domingo, 16 de junio de 2024

El Bosque Mágico - Lo que los jóvenes preguntan 166º

<< El Discurso Político ha acompañado al ser humano desde sus primeras etapas de racionalización de la realidad social y sus problemáticas. Sólo mediante el ejercicio de la palabra el hombre primitivo fue capaz de organizar la caza, la agricultura, las primeras comunidades urbanas, entre otros medios de satisfacción de las demandas de la vida cotidiana. Hoy el Discurso Político padece una enfermedad endémica producida por la falta de confianza hacia los enunciados emitidos por muchos de los diferentes líderes públicos que timonean el gobierno, como un barco sin planeación de ruta, al capricho del capitán y la tripulación. Es verdad que el desencanto hacia los discursos de los políticos tiene que ver con la falta de una ética coherente y comprometida con el Sentido Común.>>

<<Claramente, mucha de la insensatez e imprudencia en la toma de decisiones dentro del Gobierno puede ser regulada sólo si reintroducimos el conocimiento y la acción eficaz de la Ética. En este sentido hemos de tener presente que la reestructuración del Discurso Político, su reforma, es una cuestión, como bien apunta Alfredo Cruz Prados, de conocimiento práctico perfeccionante del mismo agente mediante el acceso a la verdad práctica que determina la toma de decisión, es decir, el rumbo de la acción dentro de un contexto razonable... La creencia se encuentra fuertemente ligada a la esfera de la acción humana en general, pero es importante que ella circunscriba como una parte seria de los asuntos públicos, en los que el lenguaje se arraiga mediante los actos en la vida ética del ser humano. Precisamente, la aceptación de la creencia tiene que ver con una graduación de verdad en el campo del hombre como un ser incondicionado, en cierta medida opuesto a las necesidades de la realidad natural.>>

<<La creencia desde la Modernidad se ha contrapuesto a la ciencia, como producto de la opinión que probablemente puede expresar un contenido verdadero, y sin embargo, sus enunciados son incapaces de otorgar la objetividad del conocimiento paradigmático de la ciencia físico-matemática. En definitiva, el impacto de esta perspectiva respecto a la necesidad de los enunciados claros y distintos ha conducido a la posición de la Ética como un saber incomprendido y desarticulado de la Política, y del mismo conocimiento racional. El conocimiento cientificista sobre la realidad humana ha desacreditado a los juicios de valor mediante un imperativo categórico cercano a la razón científico-positivista y, en consecuencia, distante de los elementos subjetivos; más aún del criterio integrador de una conducta regulada desde la misma razón humana. Por ello, atendiendo al sentido de las problemáticas surgidas desde los ángulos del pensamiento racionalista, cartesiano y kantiano describimos brevemente las dificultades que han conducido a una situación e n la que se hace palpable no sólo una decepción hacia la Política, sino también un escepticismo hacia la Ética.>>

<<Esto ha conducido a una postura relativista en los planos deontológicos del hombre contemporáneo. Es mejor aceptar una diversidad de valores, sin la formación previa de un criterio auxiliar para discernir los valores genuinos y verdaderos ante valores igualmente atractivos, pero, en el fondo, carentes del bien en sí mismos. Por desgracia, el mundo actual carece de una conciencia generalizada sobre el agente moral con las notas humanistas con las cuales hemos caracterizado su naturaleza integral. Esto es debido en cierta medida al pensamiento moderno, que ha problematizado desde sus inicios las dimensiones subjetivas y objetivas del conocimiento práctico del agente moral según lo verdadero y lo falso. El inicio de esta situación lo hallamos con el modelo de razón científica de Descartes, quien funda firmemente un agente cognoscitivo del mundo natural, pero que en plano moral nos otorga un agente provisional de conducta.>>

<<Tanto la indeterminación cartesiana como el autoritarismo kantiano respecto a los juicios morales han desencadenado un agudo problema reflejado en la intensa crisis de valores que se afinca en las ideologías de la supervivencia del sujeto. Nos referimos al relativismo-escepticismo, binomio que se representa como pensamiento determinado a entregar una respuesta de conducta a los agentes morales desde el individuo mismo, sin posibilidad de una comunicación certera hacia la comunidad. Con ello, el tipo de acciones sustentadas por estas  posturas genera conflictos que desacreditan la actividad ética dentro de la esfera pública. ¿Para qué ser responsables en nuestra conducta, en nuestra toma de decisiones individuales y colectivas, cuando somos múltiples subjetividades sin identidad, piezas de una maquinaria funcional pero sin finalidad? Es decir, ¿por qué tolerar conductas contra el buen juicio desde la falta de un criterio que distinga los valores genuinos de los superficiales?

