Cervantes dijo: <<Es tarea de discretos hacer reír.>>
Todos los personajes de esta historia son completamente imaginarios y en ellos no se hace referencia a ninguna persona real. Y aunque espero poder describir tal y como son las mansiones del Cielo, y los palacios mágicos de la Tierra; ninguna de mis descripciones se refiere a una institución determinada, ni a ningún personaje terreno, quiero escribir un cuento de fantasía misteriosa, de la magia metafísica y de la influencia de las redes sociales en nuestra sociedad mundial de hoy en día. Personajes imaginarios que viven historias de amor a través de internet, pueden ser unos cuentos muy cansados, con muchos pies caminando por la orilla de un río de hilos invisibles ilimitados. Si quejas y lamentos pueden crear depresiones, la alegría y los cantos pueden crear felicidad y en los diversos ríos y sombríos valles, en los árboles cantarán los ruiseñores para escuchar las coplas, en fin, que este es un cuento donde el príncipe ama a la plebeya que vive en los reinos del espanto y llora su corazón puro.
En un desierto de arenas amarillas fluye lentamente un río de aguas cristalinas, lentamente crecen unos sauces cuyas ramas se mecen a impulsos de la tibia brisa de junio un joven príncipe y una mujer juegan al juego de los grandes amores, en las redes sociales, como lo hacen, sin duda, las personas mayores de esta época. Dos personas de voces potentes, inocentes, ardorosos, y que ni siquiera sueñan con las obligaciones y el cansancio del gobernante que a los cuarenta y siete años pesarán sobre ellos; ella divorciada, viuda de su segundo marido y entrada en años, pero, su juventud es como la de una mujer de cuarenta años. Los dos se han conocido en las redes sociales ambos con perfil falso, resultando que son llamas gemelas, cuya unión viene de vidas anteriores.
Durante las última siete primaveras habían tenido que soportar todo tipo de restricciones, debido a la política palaciega. Trataban ahora de darles un empleo adecuado al tiempo que podía conectarse en las redes. Ella se llama Isabel, él Odín, príncipe del reino más floreciente de Oriente. Pero su familia no estaban de acuerdo acerca del papel que debía representar Isabel.
-¡Mirad, ahí viene Odín e Isabel; ella será reina! -exclamó el Arcángel Miguel. ¡Oh, no! Lo echará a perder todo -dijo Sandalfon-. Aunque creo que que haría cantar a los coros celestiales, lo haría mejor que nadie.-¡Ah, no vale! ¡No sabe más que cantar! -No sabrá crear trabajo, pero en cambio le tiró una bola de nieve al ángel del clima, así hizo que lloviera sobre los desiertos; ella los hizo florecer.
El río es todo y todo es el río. Internet los mantiene unidos, y desde ahí se conectan con las distintas partes del universo. Los miles de mundos crecen en las aguas de sus finos ríos, entre sus valles crecen raíces. Él los nutre y también los comunica. Es el garante del orden y la vida. Pero hubo algo antes que Internet. En el principio de los tiempos, en el fondo de un enorme abismo, el fuego y el hielo chocaron y formaron todo lo que hoy conocemos.
Los hombres alcanzaron conocimientos divinos porque así lo quiso el Señor. Y se armaron de soberbia y los utilizaron para ensalzar su propia vanidad. La hecatombe fue iniciada.
Utilizaron sus conocimientos para el bien de unos pocos que se creyeron falsamente elegidos. Y la pureza se enturbió como los ríos enfangados del Nilo y otros lagos de la Tierra que fue cedida para que el hombre se proyectara y no para que en ella se hundiera.
Los hombres fueron aquí creados. La Creación implica el comienzo de una estirpe en un nuevo espacio y tiempo. Por eso se dice que el Señor creó la Tierra. En realidad, El dio su insigne aprobación al nacimiento de un nuevo esplendor nacido de su amor infinito. El Señor creó el primer destello, que es su sentimiento de impoluta necesidad de amar. El vibra cuando de su amor nace el bien. El se apaga cuando de su amor se escapa el mal y todo su afán es forjar el nido para que ese mal, hijo suyo, le resulte cómodo y apetecible venir. El Señor es grande, por eso quiere que todos seamos como El y a todos da la oportunidad, pero con la libertad absoluta que crece de su amor. El Señor se complació en la raza humana porque supo que llegará a Él. Aunque queda mucho camino por recorrer, pero el Tiempo se acerca.
