor y un sufrimiento lento que nos lleva a un infierno mental y espiritual, dañando nuestro cuerpo físico. El odio crea el cáncer...
-¿Por qué las mujeres que fueron acusadas de bruja las quemaron en las hogueras en las plazas públicas? -pregunta Pablo- En general, la brujería, la maldad humana por excelencia, se asoció al sexo femenino en la misma medida que la santidad, la bondad por excelencia, se asoció al sexo masculino. Muchos textos describían al demonio haciendo el amor a una bruja. Las mujeres, a las que muchos creían sexualmente insaciables y débiles de carácter, eran consideradas vulnerables a la seducción del diablo.
Aún hoy, se practican cultos y ritos para atraer al sexo contrario aún en contra de su voluntad. Una estudiosa de las escrituras hebreas, Phyllis Trible, explica por qué recupera los <<pasajes del terror>> bíblicos desde una nueva perspectiva feminista: <<Se trata de interpretar las historias ultrajantes en nombre de las víctimas femeninas, a fin de recuperar una parte olvidada de la historia, recordar un pasado que se renueva en el presente y rogar que estos episodios de terror no vuelva a producirse. Con el relato de historias tristes, la hermenéutica feminista busca redimir la época>>.
Rodeadas del prestigio que suelen imprimir los siglos a cuántas cosas han resistido triunfalmente a sus destructoras huellas, existen una colección de pequeños libros que mi padre trajo de un viaje a Alemania; los he encontrado en las estanterías de la biblioteca. La vida le regala al hombre muchas experiencias y le hace rico en el interior, si acoge los impulsos del día y vive según ellos.
Muchos de nosotros sabemos que cada pensamiento es una semilla que entra en nuestra alma, pero que al mismo tiempo toma forma también en la atmósfera. A cada pensamiento que es alimentado una y otra vez le añadimos también el tiempo de maduración. Después de un cierto tiempo de maduración, germina un brote que puede convertirse en una planta o un árbol. Del mismo modo que el agricultor siembra en otoño la semilla en la tierra, ponemos nosotros nuestra semilla en el campo de nuestra vida, en nuestra alma.
La siembra positiva trae frutos buenos, la siembra negativa trae los frutos de su especie, de la especie que hay en la semilla. A menudo creemos que nuestros pensamientos no tienen ningún efecto, pues ¿quién los puede ver o captar? Sin embargo, cada pensamiento es energía que no se pierde. Dios ve nuestros pensamientos, y los planetas de registro, el gran archivo cósmico, los graban.
Todo lo que sale de nosotros, nuestros sentimientos, sensaciones, pensamientos, palabras y actos, es decir nuestra simiente, lo introducimos en nuestra alma y al mismo tiempo en la atmósfera y en los astros, que por su parte registran como energías nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y actos. Algún día llegará el tiempo de la cosecha y recibiremos lo que hemos sembrado. Por eso deberíamos observar nuestros pensamientos negativos que están como simiente en nuestra alma, para que no lo alimentemos, sino que los purifiquemos con Cristo y nos esforcemos en no pensar ya cosas iguales o parecidas.
La forma más fácil para que esto nos resulte es hacernos consciente de cómo queremos pensar y actuar de ahora en adelante. Nos hacemos un propósito -se podría decir también que nos proponemos un principio- que introducimos en nuestro nuevo programa positivo de vida, manteniéndonos firmes en él cuando caemos en la tentación, cuando recaemos en antiguos errores, en la forma de actuar y pensar negativa antigua. Deberíamos alimentar por tanto los pensamientos positivos: pensamientos de amor hacia nuestro prójimo, pensamientos de amistad, de esperanza, de absoluta confianza, pensamientos de que Dios está con nosotros. También ellos tienen un tiempo de maduración y nos traerán paz, felicidad y una vida plena que viene desde el interior.
