Frase inspiradora: <<No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tengas poder para hacerlo. El premio que me dieron fue un beso mayúsculo de toda la Humanidad. Salí en busca de la luz creadora, la busqué en los cielos, y tuve la inmensa fortuna de hallarla en los ojos de Jesús el Nazareno. Fue larga la espera e incontenible el ansia, pero al fin cobijé en mi pecho a la realidad, a la verdad sola>>. Los hijos, dan cariños, afectos, un amor que crece como una llama perenne. Y al mismo tiempo se disipa la sombra de algo peligroso, la soledad existencial y el vacío interior. Por tanto, su alegría ha de ser doble, y le dejará un recuerdo que de ninguna manera se borrará con el paso de los años. El ser humano ama intensamente a sus hijos y quiere ser correspondido. La destrucción de la familia, llena a todos de desesperanza; como cuando el abatimiento cae a plomo sobre el alma, ¿hay algo mejor que un anuncio venturoso de un embarazo? Eso ocurre todos los días de la vida. Pero nunca por casualidad, sino por causalidad.
Hay una suma de acontecimientos favorables que están ligados a nosotros mismos, y de los que no podemos librarnos, por más que queramos. En este caso, su fortuna tiene una oportunidad de exhibirse y convalidar tantos sueños dormidos que esperan despertar para alegrarle. La buena nueva que llegará hasta usted será un impulso auténticamente placentero, que deberá gozarlo para ser más usted mismo. <<Llegó de los cielos en el año 2.012 sones triunfales de trompetas y címbalos>>, los Ángeles se regalan con la música encantada de las Superiores Esferas. Lo que Dios promete al profeta Isaías, está realmente vivo y vigente. Que repiquen las campanas para que todos sean tan dichosos como yo. Cierto es, que se oyeron sones de trompetas en Canadá, Cádiz y en Alemania, ve y observa.
Isaac Asimov, escribió muchos libros, con títulos muy llamativos, por ejemplo: El hombre bicentenario, Antes de la Edad de Oro 1 y 2, etc. Los dos volúmenes de que consta la antología Antes de la Edad de Oro (aparecidos anteriormente en la colección Super Ficción de esta misma editorial, con el título de La Edad de Oro de la ciencia ficción, y que recuperan ahora su título original) enlazan con la serie La Edad de Oro que se viene publicando en la colección Gran Super Ficción, constituyendo junto a la misma el proyecto más ambicioso que se haya llevado a la práctica en el terreno de las antologías: la reconstrucción de la historia de la ciencia ficción a través de sus relatos más importantes, presentados cronológicamente.
Asimov debe buena parte de su enorme popularidad al irresistible encanto de sus "modestas" presentaciones, gracias a las cuales ha sabido ganarse la simpatía de un número creciente de admiradores. Esa misma e inimitable habilidad es la que Asimov aplica en la confección de antologías como la presente, que incluye una extensa presentación del autor examinando clínicamente el momento del género, y amplios comentarios enlazando cada relato. Si a esto le sumamos el interés histórico de la obra, cuya riqueza en este sentido es precursora de la posterior labor de Asimov como historiador, el resultado no puede ser más satisfactorio.
Coloso, por Donald Wandrei: <<Su (la de ciertos astrónomos) representación es el modelo de un universo en expansión. El super-sistema de las galaxias se dispersa como una bocanada de humo. A veces me pregunto si no podría existir una realidad a escala mayor, donde aquél no fuese efectivamente más que una bocanada de humo>>. Sir Arthur Eddington -The Expanding Universe.
<<Como una llama en el cielo, el estratoplano dorado y rojo sobrevoló el monte Everest y se lanzó hacia la cumbre. Hasta hacía pocos años, aquel pico permanecía invencible y casi desconocido, un desafío para el hombre. Las tempestades invernales azotabán aquel techo del mundo, y el frío competía con los precipicios para dificultar la conquista. Esos terribles vientos soplaban todavía, pero una torre edificada por el hombre se alzaba más alta que la vieja cumbre y una pista de aterrizaje, que era un triunfo de la audacia y el genio de los ingenieros, se extendía sobre el espacio adyacente a la torre. El estrotoplano aterrizó y rodó por la pista hasta detenerse. El hombre que descendió, Duane Sharon, parecía distinguido a pesar del voluminoso <<mono>> de aviador... Anduvo hacia el gran observatorio de la LIDC, Liga Internacional para el Desarrollo de la Ciencia. Se necesitaron quince años para construir y equipar aquel observatorio proyectado ya en 1960.>>
Siga leyendo la obra de Isaac Asimov. Escuche atento, lea esto, el universo y sus planetas es puro humo. Solo por el pensamiento, puede el hombre visitar los otro mundos o realidades. Lo oyó bien. Solo es permitido al hombre bueno y justo. ¡Hola! ¿Te molestó? Invierta en proyectos terrenales. ¡Hacer florecer los desiertos, es la gran obra! Despilfarrar los caudales públicos en proyectos fantasiosos mientras la gente pasa necesidades del orden primero, como es la salud pública , la educación, los alimentos y la vivienda, genera mal karma. Mira, cuántos millones, de sin techo hay por doquier. Por todo el planeta hay indigencia. No se debe consentir.
