miércoles, 5 de junio de 2024

El Bosque Mágico - Lo que los jóvenes preguntan 161º

 <<Fe y caridad traen consigo la esperanza, también virtud teologal, en cuanto que su objeto es el mismo Dios; en cuanto que no se fundamenta en nuestras fuerzas, sino en el poder y la fidelidad de Dios a sus promesas; y en cuanto que es también virtud sobrenatural que Dios infunde con su gracia. Una esperanza no de algo pasajero y caduco, sino la gozosa esperanza de la felicidad plena y definitiva del Cielo, <<dónde Cristo mismo enjugará las lágrimas de nuestros ojos y donde no habrá muerte, ni llanto, ni gritos de fatiga, porque el mundo viejo ya habrá terminado (cfr. Apocalipsis 21,4)>>.

<<Esta firme seguridad de saber que Dios mismo está con nosotros (<<Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?>>), funda la esperanza cristiana de llegar a participar definitivamente de la gloria de Dios, y puede, por tanto, dar una visión radicalmente serena y alegre de nuestra vida y de la historia, a pesar de la propia flaqueza, y del espectáculo de la humana debilidad. Es el único y verdadero motivo que nos hace comprender, aun en las circunstancias más adversas, que <<para los que aman a Dios, todo es para bien>>.

<<La Ley divina es camino -no cortapisa-; y en esa Ley, Dios ha señalado como el máximo y primero de los mandamientos el amor hacia El: <<Escucha Israel: Yahvé, nuestro Dios, es único. Amarás, pues, a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza>>. Mucho tiempo después, Dios mismo se hizo Hombre en Jesucristo: era la Luz que brilló en las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron. Con ánimo de tentar a Cristo, de tergiversar sus palabras, un fariseo preguntó al Señor: <<Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la Ley?>>. Quizá aquel hombre esperaba oír decir de Cristo algo que le permitiese acusarle de ir contra la Ley y los Profetas; pero El Señor le respondió: <<Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y mayor mandamiento>>.

<<Y después de esta reafirmación del precepto supremo con palabras del libro del Deuteronomio, Cristo añadió, utilizando también palabras de la Sagrada Escritura: <<El segundo, semejante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo>>. 

Lo escucha, bien, Israel: <<Con todo tu corazón: es la regla y medida del amor que Dios pide al hombre; amor sin medida, del todo. Dios no pide la conquista de una gran extensión de terreno; Dios no pide un puesto en nuestro corazón, en nuestra alma, en nuestra mente; un hueco junto a otros amores, sino que quiere la totalidad de nuestro amor. No un poco de nuestro amor, un poco de nuestra vida, algo medio: Dios es Todo, el Único, lo Absoluto, y debe ser amado ex toto corde, absolutamente. No necesita nuestro amor, ni la glorificación que el hombre puede ofrecerle: El es la plenitud inefable del Ser, infinitamente autosuficiente. Lo es Todo, y nada podemos añadirle.

Pero quiere esa glorificación y ese amor, que le debemos como criaturas, y en la medida en que lo realizamos alcanzamos la felicidad plena -la unión con Dios-, que El mismo ha querido ofrecernos con la creación, la elevación al orden sobrenatural y la Redención. Dios es Todo, pero no todo es Dios. Y quien nos pide todo nuestro amor, nos impone además -en aparente antinomia- amar a otros, presuponiendo que cada uno se ame a sí mismo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Amar a Dios, al prójimo y a uno mismo.

Entre Dios, el prójimo y uno mismo, hay, pues, una cierta unidad en cuanto que todo eso puede y debe ser amado. Entre uno mismo y los demás hombres se establece una paridad, que en cierto sentido se extiende a todas las cosas creadas; pero en ese conjunto, Dios debe ser amado no como uno entre otros, y ni siquiera más que a los otros como si fuese el primero de una serie: debe ser amado de modo diverso: absolutamente, sin medida, sin referencia intrínseca a cualquier otra cosa; debe también ser amado como el Único, como el Todo, ex toto corde. Y debe ser amado en Sí mismo, directamente, no a través de intermediarios.