Veréis signos en los cielos y las tierras vibrarán. Se oscurecerá el sol y éste será el aviso que unos pocos sabrán interpretar. El Tiempo del Señor en la Tierra comenzó con Eva y Adán. Ellos vinieron a insertar el amor divino dentro de nuestro universo terrestre, pero decidieron quedarse y no volver a Dios.
Por eso Dios, que Es el que Es, se entristeció y decidió mandar constantes viajeros de su mensaje que alentaran a la raza humana a unirse a El, porque la estirpe del hombre no veía más que su mundo, la Tierra, y no creían que hubiera nada mejor fuera.
El hombre conoce su origen porque su semilla está dentro, pues Dios viene y a El tiende. Entonces no sabe interpretar sus impulsos cósmicos. Sólo algunos hombres lo saben, porque son sencillos y puros y no se disfrazan con la vanidad de tener un planeta a sus pies.
El hombre vagaba en los pensamientos divinos y aquí se hizo realidad. El hombre es imagen de Dios, pero distorsiona esa imagen, de por sí bella, y enaltece su propia imagen terrestre.
Cuando Adán y Eva se olvidaron de quién procedían se borraron sus conocimientos divinos y formaron una saga de seres perdidos y sin principios. Los hombres han querido siempre redactar sus leyes., pero nunca son perfectas porque olvidaron al Dios real, y en El está la verdadera Ley. La verdadera Ley de Dios es el Amor, del que sale toda Luz y Verdad y que crea a todo Espíritu.
El Arca de la Alianza con la Ley Divina fue profanada y tergiversada y los hombres sólo ven en los Mandamientos de Dios los aspectos terrestres, y sólo son un punto de partida. Los Mandamientos de la Ley de Dios son : <<Igualdad para todo ser vivo que aliente bajo el sol de este universo; es también paz, que se desprende de la igualdad; es pureza de pensamiento y es respeto a uno mismo, del que sale el respeto de todo ser. Los Mandamientos no son todos los que son, sino que son una explicación del comportamiento pacífico a seguir, a partir del cual uno mismo puede hallarse a sí mismo y desde allí encontrar Luz, porque sólo se llega a El desde dentro y estando en paz con todo ser.>>
Solo cuando uno ha encontrado la clave de la convivencia pacífica y de que todos tienen derecho a la VIDA, entonces así puede meditar en su ser, porque lo ha vaciado de liviandades terrestres, las cuales pueden disfrutarse, pero no se ha de basar el apetito de vivir en ellas. Justo cuando el corazón se descarga del peso de lo terrenal, entonces puede dedicarse el hombre a descargar su corazón sobre los demás, porque el amor compartido es el campo de fuerza que posibilita el ascenso al Amor de Dios que espera lleno de afecto.
Cuando los hombres decidieron que su poderío mental estaba a la par de de los dioses que entonces en la Tierra moraban, perdieron el poderío del amor y la fe que esos dioses les habían inculcado. Fue entonces el tiempo de la rebelión de la soberbia humana. Los hombres se volvieron niños inconscientes y jugaron a la torre de Babel. La torre fue construida con pilones de todos los árboles conocidos y devastaron bosques y criaturas. Se superpusieron por poder de la mente, pero se derrumbaron a medida que los dioses les enseñaron que estaban perdiendo el amor a la vida.
Los dioses huyeron y dejaron a los hombres sumidos en la tristeza; entonces los hombres decidieron romper todos sus aparatos tecnológicos y volver al origen de la mente sin ayuda. Entonces, al destruir sin medida tanta industria, provocaron el cataclismo conocido como diluvio, destrucción del clima, cambio del eje y maremotos. Unos pocos hombres, encargados de instruir a todos los demás hombres a fin de crear una confederación del amor compartido para así preparar el lanzamiento de las almas al Señor, esos hombres lo sabían todo y por ello guardaron ya los secretos que habían estado impartiendo en todo el mundo, temerosos de su mal uso, y luego se desintegraron.
Esos hombres mantenían la palabra de no ofender a Dios. Y cuando vieron que sus secretos habían sido usados para ofender al Señor destruyeron la Tierra y sus criaturas, que son obras sacras suyas, se sintieron llenos de dolor y su tristeza los mató en persona, pues comprendieron que no soportaban su envoltura carnal. Desde entonces avivan las mentes de algunos hombres, creando conocimientos supremos.