Todas las atrocidades que el lector pueda imaginar en este momento respecto al atropello de los DERECHOS HUMANOS realizados por diferentes gobiernos en el mundo tienen que ver con la pérdida de FE en la ÉTICA y la POLÍTICA como medios para solucionar humanamente nuestras diferencias sin recurrir a las agresiones físicas y psicológicas, en contra de la dignidad de la persona.

Los recursos a la palabra y a la educación discursiva se perfilan como los únicos medios razonables para habilitar un criterio operativo bajo una lógica de la decisión respaldada por la unidad de la Ética, la Retórica y la Política. Perder la confianza en estas opciones pacíficas y racionales para la solución de nuestras diferencias equivale a inutilizar nuestra naturaleza racional. En consecuencia, la restitución del Discurso Político como síntesis en los elementos éticos, retóricos y políticos mismos tiene que ver con el examen sobre los juicios de valor y su reivindicación dentro de la esfera de la elección racional de la persona integrada en el entramado social. <<Un programa educativo que comprenda ampliamente las necesidades de reconciliar las dimensiones individuales y comunitarias del hombre contemporáneo significa un progreso central en la formación de las capacidades discursivas para un auténtico desarrollo ético y democrático del ser humano.>>

<<Bajo esta norma, Descartes declara: "Obedecer las leyes y las costumbres de mi propio país, conservando con constancia la religión en la que Dios me ha dado la gracia de ser instruido desde mi infancia, y dirigiéndome en toda otra cosa según las opiniones más moderadas y más alejadas del exceso que fuesen comúnmente admitidas en la práctica por los más sensatos de aquellos con quienes habría de vivir". Claramente, se lee la recomendación de una conducta prudente respecto a leyes y costumbres políticas, como también en relación a las religiosas, es decir, en el conjunto, acatamiento del orden establecido.>>

<<Esta máxima pierde de vista la dinámica de la actividad humana desde la formación del juicio necesario para evaluar adecuadamente los contextos sociales. El análisis del justo medio está nombrado; sin embargo, se muestra estático, pues no se hace referencia a una conducta operativa apta para saber juzgar las posibilidades de la acción. Dicho con otras palabras, se invalida la elección a base de un criterio ajeno al status quo y la tradición.>> 

<<En esta máxima en particular, el mismo Descartes reconoce guiarse por la probabilidad en los terrenos de la vida práctica. Afirma. <<Mi máxima consistía en ser en mis acciones tan firme y decidido como pudiese, una vez que me hubiera decidido por ellas... Y así, ya que muchas veces las acciones de la vida no admiten espera, es una verdad muy cierta que, cuando no está en nuestro poder discernir las opiniones verdaderas, hemos de seguir las probables; e incluso si no encontramos ventaja alguna de la probabilidad en las unas sobre las otras, hemos de decidirnos, sin embargo, por algunas consideraciones después, no como dudosas en aquello que se refiere a la práctica, sino como muy verdaderas y muy ciertas, porque es la razón que nos las ha hecho decidir.>>

<<Como se observa, la situación moral del ser humano no se encuentra determinada por la necesidad. La probabilidad de la acción es inherente a la conducta del hombre, con lo cual, el mismo Descartes acepta que en el campo de la moralidad es difícil buscar verdades claras y distintas. Si bien es cierto que lo probable y lo verosímil son proscritos del campo de las ciencias naturales, respecto a las ciencias antropológicas no queda más que aceptarlos bajo su racionalidad especial, es decir, el delimitado por la actividad misma. <<Elección de la Propia Ocupación.>>