Siendo la plenitud del Ser, Dios no es el ser de las cosas; las cosas -y los hombres con ellas- tienen cada una su propia consistencia, son en sí mismas y así pueden ser conocidas y amadas. Por tanto, Dios no es amado con sólo amar al prójimo, aun cuando no amar al prójimo sea signo de que tampoco se ama a Dios, ya que si amamos a Dios amaremos también todo lo que El ha hecho y e suyo.

Escucha, oh, pueblo, de Israel: <<La actitud propia de la criatura espiritual ante el Creador es la adoración, la sumisión total de la voluntad. Esta es la única que responde adecuadamente a la real situación del hombre ante Dios. Pero, además, Dios mismo nos ha constituido, gratuitamente, en hijos suyos y partícipes de su naturaleza divina. La Filiación en Dios es única y subsistente: la Filiación natural del Verbo, que es la Persona del Hijo. Pero en su infinita misericordia y amor, Dios se ha dignado elevarnos a participar de esa filiación, a ser verdaderamente hijos de Dios:

<<Ved qué amor nos ha mostrado el Padre, que ha hecho que nos llamemos hijos de Dios y lo seamos>>. El Verbo sigue siendo Unigénito, Hijo Único, pero nosotros participamos de esa única filiación, sin multiplicarla ni disminuirla absolutamente; del mismo modo que a Dios, Totalidad y plenitud del Ser, nada añade o disminuye la creación de las cosas. Somos hijos de Dios en el Hijo, por la fuerza santificadora del Espíritu Santo. Cristo es verdaderamente Primogénito entre muchos hermanos, sin dejar de ser Unigénito del Padre.>> Deben saber que, Dios es Jesucristo.

<<Dios en nosotros y nosotros en Dios>>. Con la elevación sobrenatural, la presencia divina en lo más íntimo de nuestro ser adquiere una nueva dimensión: si por ser criaturas suyas, Dios está en nosotros; por la elevación sobrenatural nosotros estamos en Dios, en cuanto que, de modo misterioso pero realísimo, somos introducidos a participar la vida íntima de Dios. De extraños hemos pasado a convertirnos en miembros de la familia de Dios, y el amor nuestro a Dios no es ya la simple operación de una voluntad finita, sino de una caridad que El pone en nuestros corazones, como cierta participación del Amor personal y subsistente: el Espíritu Santo. Así, este amor de Caridad se continúa necesariamente en un amor nuevo a los demás, que causa y en cierto modo también supone una diversa y más profunda unión con todos; una unión no horizontal, sino de convergencia en Cristo:

<<Nuestro Señor ha venido a traer la paz, la buena nueva, la vida, a todos los hombres. No sólo a los ricos, ni sólo a los pobres. No sólo a los sabios, ni sólo a los ingenuos. A todos. A los hermanos, que hermanos somos, pues somos hijos de un mismo Padre Dios. No hay, pues, más que una raza: la raza de los hijos de Dios. No hay más que un color: el color de los hijos de Dios. Y no hay más que una lengua; ésa que habla al corazón y a la cabeza, sin ruido de palabras, pero dándonos a conocer a Dios y haciendo que nos amemos los unos a los otros. Hemos llegado al punto en el que lo viejo se retira y deja avanzar a lo nuevo. ¡El viejo mundo pisciano ha muerto! El nacimiento del Nuevo Mundo de la Era del Acuario es delicado, pues este mundo moderno, tiene que rasgar los velos, de la historia oculta.

Los protagonistas del Teatro del Mundo, somos todos nosotros; solo, somos seres humanos, que anhelamos la libertad y rechazamos la dominación de los que se creen más fuertes y más poderosos que nosotros. Todos estamos llenos de esperanza, nos sublevamos contra la vulgaridad y el fatalismo, que se plantea como un ejercicio de libertad desde la diversidad y la admiración. Estos hombres buenos del mundo han alzado su voz a través de las nuevas tecnologías, hablan de política y de la ecología, también de la economía mundial, de las ciencias y de las bellas artes y ellos, reivindican con su vida y sus logros la justa y necesaria presencia de la honestidad, la solidaridad en un nuevo modelo de sociedad que, con sus convicciones y saberes, contribuyen a configurar en beneficio de la humanidad. Son hombres y mujeres cuya aproximación nos hace  sentir más libres, más fuertes y más capaces. Ellos y ellas asumen riesgos con valentía, dignidad y coherencia, sus compromisos y elecciones marcan su vida entera. 

