Frase inspiradora: <<Desde el final de la II Guerra Mundial han sucedido todas las atrocidades imaginables, salvo la del holocausto nuclear, y, sin embargo, la difusión de Jesús de Nazaret dicta de haberse contenido. No hay lengua culta a la que no esté traducido; Sus Evangelios, se lee y se presenta en todo el mundo; las ediciones se multiplican; su vida se lleva al cine e inspira textos dramáticos; los estudios, libros y artículos sobre Su vida y Su obra componen la bibliografía más vasta alcanzada por un Profeta, a excepción de Buda o Confucio. Tampoco basta para explicar el fenómeno de esta difusión, que tiene razones profundas. Recuerda que Cristo, de quien procede toda verdad, dijo a sus discípulos: <<Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto>>.
Hay, pues, para él, una perfección imperfecta. De donde se desprende que todas las cosas creadas, como consecuencia de esa perfección absoluta, poseen en alguna medida una chispa o un reflejo que nos permite afirmar con plena seguridad que son hermosas, cuando nos apartamos lo suficiente para percibir lo que pregonan de Dios; porque las criaturas, al cabo, sólo hablan de Él.
Es necesario que Dios exista para que podamos decir que una rosa es bella, incluso cuando cerramos los ojos. Porque la belleza de las cosas proclama el recuerdo que conserva de Él, y se hacen feas cuando lo olvidan. Y eso es igualmente verdadero en el plano de la moral. <<Se reconoce que una cosa es verdadera sencillamente por eso, porque es bella. Tomad una obra de arte moderno: el arco de un puente, la curva de un embalse, su elegancia es la expresión material y visible de un cálculo exacto. Lo bello y lo verdadero van siempre asociados y producen lo que se llama el estilo, que parece haberse refugiado, de un tiempo a esta parte, en las matemáticas y en la física. La ecuación de Einstein, desarrollada por desgracia en Hiroshima y en Nagasaki -ciudades bien reales por cierto-, es en su sencillez de una belleza tal, que podría leerse sin excesiva sorpresa en el relato del Génesis (<<¡Que la energía sea igual a la masa por el cuadrado de la velocidad de la luz!>>)
Así como el estilo está ligado a lo verdadero, lo está el talento al artificio cuando no a la mentira. Pascal tiene estilo porque su espíritu científico le permite seguir de más cerca la verdad. La filosofía moderna no es verdadera porque no es bella... y al revés. Cuando leéis una frase de Jean-Paul Sartre como ésta: <<La nada es un agujero del ser, una caída del en-sí hacia el sí por el que se constituye el para-sí>>, está descartado que podáis encontrar la más pequeña dosis de verdad en tan indigesto revoltijo de palabras.
Las objeciones tomada de Kant y de la física ultramoderna son rechazables. Kant es un pensador importante, pero se sirve de la inteligencia contra ella misma y desconoce su aptitud esencial: el poder de eclipsarse totalmente ante lo que es. La física ultramoderna ni niega lo real, ni renuncia en modo alguno a conocerlo.
Entre las trivialidades al uso en las conversaciones, se oye frecuentemente este tópico de la incredulidad general: <<Es demasiado hermoso para ser verdad>>. Detestable error. Si Dios existe, y está claro que existe, nada es nunca bastante hermoso para ser completamente verdadero.<<¿Puede afirmarse de una cosa que es bella?>> <<¿Cómo? Bello, decía juiciosamente Aristóteles, es <<lo que agrada a la vista>>. Se trata, pues, de una simple relación de conveniencia entre un objeto cualquiera y el que lo mira, que no lo verá de la misma manera -o si se prefiere, con los mismos ojos- si es europeo, esquimal o papú, si es una persona formada o inculta, si ha aprendido a andar sobre alfombras persas o sobre la tierra apisonada de una choza, si ha estudiado o no lo suficiente para poder establecer, entre las obras que se ofrecen a su vista, las comparaciones que constituyen el fundamento de todo juicio; y aun así, éste tendrá siempre una carga subjetiva.