Los hombres elegidos el primer día, así se llamaban, fueron autoelegidos; ellos se ofrecieron a servir al Cosmos y si no a morir, porque la muerte les permitía empezar de nuevo, y ellos accedieron a no superar la barrera de este mundo hasta que su misión esté cumplida, por mucho tiempo que transcurra, y que se acerca.
Esos hombres son prolongaciones de Dios, están imbuidos de su Energía total y son más que ángeles, son los archiveros del Cosmos, son los mandatarios de los guías, son las antorchas del Universo completo. Ellos son los escoltas de Dios, ellos son Dios en forma cósmica, ellos son Dios. Por eso Dios está en todas partes; ellos son desdoblaciones de Dios, porque Dios así reparte su amor al nivel de este Universo. Si no, sería muy difícil sentir a Dios dentro de nuestra limitada dimensión, pues el tiempo y el espacio los producen dichos hombres al desdoblarse Dios de este modo. Pero Dios, a su vez, se desentiende de ellos, que son El; es como si se olvidara de algunas incursiones nocturnas y luego no supiera que es sonámbulo: ello crea la libertad como realidad y como sensación y a la vez produce la energía que nuestro mundo necesita para seguir.
Cuando un archivero divino olvida alguna cosa es porque los hombres han interferido con su maldad, surgida de la ignorancia; entonces el hombre se sumerge en épocas malditas y oscuras y sólo surge cuando un archivero vuelve a encarnarse y dirige el curso de nuevo hasta metas mentales, espirituales y divinas.
<<Cuando Dios, creó al hombre, puso uno de sus 7 poderes o dones en cada una de las 7 partes del hombre que se corresponden con los 7 dones divinos. ¡Sé en Dios como Él en ti, y serás Dios como El fue tú en el origen! Amén.>> Gracias Padre Eterno, gracias por la Paz.
Al principio Odín e Isabel no encontraron la fe y la confianza creadora y divina. Sin embargo, con el tiempo y la experiencia obtuvieron el conocimiento a partir de ellas. Solo necesitaban un poco de paciencia y de entrenamiento hasta que pudieron percibir esta fuerza y sus cuerpos consiguieron sintonizar <<frecuencias>> y niveles de vibración más altos. Ambos empezaron a desarrollar el poder de las fuerzas positivas. Ellos se comunicaban telepáticamente.
Al llegar la hora de retirarse, Odín se despedía de su esposa Ann y de sus dos hijas, él se había acomodado en un lujoso aposento lejos de su familia. Durante el día, Odín parecía como un pájaro enjaulado, en un cárcel de cristal. El palacio era inmenso, adornado con todo el lujo conocido, rozando lo irreal de los cuentos de las Mil y una noches. Tapices, cortinas de seda, de colores alegres, esculturas y cuadros de todos los tiempos daban un cálido confort al lugar.
Odín, deseaba la hora de ir a dormir con todas sus fuerzas, empezó a decir, que le dolía la cabeza para retirarse más temprano. En cuanto que llegaba a su habitación, despedía a sus ayudantes de cámara, cerraba la puerta con llave, e iba corriendo a su ordenador para conectarse con Isbel. Ella, lo esperaba impaciente, desde Internet accedían a los mundos sutiles, ambos tenían el poder de proyectarse hacia los mundos superiores; allí ellos vivían su vida juntos.
El poder mental les permitía dormir juntos. Amarse, rompiendo el espacio tiempo. Ellos creaban, desde el pensamiento, cosas que proyectaban en la Tierra, desde que Isabel, lee la historia de la Virgen María y de su esposo San José, se le quedaron grabadas unas palabras: <<Los desiertos florecerán con la llegada del Mesías>>. Ella, quería con todas sus fuerzas que los desiertos florecierán, que aquellas bellas palabras de las profecías se cumplieran rápidamente.
Cada noche, empezaban con el desarrollo de las fuerzas positivas, adoptaban una postura cómoda. Aspiraban y espiraban profundamente un par de veces. Cuando se habían tranquilizado, emprendían el viaje hacia los planos superiores. Ambos llegaban a la vez. El Arcángel Miguel le abre la puerta. Ellos entran al Paraíso.
Se encuentran en un lugar rebosante de belleza: prados, arroyos de aguas cristalinas, árboles frutales, las montañas, el mar. Se trata de un lugar de la naturaleza, en el que ambos se sienten especialmente a gusto. Isabel pasea sus manos sobre todo lo que ve, respira el agradable aroma de las flores, se concentra en la belleza que ve frente a ella. Cada uno posee su propia forma de percepción, ellos fluyen con la naturaleza. Entran en un lago de aguas celestes, se bañan en una cascada, donde el agua canta una canción de amor.