Aspiremos a ser espiritualmente flexibles, pues el ser útil a los demás, es un ejercicio que da riqueza interna, especialmente a las personas de edad avanzada. Pues en todo ayuda, el consejo, la respuesta, la solución, y Él ciertamente sabe conducir a Sus hijos humanos. Nosotros mismos tenemos en las manos las riendas de nuestra vida y de nuestro destino. Dios es Amor. Cristo es Dios. ¡Aprovechemos la nueva oportunidad! Merece la pena, no sólo para el aquí y ahora, no sólo para esta vida terrenal. Muchas cosas pueden aún cambiar -entre otras cosas también podemos cambiar nosotros mismos. Así usted experimentará cuánta alegría y felicidad produce el contribuir desinteresadamente a la alegría y felicidad de otras personas. Si conseguimos considerar este cambio en nuestra existencia como una oportunidad para cambiar de perspectiva, seguro que pronto se nos ocurrirán posibilidades de dar a nuestra vida un sentido nuevo y bueno.

Buenos propósitos durante mucho tiempo albergados y cuya realización se veía obstaculizada por las circunstancias, tal vez pueden ser realizados ahora. Si nos lo proponemos seriamente, pronto emergerá esperanza y la confianza en que más de una cosa cambiará para bien. Todos juntos rechazamos las malas intenciones de los necios, que dijeron en su día: <<Europa será rota en pedazos>>. LA VENGANZA DE ISRAEL. <<¡No hay esperanza para Europa!>> En esta amarga reflexión, el riquísimo financiero judío-norteamericano Bernard Baruch resumía, en febrero de 1937, su profundo desencanto del Viejo Mundo. 

Después de la crisis de 1929-1930, (provocaron la muerte por hambruna de millones de seres humanos en todos los continentes, es especial en norte américa, donde los empresarios se suicidaron en masa...) en efecto, el horizonte no había cesado de ensombrecerse para los animadores del marxismo. Añadiéndose al triunfo del fascismo en Italia y a la instauración del nuevo Estado portugués, el fracaso del Frente Popular en Francia y el desastre rojo en España habían sellado su revés en el Mediterráneo. Y he aquí que en la Europa central se acumulaban las nubes anunciadoras de tormenta más amenazadora todavía, de un huracán dispuesto a barrerles.

Y que el nacionalsocialismo, sólidamente establecido por la vía legal en Alemania, a partir de 1933, se extendía como mancha de aceite, ganando solamente a los Estados vencidos, sino a los Estados políticamente engrandecidos, restaurados o creados, pero económicamente desorganizados, por los tratados de Versalles.

<<¡No hay esperanza para Europa!>> Tanto dinero, tantas riquezas, tantas vidas humanas, en el curso de tantas guerras y revoluciones, ¿habrían sido sacrificados inútilmente? Tan cerca del objetivo, ¿habría que renunciar a la realización del gran designio, a la Construcción de la Gran Obra, a aquel dominio sobre toda la Tierra prometido por los profetas al Pueblo Elegido (Daniel, VII, 14, 27)? ¿O bien, una vez más, tratar de derribar el obstáculo, al precio que fuera, incluso a costa de un cataclismo en el cual zozobraría la civilización? Y he aquí, que un año más tarde (junio de 1938), un artículo incendiario de la American Hebrew, la más popular de las revistas judías de América, fundada en 1879, aporta como un eco la respuesta esperada, el llamamiento a la cruzada y vaticina:

<<Europa será rota en pedazos>>. Gracias a la influencia de los judíos Hore Belisha en Inglaterra, León Blum en Francia y Máximo Litvinov en la U. R. S. S., las democracias se unirán contra la dictadura nazi... <<Europe will be broken to pieces!>> Y, por encima de los himnos nacionales , el <<God save the King>>,  la <<Marsellesa>> y la <<Internacional>>, se alzará el de Israel, <<Eili! Eili!>>, orgullosa de su triunfo. Puesto que no hay nada que esperar de Europa, Europa será destruida! Después de haber leído aquel texto, ¿cómo no pensar que, en los banquillos del tribunal de Nuremberg, faltaban los principales culpables? Consecuencias de la crisis norteamericana de 1929: quiebras y paro obrero en Alemania.>> A pensar. Los judíos provocaron la Primera y la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto nazi es su gran obra de sacrificio y ofrenda a los diablos que adoran. Y, ahora, quieren fabricar la tercera guerra mundial, dando créditos a ambos bandos.