<<Bajo esta máxima se recalca el rol paradigmático en el que se coloca el propio Descartes. Recomienda emplear la vida: <<En cultivar la razón y avanzar tanto como pudiese en conocimiento de la verdad según el método que me había prescrito. En esta regla se asoma el intelectualismo moral socrático, centrado en el conocimiento de la verdad como referencia de la conducta. De aquí que se prosiga en la disertación sobre esta máxima acerca de cómo es necesario el conocer para juzgar el bien obrar, lo cual se presenta como el acceso a toda la virtud ética. Precisamente, la formación de ese criterio apto para juzgar el valor de las acciones morales es el quid sit tanto de la Ética como de la Política. Sin embargo, la declaración cartesiana resuelve afincar en el método formulado para el conocimiento del mundo la aproximación que se ha de tener respecto a la dirección de la conducta humana.>>

<<Descartes recoge de la Epístola 83 a Lucio, la referencia de Séneca acerca que el hombre sabio reta los designios divinos. El hombre sabio es capaz de sustraerse al imperio de la fortuna, por ello compite en felicidad con los mismos dioses. El inicio de este camino para los estoicos y para el propio Descartes es saber dominar nuestro propio ser.>> Dentro de esta norma se esconde la admiración de Descartes hacia el estoicismo. El secreto de los filósofos antiguos consiste en anteponer la voluntad frente las eventualidades de la vida: <<Mi tercera máxima consistía en procurar siempre vencerme a mí mismo más bien que a la fortuna, y cambiar mis designios más bien que el orden del mundo y acostumbrarme generalmente a creer que no hay nada que esté por entero en nuestro poder, a no ser nuestros (mismos) pensamientos... 

Como se observa, se prefiere la transformación interior del sujeto antes que cualquier cambio exterior. Enfrentar las vicisitudes de la vida bajo esta guía moral nos permite aceptar la postura de Séneca al afirmar que se es más feliz al controlar los propios deseos que al preocuparse por aspiraciones que no dependen de uno mismo. 

Ciertamente, lo único que poseemos bajo nuestro dominio absoluto son nuestros propios pensamientos. Por ello, afrontar la realidad con firmeza y autodominio sobre nuestras ideas y conceptos es la mejor alternativa, considera el autor del Discurso del Método. Sin embargo, esta postura indica qué tipo de conducta adoptar ante la acción de una injusticia. No hay una respuesta satisfactoria a la cuestión: ¿es justo permitir la realización de una injusticia hacia nuestra persona o hacia uno de nuestros semejantes? En realidad, ¿la aversión hacia la injusticia atenta en contra del autocontrol de nuestras pasiones, pensamientos y motivaciones?, ¿la indignación es nuestro único consuelo? De aquí que se prosiga en la disertación sobre esta máxima acerca de cómo es necesario el conocer para juzgar el bien obrar, lo cual se presenta como el acceso a toda la virtud ética.

Precisamente, la formación de ese criterio apto para juzgar el valor de las acciones morales es el quid sit tanto de la Ética como de la Política. Sin embargo, la declaración cartesiana resuelve afincar en el método formulado para el conocimiento del mundo la aproximación que se ha de tener respecto a la dirección de la conducta humana.>>

Extraño. Muy extraño, es lo que ocurre en este tiempo, ante los ojos de un ser humano dotado de una prodigiosas aptitud de supervivencia. Pero no es menos extraño, lo que vivieron nuestros antepasados en el siglo pasado, un Holocausto, que produjeron, aparentemente grotescos sucesos que han rodeado la evolución humana. Las teorías e hipótesis más de moda, todas esas evoluciones de los seres vivos han seguido un plan preconcebido. Sin embargo, cuando esos arquetipos vivientes comienzan a funcionar por sí mismos, nosotros no tenemos el derecho a intervenir de forma arbitraria en su desarrollo. ¿Nacerá en un futuro un nuevo tipo de hombre, libre de hipocresía...? Mejor es hacer una pausa, silencio.