Estaba enferma, muy enferma. Al llegar a casa, el médico se fue después de decir que nunca volvería a andar ni a ver, y yo me quedé hundida en la cama a lo largo de muchos meses. Sufrí indeciblemente, no podía ver ni moverme y notaba que algo le había ocurrido a mi cabeza, que ésta, se había debilitado. Lo notaba no sólo en su ingravidez sino en una flojedad general desconocida hasta entonces. Mi agotamiento era absoluto. Hasta el día en que Luisa trajo a casa a un chamán. Este hombre, se sentó, entró en trance sin preguntar nada de mis lecciones, en pocos minutos dijo que yo había sido embrujada, tenía amarres, energías densas y oscuras que se habían apegado a la cabeza. El tomó un péndulo y hizo unos movimientos en el aire, con su tambor comenzó un ritual a mi alrededor, sus cantos y el sonido musical del tambor fue desprendiendo esas energías oscuras que paralizaba mi cerebro.
Cuando el chamán se fue de casa, Luisa me preparó una infusión de hierbas aromáticas que él hombre le entregó en un saquito de tela; a la media hora de tomar el té, recobre la vista, comencé a mover las piernas y ya ves. Estoy bien. -¡Milagro! ¡Milagro!- no creas que es un milagro, solo disolvió las energías densas y oscura que oprimían mi cabeza. La aplicación del péndulo sus rezos, sus cantos obro la curación, es como si hubiera cortado las cuerdas que me ataban a la cama. Ahora, tengo la respiración fácil, siento bienestar. Las sombras incoloras y el vértigo han desaparecido. He salido de una zona profunda, ahora la emergencia, es la dificultad de no saber bien el resultado de una vida anterior vivida bajo otra forma, que ha provocado este karma. Tengo la creencia de encontrarme en Alemania. Al recobrar la conciencia, las sensaciones variaron un poco más, enriqueciéndose.
La invasión del odio se repitió, pero no ya con respecto al médico; un odio inconcreto, contra no sabía quién. Gratitud por mi esposo ¡y fuerzas para abrazarlo! Por un lado, asombro ante su proximidad; por otro, el bloqueo, flotación de éstos en un mundo espectral. Intuición de qué una sustancia única lo integra todo y sospecha de que me bastaría con un ligero esfuerzo para penetrar en esta sustancia. Progresiva pérdida de memoria. Sí, sobre todo amnesia, a partir del décimo shock aumentó de tal manera que durante muchos años estuvimos bloqueados, en muchos ratos perdía por completo mi identidad. No sabía quién era yo, ni qué significaba en la creación.
La penosa búsqueda de mi misma a través de la flojedad cerebral me hacía recorrer en unos minutos toda la escala de la evolución de las especies. Al entrar en mi interior recordé mi boda en la pradera y de cosas que anteriormente me gustaban. Yo lo veía y lo escuchaba todo como si perteneciera a otra dimensión; hasta que, recobraba la conciencia, volvía la angustia y me cerraba de nuevo en el mutismo catatónico. Por entonces ignoraba yo que en aquella terapia abundaban las persona sometidas a idéntico tratamiento que yó, que sufrían idéntica melancolía.
La soledad, me hacía sentir primero en el pecho como una piedra inmóvil; luego, de esta piedra empezaban a brotar como hilos oscuros que se esparcian tentacularmente por mi cuerpo; más tarde, mis extremidades me parecían estar atrapadas entre garras de animales; finalmente sentía mi cabeza, mi cerebro humano, pero es que sentía mi cabeza tan grande que estaba segura de que no podía levantarme por su peso. Y entretanto, la materia oscura que aspiraba mi energía se apegaba al aura, más tarde al espíritu tratando de llegar a mi alma, esa materia respiraba, era fácilmente visible y asimilable, pero espesa, paralizando todo.
A medida que tomaba las infusiones, hacia los ejercicios para fortalecer el cuerpo fuí mejorando. Mi tormento consistía en que creí que la melancolía, la depresión y el sufrimiento habían creado un tumor en mi cabeza. Éste no era mi mayor dolor, puesto que me juzgaban sin implicarse para descubrir la verdad. No los culpo. Porque estaban bajo el influjo de esas oscuras energías. Dude de las personas. Las personas no me parecían ni siquiera ciertas, parecían espectros insaciables que trataban de derribar mi obra, mi cuerpo...