<<Rusia pagará su industrialización con la sangre de los <<kulaks>> engordados y el sudor de sus trabajadores.>> Todo organizado para eliminar las manos de los trabajadores que ya nos les servían, porque las máquinas iba ocupando su lugar en el campo y en las fábricas, igual que ahora, los chicos de las oficinas de los bancos son sustituidos por los cajeros automáticos, y ya se preparan para la era de la robótica, que para eso quieren eliminar a  más de mil millones de seres humanos, y con esta pana se va construyendo la camisa de los futuros muertos... Pero, ellos se olvidan de que las camisas de los muertos no llevan bolsillos, y para el más allá sólo se llevan sus obras, sus acciones en bien o en mal. Una nueva guerra sería el fin, de nuestra civilización. ¡Nosotros elegimos! ¿Paz o guerra? ¡Al Diablo por aliado! La victoria será nuestra. Dios es con nosotros.

<<Un diario de San Petersburgo llamado Znamia (Estandarte) publicó por capítulos, entre agosto y septiembre del año 1903, un extravagante texto anónimo titulado <<Programa judío de conquista del mundo>>. Dos años después apareció una edición completa en un solo folleto bajo el nombre de El origen de nuestros males.

Esta publicación causó un profundo malestar no sólo en las autoridades locales, sino en la mayor parte de la población que tuvo acceso a la lectura, porque EL TESTAMENTO DE SATANÁS, como fue calificado a nivel popular, contenía reflexiones de este porte: <<Aquellos que seducen al pueblo con ideas políticas y sociales están sujetos a nuestro yugo. Sus utopías irrealizables están socavando el prestigio de los gobiernos nacionales y los pilares de los actuales Estados de derecho. (...) Después de desprestigiar a las monarquías, haremos que salgan elegidos como presidentes aquellas personas que puedan servirnos sumisamente. Los elegidos deben tener algún punto oscuro en su pasado con el fin de tenerlos amordazados, por temor a ser descubiertos por nosotros, a la vez, atados a la posición de poder adquirido, disfrutando de honores y privilegios, se sientan ansiosos de cooperar para no perderlos. (...) 

<<Cuando, decepcionados por sus gobernantes, los pueblos empiecen a clamar por un gobierno único que traiga paz y concordia, será el momento de entronizar a nuestro soberano>>.

<<Sin embargo, la difusión masiva de estos escritos se produjo a raíz de su inclusión en la obra de Serge Alexandrovitch Nilus Lo grande en lo pequeño: el Anticristo como posibilidad política inminente. Escritos de un ortodoxo, editada en 1905. Nilus ya había publicado una edición príncipe cuatro años antes pero en ella aún no estaban incluidos los que desde entonces se conocen como Los Protocolos de los Sabios de Sión, uno de los libros más vilipendiados del siglo XX.

EL TESTAMENTO DE SATANÁS A diferencia de otros textos de la época como EL CAPITAL, cuyos dos volúmenes se reeditan periódicamente, hoy día resulta complicado encontrar un ejemplar de Los Protocolos en el mundo occidental fuera del circuito de las librerías de viejo o de Internet... Llegó a ser calificado por el ocultista René Guenon como la más clara demostración de <<la táctica destinada a la destrucción del mundo tradicional>>.

Los escritos en sí son de lectura complicada porque parecen hablar de muchas cosas diferentes al mismo tiempo, sin orden aparente, aunque todas ellas especulan sobre un monopolio del poder. En esencia, parecen las notas de un secretario tomadas a toda prisa durante las deliberaciones mantenidas por un grupo de personas, cuyo tema de fondo sea precisamente la mejor manera de conquistar el mundo. Aunque no se cita su autor en ningún momento, ni tampoco se describe quién está deliberando, a lo largo de sus páginas se utilizan términos de origen judío, como la palabra goím para referirse a los cristianos, y se nombra a los reunidos con el vago apelativo de los SABIOS DE SIÓN.