<<¿De dónde vine la luz del conocimiento?>> Le preguntaron a Aristocles, mejor conocido como Platón, y éste contestó: <<La luz viene de Oriente>>. La Luz viene de Oriente, como el sol, como el conocimiento milenario, aunque en lo que concierne a las fechas y a la antigüedad nunca está demasiado claro, porque cada pueblo cuenta la historia lo mejor que puede, o de la manera en que más le conviene, y muchas veces sin más intención ulterior que reafirmar su propia identidad, y decir "nosotros fuimos antes", o "nosotros fuimos los primeros". Si miramos desde el punto de vista occidental buena parte del mundo oriental en nuestros días, bien se podría decir que tanta sabiduría ha servido de bien poco a la mayoría de los pueblos que habitan esas regiones: pobreza, hambrunas, dictaduras, guerras interminables, suciedad, enfermedad de todo tipo de males y problemas sociales, por no hablar de los fanatismos religiosos, la falta de educación y el machismo imperante.

Lo mismo sucede, si miramos con autocrítica, en América Latina, Medio Oriente, África y Oceanía, y en ciertas zonas de los países en el mundo, el resto adolece de los mismos problemas desde hace siglos, y en algunos casos, desde hace milenios.

Occidente se jacta del consumismo, la democracia y los bienes de un mundo capitalista y global, pero al igual que Oriente, mantiene una sociedad de castas o clases sociales, donde unos pocos tienen  mucho, y unos muchos tienen poco...

El agudo sentido de Spengler estaba enfocado a los ciclos de nacimiento, desarrollo, cúspide y decadencia de las grandes culturas, y su vaticinio estaba dirigido a la próxima, aunque ya larga, decadencia total y desaparición de la hegemonía occidental sobre el resto del mundo. ¿Quién gobernará entonces al mundo? ¿Se radicalizará? ¿Bajará Jesucristo, de una nube rodeado de sus ángeles para tomar posesión del Reino de la Tierra? ¿Por fin nos pondremos de acuerdo todos los humanos y habrá unas Naciones Unidas solidaria, que impondrá las condiciones para vivir todos en paz? No lo sabemos, aunque, como vidente conocedora del futuro, puedo decir: Veremos un Nuevo Mundo, solidario, sin guerras, tal y como nos lo vienen diciendo los Textos Sagrados desde hace milenios, los grandes profetas. Se inicia con el despertar, de la Era del Acuario.

Aparentemente, podría parecer que en un mundo que está dominado por la astucia y la hipocresía, la exhortación a la sencillez, a la naturaleza inocente y a la confianza carecen de sentido. Pero este tiempo no puede adaptar sus respuestas a las circunstancias y su respuesta debe adecuarse a leyes que son válidas para todos los tiempos. Cuando llega el momento de actuar debemos dejarnos guiar por nuestra naturaleza primigenia, sin segundas intenciones. Así podremos comportarnos con la seguridad instintiva que nos llevará al éxito. Todos tenemos en nuestro interior una especie de guía, pero no le prestamos atención, pues estamos demasiado ocupados con la realización de nuestros proyectos. Es importante que seamos capaces de despertar nuestras capacidades, volver a nuestro estado natural de inocencia que nos hace actuar y movernos con desinterés y transparencia de intenciones. Así actúan los mejores hombres; con fervorosa sinceridad ayudan a los demás y se muestran solidarios.

Muchas veces, seguir los impulsos del espíritu puede parecer una locura, un arrebato inconsciente. De hecho, si nos detenemos a reflexionar, posiblemente nos arrepentiremos. Sin embargo, en ocasiones si es acertado dejarnos llevar por el camino que nos indica el corazón, sin temor a equivocarnos.

Seguir espontáneamente los impulsos del corazón es una de las cosas más bellas que el hombre puede hacer: al menos por una vez, se olvidan los cálculos, las segundas intenciones, la desconfianza, y se experimente la alegría pura de abandonarse al amor a los demás, con una suerte benigna que siempre nos sonríe.

Cuando emprendemos cualquier cosa, no hace falta que pensemos siempre en el resultado, en obtener algo a cambio. Es hermoso trabajar por la pura alegría que proporciona la actividad, desinteresadamente, con la pasión como fin en sí mismo, y así, cuando menos lo esperemos, nuestras acciones serán fecundas.

Para que nuestras acciones lleguen a buen puerto, es muy importante reconocer nuestros límites y saber detenernos cuando las circunstancias lo requieren. Muchas personas que han alcanzado el éxito pueden confirmarlo. Éste es el momento de mantenerse firme, inmóvil. Valora tu experiencia y tu dinero, regenérate, acrecienta tu fuerza y tu sabiduría y realiza grandes proyectos. Para poseer fortaleza de espíritu y una potente personalidad, debemos amar la verdad, de este modo estaremos renovando continuamente nuestro carácter. Los seres verdaderamente fuertes son sinceros y transparentes, no tienen pensamientos retorcidos: no necesitan ocultar la verdad porque no la temen, la aman y la buscan.