<<Un africano del sudoeste se quedará extasiado ante la <<Venus hotentote>>, que a nosotros nos parece deforme, y retrocederá horrorizado ante la Diana cazadora; el chino pensará que al Partenón le faltan formas curvas, y el musulmán que nuestros campanarios son minaretes demasiado toscamente tallados como para que con ellos pueda escribirse algo en el cielo. Son cosas tan evidentes que no necesitan demostración.>>
Sin embargo, <<esas evidencias>> son la ruina de la moral, de la inteligencia y del corazón, porque lo que se acaba de decir de lo bello podría decirse también de lo verdadero y del bien, que quedarían reducidos así a una mera cuestión de opinión o de gustos: y una afirmación de esa naturaleza provoca necesariamente la ruptura de toda comunicación entre las inteligencias y de toda comunión entre los corazones.
Los ejemplos citados son equívocos. Hemos sido nosotros los que hemos adornado con el nombre de <<Venus>> a la pobre mujer disecada que uno de nuestros museos ofrece a la curiosidad de las gentes. Los hotentotes no tuvieron jamás relaciones conocidas con las diosas griegas. El Partenón es un paradigma del arte y no sólo los griegos lo admiran. Nada prueba que un chino no sea capaz de apreciarlo, igual que un descendiente de los vikingos o de los galos puede descubrir belleza en una pagoda, cuyos aleros combados hacia arriba evocan la figura frontal de algún animal sagrado o el reclamo de un indicador invitando al cielo a visitar el edificio.
Por otra parte, el Partenón no sólo basa su belleza en la perfección de sus proporciones: es una soberbia <<jaula de lo divino>>, el más hermoso esfuerzo de la inteligencia pagana por encerrar la amenazante desmesura de los dioses en los límites de la razón humana. Tal es el principio implícito de su arquitectura, la causa primera, inmaterial, de la admiración que cada cual le profesa por instinto. Desde luego, el materialista se empeñará en sostener que todas las pretendidas bellezas del templo, de la pagoda, de la flor de lis o de la rosa no pasan de ser afortunados encuentros con nuestro globo ocular y que su conformación está preparada para elaborar armonías geométricas que no existen en la realidad más que virtualmente. El materialista podría asombrarse de ese poder otorgado a su mirada, pero no lo hace, seguramente por miedo a tener que agradecer a alguien ese don.
No dará las gracias más que a sí mismo y dirá con paul Valéry que el Partenón <<es, antes que nada, un montón de piedras>>, o que la flor de lis es en primer lugar un vegetal, al que su ojo atribuirá elegancias que el vecino hallará preferentemente en el tulipán o en la simple grama. Cuestión de gustos. El materialista no caerá en la cuenta de que esa manera de pensar ha ocasionado ya espantosos estragos en nosotros. Porque si las cosas no son por sí mismas ni bellas ni feas, ni buenas ni malas, si sólo nosotros lo decidimos -sin poder, por otra parte, decidir por los demás-, si acerca de ello hay tantas opiniones como jueces, habrá que deducir que no hay referencias para las inteligencias; y como es necesario vivir en sociedad, tendrá que ser el poder político el que tome las decisiones por todos y para todos, más o menos brutalmente. Se empieza por no escuchar el mensaje de la rosa y se ve obligado a padecer el ruido de los palos o de las balas.
El cristiano no se deja acorralar por esa lógica. Recuerda que Cristo, de quien procede toda verdad, dijo a sus discípulos: <<Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto>>. Hay, pues, para él, una perfección suprema que comprende necesariamente lo bello, el bien, lo verdadero; si no fuera así, sería una perfección imperfecta. De donde se desprende que todas las cosas creadas, como consecuencia de esa perfección absoluta, poseen en alguna medida una chispa o un reflejo que nos permite afirmar con plena seguridad que son hermosas, cuando nos apartamos lo suficiente para percibir lo que pregonan de Dios; porque las criaturas, al cabo, sólo hablan de Él.