Por ello, desde un primer momento los analistas del texto llegaron a la conclusión de que lo que tenían entre manos no era otra cosa que una flitración, o la pérdida de las notas originales que habían servido para elaborar las catas, de las reuniones secretas del Congreso Judío de Basilea que se celebró en 1898... Resumiendo mucho el texto, Los Protocolos describen, entre otras cosas, las siguientes tácticas para conseguir el éxito final de su estrategia: Respecto a la religión se trataría de atacar sistemáticamente al cristianismo en todas sus formas, alimentado de paso <<todo tipo de cismas e iglesias diferentes>> y el desprecio popular hacia la doctrina y las jerarquías eclesiásticas: infiltrarse en el Vaticano para <<minar desde dentro>> el poder papal y, por extensión, el carácter cristiano de los estados occidentales; parodiar y ridiculizar <<los hábitos del clero>>, así como sus costumbres y ceremonias, y apoyar y difundir masivamente cualquier idea que prime el laicismo y el materialismo.

En el orden politicoeconómico, se tendría que utilizar el dinero para <<comprar y corromper a la clase política>> y a la prensa para manejar y <<reorientar a la opinión pública>>; establecer un sistema económico mundial basado en el oro y controlado por la organización; distraer a las masas con <<una oratoria insensata de apariencia liberal>>; traspasar gradualmente todo el poder desde las monarquías a los gobiernos democráticos hasta que las primeras se conviertan <<en meros adornos>> sociales: fundar e impulsar instituciones políticas o sociales en apoyo del plan, y emplear la hipocresía y la fuerza directamente <<cuando sea necesario para vencer una resistencia concreta>>.

En cuanto a la moral, habría que primar siempre las condiciones ventajosas para la organización sobre <<cualquier consideración de índole moral>>; argumentar el engaño, la corrupción o la traición <<siempre que se muestren de utilidad>> para apoyar la causa... <<el fin justifica los medios>>, ya que los seres humanos son considerados en general como <<pequeñas bestias>> cuya existencia está justificada para servir a los SABIOS DE SIÓN. 

A estas consideraciones hay que añadir una larga serie de profecías que contienen Los Protocolos y que se han hecho realidad durante el último siglo. Entre ellas: las guerras mundiales de 1914-1918 y 1939-1945, la implantación del comunismo como experiencia política real, la creciente tendencia hacia la constitución de un gobierno mundial, que debilita al mismo tiempo a los estados tradicionales con la creación paralela de regionalismos separatistas, (aquí están los que han inventado el Proceso Separatista de Cataluña) la carrera de armamentos..., el auge del deporte profesional o el establecimiento del terrorismo en la vida diaria de los pueblos.

Así que la pregunta pertinente no es tanto quién redactó el libro o si se trata de una falsificación o un libelo, sino ¿por qué los hechos previstos hace cien años se han ido materializando en la vida real? Catorce años después de la primera publicación de Los Protocolos en un diario de San Petersburgo estalló la Revolución rusa en la misma ciudad. La advertencia de Rasputín. Grigori Yefimovich, más conocido como Rasputín (Libertino), fue asesinado en la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916. 

La última mañana de su vida la dedicó entre otros asuntos a escribir varias cartas, una de las cuales iba dirigida al zar Nicolás II. En ella le advertía de que una de sus visiones le había revelado que <<dejaré esta vida antes del próximo uno de enero>>, aunque ignoraba quien se encargaría de matarle. Y precisaba: <<Si soy asesinado por plebeyos y especialmente por mis hermanos los campesinos, tú, zar de Rusia, nada tendrás que temer... Tu trono se asentará por cientos de años. Tu hijo será zar. Pero si soy asesinado por nobles, mi sangre permanecerá en sus manos. La nobleza tendrá que abandonar Rusia, los hermanos se enfrentarán con los hermanos, el odio dividirá a las familias, el país se quedará sin imperio... Tú, tu esposa y tus hijos moriréis a manos del pueblo.>>

Rasputín fue asesinado violentamente horas después a manos de un grupo de nobles encabezado por el príncipe Yusupoff, quien paradójicamente había sido el primer miembro de la nobleza en beneficiarse de sus poderes magnéticos para curarse de una depresión y cuyo testimonio motivó el interés del resto de la corte rusa por los extraños poderes del llamado Monje Loco.