Conocer, mis vidas anteriores me ayuda a darme cuenta, de que nos encontramos en una situación problemática. Yo doy, gracias a Dios, miles de veces, por muchas cosas, pero sobre todas las cosas le doy las gracias por no haber participado en el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Todo lo contrario, yo soy una joven alemana víctima de muchas injusticias, que al final muere ahogada en pleno océano Atlántico, aún siendo muy joven, así, que no tengo mis manos manchadas de sangre de los inocentes que fueron gaseados y eliminados en aquel entonce, y eso me da alivio al alma.

He visto, una noticia, que me dió un fogonazo de alegría, como el vislumbre de un relámpago, la verdad que ha sido fugaz. Una Asamblea de los Jefes de Estado y Presidentes o Ministros, para resolver el conflicto de Ucrania y Rusia. Debemos ser muy cautelosos. <<¡Para resolver el conflicto favorablemente debemos evitar la confrontación, necesitamos encontrar un punto medio!>> Este es el momento oportuno, para hacer una revisión de nuestra Historia. El momento presente es uno de aquellos en los que nos dejamos abrumar por el pesimismo, empezamos a buscar culpables y a decidir quiénes son nuestros enemigos. Hombre, tu no sabes, que tu peor enemigo es invisible.  Y, tiene nombre: Es Lucifer. Esto te hará avanzar hacia la verdad, conservando tu dignidad y tu valor interior.

Cuantas veces hemos oído decir a nuestras madres, a nuestras abuelas esta frase: <<Si los que gobiernan, fueran con sus hijos en la primera línea de fuego, en la primera fila el primer día de la guerra: nunca habría otra guerra.>> Así fue antaño. El Jefe, iba el primero con la bandera. Así lo he visto, en una de mis regresiones.

Porque Dios escucha. Por eso apareció este librito de oraciones que dice: <<Os escribo esto a vosotros que creéis en el Hijo de Dios, para que sepçais que tenéis vida eterna. Tenemos confianza en Dios, porque sabemos que si le pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye.  Y así como sabemos que Dios oye nuestras oraciones, también sabemos que ya tenemos lo que hemos pedido. Si alguno ve que su hermano está cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, debe orar, y Dios le dará vida al hermano, si es un pecado que no lleva a la muerte. Hay pecado que lleva a la muerte, y no digo que se debe orar por ese pecado; pero hay pecado que no lleva a la muerte.

Sabemos que el que tiene a Dios como Padre, no anda en pecado; porque el Hijo de Dios lo cuida, y el Diablo no lo toca. Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está bajo el poder del Diablo. 

Sabemos también que el Hijo de Dios ha venido, y que nos ha dado entendimiento para reconocer al Dios verdadero. Vivimos unidos al que es verdadero, es decir, a su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero, y es la vida eterna. Hijos, evitad los dioses falsos. (1ª Juan 5:13-21) Y ahora, hermanos, haceos fuertes en unión con el Señor, por medio de sus fuerzas poderosa. Protegeos con toda la armadura que Dios os da, para que podáis estar firmes contra los engaños del Diablo. Porque no estamos luchando contra gente de carne y hueso, sino contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestiales, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre este mundo oscuro. Por eso, tomad toda la armadura que Dios os da, para que podáis resistir en el día malo y, después de hacerlo, quedar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos con la verdad como con un cinturón, y protegidos con la rectitud como con la armadura que defiende el pecho del soldado.

Preparaos para predicar el mensaje de la paz, como el soldado que se prepara al ponerse el calzado. Y sobre todo, tened la fe como escudo para apagar todas las flechas encendidas del Diablo. Tened la salvación como casco para proteger vuestra cabeza, y tomad la palabra de Dios como la espada que el Espíritu Santo os da.