EL SUBMARINO ATÓMICO
Cierto día de fines de 1938, cuando faltaba menos de un año para comenzar la Segunda Guerra Mundial, Otto Hahn y su colaborador el doctor Strassamann descubrieron que en la reacción nuclear entre el uranio y los neutrones lentos, el núcleo del uranio se parte. El hecho era trascendental. Calcularon inmediatamente que de estas reacciones podían desprenderse cantidades gigantescas de energía.
Por aquel entonces se trabajaba afanosamente en los laboratorios de las grandes potencias, porque todas sabían que la energía nuclear podía dar la victoria a la primera que lograra domesticarla... Era evidente que el espectro del átomo se cernía sobre el mundo.
El famoso sabio alemán Alberto Einstein, residente en Nueva York, aconsejado por varios científicos amigos suyos, escribió al presidente Roosevelt la siguiente carta: <<Al Presidente Franklin D. Roosevelt. 2 de agosto de 1939, Señor: <<Un trabajo bastante reciente de E. Fermi y de Leo Szilard, que me ha sido sometido en forma de manuscrito, me lleva a pensar que el elemento uranio puede ser transformado, en un porvenir inmediato, en una fuente de energía nueva e importante. Ciertos aspectos de la situación así creada parecen reclamar la vigilancia y, si fuese necesario, una acción rápida por parte de la Administración. Por ello creo que es mi deber llamar su atención sobre los hechos y recomendaciones siguientes:
<<En el transcurso de los últimos cuatro meses se ha hecho muy probable, partiendo del trabajo de Joliot en Francia, así como de Fermi y Szilard en América, que sea posible establecer una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, a partir de la cual se formarían grandes cantidades de energía y un buen número de elementos análogos al radium. Ahora parce casi cierto que se podrá conseguir en un futuro próximo. Ese nuevo fenómeno podrá conducir también a la construcción de bombas, y es posible concebir, si bien esto sea un poco menos cierto, que se construyan bobas de un tipo nuevo excesivamente potentes. Una sola bomba de ese tipo, transportada por barco y que hiciese explosión en un puerto, podría destruir, no solamente la totalidad del puerto, sino también parte del terreno circundante...>>
El presidente Roosevelt, en principio, rechazó la proposición de Einstein. Pero a mediados de octubre de 1939, pocas semanas después de que Hitler iniciara la Segunda Guerra Mundial (el Zelenski de aquel tiempo, no lo olviden son tres guerras mundiales, el proyecto de los Sabios de Sión, la masonería y los ILLUMINATI), el financiero neoyorquino Alexander Sachs, asesor oficioso de la Casa Blanca, se las ingenió para convencer al Presidente de que debía patrocinar la fabricación de aquella arma de potencia incalculable. Poco más tarde, en el verano de 1942, se ponía en marcha cerca de Los Álamos, en Nuevo Méjico, el fantástico proyecto <<Manhattan>> para construir la bomba atómica.
El sabio físico J. Robert Oppenheimer (1904-1967), fue nombrado director del Laboratorio Atómico. En agosto de 1945 caía sobre Hiroshima la primera bomba atómica. Días más tarde, el Japón, a bordo del buque insignia de la III Flota norteamericana en el Pacífico, el acorazado <<Missouri>>, anclado en la bahía de Tokio, aceptaba la rendición incondicional que ponía fin a la guerra.
Inmediatamente Rickover, el que más tarde llegaría a ser almirante de la Flota norteamericana, hombre capaz, de extraordinarias dotes de mando, vio la posibilidad de aplicar la energía atómica para propulsar submarinos. La dificultad estribaba en dotar a los sumergibles de un reactor capaz y de pequeñas dimensiones. Acto seguido se contrataron los trabajos con la <<Westinghouse>> para la construcción del primer reactor atómico adaptable a los submarinos. Este primer reactor se instaló en 1953 en el Polígono de Pruebas de Reactores Nucleares, en Idaho.
Después de las pruebas, el éxito fue tal que la Marina Norteamericana se lanzó rápidamente a la construcción del primer submarino atómico, el <<Nautilus>> que un día había de admirar al mundo con su gran epopeya de cruzar bajo los hielos el Polo Norte. El científico Jorge Claude escribió: <<Si el libro <<Veinte mil leguas de viaje submarino>> no ha sido el inspirador directo, en el problema de la energía del mar, qu es actualmente el objeto de nuestros trabajos, ¿podré decir del mismo modo que el entusiasmo del capitán Nemo por el mar inmenso y misterioso no ha guiado nuestros pasos inconscientes hacía él? Hay que incluir al autor de <<Los viajes extraordinarios>>, Julio Verne bautizó al submarino que, guiado por el capitán Nemo, recorrió todo los mares del mundo, ha sido varias veces llevado gloriosamente por submarinos reales.