Año y medio antes, Rasputín ya había sido víctima de un extraño atentado cuando, durante una visita a su pueblo natal, una mujer le asestó una cuchillada en los intestinos al grito de <<¡He matado al Anticristo!>>. A pesar de la gravedad de la herida y de la abundante pérdida de sangre, Rasputín reaccionó dando un golpe a la mujer y, tras recibir una primera cura de urgencia, terminó sus compromisos previstos para la jornada. A los pocos días estaba completamente restablecido. Semejante recuperación le valió cierta fama de <<inmortal>> entre el supersticioso populacho. Así pues, invitado al palacio de Yusupoff con la excusa de una fiesta para celebrar que el año estaba a punto de terminar, Rasputín fue conducido a un salón donde se le dijo que tuviera la amabilidad de aguardar un poco porque había sido el primero en llegar.

Para entretener la espera, le ofrecieron un pastel de chocolate y una botella de vino de Madeira en la que un médico amigo de los conjurados había inyectado cianuro de potasio suficiente para matar a una docena de hombres. Sin embargo, el veneno no sólo no hizo mella en su cuerpo, sino que, cansado de hacer tiempo, a la media hora exigió más vino y pidió a Yusupoff que tocara la guitarra para pasar el rato. El príncipe se hizo con un revólver y disparó a Rasputín tres veces por la espalda y prácticamente a quemarropa. Los nobles creyeron que estaba muerto y lo celebraron brindando alegremente, pero, ante el terror de los presentes, el monje se incorporó y atacó, ensangrentado como estaba, a su verdugo.

Los otros cogieron una barra de plomo y le golpearon con fuerza para que soltara su presa. Como pudo Rasputín salió de la habitación, cruzó el patio y se lanzó hacia la puerta de la calle. Recuperados de su asombro  ante la increíble resistencia de su víctima, los conjurados fueron tras él y le derribaron, según algunas versiones, con otra andanada de balas; según otras, golpeándole otra vez con las barras. Temiendo que pudiera levantarse de nuevo, envolvieron el cuerpo en sábanas y, tras practicar un agujero en el hielo, lo lanzaron a las gélidas aguas del río Neva.

Dos días después, el cadáver apareció flotando, pero, cuando se le practicó la autopsia, el forense dictaminó que la causa definitiva de la muerte no había sido el veneno, ni las balas, ni la paliza. Rasputín había fallecido... ahogado. Enterrado en secreto en el parque del palacio Imperial, su tumba fue profanada al año siguiente por un grupo de revolucionarios, que desenterraron sus restos y los quemaron. El 16 de julio de 1918, el zar Nicolás II y7 su familia fueron brutalmente asesinados en Yekaterimburgo.

La extraordinaria personalidad de Rasputín, sus raros poderes y su intervención en la política durante la etapa previa a la Revolución rusa han  llevado a plantear la posibilidad de que estuviera implicado de alguna forma en el proceso impulsado por los Illuminati para hacerse con el poder en Rusia. No parece haber pruebas de ello, aunque estudiando sus escritos crece la sospecha de que él sabía o intuía lo que se estaba preparando. Se puede citar un par de sus profecías en este sentido. 

La primera de ellas nos recuerda al plan diseñado para provocar una serie de tres guerras mundiales, ya que, según sus palabras, <<cuando los dos fuegos sean apagados, un tercer fuego quemará las cenizas. Pocos hombres y pocas cosas quedarán, pero lo que quede deberá ser sometido a una nueva purificación antes de entrar en el nuevo paraíso terrestre>>. (Aquí se ve con claridad, que de producirse la tercera guerra mundial, pocos quedarán, porque será el poder atómico el que haga cenizas todo y toda la Tierra, la purificación es la descontaminación tras años...>>

En cuanto a la segunda, parece sugerir también ese enfrentamiento provocado entre el sionismo político y el Islam, puesto que <<Mahoma dejará su casa y recorrerá el camino de sus padres. Las guerras estallarán como temporales de verano, abatiendo plantas y devastando campos, hasta el día en el que se descubrirá que la palabra de Dios es una, aunque sea pronunciada en lenguas distintas. Entonces, la mesa será única, como único será el pan>>.