Es necesario que Dios exista para que podamos decir que una rosa es bella, incluso cuando cerramos los ojos. Porque la belleza de las cosas proclama el recuerdo que conservan de Él, y se hacen feas cuando lo olvidan. Y eso es igualmente verdadero en el plano de la moral. <<El ateísmo adopta muchas formas. Hay un ateísmo filosófico que, al incorporar a Dios a la naturaleza, se niega a atribuirle una personalidad separada y resuelve todas las cosas con la inteligencia humana; nada es Dios, pero todo es divino; esta clase de ateísmo suele acabar en panteísmo bajo la forma de cualquier ideología. El ateísmo científico desecha la hipótesis de Dios como impropia de la investigación y se dedica a explicar al mundo únicamente por las propiedades de la materia, aunque nunca se preguntará de dónde ha salido ésta.
Más radical aún, el ateísmo marxista no sólo niega a Dios, sino que requeriría su permiso para poder existir; su inoportuna presencia sería un estorbo para el libre juego de la libertad humana. (Ve y observa el mundo marxista, China, Rusia, Cuba o Venezuela... etc.) Con Dios es más fácil vivir. Todas las cargas de nuestra existencia tiene su raíz en una vida sin Dios. <<Quien recorra el sendero crístico-místico del amor a Dios, experimentará en sí mismo que ¡con Dios es más fácil vivir!>> El amor es el sustentador de la armonía cósmica. Quien emite amor, influye al mismo tiempo sobre su propio cuerpo, y es traspasado después por el Espíritu del amor.
El amor y las sensaciones afines a él son nuestra verdadera vida. Él nos lleva a la unión con la Voluntad de Dios, con Su Sabiduría, con Su Seriedad, con Su Paciencia y Misericordia. Si replicamos incansablemente oponiendo el amor al odio, nuestro enemigo más acérrimo se convertirá algún día en nuestro amigo.
De este modo podemos también ayudar a una persona llena de odio, que se nos enfrenta con enemistad, a que encuentre la fuerza interior, puesto que el amor que sale de nosotros fluye a su alma y es acogido por ésta de acuerdo con legitimidades inquebrantables. El verdadero sabio e iluminado no considera a nadie su enemigo.
El amor es la fuerza más poderosa; él se busca con gran pujanza un camino para que el ser humano lo realice. Con el amor sucede lo que con la luz: un rayo pequeño puede iluminar un espacio amplio. Cuanto más grande es el rayo, tanto más luminoso y claro es el espacio, e irradia hacia afuera para muchos.
Dios es el Espíritu del amor ilimitado, infinito. Cuanto más amamos a Dios, tanto más nos acercamos a Él. Quien haya dado ya algunos pasos en el sendero del amor, no conservará nada para sí. Él es un canal del amor divino, a través del cual fluye la vida incesantemente para seguir regalándose. <¡Quien vive sólo para sí mismo y cree que tiene que conseguir y mantener todo para sí mismo, lleva una vida estrecha y atrofiada, porque no toma parte alguna en una vida amplia y en la salvación de la humanidad!>>
Sin embargo, quien cumple con humildad el servicio al prójimo, sin preguntar por qué y para qué, sin esperar agradecimiento ni reconocimiento (ve y observa la obra del Coronel Pedro Baños, Iker Jiménez y toda la estirpe de ¡LOS LIBRES!), recibe un enriquecimiento mil veces mayor, y alcanza alegría interna, satisfacción y felicidad, los valores más elevados que el amor regala, pues en ello el amor se regala a sí mismo.
Si hemos aprendido a amar del modo correcto, alcanzaremos también sabiduría divina, pues Dios es amor y sabiduría. Entonces suena en nosotros la voz del alma, luminosa y clara, la voz de Dios, que se convierte en luz interior y en guía interior.
A través del amor a Dios alcanzamos la sabiduría más elevada. La sabiduría de Dios es de otra naturaleza y mucho más elevada que el saber, pues el solo saber, también el espiritual, no nos aporta ninguna sabiduría. Sabio se vuelve aquel que aspira a cumplir las leyes de Dios y se eleva de ese modo a una vida superior, a la armonía con lo absoluto. Quien desea alcanzar verdadera sabiduría, debe dejar todo tio de orgullo, el pequeño yo limitador, y convertirse incondicionalmente en un hijo del Altísimo.
Aunque tengamos saber, estaremos buscando amor y sabiduría hasta que nos elevemos y realicemos lo que sabemos.