El propio Roberto Fulton, cuando proyectó y construyó su célebre submarino, el segundo del mundo que mereció ser llamado submarino, lo bautizó con el nombre de <<Nautilos>>. El primero, construido por el español Monturiol, se llamaba <<Ictineo>>.
El <<Nautilus>> norteamericano fue concebido por Rickover y su equipo de hombres formado principalmente por Lon Rodd's, Jim Dumford y Ray Dich. Fue construido en los astilleros de la <<Electric Road División>>, de la <<General Dynamycs Corporation>>, en Grotton (Connecticut). De forma alargada, desplaza en inmersión 4.000 toneladas.
La fuerza para avanzar se la suministra un reactor atómico. A fin de orientarse dentro y fuera del agua y dirigir su rumbo, el Nautilus>> va dotado de los más modernos aparatos: sondadores acústicos de precisión, modernísimos periscopios, antena de radio, aparatos receptores y emisores, batistermógrafo, para registrar la temperatura del agua del mar; fathometer, que da con exactitud impresionante y matemática la disminución de la profundidad de las aguas: trece aparatos sonar...
Los mando de dirección y seguridad están confiados al piloto atómico, sistema que guía al <<Nautilus>> de modo muy parecido a como lo hace el piloto automático en el avión. En cuanto al inertial navigator, casi tan sensible y complicado como un cerebro electrónico, es un sistema registrador de ruta por inercia. Lo proyectaron los ingenios de la <<Nort American Aviation>> para guiar el proyectil <<Navaho>> de un Continente a otro. Este aparato almacena información y proporciona lectura constantemente de la posición del <<Nautilus>>. Gracias a él se pudo lograr la travesía del Polo Norte. El S.I.N.S. (Shipsis Inertial Navegation System) se usó por primera vez en el <<Campass Island>>, navío de superficie, con gran éxito. Su aplicación al <<Nautilus>> constituyó un nuevo triunfo de los técnicos y científicos norteamericanos.
Por lo que respecta al <<sonar>>, hecho para detectar los hielos, es un aparato de una sensibilidad prodigiosa. Substituye al radar en la navegación por inercia. Para dar idea de su precisión y sensibilidad basta decir que detecta un pajarillo posado sobre la superficie del mar a media milla de distancia.
Sin tales aparatos no se podría haber realizado la travesía al Polo, ya que los periscopios no podían emerger bajo el casquete polar. La vida es agradable en el interior del submarino atómico. A profundidad de crucero, no hay en absoluto movimiento alguno: el sumergible está firme y horizontal. Aunque en la superficie haya tempestad, a 80 metros de profundidad sigue con la misma estabilidad. Además del sistema normal de revitalización (botellas almacenadas de oxígeno, máquinas para extraer y nivelar los gases nocivos), el <<Nautilus>> está dotado de snorkel, modernísimo revitalizador de aire sin necesidad de salir a la superficie.
Los más modernos evaporizadores dan agua dulce en abundancia. Las instalaciones de aire acondicionado crean en el interior del submarino un ambiente artificial ideal: temperatura a 22 grados y humedad relativa de 50 por ciento.
Para hacerse cargo de las comodidades de que está dotado este modernísimo sumergible, bastará decir que los hombres de la tripulación están alojados tan lujosamente como en primera clase de avión de pasajeros. Hay salas de reposo, proyector de cine, biblioteca, discoteca, distribuidores automáticos de bebidas refrescantes... Las literas se hallan equipadas con corcho esponjoso y tienen luz individual. La cocina es refinada, como la de cualquier trasatlántico de lujo. Al visitar al <<Nautilus>>, fácilmente se lleva uno la impresión de que se trata de un submarino de recreo, algo así como un yate hecho para navegar por debajo del mar. Y, sin embargo, en caso de guerra el <<Nautilus>> puede realizar misiones bélicas y permanecer sesenta días bajo el agua, sin emerger.
La carga de combustible nuclear para 400 días de navegación tiene un valor aproximado de tres millones de dólares, es decir, 210 millones de las antiguas pesetas (1969). El día 14 de marzo de 1956, el <<Nautilus>> hizo su primera entrada en el puerto de Nueva York. Llevaba recorridas ya unas 30.000 millas, vuelta y media al mundo, por el Ecuador, de las cuales, más de la mitad, habían sido de inmersión. En este recorrido empleó un trozo de uranio no mayor de una pelota de golf.
Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias Padre.
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