De origen mujik o campesino, Rasputín había nacido en una aldea siberiana en la segunda mitad del siglo XIX y nunca llegó a recibir una mínima formación intelectual. A pesar de que su imagen ha sido caricaturizada y ensuciada hasta la saciedad (hasta el punto de convertirle en un auténtico satanista que pacta con el diablo para provocar la Revolución rusa en una reciente y absurda película de dibujos animados), lo cierto es que fue uno de los hombres más populares de su época... Meditar estas dos profecías es importante, en este crítico momento histórico. Jesús se le apareció a varias personas en Brasil, Alemania, España... etc....

Manifestación de Cristo, 1992 <<Yo Soy el único salvador. Después de la reversión de los polos, el Reino de la Vida interna>>.

El León de Judea entró en la vida de los israelitas. Con ese símbolo entro Yo, Cristo, en la atmósfera espiritual que se está formando en la Tierra. Mi paz y Mi amor los traigo a los pueblos de esta Tierra. Escuchad, vosotros pueblos de esta Tierra: la vida es Dios y Dios es la vida. No hay otra vida fuera de Dios. El que se apropia de esa consciencia, capta que tiene que haber otro reino fuera de los reinos de esta Tierra. En verdad hay otro reino -es el Reino de Dios del que fluye la vida, la energía para todas las formas de vida, para toda Existencia. Del Reino eterno, Dios, vengo Yo, Cristo, a los pueblos de esta Tierra. Mi vida es la vida sagrada en Dios, vuestro y Mi Padre. Todos los hombres de esta Tierra son por tanto hijos de un Padre -es el Cristo de Dios en el Padre; pues el Padre y Yo somos uno. Yo, Cristo, he adoptado a todas las almas y hombres.

A su vez los he acogido en Mi energía vital. De esta manera cada alma posee el destello redentor, que le es antorcha al ir de vuelta al hogar eterno. Vosotros, hombres de esta Tierra, Mi voz resuena a través de la boca de un profeta, pues la palabra de los Cielos es el lenguaje de los Cielos. Los hombres de esta Tierra hablan otro lenguaje. Por eso es necesario el instrumento, para que toda persona de buena voluntad comprenda Mi palabra, Mi voz...

Puesto que ahora al adversario la técnica (poder nuclear o atómico) se le escapa cada vez más de las manos y Yo, la fuerza transformadora, transformo esa energía paulatinamente y la elevo a la consciencia, Dios, utilizo ahora esa fuente que ha sido entregada a la transformación. A través de ondas de radio percibís Mi Palabra de salvación, a través de la técnica, que ahora está a disposición de la transformación a través de Mí, el Cristo, porque al adversario, al rival de Dios se le escapa cada vez más de las manos.

Por eso escucháis Mi voz a través del éter. Yo el Cristo de Dios, llamo a todos los hombres a que den la vuelta. Dar la vuelta significa volver a entrar en la vida interna, ya que el Reino de Dios está en cada uno de vosotros en fuerza y luz. Cada uno de vosotros en lo profundo de su interior es un ser que procede de Dios, que Yo, Cristo, con Mi acto redentor  conduzco de vuelta a la corriente originaria de la vida, a Dios. Por eso hago una llamada a todos los hombres a que tomen el camino de la vida interna.

El ser humano alcanza la vida interna realizando los mandamientos de la vida y aplicando el Sermón de la Montaña a su vida. De este modo entabla comunicación con la vida interna, y el Reino de la vida, el Reino Interno, lo puede proteger. El que busque fuentes externas, el que crea que la materia lo es todo, en breve tendrá que darse cuenta que se ha entregado a esas fuentes del yo humano, de la condensación, dado que esta Tierra se purifica de toda fruslería, de todo lo humano. Me acerco cada vez más a esta Tierra en proceso de purificación, Yo, el Cristo de Dios, -la vida de aquellos hombres que viven en Mí, que cumplen los mandamientos de la salvación y que incluyen el Sermón de la Montaña en sus vidas.