Haced todo esto con oración, rogando y pidiendo a Dios siempre por medio del Espíritu. Para hacer esto, estad alerta, sin desanimaros, y orad por todos los que pertenecen a Dios. Orad también por mí, para que Dios me dé palabras cuando yo hable, y que yo pueda hablar con valor para dar a conocer el secreto del mensaje de salvación. Dios me ha enviado como embajador de este mensaje, por el cual estoy preso ahora. Orad para que yo predique este mensaje con el valor que debo. (Efesios 6:10-20). Siempre damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, al hacer oración por vosotros. Pues hemos tenido noticias de vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis a todos los que pertenecen a Dios, a causa de la esperanza que tenéis en lo que está guardado para vosotros en el Cielo.

Vosotros llegasteis a tener esperanza al escuchar el mensaje verdadero, las buenas noticias de la salvación. Este mismo mensaje que os fue predicado, está creciendo y dando una cosecha en todas partes del mundo, así como ha sucedido entre vosotros desde que oísteis hablar del amor de Dios y supisteis que este amor es verdadero. Esto os enseñó nuestro querido Epafras, quien ha trabajado con nosotros y en quien vosotros tenéis un fiel servidor de Cristo. El nos ha traído noticias vuestras y de vuestro amor cristiano. Por esto nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos dejado de orar por vosotros, y de pedir que Dios os haga conocer bien su voluntad y os dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual. Así podréis portaros como deben hacerlo los que son del Señor, haciendo siempre lo que a él le agrada, dando una cosecha de toda clase de buenas obras, y llegando a conocer mejor a Dios. Pedimos que él os haga fuertes con su glorioso poder para que podáis soportarlo todo con mucha paciencia y gozo, y dar gracias al Padre porque nos ha preparado para recibir, en la luz, nuestra parte de la oscuridad, y nos puso en el reino de su Hijo amado, por la muerte del cual nos salvó, perdonándonos nuestros pecados. (Colosenses 1: 3-14). Pido especialmente vuestras oraciones para que Dis me permita volver pronto con vosotros. Que el Dios de paz, que resucitó de la muerte a nuestro Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, con la sangre que confirmó su pacto eterno, os haga perfectos y buenos en todo, para que hagáis su voluntad; y que él haga de todos nosotros lo que él quiere, por medio de Jesucristo. ¡Gloria a Cristo para siempre! Amén. (Hebreos 13: 19-21).

Hitler ha pasado a la historia como uno de los hombres más poderoso, y también más odiados, del convulsivo siglo XX. Han pasado ochenta años de la caída del Tercer Reich y de la desaparición de su máximo dirigente y, sin embargo, aún es tarea inútil buscar en las librarías un texto que trate de manera desapasionada la enigmática figura de Hitler. Incluso sus biógrafos más racionalistas le describen a menudo como una auténtica encarnación del Mal, cuya inhumanidad intrínseca está fuera de toda duda...

Los escasos libros elogiosos sobre su persona, que los hay, aunque sean de distribución muy reducida, resultan poco fiables porque pertenecen al entorno más extremo de la ultraderecha europea y, más que profundizar en su personalidad, suelen limitarse a negar los ataques del resto de obras sobre el tema.

Sin embargo, Hitler no es un personaje tan diferente a tantos otros conquistadores que han desencadenado guerras o matanzas de gran calibre, algunos de los cuales no han sido demonizados hasta este extremo. Ni siquiera es el último. Otros han aniquilado a la práctica totalidad de nativos y condenó a los supervivientes a la pobreza y el alcoholismo dentro de grandes campos de concentración..., el dictador soviético Josef Stalin ordenó durante su mandato la muerte (no sólo de los gulags) de muchos más millones de personas en tiempos de paz oficial de las que perecieron en toda la segunda guerra mundial. Eso, por no retrotraernos a las salvajes masacres de siglos precedentes, donde quizá no murieran tantas personas como en el período comprendido entre 1939 y 1945 (no hubo tanta pérdida cuantitativa, entre otras cosas porque no había tanta población en el mundo), pero sí desaparecieron pueblos enteros en verdaderos genocidios programados (se produjo así una mayor pérdida cualitativa). 

Incluso en lo referente a la persecución de los judíos, una de las principales razones esgrimidas para describir la satánica filiación hileriana. El Tercer Reich en realidad tampoco aportó nada nuevo, por más que se recurra a tan fáciles como dramáticas metáforas del estilo de <<Hitler industrializó el horror>>.