Muchos creen encontrar la sabiduría en una persona determinada o en un libro determinado, o tal vez incluso volverse sabios de tal modo. Miran hacia afuera para encontrar aquello que sólo puede buscarse y experimentarse en lo más interno: El amor y la sabiduría de Dios. La Luz de la verdad interior y de la sabiduría sólo arderá intensamente en nosotros cuando cumplamos lo que hemos leído y escuchado. A través del mero leer y escuchar no encontraremos la verdad interior, nunca nos volveremos sabios ni nunca alcanzaremos la unidad universal ni la armonía universal con lo absoluto.
Sólo a través de la realización de las leyes de Dios encontramos acceso al Uno universal y entramos en armonía con la ley eterna. Que aquel que aspira al poder universal y al amor de Dios, cumpla Sus leyes, ennoblezca sus sentidos, purifique su alma y oriente su vida a la sabiduría universal y al amor. De ese modo encontrará el camino a la unidad absoluta con el Espíritu infinito, y vivirá así en armonía con la conciencia omniabarcante y más elevada, con Dios, que es la armonía del infinito.
La persona que busca se encuentra siempre con la pregunta: ¿Para qué vivimos? ¿Cuál es el sentido de la vida? Superar el propio ego en lugar de juzgar al prójimo. Para poder captar correctamente el sentido de nuestra vida, tenemos que mirarnos al fin y al cabo a nosotros mismos. Tenemos que preguntarnos: ¿Por qué estamos en esta Tierra y quiénes somos?
Estamos en esta Tierra para reconocer quiénes somos: seres espirituales en vestido terrenal, que en la escuela de vida Tierra deben desarrollar de nuevo su ser interno, el amor.
No estamos aquí para juzgar a nuestro prójimo, para hablar de él inventar historias o cuentos sobre él, para descalificarlo y para con ello sobrevalorarnos a nosotros mismos, sino que estamos aquí para reconocernos a nosotros mismos, para trabajar en nosotros, para volvernos personas útiles que se hacen responsables de su verdadera vida de forma altruista. Tenemos que reconocer finalmente que aquello que hace el prójimo, es cosa que atañe a Dios y no a nosotros o a aquel con el que hablamos a través de una tercera o cuarta persona. Vivimos para regresar al origen, a la fuente del amor eterno, para volvernos uno con nuestro Dios, el Todopoderoso.
Por ello debemos realizar el mandamiento más elevado: el amor, que incluye a toda la Creación y a todos los seres, el amor, que es la ley, Dios. Cada uno tiene que aprender a vencerse a sí mismo para liberar el alma de las cadenas del yo inferior personal. El conocimiento obtenido sólo de libros no sacia el hambre por la verdad; esto lo hace únicamente la realización.De ahí que la mera lectura de libros no es el camino para alcanzar la soberanía sobre nuestro yo inferior.
Del mismo modo que uno no se queda satisfecho con la contemplación de un plato de comida, ni se refortalece con ello, sino que primero debe comerlo y digerirlo correctamente, así es también con el alimento anímico-espiritual que es ofrecido en los libros a los hombres y almas que tienen hambre de la verdad: tenemos que primero llevar a la práctica la comida espiritual -conforme a las leyes celestiales-, y sólo después de eso el alma y el hombre reciben el verdadero alimento interno. La comida para el alma puede ser asimilada sólo con la realización de las enseñanzas e instrucciones recibidas por Jesús, Cristo, que es Dios, El Eterno, nuestro Creador.
Quien no vive de manera justa, tampoco puede dar de modo justo; y quien no puede dar de modo justo, no es ningún verdadero servidor de la humanidad. <<El ateo idiota no se plantea problemas. Encuentra natural vivir en una bola de fuego recubierta de una fina capa de barro reseco, dando vueltas sobre sí misma a una velocidad supersónica y alrededor de una especie de bomba de hidrógeno escoltada en su órbita por miles de millones de lucecillas de origen enigmático y con destino desconocido>>.