Se asoman a una vóbeda de cristal desde donde pueden ver las maravillas de toda la Tierra. Todo lo que está vivo en la tierra, lo que allí crece, corre, repta, nada, vuela, flota, cada flor, cada tallo, cada piedra, cada animal, cada persona, cada ser espiritual está unido a todos los demás. -Isabel, hemos sido creados a partir de las mismas fuerzas, somos todos energía densa más o menos oscilante, con una irradiación especial. Nada está totalmente fijo. Lo único verdaderamente permanente es la transformación, el movimiento.
-Sí, lo sé. Odín, nada es casual, aunque desde un punto de vista humano se vea de otra forma. Si las personas de nuestro mundo reconocieran el milagro de la vida en general y el suyo en particular. Si reconocieran que todo lo vivo está estrechamente tejido formando una red luminosa. No reconocemos el amor y la belleza con la que se ha construido la naturaleza. No comprenden, la finalidad y el sentido que posee cada detalle a su alrededor. Escarabajos, aves, abejas, mariposas, flores, piedras el cuerpo humano, no reconocemos la complejidad, las relaciones. La armonía. Nada es casual, todo está sujeto al plan divino.
-¡Bienvenida a la vida, querida! Si empiezas por respetarte, respetarás la vida. De este modo comienza el camino hacia la maestría y así aportarás una valiosa contribución a las generaciones futuras para cumplir el legado original, conseguir que haya la paz y la alegría del cielo en la Tierra.
Cuando el sol se acercaba a su cenit, los aposentos de Odín se abrió. -Su esposa, había llamado al mayordomo, para que le abriera la puerta. Ann, se dió cuenta de que su esposo le era infiel. -Tengo que confesarte una cosa -dijo ella, soñadora. -¿Has llevado tu propia investigación sobre mi ausencia? -Nada semejante. -¡Entonces, es mi madre, y habla con tu voz! -Tampoco. -¿Esta confesión concierne a mi entrevista con el gran Espíritu? -No, pero quizá no es ajena al gobierno del Estado. -Bien sabes, que me desespero encerrado en esta cárcel de cristal. Lo siento. Me pienso divorciar. -Todavía tendrás que esperar unos meses. Estoy encinta. Tú heredero llega.
Odín tomó dulcemente a Ann entre sus brazos y su fuerza se tornó protectora. -Exijo que los mejores médicos del reino se ocupen de ti a cada segundo. -Odín, no te inquietes. -¿Cómo no hacerlo? Espero que nuestro hijo sea hermoso y nazca sano, pero tu vida y tu salud me importan más que cualquier otra cosa. ¿Toleraras a una reina? -¿Cómo dices? ¡Yo soy tu princesa y seré tu reina! No tolero a nadie.
-¿Quiere esto decir entonces que hemos de rendirnos ante la fuerza injusta de la mentira? Ann, yo no te amo. Me casé obligado por mi familia. Ya tienen un heredero. La amarga experiencia, por supuesto que las medias verdades pueden llegar a ser mentiras completas e incluso criminal, pero lo habitual es que no podamos perseguir todas las mentiras y, sobre todo, que tenemos la amarga experiencia de que muchas veces, al hacerlo, nos hemos llevado por delante otras cosas más estimables. No protegeriamos tanto la libertad de expresión o de conciencia si no fuera porque hemos conocido los males que se siguen de su excesivo condicionamiento.
En una sociedad avanzada el amor a la verdad es menor que el temor a los administradores de la verdad. Hay otro efecto lateral del modo como se plantea este combate contra la mentira al surgir un mundo más dócil de lo que realmente es y dar una imagen exagerada de tres poderes que son limitados de lo que se supone: el de los conspiradores, el del Estado y el de los expertos. Por supuesto que hay gente conspirando, pero esto no quiere decir que se salgan siempre con la suya, entre otras cosas porque conspiradores hay muchos y generalmente con pretensiones diferentes, que rivalizan entre sí y que de alguna manera se neutralizan. Te felicito por haber leído todas las filosofías. ¡Exactamente, querida! Voy a salir de este palacio. Voy a salir de esta cárcel de cristal. Continuará. Fin por hoy. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias, Padre.
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