No hay más que estudiar la sistemática persecución y expulsión de los judíos de los reinos medievales, la actuación de la Inquisición o los pogromos de los países eslavos. El historiador César Vidal lo demuestra en sus Textos para la historia del pueblo judío, donde recoge fragmentos escritos del pensamiento antijudío en diversas épocas de la históricas. Desde el historiador latino Tácito, <<odian a todos los que no son de los suyos como si fueran enemigos mortales y (...) son gente muy dada a la deshonestidad>>, hasta el socialista francés Jean Pierre Proudhon, <<el judío es antiproductivo por naturaleza (...) intermediario siempre fraudulento  y parasitario, que se vale del engaño, la falsificación y la intriga>>, pasando por el escritor medieval Chaucer, <<el niño (...) fue agarrado por el judío (...) que le cortó la garganta. (...) ¡Maldita nación, Herodes redivivos!>>, o el industrial norteamericano Henry Ford, <<el único trato inhumano que los judíos sufren en este país proviene de su propia raza, de sus agentes y amos, pero (...) esto ellos lo ven como negocio y viven con la esperanza de un día poder hacer lo mismo.>>

Vidal aporta además textos musulmanes, para que quede claro que la inquina no es un asunto exclusivamente europeo, como refleja la Carta Nacional Palestina, <<El sionismo (...) es fascista y nazi en sus medios de acción>>, o el mismo Corán, <Si Allah no hubiera decretado su expulsión, los habría castigado en esta vida. Pese a todo, en la otra vida padecerán el castigo del fuego, por haberse apartado de Allah y de su enviado>>.

Los mismos intelectuales judíos se han quejado en los últimos años de la, a su juicio, <<frivolización>> con la que el cine, la literatura y el periodismo han tratado la Shoah. Así, el rabino Arnold Jacob Wolf, director de la Fundación Académica Hillel de la Universidad de Yale, dijo públicamente: <<Me da la impresión de que en lugar de dar clases sobre el Holocausto lo que se hace es venderlo.>> Y el escritor judío Norman G. Filkenstein, cuyos padres lograron sobrevivir a los campos de concentración de Auschwitz y Majdanek, asegura en La industria del Holocausto que <<hay que establecer distinciones históricas, de eso no cabe duda, pero crear distinciones morales entre "nuestro" sufrimiento (el de los judíos) y "su" sufrimiento (el del resto de la humanidad) es una parodia moral. 

Como señaló Platón: <<No se puede comparar a dos pueblos desgraciados y decir que uno es más feliz que otro>>.

Además, existe la curiosa teoría del posible origen judío de Hitler. Según ésta, el servicio secreto alemán se apoderó durante el Anschluss, la anexión de Austria, de una documentación elaborada por el antiguo canciller austríaco Engelbert Dollfuss, según la cual, en 1836, Salomón Mayer Rothschild, entonces residente en Viena, tomó a su servicio a una joven doncella de provincias llamada María Anna Schicklgruber. El banquero, de origen judío, sedujo a la muchacha, quien por las mañanas le hacía la cama y por las noches se la deshacía. Con tanto trasiego, María Anna quedó embarazada y al descubrirse su estado fue devuelta a Spital, su localidad natal, donde se arregló un matrimonio de conveniencia con Johan Georg Hiedler. En 1837 nació el pequeño Alois, que jamás fue reconocido por Hiedler. Así que durante cuarenta años llevó el apellido de su madre hasta que decidió cambiárselo por el de Hiedler o Hitler.

Este Alois Hitler, a su vez, tuvo varios hijos. Entre ellos, Adolf. Nunca han aparecido los documentos que probarían los hechos, pero se dice que cuando el Führer tuvo conocimiento de su existencia ordenó una investigación profunda sobre su linaje paterno para comprobarlo y, si era necesario, borrar todas las pistas.

El asunto de la persecución de los judíos resulta en todo caso especialmente doloroso y delicado de trata. Sobre él, como sobre otros muchos temas citados por fuerza muy someramente en esta obra, se podrían publicar auténticas enciclopedias. Pero no es ése nuestro objetivo. Sólo estamos preguntándonos por qué Hitler suscita tantas emociones, todavía hoy. Muchos autores opinan que eso es debido a su relación con los Illuminati.