Yo no estaba segura sino de una cosa: de que pase lo que pase el destino se cumple. -concluye Violeta- El tiempo... El tiempo y sus sutilezas se convirtieron en mi aliado. En realidad, la base de la angustia radicaba en él. Pude ver el futuro. Cuando lo ví... todo ha cambiado. Ello ha bastado para que el presente me pareciera ya muerto, con ganas de abrir de par en par las puertas del futuro.
Al ver los libros delante de mí, inmediatamente lo abrí, leí, leía y a cada instante sentí mi pecho lleno de una luz que acariciaba cada sentido, cada célula, cada átomo, siento una caricia embelezadora. Esta experiencia me produjo una base de contemplaciones meditativas que guían mi interior en busca de Dios. En el silencio el alma se expande y puede ser tocada por Dios; por Cristo Jesús, que como Espíritu universal traspasa toda vida y que a la vez es nuestro Padre celestial, al cual cada uno de Sus hijos puede dirigirse para pedirle ayuda o para agradecerle Su apoyo.
<<Él, el gran Espíritu, a través de nuestras palabras, a través de nuestros pensamientos, que Le entregamos, quiere despertar la vida interna en nuestra alma, en nuestro cuerpo, y así en cada pensamiento, en cada palabra, en cada sentimiento.>>
<<Él dice: la salud y la enfermedad residen en el cerebro. El ser humano ha introducido en el cerebro lo que el cuerpo refleja. El cuerpo es el eco de lo que está activo en el cerebro. Si queremos alcanzar la sanación completa, si deseamos la paz del alma, de forma que el gran Espíritu pueda irradiar a nuestro cuerpo a través de nuestra alma, tenemos que hacernos una imagen de la salud.>>
Tenemos que hacernos conscientes de que el gran Espíritu eterno vive en nosotros y de que nosotros somos un templo de Dios. Tenemos que hacernos conscientes de que nosotros, cada uno de nosotros, hemos de forzarnos por el orden del templo, a fin de que el Espíritu, el gran Médico y Sanador interno, pueda traspasarnos por completo. Cada uno se hace esta pregunta: ¿Creo en Cristo en mi?
Una petición a vosotros: dejad que ahora mis palabras surjan como imagen en vuestro cuerpo. Llevadlas con la respiración dentro de vuestro cuerpo. Te pregunta: ¿Creemos en Cristo en nosotros? ¿Creemos en el poder y el amor únicos del Espíritu, que desea lo mejor para nosotros? Llevad las palabras como imagen dentro de vuestro cuerpo. Dejad que surja la imagen. ¿Creéis -cada uno de vosotros- en Su poder que sana y ayuda? Si es así, pensad hacia vuestro interior, colocando las palabras siguientes en vuestra respiración: Yo creo. Yo creo en el poder del amor, que me sana.
Ahora dejamos que la respiración fluya. Rezamos, llamando a Cristo: ¡Cristo, Luz eterna en nosotros! ¡Plenitud y Amor! Tú nos ves perfectos, nos ves sanos. Llevamos nuestros sentidos hacia el interior y decimos: ¡Cristo en nosotros! Gran Médico y Sanador interno. Tú ves en nuestra alma. Tú sabes qué necesita el cuerpo. ¡Luz eterna! Tú iluminas en nuestro cuerpo. Tú sanas nuestro cuerpo y haces pura al alma. Eterno, ahora hay sanación a través de Tu fuerza, porque Tú eres eterno Ahora. Ahora estás presente. Ahora es eternidad. Ahora traspasa nuestra alma y nuestro cuerpo. Ahora llenas nuestra alma de paz, que nosotros respiramos conscientemente.