<<Vivimos de forma muy peligrosa dentro de la ley de Siembra y cosecha, y por eso el mensaje alarmante de este libro es que somos al mismo tiempo un peligro para nuestros semejantes>>. Mientras pensemos y obremos de forma negativa, nos encontraremos en una red que se compone de egoísmo, envidia, rivalidad, falta de amor y otros comportamientos erróneos. Se trata de la red de nuestras analogías, en la que nos hemos envuelto al igual que una araña que está a la espera de sus víctimas. Somos víctimas de otras víctimas. Busca en tu corazón, haciendo terapias de regresiones a otras vidas.
<<Y, tras siglos de guerra, nos atrevemos a hablar en el nombre de todos nuestros muertos de cualquier época, condición, estamento o creencia. En todo caso, en la historia aprendimos que ellos, los muertos, somos nosotros los encarnados, y que nosotros seremos vosotros, los por nacer libres e iguales, y que vosotros seréis pronto ellos, los muertos, es decir, nosotros>>. Se irán presentando las mismas lecciones hasta que te hayan enseñado lo que necesitas saber.
El libro ILLUMINATI escrito por el doctor en Humanidades, Historia Y Ciencias Sociales, así como reputado especialista en dinámica de grupos y organización de sociedades, el alemán, Paul H. Koch nos muestra con plena claridad lo que ha sido, es y será el pasado, el presente y el futuro de la Humanidad. Y, dice: <<... Sólo existirá una patria, la Tierra. Y una sola fe, la Doctrina de Lucifer, la felicidad sobre la Tierra>> porque <<existirá quizá tan sólo un pastor y un rebaño, un pastor libre con un cayado de hierro, y un rebaño humano esquilado y balando de forma uniforme>>.
El autor de estas líneas en las que augura el advenimiento del comunismo, la guerra francoprusiana de 1870 y la globalización, que además utiliza por vez primera la expresión dictadura del proletariado de la que posteriormente se apoderó Lenin, fue el poeta Heinrich Heine. Leer este libro te ahorrará muchos disgustos. España está al borde del abismo, una guerra civil se vislumbra en el horizonte, no solo se ve en los sueños, es una realidad palpable en la atmósfera: Ve y toma la casa de fulano que está desocupada. Horario, que va a provocar miles de conflictos por que no cuadran los cuadros... gente ordinaria, gente corrupta administrando, todo lo dicho y leído en el Libro ILLUMINATI se está cumpliendo a raja tabla. Así se cumplen los deseos del Diablo Lucifer destruir a los hombres y arrastrarlos a los infiernos. <¡Europa quedará rota en pedazos!>> España, es odiada, envidiada por cierto elementos... La vida es nuestro tesoro más valioso. Jesucristo nos promete vida eterna en la Tierra, el Diablo nos maldice con el fuego del infierno.
El Vaticano tiene un ejército de Sacerdotes Exorcistas, porque el Diablo ataca a muchas personas, no son cuentos, posesión demoníaca. Ve y observa el rostro oscurecido de ciertos políticos. La muerte anda cerca de ellos, juegan con ellos, un macabro y siniestro juego, debido a su contacto diario son seducidos, manipulados. No me creas, lee los Evangelios, Jesús lo predica todo. España es cristiana. Bandera del mundo por ser cuna de grandes hombres. La época del Terror jacobino, se echa otra vez sobre Europa, ve y observa, cómo son nuestros administradores públicos: Ladrones corruptos, asesinas y criminales potenciales. No pasarán. Cristo vive.
Hay igualmente, gente buena como Trump, Musk, Putin, XI J. ellos salvarán a la Humanidad del holocausto nuclear. ¡Salvar la Tierra! Los criminales a la cárcel. Nuremberg es el lugar del juicio a los nazi. Allí, deben llevar a los criminales que han consentido el asesinato de miles de rusos, ucranianos, palestinos, israelitas y, todas las personas que han muerto en los últimos acontecimientos aquí... Si, Trump, no lo hace lo harán los ángeles, y limpiarán y barreran toda la Tierra con agua. Antes de que exploten el planeta. Dios advierte. Dios no quiere esta situación socioeconómica. Dios es Cristo, y conoce bien los dolores del Mundo. Salva tu alma.
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos y líbranos de las acechanzas del Diablo y de la obra de sus lacayos. Una revolución cultural, somos pobres ignorantes. Gracias Padre. Amén.
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