La teoría tiene dos vertientes. Según una de sus interpretaciones, Adolf Hitler fue una simple marioneta en manos de la organización. Fue apoyado, primero, tanto en lo político como en lo financiero en su escalada hacia el poder, y aconsejado después, precisamente para actuar como lo hizo y desencadenar el segundo conflicto planteado en la correspondencia entre Pike y Mazzini.

Desde este punto de vista, la persecución contra los judíos estaba también prediseñada a fin de utilizarla posteriormente para la creación del anhelado Estado de Israel.

Después, los Illuminati le dejaron caer como hicieron con Napoleón (cuya campaña en Rusia tanto se parece a la del propio Hitler), apoyando a la coalición internacional que le derrotó.

Según la otra versión de la teoría, la sociedad secreta aupó a Hitler hasta la cancillería, pero, una vez allí, fue éste quien decidió independizarse y seguir su propio camino. O tal vez pensaba hacerlo desde el principio y consiguió engañar a los herederos de Weishaupt para aprovecharse de sus recursos y llegar lo más lejos posible antes de que descubriesen sus verdaderas intenciones. 

Para ello se blindó con su propia organización secreta y armada, las SS dirigidas por Heinrich Himmler. Eso habría explicado, entre otras cosas, el hecho de que decidiera mantener la guerra hasta el final, prefiriendo la destrucción de Alemania y su propia autoinmolación antes que caer en manos de sus antiguos patrocinadores, que, al no poder vengarse personalmente, optaron por satanizar su imagen pública por los siglos de los siglos.

De esta manera, además, los Illuminati advertían a todos los futuros colaboradores de sus planes sobre el destino que les aguardaba si algún día también se les ocurría traicionarlos. ¿Resulta demasiado increíble? La propia personalidad de Hitler, por lo que sabemos, era en sí bastante increíble, como increíbles resultan muchos hechos de su vida y su propia e imparable transformación desde un desconocido agitador de provincias durante la posguerra hasta el Führer del Imperio de los Mil Años. Los historiadores <<rigurosos>> han prestado mucha atención a sus antecedentes familiares, su experiencia política, sus decisiones militares... pero rehúyen constantemente los aspectos más inverosímiles de su existencia, pese a que éstos existen y están bien documentados.

August Kubizek, uno de los escasos amigos de juventud de Hitler, relató la etapa vienesa de ambos, en la que el futuro caudillo alemán malvivía como un artista callejero más, vendiendo sus propias acuarelas y leyendo todos los textos de mitología, orientalismo, sociedades secretas y otros temas similares. Probablemente de aquella época data su decisión de hacerse vegetariano, abstemio y no fumador, lo que mantuvo hasta el final de sus días...

(Aquí, se cuenta que Hitler vivió encerrado en un convento, hasta hace muy poco. Son gente fiable, los albañiles del convento...)

El caso es que ante nuestros ojos se han creado varios frentes, de lo vaticinado en el Libro Los Protocolos: << Después del gran drama, el prólogo... El segundo acto será el europeo, la Revolución universal, el gran duelo de los desposeídos contra la aristocracia de la propiedad. Entonces no se hablará de nación ni de religión. Sólo existirá una patria, la Tierra. Y una sola fe, la felicidad sobre la Tierra>> porque <<existirá quizá tan sólo un pastor y un rebaño, un pastor libre con un cayado de hierro, y un rebaño humano esquilado y balando de modo uniforme>>.

El autor de estas líneas en las que se augura el advenimiento del comunismo, la guerra francoprusiana de 1870 y la globalización, que además utiliza por vez primera la expresión dictadura del proletariado de la que posteriormente se apoderó Lenin, fue el poeta Heinrich Heine. EL TESTAMENTO DE SATANÁS es el Libro LOS PROTOCOLOS aquí está el plan para la conquista del nuevo orden mundial. No te dejes engañar. Estudia la historia. Joven, usa tu poder.

Continuará, cuando así Dios lo quiera. Oración por los muertos de todos los siglos, ellos fuimos nosotros. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias, Jesús yo en ti confío. Paz y alegría global. Amén.


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