Ahora fluye en nuestro cuerpo la fuerza sanadora del Médico y Sanador interno. Tened fe, confiad y afirmad la ayuda y la sanación del Médico y Sanador interno. ¡Oh Dios y Señor! Tu Hijo obra en nosotros. Oh Padre eterno, Tu Espíritu Santo, que obra en el Hijo, ayuda, alivia y sana. ¡Oh afirmad el gran poder del amor!
Sentid ahora en vuestro cuerpo hacia adentro y notad: Desde la coronilla de la cabeza fluye la corriente de ayuda y sanación a través de todo el cuerpo. Por los pies, piernas, brazos, manos, regresando a la cabeza, hay más calor. Está fluyendo. Es el Espíritu del Amor. No permitáis ningún pensamiento; permaneced en Él. En esta consciencia algo más elevada, recemos por nuestros hermanos y hermanas. Llevemos nuestras oraciones al interior de nuestro templo. Pongámoslas sobre el altar interno, sobre el núcleo divino del alma. Otro día más, no te rinda nunca la luz de Dios todo lo cura, lo sana, lo armoniza, lo perfecciona y lo rejuvenece. Solo fe y práctica...
<<La psicopatía se puede encontrar a lo largo de toda la evolución de la humanidad. Los expertos que investigan los trastornos psicopatológicos sostienen que estas personas con falta de culpa y remordimiento en la edad adulta tuvieron durante su infancia su dosis de sentimientos de culpa -entre muchos otros sentimientos negativos- por estar expuestos a constantes abusos, desamparo, negligencia y terror por sus cuidadores o personas del entorno. Se sintieron obligados a crear mecanismos de defensa para protegerse del dolor físico y emocional que estaban recibiendo, lo que provocó con el tiempo un severo trastorno afectivo que se refleja en su extrema frialdad emocional.>>
<<Según el Manual de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV), los criterios de la personalidad sociópata o psicópata se caracterizan por seguir un patrón de conducta despectiva hacia los derechos ajenos. Son personas que tienen una gran dificultad para adaptarse a las normas sociales. Son deshonestas y estafadoras, así como impulsivas, irritables y agresivas. Muestran falta de remordimiento y despreocupación imprudente por su seguridad y la de los demás. Carecen de vínculos afectivos, y los que se manifiestan son simulados no reales. Se relacionan siempre con el objetivo de satisfacer su propio placer. Utilizan a los demás para el logro de sus metas. Su mundo afectivo está dirigido por el utilitarismo y el pragmatismo.
Manipulan con arrebatos de furia y violencia, que pueden ser breves o sin razón aparente, No obstante, una vez logrado su objetivo, el otro será desechado o eliminado. Hay básicamente dos posiciones científicas que explican la razón de este trastorno. La primera es la que consideran que es una predisposición genética que puede darse, por ejemplo, por una insuficiencia o una alteración en el cerebro, por traumatismo o por el SÍNDROME de ALCOHOLISMO FETAL.
La segunda teoría considera que las causas de dicho trastorno están en factores ambientales, así como en los vínculos afectivos durante la infancia. Por ejemplo, imaginémonos a una madre o un padre perverso y sádico que a diario maltrata físicamente a su hijo de corta edad...(no doy malas ideas, hacen cosas horribles con los niños y con los ancianos). El sometimiento y la humillación continuos por parte del supuesto padre protector provocan sufrimiento, sentimientos de desamparo, indefensión. Y es lo tenemos desde hace siglos.
Y esos niños maltratados se convierten en psicópatas, ¿Y donde se sientan? Piensa bien... España, está en peligro. Si la cuerda se corta justo en el centro, todos vamos al abismo. Un acuerdo nacional, para mantener la unidad nacional. No se pasen de la raya los violentos y den un golpe de mano, que nos lleve a un nuevo enfrentamiento, ojito...
Fin por hoy, tengo muchas historias de curaciones milagrosas, pero solo recuerdo el tema en cuestión porque son muchos... Señor, bendice y cura a toda la humanidad de sus trastornos mentales, depresión, melancolía, y cualquier cosa que sea una disfunción. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias. Bendito y alabado seas Tú Dios nuestro por toda la eternidad.
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