Mirad vuestra Tierra. Mirad este mundo. El mundo está fuera de quicio. En el mundo ya no encontraréis ningún sostén, puesto que este mundo materialista llega a su final. Oh ved y sentid vosotros mismos lo que los hombres han hecho con la Tierra, su fuente de vida. Mirad la historia de la humanidad. Así os daréis cuenta de que sólo ha habido luchas, envidia, poder, peleas, y a raíz de ello necesidades, hambre, enfermedades y sufrimiento.

Muchas personas se aferran todavía al espíritu del tiempo porque no conocen el Espíritu de la eternidad. Aman lo materialista y todavía no notan que éste se está consumiendo. La Tierra se rebela con motivo de las muchas causas que se transforman cada vez más en efectos. Sin embargo, los grandes de este mundo se dan cuenta aún menos de esto. Ellos conducen a los pueblos hacia la desgracia más grande, precisamente hacia una reversión de los polos como jamás ha existido hasta ahora...

El verdad os digo: Entonces vendrán las aguas y taparán la inmundicia, y tendrá lugar más y más la gran transformación de lo negativo a lo positivo. La energía de Dios prestada, que fue degradada por el yo humano, se convertirá en fuerza positiva. Yo pongo esa fuerza positiva en la Tierra que se está purificando. Con ella estoy construyendo ya el Reino de la Paz de Jesucristo, Mi Reino, del cual Yo seré el Regente.

Vosotros, hombres de esta Tierra, ahora ya no se dice más: salva tu cuerpo. Ahora se dice: salva tu alma para que tu cuerpo pueda ser protegido, si es bueno para el alma y el cuerpo. Vosotros hombres de esta Tierra: repito, ahora se dice: ¡Salvad vuestras almas! Y el Salvador Soy Yo, Cristo, vuestro Redentor.

No preguntéis dónde estoy. No me busquéis aquí o allá. Yo Soy el Espíritu de la vida en Dios, vuestro y Mi Padre. El Espíritu de la vida vive en vuestras almas. Allí Me podéis encontrar. Por eso seguid el camino hacia la vida, al salvador, hacia adentro. El ser humano tiene que cambiar su comportamiento y entrar en el interior, realizando cada vez más los mandamientos de la vida, los Diez Mandamientos, incluyendo en su vida el Sermón de la Montaña. De esta manera toda persona encuentra el acceso a la vida interna, al Cristo de Dios, que Yo Soy como fuerza y luz en cada uno de vosotros. Gracias, Padre.

Apocalipsis 8:4 <<Y el humo del incienso subió de la mano del Ángel delante de Dios con las oraciones de los santos>>.

ORACIÓN A SAN JORGE 

(Protector de los enamorados. Protección contra las armas. Protección ante el demonio. Para Bendecir una casa nueva, o para expulsar demonios y malos espíritus de cualquier lugar).

Oración 

Andaré vestido y armado con las armas de San Jorge, para que mis enemigos, teniendo pies, no me alcancen, teniendo manos no me atrapen, teniendo ojos no me vean y ni con el pensamiento, ellos puedan hacerme mal. Armas de fuego mi cuerpo no alcanzarán, cuchillos y lanzas se quiebren sin mi cuerpo tocar, balas, cuerdas y corrientes se rompan sin mi cuerpo atar. Jesucristo, me proteja y defienda con el poder de su Santa y Divina Gracia, Virgen de Nazaret, me cubra con su manto sagrado y divino, protegiéndome en todos mis dolores y aflicciones, y Dios, con su divina misericordia y gran poder, sea mi defensor contra las maldades o persecuciones de mis enemigos. Glorioso San Jorge, en nombre de Dios, extiéndeme tu escudo y tus poderosas armas, defiéndeme con tu fuerza y con tu grandeza, y que debajo de ti, mis enemigos queden humildes y sumisos a Tí. Así sea con el poder de Dios, de Jesús y del Divino Espíritu Santo. Usa el Cetro de la Virgen María, la Reina de los Cielos, salvanos de los enemigos de la Paz aquí en la Tierra, que queden fulminados y anulados de este plano, antes de alzar un pie o una mano para hacer el mal a la Humanidad. Amén.

Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. ¡Paz y alegría en toda la Tierra! Gracias Padre del Cielo, que se que nos ves y nos oyes. Amén.



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